SOBERANÍA DE NAVARRA by Nabartzale bilduma. Este es el correo para escritos, artículos, comentarios y sugerencias. Los artículos, escritos y comentarios deben estar debidamente firmados por su autor o autora en formato Word. Solo se publicaran aquellos escritos que estén realizados desde la independencia y soberanía de su autor o autora siguiendo los criterios editoriales de los miembros de NABARRAKO BURUJABETASUN-SOBERANÍA DE NAVARRA. nabartzale@gmail.com
2013/08/08
Abuztuak 15, Orreaga!
Abuztuak 15, Orreaga
Beñi Agirre, Euskara
irakaslea (Nabarralde, S.L.)
Orreagako gailur eta
mendi hegalak euskaldunok sortutako Estatuaren lekuko pribilegiatuak dira,
hantxe sortu baitzen baskoien estatu europarra. Bi gertaera izan ziren mugarri:
Karlomagno karolingioari irabazitako 778ko abuztuaren 15eko bataila gogoangarria
bata; eta haren biloba frankoa garaitu ondoren, 824ko martxoaren erdialdean eta
Eneko Aritza buru, Europan euskaldun guztion ordezkari bezala aitortua izango
zen estatu independentearen sorrera bestea.
Gertaera haietan
baskoiek deliberatu zuten euren izaera eta habitat naturaltzat jotzen zuten
lurraldea iraunarazteko modu bakarra egitura politiko, ekonomiko, juridiko eta
defentsarako antolamendua sortzea zela. Horregatik, alde guztietatik etorritako
baskoiek hartu zuten parte Orreagan, 778-824 tarte horretan jokatu ziren
gudaldietan: natura-jainkoa sinismeneko baskoiak, baskoi kristautuak eta baita
musulmanduak ere.
Euskaldun guztion
garaipena izan zen eta erresuma izaerako egitura sortu zuten. Garai hartako
Europan denak ziren erresumak edo kalifarriak. Baskoiak batailan garaile bai,
baina, Erromako Eliza izango zen irabazle handik aurrera. Ordutik aurrera eta
gaur egun arte. Horregatik, urteko egun bakoitzari, bisurtea bada ere, santu
edo santa baten izena ezarri zitzaion. Abuztuaren 15a, Ama Birjinaren eguna
bezala ezaguna eta ohoretua da jende elizkoien artean.
Gure Aroaren lehen
mendeko (oker ez banago lagundutako ernalkuntza ezagutzen ez zutenean) emakume
bat ama eta birjina batera izatea erakusten duen inkongruentziaz landa, eliza
katolikoaren jokaera hau herrien memoria historikoa lausotzeko eta iluntzeko
erabili izan dute. Gehienek abuztuko amabirjinaren eguna ospatzen dute, bakar
batzuek Nafar Estatuaren sorrerako egun gogoangarria. Biak batera ospatzen
dutenak ere badira.
Nazioez gaindiko festa
da. Komunisten artean gorrienak ere jai egiten duen eliz festa. Euskal Herriko
ehunka lekuetan herriko andre-zaindariaren eguna ere bada. Ospakizun eguna.
Aipatu beste arrazoiengatik, ordea, euskal independentista nafarrontzat
erabakigarri izan zen gertaera eratzailea gogoratzeko, eta ospatzeko, data.
Batetik, Iruñeko
Udalak Orkoiengo Abesbatzaren kontzertua eskainiko du Kolegiatan, Nafarroako
Gobernuak Errolanen ipuin bildumaren irakurketa egingo du “Roncesvallesen”,
Munillak meza nagusia emango du Donostian…. Bilbon, Gasteizen, Baionan eta
beste askotan, euskaldunak politikoki nafarrak garela ahantzi dezagun
ahaleginean, ekitaldi hantuste gogaikarriak egingo dituzte. Bestetik, berriz,
Orreagako gailur eta mendi hegaletan baskoi natura-jainkoa sinismenekoek adar
hotsekin egingo dute deia; Ibañetako lepoan garaipena oroitu eta hildako
baskoiei gorazarre egingo zaie.
Jende asko, nahi ala
ezinagatik, euren herrian geratuko da. Hala eta guztiz ere, denok dugu aukera
abuztuaren 15a, kongruentzi ezaren eguna dena “Orreaga eguna” bihurtzeko.
Adibidez, etxeko balkoietan Nafarroako bandera eta ikurrina jarriz, herrian
elkarretaratzea eginez edo, besterik gabe, lagunarte eta famili bazkarietan
topa eginez: Orreaga!
2013/08/05
NAVARRA, UN ESTADO SOBERANO HASTA 1841.
NAVARRA,
UN ESTADO SOBERANO HASTA 1841.
Markel Haraneder Mendia
La estructura de la Monarquía Hispánica durante
el periodo de los Austria es de hecho una Confederación de Reinos unidos en la
persona-jurídica del Rey, siendo ésta la única institución en común entre los
diferentes Reinos. Fue la llegada al Trono de los Borbones tras la Guerra
de Sucesión la que aniquila de la noche a la mañana toda la conformación
confederal de lo que fueron 'Las
Españas', unificando las Coronas de Castilla, Aragón...etc. (Decretos de
Nueva Planta) introduciendo una Ley de Sucesión francesa ajena a las
tradiciones de Navarra, Castilla, Aragón....
De la original configuración confederal de
España sólo pervive Navarra como Estado Soberano bajo la estructura de Reino,
con sus propias instituciones económicas (sus propias aduanas, incluso propia
moneda), sus propias instituciones políticas (Cortes, etc.) y Jefatura del
Estado (Ley de Sucesión al Reino y
Novíssima recopilación de las leyes del Reino de Navarra compiladas por Joachin
de Elizondo).
Estado de derecho por lo menos hasta 1841, hasta
que el liberalismo burgués de nuevo cuño comandado por los espadones como
Espartero y enarbolado por Isabel II y María Cristina lo borraron de un plumazo
dejando una foralidad residual. Es en 1841, a través de la falsamente
llamada Ley Paccionada, cuando se completa el cercenamiento que viene sufriendo
el Reino, para pasar a ser simplemente una provincia española.
