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2009/04/30

KONTZERTU



Hoy es el debut de BIZARDUNAK, el grupo nacido directamente de los testiculos de Navarra.

Porque como dijo un carlista de Puente la Reina, a la pregunta de qué son los Fueros... "¿Los Fueros? los Fueros son los cojones de Navarra"


Bizardunak tocaran por primera vez en la Sociedad Etxe Beltza de Atarrabia, a las ocho de la tarde de hoy (calle Atarrabia, al fondo)

Si ya se que es demasiado tarde pero... ¿Qué vas a estar haciendo a esa hora?

BIZARDUNAK

2009/04/27

Iruinea, abril 2009

Iñigo Saldise Alda
Revolución
Soberanía de Navarra

Conocemos como revolución, al canje o transformación radical y penetrante, respecto al pasado inmediato. Una revolución se puede engendrar en varios ámbitos al mismo tiempo, dentro de los espacios políticos, militares, sociales, económicos, culturales, religiosos, etc. Los cambios revolucionarios, además de básicos y profundos, resaltando especialmente todos los que traer consecuencias trascendentales, que han de percibirse como repentinas e impetuosas, dándose así una ruptura trascendental con la ley establecida o una interrupción evidente con el estado anterior de las cosas que afecte de forma decisiva a las estructuras existentes.

De no ser de esta manera, simplemente serían una evolución del sistema establecido, a modo de transición o sencillamente se podría considerar la manera de encontrar una solución, para una dificultad coyuntural. Si incluso le llega a faltar un cambio en el sistema que tenga una cierta relevancia, esta acción simplemente es considerada como una revuelta.

Las revoluciones en si mismas, son el resultado de diferentes procesos históricos y de las construcciones colectivas. Centrándonos en la revolución política, debemos de conocer que ésta, es aquella en la cual se da un cambio en el gobierno, o incluso se altera totalmente la forma de gobierno del sistema político del estado, mientras que las relaciones sociales permanecen intactas.

Las revoluciones políticas se anteponen a las revoluciones sociales, principalmente por que estas últimas alteran de forma sustancial, las relaciones referidas a la propiedad. La revolución francesa del año 1789, es un claro ejemplo de revolución burguesa, mientras que la revolución soviética del 1917, es considerada el mayor ejemplo de revolución proletaria, pero ambas son a su vez, unos ejemplos que irían más allá de la elemental revolución política, considerándose ambas, ejemplos de la revolución social; la francesa capitalista y la soviética comunista con bases socialistas.

Repasando la historia de los navarros, podemos afirmar con total rotundidad, que no hemos realizado una revolución propia, y que incluso, dos revoluciones de los estados que ocuparon nuestro territorio, sirvieron para eliminar la poca autonomía propia existente, de manera dividida, a ambos lados del Pirineo.

La revolución francesa del año 1789, significó la perdida total de la poca autonomía navarra existente después del año 1620, tras la eliminación total, para beneficio de la revolución francesa claro está, de la última institución conforme a Navarra, existente al norte del Pirineo y situada concretamente en la hermosa ciudad de Pau, que era conocida como el Parlamento Navarro.

Por el contrario, al sur de Pirineo continuaron existiendo unas Cortes de Navarra hasta el año 1841, localizadas en Iruñea, pero siendo ilegítimas desde el año 1512. Estas Cortes son eliminadas como consecuencia de la revolución española del año 1820, que daba lugar al denominado trienio liberal, tras obligar a Fernando VII de España, la jura de la constitución española de Cádiz del año 1812. Tomando como base esta constitución, el gobierno progresista del reino de España, realizó una transición hacia una nueva constitución española en el año 1837, donde se establecía el sistema político del estado español, siendo necesario para lograrlo, el cambio impuesto al reino de Navarra, por el cual pasaba a ser una mera provincia más del reino de España. Los políticos españoles se vieron beneficiados por la finalización de la I guerra carlista y no duraron el aprovechar la oportunidad, para imponer este importante cambio a los navarros.

Hoy a principios del siglo XXI y ante la cercanía de la triste efeméride de la invasión y ocupación española del Reino de Navarra del año 1512, nuestra prioridad debe de ser la de buscar una unidad política y social, en torno al objetivo primordial, que no es otro más que alcanzar la libertad, mediante la recuperación de la soberanía de nuestro Estado, Navarra.

