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2013/08/08

Orreagako gatazka 778-2013


ORREAGA 778-2013


Abuztuak 15, Orreaga!

Abuztuak 15, Orreaga
 Beñi Agirre, Euskara irakaslea (Nabarralde, S.L.)

Orreagako gailur eta mendi hegalak euskaldunok sortutako Estatuaren lekuko pribilegiatuak dira, hantxe sortu baitzen baskoien estatu europarra. Bi gertaera izan ziren mugarri: Karlomagno karolingioari irabazitako 778ko abuztuaren 15eko bataila gogoangarria bata; eta haren biloba frankoa garaitu ondoren, 824ko martxoaren erdialdean eta Eneko Aritza buru, Europan euskaldun guztion ordezkari bezala aitortua izango zen estatu independentearen sorrera bestea.

Gertaera haietan baskoiek deliberatu zuten euren izaera eta habitat naturaltzat jotzen zuten lurraldea iraunarazteko modu bakarra egitura politiko, ekonomiko, juridiko eta defentsarako antolamendua sortzea zela. Horregatik, alde guztietatik etorritako baskoiek hartu zuten parte Orreagan, 778-824 tarte horretan jokatu ziren gudaldietan: natura-jainkoa sinismeneko baskoiak, baskoi kristautuak eta baita musulmanduak ere.

Euskaldun guztion garaipena izan zen eta erresuma izaerako egitura sortu zuten. Garai hartako Europan denak ziren erresumak edo kalifarriak. Baskoiak batailan garaile bai, baina, Erromako Eliza izango zen irabazle handik aurrera. Ordutik aurrera eta gaur egun arte. Horregatik, urteko egun bakoitzari, bisurtea bada ere, santu edo santa baten izena ezarri zitzaion. Abuztuaren 15a, Ama Birjinaren eguna bezala ezaguna eta ohoretua da jende elizkoien artean.

Gure Aroaren lehen mendeko (oker ez banago lagundutako ernalkuntza ezagutzen ez zutenean) emakume bat ama eta birjina batera izatea erakusten duen inkongruentziaz landa, eliza katolikoaren jokaera hau herrien memoria historikoa lausotzeko eta iluntzeko erabili izan dute. Gehienek abuztuko amabirjinaren eguna ospatzen dute, bakar batzuek Nafar Estatuaren sorrerako egun gogoangarria. Biak batera ospatzen dutenak ere badira.

Nazioez gaindiko festa da. Komunisten artean gorrienak ere jai egiten duen eliz festa. Euskal Herriko ehunka lekuetan herriko andre-zaindariaren eguna ere bada. Ospakizun eguna. Aipatu beste arrazoiengatik, ordea, euskal independentista nafarrontzat erabakigarri izan zen gertaera eratzailea gogoratzeko, eta ospatzeko, data.

Batetik, Iruñeko Udalak Orkoiengo Abesbatzaren kontzertua eskainiko du Kolegiatan, Nafarroako Gobernuak Errolanen ipuin bildumaren irakurketa egingo du “Roncesvallesen”, Munillak meza nagusia emango du Donostian…. Bilbon, Gasteizen, Baionan eta beste askotan, euskaldunak politikoki nafarrak garela ahantzi dezagun ahaleginean, ekitaldi hantuste gogaikarriak egingo dituzte. Bestetik, berriz, Orreagako gailur eta mendi hegaletan baskoi natura-jainkoa sinismenekoek adar hotsekin egingo dute deia; Ibañetako lepoan garaipena oroitu eta hildako baskoiei gorazarre egingo zaie.


Jende asko, nahi ala ezinagatik, euren herrian geratuko da. Hala eta guztiz ere, denok dugu aukera abuztuaren 15a, kongruentzi ezaren eguna dena “Orreaga eguna” bihurtzeko. Adibidez, etxeko balkoietan Nafarroako bandera eta ikurrina jarriz, herrian elkarretaratzea eginez edo, besterik gabe, lagunarte eta famili bazkarietan topa eginez: Orreaga!

2013/08/05

NAVARRA, UN ESTADO SOBERANO HASTA 1841.

NAVARRA, UN ESTADO SOBERANO HASTA 1841.
Markel Haraneder Mendia

La estructura de la Monarquía Hispánica durante el periodo de los Austria es de hecho una Confederación de Reinos unidos en la persona-jurídica del Rey, siendo ésta la única institución en común entre los diferentes Reinos.  Fue la llegada al Trono de los Borbones tras la Guerra de Sucesión la que aniquila de la noche a la mañana toda la conformación confederal de lo que fueron 'Las Españas', unificando las Coronas de Castilla, Aragón...etc. (Decretos de Nueva Planta) introduciendo una Ley de Sucesión francesa ajena a las tradiciones de Navarra, Castilla, Aragón....

De la original configuración confederal de España sólo pervive Navarra como Estado Soberano bajo la estructura de Reino, con sus propias instituciones económicas (sus propias aduanas, incluso propia moneda), sus propias instituciones políticas (Cortes, etc.) y Jefatura del Estado (Ley de Sucesión al Reino y Novíssima recopilación de las leyes del Reino de Navarra compiladas por Joachin de Elizondo).

Estado de derecho por lo menos hasta 1841, hasta que el liberalismo burgués de nuevo cuño comandado por los espadones como Espartero y enarbolado por Isabel II y María Cristina lo borraron de un plumazo dejando una foralidad residual.  Es en 1841, a través de la falsamente llamada Ley Paccionada, cuando se completa el cercenamiento que viene sufriendo el Reino, para pasar a ser simplemente una provincia española.