Navarra, era un Reino con una realidad jurídica
ajena a las nuevas Cortes de Castilla nacidas del proceso unificador de Felipe
V pero que en nada modificaron la naturaleza propia del Reino. Para constatar
la peculiaridad del Reino de Navarra únicamente se deberá comparar con la
'revolución centralista y unificadora' que sufre toda la Corona de Aragón y la
siempre olvidada Corona de Castilla. Pero es que ni siquiera hace falta
comparar la situación con la extinta Corona de Aragón. No hace falta sino ver
la singularidad navarra comparándola con los denominados 'hermanos
vascongados': Los 'territorios vascongados', desapegados contra-natura de la
institucionalidad navarra, sí que entran de lleno en la órbita de la
institucionalidad castellana, y eso a pesar de una foralidad bien definida. Los
navarros, frente a los vascos, a pesar la unión de 1512 tienen una
incorporación sumamente tardía a las instituciones comunes, cuando no nula.
Como bien recuerda el último síndico Sagaseta de
Ilurdoz: "La incorporación del reino
de Navarra á la corona de Castilla fué por vía de una union eqüe-principal
reteniendo cada uno su naturaleza antigua, así en leyes como en territorio y
gobierno" (1)
Pero el extinto Reino de Navarra tiene su propia
legalidad, que ningún espadón puede borrar de una plumazo, ni en los político,
ni en lo económico ni en lo que se refiere al poder soberano de sus Cortes, así
como en lo que se refiere a la titulación como Rey de Navarra, que sustentaron
los diferentes Reyes carlistas hasta 1936. Lo que ocurre de aquí en adelante es
bien conocido y ajeno a la Legislación, Jurisprudencia y Legitimidad Navarra:
dictaduras, e imposición de los sucesores de Franco. Todo negador de lo que fue
la realidad jurídica anterior 1842.
Incluso, Jaime Ignacio del Burgo, reconoce el
carácter separado del Reino de Navarra respecto al de Castilla. La única
discrepancia es en torno al papel de la Monarquía. Obviamente Del Burgo, no
tiene otra "escapatoria" que justificar su "chiringuito
españolista" una UNIÓN REAL entre Coronas, frente a la UNIÓN PERSONAL.
Otros autores sostienen lo contrario, pe. el mismo presidente de la Fundación
Lebrel (Carlos Sánchez-Marco)(2), o Carlos Clavería e Idoia Estorne.
Así analiza la sucesión a la Corona
Navarra, Idoia Estornes(1): [i] "El
auto acordado de Felipe V de Castilla-VII de Navarra (ley sálica, 1713), al no
ser ni discutido ni aprobado en las Cortes navarras, no puede ser considerado
en puridad legítimo. De esta forma, el levantamiento carlista de 1833 fue
antiforal ya que, según Fuero, correspondía a Isabel I el trono de
Navarra." [/i]
No obstante, se debe recordar que son Isabel II
y la Regente María Cristina las que decretan la abolición del Reino Navarro,
con más de mil años de historia. La que de hecho tenía toda legitimidad de
origen para la Corona de Navarra, pierde radicalmente todos sus derechos
lógicamente al decretar la abolición del mismo para ser estandarte del
liberalismo burgués español y conformar algo insólito en la historia, el 'Reino
Constitucional de España'
Desde ese momento, únicamente los monarcas
carlistas asumen de manera precaria la posible restauración del Reino. Se puede
decir, sin riesgo a equivocarse que el único periodo en el cual es restaurado
el Reino de Navarra fue bajo el pretendiente carlista Carlos VII.
La
cuestión a la Sucesión Dinástica al Reino de Navarra, si bien interpretable, no
se trata de una boutade dinástica, si no que constata y analiza la naturaleza
misma del Reino y su relación en el "entramado español". Clavería no yerra
en afirmar que la Isabel II fuera legítima de Navarra, si bien las posteriores
leyes promulgadas, fundamentalmente la llamada Paccionada la deslegitiman
totalmente. Abolido el Reino de Navarra, y su peculiar relación con el
entramado español, el único gobierno en plena ii guerra carlista es el
propiciado por el efímero "Estado Carlista" de Carlos VII (con su
Corte establecida en Estella) , donde son plenamente re-establecidas la
Diputaciones Forales. Incluso en plena guerra hay que decirlo se intentó
centralizar algunas instituciones como el llamado "Ministerio de
Guerra", lo que produjo la más enérgica repulsa. Se podrían citar
extensamente los trabajos de Evarist Olcina ("El Carlismo y la
Autonomías Regionales"), pero vayamos a lo que dice Vincent Garmendia:
«en la
primavera de 1874 se piensa en centralizar el mando y se constituye una especie
de gobierno con tres ministerios: el de Guerra, […] el de Estado,[…] y el del
Interior […]. Conviene señalar que no entusiasmó, ni mucho menos, a las
diputaciones la creación de cuerpos centralizados. Más de una vez elevarían
enérgicas protestas contra las medidas tomadas por dichos cuerpos, bien porque
suponían gastos suplementarios para el país, bien porque las medidas tomadas lo
eran sin el pase foral. El tono de dichas protestas es una buena prueba de su
independencia». En definitiva, «la base del estado carlista la constituían,
desde luego, las diputaciones forales de cada provincia […]. Fueron ellas
quienes se encargaron de administrar el territorio dominado por don Carlos sin
descuidar ningún ramo importante» (ibid., pág. 19).
