SOBERANÍA DE NAVARRA by Nabartzale bilduma. Este es el correo para escritos, artículos, comentarios y sugerencias. Los artículos, escritos y comentarios deben estar debidamente firmados por su autor o autora en formato Word. Solo se publicaran aquellos escritos que estén realizados desde la independencia y soberanía de su autor o autora siguiendo los criterios editoriales de los miembros de NABARRAKO BURUJABETASUN-SOBERANÍA DE NAVARRA. nabartzale@gmail.com

2012/07/31

Memoria histórica y política propia

Memoria histórica y política propia
J.X.Mauleon, Cadreita-Nabarra

Durante el transcurso del presente año 2012, 500 años después de la invasión y ocupación militar española del año 1512, las instituciones coloniales españolas existentes en la Navarra reducida y residual,  no han mostrado reparo alguno en celebrar la pérdida de la independencia de la totalidad territorial de la Nabarra surpirenaica tras las invasiones y ocupaciones llevadas a cabo por Castilla y Barcelona en siglos pasados. Por otro lado, también se han mostrado eufóricos en aclamar la batalla de las Navas de Tolosa del año 1212, que tiene más de leyenda que de realidad, al menos en lo referente al papel desarrollado por los nabarros, el cual tiene más de mito o leyenda que de realidad.

Hace cinco siglos que se le amputaron al Reino de Nabarra  sus últimas tierras soberanas-por ende independientes-surpirenaicas, debido a una ilegal y violenta acción militar española, por lo que las instituciones que “continuaron” en esa parte del territorio baskon o nabarro, no poseyeron legitimidad alguna en materia jurídica en base a nuestro Derecho Pirenaico. Por el contrario, el Reino de Nabarra y sus legítimas instituciones, se mantuvieron soberanas e independientes en la vertiente norpirenaica hasta el año 1620. Es decir, hasta que otra acción tan ilegal y tan violenta como la llevada a cabo por los españoles un siglo antes, y esta vez llevada a cabo por una acción militar francesa, apagó la luz del Estado más progresista y moderno existente hasta esa época. Fue entonces, cuando los últimos nabarros perdieron su legítimo derecho a decidir su destino, su futuro, al eliminar y transformar los franceses las instituciones del Reino Pirenaico.

La desmemoria colonialista o quizás mejor dicho la colonización de la historia llevada a cabo por el invasor, en este caso concretamente por el nacionalismo español, ha utilizado y utiliza la onomástica de la batalla de las Navas de Tolosa del año 1212, para justificar, desde ciertos entornos del nacionalismo imperial español, la inexistencia de una acción violenta contra los nabarros llevada a cabo por un ejército de invasión y ocupación español tres siglos después. Por cierto, una ocupación militar que perdura hoy día, cinco siglos después.

Por otro lado, la colonización mental que sufre triste y lamentablemente gran parte de la Nación nabarra, que les ha llevado a creer que dentro del marco institucional, colonial, colonialista e imperial español-válido igualmente para las instituciones coloniales e imperialistas francesas-se va a poder alcanzar la independencia de nuestro País o mejor dicho, recuperar la plena soberanía de nuestro Estado, Nabarra. Más llamativo a mi parecer, es cuando los conocidos o denominados como grupos o partidos nacionalistas vascos, que continuamente exigen la independencia o la soberanía, diluyen su mensaje en esas instituciones colonialistas e imperialistas, que están amparadas en Constituciones donde la independencia y la soberanía de nuestro Pueblo, de nuestra Nación, de nuestro País, de nuestro Estado, Nabarra, no están contempladas e incluso, serán de nuevo perseguidas por acciones militares.

Solo desde una política propia, firme y sujeta al objetivo primario de la recuperación de la plena soberanía de nuestro Estado, Nabarra, rescataremos la libertad que nos arrebataron ilegal y militarmente. O lo que es lo mismo, desde el ejercicio propio de la independencia, finalmente seremos libres.

2012/07/29

Añoranza por los años, los días y las horas del Reino perdido

Añoranza por los años, los días y las horas del Reino perdido
Arantzazu Amezaga, bibliotecaria y escritora

Hace quinientos años, el reino de Nabarra conoció una invasión que desbarató sus defensas, desmochó sus castillos, despojó de derecho y honor a su monarquía legítima y, dividiéndolo en dos, enajenó su soberanía. El conquistador no le arrebató sus Fueros ni se ocupó de reemplazar unas instituciones que durante ochocientos años lo rigieron, desde el momento triunfal de los vascones sobre Carlomagno. No hacía falta. Al restarle independencia, lo demás quedaba inerte, como roble quebrantado, sin humedad suficiente para sus raíces. No crece lo debido.

