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2008/11/24

Iruinea, noviembre de 2008

Iñigo Saldise Alda
Euskadi ¿Nombre de la selección de fútbol de nuestro Estado?
Soberanía de Navarra

El fútbol moderno, como lo conocemos hoy en día, fue creado en el reino de Inglaterra, tras instituirse la Football Association en el año 1863, sentándose con ella, las primeras reglas para el deporte más popular del mundo en la actualidad.

La práctica del fútbol, bajo la normativa inglesa, fue introducida en Vasconia a finales del siglo XIX, momento en que los hermanos Arana gestaron el paradigma bizkaitarra o aranista, que nos plantea el término de Euzkadi como nombre del Estado de los vascos, en el cual se encuadrarían la totalidad de los territorios del Zazpiak bat, lema de origen cultural acuñado por Antoine d'Abbadie y Agustin Xaho.

La guerra civil en el estado español, involucró a las tierras de la Vasconia cispirenaica bajo imposición española, tras el alzamiento militar que sufrió la II república de España. Precisamente en ese contexto, apareció a primeros de 1937 la selección de Euskadi. Fue creada por el lehendakari José Antonio Agirre y su principal motivo, por no decir el único, fue el de recaudar fondos para las tropas leales a la II república española, que se encontraban en la pro-vinci de Bizkaia, y que estaban conformadas en su mayoría, no su totalidad, por miembros de los partidos nacionalistas vascos de la época, EAJ-PNV y EAE-ANV.

El combinado de Euskadi se convirtió en el embajador de la causa republicana española en el mundo, buscando obtener simpatías y especialmente apoyos económicos, con los que alimentar la maquinaria bélica existente contra el levantamiento militar e intentar salvar así, el régimen republicano en que estaba instituido el estado español.

Incluso la selección de Euskadi, llegó a convertirse en un equipo más dentro de la liga de Mexico durante la temporada 1938-1939, consiguiendo incluso el campeonato de dicho estado , antes de su disolución tras salir derrotados militarmente, los defensores de la II república en el estado español, pasando este a estructurarse en una dictadura de carácter fascista, sistema semejante a los ya existentes en dicha época en otros estados europeos, como Alemania e Italia.

La llamada transición española facilitó la vuelta de la formación futbolística de Euskadi, que volvió a jugar en el año 1979 en pleno Aste Nagusia de Bilbo, siendo prohibida la entonación del Gernikako Arbola antes del partido, por el delegado del gobierno del reino de España, sito en la provincia de Vizcaya.

Es entonces, cuando el término político que acuñaron los hermanos Arana para el Estado de los vascos, pasó a ser el de una mera y simple, comunidad autónoma dentro del reino de España, conformada exclusivamente por solo tres territorios del Zazpiak bat. Con ello, esta realidad que sufrimos en la actualidad, está muy alejada de las pretensiones iniciales realizadas en su tiempo, por Luís y Sabino Arana, quienes acuñaron dicho término dentro de su paradigma o modelo Estatal para la totalidad de los vascos en esta parte de Europa.

Así, con alguna intermitencia en las ya casi tradicionales apariciones anuales del combinado de Euskadi, el cual pese a ser la selección de la federación de una comunidad formada por tres provincias del reino de España, Vizcaya, Álava y Guipúzcoa, ha contado con la participación de jugadores vascos de otros territorios pertenecientes al ya mencionado Zazpiak bat, hasta llegar al año pasado (2007), cuando se decidió el cambio del nombre para la selección, cambiándose el término político de Euskadi, por un término cultural, el de Euskal Herria, retractándose la federación de la comunidad autónoma vasca, apenas en un año.

Esto ha suscitado un debate en la sociedad vasca, siendo a mi parecer ambos términos incorrectos, si nos estamos refiriendo al Estado que crearon los vasco(ne)s libres e independientes a comienzos del siglo IX y que existió soberano hasta el primer cuarto del siglo XVII.

Yo particularmente, comparto la misma opinión que Luís Mª Mtz Garate, en lo que se refiere a la insuficiencia del término cultural de Euskal Herria, si lo que queremos es nombrar a una selección de fútbol de nuestro propio Estado, principalmente. A su vez, la utilización del término político devaluado de Euskadi, no sirve para dicho propósito y no por su desvalorización actual, sino por carecer de legitimidad histórica de aquel Estado que crearon y poseyeron los vasco(ne)s libres e independientes.

Además: ¿Podrán jugar aquellos jugadores vascos que están en la diáspora, que tienen una nacionalidad (estatalidad) diferente a los vascos de esta zona de Europa? ¿Los jugadores no vascos serán excluidos de jugar en dicha selección, a pesar de tener la misma nacionalidad (estatalidad) que los jugadores que si son vascos?

Para concluir, decir que no considero a ninguno de estos términos como el apropiado para designar a la selección de fútbol de una Vasconia libre e independiente. El término político correcto, que nos ha dejado la historia de este país para designar a nuestra amada Vasconia, es el término político que le dieron los vasco(ne)s libres e independientes a nuestro Estado, a los cuales se les conocía como navarros y que no es otro más que Navarra.

2008/11/20

Iruinea, noviembre de 2008

Iñigo Saldise Alda
El Estado soberano de Navarra, 1530-1620
Irujo Etxea Elkartea

“Navarra será la admiración del Mundo”. William Shakespeare, 1594

El año 1530, el emperador Carlos V de Alemania y I de España ordena la retirada de las tropas de ocupación españolas de la tierra de Ultrapuertos. Toma dicho mandato por motivos estratégicos en su guerra contra el rey Francisco I de Francia, aliado del legítimo soberano del reino de Navarra, Enrique II “el Sangüesino”. Una razón es la falta de control sobre los naturales del lugar desde 1524, a pesar de las extremas y continuas medidas de represión ejercidas por las tropas castellanas con el consentimiento del representante de la iglesia católica.

Debido a la invasión militar española, las legítimas Cortes navarras se habían exiliado a Pau en1512, en el señorío de Bearne, encabezadas por Catalina I de Foix y Juan III de Albret, reyes de Navarra. Pero incluso antes de que las tropas españolas retrocedan sobre los Pirineos hacia el sur, liberando la tierra de Ultrapuertos en 1530, las Cortes de Navarra se reúnen en Donapaleu a petición de Enrique de Albret en el año 1527, llegando a ostentar dicha localidad la capitalidad del reino.

Desde 1530, en la Navarra libre del norte del Pirineo se sucedieron los intentos, por vía diplomática, encaminados a la recuperación de las tierras ocupadas. El rey Enrique II de Navarra lo intentó mediante el matrimonio de su hija Juana de Albret con el hijo del emperador Carlos V, el futuro Felipe II de España. La perspectiva esperanzó a los navarros sometidos del sur del Pirineo, donde los beaumonteses de Iruñea prepararon un memorandum el año 1540, detallando cuáles eran las tierras arrebatadas que debía reclamar su rey, además de las cinco Merindades:

“Quanto a lo que pertenesce a V. Alteza, según lo que solía extender este Reyno antiguamente como es pública voz y fama que era señor de Guipúzcoa, Vizcaya y Alaba y mucha parte de Rioja, hasta el holmo de Burgos; como por la sepultura que antiguamente los reyes de Navarra tenían en Nájera y otras ciudades y villas que hoy en día parescen las armas de Navarra; anssí como en Logroño y en otros lugares y de poco acá se han borrado...”