Es evidente por tanto que el carácter del
efímero Estado Carlista creó cierta jurisprudencia en el ámbito navarro, donde
principalmente fue implantado. También se constata el carácter separado del
Reino de Navarra respecto a las instituciones españolas. Como bien dice
Sánchez-Marco:
"De
haberse tratado de una "unión real" ello hubiera significado que los
respectivos ordenamientos jurídicos hubieran previsto la existencia de algún
tipo de unión que se extendiera, no solamente a compartir la jefatura del
Estado en la persona del monarca, sino a la existencia de determinados órganos
e instituciones jurídicas comunes. Los reinos que formaron Castilla, es decir
los de Asturias, Galicia, León y Castilla propiamente dicho, tenían en común
muchas instituciones además de tener el mismo rey. Pero no fue éste el caso de
Navarra que no solamente no compartió instituciones con Castilla, sino que
incluso se mantuvieron vigilantes las aduanas entre ambos reinos hasta bien
entrado el siglo XIX, no existiendo sin embargo aduanas con Francia en el
Pirineo, salvo durante un corto período durante el reinado de Felipe V."
Sánchez-Marco, en su tesis francesa a la
sucesión del Reino Navarra, olvida no obstante, todo lo relativo a la Rebelión
Carlista, y sobre todo la experiencia de la última guerra y de la
institucionalidad creada en torno a Carlos VII. Además, el devenir de los
monarcas franceses, como bien relata Iñigo Saldise(3), sobre todo de los
últimos, respecto a lo que fue la Baja Navarra-Bearn puede compararse al
proceder de Isabel II y sus sucesores, por mucha legitimidad de la que
estuvieran cargados.
El apoyo masivo de Navarra a la causa carlista
se debe a un conglomerado de causas. Reducirlo a un mero hecho dinástico sería
una estupidez. Son Carlos V y Carlos VII quienes de alguna manera enarbolan la
legalidad vigente anterior a las diferentes Constituciones Liberales. La única
verdad es que la Dinastía Liberal abolió el Reino de Navarra y sus instituciones
(lo que quedaba de ellas). Por otra parte, toda Ley fundamental al Reino
debería aprobarse en sus Cortes. No había Cortes, no había Reino. El hecho dinástico
es irrelevante descontextualizado de una realidad institucional. Más
irrelevante aún desde la postura nabarra, tanto para la Tesis Carlistas como
para las Tesis Liberales. Se puede decidir seguir la tesis de que "Isabel II era legítima sucesora a la
Corona Navarra según las Leyes Sucesorias de la Corona Navarra" o de
que "Isabel II era legítima sucesora
la Corona Navarra según las Ley Sucesoria Española de 1713 más la Pragmática
Sanción de 1830 de Fernando VII". Respecto al intento de
encasillar el movimiento carlista en un mero affaire dinástico, no puede ser
más concluyente y visceral respecto al movimiento insurreccional carlista el
análisis que hace precisamente el propio carlismo contemporáneo en pleno siglo
XXI. En palabras del conocido carlista navarro Francisco Javier Ventura
San Juan(4):
“Una vez
tras otra han intentado desactivar, controlar y redirigir , al Pueblo, o mejor
a los Pueblos Carlistas para integrarlos en ese sistema, ponerlos al servicio
de los caciques de turno y convertirlo en un partido protomonárquico,
cuerpo amarillista de bomberos de la iglesia institución y somaten de los
inmutables principios de la patria una, consagrados en la Constitución de 1812
y que dieron lugar precisamente, al levantamiento carlista, muy especialmente
en el Reino de Navarra, donde la Ley Sálica no tuvo vigencia y sí la amenaza
formal de la derogación de sus Fueros, Cortes y Fronteras”
Carlos VII de España y X de Navarra (1887–1909)
fue el último Borbón que ejerció como Rey de Navarra dentro de lo que fue el
Estado Carlista de la última guerra. Un 'Estado Foral Insurgente' en guerra con el Reino
Constitucional de España. Muerto Carlos de Borbón, lo suceden sus hijos
Jaime III y la hermana mayor de éste Blanca de Bórbón y Borbón Parma (sucedida
a su vez por sus hijos Habsburgo), con la cual se cierra el nefasto periodo de
los Borbones en la historia de Navarra y de la Península Ibérica en General,
para entrar de pleno en algo aún peor, la Guerra Civil de 1936 y la Dictadura
de 40 años de Franco y sus sucesores a título de Rey.
Y así nos encontramos en pleno Siglo XXI,
¿Qué ocurre previamente en la transición?
Previamente, en el marco de la redacción de la
LORAFNA, fue encargado a Raimundo Aldea Eguílaz, el llamado "Estudio sobre reintegración Foral
plena"(4), por parte de los que fueran "padres"
(Amadeo Marco, etc.) de la que luego fuera la Comunidad Foral Navarra. La
conclusiones de Raimundo Aldea no pudieron ser más concluyentes, la
reintegración foral plena, la reinstauración del "Reino por sí",
tendría un nulo encaje en la Unidad Española Constitucional. Por ende,
Raimundo Aldea, opta por la fórmula de la "reintegración foral máxima
posible", frente a la "reintegración foral plena".
Una evidencia más del carácter confederal de
Navarra/Euskal Herria respecto a España, quizás una de las últimas opciones
posibles de convivencia frente a las involuciones centralizadoras
que nos vienen ahora en forma de un falso federalismo solidario o un
pseudo-autonomismo de marear la perdiz.
NOTAS:
(1) Idoia ESTORNÉS ZUBIZARRETA sobre la Sucesión
al Trono de Navarra
(2) Carlos Sánchez-Marco, Fundación Lebrel:
(3) Iñigo Saldise Alda, 'Los Borbones y la
Corona de Nabarra'
(4) Francisco Javier Ventura San Juan, La Sana
Consecuencia de los Ollarra
(5) José Fermín Garralda Arizcun, 'Qué queda del
Fuero de Navarra'
http://www.arbil.org/126nava.htm
2013/08/04
Confusión en los conceptos I. Soberanía
Confusión
en los conceptos I. Soberanía
Ioannes Asmaberriatua. Naiara, Nabarra.
"La soberanía es un concepto clave en la sociedad política. Las premisas de que la soberanía por naturaleza no puede ser compartida y que sin soberanía no hay democracia, nos ponen en la pista de su verdadero significado". Tomás Urzainqui, Soberanía o subordinación.
