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2011/03/05

El euskera en La Rioja

El euskera en La Rioja
Antonio Urra Maeztu

Detxepare es el primero que elevó el euskera a la categoría de lengua literaria en el s. XVI. Mucho antes, en el siglo XI, aparecen en el monasterio de San Millán de la Cogolla unas frases escritas en euskera y que se les llama glosas emilianenses. Son tiempos en los que este monasterio y gran parte de La Rioja pertenecían al Reino de Navarra y allí se hablaba euskera. No hay ninguna duda del uso del euskera, basta comprobar la toponimia de muchos pueblos riojanos. Las glosas son anotaciones que se escribieron al margen de textos latinos para su más fácil comprensión; algunas glosas están escritas en lengua romance y otras en euskera. Seguramente que el autor de las glosas sería un fraile, probablemente de la región, que dominaba el latín, el euskera y la lengua romance que se hablaba en la zona. Estos breves textos son las primeras frases que se conocen por ahora escritas en euskera. Podemos decir que San Millán es la cuna de las primeras palabras escritas en nuestra lengua milenaria, preindoeuropea, que es el euskera.

Creo que el monasterio no es la cuna del castellano como se ha querido hacer ver mil veces, y para ello se han celebrado reuniones y conmemoraciones de políticos y lingüistas afirmando que allí nació el castellano. El romance que se hablaba en la zona en el siglo XI era el navarro aragonés con matices riojanos, pero no el castellano.

Posteriormente, en el siglo XIII, Gonzalo de Berceo se formó en el mismo monasterio y es uno de los primeros que escribe, como él dice, "en román paladino". Es curioso, aunque se ve bastante normal porque allí se hablaba el euskera también en el siglo XIII, que Berceo introduzca en sus escritos algunas palabras en euskera: bildur=miedo, gabe=sin o privado de, zatiko=pedacito, y otras más.

En el siglo XIV, la justicia de Castilla (ya no pertenecía La Rioja al Reino de Navarra) reconoció a la zona de Ojacastro el derecho a testificar en los juicios en euskera "por ser el idioma hablado por el pueblo".

Mi intención en estos escritos es simplemente vulgarizar nuestra historia, nuestra lengua o nuestra identidad. Para profundizar están los expertos en cada uno de los temas. Por ejemplo Merino Urrutia es un estudioso del euskera riojano en todos sus aspectos.

Extraído de la web del Diario Noticias de Navarra

2011/03/04

Cascante, marzo de 2011

Iñigo Saldise Alda
El Estado soberano de Nabarra, 1530-1620
Soberanía de Navarra

“Navarre shall be the wonder of the World”. William Shakespeare, 1594

El año 1530 el emperador Carlos V de Alemania y I de España, ordena la retirada de las tropas de ocupación españolas de la Tierra nabarra de Vascos o Ultrapuertos. Tomó dicha decisión política, no solo por motivos estratégicos en su guerra contra el rey Francisco I de Francia, aliado del legítimo soberano del Reino de Nabarra Enrique II el Sangüesino, sino en gran medida por la falta de control sobre los naturales del lugar acrecentada desde el año 1524, a pesar de las extremas y continuas medidas de represión ejercidas por las tropas españolas contra los nabarros del norte del Pirineo, las cuales contaban con el absoluto consentimiento del dirigente de la Iglesia Católica o Papa.

Debido a la invasión militar española del año 1512, las legítimas Cortes de Nabarra se trasladaron a Orthez, estando encabezadas por los mismísimos reyes privativos de Nabarra, Catalina I de Foix y Juan III de Albret. Pero incluso antes de que las tropas españolas retrocedan por los Pirineos hacia el sur liberando la tierra de Ultrapuertos en 1530, las Cortes de Nabarra se reúnen en Donapaleu a petición de Enrique II de Albret en el año 1527, llegando a ostentar dicha localidad la capitalidad del Reino.

Desde el año 1530, en la Nabarra independiente, soberana y por tanto libre del norte del Pirineo, se sucedieron diferentes intentos diplomáticos encaminados todos a la recuperación de la totalidad de las tierras nabarras ocupadas por el imperio español. El rey Enrique II de Nabarra lo intentó mediante el matrimonio de su hija la princesa de Biana, Juana de Albret, con el hijo del emperador Carlos V, el príncipe de Asturias y Gerona y futuro Felipe II de España. Tal perspectiva esperanzó a todos los nabarros sometidos del sur del Pirineo, donde destacaron los beaumonteses de Iruñea que cohabitaban en unas cortes ilegales con un Virrey español y por tanto extranjero, al preparar un memorandum el año 1540 donde detallaban cuáles eran las tierras arrebatadas de forma ilegal por el Reino de España y que debía reclamar el rey de Nabarra además de las cinco Merindades ocupadas en su totalidad desde el año 1522:

“Quanto a lo que pertenesce a V. Alteza, según lo que solía extender este Reyno antiguamente como es pública voz y fama que era señor de Guipúzcoa, Vizcaya y Alaba y mucha parte de Rioja, hasta el holmo de Burgos; como por la sepultura que antiguamente los reyes de Navarra tenían en Nájera y otras ciudades y villas que hoy en día parescen las armas de Navarra; anssí como en Logroño y en otros lugares y de poco acá se han borrado...”