Hace quinientos años, ciento ochenta y dos mil quinientos días, un ejército comandado por el Duque de Alba con 20.000 hombres a su espalda, irrumpió por el verde camino de la montañosa Goizueta y transcurrió por la amplia vereda del barranco de la Burunda, con sus hombres entrenados en las guerras de Italia y Granada, con sus cañones y su disposición militar.

Por encima planeaba la sombra depredadora de Fernando de Aragón, con su irreductible afán de apretar el poder peninsular en su guantelete de hierro, amigo del papa de Roma, a quien ayudaba en sus contiendas militares, en la otra península europea. La bula de herejía contra los reyes legítimos de Nabarra, importa poco quién la escribió o cuándo se emitió: estaba redactada en el momento mismo del diseño de un estado centralista, fundamentado en la cruzada religiosa, en el que la felicidad pública jamás contó, y en el que nunca nadie calculó la muerte de sus soldados, menos el sufrimiento de las poblaciones. No importaba la matanza, ni tan siquiera interesaba el fin, solo contaban los medios para obtener la riqueza y el poder. A la salvaje expoliación se le cubrió con un formato religioso protocolar.

Hace quinientos años, ciento ochenta y dos mil quinientos días, con todas las horas y minutos y segundos de sus fríos inviernos y dulces primaveras, calientes estíos y dorados otoños, este maravilloso reino de Nabarra, uno de los primeros y más ricos de Europa, dueño del mar y sus puertos, es decir del comercio, cuando contaba entre sus estados a Bizkaia y Gipuzkoa, a caballo entre los Pirineos, no como barrera, sino como camino civilizador, dejó de existir por la fuerza brutal de los timbales de la guerra, el estruendo de la pólvora artillera y el tajante filo de las espadas, empujado todo eso por el tufo maléfico del ánimo conquistador.

En estos días, recordando el reino perdido, mirando el cielo azul del verano, contemplando el largo atardecer, queda rememorar cómo lo hizo la última reina propietaria de las dos Nabarras, Catalina, que realizando el vademécum de su estado, replegada al norte del mismo, donde iniciarían ella y su dinastía una dura aunque ineficaz réplica de doce años de recuperación de la invasión, exclamó: "Mis estados llegaban por parte del mar de Occidente y desde Fuenterrabía al mar del mediodía, y confines del Estado de Rosellón, están pegantes a los reinos de Castilla y Aragón, conteniendo los montes Pirineos..."

Hace quinientos años, ciento ochenta y dos mil quinientos días, 4 millones y 380 mil horas, perdimos por la fuerza militar, la genial realización política del espíritu vasco, en frase de Manuel Irujo. Pero no pudieron despojarnos de la memoria y, por eso, a la invasión agraviante anteponemos la esperanza, invocando el antiguo decir vasco: Milla verte urte igaratoa ura bera bidean/ Aunque pasen dos mil años… va el agua por su camino. Es decir, seguimos en el trabajo de la reclamación y recuperación. No hemos sido vencidos.

http://www.noticiasdenavarra.com/2012/07/29/ocio-y-cultura/cultura/anoranza-por-los-anos-los-dias-y-las-horas-del-reino-perdido

La mujer nabarra en la disyuntiva soberanista


La mujer nabarra en la disyuntiva soberanista
N. Munariz, Tutera-Nabarra

La lucha por la autodeterminación o quizás el viaje hacia la independencia o más la utilizada y acentuada últimamente, reivindicación de la soberanía plena se acentúan diariamente en la globalidad de la sociedad nabarra y lógicamente cada una de estas reivindicaciones o incluso todas ellas conjuntamente, tienen gran influencias en las cuestiones de la mujer y nuestras continuadas reivindicaciones.

Tanto en la ordenación del movimiento de la mujer en Nabarra, como en la confección de las estrategias de lucha, la perspectiva de la autodeterminación, la visión de la independencia y/o la recuperación de la plena soberanía, aparecen nítida y directamente ante nosotras. También están presentes la movilización y la lucha nabartzale, con todas sus múltiples derivaciones, que han creado un horizonte que afecta a nuestra vida de nosotras, las mujeres.