Abrimos una nueva sección dentro de la teoría, empujados más que nada por la necesidad que hay de aclarar conceptos con los que tanto el imperialismo, como los agentes "políticos" abertzales intentan confundir al pueblo. Se usan palabras serias, tales como soberanía o autodeterminación, como si fueran meros trámites, cuando en realidad no son sino el ejercicio pleno de todo un pueblo, y no en las urnas, sino en la política de verdad: la relación de fuerzas.
Muchas veces el autor o los fieles colaboradores
de este blog parecemos abusar de las comillas, en términos especialmente
trascendentes. No es para menos: no queremos mentir a nadie. Hoy nos ocuparemos
de un breve pero -esperemos- clarificador análisis sobre el concepto de
"soberanía".
Empecemos desmintiendo algunas definiciones que se nos han dado desde las esferas del poder: la soberanía, ni se comparte, ni se vota, ni nos la va a reconocer el imperio, ni se consigue con unas transferencias; la soberanía se ejerce.
No se comparte porque la soberanía "es una voluntad que no es, ni puede ser jamás, mandada por otra voluntad" (Tomás Urzainqui, Soberanía o subordinación). Si una voluntad es mandada por otra, eso es subordinación. Adivine el lector cual es nuestra situación actual. Pienso que, si tuviéramos la capacidad de compartir políticas con España desde la soberanía, eso sería en el caso de que tuviéramos otro estado, y tuviéramos, por ejemplo, un tratado con ellos sobre las aguas del golfo de Bizkaia. Pero ni el estatuto más flexible que salga de las cortes de Madrid nos dará una verdadera "soberanía compartida".
Votar no es ser soberano, ni votando se consigue la soberanía. La soberanía se ejerce, y tras ello pueden venir las votaciones, o lo que venga. Que un pueblo vote si quiere ser libre, mientras las fuerzas del estado ocupante tutelan el colegio electoral, no es ni pedir ni ejercer la soberanía, sino caer en la eterna trampa del engaño.
Ni España ni Francia van a reconocer ninguna soberanía, en sus territorios, que no sea la suya. Esto sería reconocer que hay otro poder que no es el suyo. Es como si Francia dijera que ella manda en Gipuzkoa, y España le reconociera este poder. La soberanía es el poder que un pueblo ejerce sobre un territorio.
Como hemos empezado con una frase de Tomás Urzainqui, acabaremos también citándole
a el: "Las soberanías se comunican entre sí de igual a igual, no admiten
relación desigual, pues entonces una de ellas dejaría de ser soberana".
El euskera y el reino de Nabarra
El euskera
y el reino de Nabarra
Aitzol Altuna Enzunza
Los nombres de los primeros reyes nabarros no
dejan lugar a dudas sobre su origen baskón. Desde Eneko Ari-tza a su hermano
Garçea Ximeno o su hijo Garçea (el joven) Eneko, aunque romanizados o
latinizados como "Iñigo" y "García" en algunos documentos.
Así lo explica también Tomás Urzainqui en su libro Navarra Estado europeo: "Los reyes de Pamplona y sus familias,
como se puede comprobar en el Códice de Roda del año 992, escrito en su
palacio, se denominaban con nombres en euskara, lo que significa que esta era
la lengua cotidiana y palacieaga". Pero la importancia de los reyes de
Nabarra sobre el euskera no está en tener un origen baskón, sino en crear el
paraguas político que explica la subsistencia del idioma. Dos grandes
conocedores del tema como eran Antonio Tovar y Koldo Mitxelena lo tenían claro
en una ponencia de 1968: "La lengua vasca se conservó probablemente porque
los vascos, como los cántabros, se rebelaron contra los invasores y no llegaron
a ser incorporados a los reinos francos y visigodos".
El paraguas político vital para la subsistencia
y desarrollo social que dio el reino de Nabarra al euskera es una cuestión en
la que coinciden todos los historiadores. Por ejemplo, Arturo Campión (s. XIX)
en su libro Nabarra en su vida
histórica sobre Sancho III el Mayor (1005-1035) sentenciaba: "Es
de alabar que el rey mantuviese la cohesión, del elemento euskariano,
poniéndolo debajo de un mismo cetro". El medievalista vizcaino Anacleto
Ortueta (siglo XX) dijo: "Sancho III el Mayor eligió sabiamente las
fronteras del Estado Vasco, pues los límites que dio a Navarra fueron los
geográficos naturales. Es el genio tutelar de la nacionalidad vasca. Gracias a
él vivimos como pueblo".
No es un pensamiento exclusivo de los
historiadores navarros. El historiador español más influyente del siglo XX,
Menéndez Pidal, era de la misma opinión: "(Sancho el Mayor) quiso unificar
un gran reino navarro, predominantemente vascón por su lengua" y escribió
en España y su Historia sobre
el mismo rey: "Reparte sus estados entre sus cuatro hijos, apareciendo
como uno de los más audaces estadistas estructuradores de fronteras y de
pueblos, dejando al primogénito García (Gartzea) el solar de la dinastía, el
antiguo reino de Navarra, homogéneamente vascón por su lengua".
En un documento del reinado del nieto de Sancho
III aparece la situación del euskera como lengua de la Corte Real Nabarra. Se
trata de una donación de 1060 que, según Mateo de Anguiano en Compendio historial, demuestra que
"los reyes de Navarra de aquel tiempo utilizaban el euskara como lengua
personal y natural". Pero será el rey Sancho VI el Sabio (1150-1194) quien
dará un gran giro a la política nabarra en todos los ámbitos. Es con este rey
cuando el euskera aparece denominado como "lengua nabarra". Se trata
de un documento del año 1167 entre el obispo de Pamplona y el conde Bela, los
cuales dejan escrito que el euskara (al que llaman "lingua
navarrorum") es el idioma nacional de los nabarros, es decir, del Reino de
Nabarra.
Con Sancho VI el Sabio, el reino pasó a llamarse
"reino de Nabarra" frente la "reino de Pamplona" anterior.