Para ello, debemos analizar todas las vías posibles existentes en la actualidad, con las que lograr este noble objetivo, y cerrar filas en torno a la que nuestros pensadores y políticos consideren como la más apropiada, pues una vez recuperada nuestra libertad, si es necesario, seremos nosotros los que hagamos una revolución político y social, o realizaremos las evoluciones o transiciones que consideremos apropiadas, desde la libertad que nos otorgará, el haber recuperado por fin, la soberanía del Estado de Navarra.

2009/04/24

Iruinea, abril 2009




Iñigo Saldise Alda
UNIDAD SOBERANISTA
Soberanía de Navarra

Si algo nos ha perdido a nosotros los vasco(ne)s, a lo largo de la historia, siendo el pueblo con la lengua más antigua de Europa, es la falta de unidad total en torno al único Estado que crearon nuestros antepasados, y a su vez nos sirvió como representación en el concierto político europeo y por ende mundial, es la falta de unidad política total. La falta de esta unidad, en torno a dicho Estado, ha significado a la postre, la dilapidación de la soberanía propia y por consiguiente, la pérdida de nuestra libertad ancestral.

Coincidiendo con la caída del imperio romano, y pudiéndola enmarcar dentro del movimiento denominado de los baguada, los diferentes pueblos que conforman la nación vascona, se sublevaron de manera particular a la autoridad romana, con el único objetivo de buscar la recuperación de la independencia, la cual solo se había dado en los tiempos prehistóricos, pero sin que se diera realmente una verdadera unidad política, al actuar de manera diferenciada.

Esta unidad política, realmente no se alcanzó hasta tomar el control político de la denominada marca o ducado de Vasconia, el cual fue precisamente creado, y a su vez impuesto al pueblo vascón, por los reyes franco-merovingios, entre los años 601-602, con el único motivo de controlar a la totalidad de la nación vascona. Tras tomar el control los vascones de dicho ducado, no es hasta Eudon el Grande, cuando se intenta una declaración firme de independencia con respecto al reino franco, la cual viene dada al autotitularse Eudon, como rey de los vascones, desafiando frontalmente a la autoridad carolingia.

La invasión musulmana de Europa, a través del estrecho de Gibraltar, que significó la caída del reino visigodo de existente en la Península Ibérica, cuya monarquía era enemiga acérrima de los vascones, supuso un duro golpe a las pretensiones de Eudon y sus descendientes, los cuales logran sobrevivir de manera independiente al cobijo de las faldas del Pirineo, territorio ancestralmente vascón.

Estos vascones libres e independientes, comenzaron a ser llamados navarros, los cuales mostraron su poderío estratégico y político, al derrotar a las tropas francas de Carlomagno el 15 de agosto del año 778, ocasionándoles la única derrota conocida al mejor ejército de Europa de la época, simplemente como represalia a la acción militar franca, que significó la destrucción de la muralla de la ciudad de los vascones, Iruñea.

En aquella batalla, acudieron no solo los vascones libres o navarros, sino que también socorrieron vascones supuestamente no libres o bajo sometimiento franco e incluso vascones musulmanizados, los banu qasi, dejándonos para la posteridad una fecha de la cual sentirnos orgullos, pues demuestra la continua búsqueda de la libertad a lo largo de la historia llevada a cabo, por el pueblo del idioma más antiguo de Europa.

Sin esta gran victoria vascona, la cual ha sido intentada ocultar sin éxito por los franceses, descendientes de los francos, habría sido imposible la constitución de un Estado vascón, que fue instituido como Reino de Pamplona, 14 años después de haber nombrado como rey de los vascones libres o navarros, a Eneko Aritza.

Bajo esta estructura política, todas las naciones vasconas estaban definidas con el término político de navarros. Solo las ambiciones personales e incluso familiares, a lo largo los ocho siglos de existencia del Estado Atlántico-Pirenaico, facilitaron en gran medida, la desaparición de los mapas políticos del único Estado que hemos ostentado de manera soberana los vasco(ne)s.