La Corte de Nabarra y con ello la capital del Reino, es situada en Pau por Enrique II y Maragita de Nabarra, donde como en el Ducado de Florencia, se crearon numerosos cenáculos y academias de simbología cabalística y de hermenéutica, donde se enseñaron las artes y la filosofía neoplatónica, gracias principalmente a la labor de la reina Margarita de Nabarra, algo que no ocurrió en los territorios nabarros del sur del Pirineo, donde la inquisición española realizaba auténticos estragos y los magníficos castillos habían sido destruidos por orden del cardenal católico y español, Cisneros.

Durante el reinado de Enrique II de Nabarra, en pleno Renacimiento nabarrista, el Estado independiente de Nabarra vio como sus formidables fortalezas se transformaron en auténticos palacios Renacentistas. Además, el Reino de Nabarra era un lugar de acogía para todos los refugiados humanistas y reformistas que estaban siendo perseguidos en el resto de Europa.

La corte humanista de Pau se llenó de escritores, filósofos, pensadores, artistas y arquitectos, siendo la reina Margarita de Nabarra la mayor inspiración posible del movimiento evangelista, el cual se había asentado firmemente en el Reino de Nabarra. Incluso la propia reina de Nabarra, considerada por muchos la primera mujer moderna en la historia de la humanidad, escribió numerosas obras literarias y entre ellas podríamos destacar Las soledades de Margarita de Navarra, obra de teatro que se desarrolla en un contexto íntegramente pirenaico, el magistral poema Las prisiones de la Reina de Navarra o la inacabada Heptameron, obra erótica femenina, donde incluso llega a mofarse de los defectos del macho.

No es casualidad que durante el reinado de Enrique II y Margarita I de Nabarra, más concretamente en el año 1545, se editara en Bordele-Bordeaux-el primer libro en la lengua natural de los nabarros, el euskara. Dicho libro fue escrito por el párroco católico Bernart Etxepare, llevando por título Linguae Vasconum Primitiae, alcanzo con ello el rango literario la Lingua Navarrorum.

En el año 1555, tras la muerte de Enrique II de Nabarra, le sucede en el trono Juana III de Albret, casada desde el año 1548 con Antonio de Borbón en Moulins. Este matrimonio fue promovido por otro Enrique II de Francia. La reina Juana III de Nabarra, que a pesar de haber sido educada a la francesa debido al secuestro que llevó a cabo su tío Francisco I de Francia cuando era una niña, continuó con el nabarrismo integral comenzado con su madre y llegó a ser una mujer de gran talento, extraordinaria cultura, de firme carácter, inquebrantables energías, junto a elevadas ideas y bondadosos sentimientos; en definitiva, un ejemplo de feminismo.

Juana III y Antonio I de Nabarra continuaron reclamando la totalidad de las tierras nabarras del sur del Pirineo en poder de las tropas españolas. La reina Juana III llegó incluso a presentarse, junto a su esposo y varios caballeros nabarros, en la frontera impuesta por los españoles en el Pirineo. Allí les esperaba el ejército ocupante, que negó a los legítimos reyes de Nabarra visitar el País y entrar en su territorio. Hoy en día este acto se recuerda con una leyenda en torno a los días en que la niebla se apodera de la selva del Irati.

Pero las reclamaciones de la devolución de las tierras nabarras del sur de los Pirineos no solo fueron simbólicas. Los monarcas nabarros utilizaron la diplomacia Internacional, llegando incluso a enviar una carta al papa Pío IV en diciembre del año 1560, con una oración solemne de adhesión a la Iglesia Católica de Roma, buscando con ello la recuperación de todas las tierras perdidas. Ante la negativa actitud Papal, la reina Juana III de Nabarra, ese mismo año introdujo definitivamente la Reforma Protestante en el Reino de Nabarra y en el vizcondado del Bearne-unido al Reino de Nabarra desde el año 1484-, divulgando el calvinismo desde el año 1561. El príncipe de Biana, Enrique, fue educado junto a su hermano conforme a las ideas religiosas de esta brillante reina de Nabarra, llegando a contar incluso con un profesor reformador español, Antonio del Corro, perseguido por Felipe II de Habsburgo y que había sido acogido en la Corte de Nabarra.

