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2026/02/14

Libros de armeria

Libros de armeria

Iñigo Saldise Alda

Los libros de armería o armoriales, son las publicaciones dedicadas a la descripción sistemática de los emblemas heráldicos o escudos de armas, generalmente obra de los oficiales cronistas de armas o heraldos o reyes de armas.

El origen de este género de obras remonta a finales del siglo XIII, siendo este un periodo de apogeo del uso del código heráldico en la Europa Occidental, apareciendo en forma rollos en pergamino y en códices o libros manuscritos con repertorios completos o parciales de blasones junto con ilustraciones, frecuentemente iluminadas, que reproducen las figuras o conjuntos heráldicos con los colores que les corresponden.

Diferentes museos y diversos archivos en varios países europeos, conservan catalogados alrededor de 350 armoriales. Los armoriales en función de su formato de soporte, se pueden diferenciar de la siguiente manera:

Segar's Roll siglo XIII
copia siglo XVII

  • Rollos armoriados, al estar en forma de rollo en pergamino, apareciendo básicamente solo los escudos.

  • Códices, los cuales ya son libros manuscritos que incluyen diversos contenidos estructurados en diferentes partes, que casi siempre incluyen la descripción de las armas a parte de su representación, algunas veces se interpreta su origen y en otros caso se llega incluso a discutir dicho origen en otras obras.

Pero no en todos los casos se dan las dos explicaciones anteriores, así que los podemos subdividir en:

Armorial general de Lorraine
o armorial de Séguier
año 1450

  • Armoriales figurados: son aquellos que realizan sencillamente la representación gráfica o el dibujo del emblema, generalmente coloreados o mediante un código preestablecido para reconocer el esmalte utilizado.

  • Armoriales blasonados: son aquellos que nos presentan las descripciones heráldicas de forma textual, normalmente en el lenguaje y terminología exclusivamente heráldica, aunque otros pueden usar un lenguaje más vulgar o corriente.

  • Armoriales mixtos: son los que utilizan el texto y las ilustraciones de forma combinada.

  • También se puede hablar de armoriales de ocasión, institucionales, generales, razonados, marginales, familiares, etc.

La importancia de la heráldica había aumentado durante la Edad Media. Una vez que se ponían su casco y su armadura, los caballeros eran irreconocibles en los torneos o en el campo de batalla, a menos que utilizaran un escudo de armas personalizado como símbolo para identificarse. Los escudos de armas también se utilizaban para indicar el señor noble a quien el caballero había jurado lealtad. El heraldo, que debía conocer todos los escudos de armas, presentaba a los caballeros en los torneos y a los embajadores de otros Estados en las recepciones diplomáticas, por lo que era esencial que tuviera un conocimiento vasto sobre la caballería internacional.

  • El armorial de Bayeren del año 1405

Armorial de Bayeren 
Biblioteca Digital Mundial
Library of Congress
UNESCO

El armorial de Beyeren, también conocido como armorial de Cornelis van Aeken, fue compilado por Claes Heynenzoon (1345-1414), conocido como el heraldo de Gelre, el cual alrededor del año 1400 fue el rey de armas de Ruwieren y por tanto, el principal heraldo de los Países Bajos.

La importancia de la heráldica había aumentado durante la Edad Media. Según se afirma en el epílogo, Claes Heynenzoon terminó su obra el 23 de junio del año 1405, llevando por título Explicit iste liber per manus Beyeren quondam Gelre armorum regis de Ruris. En su obra, Claes Heynenzoon se llamó a sí mismo Beyeren y señaló que antes se lo conocía como Gelre, una referencia a su papel como el heraldo de la corte del duque de Güeldres.

Claes Heynenzoon ya había escrito el Wapenboek Gelre, o armorial de Güeldres, a finales del siglo XIV. Compiló el armorial de Beyeren mientras prestaba servicio en la corte de Holanda durante la regencia del duque de Baviera y regente de dicho condado holandés Albrecht de Bayer y Henao.

El libro contiene 1096 dibujos a todo color, desde un torno del año 1278, pasando por diversos sucesos de los años 1310, 1396, 1402 y 1404, mientras que hay una copia posterior, está ya con texto explicativo, que data del año 1500.

Entre todos estos escudos o blasones, no podía faltar el del Estado de Nabarra.

  • Libro de Armería del Reino de Navarra del año 1572

El Libro de Armería del Reino de Navarra es un códice heráldico, o armorial, que data del siglo XVI y conservado en la actualidad en el Archivo Real y General de Navarra.

En él es donde se recopilaron “(…) los escudos de armas de numerosos señores, palacios y linajes nobles» del Reino de Navarra, para perpetua memoria.”

Esta obra es en realidad una copia rehecha en el año 1572 para suplir a un original anterior que se llevó al Reino de España un visitador de los tribunales en el año 1557.

Según se tiene documentado, ya a finales del siglo XV había en el Reino de Nabarra armoriales de los cuales el rey de armas guardaba algunos. Dada su estrecha cercanía y relación dinástica, también geográfica, así como una gran vinculación con los Reinos y territorios europeos, siendo el Reino de Nabarra el primer Estado peninsular en adoptarlos.

Según la documentación medieval nabarra, en el año 1368 existía ya un heraldo normando conocido como de Nabarra y a quien se atribuye la obra Role d'armes des compagnons du Roi de Navarre dans son expédition à Chypre. En el año 1385 figuran ciertos cargos como los juglares de arpa o los juglares de órgano, vinculados con los reyes de armas. En el año 1386 el rey Carlos II de Nabarra poseía un heraldo denominado Pamplona y otro petit héraut, el maestre Juan. De facto un heraldo estuvo representando al rey Carlos II de Nabarra en la ciudad de Bruxelles-Bruselas, hallándose junto a heraldos de otros reyes y señores para asistir a unas justas mantenidas por la duquesa de Brabante. Los registros de cuentas nos desvelan su identidad, se llamaba Martín Carbonel y fue rey de lo heraldos en esas justas con el título de Nabarra; al parecer éste era miembro de una importante familia normanda y al que se atribuye la redacción de un interesante armorial en blasón, recopilado entre los años 1368 y 1375.