Hoy, a comienzos del siglo XXI, los vasco(ne)s nos vemos en la obligación de buscar, una vez más, la unidad que nos facilitó alcanzar la victoria un 15 de agosto del año 778. Esta unidad soberanista, nos la facilita el conocimiento histórico de la existencia de un Estado propio, independiente de otros estados europeos. Pero realmente solo podrá ser lograda, cuando aparquemos nuestros pequeños matices políticos, olvidándonos si somos republicanos o monárquicos. Obviando la ideología política (conservadores, liberales, democratacristianos, socialistas, comunistas,..) de nuestros compatriotas y apoyando la vía política más directa que nos lleve a la libertad, reconociendo que la recuperación de aquel Estado que hizo libres a nuestro antepasados, es el realmente el camino más directo para lograrlo.

2009/04/23

Iruinea, Abril de 2009

Iñigo Saldise Alda
¿Independentismo o soberanismo?
Soberanía de Navarra

A primera instancia, los términos, independentismo y soberanismo, nos pueden parecer idénticos, pero ambos encierran algunas diferencias, las cuales pueden ser pequeñas, pero con una gran trascendencia final para el objetivo que perseguimos, que no es otro más que alcanzar la libertad, deshaciéndonos o soltándonos de las cadenas que nos imponen desde el reino de España y la república de Francia.

El independentismo es considerado por muchos, como una corriente política, derivada generalmente de los nacionalismos surgidos a lo largo de la historia política del hombre, donde se defiende la independencia de un territorio respecto al estado o estados en que se encierra. Las tesis independentistas suelen plantearse principalmente, sobre la existencia de una nación, basada primordialmente en la historia, cultura y lengua propia de territorio en cuestión.

La afirmación o conclusión a la que llega el independentismo, es que dicha nación no alcanzará nunca su máxima plenitud cultural, social o económica mientras continúe formando parte del estado o estados, de los cuales quiere independizar, llegando a demostrar incluso, la falta de lazos democráticos o de cualquier otro tipo, existente con el estado o estados, del cual forma parte por una imposición político, militar, cultural y lingüística, que impide insistentemente y continuadamente, la subsistencia de la nación propia, al estar soportando un ámbito jurídico-político, ajeno a las costumbres del país.

El ejemplo más significativo de independentismo, lo podemos encontrar en el año 1776, concretamente en las trece colonias británicas existentes en Norteamérica, que se encontraban ya por entonces en una guerra abierta contra la corona inglesa. Dichas colonias llegan a un acuerdo conjunto y firman la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. En dicha declaración, los diferentes representantes de las colonias, explican detenidamente cuales son las razones que les hacen llegar a declarar su independencia con respecto al reino de Inglaterra.

En el soberanismo se engloban todas las razones que aporta el independentismo, lo que nos puede llevar incluso a una errónea conclusión, con la cual podríamos creer que viene a ser lo mismo, lo único que utilizando un término diferente, cuando realmente el soberanismo da una vuelta de tuerca mayor al reivindicar la restauración de un Estado propio, ya existente en la historia del pueblo-nación o pueblos-naciones que lo conformaron y que tenía definido claramente su territorio mediante la acción política de sus gobernantes.

Uno de los ejemplos más claros de soberanismo, lo encontramos durante la II guerra mundial, este es el caso de la república de Francia. El estado francés es invadido y ocupado por las tropas alemanas, instaurando un gobierno títere en Vichy, que básicamente atendía con su sumisión, todas las necesidades o peticiones realizadas por el III Reich alemán. Mientras en tierras inglesas un patriótico gobierno francés, trabaja junto a los aliados en post de la recuperación de la soberanía para la república de Francia, algo que alcanzarían incluso antes del final de la contienda bélica, la cual asoló Europa.

Mientras que en el independentismo hay que crear un Estado básicamente partiendo de cero, el soberanismo tiene que recuperar un Estado ya existente en la historia política europea y por ende mundial, añadiendo un gran peso político a las reclamaciones existentes en el independentismo, que sirven a modo de cimientos en los que apoyarse y desmotar las falsarias aportaciones del estado o estados, que impiden con todo su fuerza y poder, las reivindicaciones legítimas de los pueblos-naciones, que están reflejadas en el 2º punto de la resolución 1514 de las Naciones Unidas, realizada el 14 de diciembre del año 1960 y que dice así:

“Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación; en virtud de este derecho, determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural”.