La primera guerra de religión entre católicos y hugonotes ocurrida en el reino de Francia no llegó a afectar a ningún territorio del Reino soberano de Nabarra. La reina se opuso y resistió a jesuitas e inquisidores cuando intentaron establecerse en el Reino vascón, al temer por la integridad y las conciencias de los suyos, una vez conocidas las atrocidades sufridas por los nabarros surpirenaicos a manos de la Inquisición española en la Nabarra ocupada.

La religión calvinista fue implantada en la Nabarra libre como la religión del Estado. Así, la reina Juana III de Albret ordenó la traducción del Nuevo Testamento al euskara, concretamente al nabarro de Laburdi Joannes Leizarraga en el año 1571, con la intención de que la palabra de Dios sería accesible para la totalidad del Pueblo llano de Nabarra.

El señor de Luxa, casa perteneciente al bando de Beaumont en la guerra civil y también durante la ocupación española del Reino de Nabarra en el año 1512, enfrentado históricamente con la casa de Agramont, apoya militarmente a los clérigos católicos en la Nabarra soberana. Siendo como era esta casa partidaria de la unión con el Reino de España, el de Luxa se alza contra la reina de Nabarra tomando como escusa las guerras de religión y la defensa de la religión católica. De nuevo las viejas rivalidades entre los bandos salen a relucir en una nueva guerra de carácter religioso y también civil. Enfrente se le opone de nuevo un notable agramontés, el señor de Agramont, que había aceptado la Reforma y era partidario de la reina Juana III de Albret, y con ello de la soberanía e independencia de Reino Pirenaico.

Los católicos y proespañoles se levantaron en armas a comienzos del año 1568, expulsando a los ministros protestantes o hugonotes, apoderándose de varios castillos. El joven Enrique de Borbón y Albret, príncipe de Biana, intervino consiguiendo una paz entre ambas facciones. La reina Juana III de Nabarra otorgó el perdón absoluto a los rebeldes, y proclamó la libertad de conciencia mediante el Manifiesto de los Gentileshombres y del Pueblo de Nabarra, a petición de los representantes de éste último.

La guerra religiosa prosiguió entretanto en el Reino vecino de Francia. Así en el año 1569, el barón de Terride en nombre de Carlos IX de Francia, ocupó el señorío de Bearne restableciendo el catolicismo. El traicionero señor de Luxa le ayudó en el asedio a Navarrenx, en cuya plaza se había encerrado el barón de Arros, un importante jefe protestante o hugonote. A su vez, el Reino de España junto al emperador de Roma, apoyaron a los católicos posicionándose de nuevo contra el Reino de Nabarra.

La reina Juana III encomienda la recuperación del vizcondado de Bearne y los puestos ocupados por los católicos en el Reino nabarro al conde de Mongome. En agosto del año 1569 levantaron el asedio de Navarrenx y reconquistaron Orthez. El lugarteniente de Juana III de Nabarra ordenó la toma de los bienes eclesiásticos y el 28 de enero del año 1570 quedó abolido en el señorío de Bearne el ejercicio de la religión católica. Por otro lado, las tropas de la reina de Nabarra derrotaron a los católicos sublevados dentro el Reino y tomaron Donibane Garazi, destruyendo las iglesias y expulsando al señor de Luxa del castillo de Maule en la nabarra Tierra de Sola o Xiberoa-Zuberoa-. Se prohibió el ejercicio del culto católico y se designó como gobernador de la castellanía de Donibane Garazi a un hugonote. Sin embargo y pese a la sublevación católica contra la soberanía de Nabarra, la religión católica permaneció gracias al ejercicio de libertad y tolerancia que promovía la reina Juana III, que siguió el consejo de la Corte celebrada en La Rochelle por motivos de las guerras de religión, junto a la aceptación de la demanda de libre culto religioso realizada por los Estados Generales de Nabarra en el año 1571.

La reina Juana III de Nabarra, en pos de una paz duradera con el católico Reino de Francia, promovió el matrimonio entre el príncipe de Biana, Enrique, y Margarita de Valois, hermana del rey francés Carlos IX, a lo que desde el principio se oponía el joven príncipe de Nabarra. En el año 1572 la reina de Nabarra fue envenenada en la Corte católica de París. Enterado de la noticia Enrique III, ya rey de Nabarra, entra en París junto a 900 caballeros nabarros vestidos de negro, color de los protestantes o hugonotes.