Durante el reinado de Enrique II, en 1545 se editó el primer libro en euskara, escrito por Bernart Etxepare, titulado Linguae Vasconum Primitiae. Margarita de Angulema, reina de Navarra, había escrito tres años antes el Heptamerón, colección de relatos eróticos, que no pudo concluir al sobrevenirle la muerte en 1549. Anteriormente la reina Margarita había acogido con buenos ojos los inicios de la Reforma, difundiendo el evangelismo y el platonismo.

En 1555, tras la muerte de Enrique II, le sucede en el trono Juana III de Albret, casada en 1548 con Antonio de Borbón, enlace celebrado en Moulins. Este matrimonio fue promovido por otro Enrique II, nuevo rey de Francia. La reina Juana III de Navarra era una mujer de gran talento, extraordinaria cultura, firme carácter, inquebrantables energías, elevadas ideas y bondadosos sentimientos.

Juana III y Antonio I de Navarra continuaron reclamando las tierras navarras del sur del Pirineo, en poder de las tropas españolas. La reina Juana III llegó a presentarse, junto a su esposo y varios caballeros navarros, en la frontera impuesta por los españoles. Allí les esperaba el ejército ocupante, que negó a los legítimos reyes de Navarra visitar el país y entrar en su territorio. Hoy en día este acto se recuerda con una leyenda en torno a los días en que la niebla se apodera de la selva del Irati.

Pero las reclamaciones de la devolución de las tierras navarras del sur de los Pirineos no solo fueron simbólicas. Los monarcas utilizaron la diplomacia internacional, llegando incluso a enviar una carta al papa Pío IV, en diciembre de 1560, con una oración solemne de adhesión, buscando con ello la recuperación de todas las tierras perdidas.

La reina Juana III de Navarra, en 1560, introdujo la Reforma en el Reino de Navarra y en el vizcondado del Bearne, divulgando el calvinismo desde el año 1561. El príncipe de Viana, Enrique, fue educado junto a su hermano conforme a las ideas religiosas de esta reina. Uno de estos profesores era el reformador español Antonio del Corro, acogido en la Corte navarra.

La primera guerra de religión ocurrida en el reino de Francia no llegó a afectar a Navarra, ni al vizcondado del Bearne. La reina se opuso y resistió a jesuitas e inquisidores cuando intentaron establecerse en el reino, al temer por la integridad y las conciencias de los suyos, tras conocer las atrocidades sufridas por los navarros a manos de la Inquisición en los valles de mayoría agramontesa, en la Navarra ocupada.

La religión calvinista fue implantada en la Navarra libre como la religión del Estado. Así, la reina Juana III de Albret ordenó la traducción del Nuevo Testamento al euskara a Joannes Leizarraga en el año 1571, con la intención de que la palabra de Dios sería accesible para el pueblo llano.

El señor de Luxe, casa perteneciente al bando de Beaumont durante la guerra civil y en la ocupación del reino en 1512, enfrentada con la casa de Agramont desde el siglo XIV, apoya militarmente a los clérigos católicos en Navarra. Siendo como era esta casa partidaria de la unión con España, se alza contra la reina de Navarra en las guerras de religión, por defender la religión católica. De nuevo las viejas rivalidades entre los bandos salen a relucir en una nueva guerra. Enfrente se le opone de nuevo un notable agramontés, el señor de Agramont, que aceptaba la Reforma y era partidario de la reina, y con ello de la independencia de reino.

Los católicos y proespañoles se levantaron en armas a comienzos del año 1568, expulsaron a los ministros hugonotes, y se apoderaron de varios castillos. El joven Enrique, príncipe de Viana, intervino consiguiendo una paz entre ambas facciones. La reina Juana III de Navarra otorgó el perdón a los rebeldes, y proclamó la libertad de conciencia mediante el Manifiesto de los Gentileshombres y del pueblo de Navarra.

La guerra religiosa prosiguió entretanto en el reino de Francia. Así en 1569, el barón de Terride, en nombre de Carlos IX, ocupó el señorío de Bearne y restableció el catolicismo. El señor de Luxe le ayudó en el asedio a Navarrenx, en cuya plaza se había encerrado el barón de Arros, un jefe hugonote. España, junto al emperador de Roma, apoyó a los católicos contra Navarra.

La reina Juana III encomienda la recuperación del señorío de Bearne y los puestos ocupados por los católicos en el reino al conde de Mongome. En agosto de 1569 levantaron el asedio de Navarrenx y tomaron Orthez. El lugarteniente de Juana III ordenó la toma de los bienes eclesiásticos y el 28 de enero de 1570 quedó abolido en el señorío de Bearne el ejercicio de la religión católica.

Por otro lado, las tropas de la reina derrotaron a los católicos en el reino, tomaron Donibane Garazi, destruyeron las iglesias y expulsaron al señor de Luxe del castillo de Maule. Se prohibió el ejercicio del culto católico y se designó como gobernador de la castellanía de Donibane Garazi a un hugonote. Sin embargo la religión católica permaneció gracias al ejercicio de libertad y tolerancia que promovía la reina Juana III, que seguía el consejo en la Corte celebrada en La Rochelle y tras la demanda de libre culto religioso realizada por los Estados de Navarra en el año 1571.

La reina Juana III de Navarra, en pos de una paz duradera con el Reino de Francia, promovió un matrimonio entre el príncipe de Viana y Margarita de Valois, hermana del rey francés Carlos IX, a lo que se oponía el joven príncipe de Navarra. En 1572 la reina de Navarra fue envenenada en París. Enterado de la noticia Enrique III, ya rey de Navarra, entra en París junto a 900 caballeros navarros vestidos de negro, color de los hugonotes.

La boda no se suspende y se celebra en París entre un rey protestante y una hermosa princesa católica. Esta boda no contaba con el apoyo del papa, y se realizó en la puerta de la iglesia de Nôtre-Dame, por las creencias religiosas de Enrique III de Navarra.

En la noche de S. Bartolomé del mismo año, los católicos atacaron a los rebeldes protestantes, como siempre con la excusa de la herejía y la religión. Fueron asesinados en Francia unos cien mil, protestantes en su mayoría, y con ellos la mayor parte del séquito de 900 navarros del rey de Navarra. Éste fue hecho prisionero y obligado a establecer el catolicismo como religión del reino de Navarra, teniendo que permanecer en la Corte de París.

Ese mismo año consigue huir de París. Abjura de la religión católica y de inmediato se pone al mando de las tropas hugonotas en la cuarta guerra de religión, conocida como la guerra de los tres Enriques, que implica el propio rey de Navarra, el nuevo rey de Francia y Enrique I de Guisa, que se negaba a que un rey protestante accediera al trono de Francia.

Enrique III de Francia muere en el año 1589, y ello permite al rey de Navarra convertirse en rey de Francia. Enrique III de Navarra mantuvo una guerra abierta contra la Liga Católica, el papa y el rey de España, Felipe II, que se negaban a reconocerlo como rey de Francia. En algún momento Enrique III tuvo que retirarse a Navarra, donde preparó un ejército que le facilitó el acceso al trono francés, por la vía militar.

Ya en el año 1585 el papa Sixto V había excomulgado por hereje a Enrique III de Navarra. Las tropas hugonotas consiguieron algunas victorias, pero París resiste gracias al apoyo de las tropas españolas mandadas por Alejando Farnesio. En 1593, el rey de Navarra se convierte al catolicismo para conseguir el trono de París, haciendo realidad una de las profecías de Nostradamus, realizada a Catalina de Medicis y al propio Enrique III de Navarra, cuando el navarro le fue presentado por Carlos IX de Francia. Esta conversión se resume en la célebre frase que se le atribuye:

“París bien vale una misa”.

