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2013/04/02

Mojones en los castillos para recordar la historia

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Proyecto de Nafarroa Bizirik al calor del quinto centenario

Mojones en los castillos para recordar la historia

En los próximos meses, nuevos mojones señalarán el emplazamiento de antiguos castillos del Reino de Navarra en la geografía vasca. De esta manera proseguirá un proyecto puesto en marcha por la Iniciativa Nafarroa Bizirik que, al calor del quinto centenario de la conquista, ha rescatado la memoria de una veintena de fortalezas que defendieron el Estado de los vascos a lo largo de la historia.
Gares, Iguzkitza y Puiu son algunos de los lugares en los que en los próximos meses de abril, mayo y junio se amojonarán los castillos que en su día protegieron esas zonas. Tras el verano, una nueva tanda de fortalezas verá recuperado su pasado con la colocación de la correspondiente estela, siguiendo la senda abierta por un proyecto de la Iniciativa 1512-2012 Nafarroa Bizirik que surgió en el año 2010.
 
Según recuerda Sergio Iribarren, coordinador de la iniciativa, en ese momento el historiador Joseba Asiron puso sobre la mesa una idea que había analizado con Mikel Enparantza, vinculado a una sociedad de amigos del castillo de La Mota, en Donostia. Básicamente consistía en señalar el emplazamiento de los castillos navarros con una estela con forma de torreón diseñada por el arquitecto.

De esta manera, se buscaba recuperar una parte de nuestra memoria que, en la mayoría de los casos, reposa «bajo toneladas de tierra y escombro. Quinientos años de incuria y olvido los cubren. Yacen sobre las peñas de Atxorrotz, Urdiain o Toloño, en los montes que rodean Bilbao, Donostia, Arrasate, Estella o Tudela. Aguardan bajo las plazas ajardinadas y bajo las calles asfaltadas de Pamplona, Donibane Garazi y Tafalla. Esperan pacientemente que nos acerquemos a ellos y les formulemos nuestras preguntas. Quinientos años de preguntas pendientes, ahí está la clave del problema, el quid de esta cuestión», recuerda Asiron.

Tras analizar la propuesta, varios miembros de Nafarroa Bizirik estudiaron cómo llevarla a la práctica, una tarea en la que resultaba decisiva la implicación de los ayuntamientos de las localidades donde se levantaban esas fortalezas y de los colectivos que estaban surgiendo en diferentes poblaciones ante la proximidad del quinto centenario de la conquista.

Para acotar el proyecto, resultó de gran ayuda la obra «Navarra. Castillos que defendieron el Reino» del historiador Iñaki Sagredo, en la que, a través de cuatro tomos, recoge detalladamente el emplazamiento del centenar de castillos con los que contó el viejo reino a lo largo de su historia.

Ayuntamiento y colectivos
 
El siguiente paso fue contactar con consistorios y colectivos que podían estar interesados en sumarse al proyecto y de esta forma, en enero de 2012 «se colocó el primer mojón en Aitzorrotz, Eskoriatza, donde una sociedad que tiene ese mismo nombre llevaba varios años trabajando en el estudio del castillo», recuerda Iribarren.

A partir de ese momento, se fueron sucediendo las solicitudes para colocar la correspondiente estela, de tal manera que hasta diciembre del año pasado, se amojonó una veintena de fortalezas diseminadas por diferentes puntos de Euskal Herria: Irulegi (Lakidain-valle de Aranguren), Burgi, Gorriti, Beloaga (Oiartzun), Mendikute (Tolosaldea), Orarregi (Irurtzun), Irurita (Urdiain), Uharte, Ibero Dorrea (Leitza), La Mota (Donostia), Palacio de Ziordia, Garrüze, Uharte Arakil, Gerga (Untzue), Aixita (Etxeberri), Ezkaba (monte Ezkaba), Zangoza, Iruñea y Oibar.

En todos ellos ha sido colocada la citada estela, que «es elaborada en acero corten y que mide 1,80 metros, aunque una vez instalada convenientemente en el suelo, alcanza una altura de metro y medio», detalla Iribarren. En cada estela se coloca «una placa con un texto grabado en el que se cuenta la historia del correspondiente castillo y que ha sido redactado por alguna persona del pueblo que es experta en esa fortaleza o por los historiadores Joseba Asiron e Iñaki Sagredo, a partir de la documentación consultada en archivos como el General de Nafarroa y el de la Cámara de Comptos».

Días antes de su inauguración, la estela es llevada hasta su emplazamiento definitivo, donde se hace un agujero que posteriormente se rellena de hormigón para, a continuación, colocar el mojón. El día señalado, todos los interesados se trasladan hasta ese lugar para proceder a inaugurar la estela. En todos los casos ha sido una jornada de tono festivo «con un contenido que varía de unos lugares a otros. En unos casos ha sido una auténtica salida montañera para llegar hasta el mismo castillo, donde se ha bailado un aurresku, se han pronunciado unas palabras al respecto y posteriormente se ha celebrado un almuerzo. Si el castillo estaba más cerca de la población, después ha tenido lugar una comida o incluso un concierto y hasta un ciclo de conferencias. En algunos sitios se ha organizado el Día del Castillo y en otros se ha aprovechado, por ejemplo, el Día del Euskara para celebrar este acto», añade Iribarren.

El amojonamiento de los castillos ha tenido varias consecuencias positivas. Por un lado, se han recuperado o incluso se han creado recorridos hasta el lugar donde se levantaba el castillo. Como señala el coordinador de la iniciativa de Nafarroa Bizirik, «ha servido para que los ayuntamientos y los colectivos locales se preocuparan de acondicionar el sendero que lleva a la fortaleza y, en algunos casos, hasta se ha marcado el camino con las señales oficiales de senderismo».