2009/04/16

Iruinea, abril 2009

Iñigo Saldise Alda
Recuperar nuestro Estado
Soberanía de Navarra

“Un pueblo que no conoce su historia no puede comprender el presente ni construir el porvenir” Helmut Kohl

Hace pocos días, pude leer un interesante artículo firmado por Angel Rekalde, donde se hacía eco de unas reflexiones hechas por el sociólogo catalán, Salvador Cardús, en un escrito que lleva por título, Crisis e impotencia. Coincido con en gran media con las afirmaciones y puntualizaciones del escrito de Angel Rekalde, el cual lleva por título Sentido de Estado, a pesar que su reflexión se cierne única y exclusivamente, en dos comunidades del reino de España. La C.A.V. y C.F.N.

A diferencia de la conclusión final Angel Rekalde y Salvador Cardús, y pese a reconocer que si hay una falta de sentido de Estado, muchos vascos y la totalidad de los navarros, sabemos a ciencia cierta, que tenemos un Estado, el cual sencillamente está ocupado e incluso se podría llegar a afirmar que está colonizado, tras las diferentes agresiones militares que ha sufrido, desde muchos siglos atrás, a manos de españoles y franceses.

Me permitiré tomarme la licencia de aprovechar y completar, el símil marítimo que nos deja Angel Rekalde en su escrito, que incluso podríamos considerarlo una bofetada a la situación política que padecemos en la actualidad. Es cierto que navegamos desde hace mucho tiempo en un barco a la deriva, donde las discusiones, calumnias y enfrentamientos entre la tripulación de la nave, son constantes y preocupantes, entre otros problemas debido a carecer de un líder aceptado por todos, que sería el capitán al mando del timón de nuestro barco. Estos enfrentamientos solo benefician y en gran media, a la tormenta en la que se disfrazan las imposiciones militares, políticas, culturales y económicas, provienen del reino de España y de la república de Francia, cuya únicas pretensiones, desde tiempos inmemorables, es la de hundir definitivamente la nave que es nuestro Estado.

A pesar de las diferentes imposiciones extranjeras en nuestro territorio, a largo de estos siglos pasados, la mayoría del pueblo vasco y la totalidad de los navarros, sabemos y confirmamos las palabras de Sabino Arana, en las que nos decía que los vascos no somos ni españoles, ni tampoco franceses y nos atrevemos a añadir en la actualidad, que nosotros somos navarros, pues reconocemos cual es nuestro verdadero Estado.

Incluso podemos afirmar, que a pesar de que la mayoría de agentes políticos e incluso sociales y culturales de este país, estén intentando trabajar por la independencia, envuelta en la recuperación de la soberanía perdida manu militari del único Estado que hemos tenido, y que nos ha representado de igual a igual, ante los demás estado europeos y por ende del Mundo, esta búsqueda está siendo realizada desde un marco político ajeno al propio, supeditándola así a unas leyes ajenas, lo que nos demuestra una grave falta de sentido de Estado en todos ellos.

Por éste punto coincido con Salvador Cardús, al afirmar que a todos estos agentes, “que les falta sentido de Estado”, precisamente por trabajar dentro de las agendas políticas españolas y francesas e incluso llegado el caso, obvian y ocultan, acciones soberanistas navarras realizadas, incluso a nivel Mundial, las cuales realmente tienen mayor legitimidad que cualquier otra acción realizada a través de las diferentes instituciones españolas y/o francesas, que recordemos son impuestas en este país, y cuyos marcos constitucionales niegan reiteradamente, una y otra vez, cualquier opción que tenga unos mínimos planteamientos en beneficio del pueblo navarro, que dicen representar, ya sea esta acción meramente autonomista o de un indudable sentido independentista e incluso cualquier iniciativa tildada de soberanistas, ya que serán frenadas en seco, por ese marco al cual españoles y/o franceses llaman “democrático”, que incluso se atreven a definir como estado de derecho.