Esta coronación no supuso la unión de los reinos, ya que Enrique III de Navarra y IV de Francia mantuvo la independencia de Navarra, cuyas Cortes legítimas estaban en Pau, mientras que en Donapelau se continúa acuñando la moneda navarra. En 1598 firma la paz de Vervins con el reino de España. Es un tratado sobre el conflicto existente en Flandes entre Francia y España, pero el rey navarro introduce una clausura negándose con ella a legitimar la anexión forzosa de las tierras del sur del Pirineo, pendiente desde la invasión militar de 1512.

Ese mismo año 1598, firmó el Edicto de Nantes, que reconoce la libertad de religión en Francia y Navarra, e intentó que se extendiera a los demás reinos europeos, legitimando el protestantismo y poniendo las bases para acabar con las guerras de religión en Europa, que en menos de un siglo costaron millones de muertos.

Esta decisión le supone una nueva excomunión. Enrique III de Navarra y IV de Francia, fue asesinado en París por el jesuita Ravaillac en 1610. El reino de Navarra permanece como estado soberano 10 años más.

En el Fuero de Navarra una de las condiciones para el nombramiento del Príncipe de Viana, título del heredero de la corona, era que debía ser educado en la Corte de Navarra y en el respeto a las leyes del reino. El futuro Luís XIII de Francia, en cambio, permaneció en la Corte extranjera de París, y fue educado en la religión católica por el cardenal Richelieu durante 10 años.

En 1620 visitó las Cortes de Pau, restauró la religión católica en Navarra y el vizcondado del Bearne y prohibió la religión hugonote en todos los territorios bajo su dominio. Disolvió militarmente las Cortes de Navarra y del Bearne ese mismo año y realizó el decreto de unión desde las Cortes de París: Navarra quedaba anexionaba de forma ilegítima al reino de Francia.

Los Estados Generales de Navarra perduraron aún y todo, pero cada vez con menos competencias, en el parlamento de Pau. El rey francés intentó suprimirlos por completo en 1632, sin conseguirlo. La llama soberana de Navarra se apagó en el año 1620, pero el rescoldo siguió humeando hasta el año 1789, es decir, hasta la Revolución Francesa, a la espera de volver a ser encendida por los navarros algún día.

2008/11/17

Iruinea, noviembre de 2008

Iñigo Saldise Alda
El paradigma navarro. Arma para recuperar el Estado propio de los vascos.
Soberanía de Navarra

“Toda herramienta es un arma, si se empuña adecuadamente”. Ani Di Franco

El paradigma navarro está basado principalmente, en la centralidad política que nos otorga el Estado de Navarra para la totalidad de Vasconia. Mediante este paradigma, como nos indica Luís Mª Mtz Garate, podemos llegar a comprender y conocer mejor nuestra realidad política actual, por los diferentes sucesos histórico-políticos, que a vivido Euskal Herria a lo largo de estos siglos.

Hay que decir, que han sido bastantes los vascos que han defendido el paradigma navarro en los últimos siglos. El suletino Agustin Xaho, en el siglo XIX, ya lo dejó entrever en su obra Viaje a Navarra durante la insurrección de los vascos. En esta novela romántica, que está enmarcada durante la 1ª guerra carlista, encontramos una clara alusión a la importancia del Reino de Navarra, como referente político nacional de Euskal Herria.

Este modelo Estatal se vio fortalecido por la aportación realizada en el último tercio del siglo XIX, por la Asociación Euskara de Navarra, especialmente por los trabajos, estudios y ensayos políticos, realizados por sus miembros, donde destacan entre otros, Arturo Kanpion, Juan Iturralde y Suit o Serafín Olave, este último autor de las bases Constitucionales para la República de Navarra.

Los miembros de la Asociación Euskara de Navarra, se centraron en diferentes campos, de los que destacaban sus trabajos en materia histórica, cultura y del folclore propio de Euskal Herria, sentando con ello las bases para un conocimiento necesario, para una posterior acción política correcta, para la globalidad del soberanismo vasco.

Ya en el siglo XX, el paradigma navarro tuvo un gran interlocutor en la persona del bilbotarra Anacleto Ortueta, el cual en el año 1931 afirma de una manera rotunda, la necesidad de una centralidad política entorno a Navarra, considerándola como primordial para la unidad de los vascos en un Estado propio y soberano. Anacleto Ortueta llega a realizar esta afirmación, al basarse únicamente en la historia política de Vasconia.

Posteriormente, Federico Krutwing en su obra Vasconia, constata plenamente que la unidad de la gran Vasconia solo se ha dado con la máxima extensión lograda por el Reino de Navarra, involucrándose así en la defensa del paradigma navarro, mediante la defensa de la territorialidad plena del Estado de Navarra.

Los historiadores Tomás Urzainqui y el difunto J.Mª Olaizola, realizaron un gran trabajo histórico para el pueblo vasco al publicar La Navarra Marítima. Obra donde se habla de una unidad nacional vasca en la figura política del Estado, en forma de Reino y de nombre Navarra. Un planteamiento que podíamos intuir en una obra anterior, Navarra o cuando los vascos tenían reyes, del difunto Pierre Narbaitz, donde se puede llegar rápidamente a una conclusión semejante, simplemente al leer el título.

Por tanto, el conocimiento y la difusión de nuestra historial nacional, fortalece en gran medida las legítimas pretensiones de Euskal Herria de tener un Estado propio en el marco internacional actual, pues la historia nos demuestra que realmente ya lo tenemos, aunque actualmente se encuentre ocupado, incluso podíamos afirmar, casi colonizado por la república de Francia y el reino de España.

El conocer nuestra historia política, desde cualquier aspecto, como con la obra de Iñaki Sagredo, Castillos que defendieron el Reino, consolidan nuestra idea independentista entorno al planteamiento o paradigma navarro, algo que no se puede lograr desde cualquier otro paradigma actual, ya que es el único en el cual, tiene cabida la existencia de un Estado propio, en condiciones idénticas a los demás estados europeos y con plena soberanía con respecto a ellos.

El paradigma navarro se basa en la integridad de historia de este país, de este pueblo, sin olvidarse de su cultura, demostrando claramente la existencia de la única unidad política vasca real, dada únicamente con el Estado de Navarra, por lo que nos sirve de guía para recuperar el valor absoluto de la soberanía y alcanzar con ello la libertad.

El paradigma navarro nos hace conscientes de que el único Estado de pleno derecho a nivel internacional, que hemos creado y poseído los vascos fue el Reino de Navarra, lo que permitió en gran medida la supervivencia de nuestro país, ante las agresiones militares externas y pese a que actualmente se encuentra ocupado y semicolonizado por dos imperios, es realmente la principal baza que tenemos nosotros los vascos, para poder alcanzar la autodeterminación.

2008/11/05

Iruinea, noviembre de 2008

Iñigo Saldise Alda
Nuestro propio camino
Soberanía de Navarra

Los imperios español y francés, después de más de tres siglos ocupación de esta tierra, sigue sin fiarse lo más mínimo del pueblo vasco(n), a pesar de su intento continuado de sometimiento, mediante unas leyes que son realizadas ad hoc, que no buscan más que exterminar cualquier resquicio del pueblo que creo el Estado de Navarra.