Además, la colocación de las estelas está sirviendo para rescatar esa parte de nuestra historia que había caído en el olvido. Como indica Sergio Iribarren, «en algunos sitios ya se venía trabajando sobre el castillo en cuestión, y la colocación del mojón ha sido una buena excusa para reconocer la labor en favor de recuperar la memoria de ese castillo. Pero en otros lugares no se conocía la existencia de la fortaleza o alguien había oído algo al respecto, sin que se hubiera hecho nada. En estos últimos casos, muchas personas se asombran de que esa parte de su historia haya permanecido olvidada e incluso se haya ocultado, y nos preguntan si hasta ahora no se conocía y por qué no ha salido a la luz antes».

Conquista y destrucción
 
El hecho de que exista un espacio físico como las ruinas de un castillo «ayuda a recordar esa historia que nos habla de conquista y de la destrucción de los castillos. En otros lugares de Europa, siguen existiendo castillos, mientras que aquí la mayoría está en ruinas porque fueron derruidos por los conquistadores».

La sorpresa que genera conocer ese pasado común está resultando especialmente intensa en lugares como Loarre, en Aragón, cuyo castillo también formó parte de las defensas del Estado de los vascos y donde existe gente dispuesta a poner el correspondiente mojón para recuperar esa parte de su historia negada. Una inquietud que también está muy presente en un territorio con una casuística tan especial como Trebiñu.

Esa concienciación es el mejor fruto que está dando la iniciativa de Nafarroa Bizirik, con la que cualquier interesado puede contactar llamando al 948.22.65.68 o escribiendo un correo electrónico a info@1512-2012.com. «Es lo más bonito de este trabajo, porque la gente se reconoce en esa historia que ha estado oculta, que no se ha querido dar a conocer para no saber de dónde se viene y así condicionar hacia dónde se va», reflexiona Iribarren.
Por ese motivo, Nafarroa Bizirik apuesta porque «2012 sea un punto y seguido. Este movimiento alrededor de los castillos nos animó a continuar con la iniciativa después del quinto centenario, porque no queremos dejar el camino libre para que la historiografía oficial haga borrón y cuenta nueva para seguir contándonos sus mentiras».

2013/04/01

Dos vías posibles para la independencia de Nabarra

Dos vías posibles para la independencia de Nabarra
Iñigo Saldise Alda

Los nabarros debemos despertar, fortalecer nuestra autoestima y luchar por un Estado nabarro que nos garantice una real estabilidad y adecuado progreso. He aquí un par de vías.

La primera, y la más lógica aunque también actualmente la más cercana al imposible, sería que los Gobiernos español y francés reconocieran oficialmente el estatus colonial de las diferentes comarcas que conformaron y por ende conforman el Estado de Nabarra, además de la gravísima situación en la que se encuentra el territorio de Baskonia, dentro de la Zona Económica Exclusiva de la CEE. Reconocimiento que solucionaría de inmediato los principales problemas de nuestras comarcas, las de los nabarros, pues la mejor solución ha sido siempre la que se lleva a cabo de mutuo acuerdo en post finalmente de un beneficio recíproco o quizás común. Ello implica que los Estados español y francés tengan que descolonizar esta comarca europea según la Resolución 1514 (XV) de las Naciones Unidas, pero con grandes ventajas para los intereses de los españoles y franceses que tienen negocios en las tierras de Nabarra, estableciéndose con ello un marco de relaciones comerciales y empresariales óptimas para todos los países, el español, el francés  y el nabarro.

La segunda opción, para que Nabarra obtenga la independencia de los paises que la colonizan y explotan económicamente, es mediante el mandato del Comité Espacial de Descolonización de la ONU, una vez que dicho Organismo Internacional reconozca el hecho colonial de Nabarra, tras examinar la correspondiente documentación presentada por la Casa Real de Nabarra y la Comisión Soberanista de Nabarra; pues, de seguir los Gobiernos español y francés con sus actuales actitudes, intentándolo con falsas soluciones, todo se complicaría, ya que los nabarros no debemos permitir que se ponga en peligro nuestra existencia como Pueblo y como Nación. Esto implica la contingencia de llevar a cabo una declaración de independencia de forma unilateral, forzando a los españoles y a los franceses a abandonar Nabarra con la ayuda de otros Países, con apoyo Internacional, rompiendo así radicalmente con el Reino de España y la República de Francia; pues cuando un Pueblo-Nación como el nuestro, está amenazado o existe la posibilidad de ser absorbido por Naciones imperialistas y colonizadoras, sus legítimos ciudadanos, en nuestro caso colonizados y sojuzgados, no sólo tienen la obligación sino el derecho a actuar para defender su territorio y alcanzar la libertad.

Nuestros antepasados lucharon para intentar mantener su independencia y libertad, aunque sucumbieron ante la despiadada intervención de las tropas invasoras españolas y francesas. Hoy día, los nabarros no queremos guerras ni violencia, deseamos la paz y la convivencia, junto  un progreso social y económico. Pero sobretodo, queremos salvaguardar nuestra existencia como Pueblo, como Nación, defendiendo nuestra total integridad territorial legítima, y para ello debemos luchar, de manera pacífica e inteligente, pues esta región Europea necesita de unas fronteras internacionalmente reconocidas, junto a un gobierno soberano que administre y distribuya sus riquezas de una forma más justa e equitativa, más racional en definitiva.

Temerarias nos parecen las actitudes del Gobierno español y francés frente a los nabarros, igual que la de los políticos que supuestamente representan a esta tierra, pues no informan debidamente a sus ciudadanos ni permiten que la peligrosa situación política y jurídica de Nabarra y su condición colonial, se debatan en los medios de comunicación públicos, al tiempo que la Unión Europea es permisiva con este comportamiento debido a los grandes intereses que varios de sus Países, socios de los colonizadores españoles y franceses, ni les importa que no tengamos fronteras. Al contrario, forman parte de un nuevo proceso de neocolonización.