La boda no se suspende y se celebra en la capital francesa, teniendo como actores a un rey protestante y a una hermosa princesa católica. Esta boda no contaba con el apoyo del Papa y se realizó en la puerta de la iglesia de Nôtre-Dame, por las creencias religiosas de Enrique III de Nabarra.

En la noche de S. Bartolomé del mismo año, los católicos atacaron a los protestantes, entre los que se encontraba el séquito nabarro, como siempre con la excusa de la herejía y la defensa de la religión Católica. Fueron asesinados en el Reino de Francia unos cien mil, protestantes en su mayoría, y con ellos la mayor parte del cortejo de 900 nabarros del rey de Nabarra. Éste fue hecho prisionero y obligado a establecer el catolicismo como única religión del Reino de Nabarra, teniendo que permanecer, contra su voluntad, en la Corte de París.

Ese mismo año consigue huir de París, abjura de la fe católica y de inmediato se pone al mando de las tropas hugonotas en la cuarta guerra de religión, conocida también como la guerra de los tres Enriques, que implica el propio rey de Nabarra, al nuevo rey de Francia y al ultra-católico Enrique I de Guisa, que se negaba a que un rey protestante accediera al trono de Francia.

Enrique III de Francia muere en el año 1589, y ello permite al rey de Nabarra convertirse en rey de Francia gracias a la herencia paterna. Enrique III de Nabarra mantuvo una guerra abierta contra la Liga Católica, contra el Papa y contra el rey de España, Felipe II, que se negaban a reconocerlo como rey de Francia. En algún momento de la guerra, Enrique III de Borbón y Albret tuvo que retirarse a Nabarra, donde cierra las filas protestantes franco-nabarras, y preparando un ejército que le pudiera facilitar el acceso al trono francés por la vía militar.

Ya cuatro años antes, concretamente en el año 1585, el papa Sixto V había excomulgado por hereje a Enrique III de Nabarra. Las tropas hugonotas franco-nabarras consiguieron algunas victorias militares destacadas, pero París se resiste a caer gracias al apoyo que reciben los parisinos católicos de las tropas españolas comandadas por Alejando Farnesio. En el año 1593 el rey de Nabarra se convierte al catolicismo para conseguir el trono de París, haciéndose así realidad una de las profecías que Nostradamus había realizado a Catalina de Medicis y al propio Enrique III de Nabarra, cuando al nabarro le fue presentado por Carlos IX de Francia. Esta conversión se resume una la célebre frase, que incluso hoy día y de forma errónea se le atribuye:

“París bien vale una misa”.

Esta coronación en ningún modo supuso en ningún caso la unión de los Reinos de Nabarra y Francia, ya que Enrique III de Nabarra y IV de Francia mantuvo las Coronas separadas y con ello continuó la soberanía e independencia del Estado de Nabarra, cuyas Cortes legítimas permanecieron en la capital Pau, mientras que en Donapelau estaban los Estado Generales de Nabarra donde se sigue acuñando la moneda oficial del Reino vasco(n). En el año 1598 el Reino de Francia firma la paz de Vervins con el Reino de España. Es un Tratado sobre el conflicto existente en Flandes entre Francia y España, pero el rey nabarro aprovecha para introducir una clausura negándose con ella a legitimar la anexión forzosa e ilegal de las tierras nabarras del sur del Pirineo, tema pendiente desde las ilegales invasiones militares castellano-leonesas, barcelonesa-aragonesas y finalmente españolas de los año 1134, 1173, 1179, 1199, 1200, 1373, 1463, 1512 y 1521.

Ese mismo año 1598 el rey de Nabarra y Francia firmó el Edicto de Nantes, a semejanza del Manifiesto de los Gentileshombres y del Pueblo de Nabarra realizado treinta años antes por su madre Juana III de Albret, donde se reconoce la libertad religiosa dentro de esos Estados, Nabarra y Francia. Incluso intentó que éste Edicto se extendiera a los demás Reinos europeos, legitimando el protestantismo y poniendo las bases para acabar con las guerras de religión en Europa, que en menos de un siglo costaron millones de muertos. Esta decisión le supone una nueva excomunión por parte del Papa de turno. Enrique III de Navarra y IV de Francia, fue finalmente asesinado en París por un fanático ultracatólico, el jesuita Ravaillac en el año 1610, pero todavía el Estado de Nabarra permaneció soberano 10 años más sin contar con un rey, siendo gobernado por las Cortes y los Estados Generales de Nabarra.