Los vasco(ne)s nunca nos hemos rendido y siempre hemos buscado recuperar nuestro propio camino político, en este mundo lleno de estados. Para mantenerse libres, los vascones independientes o navarros, formaron su propio Estado en el año 824, ante las continuas presiones militares provenientes de otros pueblos. Bajo este Estado, estructurado en forma de Reino, como los demás de la época, todos los vascones fueron libres y permanecieron unidos, aunque por desgracia, por poco tiempo.

El pueblo vasco(n) fue perdiendo de manera diferente, el único referente Estatal que ha tenido, de una forma paulatina, debido a los continuos ataques militares que hemos sufrido, siendo la primera agresión territorial en el año 1054, en las campas de Atapuerca, castellanos los invasores. Las usurpaciones continuaron, con la consiguiente ocupación de las tierras naturales del Estado de Navarra, tanto al sur como al norte del Pirineo.

Hoy en día, a comienzos del siglo XXI, una inmensa mayoría del pueblo vasco(n), está inquieto por proseguir un camino propio, junto a los demás pueblos de Europa, sabiendo que esta es la única solución para conservar nuestra propia cultura y lengua. Para ello, el pueblo vasco(n) ha intensificado sus esfuerzos para conseguir la información histórica y con ello política, necesaria con la que reconstruir la razón, única vía con la que podemos recuperar la soberanía.

El pueblo vasco(n) debe aprender de sus errores y tener presentes sus aciertos a lo largo de toda su existencia, la cual se pierde en los albores de la historia europea y mundial.

Han sido muchos los pasajes de violencia que ha vivido este pueblo, semejantes al de otros. Defensa ante agresiones externas y combates por recuperar las tierras invadidas y ocupadas (1054, 1063, 1076, 1134, 1176, 1199, 1200, 1204, 1463, 1512, 1516, 1521, 1522, 1524) levantamientos populares contra nuevas imposiciones militares o políticas (las guerras llamadas carlistas), etc, que fueron formando diferentes pensamientos, alguno erróneo en materia historia, pero que han permitido llegar vivo a este pueblo al siglo XXI.

Hoy es el momento de unirnos en solo objetivo, el único objetivo. Hay que retomar la unidad nacional a base de trabajo. Con ese objetivo claro y primordial, para crear la fuerza necesaria con la cual, podernos declarar soberanos. Ese objetivo es simplemente básico, recuperar la libertad del pueblo vasco(n), mediante la recuperación de la soberanía de nuestro Estado, Navarra.

No tenemos otra vía para logarlo y en ella debemos emplear todos nuestros esfuerzos. Como dice mi amigo y maestro, Kepa Anabitarte, esto hay que hacerlo desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, empleando todas nuestras energías en lograr este único objetivo y así tener la presencia política que necesitamos ante los demás estados y con ello poder decir que somos libres.

Es un esfuerzo grande el que tenemos que hacer, todos y todas, pero tened presente que si se puede, es más, se debe trabajar desde ya para poder logarlo, hoy mejor que mañana.

2008/10/31

Iruinea, octubre de 2008

Iñigo Saldise Alda
Estrategia política y militar imperialista contra el Estado de Navarra
Soberanía de Navarra

A lo largo de la historia de la humanidad, son muchos los sumarios en los que podemos encontrar el mismo ejemplo que ha sufrido nuestro pueblo, siendo este el caso que nos agita e interesa, al igual que a nuestros antepasados, los cuales y siempre ante las circunstancias político-militares del siglo VIII, crearon posteriormente el único Estado que nos ha representado a vascones libres o navarros, ante los demás pueblos del mundo.

El imperio franco del siglo VIII, estaba gobernado por Carlomagno, quien en sus ansias imperialista, utilizó a los vascones que tenía rendidos y sometidos, en una palabra, conquistados, como de punta de lanza contra los vascones libres, surgiendo entonces el término político de navarros, para designar a estos últimos. Así hermanos o mejor dicho primos, se enfrentaron entre si, unos formando parte de la maquinaria bélica del imperio franco y otros unidos en defensa de su independencia, por amor a la libertad.

En esa ocasión, al imperio franco no le sirvió el tener conquistado a gran parte de nuestro pueblo en su intento de vencer al resto, precisamente por las ansias de libertad que emanaba de los navarros, quienes no tardaron mucho en crear un Estado propio, con una estructura política propia y teniendo como base sus leyes ancestrales, que evolucionaron con el tiempo, adecuándose a las necesidades de cada momento. Estas leyes son los Fueros.

Los castellanos tomaron buen ejemplo de lo pretendido por los francos y fueron rindiendo a base comprar por medio de tierras y títulos, a funcionarios del Estado de los navarros, facilitando así la invasión y ocupación de las tierras del Reino vascón, y llevando la esclavitud a gran parte del pueblo vasco(n) tras su rendición, engrandeciendo así su maquinaria bélica. Estos conquistados les sirvieron posteriormente, de carne de flechas, hoy diríamos de cañón, contra aquellos vasco(ne)s que aún permanecía libres, es decir, contra los navarros.

Estos hermanos o primos, con este paso, se convirtieron en enemigos de los navarros, siendo primordiales para la estrategia bélica del incipiente imperio español de principios del siglo XVI. Con ello tenían la cantidad necesaria de peones desechables. con los que atacar al Estado navarro y a la vez, poder resguardar sus tropas metropolitanas o realmente españolas, cuyo cometido principal era el proteger el interior de su imperio, ante potenciales reacción musulmana e incluso italianas, que se sumaban a posibles sublevaciones interiores de los reinos y principados de la península itálica o de las tierras recientemente invadidas, como el reino de Granada.

Pero nos solo contó con aquellos vasco(ne)s que dejaron de ser navarros hacía más de 3 siglos, sino que traidores al Reino de Navarra, desertaron voluntariamente de su condición política y se alistaron en las filas del invasor español, conquistados por las innumerables riquezas a base de tierras y títulos. Estos seducidos por los españoles, sencillamente traicionaron a nuestro país, siendo meros agentes sin escrúpulos del imperio español contra los navarros.

El imperio español se mostró contento de contar con estos traidores al Estado de los navarros, ya que su empresa imperialista se tornó así más sencilla y en caso de salir derrotado en su empresa militar, realmente solo perdería piezas prescendibles, que incluso se podían volver contra el imperio español, para lo que resguardaban sus verdaderas tropas, hasta lograr su objetivo, que no fue otro más que el colonizar a un Estado soberano y neutral, como era el Reino de Navarra en el año 1512.

2008/10/29

Iruinea, octubre de 2008

Iñigo Saldise Alda
Los condes de Lerin (y III)
Soberanía de Navarra

El IV conde de Lerin, Luís V de Beaumont, fue la fortuna más importante del siglo XVI, en las cinco merindades que permanecían ocupadas por tropas españolas. Tras la invasión española, su padre, enemigo colérico y tenaz del Estado de Navarra, fue recompensado por el Falsario con la restitución de unos vienes que le habían sido requisados por la Corona navarra, tras enfrentarse a los monarcas Catalina I de Foix y Juan III de Albret.

Luís V de Beaumont, recibió por parte del emperador Carlos I de España, el nuevo título de chanciller mayor del Reino de Navarra. Pero lo más sangrante para los navarros, es que también se le otorgara por parte española, del título de condestable de Navarra, tras la muerte de su padre en el año 1530. Esta última hidalguía proviene del primer tercio del siglo XV, era para designar al antiguo alférez del Reino independiente de Navarra y su principal obligación era la de portar el estandarte real navarro. Esta importante función, lo convertía junto al mariscal de Navarra, en uno de los nobles más importantes del Estado soberano de Navarra, siendo uno de los brazos de los caballeros navarros, del cual la familia Beaumont había sido desposeída por alta traición a Navarra.