Tristemente a día de hoy, todavía somos pocas las mujeres que compartimos la lucha política con los hombres de este País. Nosotras debemos de ser conscientes que, a pesar de las buenas intenciones de la mayoría de los hombres nabarros, no podemos delegar en ellos nuestras libertades personales, nuestros derechos de genero (aborto libre, etc.) y nuestra reivindicación de igualdad, por ello, nosotras las mujeres nabarras, debemos involúcranos más, tanto en número como en capacidad de decisión, en los diferentes actos que promulgan la autodeterminación, la independencia y/o la soberanía plena a lo largo de la geografía de Nabarra.  

No podemos permitir, a aquellas y aquellos que pretendan diseñar cuestiones teóricamente feministas desde los supuestos de la postcolonización, sin llegar a especificaciones en las medidas igualitarias en el debate actual. Las diferentes asambleas feministas realizadas a lo largo y ancho de la colonial Nabarra,  tienen varias experiencias sugestivas en este campo, pero no todas ellas se han resuelto satisfactoriamente.

Las mujeres nabarras somos capaces de sentir en lo más hondo de nuestro ser, como cualquier otra mujer de este mundo, cualesquiera de las continuadas injusticias cometidas contra las mujeres de la Tierra y privativamente contra la totalidad de nuestra Nación. Por eso sentimos en nuestros vientres  todos los lamentos  de los hijos e hijas de Nabarra.

En fin y a modo de conclusión, para facilitar los deseos de autodeterminación, independencia y/o soberanía existentes en esta Nación, la mujer nabarra debe de participar de manera activamente patriótica y de forma combativa por el bien de la igualdad de género sin tener que esperar a luchar por ella tras la autodeterminación, la independencia y/o la soberanía plena tan necesaria para nuestro País y para nuestra Nación Nabarra.

2012/07/27

Amaiur: Betiko argia

Rio 2016

Rio 2016
Iñigo Saldise Alda

En el año 2008, concretamente al concluir las Olimpiadas de Beijing, República Popular de China, realice un escrito en el que se vasa este. Espero que en el año 2016 ya no deba adecuar de nuevo el presente trabajo, ya que eso significaría que el Estado de Nabarra habría recuperado la plena independencia y soberanía en el transcurso de los próximos cuatro años.

Pierre de Frédy, barón de Coubertin, es conocido como el padre de los Juegos Olímpicos Modernos, que tuvieron su inicio oficial en el año 1896, concretamente en la hermosa y clásica ciudad de Grecia, Athína. Con ello se cumplía el sueño de este noble francés, que consistía en unir en una variada y extraordinaria competición a todos los deportistas del mundo, bajo el código de la unión y la hermandad, sin ningún ánimo de lucro y sólo por el deseo de alcanzar la gloria. El competir por el competir como máxima,  con una frase que dejó para la posteridad:

“Lo importante es participar”

En este año 2012, se están realizado los Juegos Olímpicos número XXX en la cosmopolita ciudad de London, Reino de Inglaterra. Ni en esta Olimpiada, ni en ninguna de las anteriores, el Estado de Nabarra ha podido participar, sencillamente por ser una colonia española y francesa tras las diferentes ocupaciones militares ilegales, realizada por ambos Estados imperialistas y colonialistas a lo largo de la historia del Estado de los vasco(ne)s, anteriores todas ellas a la creación de los Juegos Olímpicos Modernos.

Por el contrario, han sido numerosos los atletas vasco(ne)s, a lo largo de la historia de estos JJ.OO., que han participado en ellos, incluso los hay, que han ganando medallas. Dejando a un lado a los vascos de la diáspora y mirándolo fríamente desde una relativa distancia, a parte de ser unas medallas que provocan una gran admiración, indudablemente debido a su gran trabajo y esfuerzo, hacia sus personas por parte del resto del Pueblo vasco(n), son también ciertamente contraproducentes a los interés libertarios de la Nación Nabarra, debido a que son medallas de esos imperios colonialistas extranjeros, los cuales nos niegan la libertad, la independencia, la soberanía y facilitan además, la perenne colonización que sufrimos los naturales del País de Nabarra.