Ningún territorio colonizado deja de serlo sin que el País o Países colonizadores lo descolonicen, como es el caso de Nabarra. Los españoles y también los franceses, llegaron aquí violentamente y destruyeron nuestra lengua, nuestra cultura y nuestra sociedad. Pero los invasores no se han retirado y siguen explotando esta colonia, carente de cualquier supuesta autonomía o autonomías varias, que no puede establecer fronteras, pues según el DRAE, autonomía significa “estado y condición del Pueblo que goza de entera independencia política”, de lo que carece hoy día la totalidad de Nabarra.

2013/03/04

Nafarroa, haustura baten oihal zaharrak

Nafarroa, haustura baten oihal zaharrak
Pako Aristi
 
Euskal Herriaren egoera tamalgarria ulertzeko historia aztertzen hasi nintzenean, okupazio baten kronika lazgarria aurkitu nuen, eta baita ere inperialismoaren hasierako kolpeari jarraipena eman zion zortzi mendetako kolonizazio lana, biolentzia birtualaren mehatxuz egoera organiko bilakatu zedin gure artean.

Inperialismoa saiatzen baita naturaltzat har dezagun bere zapalkuntza, historiaren egia ebatsiz, gure ahanztura bultzatuz eta sinetsaraziz egoera berria gure arbasoen hitzarmen baten bitartez iritsi zela.

Gure egoera ulertzen lagunduko zidan marko baten bila abiatu nintzen, markorik ez edukitzeak gure artean eragiten dituen jarrerak aintzat hartuta, hitzaldi batean gu kolonizatu gaituzten kolonoak zeintzuk diren galdetu zuen entzulearena bezala, PSEri bozkatzen dion lagun bat daukala eta hura ez duela kolonotzat ikusten argudiatuz. Harritzen naiz, oso garbi dakusagulako zeintzuk diren kolonizatzaileak Palestinan, Saharan, Irlandan edo Hego-Afrikan, gurean itsu gauden bitartean.

Kezka guztien artean Nafarroaren misterioa agertzen da gotorki, izan zen Erresumarena, eskutik joan zaigun arazo bat bezala, puzzlean kokatu ezin dugun pieza baten gisa. Alabaina, Asisko Urmenetak Ipar Hitzan argi gaztigatu gaitu: «Bideragarri ez izateaz gain, argudio historikorik gabeko estatua da Nafarroarik gabeko Euskal Herria».

Jose Antonio Agirre Lehendakariak ere onartu zuen Nafarroako Erresumak izan zuela euskaldun guztiok batzeko borondatea: «Zelako ahanztura independentziaren defentsan eta Estatu baten eraikuntzan burututako ia zazpi mendeko borroka nazionalari buruz! (…) Gure arbasoek bazuten batasun tradizio bat, eta ez dugu haien exenplua erdeinatu behar. (…) Herriak jarraituko du gure historia idazten, gehiago VIII. edo XI. mende haien tankeran, eta ez banaketa eta nahasmena nagusitu diren beste mende batzuen erara».

Nafarroako Estatua izaera feudaleko erresuma izan zela jarri ohi da aitzakiatzat, Europan eta munduan bestelakorik existitu balitz bezala. Tristeena da argudio hori ez dela gure arerioen foroetan erabiltzen, etxekoen artean baizik, geuk eraginez, bolondres, geure aspirazioen auto-mutilazioa. Inperialismoaren lan bikaina!

Baina auzia ez da Nafarroa zein estatu mota zen, estatua zela baizik. Inork ez du errebindikatzen nafar monarkia, euskaldunok sortu eta garatu dugun Estatu maila baizik, giza eskubideen kontra bortxara okupatua izan zena eta, beraz, errenuntzia egiten ez dugun bitartean, estatu maila legitimoa galduko ez duena. Gaur egun eraginkortasun politiko handia eduki dezakeen planteamendua da, oinarri-egitatea, gako estrategikoa.

Nafarroako estatuaren goi mailetan modernizazioa hasita zegoen, eta ez balitz konkistarik egon estatu modernoa askoz ere azkarrago garatuko zatekeen. Fernando Gaztelako erregeak horregatik azkartu zuen konkista, pentsatuz berandutuz gero ez zuela lortuko, Nafarroako Gorteek deialdia egina baitzuten armada egonkor bat sortzeko.

Estatu modernoarekin batera bere hizkuntzaren eboluzio naturala ere eten zuten. Jose Maria Satrustegi: «Nafarroako konkistaren bitartez euskal hizkuntza berrindartzeko ekimen guztiak bertan behera geratu ziren, hizkuntza nazionalek euren hazkunde-hasiera ofiziala izan zuten une berean, eta horrek bere normalizazioa zeharo baldintzatu zuen».

Nafarroari bi ebaki nagusi jo zizkion inperialismo gaztelarrak: 1200. urtean Vianatik Berarainoko zauria, Gipuzkoa, Araba eta Bizkaia kenduz; eta 1512an Beratik Izabarainoko zauria, Nafarroa Garaia bereganatuz. Frantziak 1620an fagozitatu zuen Nafarroa beherea. Gaur bizi-bizirik dauden arazo guztiek hor dute sorburua.

Geroztik Nafarroa beti izan da «estatu gaia» Espainiarentzat. Zergatik? Nafarroa izan delako euskaldunon antolaketa politiko gorena, eta lurralde zatiketa hura ez zelako biztanleen kontzientzietara hain erraz sartu. Geroztik Nafarroa probintzializatzea nahi izan du inperialismoak, erregionalizatzea, kontzientzia estatala desegiteko.