Navarra, era un Reino con una realidad jurídica ajena a las nuevas Cortes de Castilla nacidas del proceso unificador de Felipe V pero que en nada modificaron la naturaleza propia del Reino. Para constatar la peculiaridad del Reino de Navarra únicamente se deberá comparar con la 'revolución centralista y unificadora' que sufre toda la Corona de Aragón y la siempre olvidada Corona de Castilla. Pero es que ni siquiera hace falta comparar la situación con la extinta Corona de Aragón. No hace falta sino ver la singularidad navarra comparándola con los denominados  'hermanos vascongados': Los 'territorios vascongados', desapegados contra-natura de la institucionalidad navarra, sí que entran de lleno en la órbita de la institucionalidad castellana, y eso a pesar de una foralidad bien definida. Los navarros, frente a los vascos, a pesar la unión de 1512 tienen una incorporación sumamente tardía a las instituciones comunes, cuando no nula.

Como bien recuerda el último síndico Sagaseta de Ilurdoz: "La incorporación del reino de Navarra á la corona de Castilla fué por vía de una union eqüe-principal reteniendo cada uno su naturaleza antigua, así en leyes como en territorio y gobierno" (1)

Pero el extinto Reino de Navarra tiene su propia legalidad, que ningún espadón puede borrar de una plumazo, ni en los político, ni en lo económico ni en lo que se refiere al poder soberano de sus Cortes, así como en lo que se refiere a la titulación como Rey de Navarra, que sustentaron los diferentes Reyes carlistas hasta 1936. Lo que ocurre de aquí en adelante es bien conocido y ajeno a la Legislación, Jurisprudencia y Legitimidad Navarra: dictaduras, e imposición de los sucesores de Franco. Todo negador de lo que fue la realidad jurídica anterior 1842.

Incluso, Jaime Ignacio del Burgo, reconoce el carácter separado del Reino de Navarra respecto al de Castilla. La única discrepancia es en torno al papel de la Monarquía. Obviamente Del Burgo, no tiene otra "escapatoria" que justificar su "chiringuito españolista" una UNIÓN REAL entre Coronas, frente a la UNIÓN PERSONAL. Otros autores sostienen lo contrario, pe. el mismo presidente de la Fundación Lebrel (Carlos Sánchez-Marco)(2), o Carlos Clavería e Idoia Estorne.

Así  analiza la sucesión a la Corona Navarra, Idoia Estornes(1): [i] "El auto acordado de Felipe V de Castilla-VII de Navarra (ley sálica, 1713), al no ser ni discutido ni aprobado en las Cortes navarras, no puede ser considerado en puridad legítimo. De esta forma, el levantamiento carlista de 1833 fue antiforal ya que, según Fuero, correspondía a Isabel I el trono de Navarra." [/i]

No obstante, se debe recordar que son Isabel II y la Regente María Cristina las que decretan la abolición del Reino Navarro, con más de mil años de historia. La que de hecho tenía toda legitimidad de origen para la Corona de Navarra, pierde radicalmente todos sus derechos lógicamente al decretar la abolición del mismo para ser estandarte del liberalismo burgués español y conformar algo insólito en la historia, el 'Reino Constitucional de España'

Desde ese momento, únicamente los monarcas carlistas asumen de manera precaria la posible restauración del Reino. Se puede decir, sin riesgo a equivocarse que el único periodo en el cual es restaurado el Reino de Navarra fue bajo el pretendiente carlista Carlos VII. 

La cuestión a la Sucesión Dinástica al Reino de Navarra, si bien interpretable, no se trata de una boutade dinástica, si no que constata y analiza la naturaleza misma del Reino y su relación en el "entramado español". Clavería no yerra en afirmar que la Isabel II fuera legítima de Navarra, si bien las posteriores leyes promulgadas, fundamentalmente la llamada Paccionada la deslegitiman totalmente. Abolido el Reino de Navarra, y su peculiar relación con el entramado español, el único gobierno en plena ii guerra carlista es el propiciado por el efímero "Estado Carlista" de Carlos VII (con su Corte establecida en Estella) , donde son plenamente re-establecidas la Diputaciones Forales. Incluso en plena guerra hay que decirlo se intentó centralizar algunas instituciones como el llamado "Ministerio de Guerra", lo que produjo la más enérgica repulsa. Se podrían citar extensamente los trabajos de Evarist Olcina ("El Carlismo y la Autonomías Regionales"), pero vayamos a lo que dice Vincent Garmendia:

«en la primavera de 1874 se piensa en centralizar el mando y se constituye una especie de gobierno con tres ministerios: el de Guerra, […] el de Estado,[…] y el del Interior […]. Conviene señalar que no entusiasmó, ni mucho menos, a las diputaciones la creación de cuerpos centralizados. Más de una vez elevarían enérgicas protestas contra las medidas tomadas por dichos cuerpos, bien porque suponían gastos suplementarios para el país, bien porque las medidas tomadas lo eran sin el pase foral. El tono de dichas protestas es una buena prueba de su independencia». En definitiva, «la base del estado carlista la constituían, desde luego, las diputaciones forales de cada provincia […]. Fueron ellas quienes se encargaron de administrar el territorio dominado por don Carlos sin descuidar ningún ramo importante» (ibid., pág. 19).

Es evidente por tanto que el carácter del efímero Estado Carlista creó cierta jurisprudencia en el ámbito navarro, donde principalmente fue implantado. También se constata el carácter separado del Reino de Navarra respecto a las instituciones españolas. Como bien dice Sánchez-Marco:

"De haberse tratado de una "unión real" ello hubiera significado que los respectivos ordenamientos jurídicos hubieran previsto la existencia de algún tipo de unión que se extendiera, no solamente a compartir la jefatura del Estado en la persona del monarca, sino a la existencia de determinados órganos e instituciones jurídicas comunes. Los reinos que formaron Castilla, es decir los de Asturias, Galicia, León y Castilla propiamente dicho, tenían en común muchas instituciones además de tener el mismo rey. Pero no fue éste el caso de Navarra que no solamente no compartió instituciones con Castilla, sino que incluso se mantuvieron vigilantes las aduanas entre ambos reinos hasta bien entrado el siglo XIX, no existiendo sin embargo aduanas con Francia en el Pirineo, salvo durante un corto período durante el reinado de Felipe V."