Martín Carbonnel, Nabarra, sirvió a Carlos II de Nabarra desde el año 1366 o desde el año 1368 hasta el año 1372 y aún vivía en el año 1397, habiendo servido al príncipe nabarro Carlos de Evreux y Valois, muy verosímilmente durante su forzada residencia de éste en la corte francesa.

Hay un dato muy valioso para la historia de los heraldos en Navbarra y es que todos los libros de cuentas en que figura el heraldo Nabarra se refieren a estancias del rey en los territorios franceses de la monarquía nabarra mientras que no aparece cuando el monarca permanecía en el Reino Pirenaico. La explicación es sencilla pues el rey de Nabarra disponía de un heraldo que se movía en un mundo donde eran una figura común, todos los grandes señores europeos los tenían a su servicio. En cambio en la Península Ibérica, donde no eran conocidos, su presencia resultaba superflua, toda vez que su principal tarea, ue consistía en la mensajería, ya estaba cubierta por otro oficio. No sería hasta más tarde a partir del año 1380, cuando encontramos heraldos en la Penínssula Ibérica, concretamente en la monarquía aragonesa. Y no es coincidencia que en el año 1386 la corte nabarra disponga de dos heraldos, uno de Carlos II de Nabarra y otros de su hijo el príncipe Carlos. Habrá que esperar hasta el año 1395 para volver a ver al rey de los heraldos de Nabarra.

Ya en el año 1395 gobernando Carlos III de Nabarra, éste tenía a su servicio un grupo de heraldos u oficiales de armas compuesto por el arpista Pierres du Bar o Nabarra, rey de los heraldos nabarros, que según sabemos hubo también otros heraldos hasta el año 1297 conocidos con Evreux y Estella; además en el año 1412 encontramos al persevante Colin Nicolás Cuignet conocido como Liesse, el cual fue ascendido al rango de heraldo en el año 1420 con el nombre de Blanc Levrie. Estuvo en el puesto hasta su muerte en el año 1436, sustituyéndole el ministril de el Noble Nicolás Francón, el cual fue conocido como Nemours, heraldo nabarro éste último desde el año 1413 hasta abril del año 1423. Es en otoño de ese año cuando lo sustituye el heraldo Juan Godeille, bautizado con el nombre de Pamplona.

Hasta 1430, ya bajo el gobierno de la reina de Nabarra Blanca de Evreux y Trastamara, junto a su marido el rey Juan de Trastamara y Alburquerque no hay nuevas inscripciones; ese año el persevante Bonne Foi entró al servicio del príncipe de Biana Carlos de Trastamara y Evreux, a quien servirá toda su carrera, culminada en noviembre del año 1439 con su ascenso al grado de heraldo con el título Biana, pero desde el año 1451 desaparece de la documentación. La siguiente incorporación, otro persevante, tiene lugar en el año 1433. En junio de ese año el mensajero Huet de la Mara, fue bautizado con el nombre de Estella. Permaneció once años en el puesto, hasta el año 1444, en que se le pierde de vista. En el año 1436 reapareció un heraldo con el nombre de Nabarra, rey de los heraldos o rey de armas, en la persona de Bertolot Cuignet, hijo éste de Colín Cuignet., pero perduró poco tiempo en el puesto, concretamente hasta abril del año 1439. En el año 1441 ya hay nuevo rey de armas, Bertrán de Bleremborc, que seguía en activo en el año 1456.

Entre tanto hubo otros cambios. En el año 1439 Pierre Mali es bautizado persevante Blanc Levrier, cargo en el que permaneció por lo menos tres años. En el año 1438 hay noticias de un persevante llamado nuevamente Nemours. Entre los años 1442 y 1445 apareció en el persevante Lamas o Launes . El año 1443 figura otro perseverante, Gounzcuant y, por fin, en el año 1449 el persevante Las entró al servicio del príncipe de Biana hasta año 1452.

A partir del inicio de la guerra civil en el Reino de Nabarra en el año 1450, la documentación disminuye y las escasas noticias sobre los heraldos nos los muestran aquí y allí, tanto al servicio del rey como del príncipe. En el año 1451 el heraldo del rey se llamaba Libertad. En el año 1453 el príncipe de Biana tuvo al persevante denominado de nuevo Estella y es el año 1454 cuando cuenta con un heraldo de príncipe llamado Monreal. Continuaron en servicio Nabarra, rey de armas, y el heraldo Pamplona, fallecido en mayo del año 1456. Para los años postreros entre los servidores de Carlos de Biana a los que este adeudaba salarios a su muerte en el año 1461 se hallaban Bonne Foi y Monreal. El año 1479 el perseverante Launes figuró en el cortejo fúnebre de Juan II.

Por último, sabemos que los reyes Juan III y Catalina I de Nabarra tenían en el año 1494 a su servicio a heraldo nombrado como Nabarra, rey de armas del Reino Pirenaico.

El rey legítimo Enrique de Albret y Foix, III de Nabarra, en el año 1519 creo el Consejo Soberano de Biarno-Bearn, donde estructuró desde dicho vizcondado la administración para el Reino de Nabarra, en donde los heraldos jugaban un papel importante en las ceremonias y en las proclamaciones.

Por otor lado, ya en el año 1527 y estando el Reino de Nabarra bajo control militar del imperio español, y mediante una Real Cédula española de Carlos I de España y V de Alemania, es cuando mandó éste la elaboración de un libro de registro indicando todos los palacios exentos del Reino de Nabarra. La Cámara de Comptos y el sojuzgado Consejo Real de Navarra prepararon un libro de las casas solariegas cabezas de armería.​

En torno al año 1540, el rey de armas del Reino de Navarra surpirenaico sometido al Reino de España Juan del Bosque, con algunos de los más antiguos códices debió elaborar uno que, una vez fallecido, su viuda lo llevó consigo a Aragón, bien el libro, o bien los borradores o quizás las minutas del mismo.

En el año 1546 un sobrino de aquel Gracián del Bosque, es nombrado también rey de armas y al parecer debió de recomponer de nuevo el libro. Es cuando entrado ya en el año 1556 Lope de Aoiz, rey de armas por aquel entonces, pleiteó contra Leonor de Arellano, viuda de Gracián del Bosque, quedando a notadas todas estas pesquisas e investigaciones.

Desde el año 1555 la legítima soberana Juana de Albret y Angulema, III de Nabarra, también contó con un rey de armas, que entre otras funciones se encargaba de diseñar las monedas nabarras.