"Nabarro" pasó de ser equivalente a "euskaldun" a ser la
denominación nacional. Desde época franca se llamaba nabarros a los naturales
del Reino de Pamplona (s. VIII), pero solo a los que hablaban euskara (casi
todos, no así en los de territorios baskones recuperados a los musulmanes)
para, finalmente, con Sancho el Sabio llamar a todo el territorio Nabarra y
nabarros a todos sus habitantes, tal y como recogen Jimeno Jurio, Yaguas y Miranda
o Ricardo Cierbide.
Poco después, en otro documento, se puede
observar que el euskera o la "lingua navarrorum" no es sólo el idioma
del pueblo, sino también el idioma de comunicación de su élite de gobernantes e
incluso elevado a nivel internacional. En el laudo arbitral firmado en Londres
y llamado Division of Kingdons of
Navarre and Spain de 1177 entre el rey de Castilla Alfonso VIII y
Sancho VI el Sabio, se dice, tal y como recoge Tomás Urzainqui en su libro La Navarra Marítima, que:
"La lengua de la delegación nabarra es el euskara". Al laudo de 1177
acudieron por Navarra Pedro de Artajona, obispo de Pamplona, tres tenentes y
tres juristas, por tanto, de los más altos cargos del reino. Y el historiador
del rey de Castilla, Alfonso VIII, Rodrigo Ximenez de Rada, natural de
Gares-Puente La Reina (finales del s. XII- principios del XIII), nos habla del
vigor de la lengua nabarra: "También en la Navarra, llamada de otra manera
cántabra, que comúnmente dezimos bascongada, la cual era su natural y materna
lengua".
La llegada al trono de Nabarra de reyes gascones
y franceses (del siglo XIII en adelante) no parece que afectó al idioma nabarro
en su uso social. La utilización administrativa del euskera en el plano público
se ve claramente en el Fuero General (equivalente a una Constitución moderna),
vigente desde el siglo XIII, donde las diferentes pechas o impuestos tienen
nombres en euskera que nos indican que esta lengua era la empleada en su
recaudación.
Es más, tal y como señala Tomás Urzainqui en Navarra, Estado europeo: "El
euskera lo hablaba como lengua principal la clase dirigente y no sólo la
generalidad del pueblo, los altos cargos de la administración, los miembros del
Consejo Real, de los Tribunales de Justicia, la Corte Mayor y audienciasreales,
los vocales de la Cámara de Comptos, los escribanos reales o notarios".
Desde el Imperio Romano se produjo una fuerte
implantación como lengua escrita del latín en todo acto oficial, tanto en la
administración como en la religión. Tras la caída del Imperio Romano Occidental
se impuso en toda Europa la transmisión del latín como lengua de una élite
frente al iletrado pueblo que no lo entendía. Pero en la Edad Media los
romances euskaros, como lel romance nabarro o el gascónbearnés, fueron
sustituyendo al latín en la administración de nuestro reino. El euskera tuvo
dificultades con la grafía al ser lengua no latina -ni siquiera indoeuropea,
siendo la única lengua nativa europea conservada-, pero no es una cuestión de
relevancia, pues desde el siglo XVI es lengua literaria, lo que encaja con los
demás idiomas europeos no romances.
La imprenta -empleada por primera vez en 1455
por Gutemberg- llegó al País Vasco en 1489, pero hasta 1495 no se imprimió el
primer libro en Pamplona, cuando aún era libre. Su introducción y uso fue muy
paulatino. En España, por ejemplo, la primera obra impresa fue Sinodal de Aguilafuente, de 48
hojas, del alemán Juan Párix de Heidelberg en 1472 en Segovia y el primer libro
impreso en inglés fue Recuyell of
the Historyes of Troye, elaborado en 1475.
Hasta entonces, casi todos los libros se
publicaban en latín. Después, gracias a la imprenta y el abaratamiento de
costes que supuso (aunque en los primeros siglos seguían siendo muy caros), se
pudo sacar la literatura de debajo de las sotanas. Pero todavía, por ejemplo,
los filósofos Spinoza (Holanda 1632-77), Leibniz (Alemania 1646-76) o Hobbes
(Inglaterra 1588-1679) y matemáticos y científicos como Copérnico (Polonia
1473-1543), Kepler (Alemania 1571-1630)o Newton (Inglaterra 1647-1727),
escribieron sus obras en latín.
Por tanto, la imprenta, la apertura de ideas del
renacimiento y la aparición del protestantismo que quería acercar la Biblia al
pueblo, hicieron que se empezara a escribir libros -sobre todo religiosos- en
los idiomas no romances de los pueblos con Estado propio, como era el euskera
en la parte libre de su territorio, lo que se extendió después al resto de
culturas minorizadas de la mano de la Contrarreforma de la Iglesia católica,
como era el caso del euskera en la parte ocupada de la Nabarra peninsular.
El primer rey que tuvo Baja Navarra tras la
invasión de su territorio peninsular fue el Albret o Labrit Enrique II el sangüesino, llamado así por haber
nacido en esa villa: "Los Albret, señalaron que el primogénito sería
criado en el idioma del reino de Navarra en la lengua de aquel", Peio
Esarte, historiador.
No es baladí observar que los primeros libros
escritos en euskera sean dentro del reino de Nabarra que seguía libre en Baja
Navarra y el Beárn. El Estado vasco o baskón amparó el nacimiento de la
literatura vasca. Un bajo nabarro libre, Bernard Etxepare escribió Linguae vasconum primitiae, primer libro
escrito en euskera, que vio la luz en 1545 y que contó con la ayuda financiera
de Enrique II el sangüesino. Los primeros libros impresos en ruso e
irlandés datan de 1564 y en eslavo de 1587. En albanés en 1555. En 1571 el cura
labortano de Beraskoitz, Joanes Leizarraga, por mandato de la reina nabarra
Juana III de Albert (hija de Enrique II y Margarita de Valois), tradujo el
Nuevo Testamento al euskera.
El historiador por Cambridge y Oxford y gran
conocedor de la época, Jon Oria Oses, (Lizarra 1931) comenta al respecto:
"Debe reconocerse que la impulsora del movimiento vasco dentro del Reino
de Navarra fue Margarita, al atraer a multitud de humanistas a su corte, ya que
el movimiento renacentista no sólo promovió el retorno a las fuentes clásicas
del arte y de la literatura europea, Grecia y Roma, sino también el desarrollo
de las lenguas indígenas para expresarse creativamente; en nuestro caso fue el
euskara, aunque se hayan perdido la mayoría de los manuscritos y textos".