El IV conde de Lerin, jamás portó el estandarte real de Navarra. En cambio se mantuvo fiel a su señor, el emperador español, facilitando la labor de los virreyes extranjeros, en unas cortes navarras ilegítimas, que permanecieron en la ocupada Iruñea. En esa ciudad, Luís V de Beaumont, en el año 1548, compró cuatro casas adyacentes a la suya en la calle Mayor por 3000 ducados, siendo esta la primera compra de los condes de Lerin en el último siglo, ya que sus antecesores, siempre utilizaron la violencia contra los navarros para lograr sus nefastas ambiciones de poder y adquisición de nuevas posesiones, siempre de manera ilícita.

Las buenas relaciones que mantenía la casa de Lerin con la casa de Alba, ambas grande de España, permitieron concertar el matrimonio entra Brianda de Beaumont y Diego de Toledo. Luís V de Beaumont, no pudo asistir a esta boda de la alta alcurnia española, ya que encontró la muerte un año antes.

Así, en el año 1565, la casa de Lerin entronca con la de Alba. Diego de Toledo tras su matrimonio con la V condesa de Lerin, recibe el título de conde de Lerin e incluso el de condestable de Navarra, jure uxoris. El emperador Carlos I de España, como regalo de bodas a esta importante pareja española, mandó construir el castillo de Gorraiz.

Así desde el hijo de ambos, Antonio Álvarez de Toledo, tras la muerte de sus progenitores, recibe el título de VI conde de Lerin, condestable de Navarra, entre otros títulos nobiliarios, por parte materna, a los que habría que unir el de duque de Alba y otros por vía paterna. Antonio Álvarez de Toledo llegó a ser nombrado mayordomo mayor del rey de España, consejero de estado y virrey de Nápoles, siendo una de las personas más importantes de su época en el imperio español, mientras florecía el humanista Estado de Navarra al norte del Pirineo.

Tanto el título de conde de Lerin, como de duque de Alba de Tormes, no se dividieron con el paso de los siglos, recayendo actualmente en la misma persona, Cayetana Fitz-James Stuart.

Para conocer un poco más la relevancia que tuvo para el imperio español, la participación en la invasión y ocupación del Estado soberano de Navarra, no hay más que mirar ciertas cenas que se realizan en el palacio de Oriente, residencia principal de los reyes de España, donde asisten personalidades extranjeras,. A ellas, a veces son llamados los grandes de España, ocupando sitio en el besamano frente al personal de la casa real y en los banquetes precediendo a los secretarios de estado.

Según José Antonio Urbina, los grandes de España son iguales entre sí y se prelacionan por su antigüedad en el título y en caso de igualdad por la antigüedad de la creación del título. Esté título fue creado por el emperador Carlos I de España en el año 1520, siendo reconocidos por primera vez como grandes, 25, entre ellos el duque de Alba, encargado de realizar el listado y el conde de Lerin.

A pesar que el título de duque es per se grande de España, es de destacar que en las recepciones en las que son invitados las 400 grandezas de España, Cayetana Fitz-James Stuart, no tenga preferencia entre sus iguales por el título de duquesa de Alba, sino por un título creado por un gran rey del Estado soberano de Navarra, concretamente en el año 1425, como regalo de boda a una hija natural. Este título no es otro más que el de condesa de Lerin.

BIBLIOGRAFÍA


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2008/10/22

Iruinea, octubre de 2008

Iñigo Saldise Alda
LOS CONDES DE LERIN (II)
Soberanía de Navarra

El III conde de Lerin, Luís IV de Beaumont, al igual que su padre, se pone a disposición del español Fernando el Falsario, quien ilegalmente le otorga el título de condestable de Navarra, algo que ya había hecho al final de sus días al maléfico de su padre, un título que solo podía ser otorgado por la monarquía del Estado soberano de Navarra.

Luís IV de Beaumont , mantiene el contacto con la facción beaumontesa que se mantuvo dentro de las fronteras navarras, por orden del rey Fernando de España, el cual ya tenía en mente invadir y ocupar el Estado vasco(n) desde el año 1507. La mayoría del partido beaumontés, estaba dispuesto a rendir vasallaje al monarca español, lo que facilitaba las intenciones de invasión del Falsario.

El joven conde de Lerin no solo fue un español más en la invasión, sino que el general en jefe del ejército invasor español, el duque de Alba, lo pone al frente de una de las tres columnas invasoras. Las tropas españolas son convocadas en Vitoria, antigua ciudad del Reino de Navarra, las ordenes del rey español.

Fernando el Falsario desde la ciudad de Burgos, antiguamente limítrofe con el Estado navarro, Ordenan al duque de Alba y al conde de Lerin que partan con sus tropas derechos a Iruñea, capital del Reino vasco(n), importándoles muy poco la neutralidad del Estado navarro, ante la guerra inminente entre el reino de Francia y la Santa Liga, de la que formaba parte el monarca español.

El día 18 de julio de 1512, Fabrique de Toledo, duque de Alba, ordena emprender la marcha a las tropas españoles. Luís IV de Beaumont de forma determinada, emprende la marcha para luchar contra los navarros. Las puertas de Iruñea, se abrieron a las tropas invasoras españolas el 25 de Julio, concretamente el día de Santiago a petición del Duque de Alba y su fiel lacayo, Luís IV de Beaumont.

Las tropas españolas, capitaneadas por el conde de Lerin, son las encargadas de ir rindiendo las diferentes fortalezas que se resistían a los invasores españoles, entre ellas se apodera del emblemático castillo de San Esteban de Monjardín, el cual estaba defendido por unos pocos navarros, capitaneados por los Vélaz de Medrano. Incluso la villa de Lerin cerró las puertas al invasor españolas, las cuales solo fueron abiertas ante la presencia amenazante de Luís IV de Beaumont.

La acción militar realizada por el conde de Lerin contra los navarros durante la invasión y ocupación española del Estado de Navarra, fue ampliamente recompensada por el rey Fernando de España, quien concede a Luís IV de Beaumont, tras repeler los invasores españoles la primera contra ofensiva navarra, a finales del mismo 1512, incontables tierras, castillos, pueblos y villas, intentando saciar con ello, el apetito voraz de poder, de este desertor de Navarra.

Las cortes de Iruñea, a la que solo acuden solo los traidores e ímpios beaumonteses, estando Luís IV de Beaumont, III conde de Lerin al frente de los mismos, en el año 1513 proclaman de forma falsificada como rey de Navarra a Fernando el Falsario, facilitándole al monarca español la ilícita acción de incorporación del Reino de Navarra a la corona de Castilla, el 23 de marzo del año 1515, en Burgos, de manera unilateral y sin estar presente en dicha farsa, algún navarro.

Un año después, con la muerte del Falsario, los navarros vuelven a preparar la reconquista de las tierras ocupadas por los españoles. Incluso la mayoría de los beaumonteses se encontraban descontentos con el invasor español y se muestran dispuestos a alzarse contra ellos. Incluso Luís IV de Beaumont envía a un hermano para entablar conversaciones con los legítimos reyes de Navarra, para preparar la expulsión de las tropas españolas.

Esta nueva actitud del conde de Lerin, provoca que sea detenido por los españoles, los cuales le declaran traidor a España. No reclusión no duró mucho tiempo, ya que logró huir rápida y extrañamente de los carceleros y se pone a salvo en Aragón, perteneciente a España, enemigo natural de Navarra.