Moneda de Juana III de Nabarra
y de Antonio I de Nabarra

En el año 1557 el doctor en leyes Hernán Juárez de Toledo, miembro del Consejo Real de Castilla, visitador de los Tribunales Reales y alcalde de la Corte española, ​siguiendo el relato de un tal Ramírez en el año 1571, incautó los libros alegando que no reunían los requisitos legales para hacer fe de lo que en él había, como hasta entonces había sido, en las causas de nobleza.

Esta actuación provocó gran revuelo en los tres estados del subordinado Reino de Navarra al sur del Pirineo conllevando que el artista Ramón de Oscáriz, nuevo rey de armas, lo denunciara en las ilegítimas Cortes de Navarra celebradas en Tutela-Tudela en el año 1558.​ Allí elevaron su queja y solicitaron repararlo formalmente. No debió surtir efecto alguno ya que nuevamente en el año 1561 volvieron a hacerlo en las Cortes de Zangoza-Sangüesa, también ilegítimas, obteniendo respuesta del rey Felipe II de España de la siguiente manera:

(…) Ordenamos y mandamos que para adelante no se saquen escrituras originales del reino por los visitadores.”​

Finalmente fue Hernán Juárez, antes de morir, quien entregaría los libros al doctor Frías de Albornoz, quien los perdió al parecer en el año 1563, concretamente durante un naufragio cerca de la isla de Cuba.

ser 
Libro de Armeria del Reino de Navarra

Es en el año 1572 cuando los tres estados del Reino sojuzgado de Navarra solicitaron licencia al rey español para elaborar una nueva versión del manuscrito perdido, poniendo el resultado al cuidado y custodia de Ramón de Oscáriz. 

A su vez ese mismo año, en el Reino independiente de Nabarra al norte del Pirineo, tras la muerte de Juana III de Nabarra, comenzó a gobernado por su hijo Enrique de Bourbon y Albret, III de Nabarra, manteniéndose el oficio de heraldo de Nabarra incluso tras la coronación del monarca nabarro como rey de France-Francia en el año 1589. Este oficio permaneció hasta la ilegal unión al Reino de francés llevada a cabo en el año 1620 por Louis XIII de France, el cual mantuvo solamente a los heraldos franceses.

Blasón de Enrique III de Nabarra
y IV de Francia
año 1605


Volviendo al sur de Pirineo, en el año 1576 se ordenó recuperar todos los armoriales existentes en el Reino de Navarra bajo sometimiento español, entregando el libro rehecho a Miguel de Tarragona, nuevo rey de armas, y al año siguiente a Pedro de Ascárraga, su sucesor.

Finalmente, en el año 1613, el sometido Consejo Real de Navarra se hizo cargo del Libro de Armería, quedando bajo competencia y cuidado de los respectivos oidores decanos que fueron desempeñando sucesivamente el cargo. Para prevenir su deterioro, se elaboró una copia, ésta de inferior calidad, realizada simultáneamente a la original, que desde entonces se entregaba a los reyes de armas que fueron relevándose en el puesto hasta principios del siglo XIX.

Esta obra era necesaria para que a la vista del mismo pudieran despachar sus certificaciones y pudieran también realizar sus comprobaciones. Ya en el año 1931, cuando Navarra es ya una simple provincia española, cuando pasaron al Archivo Real y General de Navarra los fondos históricos de la Audiencia, donde iba incluido con ellos el Libro de Armería del Reino de Navarra.


Garci Alonso de Torres y Núñez; rey de armas aragonés

 

Escudo Reino de Aragón
Garci Alonso de Torres y Núñez; rey de armas aragonés

Iñigo Saldise Alda

Este aragonés nació hacia el año 1460 y murió hacia al año 1521. Fue escritor y rey de armas de Aragón para el Reino de España desde el año 1479 al año 1496; posteriormente fue rey de armas del emperador Carlos I de España y V de Deutschland-Alemania. Era natural y regidor de la villa palentina de Sahagún.

Siguió la carrera habitual de los oficiales de armas de su tiempo, es decir, siendo inicialmente persevante y después heraldo, hasta ascender al grado superior de rey de armas por título del Reino de Aragón. Fue un experto en el mundo de los oficiales de armas en el marco de la Europa de su época. Viajó a las Cortes de France-Francia, Bourgogne-Borgoña, England-Inglaterra y Vlaanderen. En esta último destino, Flandes, intimó con el tratadista Olivier de la Marche.

También coincidió en varias ocasiones con Diego Hurtado de Mendoza y Zuñiga tras el matrimonio del año 1469 llevado a cabo por el príncipe aragonés Fernando de Trastamara y Enríquez con su prima segunda, la princesa castellanoleonesa Isabel de Trastamara y Avis, siendo la más duradera durante el cerco de la ciudad de Granada, cuando el matrimonio ya eran los reyes de España.

En su obra Blasón de Armas abreviado del año 1500 y la posterior Blasón y reconocimiento de Armas del año 1514, éste experto y serio heraldista español de pulcra cuna aragonesa, a modo de contestación heráldica, en primer lugar para el cronista castellanoleonés de los reyes católicos de España, Diego Hernández de Mendoza y Zuñiga, y después para dar como finiquitado el debate, dejar constancia de ello a los sucesores heraldistas españoles, nos dice lo siguiente con respecto a las armas de los reyes de Nabarra:

(…) llamanse escarbluncos los que traen los Reyes de navarra (…) estos co carbunclos son de diversas suertes o maneras (…) por su diversidad. Es necesario de los nombrar del propio nombre. (…) del aerreyno quieren decir las armas de los rreyes de navarra an deser cadenas o son aquellas cadenas que dizen quee tavan en el puerto del morador o en las navas de tolosa con que setenya el Miramamolin y que en memoria de aquellas por la victoria que allí setubo traen los Nos rreyes de navarra aquellas cadenas. Pero a esto yo no se que rresponda, salvo que las harmas que traen los dichos llamamos en harmería escarbunclo, y no cadena, porque si cadena fuese no hera necesario quitarle el nombre(...)”