En el Fuero de Nabarra es claro en el tema sucesorio y una de las condiciones para el nombramiento del príncipe de Biana, título del legítimo heredero a la Corona de Nabarra, era que debía ser educado en la Corte de Nabarra y acatando el respeto a las Leyes del Reino o Fueros. El futuro Louis XIII de Francia en cambio, se negó a ello y permaneció en la Corte extranjera y francesa de París, siendo educado bajo la religión católica por el cardenal Richelieu durante 10 años, en los cuales, desde las Cortes de Nabarra no se llegó nombrar a otro rey o reina, a pesar de poder hacerlo según el Preámbulo del Fuero del vizcondado nabarro de Bearne del año 1551 elaborado por Enrique II de Nabarra, por lo que este pequeño periodo histórico de diez años, es lo más parecido a una República que ha tenido el Estado soberano e independiente de Nabarra.

En el año 1620 Louis XIII de Francia asaltó fatalmente las Cortes nabarras de Pau, restaurando a continuación la religión católica en el Reino de Nabarra-y por supuesto el vizcondado del Bearne-de manera violenta e ilegal, prohibiendo la religión protestante en todos los territorios bajo su dominio marcial. Disolvió militarmente dichas Cortes de Nabarra ese mismo año y realizó de manera unilateral el decreto de unión desde las Cortes francesas de París. El Estado Pirenaico de Nabarra perdía por imposición militar francesa su independencia en el año 1620 y queda anexionado de forma ilegítima al Reino de Francia.

Los Estados Generales de Nabarra perduraron aún y todo, pero cada vez con menos competencias dentro de le Parlement de Navarre impuesto por los franceses en Pau, ciudad que mantuvo las Cortes soberanas de Nabarra hasta el año 1620, con el beneplácito y apoyo de la nueva nobleza francesa, traidora a Nabarra y encabezada por el conde de Gramont, nombrado ilegalmente virrey de Nabarra y Bearne por la regente de Francia, María de Médicis desde el año 1613. El rey francés intentó suprimir el Parlamento junto a los Fueros de Nabarra de forma completa en el año 1632, sin conseguirlo. La llama soberana del Reino o Estado de Nabarra fue apagada violentamente en el año 1620 por las tropas francesas, pero el rescoldo siguió humeando hasta el año 1789; es decir, hasta la Revolución Francesa y continúa a la espera de volver a ser encendida por los nabarros algún día.

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2011/03/03

Navarra insumisa, Nafarroa Bizirik.

Navarra insumisa, Nafarroa Bizirik
Patxi Abasolo López, Miembro de 1512-2012 Nafarroa Bizirik!

EL fenómeno de la insumisión protagonizado por los jóvenes vascos en los 80 y 90 no fue algo nuevo entre las gentes de la alta Navarra. En este artículo queremos hacer un repaso de una actitud que ha ido en todo momento de la mano de una memoria que tampoco han podido borrar. Tras la conquista castellano-aragonesa tenemos ya noticias de insumisas, insumisos y desertores, una constante durante estos últimos 500 años.

Insumisas a la Conquista. Sí, también ha habido insumisas navarras, y muchas. Y también sufrieron la represión por su resistencia silenciosa a una cultura extraña, manteniéndose fieles a sus formas de vida ancestrales, auténtica actitud de resistencia a un proceso de aculturación que ha llegado hasta nuestros días. Detrás de los procesos contra las brujas, puestos en marcha en el mismo siglo XVI en suelo conquistado, no había sino personas con nombres y apellidos que se negaban a aceptar el nuevo orden impuesto. Como nos dice Peio Esarte, con el licenciado y miembro del Consejo Real español Pedro de Balanza se instauraron los procesos contra habitantes autóctonos bajo la acusación de brujería, procesos prácticamente idénticos a los impuestos por cuestiones de rebeldía. Pamplona, Otsagabia, Roncal y Salazar fueron los puntos principales en los que se desarrollaron. Fueron las Juana Botín, Joana Bereterra, Graciana Iribarren y una larga lista de mujeres navarras que decidieron vivir como tales.

El no de los jóvenes navarros a la Armada española se manifestó también con las primeras levas obligatorias que el Ejército español impuso tras la conquista del Viejo Reino. Mucho más tarde, la Diputación navarra se cuidaría mucho de librar a sus jóvenes de esos reclutamientos hasta que las derrotas carlistas convirtieron por ley a Navarra y al resto de territorios vascos al sur de los Pirineos en provincias españolas.