Sánchez-Marco, en su tesis francesa a la sucesión del Reino Navarra, olvida no obstante, todo lo relativo a la Rebelión Carlista, y sobre todo la experiencia de la última guerra y de la institucionalidad creada en torno a Carlos VII. Además, el devenir de los monarcas franceses, como bien relata Iñigo Saldise(3), sobre todo de los últimos, respecto a lo que fue la Baja Navarra-Bearn puede compararse al proceder de Isabel II y sus sucesores, por mucha legitimidad de la que estuvieran cargados.

El apoyo masivo de Navarra a la causa carlista se debe a un conglomerado de causas. Reducirlo a un mero hecho dinástico sería una estupidez. Son Carlos V y Carlos VII quienes de alguna manera enarbolan la legalidad vigente anterior a las diferentes Constituciones Liberales. La única verdad es que la Dinastía Liberal abolió el Reino de Navarra y sus instituciones (lo que quedaba de ellas). Por otra parte, toda Ley fundamental al Reino debería aprobarse en sus Cortes. No había Cortes, no había Reino. El hecho dinástico es irrelevante descontextualizado de una realidad institucional. Más irrelevante aún desde la postura nabarra, tanto para la Tesis Carlistas como para las Tesis Liberales. Se puede decidir seguir la tesis de que "Isabel II era legítima sucesora a la Corona Navarra según las Leyes Sucesorias de la Corona Navarra" o de que "Isabel II era legítima sucesora la Corona Navarra según las Ley Sucesoria Española de 1713 más la Pragmática Sanción de 1830 de Fernando VII".  Respecto al intento de encasillar el movimiento carlista en un mero affaire dinástico, no puede ser más concluyente y visceral respecto al movimiento insurreccional carlista el análisis que hace precisamente el propio carlismo contemporáneo en pleno siglo XXI. En palabras del conocido carlista navarro Francisco Javier Ventura San Juan(4):

“Una vez tras otra han intentado desactivar, controlar y redirigir , al Pueblo, o mejor a los Pueblos Carlistas para integrarlos en ese sistema, ponerlos al servicio de los caciques de turno y convertirlo en un  partido protomonárquico, cuerpo amarillista de bomberos de la iglesia institución y somaten de los inmutables principios de la patria una, consagrados en la Constitución de 1812 y que dieron lugar precisamente, al levantamiento  carlista, muy especialmente en el Reino de Navarra, donde la Ley Sálica no tuvo vigencia y sí la amenaza formal de la derogación de sus Fueros, Cortes y Fronteras”

Carlos VII de España y X de Navarra (1887–1909) fue el último Borbón que ejerció como Rey de Navarra dentro de lo que fue el Estado Carlista de la última guerra.  Un 'Estado Foral Insurgente'  en guerra con el Reino Constitucional de España. Muerto Carlos de Borbón, lo suceden  sus hijos Jaime III y la hermana mayor de éste Blanca de Bórbón y Borbón Parma (sucedida a su vez por sus hijos Habsburgo), con la cual se cierra el nefasto periodo de los Borbones en la historia de Navarra y de la Península Ibérica en General, para entrar de pleno en algo aún peor, la Guerra Civil de 1936 y la Dictadura de 40 años  de Franco y sus sucesores a título de Rey.

Y así nos encontramos en pleno Siglo XXI,  ¿Qué ocurre previamente en la transición?

Previamente, en el marco de la redacción de la LORAFNA, fue encargado a Raimundo Aldea Eguílaz, el llamado "Estudio sobre reintegración Foral plena"(4), por parte de los que  fueran "padres" (Amadeo Marco, etc.) de la que luego fuera la Comunidad Foral Navarra. La conclusiones de Raimundo Aldea no pudieron ser más concluyentes, la reintegración foral plena, la reinstauración del "Reino por sí", tendría un nulo encaje en la Unidad Española Constitucional. Por  ende, Raimundo Aldea, opta por la fórmula de la "reintegración foral máxima posible", frente a la "reintegración foral plena".

Una evidencia más del carácter confederal de Navarra/Euskal Herria respecto a España, quizás una de las últimas opciones posibles de convivencia  frente a  las involuciones centralizadoras que nos vienen ahora en forma de un falso federalismo solidario o un pseudo-autonomismo de marear la perdiz.

NOTAS:

(1) Idoia ESTORNÉS ZUBIZARRETA sobre la Sucesión al Trono de Navarra
(2) Carlos Sánchez-Marco, Fundación Lebrel:
(3) Iñigo Saldise Alda, 'Los Borbones y la Corona de Nabarra'
(4) Francisco Javier Ventura San Juan, La Sana Consecuencia de los Ollarra
(5) José Fermín Garralda Arizcun, 'Qué queda del Fuero de Navarra'
http://www.arbil.org/126nava.htm

2013/08/04

Confusión en los conceptos I. Soberanía

Confusión en los conceptos I. Soberanía
Ioannes Asmaberriatua. Naiara, Nabarra.

"La soberanía es un concepto clave en la sociedad política. Las premisas de que la soberanía por naturaleza no puede ser compartida y que sin soberanía no hay democracia, nos ponen en la pista de su verdadero significado". Tomás Urzainqui, Soberanía o subordinación.

Abrimos una nueva sección dentro de la teoría, empujados más que nada por la necesidad que hay de aclarar conceptos con los que tanto el imperialismo, como los agentes "políticos" abertzales intentan confundir al pueblo. Se usan palabras serias, tales como soberanía o autodeterminación, como si fueran meros trámites, cuando en realidad no son sino el ejercicio pleno de todo un pueblo, y no en las urnas, sino en la política de verdad: la relación de fuerzas.