Nafarroako Erresuman bildu ginen euskaldunok, garai hartan hura zelako modan zegoen antolaketa politikoa. Historiak ez du ematen eskubiderik, baina asko irakasten du, eta laguntzen du espiritua, nortasuna bizirik mantentzen. Eta hori ere inperialismoak hobeto jakin du, guk geuk baino. Hurrena izanen dugun estatua gaur egun gehientsuenetan modan dagoen egiturakoa izango da, Errepublika bat.

EAEn galduxe bagaude ere, Iparraldeak oso modu naturalean egiten du bat Nafarroarekin. Pirenée Atlantiqueko departamendua Paben biltzen da, Parlament de Navarre deitzen den areto nagusian. Horra iraungi ez den Erresumaren memoria. Baskongadak eta Nafarroa bereizteko ahaleginak 1936koa eta gero izan du arrakasta, lehen ez; ez da horren zaharra gure arrakala.

Asko ari zaigu kostatzen integratzea, batetik abertzaletasun garaikidea, bestetik nafar estatuaren garrantzia politikoa. Kontrajarriak balira bezala bizi ditugu. Neu ere, oraintsu arte, ez naiz kontziente izan inperialismoak gure herriaren izaeran eta egoeran txertatu duen haustura planifikatu horretaz, gure subordinazioak eta ahulezia politikoak areagotu duena, zisma bikoitza sortuz: Mendebalde-Ekialdea urrundu dituena, eta Iparralde-Hegoaldea. Biziko bagara, ezinbestekoa dugu integrazioaren indar metaketa, euskaldunok inoiz errenuntziatu ez dugun geure Estatu maila independentea berreskuratzea.

Euskal populuak sortu eta garatu zuen Iruñeko erresuma, eta subjektu politiko berbera dago XIX. mende amaieran sortu eta garatu zen abertzaletasunaren oinarrian. Hasieran fragmentatua dager, baina Euskal Herri osora zabalduko da laster. Subjektu politiko bera, eta askatasun-nahia ere, berbera. Euskal herritarrak gara denok (giputzak giputz, bizkaitarrak bizkaitar, nafarrak nafar, zuberotarrak zuberotar...), baina Nafar estatuko hiritar.

Gaur, aspaldiko haustura hori osatzeko une historiko betean gaude. Ideia hori gure kontzientzietan txertatzea eta gizartean hedatzea ez zait hain zaila iruditzen, eta sekulako aurrerapausoa litzateke, estrategia maila bere baitan dakarren urratsa datekeelako independentziaren bidean.

2013/03/02

Nova Victoria y Victoria Vieja

Nova Victoria y Victoria Vieja
 Aitzol Altuna Enzunza
https://www.facebook.com/home.php#!/pages/NABARRA-con-b-/154162081297555

Sancho VI el Sabio de Nabarra fundó en 1181 una villa sobre la puebla de Gastehiz, población arqueológicamente constatada desde la Alta Edad Media y que ya estaba amurallada en el siglo XI, su existencia está documentada reinando Sancho III el Mayor en la Reja de San Millán del año 1025, donde Gastehiz aparece escrita con “h” aspirada. Le dio ...el rey Sancho VI el Sabio de Nabarra a la nueva villa el nombre de Nova Victoria con "c", la cual finalmente perdió, seguramente por la dificultosa pronunciación para sus habitantes, casi todos euskaldunes o nabarros monolingües. El rey Sancho VI dejó escrito: “Os doy esta Villa que se dice Nueva Victoria, con todos sus términos, poblados, yermos, los que al presente posee o en otro tiempo poseyó (…) el nuevo nombre de Victoria a la que antes se llamaba Gastehiz”.

Hay quien cree que el nombre se lo puso el rey Sancho en recuerdo de “Victoriacum”, ciudad fundada por el rey visigodo Leovigildo en algún lugar no determinado aún, el cual pudiera ser Vitoriano en el valle de Zuia a las faldas del monte Gorbea, idea que apoyó en 1927 Adolf Schulten (historiador, filósofo y arqueólogo alemán). Sería un intento frustrado de dominar estas tierras baskonas por los bárbaros germánicos de origen escandinavo. Pero esta posibilidad no tiene mucha consistencia, es más, la posibilidad de que los godos llegaran a Alaba no tiene base documental cierta y nula base arqueológica. En realidad, la duda se basa en una escueta frase de Juan el Biclarense, cronista godo nacido en el año 540, que dejó escrito que en el año 581: “Leovigildus Rex partem Vasconiae occupat et Civitatem quae Victoriacum nuncupatur condidit".

En el mismo texto el cronista sitúa poco antes a su rey Leovigildo conquistando Ejea de los Caballeros (Egessa escribe), hoy Cinco Villas de Aragón pero que entonces era una ciudad baskona. Siete años antes, Leovigildo se encontraba en Amaya, Burgos: “Leovigildo en el año 574 tomó la ciudad de Amaya, hoy existe Peña Amaya lejos del País Vasco, en Burgos-sur”, así lo escribe Santiago Segura Munguía en su libro “Mil años de historia vasca a través de la literatura greco-latina”. Por tanto, las dos ciudades casi seguras, Ejea y Amaya, están muy lejos del valle de Zuia fronterizo entre Alaba y Bizkaia, cerca del puerto de Altube.

El arqueólogo bizkaíno Agustín Azkarate comenta las diferentes opiniones de la historiografía sobre la posible ubicación de Victoriacum1: “El ilustre historiador alemán [Adolf Schulten] se dejó influenciar sin duda por una corriente de opinión mayoritaria que, ya desde antiguo (P. Flórez, P. Henao, P. Risco, et.), venía ubicando la vieja fundación de Leovigildo con algún lugar de la Llanada alavesa, identificado unas veces con Vitoria y otras con Vitoriano (Zuia) o Armentia (hoy a las afueras de Vitoria-Gasteiz)”.