Gilles de Bouvier; rey de armas francés

Imagen extraída de la Bibliothèque Nationale de France, Gallica (digital)

Gilles de Bouvier; rey de armas francés

Iñigo Saldise Alda


Gilles de Bouvier nació en el año 1386 en la localidad de Berry. Fue escritor, dignatario, político, embajador plenipotenciario, además de heraldo en el año 1420 del por entonces delfín de France y duque de Berry, Charles de Valois-Capétiens y Bavière. Posteriormente fue rey de armas para el ya Charles VII de France.

En el año 1425 viajó hasta la Corte del Ducado de Bretaña y tras conseguir lo pedido por su señor en la Normandia, entró en el año 1437 en Paris al frente de Charles VII de France, ya como rey de armas de France como hemos dicho. Después, en el año 1448 viajó a Roma para entrevistarse con el papa Nicolás V de Roma.

Antes de ello, ya había viajado por los distintos condados franceses como el de Evreux y también algunos Estados, como por ejemplo el Reino de Aragón y el Reino de Castilla y León, lugar este último donde coincidió con el heraldista español Diego Hernández de Mendoza y Zuñiga. Por otro lado, no hay constancia de que visitara el Reino de Nabarra.

Entre otras obras, escribió el Armorial Héraut Berry -Heraldo Berry-, el cual finalizó hacia el año 1454, siendo copiado, ampliado y en parte manipulado durante el siglo XVII. En él aparece el escudo de un rey consorte de Nabarra, concretamente de Felipe de Evreux y Artois que gobernó desde el año 1328 al año 1343. Si dicho blasón no fue modificado en mencionado siglo XVII, éste es el primer emblema dibujado que sustituye el carbunclo cerrado y pomelado por las cadenas, éstas últimas a modo de alquerque, juego medieval de mesa similar al tres en raya.

Este destacado heraldista francés murió en el año 1460.

Sancho de Alvear; las crónicas de un soldado español

Blasón casa Alvear

 Sancho de Alvear; las crónicas de un soldado español

Iñigo Saldise Alda

Sancho de Alvear era miembro del linaje de los Alvear, hijosdalgos notorios del Reino de Castilla y León, los cuales eran originarios del valle de Aras en Cantabria. A mediados del siglo XV este linaje cántabro-español era vasallo de la casa de Velasco, tanto en servicios como en milicias armadas.

Mientras su hermano Juan de Alvear se hizo cargo de la torre del linaje, Sancho de Alvear fue como escudero parte del servicio del condestable de Castilla, camarero mayor de la reina Isabel I de Castilla y León y del rey Fernando II de Aragón, además de conde de Haro, Pedro Fernández de Velasco.

Sancho de Alvear participó activamente en la conquista del Reino de Granada, tanto como soldado como de escriba y/o copista. Allí coincidió con Diego Hernández de Mendoza y Zuñiga. Tras la muerte en el año 1492 de Pedro Fernández de Velasco, pasó a vender sus servicios como hombre de armas y/o de letras, al mejor postor dentro del Reino de España. Tras la conquista de Granada fue alcaide del castillo de Aldovea, cargo que ocupó al menos durante 10 años, como así atestiguó su contemporáneo el conde de Palma Luis Fernández de Portocarrero y Bocanegra:

(…) es una casa fuerte, cuadrada, de gruesos muros defendidos por un cubo en cada una de las cuatro esquinas. En el interior se abren varios aposentos. Más que fortaleza es casa de campo, en medio de un soto, que pertenece a la Dehesa de Aldovea, abundante caza, principalmente de conejos. Carece de armas y de guarnición. Su alcaide es un montañés llamado Sancho Alvear, que ejerze este oficio desde hace diez años. Dista de Alcalá dos leguas.”

En el año 1507, encontrándose en Murcia, fue nombrado por el procurador español Alfonso Rodríguez de Almela, como cobrador del dinero que se le debía al difunto marido de Francisca de Montealegre. Tres años después, en el año 1510, vivía en la ciudad de Valladolid junto a su esposa Juana de Ruedas e hijos. Allí pleiteo contra el infante Fernando de Granada por el pago de unos servicios militares, los cuales fueron prestados con dos lanzas.

Atendió la llamada a las armas por parte del rey español Fernando de Trastamara-Aragón y Enríquez, entrando con el rango de capitán en el ejército español bajo las órdenes del coronel extremeño Cristóbal de Villalba y González. Con dicho ejército invadió ilegalmente el Reino de Nabarra en el año 1512, participando activamente en todas las campañas emprendidas por el coronel español Cristóbal de Villalba y González, como la toma de la ciudad de Donibane Garazi/ St-Jean-Pied-de-Port y el posterior repliegue a la capital nabarra de Iruñea/Pamplona bajo las órdenes del duque de Alba (de Tormes), marqués de Coria, conde de Piedrahita y señor de Valdecorneja Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez (de Quiñones), para defender la recién ocupada plaza nabarra en nombre del rey español Fernando de Trastamara-Aragón y Enríquez, ante el ejército de liberación nabarrogascón al que había que sumar un millar de mercenarios alemanes y albaneses.

Tras el fracaso nabarro de recuperación del territorio ocupado por los españoles, al capitán Sancho de Alvear, por su conocimiento en el arte de las letras, se le ordenó analizar la documentación nabarra y posteriormente preparar una crónica corregida con códices antiguos castellanoleoneses y aragoneses, es decir españoles, para intentar convencer a los líderes agramonteses, lealistas patriotas nabarros en su mayoría, de la supuesta legitimidad del rey español Fernando de Trastamara-Aragón y Enríquez, a través del recorrido histórico común de Nabarra y Aragón, incluso también con Castilla y León, más concretamente con referencia explícita a su tierra natal, Cantabria. Todo ello a sabiendas de la casi total y frontal negativa de los patriotas nabarros, a aceptar los presuntos derechos a la Corona de Nabarra de Fernando de Trastamara-Aragón y Enríquez, los cuales le había sido entregados en el año 1506 de forma ilegítima e ilegal al rey español, por su esposa Germana de Foix y Valois-Orleans, siendo ésta prima carnal de la reina titular y legítima de Nabarra, Catalina de Foix y Valois.

Ya en el año 1513, mientras Sancho de Alvear trabajaba en el encargo del rey español Fernando el Falsario, su hermano mayor Juan de Alvear fue incorporado al ejército español también con el rango de capitán, por su capacidad de movilización y mando, con la obligación de reclutar 600 peones de armas para la guerra contra el Reino de Nabarra.