Es posible que muchos de esos vasco(ne)s, se sientan y sean realmente españoles y/o franceses, pero también es cierto, que si dichos deportistas se niegan a competir por esos imperios extranjeros que ocupan y colonizan el Estado de Nabarra, son automáticamente sancionados por las respectivas federaciones española y francesa, siendo éstas sanciones debidamente reafirmadas por los Organismos Internaciones pertinentes, contradiciendo la Declaración Universal de los Derechos Humanos que firmaron.

No cabe duda que el sueño de todos los y las deportistas es participar, competir e incluso ganar si es posible en los Juegos Olímpicos, incluido en ese sueño a los vasco(ne)s de esta parte de Europa, por ser el mayor exponente en la competición deportiva mundial. Por ello, estoy convencido además, que nuestros atletas se guardan muy mucho, de realizar actos soberanistas o independentistas, ya sean ondeando las banderas de su Estado ocupado o realizando unas declaraciones de política soberanista e independentista, debido en gran medida a las represalias más que seguras represalias que sufrirían provenientes del Reino de España y de la República de Francia, que serían ratificadas por los Organismos Internacionales como ya he mencionado antes, de los cuales está excluido nuestro Estado, Nabarra.

Así por tanto, debemos seguir trabajando para que en un futuro próximo, concretamente durante los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro 2016, República Federativa do Brasil, nuestros atletas, hombres y mujeres, entren por fin orgullosos y orgullosas al estadio olímpico en el día de la inauguración, marchando sonrientes tras la bandera roja de nuestro Estado, Nabarra.

La batalla de Orreaga

La batalla de Orreaga
J.J. Labiano, Arazuri-Nabarra

El 15 de agosto del año 778 una terrorífica batalla sobrecogió al Pirineo vascón. Durante largas horas, miles de personas se machacaron con armas de metal hasta la muerte. En cuanto no quedó perdedor alguno con vida, los vencedores de la jornada se retiraron. Fue el enfrentamiento armado más grave de su época, un hecho que conmocionó a la Europa del siglo VIII.

El marco histórico
El año 476 ha sido considerado por la mayoría de los historiadores como el final del Imperio romano. El Imperio romano, auténtica cárcel de personas esclavizadas y sometidas, era un robo armado a la libertad, que escondía bajo su débil capa de refinado barniz a un infortunado y apolillado aglomerado de Pueblos. No es de extrañar por tanto, que las revueltas sociales y sediciones populares estuvieran al orden del día. De ahí que cuando el Imperio terminó por hundirse en el siglo V, hubiera territorios libertados por doquier, ya fueran estos bajo unas repúblicas comunitarias multirraciales o con atribución de confirmaciones nacionales en unidades organizativas convenientes y propias, lejos de las formas impuestas por el imperialismo esclavista romano-cristiano.

Esto mismo sucedió en Vasconia, esa tierra de lengua euskaldun, vestigio preindoeuropeo, que desde los aún olvidados límites occidentales y meridionales, ocupaba casi todo el Pirineo y descendía por las llanuras aquitanas hasta la ciudad de Bordele-Burdeos. Intentar definir hoy día cuál era el peso de la maquinaria represora romana, la posterior rebelión social y la lucha nacional en el año 476, es pedir mucho más de lo que conocemos. Lo único seguro es que el Imperio romano se movía en retirada ante el auge de las formas alternativas de la población vascona, con un enfrentamiento vigente que se daba a todos los niveles, evidentemente también armado.

Pero el Imperio romano, en contra de lo que nos dice la opinión general, no cayó. Solo se transformó, y la estatua Imperial de jaspe albino dio paso a un monstruo con aspecto romano, ropajes cristianos y zarpas germanas. En síntesis, se llevó a cabo un nuevo reparto del mundo, al cual tampoco estaban convidadas las naciones que habían resistido a más de medio milenio bajo la sanguinaria espada de las legiones romanas.

Naciones que en los siglos siguientes resistieron a la asimilación mientras les fue posible, conservando las libertades recuperadas durante el desmayo de la aglutinación y centralización Imperial. Libertades en el ámbito jurídico que contaban con diferentes variaciones en el Derecho. Ahí está nuestro Derecho Pirenaico del cual un rescoldo son los Fueros. Este Derecho propio de los vascones nos muestra papel social del grupo, de la mujer. Con un carácter religioso que apuesta por el paganismo, el animismo ancestral. Un sentido económico sin obediencia a los centros de poder mundiales. En materia lingüística independiente, mediante la revitalización de las lenguas nacionales en perjuicio de las impuestas desde el exterior. En resumen, poder político y soberanía plena para Vasconia.