La idea de que el nombre de la ciudad provenga de la contraposición a una “Vitoria la Vieja” goda de la Llanada es sostenida por la Enciclopedia Auñamendi2 o por Tomás Urzainki en su libro “La voluntaria conquista”: “La fundación de la nueva Victoria o Vitoria, fue acompañada del correspondiente Fuero otorgado en Estella el mes de septiembre del año 1181. Sancho VI el Sabio la llamó Nova Victoria, tal vez por diferenciarla de aquella otra Vitoria, llamada Victoriacum, que el año 581 levantó Leovigildo, situada sobre la Iruña (de Oka) del extremo occidental de la llanada alavesa”.

El propio Agustín Azkarate habla de los autores que propusieron la ubicación de “Victoriacum” en Iruña de Oka en la Llanada alabesa, antigua ciudad romana de Veleia: “(…) la opción alavesa ha ido ganando adeptos incluso en fechas recientes. En la actualidad, y desde que A. Barbero y M. Vigil propusieran una nueva ubicación para Victoriaco en Veleia (la vieja Iruña próxima a Trespuentes), la idea ha ganado adeptos, convenciendo al parecer a historiadores de prestigio como A. E. Mañaricúa o el propio J. A. García de Cortázar (…)”.

Es difícil de vislumbrar el interés de los godos por una posible puebla remota en las faldas del Gorbea de escaso valor estratégico y tiene mucho más sentido que la histórica y gran ciudad romana de Veleia tuviera interés para los godos, pero… para entonces Veleia estaba semi abandonada, lo que nos devuelve al mismo punto de origen.

Diputación Foral de Álava: “La irrupción de los bárbaros en la península a principios del siglo V d.C. no supuso un corte total en la historia de Veleia. Los últimos datos arqueológicos sobre la ciudad corresponden a enterramientos de finales del siglo V d.C. ocupando espacios de habitación ya abandonados”. Por tanto, no parece a tenor de los datos arqueológicos recientes, que Veleia fuese una gran ciudad o estuviera siquiera poblada para finales del siglo VI cuando se escribe el texto de Juan el Biclarense. El dato seguro nos lleva ya del siglo IX, cuando se instala en Veleia (Vellegia) una sede episcopal, de la cual sabemos que uno de sus primeros obispos, de nombre Álvaro, falleció según la Crónica nabarra de Albelda, en el año 8883.

Es más en “Historia General de España, Crónica del Señorío de Vizcaya” (año 1865), el historiador Francisco Rodríguez García, comenta que, según San Isidoro de Sevilla (599-636), Recadero, hijo de Leovigildo, tan poco éxito obtuvo contra los baskones que “más parecía, haberse propuesto ejercitar los pueblos en la disciplina militar que alcanzar la victoria sobre las gentes con quienes guerreaba” (pág. 17) “Los vascos no estaban sujetos al imperio (godo), sino absolutamente independientes, libres y obrando en todo como declarados enemigos de los godos y francos” (pág. 18).

Otros autores han propuesto otras soluciones, como alguna población cercana a Ejea de los Caballeros o en la ribera de Alta Nabarra, tal y como comenta Azkarate: “(…) siempre hubo voces discordantes -como las de E. Garibay, Moret, Caro Baroja o Balparda- que mostraron su disconformidad con estas reducciones”. Joseba Abaitua (2010) resume los únicos datos conocidos: “Todos los episodios conocidos, en efecto, apuntan hacia la cuenca media del Ebro (…):

1. La fundación de Olite por Suintila (621),

2. El ataque vascón a Zaragoza (Froya 643),

3. Los acontecimientos del reinado de Wamba (672-680) y la geografía de los movimientos de este monarca (ataques probablemente a la Ribera baskona), e incluso

4. Las últimas acciones por parte de Rodrigo inmediatamente antes de la invasión islámica (año 711), invitan a tomar en serio esta posibilidad (el reyezuelo godo “Rodil”, romanzado como Rodrigo, intentaba invadir Pamplona cuando los musulmanes llegaron a la península ibérica, por tanto se encontraban los últimos godos todavía muy lejos de dominar la Llanada alabesa. Iruña-Pamplona sólo fue dominada por los bárbaros godos entre los años 681-683, un siglo después del comentario de Juan el Biclarense)”.

En todo caso, es del todo improbable que esta discusión tan tardía sobre los godos en Alaba tuviera influencia alguna a la hora de elegir el nombre de la villa de Gastehiz por el rey nabarro Sancho VI “el Sabio”, pues es muy improbable que éste pudiera conocer la cita de Juan el Biclariense y menos que la relacionase con Vitoria Vieja, es más, la corona nabarra nunca se consideró sucesora de la goda, al contrario, los baskones que fundaron el reino nabarro fueron manifiestos enemigos de los godos a los que no estuvieron sometidos pese a las coletillas “perdomuit feroces vascones” y similares de la documentación de la época.

Parece acertada la idea de que el nombre de “Nova Victoria” fuese una contraposición a “Victoria Vieja” (sino, no tendría sentido el adjetivo), pero se trataría de una población renacida en Iruña de Oka a la sombra de lo que fue la antigua Veleia romana, seguramente gracias a la sede episcopal allí fundada en el siglo IX.