Hasta finales del año 1514, Sancho de Alvear residió habitualmente entre Iruñea/Pamplona y Zangoza/Sangüesa, lugar este último junto a su esposa e hijos, pese a ser el capitán de las tropas españolas del valle de Erronkari-Roncal y soldado español perteneciente a la capitanía de Antonio de Velasco. Su familia había entrado con él en el Reino de Nabarra, concretamente en la retaguardia de las tropas invasoras españolas en el año 1512, siendo con ello, unos de los primeros colonos españoles en el ya ocupado y subordinado Reino de Nabarra.

A comienzos del año 1515, Sancho de Alvear fue destinado a la recientemente construida y realmente estratégica fortaleza española del Peñón San Juan de Santa María/Chatêau-Pignon, en Baxenabarra/Basse-Navarre, desde donde se controlaba el camino entre Donibane Garazi/St-Jean-Pied-de-Port y la ciudad de Iruinea/Pamplona, capital del Estado de Nabarra. El alcaide de dicha fortaleza era el capitán español Antonio del Hierro.

Sancho de Alvear en la primera mitad del año 1515 envió una carta a su rey, el español Fernando de Trastamara-Aragón y Enríquez, informándole del movimiento de un número importante de tropas gasconas y nabarrobearnesas, que tenían que unirse al ejército del rey François I de France antes de marchar hacia la península itálica. Entre dicho ejército, Sancho de Alvear destacó la presencia del mariscal de Nabarra Pedro de Nabarra y (Enríquez de) Lacarra.

El día 23 de enero del año 1516 murió el rey español Fernando de Trastamara-Aragón y Enríquez, quien con falsos pretextos había invadido el Reino de Nabarra en el año 1512. Para entonces ya estaba totalmente abastecida y armada la fortaleza del Peñón San Juan de Santa María/Chatêau-Pignon y también, por supuesto, Sancho de Alvear y demás tropas españolas encastilladas en dicha fortaleza.

A mediados del mes de febrero, el capitán español Sancho de Alvear informó al coronel Cristóbal de Villalba y González, nombrado comandante en jefe del ejército de ocupación español en el Reino de Nabarra, por el regente y gobernador del Reino de España, cardenal de España, arzobispo de Toledo, primado de España, inquisidor general de Castilla, miembro de la Orden Franciscana e hijodalgo de Castilla, Francisco Jiménez de Cisneros, de un nuevo agrupamiento de tropas en Salvatierra de Biarno/Bearn. Esta vez formadas por nabarroberaneses, labortanos, xiberotarras y gascones, con la clara intención de desalojar al ejercito ocupante español de las tierras nabarras que permanecían sojuzgadas bajo el terror militar español.

Rápidamente el coronel Cristóbal de Villalba y González ordenó la retirada de la mayoría de las tropas españolas sitas en Donibane Garazi/St-Jean-Pied-de-Port, salvo un contingente de unos 300 hombres y varias piezas de artillería en la fortaleza de dicha ciudad, quedando bajo el mando del alcaide de la misma, el capitán español Antonio de Ávila.

Dichas tropas españolas, en las cuales se encontraba el capitán Sancho de Alvear, partieron hacia Auritz/Burguete, llevando a su paso una política de tierra quemada, robando ganando de tiro y quemando campos, casas y pueblos. También permaneció operativa y armada con artillería, la fortaleza española del Peñón San Juan de Santa María/Chatêau-Pignon, bajo el mando del alcaide español Antonio del Hierro.

El capitán Sancho de Alvear bajo las órdenes del coronel Cristóbal de Villalba y González, junto al resto de soldados españoles sometieron la villa de Zangoza/Sangüesa y reforzaron Burgi por el capitán español Amézcoa, con las mesnadas españolas encuartelados en Irunberri/Lumbier. Tras ello, la comarca de Orreaga/Roncesvalles fue saqueada y quemada por las tropas españolas del coronel Cristóbal de Villalba y González. La insurrección patriótica nabarra había sido brutalmente oprimida por los españoles, y el ejército capitaneado por el rey consorte Juan III de Nabarra se había estancado en Donibane Garazi. Pero lo más preocupante fue la escasez de suministros y la imposibilidad de recibirlos a corto plazo. Por estos motivos el mariscal de Nabarra decidió volver al valle de Erronkari/Roncal, donde la situación se agravó más al estar cerrado uno de los puertos pirenaicos, por la gran acumulación de nieve. Además sufrió la emboscada de tropas españolas en las cuales se encontraba Sancho de Alvear. Pedro de Nabarra y Lacarra se rindió junto a otros 17 nobles nabarros al invasor-ocupante español, bajo las leyes caballerescas, lo que permitió la libertad de todos sus subordinados.

Sancho de Alvear fue el encargado de escoltar y vigilar al mariscal de Nabarra, siendo conducido éste junto al resto de nobles nabarros por Zangoza/Sangüesa hasta la ciudad de Lizarra/Estella. En el año 1517, el capitán de infantería de su majestad Carlos I de España y V de Deutschland/Alemania, Sancho de Alvear, es cuando envió una carta al mariscal de Nabarra buscando la adhesión de éste al rey español, adjuntando una crónica, su obra Genealogías y descendencias de los reyes de Navarra y duques de Cantabria.

Sancho de Alvear participó en el año 1520, en el sometimiento de los sublevados en el conflicto interno en el Reino de España, concretamente el de las comunidades de Castilla.

En el año 1521, Sancho de Alvear también participó bajo las órdenes del capitán general de Gipuzkoa/Guipúzcoa Beltrán de la Cueva, en la defensa de Donostia/San Sebastián, villa fiel al rey-emperador español, ante el asedio del ejército francés capitaneado por el señor de Bonnivet Guillaume Gouffier. Pero el almirante francés levantó el cerco a la villa debido al mal tiempo reinante y retirándose por ello hasta Hondarribia/Fuenterrabia.