Aunque reducido al principio al campo religioso,
la escuela de Sara (Lapurdi) supuso el primer movimiento literario importante y
vital para el euskera en pleno siglo XVII. Los curas de Sara, Donibane
Lohitzune (San Juan de Luz) y Ziburu, bajo el amparo que les daba el rey
Enrique III el bearnés (nieto de Enrique II e hijo de Juana II), rey
de Nabarra y después también Francia (donde era llamando "el
nabarro"), se juntaban en un convento franciscano para criticarse
mutuamente los trabajos que escribían antes de publicarlos. En torno a esta
escuela se agruparon hombres tan capaces como Pedro Agerre Azpilikueta Axular, autor de la obra cumbre en
euskera Gero(1643).
Etienne Materre, franciscano y euskaldun-berri,
escribió Doctrina Cristiana en
1617, primer libro en prosa en euskera y coincidiendo casi con la ocupación
militar francesa de Luis XIII de las Cortes nabarras de Donapaleu y las
bearnesas de Pau, que integró por la fuerza en Francia, cortando de raíz y en
breve plazo el euskera literario. Por tanto, la pérdida definitiva del reino de
Nabarra provocó un parón de siglos en la publicación de libros en euskera
frente al gran número y materias iniciales que abarcaron hasta libros
científicos hoy perdidos (como el del zuberotarra Jackes Bela), lo que alejará
al idioma nabarro del mundo literario y científico. Es más, durante la
Revolución Francesa (1789), los 90 libros escritos hasta entonces en euskera
fueron quemados y muchos no han podido ser recuperados.
Antes de la conquista del reino de Nabarra, la
situación del euskera poco tenía que ver con la posterior omisión permanente o
desprecio de las clases dirigentes llegadas con el duque de Alba (hasta el
presente) y el constante ataque hacia la "lingua navarrorum". Sirva
como resumen este entresacado al respecto de las zonas bilingües del reino
nabarro del libro El euskera en
Navarra del gran historiador de Artajona, Jimeno Jurio: "Podemos
afirmar que la Ribera de Alta Navarra, de Alaba y de Aragón limítrofe a éstas,
pasaron por ciclos proto-vasco, vasco-céltico, vasco-latino, vasco-árabe y
vasco-románico desde los siglos IX-X hasta nuestros días (los godos apenas
tuvieron repercusión en el complejo idiomático de la comarca). En este último
ciclo, el vasco-románico, también hay que hacer dos distinciones: un primer
ciclo vasco-romance medieval marcado por el respecto y el mestizaje vasco
romance navarro con mozárabe, y un segundo ciclo a partir del siglo XVI con la
pérdida del reino navarro, donde el euskera, el idioma propiamente navarro, es
menospreciado y apartado de la vida social por el idioma de conquistador: el
castellano".
La opinión de Julio Caro Baroja acerca de la
frontera de los territorios de habla euskérica en la Edad Media es que es la
misma que en el año 1587, siglo XVI en el que fue totalmente invadido el reino
baskón de Nabarra y comienza un nuevo retroceso del euskera. El historiador
ronkalés Estornés Lasa en su libro Lo
que No nos enseñaron, señalaba cómo en ese año 1587, según un documento de
la Diócesis de Pamplona que se conserva en el Seminario de Vitoria y hecho
público por Manuel Lekuona, que los pueblos que vivían en euskera en Alta
Navarra eran 451 frente a los 58 romanizados. De éstos, la mayoría, cuando no
todos,en realidad eran bilingües. Así, el vicario de Sangüesa y Lumbier, el
licenciado Lubián, en el siglo XVI escribía significativamente: "No hay
ningún lugar ni Ciudad nin villa en este Reyno en que no haya
baskongados".
El político y ministro del Interior del último
Gobierno vasco libre, Telésforo Monzón, sentenciaba: "Resulta ridículo e
indignante oír hablar de que Nafarroa... ya vendrá, ya se incorporará, ya se
sumará a las instituciones vascongadas. Nafarroa no tiene por qué venir a
ninguna parte, ni incorporarse a nada, ni sumarse a nadie. A Nafarroa le
corresponde estar y ser (Egon eta Izan). Nafarroa es Nafarroa. Nafarroa
comienza en las playas del Cantábrico, que es el mar de Nafarroa. Nuestra
lengua es la Lingua Navarrorum".
Nabarros de mierda
Nabarros
de mierda
Beñi Agirre; Euskara irakaslea (Nabarralde, S.L.)
Ideien zein laborategian sortu da, Euskal Herrian, orain ez dela “tokatzen” independentziaren gaia? Katalunian bai, tokatzen da. Esandakoez zalantzarik baldin badu inork ikusi espainiar sutsuenen erretorika: malditos vascos esaten zutenek, orain, catalanes de mierda diote. Iraina arrazoi delakoan.
Esanguratsua da. Espainia markaren Madrilgo laborategiek ipar-ekialdera mugitu dituzte teleskopioak. Kataluniarrak dira kezka, ez Euskaldunak. Zerbait egiten ari dira haiek, guk egiten ez duguna.
Bihotz zabalekoak gara euskaldunok. Horregatik, inoiz nafar guztiok Estatu
propioa berriz ere eraikitzeko lanean ibilitakoak espainolentzat piztiak
izatetik “ederrak” izatera pasatzea oso kezkagarria da. Nabarros de mierda entzuten diedanean lasaituko naiz.