Los navarros del norte. También al norte de los Pirineos, en este caso en tiempos de la Revolución Francesa, el reclutamiento de voluntarios fue un completo fracaso en tierras vascas. Goyhenetche dejó probado cómo los oficiales municipales de los distintos pueblos tuvieron que confesar su impotencia frente a ese rechazo generalizado, como en el caso de Heleta (Hélette), donde ni uno solo quiso escucharlos, lo cual fue motivo de gran humillación.

Los archivos de Donapaleu (Saint-Palais) conservan las actas de 22 municipios de su distrito concernientes a la campaña de reclutamiento de 1793, donde la falta de voluntarios era suplida con el reclutamiento forzoso, en muchas ocasiones incapaz de llevarse a cabo ante las deserciones generalizadas. Tres años mas tarde, en el alto Zuberoa, consiguieron desarticular una red de deserción, y en diciembre de 1789 se enviaron soldados de la guardia nacional al cantón de Domintxane (Domezain) en busca de rebeldes de la Armada. Las mismas reticencias encontrarán las autoridades durante las campañas de 1807 y 1808, que reprochan a menudo a los alcaldes de las localidades afectadas su pasividad.

La falta de ilusión manifiesta de la población vasca fue interpretada por las autoridades francesas como desafección al proceso revolucionario. La receta supuso la más dura represión contra sus gentes, ordenando la detención masiva de la población de seis localidades diferentes, para posteriormente desterrarlas a cinco departamentos del suroeste francés, algunas de ellas incluso a la región de Lot-Et-Garonne. La lista de 211 personas desterradas de Itsaso nos da un alcance de la tragedia vivida por los habitantes de las poblaciones afectadas.

En las provincias vascas al norte del Pirineo el número de desertores e insumisos se mantiene durante el s. XIX como el más elevado del Estado francés, extendiéndose hasta los años de la I Guerra mundial. Los propios informes de las autoridades reconocen en 1914 que, sobre todo en las zonas rurales, "todavía no se ha interiorizado la noción de la patria francesa". Si en 1918 el comisario gubernamental de Fronteras contabilizó 1.086 desertores y 16.889 insumisos en el departamento de los Bajos Pirineos, anteriormente, en 1916, un informe de la Gendarmería aportó los siguientes datos sobre la Baja Navarra.

Según los datos de J.M. Esparza, en Donapaleu no sabemos cuántos fueron movilizados, pero sí que hubo 8 desertores y 782 insumisos; en Iholdi también desconocemos los que acudieron a filas, siendo 42 los desertores y 1.035 insumisos; en Baigorri fueron alistados 594, frente a los 45 desertores y 1.302 insumisos; en Garazi, 1.310 jóvenes fueron llevados al frente, mientras que 49 desertaron y 1.310 fueron insumisos. Esa primera gran guerra acabó por unir a las mujeres y hombres que vivían bajo el Estado francés contra el enemigo común alemán. Los miles de vascos que fueron arrastrados a salvar esa patria extraña (de la que desconocían incluso su idioma) y, en especial, los cerca de 6.000 muertos en el frente, pasarían a formar parte ya de las páginas de la historia francesa.

¡Abajo las Quintas! Al sur de los Pirineos, las dos guerras carlistas (1833-1839; 1872-1876) supusieron un momento clave en el proceso de construcción del Estado-nación moderno español. Las leyes promulgadas tras cada una de las dos contiendas militares fueron los instrumentos de ese Estado liberal para institucionalizar la nueva ciudadanía impuesta a vascas y vascos: se desmantelaron las aduanas vascas, trasladándolas a la costa y al Pirineo, y se destruyó prácticamente todo el entramado político y administrativo de esas cuatro provincias vascas, en adelante españolas.

Las instituciones navarras nunca habían aceptado para sus jóvenes, salvo raras excepciones, el modo de reclutamiento forzoso conocido como las quintas, hasta que la Diputación las aceptó tal y como lo requería la Ley de 1841 impuesta tras la derrota carlista. A los navarros, que veían cómo las provincias hermanas más occidentales se mantenían sin aceptarlas, les costó bastante más aceptarlo. Como recogió J. M. Esparza, en los años siguientes se repitieron los bandos del jefe político (más tarde gobernador civil) contra el escandaloso número de desertores, pero las mayores amenazas no van a ser contra los desertores, sino contra los alcaldes y las justicias de los pueblos que les ocultan y protegen. Los militares españoles se mostraban indignados, no solo por la influencia que podía tener en "la buena moral de los soldados de la patria, sino porque conviene desarraigar de los pueblos la aversión que todavía muestran al servicio de las armas". La sublevación de los mozos pamploneses dejó sin efecto, entre otras, la quinta de 1843. En la década de los 60 dobló e incluso triplicó la media estatal española de sustituidos y redimidos a costa de un esfuerzo económico ingente para los bienes de las familias y pueblos afectados. En el trienio 1869-1871 llegó a liberar prácticamente a todos los quintos, siendo donde más caros se pagaban los sustitutos, más de 1.500 pesetas, cuando la media oscilaba entre 500 y 1.000. La segunda derrota carlista instaurará definitivamente ese sistema en las cuatro provincias sureñas en la década de los setenta.