Muchas veces el autor o los fieles colaboradores de este blog parecemos abusar de las comillas, en términos especialmente trascendentes. No es para menos: no queremos mentir a nadie. Hoy nos ocuparemos de un breve pero -esperemos- clarificador análisis sobre el concepto de "soberanía".

Empecemos desmintiendo algunas definiciones que se nos han dado desde las esferas del poder: la soberanía, ni se comparte, ni se vota, ni nos la va a reconocer el imperio, ni se consigue con unas transferencias; la soberanía se ejerce.

No se comparte porque la soberanía "es una voluntad que no es, ni puede ser jamás, mandada por otra voluntad" (Tomás Urzainqui, Soberanía o subordinación). Si una voluntad es mandada por otra, eso es subordinación. Adivine el lector cual es nuestra situación actual. Pienso que, si tuviéramos la capacidad de compartir políticas con España desde la soberanía, eso sería en el caso de que tuviéramos otro estado, y tuviéramos, por ejemplo, un tratado con ellos sobre las aguas del golfo de Bizkaia. Pero ni el estatuto más flexible que salga de las cortes de Madrid nos dará una verdadera "soberanía compartida".

Votar no es ser soberano, ni votando se consigue la soberanía. La soberanía se ejerce, y tras ello pueden venir las votaciones, o lo que venga. Que un pueblo vote si quiere ser libre, mientras las fuerzas del estado ocupante tutelan el colegio electoral, no es ni pedir ni ejercer la soberanía, sino caer en la eterna trampa del engaño.

Ni España ni Francia van a reconocer ninguna soberanía, en sus territorios, que no sea la suya. Esto sería reconocer que hay otro poder que no es el suyo. Es como si Francia dijera que ella manda en Gipuzkoa, y España le reconociera este poder. La soberanía es el poder que un pueblo ejerce sobre un territorio.

Como hemos empezado con una frase de Tomás Urzainqui, acabaremos también citándole a el: "Las soberanías se comunican entre sí de igual a igual, no admiten relación desigual, pues entonces una de ellas dejaría de ser soberana".

El euskera y el reino de Nabarra

El euskera y el reino de Nabarra
Aitzol Altuna Enzunza

Los nombres de los primeros reyes nabarros no dejan lugar a dudas sobre su origen baskón. Desde Eneko Ari-tza a su hermano Garçea Ximeno o su hijo Garçea (el joven) Eneko, aunque romanizados o latinizados como "Iñigo" y "García" en algunos documentos. Así lo explica también Tomás Urzainqui en su libro Navarra Estado europeo: "Los reyes de Pamplona y sus familias, como se puede comprobar en el Códice de Roda del año 992, escrito en su palacio, se denominaban con nombres en euskara, lo que significa que esta era la lengua cotidiana y palacieaga". Pero la importancia de los reyes de Nabarra sobre el euskera no está en tener un origen baskón, sino en crear el paraguas político que explica la subsistencia del idioma. Dos grandes conocedores del tema como eran Antonio Tovar y Koldo Mitxelena lo tenían claro en una ponencia de 1968: "La lengua vasca se conservó probablemente porque los vascos, como los cántabros, se rebelaron contra los invasores y no llegaron a ser incorporados a los reinos francos y visigodos".

El paraguas político vital para la subsistencia y desarrollo social que dio el reino de Nabarra al euskera es una cuestión en la que coinciden todos los historiadores. Por ejemplo, Arturo Campión (s. XIX) en su libro Nabarra en su vida histórica sobre Sancho III el Mayor (1005-1035) sentenciaba: "Es de alabar que el rey mantuviese la cohesión, del elemento euskariano, poniéndolo debajo de un mismo cetro". El medievalista vizcaino Anacleto Ortueta (siglo XX) dijo: "Sancho III el Mayor eligió sabiamente las fronteras del Estado Vasco, pues los límites que dio a Navarra fueron los geográficos naturales. Es el genio tutelar de la nacionalidad vasca. Gracias a él vivimos como pueblo".

No es un pensamiento exclusivo de los historiadores navarros. El historiador español más influyente del siglo XX, Menéndez Pidal, era de la misma opinión: "(Sancho el Mayor) quiso unificar un gran reino navarro, predominantemente vascón por su lengua" y escribió en España y su Historia sobre el mismo rey: "Reparte sus estados entre sus cuatro hijos, apareciendo como uno de los más audaces estadistas estructuradores de fronteras y de pueblos, dejando al primogénito García (Gartzea) el solar de la dinastía, el antiguo reino de Navarra, homogéneamente vascón por su lengua".

En un documento del reinado del nieto de Sancho III aparece la situación del euskera como lengua de la Corte Real Nabarra. Se trata de una donación de 1060 que, según Mateo de Anguiano en Compendio historial, demuestra que "los reyes de Navarra de aquel tiempo utilizaban el euskara como lengua personal y natural". Pero será el rey Sancho VI el Sabio (1150-1194) quien dará un gran giro a la política nabarra en todos los ámbitos. Es con este rey cuando el euskera aparece denominado como "lengua nabarra". Se trata de un documento del año 1167 entre el obispo de Pamplona y el conde Bela, los cuales dejan escrito que el euskara (al que llaman "lingua navarrorum") es el idioma nacional de los nabarros, es decir, del Reino de Nabarra.

Con Sancho VI el Sabio, el reino pasó a llamarse "reino de Nabarra" frente la "reino de Pamplona" anterior. "Nabarro" pasó de ser equivalente a "euskaldun" a ser la denominación nacional. Desde época franca se llamaba nabarros a los naturales del Reino de Pamplona (s. VIII), pero solo a los que hablaban euskara (casi todos, no así en los de territorios baskones recuperados a los musulmanes) para, finalmente, con Sancho el Sabio llamar a todo el territorio Nabarra y nabarros a todos sus habitantes, tal y como recogen Jimeno Jurio, Yaguas y Miranda o Ricardo Cierbide.