Un año después, concretamente en 1522, un ejército español formado por 30.000 hombres, muchos de ellos con arcabuces, junto a una artillería formada por 3 cañones, 1 culebrilla, 2 sacres, 6 falconetes y 4 ribadoquines, cercó el castillo de Amaiur/Maya, el cual estuvo defendido por 150 valerosos patriotas nabarros. En dicho ejército se encontraba también el capitán de infantería Sancho de Alvear, como así lo atestigua con la libranza de Francisco López de Zúñiga y Avellaneda, conde de Miranda, virrey de Navarra, a Juan Rena a favor de Sancho de Alvear, capitán del valle del Roncal, y de 252 vecinos, por sus servicios durante la toma de la fortaleza de Maya. (…) Recibo Sancho de Alvear, comisario del valle del Roncal, la suma de 71.085 maravedís entregados por Juan Rena en pago del sueldo de los vecinos del valle durante la toma de la fortaleza de Maya (Pamplona, 30-10-1522). Carta de poder de los vecinos del valle del Roncal otorgada a favor de Sancho de Alvear, capitán y comisario del valle, para recibir y cobrar de Juan Rena el sueldo por la toma de la fortaleza de Maya (Roncal, 18-8-1522).

Un año después, un recibo de Sancho de Alvear, comisario del valle del Roncal, de 2.570 maravedís entregados por Juan Rena para fin de pago de 10.000 maravedís por sus servicios en San Sebastián.

En el año 1526, en las calles de Lizarra/Estella, después de unas palabras de enojo entre Juan de Alvear, hijo de Sancho de Alvear, y Juan de Iturmendi y Martín de Iturmendi, hermanos carnales e hijos de Martín de Iturmendi y Juana de Garro, se encontraron “en el Puent de la Riba de la dicha ciudat, que pasan de la Carrera Luengua a la Rua, y así topados tres por tres se alló erido el dicho Johan de Albear de una cuchillada”, de la cual murió el colono español.

Que sobre palabras de enojo, que obieron y pasaron entre los dichos Joan de Iturmendi y Martín de Iturmendi, y Joan de Albear, hijo legítimo de Sancho de Albear y de Joana de Ruedas, vecinos de la dicha ciudad de Estella, defuncto, se toparon en la Puente de Arriba de la dicha ciudad tres por tres y echaron mano por sus espadas y se tiraron muchos golpes y cuchilladas los unos contra los otros, y el dicho Joan de Albear fue herido de una cuchillada de la qual después de pasados algunos días murió y acabó sus días naturales, y que por ruego de algunas personas deudos de los sobredichos, el dicho Sancho de Albear, padre del dicho Joan de Albear, defuncto, ante que muriese les perdonó la muerte del dicho su hijo, y después de él muerto la dicha Joana de Ruedas, como madre y el Bachiller García de Albear y Pedro de Albear e María de Albear, muger legítima de Joan de Sangüesa, notario, vecinos de la dicha ciudad de Estella, hermanos carnales del dicho Joan de Albear, defuncto, y el dicho Joan de Sangüesa como tutor y curador de las personas y bienes de Sancho de Albear defuncto y de Tristant de Albear y de Jorge de Albear, menores hijos legítimos de los dichos Sancho de Albear y Juana de Ruedas”.

Llegaron a un acuerdo. Los Iturmendi pagarían los gastos hechos de cirujanos y de medicinas, además de las honras fúnebres, añadiendo una cantidad de socorro a la familia del muerto, redactándose un acta de perdón, el pacto se firmó el 5 de noviembre de 1530 estando ya muerto Sancho de Alvear.

En la crónica enviada al mariscal de Nabarra también menciona el español Sancho de Alvear la batalla de las Navas de Tolosa, de las siguientes formas, destacando la referencia a la esmeralda de Miramamolin y a las cadenas del escudo de los Zúñiga.

(…) Averiguare, que es el poderoso Rey D. Sancho el fuerte de Navarra peleo en el cuerpo de la batalla tan poderosamente que su Alteza fue el primero que rompió la cadena que estaba alderredor del Miramamolin (…)”

(…) el rey Don Sancho el fuerte rompió la cadena y fue para las tiendas del Miramamolin y dentro de la tienda principal estaba a manera de un farcel de yerro, de una red de hierro muy menuda y en medio daste farcel y red de yerro estaba donde se venían a juntar los cabos, una esmeralda verde de mui gran valor y como quiera que la mayor parte de las riquezas desta batalla que el Rey D. Sancho no quiso otra cosa sino trae por armas aquella red de hierro, que estaba hecho un carcel a manera de una camarica, y ansi de oy adelante se traen por armas estas mismas redes de hierro hallaron oy en dia en la Yglesia mayor de Pamplona en el coro y en la Yglesia mayor de Tudela la otra cadena que estaba rodeando (…) que el mismo rey quebro, repartelas a trozos para los Cavalleros (…) de aquella batalla, y a los Cavalleros de Zuñiga que eran cantabros (…) y les dio un trozo de cadena dorada por orlas (…)”.

2026/02/13

Diego Hernández de Mendoza y Zuñiga

Diego Hernández de Mendoza y Zuñiga

Iñigo Saldise Alda

Pocos escritos míos tienen como protagonista a un español, pero este castellanoleonés ha resultado ser un agente histórico de interés, quizás clave en la historia, al menos para el estudio del escudo de Nabarra y su transformación de carbunclo a cadenas.

Diego Hernández de Mendoza y Zuñiga fue un noble, hombre de armas, cronista, heraldista y genealogista español. Nació en torno al año 1420 y murió hacia el año 1501.

Fue de la nobleza, eso sí, descendiente de las ramas inferiores de los linajes de las casas de los Mendoza y de los Zuñiga. A temprana edad fue recogido bajo la tutela y protección por su familiar el marqués de Santillana Iñigo López de Mendoza y Lasso de la Vega, accediendo con ello a la corte del Reino de Castilla y León. A finales del año 1439 y a comienzos del año 1440, viajó junto al marqués de Santillana, al señor de Haro y al obispo de Burgos a la ciudad de Logroño, recibiendo a una embajada del Reino de Nabarra, la cual estaba encabezada por la reina Blanca de Evreux y Trastamara, su hija Blanca de Trastamara y Evreux, prometida del príncipe Juan de Asturias, además del príncipe de Biana Carlos de Trastamara y Evreux, con el cual coincidió en varias ocasiones antes de que el príncipe de Biana regresara al Reino de Nabarra.