El fuerte movimiento de insumisión protagonizado por los jóvenes navarros a finales del siglo XX tuvo sus antecedentes. Y, al mismo tiempo, fue precursor de nuevos pasos en esa actitud insumisa gracias a la cual, un día, Navarra volverá a ocupar el lugar que, hace ya 500 años, le fue arrancado por la fuerza de las armas. El 2012 ha de ser el clamor de todas esas gentes, de antes y de ahora, empeñadas en vivir en una Navarra que sea dueña de su pasado, de su presente y de su futuro.

Extraído de la web del Diario de Noticias de Navarra

2011/03/02

Martxoak 13 Amaiurren

Martxoak 13 Amaiurren
Nabarrako Herritarren Ekhimena

Nafarroa Bizirik! 1512-2012 taldeak elkarretaratzea deitu du martxoaren 13an Amaiurren. http://www.1512-2012.com, Nabarrako Herritarren Ekhimenekook ekintza honen aldeko gure jarrera erakutsi nahi dugu.

Duela ia bost mende, 1522eko urtean zehar, hainbat nafar Amaiurreko gazteluan gotortu ziren kendu zieten askatasuna defendatzeko. Askatasun hau, ez zuten inorengandik lortu nahi; mendeetan zehar defendatutako independentzia berreskuratzea zen haien helburua. Baskoien herria gai izan da autodeterminatzeko, eta azken mendeetan zehar eskubide oinarrizko hau ukatu egin zaio.

Denbora guzti honetan, Vaticanoak lagundutako Espainiar eta Frantziar estatuen menpe egonagatik ere, gure nortasuna mantendu dugu, eta gaur ere prest gaude galdutako askatasuna berreskuratzeko. Garenaz harro gaude, bizi gara, baina gure kasa bizi nahi dugu, aske.

Espainiak eta Frantziak euren legeak indarrez inposatu dituzte gure lurrean, eta beraz ez dira bidezkoak. Nabartarron borondatearen kontra inposaturiko legedi antidemokratikoak dira. Eta hau, gure herriak berak legedi honen aurrean izan duen jarreran isladatzen da.

Nabarrak jasan dituen hainbat konkisten ostean, eta bereziki 1512koaren ondotik, etsaiak erresistentzia aurkitu du beti; baina inoiz ez dugu lortu askatasuna berreskuratzerik. 1054, 1060, 1134, 1136, 1172, 1200, 1451, 1463, 1512 eta 1620ko data tristeetako gertaerei hortzak erakutsiz, nabarrok gure askatasunaren defentsan jardun dugu buru belarri; hala nola, 778 eta 824ko Orreagako batailetatik hasita, 1512, 1516, 1521, Amaiurko 1522 horretatik pasatuz, 1524, 1833, 1872, 1936 eta baita 1975ean hasi zen Trantsizio deitutako engainu horretan ere. Denak ezeren truke: preso jarraitzen dugu.

Kontura gaitezen, eta ez gaitezen itsuak izan: etsaiak du guzi honen erru printzipala, bai, baina gu ere ez gara gai izan batasun oso batean kalera atera eta askatasuna lortzeko, geure buruaren jabe izateko. Guk ere badugu, beraz, egoera honen ardura handi bat; gero eta handiagoa, konturatu behar baikara gure herria gero eta ahulago dagoela.

Hala ere, gaur berriz ere, hemen bildu gara XXI mendeko nabartarrak, Amaiurren, Jaime Velaz eta bere kide adoretsuen oihua berriro ere plazaratzeko: gure izaera, aske izatea dela, eta ez diogula inolaz ere muzin egingo lortutako askatasunari.

Askatasuna da gure jatorria, gure lema, gure bidea eta gure helmuga.

Gora Nabarra osoa!

http://nabarrakoherritarrenekhimena.blogspot.com/2011/02/martxoak-13-amaiurren.html

2011/02/24

The right of self determination

The right of self determination
Erresuma 2001 - VIII lehengo zenbakia

One way or another, that right has always been at the heart of international politics. Nowadays we appreciate more than ever its vital importance. The more marginalised it is, the more difficult it becomes to achieve peace and democracy, welfare and progress of humanity.