LA FRAGUA DEL REINO BASKÓN
LA FRAGUA DEL REINO BASKÓN
Aitzol Altuna Enzunza
Tras la muerte del duque aquitano-baskón Waifre en el año 768 a manos de los francos tras sobornar a su guardia personal, quedó separada Aquitania (entre los ríos Loira-Garona) de la Baskonia continental (Garona-Pirineos). Gobernó desde entonces la Baskonia continental un duque en precaria independencia ante los francos y separado por primera vez de los aquitanos. Fue probablemente éste el momento en el que la Baskonia peninsular dejó de ser controlado por los duques baskones y cuando surgieron diferentes buruzagis llamados “nauarri”, documentados desde el año 769, que eran los que realmente controlaban el territorio ante los asturianos (que pasarán por ser el último reducto “godo”) y los musulmanes. Ese mismo año Carlomagno construyó junto a Burdeos la fortaleza de “Franciacum”, frontera entre baskones y franco-aquitanos.
Estos territorios del sur baskón que surgen como organizaciones independientes tras la muerte de Waifre, se empezaron a unir de nuevo tras derrotar a un ejército de unos 20.000 francos el 15 de agosto del 778 en la Primera Batalla de Orreaga-Roncesvalles. Según el historiador Jimeno Jurio, en esta batalla también participaron gipuzkoanos, baskones del norte, bearneses y gentes de Bigorre. Un importante contingente de un ejército ligero y veterano habría derrotado a otro desconocedor del terreno y que venía de una campaña contra los musulmanes y el asedio a Zaragoza. El estímulo baskón pudo ser variado, destacando la venganza por la muerte de Waifre o la quema de Pamplona, pero ante todo, sería una batalla por mantener su independencia y parar el avance del Imperialismo franco.
Los musulmanes habían entrado para entonces en la península ibérica por el sur en el año 711 y en tres años acabaron con los escandinavo-germánicos godos. Las crónicas musulmanas hablan de que en el año 781 el emir cordobés atravesó Calahorra, Viguera, Logroño, Deio, Pamplona, Elo, Irunberri (Lumbier) y Salazar, llegando así hasta los territorios de los Ibn Belasqot. Los musulmanes encabezados por Mutarrif ibn Muza de la familia de los Banu Qasi, fueron expulsado nuevamente de Pamplona por los baskones en el 799 al mando de su caudillo Belasko1.
Los Belasko, llamados "galos" en las crónicas musulmanas por ser profrancos, derrotaron al ejército musulmán en las Conchas de Arganzón al sur de Alaba en el año 801, quedando en sus manos este territorio y el de “los castillos” ("Alaba y Al Quila"). En el año 816 los Belasko, con gentes venidas de la Sakana, Burunda y Alaba, derrotaron de nuevo al ejército del emir de Córdoba en el valle de Orón (río Orancilo al sur de Miranda de Ebro) y en el desfiladero de Pancorbo (hoy ambos lugares pertenecen a la provincia de Burgos), que serán frontera del reino de Pamplona-Navarra. Esa era la frontera musulmana, pero también la asturiana permanente, es más, la Baskonia musulmana coincide aproximadamente con la goda de Leovigildo (Tomás Urzainqui “Vasconia en el siglo XI”).
Gracias a los Belasko, el hijo da Carlomango, Ludovico Pío o Luis el Piadoso, entre los años 810 al 812 llegó a vivir en la misma Iruña-Pamplona. El duque de Baskonia, Sancho Lupo I murió en el 816, las crónicas carolingias seguían hablando de príncipes baskones que "usurpan el principado fraudulentamente". Baskonia volvía a estar en lucha por su independencia contra los francos. Debido a estas sublevaciones, Ludovico Pio decidió escarmentar a los baskones que seguían alzados en armas al mando del hermano mayor de Sancho Lupo u Otsoa I al Sur de la ciudad Dax (Akize), se trataba de Semen Lupo u Otsoa II. Con ello Ludovico buscaba también restituir el honor de su padre. Mandó un ejército con su hijo Pipinio al frente que entró en Pamplona que también se había rebelado y nombró gente fiel a sus intereses entre los Belasko, escarmentó a la población y regresó por Orreaga-Roncesvalles sin que los baskones se atrevieran a enfrentárseles, pues usaban a los rehenes capturados en Pamplona como escudos humanos. Un valiente baskón se adelantó y los increpó, fue capturado y ahorcado, según narran las crónicas francas.
La lucha contra los francos continuó con victorias y derrotas de los duques baskones hasta que en el 824 tuvo lugar la Segunda Batalla de Orreaga-Roncesvalles, donde los baskones se unieron en torno a un buruzagi, Eneko Aritza, que contaba con la ayuda de su hermano Garçea Ximenez -del que nacerá después la segunda dinastía pirenaica de reyes nabarros-, y que llegarán a dominar de nuevo y poco a poco toda Baskonia. En ese año 824 Pipinio armó un nuevo ejército franco al mando de los condes Eblo y Aznar, el cual cruzó los Pirineos con la intención de “restaurar el orden”. Eblo y Aznar entraron en Pamplona sin aparentes dificultades, escarmentaron con la horca a muchos habitantes para evitar ser atacados por la retaguardia, nombraron abades y gobernantes fieles a los francos de nuevo. A la vuelta, recorrieron el mismo camino que Carlomagno, por Ibañeta y por Luzaide-Valcarlos. Eblo y Aznar fueron atacados y apresados donde antes fuera derrotado el ejército de Carlomagno.
Aznar Galíndez2 era el antiguo conde del Aragón primigenio (o marqués de “marca” franca) impuesto por los francos con los que recuperó Jaca, y al que Eneko Aritza había desposeído de sus tierras sobre el año 820, poniendo al frente a su propio cuñado Galindo “el Malo” (casado en primeras nupcias con la hija de Aznar). En el libro, “Iñigo Arista” escrito por Manuel Ilarri Zabala comenta que: “Aznar Galindo, tras ser expulsado por García el Malo, yerno de Eneko Aritza, le fue dada por Carlomagno Cerdaña y Urgell según la genealogías de Roda, pero debió de ser su hijo Ludovico Pío, pues él ya había fallecido para entonces”. Aznar fue dejado en libertad y mandado de vuelta al reino Franco mientras que Eblo fue entregado al emir de Córdoba, otro Abderramán, este Abderramán II, como signo de alianza.