Posteriormente formó parte de la Corte itinerante del rey consorte de Nabarra Juan de Trastamara y Alburquerque, mientras éste permaneció en tierras del Reino de Castilla y León defendiendo, Juan II de Nabarra, solo sus intereses personales en dicho Reino de Castilla y León, acompañando más tarde al rey viudo y usurpador de Nabarra a la corte del Reino de Aragón donde estuvo de carcelero del príncipe de Biana en el año 1454. Regresó al Reino de Castilla y León tras la coronación de Juan de Trastamara y Alburquerque como rey de Aragón en el año 1458, poniéndose rápidamente al servicio de los hermanos Alfonso e Isabel de Trastamara y Avis.

Posteriormente llegó a ser uno de los varios cronistas de los reyes de España, la reina castellanoleonesa Isabel de Trastamara y del rey aragonés Fernando de Trastamara y Enríquez. En el año 1492 estuvo en el asedio y la toma militar de la ciudad cabeza del Reino de Granada. A lo largo de su viva escribió, entre otras cosas, un Libro de Armería o Libro de los linajes más prinçipales de Hespaña, registrado entorno al año 1450, donde se utiliza por primera vez la ruptura de las cadenas de Las Navas de Tolosa, por parte de Sancho VII de Nabarra, para describir al escudo del Reino de Nabarra.

(…) escudo es colorado con unas cadenas amaryllas hechas como a manera d’alquerque, con un esmalte verde en medyo. Y esto por tanto porqu’el rrey don Sancho de Navarra, que dixeron el Magno, fue con el rrey don Alonso de Castilla en la batalla de las Navas de Tolossa, do el Myramamolyn estava en un canpo çercado de aquéllas cadennas muy fuertes, las quales tenían a los cuellos treynta mill moros negros soterrados en la tierra hasta las çintas, y sendas lanças largas en las manos. Y por la una parte vyno aquel rrey de Navarra y quebrantó las cadenas y de allý adelante las tomó por armas.”

Breve historia y escudo de la casas de Eztuniga y Zuñiga


El primitivo solar de Eztuniga, hoy Zúñiga, se encuentra en el valle de la Solana, Merindad de Lizarra-Estella. En él radicó una de las casas nobiliarias más importantes de la edad media en el Reino de Nabarra y posteriormente en el Reino de Castilla y León.

Cuentan diversos cronistas, que la casa de Eztuniga, Estunega, Estuniga, Astunica, Stunica, Estúñiga, Stúñiga o Zúñiga, tiene sus orígenes en los mismísimos reyes de Iruñea-Pamplona de la casa Vascona, Pirenaica o Nabarra. Resumidamente nos cuentan que descienden por línea directa o recta de varón, de Eneko Aritza-Iñigo Arista, primer rey de Iruñea-Pamplona.

Durante el reinado de Alfonso el Batallador, rey de Aragón, Gascuña, Naiara-Nájera e Iruñea-Pamplona, Diego Iñiguez de Estuniga fue ricohombre y alférez mayor de Nabarra.

Hay constancia fidedigna de que Iñigo Ortiz de Stunica y su hijo Diego, estuvieran presentes ambos junto a otros 198 caballeros nabarros a las órdenes de Sancho VII el Fuerte, rey de Nabarra, en la batalla del año 1212 de Las Navas de Tolosa, de la cual hablaremos posteriormente.

Durante la conocida como guerra de la Nabarreria, en el año 1274, se ocasionó una querella sobre el tutelaje durante la minoría de edad de la reina Juana I de Nabarra y de su matrimonio concertado por la reina madre con el delfín de Francia, Felipe. El nieto de Iñigo Ortiz de Stunica coincidente en nombre y que ostentaba el título de señor de Stunica y de alférez mayor de Nabarra, se negó a apoyar a la reina madre y abandonó el Estado de Nabarra a fines del mismo año, refugiándose con su familia en La Rioja-Errioxa, tierra vascona que se encontraba ya bajo el yugo castellanoleonés.

Así pues, el señorío de Stunica es revertido por primera vez en el año 1276 a la Corona de Nabarra, mientras que el rey de Castilla y León Alfonso X, lo reconoce como rico-hombre de Castilla y le donó los señoríos de Las Cuevas, Bañares y otros en La Rioja-Errioxa a Iñigo Ortiz de Stunica.

Ya dentro del Reino de Castilla y León, las ramas de la casa de Stunica florecen y se afianzan dentro de la corte castellanoleonesa, destacando entre todas ellas la de Diego López de Stunica, el cual sería nombrado justicia mayor de Castilla y I señor de Béjar.

Esta rama familiar ostentó importantes títulos feudales castellanoleoneses, como el de alguacil del Reino castellanoleonés. Todos ellos de carácter hereditario, siendo Álvaro de Zúñiga y Guzmán quien castellanizó definitivamente el nombre vascón original de Eztuniga. Fue concretamente en el año 1476 tras haberse reconciliado con Isabel I de Castilla y León, tras comprobar que fracasaría en su apoyo a Juana, conocida como la Beltraneja.

En el año 1485, la reina de Castilla y León le otorgó el título de grandeza de Castilla. Así pues Álvaro de Zúñiga y Guzman fue justicia mayor y alguacil de Castilla, Primer Caballero del Reino, alcalde de la fortaleza de Burgos, administrador del maestrazgo de la Orden de Alcántara, duque de Plasencia, conde de Bañares, duque de Béjar, señor de Gibraleón, junto a señor de Zúñiga y Mendavia, estos últimos de forma ilegítima.

Es cierto que esos títulos nabarros fueron otorgados nuevamente a los Eztuniga por Carlos III de Nabarra. Concretamente fueron a parar en la persona de Diego López de Estunica. Esto fue por su labor diplomática durante el tratado de paz, amistad, ayuda y cooperación del año 1394, llevado a cabo entre el rey de Nabarra y el rey Enrique III de Castilla y León.

Pero en el año 1396, dichos títulos y tierras fueron de nuevo revertidos a la Corona de Nabarra. Esto fue debido al contrato matrimonial realizado entre Yenego Ortiz de Estunica, hijo de Diego y Juana, hija natural o bastarda de rey nabarro Carlos III el Noble. Debido ha este enlace Carlos III de Nabarra le otorgó el privilegio de lucir las armas de Nabarra en su escudo. La forma de ello fue en forma de bordura de gules cargada de filete pomelado de oro o cadena de Nabarra, como posteriormente aparece en el privilegio de la Unión para la ciudad de Iruñea-Pamplona del año 1423.