Poco después, en otro documento, se puede observar que el euskera o la "lingua navarrorum" no es sólo el idioma del pueblo, sino también el idioma de comunicación de su élite de gobernantes e incluso elevado a nivel internacional. En el laudo arbitral firmado en Londres y llamado Division of Kingdons of Navarre and Spain de 1177 entre el rey de Castilla Alfonso VIII y Sancho VI el Sabio, se dice, tal y como recoge Tomás Urzainqui en su libro La Navarra Marítima, que: "La lengua de la delegación nabarra es el euskara". Al laudo de 1177 acudieron por Navarra Pedro de Artajona, obispo de Pamplona, tres tenentes y tres juristas, por tanto, de los más altos cargos del reino. Y el historiador del rey de Castilla, Alfonso VIII, Rodrigo Ximenez de Rada, natural de Gares-Puente La Reina (finales del s. XII- principios del XIII), nos habla del vigor de la lengua nabarra: "También en la Navarra, llamada de otra manera cántabra, que comúnmente dezimos bascongada, la cual era su natural y materna lengua".

La llegada al trono de Nabarra de reyes gascones y franceses (del siglo XIII en adelante) no parece que afectó al idioma nabarro en su uso social. La utilización administrativa del euskera en el plano público se ve claramente en el Fuero General (equivalente a una Constitución moderna), vigente desde el siglo XIII, donde las diferentes pechas o impuestos tienen nombres en euskera que nos indican que esta lengua era la empleada en su recaudación.

Es más, tal y como señala Tomás Urzainqui en Navarra, Estado europeo: "El euskera lo hablaba como lengua principal la clase dirigente y no sólo la generalidad del pueblo, los altos cargos de la administración, los miembros del Consejo Real, de los Tribunales de Justicia, la Corte Mayor y audienciasreales, los vocales de la Cámara de Comptos, los escribanos reales o notarios".

Desde el Imperio Romano se produjo una fuerte implantación como lengua escrita del latín en todo acto oficial, tanto en la administración como en la religión. Tras la caída del Imperio Romano Occidental se impuso en toda Europa la transmisión del latín como lengua de una élite frente al iletrado pueblo que no lo entendía. Pero en la Edad Media los romances euskaros, como lel romance nabarro o el gascónbearnés, fueron sustituyendo al latín en la administración de nuestro reino. El euskera tuvo dificultades con la grafía al ser lengua no latina -ni siquiera indoeuropea, siendo la única lengua nativa europea conservada-, pero no es una cuestión de relevancia, pues desde el siglo XVI es lengua literaria, lo que encaja con los demás idiomas europeos no romances.

La imprenta -empleada por primera vez en 1455 por Gutemberg- llegó al País Vasco en 1489, pero hasta 1495 no se imprimió el primer libro en Pamplona, cuando aún era libre. Su introducción y uso fue muy paulatino. En España, por ejemplo, la primera obra impresa fue Sinodal de Aguilafuente, de 48 hojas, del alemán Juan Párix de Heidelberg en 1472 en Segovia y el primer libro impreso en inglés fue Recuyell of the Historyes of Troye, elaborado en 1475.

Hasta entonces, casi todos los libros se publicaban en latín. Después, gracias a la imprenta y el abaratamiento de costes que supuso (aunque en los primeros siglos seguían siendo muy caros), se pudo sacar la literatura de debajo de las sotanas. Pero todavía, por ejemplo, los filósofos Spinoza (Holanda 1632-77), Leibniz (Alemania 1646-76) o Hobbes (Inglaterra 1588-1679) y matemáticos y científicos como Copérnico (Polonia 1473-1543), Kepler (Alemania 1571-1630)o Newton (Inglaterra 1647-1727), escribieron sus obras en latín.

Por tanto, la imprenta, la apertura de ideas del renacimiento y la aparición del protestantismo que quería acercar la Biblia al pueblo, hicieron que se empezara a escribir libros -sobre todo religiosos- en los idiomas no romances de los pueblos con Estado propio, como era el euskera en la parte libre de su territorio, lo que se extendió después al resto de culturas minorizadas de la mano de la Contrarreforma de la Iglesia católica, como era el caso del euskera en la parte ocupada de la Nabarra peninsular.

El primer rey que tuvo Baja Navarra tras la invasión de su territorio peninsular fue el Albret o Labrit Enrique II el sangüesino, llamado así por haber nacido en esa villa: "Los Albret, señalaron que el primogénito sería criado en el idioma del reino de Navarra en la lengua de aquel", Peio Esarte, historiador.

No es baladí observar que los primeros libros escritos en euskera sean dentro del reino de Nabarra que seguía libre en Baja Navarra y el Beárn. El Estado vasco o baskón amparó el nacimiento de la literatura vasca. Un bajo nabarro libre, Bernard Etxepare escribió Linguae vasconum primitiae, primer libro escrito en euskera, que vio la luz en 1545 y que contó con la ayuda financiera de Enrique II el sangüesino. Los primeros libros impresos en ruso e irlandés datan de 1564 y en eslavo de 1587. En albanés en 1555. En 1571 el cura labortano de Beraskoitz, Joanes Leizarraga, por mandato de la reina nabarra Juana III de Albert (hija de Enrique II y Margarita de Valois), tradujo el Nuevo Testamento al euskera.

El historiador por Cambridge y Oxford y gran conocedor de la época, Jon Oria Oses, (Lizarra 1931) comenta al respecto: "Debe reconocerse que la impulsora del movimiento vasco dentro del Reino de Navarra fue Margarita, al atraer a multitud de humanistas a su corte, ya que el movimiento renacentista no sólo promovió el retorno a las fuentes clásicas del arte y de la literatura europea, Grecia y Roma, sino también el desarrollo de las lenguas indígenas para expresarse creativamente; en nuestro caso fue el euskara, aunque se hayan perdido la mayoría de los manuscritos y textos".