We should bear in mind, above all, that all peoples have a right to their full freedom, for its own sake and without any conditions, and to construct, elect or renew their own states without any kind of hindrance.

The most important world organisations recognise, with increasing force, that the right of self-determination is a fundamental right of men and prior condition to all other rights. This is not just any law but a fundamental one that cannot be set aside. The United Nations have recognised this as such. All its organs have repeatedly reinforced this law and principle over the last fifty years. Moreover, many regional formations, governments and NGOs have asserted themselves in the same line.

In order to protect all peoples and states from attacks against fundamental human rights, world-wide institutions have to be established. We have heard the same old song for too long. In any case, given that their presence is lacking, peoples and States can always resort to their own legitimate defence, a right that also has always been affirmed in international law.

Those who oppress peoples and states are not agents of honourable political enterprises. They are simply delinquents. Not political but just common delinquents, and not of any particular level but the authors of the greatest crimes. If we take international law as a reference, these terrible offences can be classified in three groups: those committed against the laws of war, against peace, and against humanity. They cannot be forgotten or forgiven, if we really are aiming to finish with them.

If we take a look at the world today, there are no reasons for rejoicing. A large number of peoples have gained their freedom over the last fifty years. But we have observed - and continue to do so - how each new wave is followed by an increasingly strong undertow. The imperialist powers work hard at keeping peoples in chains, even eliminating them if possible.

All means are useful to them, starting with the most repugnant forms of violence. They have no difficulty in finding the lackeys and fellow travellers they need. Unfortunately, among these we quite often find recently liberated peoples and even those who are still waiting for their freedom.
Within the United Nations, the so-called "soft law" is more often than not ignored. This is not surprising when you realise that the "hard-law" is not applied either, saving exceptions...

The same principle of self-determination of all peoples, so often affirmed and
confirmed, has been denied, pruned, limited and falsified time and time again by the enemies of freedom. We should say that the response has usually been weak and confused, because the claws of totalitarism are long and hard when it comes to silencing the voice of liberty.

A close study of international law reveals that the way terms are couched has changed
enormously in recent years. The UN Resolutions themselves are incomprehensible through the names and concepts most frequently used in the past. From an ideological point of view, considerable attention needs to be paid in this field, because the enemies of the peoples take full and unbridled advantage of the resulting confusion to conceal international laws and principles, always to the detriment of freedom and democracy.

The situation is even worse in regional and state organisations. This also occurs in
Western Europe, a new bunker built around a new Axis to attack and block the freedom of the peoples. In this sense, one could say that Western Europe is on the fringe of the world, because the enormous movement that has turned the world upside down does not seem to have affected it at all. Imperialism maintains its domination in this way, trying to hide itself behind the continuous invocation of human rights. The fascists of today and forever thus have there all the power they need.

The same thing therefore occurs in the territories where the basque nation has always
been deeply rooted in. The Kingdom of Nabarra was established twelve centuries ago,
bringing together all surrounding basque people. This State remains ours, because we have never accepted or recognised any other. Nowadays, and bearing in mind the laws and behaviour of nations we understand better than ever the need to maintain and renew both our People and our State.

Over the centuries and part to part, the neighbouring States have occupied and
colonised these lands, scorning the rights of the basque People and State, and have sought to wipe out our identity and national life. Long since, terrorism and fascism crush down this pacific nation. The abhorrent crimes committed in the process have not been paid for so far.

Our memory and conscience are clear and alive because we have suffered, in our towns and families, in our streets and mountains. The authors of these crimes would like to sweep them under the carpet as if they had never occurred so they could continue their own sweet way. The so established system presents itself through official propaganda as "democratic, legaland peaceful".

Farce that will not weaken our struggle for liberty, nor will our scorn and hate for its eternal enemies. It is clear that there will be no peace or freedom in the world if its peoples and states do not set up an efficient ideological and political strategy. We have no excuse to feel satisfied with ourselves in this Basque country, far from it, if we want to stop criminal imperialistic forces. Despite having the ideas and the popular strength needed to present an adapted and efficient response in Western Europe, having in addition the example of other nations, we have shown ourselves, for the last forty years, to be incapable to lay the foundations for efficient political life. On account of stupidity, illusionism, lack of democracy, always supported by the imperialistic forces. Therefore, we should not hide the fact that if we carry on in this direction we are doomed. If we cannot get out of our difficult situation on our, nobody else is going to doing it for us.

http://www.osoa.net/Erresuma/the_right_of_self_determination.pdf

NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda

ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

©NABARTZALE BILDUMA 2011

©NABARTZALE BILDUMA 2011