A Yenego Ortiz de Estunica se le reconoció en algunas crónicas como mariscal del Reino de Nabarra durante el reinado de Carlos III. En el año 1429 fue enviado como embajador del Estado de Nabarra a la Santa Sede de Roma.

Su hermano Juan, durante la guerra del año 1430, luchó del lado del Reino de Castilla y León, es decir, contra el Reino de Nabarra. Poe ello las tierras de Estuniga y Mendabia fueron confiscadas por Blanca de Nabarra, las cuales, posteriormente fueron entregadas al alférez del Reino de Nabarra, Charlot de Beaumont-Nabarra y Lizarazu.

En el año 1450, tras la reconciliación de Yenego Ortiz de Estunica con Juan II de Nabarra, este último le restituyó como señor de Eztuniga y Mendabia. Además mandó la devolución de sus tierras, algo que no se logró por la negativa de Luís II de Beaumont, condestable del Reino de Nabarra y I conde de Lerin, el cual se encontraba posicionado a favor de Carlos príncipe de Biana y por tanto, en guerra contra Juan II el Usurpador.

Los descendientes de Yenego de Ortiz de Estunica, legítimos poseedores de los títulos nabarros de señor de Eztuniga y Mendabia, estuvieron “afiliados” al bando agramontés y finalmente fueron fieles a la soberanía de Nabarra durante la invasión española del año 1512, donde se encontraban miembros de la ya castellana por todos los costados, españolizada si queréis, casa de Zuñiga. Sirva como un mero ejemplo de ello el militar invasor español Pedro Álvarez de Toledo y Zuñiga, hijo del mismísimo duque de Alba.

La Casa de Eztuniga, una vez su entrada y asentamiento en el Reino de Castilla y León, es considerada por diversos historiadores, como la iniciadora o propulsara de la leyenda de las cadenas de Las Navas de Tolosa, las cuales introdujeron en su blasón, siendo constantes esas armas en Castilla y León desde el año 1402. Esto se debió a su necesidad o ansias de ascender en el escalafón cortesano dentro de nobleza castellanoleonesa. Por ello se autotitulan del linaje de uno de los caballeros nabarros que rompieron el palenque que encadenaba a camellos y esclavos de Miramamolin.

Además y en consonancia con la leyenda de Las Navas de Tolosa, varios heraldistas de diversos países, consideran a la casa castellana de Zuñiga, la primera en interpretar el carbunclo del blasón del Estado de Nabarra como cadenas.

Volviendo atrás en el tiempo, en el año 1274, el paso de este linaje al Reino de Castilla y León, ocasionó la primera variación en los esmaltes de su escudo, concretamente llevado a cabo en el año 1276, siendo que su campo pasó de gules a ser de plata, mientras que la banda de oro pasó a ser de gules.

La casa castellana de Zúñiga volvió a cambiar su blasón familiar. Esta vez el campo de plata se mantuvo mientras que la banda paso de gules a ser de sable. Los heráldistas españoles no se ponen de acuerdo, ya que unos dicen que fue en el año 1369 por la muerte de Pedro I de Castilla y León ó bien en el año 1390 cuando la coronación para el Reino de Castilla y León de Enrique III y también en honor a su abuelo Enrique II.

Es en el año 1402 es cuando la casa de Zuñiga realizó la inclusión oficial de una cadena de ocho eslabones de oro en su blasón familiar, siendo ésta en referencia explícita y clara a la batalla de las Navas de Tolosa.

Esto quedaría reflejado en un poema, romance o trova de la época de Pedro I de Castilla y León, cuando éste contaba con el apoyo de esta familia ya políticamente castellana por los cuatro costados.

Vi en campo de limpieza

Cerca del muy alto carro,

La Banda de fortaleza,

Con Cadena de Nobleza

Y Sangre del Rey Navarro:

Y que con la Cruz preciosa,

En las Navas de Tolosa

Se ganaron en un día,

Cuando Zúñiga vencía,

Con su lanza victoriosa.”

Breve historia y escudo de la casa de Mendoza


Los Mendi-hotza, Mendoça o Mendoza, también eran de un linaje vascón procedente por vía directa masculina del primer conde-tenente de Bizkaia-Vizcaya y pero estos por vía directa femenina de los reyes de Nabarra de la casa vascona de Semeno-Jimena.

Iñigo López de Mendoza participó en la batalla de las Navas de Tolosa bajo las órdenes del ya castellano señor de Vizcaya Diego López de Haro. En el año 1340 este linaje pasó de forma definitiva al Reino de Castilla y León, lo que ocasionó la primera variación en su escudo, pues añadieron un perfil de oro a la banda de gules sobre fondo de sinople, para estar dentro de las estrictas normas heráldicas castellanoleonesas.

El primer Mendoza español fue Gonzalo Yáñez de Mendoza tras ponerse al servicio del rey Alfonso XI de Castilla y León. Tras esta variación, los Mendoza presenta su blasón bajo la leyenda de que son descendientes directos de Rodrigo Díaz de Vivar “el Cid”.

En el año 1440, con motivo de la boda entre el conde de Monteagudo Pedro González de Mendoza e Isabel de Zúñiga, el marqués de Santillana Iñigo López de Mendoza, reputado militar, poeta y heraldista de su época, introdujo la cadena de ocho eslabones de oro del escudo de los Zuñiga en el blasón de alianza entre Mendoza y Zúñiga, para esta rama familiar de los Mendoza. Posteriormente otras ramas también las pusieron en sus respectivos blasones bajo la leyenda de fue su antepasado Iñigo López de Mendoça, quien y siempre según ellos, rompió las cadenas en la batalla de las Navas de Tolosa.

Por otro lado, el marqués de Santillana en la estrofa VIIIª de su poema del año 1436, titulado Comedieta de Ponza, nos presentó el escudo de Nabarra de la siguiente forma:

(…) La segunda tarja de un balajo ardiente

era e de amarilla gema pomelada,

cuyo nombre dije non tácitamente;

e cada cual poma con nudos ligada,

de verde carbunclo, al medio esmaltada.”

NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda

ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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