Los Beaumont rápidamente fueron apaciguados, al presentarse en la parte ocupada del Reino vasco(n), el hijo del duque de Nájera. Así la tentativa de liberación realizada por los navarros, fracasaba. Luís IV de Beaumont vuelve a las tierras ocupadas, mientras el cardenal Cisneros ordena la destrucción de las murallas, fortalezas y castillos navarros, a excepción de los que están en poder de los Beaumont, como el castillo de San Esteban de Monjardín, en poder del diabólico y cada vez más rico, conde de Lerin, que ostenta el título de grandeza de España, desde el año 1520, otorgado por el emperador Carlos I de España.

Las tropas de reconquista navarras, en el año 1521, vuelven a la carga para expulsar al invasor español. Luís IV de Beaumont, ante la llegada de los navarros a la capital de Cize, llegó a presentarse en lo alto de las montañas, con el objetivo claro de alentar a los asediados españoles en la ciudadela de Donibane Garazi y cerrar los estrechos pasos, pero ante la presencia de más de 2000 infantes navarros, reunidos por Graciano, vizconde de Etxauz, lo desalojaron rápidamente de allí.

El 18 de mayo de 1521, la sublevación del pueblo navarro contra el invasor y ocupante español, es generalizada. En Iruñea, clásico feudo beaumontés, la población se puso en armas contra la gente de guerra española, sin esperar a la llegada de las tropas de liberación. Los navarros echan a los españoles de la ciudad, saquean la casa del duque de Nájera y sitian la fortaleza española, para posteriormente arrastrar por el lodo la bandera española con el escudo de los austrias.

Ante la ya inminente liberación del Estado vasco(n), el conde de Lerin, Luís IV de Beaumont aparentó querer entrar en negociaciones en nombre de todos los beaumonteses y Pidió salvoconductos al general de las tropas libertadoras, Asparrotz, pero éste se los negó al considerar las negaciones como una táctica para retrasar el avance triunfal navarro.

Luís IV de Beaumont, tras la total liberación del Reino de Navarra, se refugia en el reino de España y se pone al frente de las tropas españolas que vuelven de la guerra de los comuneros en Castilla y que acuden al socorro de la ciudad de Logroño, sitiada por los navarros, que se retiran y son perseguidos por los invasores españoles.

El 29 de junio de año 1521, las tropas españolas parten para enfrentarse al ejército navarro. Para ello cuentan con la inestimable colaboración de otro desertor de la causa navarra, Francés de Beaumont, señor de Arazuri, que al mando de 500 lanzas del Conde de Lerin, guió a los españoles por un camino de la sierra del Perdón, dejando a un lado el camino Real entre Gares e Iruñea, para sorprender a los navarros que se encontraban en Tiebas.

El 30 de junio de 1521, as tropas españolas, entre las que se encontraban las comandadas por Luís IV de Beaumont, mataron a más de 5000 leales luchadores de la libertad, a auténticos patriotas navarros, en las campas de Noain-Ezkirotz. Esta vez el triste honor de rendir Iruñea, recae en Francés de Beaumont, al cual los españoles le otorgan el poder necesario para conseguir la rendición de Iruñea. Con la entrada de los gobernadores españoles, muchos vecinos de Iruñea intentaron huir, siendo asesinados por las tropas españolas y posteriormente sus bienes repartidos entre los beaumonteses.

200 navarros habían conseguido liberar del invasor español, el castillo de Amaiur. Entre ellos se encontraban los hermanos de Francisco de Xabier, Miguel de Xabier y Juan de Azpilkueta. El virrey español de Navarra, Miranda, junto al III conde de Lerin y demás traidores beaumonteses se encontraban a mediados de abril de 1522 en Tutera, esperando provisiones y trapos refuerzo españolas provenientes de Castilla.

Las tropas de refuerzo españolas fortifican Iruñea. En junio de ese mismo año, el conde de Miranda, se muestra preocupado por la presencia de 200 navarros en Amaiur y convoca una reunión, donde logra que varios beaumonteses presten al ejército invasor español, la alta suma de cuatro mil ducados. A finales de ese mes, las cartas de aislamiento del virrey español, llegan a manos de Luís IV de Beaumont .

El ejército imperial español, donde se encuentran el III conde de Lerin y su hijo, estaba formado por más de 10.000 hombres. Los invasores españoles ponen cerco a la fortaleza situada en el hermoso valle del Baztan, tras alguna escaramuza realizada por los patrióticos defensores navarros que intentaban con ello, impedir la maniobra militar española. Los españoles atacaron el castillo navarro, encontrando una fuerte resistencia desde el interior, incluso tras caer los muros por el fuego de la artillería española, los valerosos patriotas navarros continuaron luchando.

Durante el cruento combate, el propio virrey español, el conde de Miranda, mostró su admiración por el valor y la resistencia mostrada por los sitiados, a lo que su más fiel esbirro, el desertor Luís IV de Beaumont, le contestó:

“(…) que no tenía por qué admirase siendo navarros los defensores”

El año 1530, las tropas invasoras españolas se retiraron de la Navarra ultrapirenaica. Ese mismo año, Luís IV de Beaumont, III conde de Lerin e ilegítimo condestable de Navarra, encontraba la muerte. Este diabólico hombrecillo acentuó las acciones de su padre y luchó durante toda su vida contra los navarros. Llamarle o considerarle navarro, sería un insulto a todos los patriotas navarros que encontraron la muerte bajo su acero o las lanzas de los soldados españoles que tenía a su mando.

BIBILIOGRAFÍA

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2008/10/14

Iruinea, octubre de 2008

Iñigo Saldise Alda
Mujeres navarras
HARIA 23

Toda Aznar, Blanca de Evreux, Catalina de Foix, Margarita de Angulema y Juana de Albret, son los nombres de cinco mujeres que fueron muy importantes en la historia del Reino de Navarra. 652 años son los que separan el nacimiento de la reina Toda, del nacimiento de la reina Juana III de Albret. Diferentes épocas, con diferentes influencias y problemas, tanto exteriores como internos, que soportaron durante sus reinados en el Estado de Navarra.

La reina Toda

“Si queréis conocer la ingratitud del hombre, oídlo hablar de la mujer” José María Vigil

Nació el año 876 la mujer que estaba llamada a ser la más importante de la Alta Edad Media, no solo en el Reino vascón, sino en la totalidad peninsular, al participar activamente de la política interna del Reino de Pamplona, como en su relación tanto con los demás reinos cristianos, sin olvidarnos del mayor poder existente en la Península, proveniente de los árabes de Córdoba.

Toda fue una mujer de fuerte carácter, pero esto nunca le influenció en su tarea como reina y madre, ya que nunca se mostró injusta en ambas funciones. Jugó con inteligencia, nobleza y cuando el caso lo necesitó, con autoridad. Realizó magníficamente en los papeles de suplencia diplomática, mejor incluso que cualquier hombre. Mujer de gran espíritu y corazón. En su Corte se integraron diferente médicos, tanto musulmanes como judíos, los cuales estaban muy bien considerados en esa época.

Ésta reina de Navarra, fue la artífice de conseguir los apoyos necesarios para su marido en los recuperados territorios de Aragón, que hasta entonces se encontraban en poder carolingio. Tras la prematura muerte de su esposo, Sancho Garcés I, la reina Toda se encontró con que el heredero solo contaba con 6 años. A pesar de que, por primera vez en la historia del Estado navarro, nadie pone en duda que fuera el heredero legítimo, necesitó el apoyo Ximeno, hermano menor de difunto rey navarro, para hacerse cargo conjuntamente de la tutela.