Los siglos V, VI y VII vieron con el agotamiento del nuevo sistema establecido desde arriba, en el continente europeo, era incompetente para frenar el expansionismo libertador que defendían algunos Pueblos como los vascones. Unos Pueblos que ahondaban en sus realidades internas, creando mundos cada vez más distantes de la faraónica obra en la que confiaban y confesaban el Papado, junto a los nobles y reyes germánicos. Visigodos y francos eran unos instrumentos ineficaces de tropas contra los vascones, al tiempo que el desafío musulmán les quitaba fuentes de financiación al sur y al este del Mediterráneo.

Diversas razones, entre las que no hay que minimizar un potente crecimiento demográfico en ciertas zonas de Europa, unido a una dura voluntad del ya consolidado nuevo sistema europeo, que tenía como objetivo político-militar y religioso, zanjar la cuestión libertaria de los Pueblos como el vascón, aceleraron el nombramiento de un nuevo emperador en Occidente tras siglos vacío. Esto llevó a la ruina a los proyectos alternativos con base nacional como el vascón.

La batalla
En el siglo VIII, derrotada la resistencia vascona a lo largo de las amplias tierras de estos al norte del Pirineo, tropas vasconas presentaron batalla en las cercanías de París, disponiendo de líneas de abastecimiento y fortificaciones en el hoy centro francés. Carlomagno, que ha pasado a la historia como el genocida de vascones y bretones, decidió concluir su tarea y para ello, quiso someter todo el valle del Ebro, entonces en manos de dominaciones musulmanas. Un plan táctico claro cuyo objetivo fue la ciudad de Zaragoza. Un fin estratégico, el control de los vascones.

Con un imponente ejército de mercenarios bien pagados y procedentes de mil rincones de Europa, los mandos imperiales francos entraron divididos en dos cuerpos, al este y al oeste del Pirineo. Fracasada finalmente la toma de la ciudad de Zaragoza, y presuntamente alarmados por la rebelión del Pueblo sajón, Pueblo germano que vivía subordinado bajo la bota imperial franca, Carlomagno ordenó el regreso.

De vuelta, Carlomagno arrasó cuanto pudo para lograr al menos algunos de sus objetivos originarios. Es en este contexto donde la quema y destrucción de Iruñea queda encuadrada. Pero por aquel entonces, Vasconia ya contaba y gozaba de una organización propia. Puertos, ciudades, industrias y tecnología punta militar que, pese a las inestables labores defensivas que resultaron inútiles durante decenios, les permitió a los vascones a concentrar de nuevo un importante ejército nacional en el Pirineo occidental, con todo tipo de provisiones y mandos para miles de combatientes que, estos sí, eligieron con mimo fecha y lugar, para propinar un terrible golpe al ejército imperial franco.

Fue la mayor victoria vascona frente a la potestad del sistema imperial. Miles de mercenarios extranjeros, soldados de élite, quedaron en el campo de batalla muertos por las armas vasconas, entre ellos Roldán, sobrino del mismísimo Carlomagno y perfecto de la marca de Bretaña. El Estado Mayor imperial franco se dejó la piel en la batalla, pero Carlomagno futuro emperador de Occidente, se salvó.

Desenlace
Tres años más tarde de la gran victoria vascona o nabarra en Orreaga, un ataque masivo combinado desde el Califato de Córdoba y del Imperio franco de Carlomagno, aliados por aquel entonces, llevó a la ruina y a la desesperación del conocido como Ducado de Vasconia, el cual apenas pudo resistirse. Las crónicas de la época hablan de numerosos y compactos grupos a lo largo del Pirineo occidental, que en fechas posteriores pretendieron hacer frente a ejércitos muy superiores. Sólo quienes se sometieron al nuevo orden mundial salvaron sus vidas, otros lucharon hasta el final. Aquellos jefes militares que optaron por la rendición realmente se vendieron al imperialismo invasor.

Pero debido a derrotas como la de Orreaga, el sistema imperial no pudo implantarse del todo y cambió la estrategia del exterminio por una estrategia de absorción, manteniéndose durante toda la Edad Media una independencia menguante para las tierras de Vasconia. Es en este contexto en donde debe situarse la creación del  Reino de Iruñea, luego de Nabarra.

NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda

ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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