En esta batalla destacó como hemos dicho Eneko Aritza Ximeno de alrededor de cincuenta años, que contará en la batalla también con sus hermanastros musulmanes del sur baskón, los Banu Casi, antiguos terratenientes baskones desde época romana que se cambiaron de religión y que harán de tapón con el emir de Córdoba, lo que dio un respiro a los “nauarri”. Eneko Aritza era hermano uterino de Muza. La madre de Eneko Aritza (cristiana y de nombre Oneka) enviudó y se casó con el Banu Qasi Fortun ben Fortún (nombre de él y de su primer hijo que denota su procedencia baskona), por lo que Eneko Aritza, primer rey de Pamplona, y Muza ben Muza, señor de los baskones ribereños, eran hermanos de madre. Este pequeño «reino» musulmán actuaba formando parte del emirato cordobés y a veces de forma casi independiente. En el año 824 al proteger a los baskones de Pamplona del califato cordobés, se hizo posible la consolidación del reino de Pamplona frente al expansionismo franco.
El historiador ronkalés Tomás Urzainqui lo explica así: "La historiografía en general ha obviado la influencia que tuvo en el conjunto de Baskonia su ámbito musulmán. No se ha tenido en cuenta ni se ha estudiado suficientemente el papel de esta realidad histórica y su repercusión. Hasta el punto de que sin la presencia de los baskones musulmanizados no sería posible entender la historia de Navarra.
Hay quienes desde la historiografía gran-nacional española han querido ver en el Conde Casius, iniciador de la familia de los muladíes Banu Qasi, a un noble godo. Sin embargo, es mucho más verosímil, con las fuentes disponibles, que Casius fuese un «possessor» o «rico hombre», cuyo asentamiento familiar, por ubicación geográfica y política, radicaba en la zona de Borja, Tarazona, Alfaro, Cascante y Calahorra, que hundía sus raíces entre los romano-baskones del Valle del Ebro.
Casius (nombre latino y no germánico como el todos los godos) a la llegada de los musulmanes al Valle del Ebro abrazó su religión, siendo el origen de la familia Banu Qasi, pero siguió manteniendo las intensas relaciones políticas y de parentesco con los demás dirigentes baskones vecinos”.
Los otros grandes aliados de Eneko en la Segunda Batalla de Roncesvalles fueron los, hasta entonces, procarolingios de los Belasko de tierra Estella, condes de Alaba y sobre todo dominadores de la comarca de Pamplona. Nabarra sería esa “planicie entre montes”, según los historiadores A. Oihenart (s.XVII) o A. Campión (s. XIX). Quizás estuvieran emparentados con los Belasko también pro francos de tierras aragonesas (Galindo Belasko).
En todos estos siglos los baskones fueron independientes gracias a su resistencia al imperialismo godo, musulmán y sobre todo franco. No existe constancia documental de suceso bélico alguno interno entre vascos o baskones entre el 476 y el 824 ni posteriores, año de la creación comúnmente aceptada del reino de Pamplona-Nabarra, reino geográficamente horizontal a los Pirineos, por lo que una conciencia nacional y un interés común en la defensa del territorio, riquezas y gentes frente a diferentes invasiones, debieron de ser las razones que nos llevaron a todos los baskones a aunar esfuerzos y crear el Estado baskón de Nabarra.
Las crónicas francas hablaban de un Singuinum, Sigrinum o Sihiminum que era “duque” de Baskonia (probablemente un buruzagi emparentado con la nobleza vascona como denota su nombre), traducido modernamente como Jimeno (o Ximeno), apodado “el Fuerte”, que en el 781 defendió su fortaleza en el valle de Salazar-Zaraitzu contra la afeiza mencionada del año 781 del califa musulmán Abderramán I. Según el códice de Roda, habría venido huyendo del poder franco para instalarse de Tierras de Deio (Deierri) sobre el fatídico año 768 de la muerte del duque baskón Waifre. Se trataría quizás del abuelo de Eneko Aritza (su padre sería Eneko o Iñigo Ximenez) que controlarían también las tierras de Berrueza.
Serían tierras de los Aritza y Ximeno las cuencas de los ríos Irati y Aragón hasta el valle de Hecho de su yerno Galindo. Mandarían en el Valle de Salazar, Aezkoa, Urraul, el Valle del Ronkal, la villa de Cillas en Ansó (fuera del condado de Aragón3), el sur del río Argueda e incluso Onsella y el oriente de Sangüesa y Navascués, donde se encuentra el monasterio de Leire, cuna espiritual del nuevo poder baskón y refugio contra los ataques musulmanes donde descansan los restos de los primeros reyes nabarros. El valle de Urraul, antes se llamaba Aristu o Ariztu, “Arista” sería una metástasis de “Aritza” (roble o árbol en genérico en la Alta Edad Media).
Según un documento, Eneko Aritza pasó parte de su infancia o juventud aprendiendo a guerrear probablemente en Bigorre (Bigorcia), en la Baskonia continental. Rodrigo Ximenez de Rada cronista del rey de Castilla en el siglo XIII comentaba: “un varón llegó del condado de Bigorcia, llamado Eneco (sic), al cual por su dureza en los combates se le dio el sobre nombre de Arista y moraba en la comarca de los Pirineos, y descendiendo luego a la parte llana de Navarra tuvo allí muchos guerras, por lo cual entre los habitantes mereció principado”.
Eneko Aritza habría sido coronado según la tradición en el valle del Ronkal, ennobleció la villa de Isaba (Ronkal) y fortificó Aibar, Xáseda, Gallipienzo, San Martín de Unx y Uxue, además expandió el reino por tierras riojano-alabesas de la Sonsierra de Nabarra.
“Nafarroa, arragoa
Sua eta ura,
Kondaira urratu baten oihartzun oihukatua.
Amets bat baino gehiago"
..........
1. Oi, Nafarroa, Nafarroa betikoa.”
2. Xabier Lete “Nafarroa, Arragoa”
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"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"
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Navarre shall be the wonder of the world
by WILLIAM SHAKESPEARE
EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM
©NABARTZALE BILDUMA 2011