La muerte de Ximeno a los seis años, tras varios éxitos militares contra los musulmanes de Zaragoza, provocó que un medio hermano de éste, de nombre Iñigo, mostrase claras intenciones de hacerse con el Reino. La reina Toda reacciona y solicita apoyo al hombre más poderoso de aquella época en la Península, su sobrino Abd al-Rahman III. Éste aprovecha una campaña cerca de Osma en el año 934 para acercase a Iruñea. La Reina Toda sale a su encuentro para recibirle, rindiéndole obediencia.

Pese a todo, la lucha por el poder en el interior del Reino vascón era feroz, pero la reina Toda se mostró firme con el apoyo del califa cordobés, pero sin significar que el Reino de Pamplona se convirtiera en un Estado satélite de Al-Andalus. Durante toda la regencia de la reina Toda, los navarros dan claras muestras de su independencia, lo que incluso llega a obligar al califa cordobés a realizar una nueva excursión por el Reino de Pamplona para imponer su autoridad con rudeza.

Esto provoca que Toda busque una nueva alianza con el rey de León, Ramiro II. Como consecuencia de la nueva alianza las tropas navarras de Toda, acuden a la batalla de Simancas, como aliados del reino de León y del Conde de Castilla, Fernán González. Los cristianos derrotaron al ejército musulmán. La valentía de Toda quedó reflejada en los anales de San Galo del año 965.

Valerosa en el ámbito militar, Toda no dejó de lado en ningún momento la política, demostrando su destreza en el ámbito político, no dudando en injerir con extraordinario arrojo en asuntos hereditarios, defendiendo la causa de su nieto Sancho el Craso, el cual fue suplantado por Ordoño IV el Malo, y repuesto en el trono leonés gracias a la potente interposición de la reina Toda, con viaje a Córdoba incluido.

Esta madre de siete hijos, tras su muerte fue enterrada dentro de los dominios del Reino de Pamplona, concretamente podemos encontrar su sarcófago en el monasterio de Suso.

Bibliografía


JIMÉNEZ LOS SANTOS, F. Artículo TODA AZNAR: La reina Toda, 1998

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WIKIPEDIA. Toda de Navarra, http://es.wikipedia.org/wiki/Toda_de_Navarra

Blanca de Evreux

“Las mujeres, como los príncipes, encuentran pocos amigos verdaderos: todos los que se acercan a ellas persiguen sus propios fines” Barón de Lyttlelton

Esta mujer nacida en el año 1386, se caso con Martín de Sicilia en el año 1402 y siete años después, al enviuda sin tener descendencia, en el testamento de su difunto esposo siciliano, es designada como vicaria general o gobernadora de éste pequeño reino Mediterráneo, donde aún día, sus habitantes guardan un buen recuerdo de ésta sentimental mujer navarra.

En el año 1413 muere la heredera al trono navarro, su hermana Juana, provocando que tres años después se jurada como heredera al trono navarro por las Cortes de Erriberri, imponiéndose con ello un nuevo matrimonio para Blanca, pensándose en primer lugar en Juan de Foix, viudo de su hermana, pero tras las negociaciones de la reina viuda de Aragón, se define el matrimonio con el infante Juan de Aragón.

A pesar que Blanca de Navarra era 12 años mayor que el infante aragonés, el matrimonio se celebra en la Catedral de Iruñea el año 1420. La muerte de Carlos III de Navarra en el año 1425, provoca que junto a ella, suba al trono como rey consorte el infante Juan de Aragón. Mujer muy religiosa, casi mística, Blanca I de Navarra tenía un carácter pasivo ante la política, facilitando así que el Reino de Navarra quede a los intereses de su marido Juan II, el cual impone al Reinote Navarra una nueva política exterior, suponiendo eso una gran carga para las arcas navarras y eclipsando a la vez, a la menuda, sensible y frágil Blanca I de Navarra.

La muerte alcanzó a esta interesante mujer y activa madre de cuatro hijos en el año 1441. Un párrafo de su testamento fue aprovechado por su esposo Juan II, para usurpar el trono al legítimo heredero, el Príncipe de Viana, de nombre Carlos. Las Cortes de Navarra se muestran pasivas ante dicho testamento e incluso Carlos llega a un acuerdo con su padre, legitimando con ello el testamento de su madre. Sus restos se encuentran en Ujué.

“Aunque el príncipe pueda intitularse y nombrarse tras mi muerte, a título de heredero y por derecho reconocido, rey de Navarra y duque de Némours, no obstante le ruego afectuosamente que, por el honor debido al rey su padre, no tome esos títulos sin su consentimiento y bendición”. Testamento de Blanca I de Navarra.

Bibliografía

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WIKIPEDIA. Blanca de Navarra, http://es.wikipedia.org/wiki/Blanca_I_de_Navarra

Catalina de Foix

“Las mujeres y la música nunca deben tener fecha” Oliverio Godsmith

El año 1468 vio nacer a ésta mujer, a la cual el destino le guardaba su más amarga cara. La prematura muerte del rey de Navarra, su hermano Francisco Febo, la convierte en el año 1483 en reina de Navarra bajo la tutela se su inteligente madre, Magdalena de Francia. Su tío Juan de Foix, amparándose en la Ley Sálica, inexistente en el Reino Pirenaico, le disputa el trono navarro, lo que incentiva un retorno a la guerra civil en el Reino de Navarra.

Se casó al año de ser nombrada reina, con Juan de Albret, pero durante ese intervalo de tiempo, tanto los reyes católicos como el rey francés, intentaron con todo los medios que tenían a su alcance, un contrato matrimonial acorde con sus respectivos intereses políticos. Catalina Y Juan tuvieron que esperar al año 1495 para ser coronados, entre otras cosas, obligados por la cruenta guerra civil que vivía el Reino de Navarra.

Madre de 11 hijos, esta mujer buena y afable, tuvo que sufrir enormemente ante la muerte ocurrida en Castilla, de su hija Magdalena, cuando esta era rehén de Fernando II de Aragón, lo que incentivó una nueva guerra entre los soberanos navarros y el oscuro y traidor Luís II de Beaumont, aliado y partidario del aragonés, que concluyó con la expulsión definitiva del conde de Lerin, del Reino de Navarra.

Catalina era una mujer dedicada en cuerpo y alma a sus hijos, lo cual no le impidió atender las innumerables preocupaciones del Reino, por lo que nadie puede negar el hecho que gobernara el Reino Pirenaico junto su marido, Juan III de Navarra. En el año 1512 tuvo que poner rumbo al Bearne, vizcondado unido al Reino Pirenaico desde el año 1494, para acompañar a sus jóvenes hijos, salvándolos con ello, del invasor español, invasión ilegal comandada por el duque de Alda.

La muerte del rey Juan III provoca que Catalina I tome totalmente las riendas del gobierno navarro en una situación extremadamente difícil, ya que los soldados españoles seguían ocupando gran parte del Estado Pirenaico. La reina de Navarra realiza varias tentativas diplomáticas para restablecer la totalidad del Reino, enviando comisiones diplomáticas a Carlos I de España, recibiendo como contestación mentiras agradables, promesas verbales y bellas palabras huecas por parte del rey de español.

Murió en el año 1517, tras recibir de sus embajadores otra contestación negativa por parte de Carlos I de España. Mandó se enterrada en la iglesia catedral de Pescar, a la espera de poder ser trasladada a la catedral de Iruñea.