Aunque reducido al principio al campo religioso, la escuela de Sara (Lapurdi) supuso el primer movimiento literario importante y vital para el euskera en pleno siglo XVII. Los curas de Sara, Donibane Lohitzune (San Juan de Luz) y Ziburu, bajo el amparo que les daba el rey Enrique III el bearnés (nieto de Enrique II e hijo de Juana II), rey de Nabarra y después también Francia (donde era llamando "el nabarro"), se juntaban en un convento franciscano para criticarse mutuamente los trabajos que escribían antes de publicarlos. En torno a esta escuela se agruparon hombres tan capaces como Pedro Agerre Azpilikueta Axular, autor de la obra cumbre en euskera Gero(1643).

Etienne Materre, franciscano y euskaldun-berri, escribió Doctrina Cristiana en 1617, primer libro en prosa en euskera y coincidiendo casi con la ocupación militar francesa de Luis XIII de las Cortes nabarras de Donapaleu y las bearnesas de Pau, que integró por la fuerza en Francia, cortando de raíz y en breve plazo el euskera literario. Por tanto, la pérdida definitiva del reino de Nabarra provocó un parón de siglos en la publicación de libros en euskera frente al gran número y materias iniciales que abarcaron hasta libros científicos hoy perdidos (como el del zuberotarra Jackes Bela), lo que alejará al idioma nabarro del mundo literario y científico. Es más, durante la Revolución Francesa (1789), los 90 libros escritos hasta entonces en euskera fueron quemados y muchos no han podido ser recuperados.

Antes de la conquista del reino de Nabarra, la situación del euskera poco tenía que ver con la posterior omisión permanente o desprecio de las clases dirigentes llegadas con el duque de Alba (hasta el presente) y el constante ataque hacia la "lingua navarrorum". Sirva como resumen este entresacado al respecto de las zonas bilingües del reino nabarro del libro El euskera en Navarra del gran historiador de Artajona, Jimeno Jurio: "Podemos afirmar que la Ribera de Alta Navarra, de Alaba y de Aragón limítrofe a éstas, pasaron por ciclos proto-vasco, vasco-céltico, vasco-latino, vasco-árabe y vasco-románico desde los siglos IX-X hasta nuestros días (los godos apenas tuvieron repercusión en el complejo idiomático de la comarca). En este último ciclo, el vasco-románico, también hay que hacer dos distinciones: un primer ciclo vasco-romance medieval marcado por el respecto y el mestizaje vasco romance navarro con mozárabe, y un segundo ciclo a partir del siglo XVI con la pérdida del reino navarro, donde el euskera, el idioma propiamente navarro, es menospreciado y apartado de la vida social por el idioma de conquistador: el castellano".

La opinión de Julio Caro Baroja acerca de la frontera de los territorios de habla euskérica en la Edad Media es que es la misma que en el año 1587, siglo XVI en el que fue totalmente invadido el reino baskón de Nabarra y comienza un nuevo retroceso del euskera. El historiador ronkalés Estornés Lasa en su libro Lo que No nos enseñaron, señalaba cómo en ese año 1587, según un documento de la Diócesis de Pamplona que se conserva en el Seminario de Vitoria y hecho público por Manuel Lekuona, que los pueblos que vivían en euskera en Alta Navarra eran 451 frente a los 58 romanizados. De éstos, la mayoría, cuando no todos,en realidad eran bilingües. Así, el vicario de Sangüesa y Lumbier, el licenciado Lubián, en el siglo XVI escribía significativamente: "No hay ningún lugar ni Ciudad nin villa en este Reyno en que no haya baskongados".

El político y ministro del Interior del último Gobierno vasco libre, Telésforo Monzón, sentenciaba: "Resulta ridículo e indignante oír hablar de que Nafarroa... ya vendrá, ya se incorporará, ya se sumará a las instituciones vascongadas. Nafarroa no tiene por qué venir a ninguna parte, ni incorporarse a nada, ni sumarse a nadie. A Nafarroa le corresponde estar y ser (Egon eta Izan). Nafarroa es Nafarroa. Nafarroa comienza en las playas del Cantábrico, que es el mar de Nafarroa. Nuestra lengua es la Lingua Navarrorum".


Nabarros de mierda

Nabarros de mierda 
Beñi Agirre; Euskara irakaslea (Nabarralde, S.L.)

Ideien zein laborategian sortu da, Euskal Herrian, orain ez dela “tokatzen” independentziaren gaia? Katalunian bai, tokatzen da. Esandakoez zalantzarik baldin badu inork ikusi espainiar sutsuenen erretorika: malditos vascos esaten zutenek, orain, catalanes de mierda diote. Iraina arrazoi delakoan.

Esanguratsua da. Espainia markaren Madrilgo laborategiek ipar-ekialdera mugitu dituzte teleskopioak. Kataluniarrak dira kezka, ez Euskaldunak. Zerbait egiten ari dira haiek, guk egiten ez duguna.

Bihotz zabalekoak gara euskaldunok. Horregatik, inoiz nafar guztiok Estatu propioa berriz ere eraikitzeko lanean ibilitakoak espainolentzat piztiak izatetik “ederrak” izatera pasatzea oso kezkagarria da. Nabarros de mierda entzuten diedanean lasaituko naiz.

LA FRAGUA DEL REINO BASKÓN

 LA FRAGUA DEL REINO BASKÓN
Aitzol Altuna Enzunza

Tras la muerte del duque aquitano-baskón Waifre en el año 768 a manos de los francos tras sobornar a su guardia personal, quedó separada Aquitania (entre los ríos Loira-Garona) de la Baskonia continental (Garona-Pirineos). Gobernó desde entonces la Baskonia continental un duque en precaria independencia ante los francos y separado por primera vez de los aquitanos. Fue probablemente éste el momento en el que la Baskonia peninsular dejó de ser controlado por los duques baskones y cuando surgieron diferentes buruzagis llamados “nauarri”, documentados desde el año 769, que eran los que realmente controlaban el territorio ante los asturianos (que pasarán por ser el último reducto “godo”) y los musulmanes. Ese mismo año Carlomagno construyó junto a Burdeos la fortaleza de “Franciacum”, frontera entre baskones y franco-aquitanos.