La existencia de una población llamada Vitoria Vieja en la Llanada tiene una base sólida en la crónica “De rebus Hispaniae” de Ximénez de Rada, coetáneo a los hechos y cronista del rey invasor Alfonso VIII que destruyó Vitoria en 1200, el cual habla de que "el noble rey Alfonso obtuvo (sic) Vitoria, Ibida, Alava y Guipúzcoa y sus lugares fortificados y castillos, a excepción de Treviño que le fue entregado más tarde a cambio de Inzura. Asimismo entregó Miranda (de Arga) a cambio de Portilla. Adquirió San Sebastián, Fuenterrabia, Beloaga (Oiartzun), Zeguitagui, Aizcorroz, Aslucea, Arzorocia, la vieja Vitoria (Victoriam veterem), Marañón, Aussa, Athavit, Irurita y San Vicente1”. El propio Tomás Urzainqui en su libro “Continúa la irracional conquista” (Pamiela 2012) comenta que el sustituto del cronista castellano Ximénez de Rada, Gonzalo de Hinojosa, dejó escrito que: “Alfonso VIII ganó (sic) Sant Vicente e Sant Sebastián, a Fuenterravía, a Beloaga, a Aleuni, Arlucea, e Azcorrociam que llaman Vitoria la Vieja”.

El arqueólogo bizkaíno y experto en esta época, el mencionado Agustín Azkarate, encontró las importantes tumbas de Aldaieta (Nanclares de Ganboa), que, junto a otras en Aistra (Haiztara), Zornoztegi o Alegria-Dulantzi (todas ella en la Alaba nuclear), demuestran el dominio continuo de baskones sobre toda la Llanada alabesa o “A-laua” y la nula influencia goda. El trabajo de José Luis Solaun Bustinza, recogido en su tesis doctoral sobre la cerámica alabesa alto medieval2, remarca que “la necrópolis de Aldaieta evidencia ya un predominio absoluto de la cerámica común local”. No hay documento alguno coetáneo a los godos que nos haga siquiera sospechar de su presencia en Alaba.

Lo curioso de la obsesión goda de las historiografía española, es que en 1821 llegaron a Vitoria-Gasteiz y se instalaron en el céntrico parque de la Florida 4 enormes estatuas de 13 toneladas de los reyes Ataúlfo (supuestamente primer rey godo peninsular, a pesar de que no estuvo ni 3 meses en la península), Teudio, Sigerico y Liuva I, los cuales probablemente no pisaron territorio baskón. Estos reyes godos eran parte de 14 estatuas que se habían construido para la balaustrada del Palacio Nuevo de Madrid de los borbones y terminadas a finales del siglo XVIII, pero que no fueron del agrado del rey español Carlos III que pidió otras 94 más para repartirlas por toda España (Toledo, Ronda, Aranjuez, Burgos, El Ferrol o San Fernando de Henares), varias de las cuales también mandó a Iruña-Pamplona y a Vitoria-Gastehiz, aunque estas ciudades baskonas nunca fuesen sometidas por los godos.

2013/02/25

Martin Ttipia brotes nuevos, raíces antiguas

En busca de los orígenes
Martin Ttipia brotes nuevos, raíces antiguas
Fernando Sánchez Aranaz
Una asociación cultural trata de ensalzar Álava y su carácter navarro. Se trata de Martin Ttipia Kultur Elkartea, presentada la pasada semana en Gasteiz.
Vitoria
 
Corrían los primeros días del mes de junio de 1199 cuando un gran ejército castellano remontó el valle del Zadorra para poner sitio a la villa de Vitoria, entonces llamada Nova Victoria, a la que el rey de Navarra, Sancho VI el Sabio, había dado fuero unos años antes, en 1181, sobre la aldea llamada Gasteiz. Vitoria constituía el centro de una tenencia, que eran la denominación de los gobiernos comarcales por medio de los cuales se organizaba política y administrativamente el Reino de Navarra. Era el tenente en aquellos momentos Martín Ttipia, quien organizó la defensa de la villa ante el ataque castellano. La capital gasteiztarra resistió durante nueve meses un feroz asedio, agravado por el hecho de que, por las fechas en que había comenzado, no se habían cosechado los campos y, lógicamente, los suministros eran escasos. El asedio terminó con la rendición de la localidad, a instancias del propio rey navarro, Sancho VII el Fuerte, con el fin de evitar más sufrimientos a la población. La villa era la plaza más importante de la Navarra occidental, también conocida como Navarra marítima, que en 1200 fue anexionada por Castilla, a excepción de la Sonsierra de Navarra, hoy denominada Rioja Alavesa, que permaneció dentro del Reino de Navarra hasta el año 1463.
 
La asociación que se presentó la pasada semana en los locales de la asociación de vecinos Urzaleak del concejo vitoriano de Aretxabaleta, Martin Ttipia Kultur Elkartea, ha tomado su nombre de aquel último tenente navarro de Vitoria. Esta nueva iniciativa, surge con la vocación de aportar al panorama cultural alavés un punto de vista que resultará nuevo y antiguo a la vez. La propuesta surge de la inquietud de un grupo de alaveses, convencidos de que la identidad de un pueblo, además de en su lengua y en su patrimonio, material o inmaterial, natural o arquitectónico, está en su memoria histórica. Martin Ttipia Kultur Elkartea quiere dedicarse al estudio y la difusión de la historia de Álava, en particular en su relación con la historia de Navarra, así como a la defensa, estudio, conocimiento, puesta en valor y transmisión del patrimonio alavés, tanto material como inmaterial.
 
En opinión de los promotores de la nueva asociación, "frente a la historia oficial que se nos ha presentado, plagada de unidades de destino, voluntarias entregas, pactos que no eran sino capitulaciones, conquistas disfrazadas de libres adhesiones, interesadas tergiversaciones e intencionadas falsedades, hemos querido investigar nuestra historia desde la imparcialidad y el recurso a las fuentes documentales, pero también desde la constatación de que se trata de nuestra propia historia, la historia de nuestra gente, y de que, por ello, tiene para nosotros un valor especial".
 
Todo ello en un contexto en el que no pueden, en sus palabras "menos que denunciar la colonización cultural a la que hemos sido sometidos, pieza clave para sustentar el resto de las facetas de la colonización".
 