Bibliografía

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WIKIPEDIA. Catalina de Foix, http://es.wikipedia.org/wiki/Catalina_de_Foix

Margarita de Angulema

“El eterno femenino nos impulsa hacia arriba” Goethe

El año 1492 no solo fue el año del viaje a las Indias que realizó Cristóbal Colón, sino fue también el año del nacimiento de esta increíble y fascinante mujer. De cuna francesa, recibió a muy temprana edad clases de latín y griego. Su madre la propuso en matrimonio con Enrique, el príncipe de Gales, a la edad de diez años, pero ésta propuesta fue rechazada por el monarca inglés, Enrique VII.

El ascenso al trono francés de su hermano Francisco, fue en gran media el artífice del incremento de su influencia. Mujer activa y avanzada a su tiempo, de carácter abierto y ante todo extremadamente culta, mostró su mayor interés en su amor por la poesía.

Estuvo prometida a Gastón de Foix, pero la muerte de éste en la batalla de Rávena provoca que finalmente se case con el duque de Aleçon, quedando viuda de éste, en el año que su hermano, el rey Francisco I de Francia y el aliado de éste, Enrique II de Navarra, eran apresados por las tropas del emperador español durante la batalla de Pavía.

En el año 1527 se casa con Enrique II de Navarra.Tras su enlace matrimonial trasladan la Corte de Navarra a Pau. Mujer influenciada por el Renacimiento y el Humanismo, hace llamar a varios arquitectos, pintores y escultores, con la intención de reformar el castillo de Pau en un auténtico palacio renacentista, jugar desde donde comienza a cultivar la escritura, destacando sobre todos sus escritos el Heptamerón, donde podemos encontrar diferentes narraciones eróticas desde el punto de vista de una mujer, el cual estaba basado en el Decamerón de Boccaccio. En dicha obra podemos encontrar dos capítulos en los que la trama se desarrolla en Iruñea.

Margarita de Navarra acogió con agrado la Reforma, llegando a difundir incluso el platonismo y el evangelismo. Tuvo una hija, Juana y un hijo el cual murió siendo todavía un bebé. Fue enterrada en la iglesia catedral de Lesar. Años más tarde, concretamente en el año 1898, se encontraron varias piezas teatrales, poemas e incluso canciones inéditas escritas por Margarita de Navarra, que fueron agrupados para su publicación bajo el título de: Les dernières poésies de Marguerite de Navarre.

Bibliografía

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WIKIPEDIA. Margarita de Angulema, http://es.wikipedia.org/wiki/Margarita_de_Angulema

Juana de Albret

“No pidas a una mujer el imposible. Es capaz de darlo” Valeriu Butulescu

La vida de esta mujer estuvo marcada por la política, especialmente religiosa. Nacida en el año 1528, se crió en la corte de Paris junto a su tío Francisco I de Francia. Cuando apenas contaba trece años, su tío la casó con Guillermo de Cleves, pero a los cinco años el matrimonio fue anulado.

Con el nuevo rey Enrique II de Francia, se promueve un nuevo enlace matrimonial para la Princesa de Viana. Éste matrimonio tiene lugar en el año 1548 con Antonio de Borbón, duque de Vedôme. Mujer de gran talento, extraordinaria cultura, firme carácter, inquebrantables energías, elevadas ideas y bondadosos sentimientos, accede al trono del Reino de Navarra en el año 1555, tras la muerte de su padre, Enrique II de Navarra.

La reina Juana III junto a su marido Antonio de Borbón, continúa reclamando la restitución de las tierras al sur de Pirineo, las cuales permanecían ocupadas por tropas españolas. Incluso llega a presentarse, junto a su marido y varios caballeros navarros, en la frontera impuesta por los españoles, los cuales niegan el paso al séquito real navarro.

Antes de introducir la Reforma protestante en el Reino Pirenaico, la reina de Navarra junto a su marido, envía una carta de adhesión al nuevo papa Pío IV, con la cual buscaba la devolución de todas las tierras ocupadas por los españoles. Ante la negativa vaticana, por orden de Juana III de Navarra, el calvinismo fue divulgado en el Reino Pirenaico un año después. El propio Príncipe de Viana junto a su hermana, fue educado conforme a las creencias religiosas de Juana III de Navarra, teniendo incluso como institutor a Antonio del Corro, reputado reformador y exiliado español.

Al igual que durante el reinado de su madre la reina Margarita de Navarra, la Corte de Navarra fue un lugar de hospitalario para humanistas, renacentistas y reformadores, estos últimos especialmente. Esta mujer, devota protestante, se embarca en las denominadas guerras de religión, sin que la primera llegue a afectar al Reino Pirenaico. Juana III de Navarra se opuso firmemente a que jesuitas e inquisidores, provenientes del Reino de España, se establecieran en el Estado navarro, conocedora de las atrocidades sobrellevadas por los navarros que sufrían la ocupación española al sur del Pirineo.

Juana III de Navarra ordenó la traducción del nuevo testamento al euskara en el año 1571, siendo Joannes de Lizarraga el delegado para esta misión, intentando con ello que la palabra de Dios fuera accesible al pueblo de Reino de Navarra. Llegó a combatir al señor de Luxe quien apoya militarmente a los clérigos católicos, alzándose contra la reina de Navarra en las guerras de religión, bajo el pretexto defender la religión católica. Una vez más, una reina de Navarra contó con del mejor aliado del Reino, el señor de Agramont, que había aceptado la Reforma, como la soberana navarra.

Tras innumerables combates la reina Juana III de Navarra otorga el perdón a los rebeldes, proclamando la libertad de conciencia mediante el Manifiesto de los Gentileshombres y del pueblo de Navarra. Pese a todo, las guerras de religión continuaron afectando al Reino Pirenaico, lo cual no impidió que religión católica permaneciera en el mismo, gracias sobretodo al ejercicio de libertad y tolerancia que promovía la reina Juana III, la cual seguía el consejo en la Corte celebrada en La Rochelle, firmando una demanda de libre culto religioso, realizada en el año 1571 por los Estados de Navarra.

La reina Juana III de Navarra buscó una paz duradera con el reino cristiano de Francia, promoviendo un matrimonio entre el príncipe de Viana y Margarita de Valois, hermana del rey francés Carlos IX, a lo que en un principio se opuso el joven Enrique, Príncipe de Navarra. En 1572 la reina de Navarra fue envenenada en París, por mandato de su archienemiga la católica Catalina de Médicis, madre de la futura mujer de Enrique III de Navarra.

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WIKIPEDIA. Juana III de Navarra, http://es.wikipedia.org/wiki/Juana_III_de_Navarra

Estas cinco damas son una pequeña representación del conjunto de las mujeres navarras, pasadas y presentes. Antes de terminar me gustaría recordar con mi mayor de mis afectos, a una mujer especial de nombre María Azpilkueta. Esta mujer de noble cuna agramontesa, sufrió la perdida de los vienes familiares tras la invasión española, además de la angustia ocasionada por conocer el destino de dos de sus hijos, los cuales luchaban al invasor español, esto sumado a la separación obligada de sus hijas y sobretodo de su ojito derecho, del cual conocemos su historia mejor que de la propia María. La suma de estos hechos que vivió, le llevó a esta mujer navarra a firmar como la triste María. Pero gracias a todas ellas y a todas vosotras, algún día cercano se hará realidad la siguiente afirmación:

“Navarra será la admiración del Mundo” William Shakespeare.

NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda

ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

©NABARTZALE BILDUMA 2011

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