Estos territorios del sur baskón que surgen como organizaciones independientes tras la muerte de Waifre, se empezaron a unir de nuevo tras derrotar a un ejército de unos 20.000 francos el 15 de agosto del 778 en la Primera Batalla de Orreaga-Roncesvalles. Según el historiador Jimeno Jurio, en esta batalla también participaron gipuzkoanos, baskones del norte, bearneses y gentes de Bigorre. Un importante contingente de un ejército ligero y veterano habría derrotado a otro desconocedor del terreno y que venía de una campaña contra los musulmanes y el asedio a Zaragoza. El estímulo baskón pudo ser variado, destacando la venganza por la muerte de Waifre o la quema de Pamplona, pero ante todo, sería una batalla por mantener su independencia y parar el avance del Imperialismo franco.

Los musulmanes habían entrado para entonces en la península ibérica por el sur en el año 711 y en tres años acabaron con los escandinavo-germánicos godos. Las crónicas musulmanas hablan de que en el año 781 el emir cordobés atravesó Calahorra, Viguera, Logroño, Deio, Pamplona, Elo, Irunberri (Lumbier) y Salazar, llegando así hasta los territorios de los Ibn Belasqot. Los musulmanes encabezados por Mutarrif ibn Muza de la familia de los Banu Qasi, fueron expulsado nuevamente de Pamplona por los baskones en el 799 al mando de su caudillo Belasko1.

Los Belasko, llamados "galos" en las crónicas musulmanas por ser profrancos, derrotaron al ejército musulmán en las Conchas de Arganzón al sur de Alaba en el año 801, quedando en sus manos este territorio y el de “los castillos” ("Alaba y Al Quila"). En el año 816 los Belasko, con gentes venidas de la Sakana, Burunda y Alaba, derrotaron de nuevo al ejército del emir de Córdoba en el valle de Orón (río Orancilo al sur de Miranda de Ebro) y en el desfiladero de Pancorbo (hoy ambos lugares pertenecen a la provincia de Burgos), que serán frontera del reino de Pamplona-Navarra. Esa era la frontera musulmana, pero también la asturiana permanente, es más, la Baskonia musulmana coincide aproximadamente con la goda de Leovigildo (Tomás Urzainqui “Vasconia en el siglo XI”).

Gracias a los Belasko, el hijo da Carlomango, Ludovico Pío o Luis el Piadoso, entre los años 810 al 812 llegó a vivir en la misma Iruña-Pamplona. El duque de Baskonia, Sancho Lupo I murió en el 816, las crónicas carolingias seguían hablando de príncipes baskones que "usurpan el principado fraudulentamente". Baskonia volvía a estar en lucha por su independencia contra los francos. Debido a estas sublevaciones, Ludovico Pio decidió escarmentar a los baskones que seguían alzados en armas al mando del hermano mayor de Sancho Lupo u Otsoa I al Sur de la ciudad Dax (Akize), se trataba de Semen Lupo u Otsoa II. Con ello Ludovico buscaba también restituir el honor de su padre. Mandó un ejército con su hijo Pipinio al frente que entró en Pamplona que también se había rebelado y nombró gente fiel a sus intereses entre los Belasko, escarmentó a la población y regresó por Orreaga-Roncesvalles sin que los baskones se atrevieran a enfrentárseles, pues usaban a los rehenes capturados en Pamplona como escudos humanos. Un valiente baskón se adelantó y los increpó, fue capturado y ahorcado, según narran las crónicas francas.

La lucha contra los francos continuó con victorias y derrotas de los duques baskones hasta que en el 824 tuvo lugar la Segunda Batalla de Orreaga-Roncesvalles, donde los baskones se unieron en torno a un buruzagi, Eneko Aritza, que contaba con la ayuda de su hermano Garçea Ximenez -del que nacerá después la segunda dinastía pirenaica de reyes nabarros-, y que llegarán a dominar de nuevo y poco a poco toda Baskonia. En ese año 824 Pipinio armó un nuevo ejército franco al mando de los condes Eblo y Aznar, el cual cruzó los Pirineos con la intención de “restaurar el orden”. Eblo y Aznar entraron en Pamplona sin aparentes dificultades, escarmentaron con la horca a muchos habitantes para evitar ser atacados por la retaguardia, nombraron abades y gobernantes fieles a los francos de nuevo. A la vuelta, recorrieron el mismo camino que Carlomagno, por Ibañeta y por Luzaide-Valcarlos. Eblo y Aznar fueron atacados y apresados donde antes fuera derrotado el ejército de Carlomagno.

Aznar Galíndez2 era el antiguo conde del Aragón primigenio (o marqués de “marca” franca) impuesto por los francos con los que recuperó Jaca, y al que Eneko Aritza había desposeído de sus tierras sobre el año 820, poniendo al frente a su propio cuñado Galindo “el Malo” (casado en primeras nupcias con la hija de Aznar). En el libro, “Iñigo Arista” escrito por Manuel Ilarri Zabala comenta que: “Aznar Galindo, tras ser expulsado por García el Malo, yerno de Eneko Aritza, le fue dada por Carlomagno Cerdaña y Urgell según la genealogías de Roda, pero debió de ser su hijo Ludovico Pío, pues él ya había fallecido para entonces”. Aznar fue dejado en libertad y mandado de vuelta al reino Franco mientras que Eblo fue entregado al emir de Córdoba, otro Abderramán, este Abderramán II, como signo de alianza.