En cuanto a la colonización cultural mencionada, durante la presentación de la asociación se citó el ejemplo de los Pirineos, que para la historiografía oficial hispana "parece que Dios los creó para que sirvieran de frontera entre Francia y España, cuando la realidad es muy distinta". Se recordó que ya Pascual Madoz, autor del monumental Diccionario Geográfico Estadístico Histórico de España y sus Posesiones de Ultramar, publicado entre 1845 y 1850, afirmaba, refiriéndose a Álava, que "las tres cordilleras que a especie de grandes murallas sostienen y defienden este territorio, son parte del Pirineo". De frontera natural, pues, nada, sino eje vertebrador de Vasconia.
 
En cualquier caso, los miembros de Martin Ttipia Kultur Elkartea mantienen la preocupación por no perder la perspectiva de que una cosa es la investigación y el relato de la historia, desde un punto de vista aséptico, y otra la interpretación de esa historia. "Lo que no haremos nunca -manifestaron- es manipular la historia para justificar nuestros argumentos".
 
Se suele comentar que la historia sirve para que un pueblo no repita sus errores, pero también para justificar las decisiones de sus dirigentes. En Martin Ttipia Kultur Elkartea afirman que "por definición, la historia sirve para el estudio y la divulgación de los hechos acontecidos en el pasado, pero también constituye un elemento imprescindible para la supervivencia de un pueblo, un pueblo sin memoria histórica propia es un pueblo sin identidad, sin personalidad y fácilmente manipulable".
 
Conscientes de que el territorio que hoy se llama Álava ha experimentado muchos cambios a lo largo del tiempo, comprueban que siempre ha mantenido una unidad con lo que, en términos generales, suele llamarse hecho vasco, realidad que constituirá el núcleo de su trabajo, estructurado en torno a los sucesivos escenarios históricos de Vasconia, el reino de Pamplona y el Reino de Navarra, hasta llegar nuestros días.
 
La asociación
 
Martin Ttipia Kultur Elkartea nace como una iniciativa cívica que persigue la recuperación de la memoria histórica de las tierras que hoy componen Álava, como parte fundamental de lo que en su día fue el Reino de Navarra. Por ello ha tomado el nombre de quien dirigiera la resistencia de Vitoria ante el asedio castellano de 1200, siendo el logotipo de la asociación el sello del rey Sancho VI el Sabio. "Queremos que los alaveses se reconozcan en la historia como navarros que fueron y, para ello, pretendemos acercar a la sociedad alavesa los datos que los arqueólogos e historiadores van sacando a la luz día a día", manifestaron los representantes de la nueva asociación en el transcurso de su presentación. Se plantean, por lo tanto, el estudio y la difusión de la historia de Álava, como parte constitutiva de Navarra, con el objetivo de que los ciudadanos y las ciudadanas dispongan de elementos para elaborar su propio criterio al respecto.
 
Para conseguir estos fines, la asociación Martin Ttipia Kultur Elkartea se propone desarrollar a lo largo de este año diversos actos culturales, que girarán en torno a la conmemoración del aniversario del asedio por parte de las tropas castellanas a la villa de Vitoria. Para ello han organizado un ciclo de charlas que recorrerán toda la geografía alavesa, con el fin de difundir este episodio fundamental para entender la falsa división entre vascos y navarros que, consideran, es prácticamente desconocido para gran parte de los alaveses. Éste, desde su planteamiento, sería un primer paso para que en el ámbito educativo y en la sociedad en general se conozca la historia de Navarra y su importancia fundamental para que la lengua y el pueblo vasco hayan sobrevivido hasta nuestros días.
 
Otro objetivo que se han marcado, es el de recuperar la figura de Martin Ttipia como personaje histórico fundamental en la historia de Vitoria, consiguiendo su reconocimiento institucional que, proponen, se materializaría en forma de placa o monumento en algún punto de la antigua Gasteiz.
 
Además, la nueva asociación cultural considera importante para la recuperación de la memoria histórica, el estudio y puesta en valor de los castillos navarros del territorio alavés, hoy en su mayor parte en estado ruinoso, cuando no olvidados. Para informar acerca de todas estas actividades, la asociación cuenta con el blog http://martintxipiadotcom.wordpress.com.
 
Los promotores de Martin Ttipia Kultur Elkartea sostienen que un sentimiento de pertenencia a un todo común ha subsistido en Álava, mitigado por el paso del tiempo y así ha llegado hasta nuestros días. Citan como en 1177, los embajadores navarros ante el rey de Inglaterra Enrique II Plantagenet, durante las discusiones para alcanzar el laudo arbitral que delimitaba la frontera entre los territorios navarros y castellanos, habían presentado a favor de sus reclamaciones el argumento de que sus derechos no se sustentaban en batallas ni conquistas, sino en la "fidelidad probada de sus moradores naturales".
 
Por ello, allá por el año 1212, una docena de años después de la conquista y anexión castellana, cuando un grupo de guerreros de la Llanada, bajo el mando de Iohan Belez de Gebara, que acudió hasta el paraje llamado las Navas de Tolosa, en Jaén, formando parte de la coalición de reinos peninsulares cristianos que se enfrentaría a las tropas del rey musulmán Miramamolín, al llegar allí se pusieron inmediatamente a las órdenes del rey de Navarra, Sancho VII el Fuerte. Más de un siglo después, en 1367, los alaveses se reintegraron con total naturalidad en el Reino de Navarra, tras la firma del tratado de Libourne entre Carlos II de Navarra Pedro I de Castilla, permaneciendo así hasta 1371.
 