En esta batalla destacó como hemos dicho Eneko Aritza Ximeno de alrededor de cincuenta años, que contará en la batalla también con sus hermanastros musulmanes del sur baskón, los Banu Casi, antiguos terratenientes baskones desde época romana que se cambiaron de religión y que harán de tapón con el emir de Córdoba, lo que dio un respiro a los “nauarri”. Eneko Aritza era hermano uterino de Muza. La madre de Eneko Aritza (cristiana y de nombre Oneka) enviudó y se casó con el Banu Qasi Fortun ben Fortún (nombre de él y de su primer hijo que denota su procedencia baskona), por lo que Eneko Aritza, primer rey de Pamplona, y Muza ben Muza, señor de los baskones ribereños, eran hermanos de madre. Este pequeño «reino» musulmán actuaba formando parte del emirato cordobés y a veces de forma casi independiente. En el año 824 al proteger a los baskones de Pamplona del califato cordobés, se hizo posible la consolidación del reino de Pamplona frente al expansionismo franco.

El historiador ronkalés Tomás Urzainqui lo explica así: "La historiografía en general ha obviado la influencia que tuvo en el conjunto de Baskonia su ámbito musulmán. No se ha tenido en cuenta ni se ha estudiado suficientemente el papel de esta realidad histórica y su repercusión. Hasta el punto de que sin la presencia de los baskones musulmanizados no sería posible entender la historia de Navarra.

Hay quienes desde la historiografía gran-nacional española han querido ver en el Conde Casius, iniciador de la familia de los muladíes Banu Qasi, a un noble godo. Sin embargo, es mucho más verosímil, con las fuentes disponibles, que Casius fuese un «possessor» o «rico hombre», cuyo asentamiento familiar, por ubicación geográfica y política, radicaba en la zona de Borja, Tarazona, Alfaro, Cascante y Calahorra, que hundía sus raíces entre los romano-baskones del Valle del Ebro.

Casius (nombre latino y no germánico como el todos los godos) a la llegada de los musulmanes al Valle del Ebro abrazó su religión, siendo el origen de la familia Banu Qasi, pero siguió manteniendo las intensas relaciones políticas y de parentesco con los demás dirigentes baskones vecinos”.

Los otros grandes aliados de Eneko en la Segunda Batalla de Roncesvalles fueron los, hasta entonces, procarolingios de los Belasko de tierra Estella, condes de Alaba y sobre todo dominadores de la comarca de Pamplona. Nabarra sería esa “planicie entre montes”, según los historiadores A. Oihenart (s.XVII) o A. Campión (s. XIX). Quizás estuvieran emparentados con los Belasko también pro francos de tierras aragonesas (Galindo Belasko).

En todos estos siglos los baskones fueron independientes gracias a su resistencia al imperialismo godo, musulmán y sobre todo franco. No existe constancia documental de suceso bélico alguno interno entre vascos o baskones entre el 476 y el 824 ni posteriores, año de la creación comúnmente aceptada del reino de Pamplona-Nabarra, reino geográficamente horizontal a los Pirineos, por lo que una conciencia nacional y un interés común en la defensa del territorio, riquezas y gentes frente a diferentes invasiones, debieron de ser las razones que nos llevaron a todos los baskones a aunar esfuerzos y crear el Estado baskón de Nabarra.

Las crónicas francas hablaban de un Singuinum, Sigrinum o Sihiminum que era “duque” de Baskonia (probablemente un buruzagi emparentado con la nobleza vascona como denota su nombre), traducido modernamente como Jimeno (o Ximeno), apodado “el Fuerte”, que en el 781 defendió su fortaleza en el valle de Salazar-Zaraitzu contra la afeiza mencionada del año 781 del califa musulmán Abderramán I. Según el códice de Roda, habría venido huyendo del poder franco para instalarse de Tierras de Deio (Deierri) sobre el fatídico año 768 de la muerte del duque baskón Waifre. Se trataría quizás del abuelo de Eneko Aritza (su padre sería Eneko o Iñigo Ximenez) que controlarían también las tierras de Berrueza.

Serían tierras de los Aritza y Ximeno las cuencas de los ríos Irati y Aragón hasta el valle de Hecho de su yerno Galindo. Mandarían en el Valle de Salazar, Aezkoa, Urraul, el Valle del Ronkal, la villa de Cillas en Ansó (fuera del condado de Aragón3), el sur del río Argueda e incluso Onsella y el oriente de Sangüesa y Navascués, donde se encuentra el monasterio de Leire, cuna espiritual del nuevo poder baskón y refugio contra los ataques musulmanes donde descansan los restos de los primeros reyes nabarros. El valle de Urraul, antes se llamaba Aristu o Ariztu, “Arista” sería una metástasis de “Aritza” (roble o árbol en genérico en la Alta Edad Media).

Según un documento, Eneko Aritza pasó parte de su infancia o juventud aprendiendo a guerrear probablemente en Bigorre (Bigorcia), en la Baskonia continental. Rodrigo Ximenez de Rada cronista del rey de Castilla en el siglo XIII comentaba: “un varón llegó del condado de Bigorcia, llamado Eneco (sic), al cual por su dureza en los combates se le dio el sobre nombre de Arista y moraba en la comarca de los Pirineos, y descendiendo luego a la parte llana de Navarra tuvo allí muchos guerras, por lo cual entre los habitantes mereció principado”.

Eneko Aritza habría sido coronado según la tradición en el valle del Ronkal, ennobleció la villa de Isaba (Ronkal) y fortificó Aibar, Xáseda, Gallipienzo, San Martín de Unx y Uxue, además expandió el reino por tierras riojano-alabesas de la Sonsierra de Nabarra.


“Nafarroa, arragoa
Sua eta ura,
Kondaira urratu baten oihartzun oihukatua.
Amets bat baino gehiago"

..........
1. Oi, Nafarroa, Nafarroa betikoa.”


2. Xabier Lete “Nafarroa, Arragoa”

NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda

ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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