Por otra parte, se constata como la pérdida de ese sentimiento es paralela a la pérdida del euskara. A finales del siglo XVIII todavía eran mayoría en todo el norte de Álava los vascoparlantes monolingües. El sentimiento de pertenencia a Navarra es sustituido, tras la conquista de 1512, por el de pertenencia a una común Euskal Herria o tierra del euskara, luego, cuando se pierde la lengua, ni eso. Como anécdota, se relató en la presentación de Martin Ttipia Kultur Elkartea, que el año 1609, el obispo de Pamplona, Antonio Venegas de Figueroa, organizó un concurso de poesía religiosa con motivo de las fiestas del Corpus Christi. Las obras podían presentarse tanto en castellano como en latín o en euskara, porque, en palabras del obispo, "no es razón que la lengua matriz del Reyno quede desfavorecida". El premio en lengua vasca lo obtuvo Martín Portal, un alavés natural de la localidad de Peñacerrada. La unidad política que había quedado desbaratada, era mantenida con obstinación en el ámbito de la lengua.
 
Otro ejemplo de ese pertinaz aunque soterrado sentimiento de unidad de los alaveses como vasconavarros: los dominicos de la capital alavesa, en 1780, proyectaron colocar en su convento, hoy desaparecido, que estaba donde se encuentra el centro cívico Aldabe, una pintura que representara al Rey Sancho VII el Fuerte de Navarra, quien, en 1225, había cedido a los padres predicadores su casa fuerte de Vitoria para que instalasen allí su primera comunidad vitoriana. Tuvieron que desistir de ello por, en sus palabras, "no exponerse a modernas críticas".

2013/02/21

“A favor de un curriculum nuevo sobre la Historia de Nabarra”. Artículo de opinión

“A favor de un curriculum nuevo sobre la Historia de Nabarra”. Artículo de opinión
Sergio Iribarren Galbete; Miembro de 1512-2012 Nafarroa Bizirik

“Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado”. George Orwell (novela “1984” )
 
Durante el pasado año 2012, año del V.centenario de la Conquista de Navarra, se puede decir que hemos conseguido poner sobre la mesa el debate en torno a la Historia de Navarra. Y esto ha sido posible gracias al trabajo de muchos y muy diversos agentes sociales: las dinamicas pueblo a pueblo de la iniciativa Nafarroa Bizirik; los Congresos de Historia organizados por Nabarralde, Xabier Mina, UEU, Eusko Ikaskuntza y Navarrate, entre otros; las publicaciones de diferentes editoriales (Pamiela, Txertoa, Txalaparta, …) , y diferentes grupos culturales, de teatro, musicales, folkloricos, pintores …
 
Se ha hecho un enorme esfuerzo con la intención de sacar nuestra Historia del olvido, con el doble objetivo de desmontar las manipulaciones que sobre ella todavía pesan. Hoy en dia podemos afirmar que Nabarra, mientras fue un reino soberano, tuvo una trayectoria particular, sin ataduras divinas ni con el imperio castellano ni con el reino frances.
 
En este sentido, en una sesion de trabajo celebrada en el Parlamento de Navarra en noviembre de 2012, ya nos encargamos de remarcar la necesidad de cambiar el curriculum que se estudia en las escuelas de nuestro territorio. A nuestro entender esa es una de las claves: para entender el presente, la Historia se nos presenta imprescindible. Pasado-Presente-Futuro son tres terminos indudablemente unidos. Es por ello que no podemos negar el derecho que las futuras generaciones tienen de conocer el pasado de estas tierras.
 
Y dentro de este contexto, a finales de Enero de 2013, nos enteramos por la prensa que desde el Departamento de Educacion del Gobierno de Navarra, en colaboracion con la “Comision 1212-1512-2012”, han organizado un concurso escolar que toma como base unica la “unidad didactica” publicada con tal motivo.
 
Para empezar desconocemos el importe de dinero publico que se han gastado en la elaboración de ese material. De todas formas no podemos ver con buenos ojos la utilizacion del dinero de todas con el objetivo de dar a conocer una visión parcial, cuando el objetivo de las instituciones publicas deberia ser el de fomentar el debate. Como prueba, un extracto del texto de presentación del comic publicado:
 
“Finalmente, en 1530 Navarra quedó dividida por la frontera natural de los Pirineos (exceptuando la localidad de Valcarlos), que separó el Reyno entre la Navarra española (Alta Navarra) y la Navarra francesa (Baja Navarra).

Cinco siglos después de esta fragmentación del Reyno, los territorios navarros al sur de los Pirineos han logrado mantener hasta nuestros dias sus propias leyes históricas y su identidad. Sin embargo, la Navarra francesa quedó diluida en el centralismo estatal que se impuso en Francia tras la Revolución francesa de 1789”

A nuestro entender, en este parrafo se resume la manipulación a la que nos ha sometido la “historiografia oficial”. La utilizacion de terminos como “frontera natural”, “la Navarra española”, “la Navarra francesa”, “mantenimiento de leyes e identidades propias” … no suponen mas que otro fraude a la Historia de Nabarra.
 
Entonces, queremos volver a denunciar la actitud tomada por UPN durante el V.centenario de la conquista de Nabarra, ya que no contentos con dedicarse a evitar el debate, han intentado poner trabas a la labor que realizamos desde el movimiento popular. Ahora “cargan” con un concurso escolar que nace “cojo”. Ese no es el camino.
 
Por todo ello, desde la iniciativa 1512-2012 Nafarroa Bizirik, os animamos a uniros a nuestro esfuerzo en pro de un cambio substancial en el Curriculum de la Historia de Nabarra. Creemos en la unión de tanto colectivos que trabajamos en la recuperacion de la Historia, como agentes y sindicatos del mundo de la enseñanza, historiadoras, agrupaciones estudiantiles, profesoras, … para que nuestra Historia tenga el lugar que se merece.

NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda

ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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