Para concluir, siempre tengo presente una conversación que mantuve no hace mucho, con el historiador Mikel Sorauren, al cual le expresé mi inquietud en lo concerniente a este tema, tan vital para nuestra subsistencia como pueblo, que es la recuperación de nuestro Estado, Navarra. Mikel Sorauren me indicó que nosotros, la mayoría de los vascos y la totalidad de los navarros, no podemos ni debemos cerrar ninguna vía que tenga como camino y destino nuestra libertad y que nuestra obligación era la de continuar en la brecha en ayuntamientos y demás instituciones impuestas por españoles y franceses. Bien, pero esto también se puede compaginar con acciones propias, ajenas a las agendas que marcan desde Madrid y Paris, donde está claro que se tiene un sentido de Estado definido y propio, precisamente por que tenemos claro cual es nuestro objetivo y trabajamos por lograrlo, que sencillamente es el recuperar nuestro Estado.

2009/04/10

Iruinea, abril 2009

Iñigo Saldise Alda
Bizkaia (II)
Señorío insurrecto en el reino de Castilla y León.

Soberanía de Navarra

Diego López de Haro II sustituyó a su padre, Lope Díaz de Haro II, como titular del señorío de Vizcaya, llegando a poseer los señoríos y gobiernos de la Bureba, Rioja, Castilla la Vieja, Belorado y otros, que junto a la prestamería de Nájera, estaban antiguamente englobados dentro del Reino de Navarra. También mantuvo el título de la alfarería Real de Castilla, hasta que en el año 1201, renegó del reino de Castilla y buscó refugio en la corte de Sancho VII el Fuerte, rey de Navarra.

Esta sedición del reino castellano, le valió la confiscación de todos sus bienes y tuvo como consecuencia directa para el Reino de Navarra, que las tropas castellanas sitiaran la ciudad de Lizarra, donde se encontraba el señor de Bizkaia bajo protección del monarca navarro, durante el año 1202. La dama navarra Blanca, intentó, sin conseguirlo, mediar con el rey castellano Alfonso VIII, realizando vistas a la villa de Alfaro en el año 1203 y posteriormente a Campillo de Tarazona en el año 1204, pero el monarca castellano, no aceptó nada de lo expuesto por Blanca de Navarra, y Diego López de Haro II, tuvo que dejar el reino vascón y refugiarse entre parientes en León, mientras que las tropas castellanas tomaban el Señorío de Bizkaia en el año 1205. En el año 1212, con el perdón otorgado por el rey de Castilla, el señor de Vizcaya encabezó un tercio del ejército cristiano en la batalla de Las Navas de Tolosa. Concretamente el tercio central, el cual estaba formado por las tropas de reino de Castilla.

Su hijo Diego López de Haro III, sobrino del rey Fernando III, sirvió con fidelidad al rey de Castilla y León, entre los años 1237 y 1240. Intentó rebelarse en el año 1240 contra el rey Fernando III de Castilla y León desde su señorío de Vizcaya, de donde fue desterrado por dicho levantamiento. Después de distintas oposiciones, el rey de Castilla y León le perdonó y nuevamente regresó al señorío de Vizcaya, donde acabaría sus días, no sin antes realizar una nueva sublevación, siendo apresado por Alfonso, hijo del monarca de Castilla y León. Posteriormente, lograría por segunda vez, el perdón del rey de Castilla y León, manteniéndose al lado del castellano Fernando III, hasta la muerte de éste, ocurrida en mayo de 1252. El rey Alfonso X de Castilla y León, conservó para Diego López de Haro III, el mismo cargo que le había devuelto su padre, que era el de Alférez del Estandarte Real del reino de Castilla y León.

En abril de 1282, Sancho IV fue nombrado rey de Castilla, estando casado con una hermana de la mujer del nuevo señor de Vizcaya, Lope Díaz de Haro IV, por lo cual, el titular del señor de Vizcaya se emparentaba con el titular del reino de Castilla y León. Esto no impidió, que el nuevo señor de Vizcaya mostrara un continuo enfrentamiento con el rey de Castilla y León, que acabaría con su vida a manos de un caballero castellano, tras intentar asesinar al rey de Castilla-León, en una reunión mantenida en Alfaro en el año 1288.

Tras la muerte dada a Lope Díaz de Haro IV, por parte castellana, los ánimos entre el señorío de Vizcaya y el reino de Castilla y León, no se calmaron. Su hijo Diego López de Haro IV se unió a los Reinos de Navarra y de Aragón para combatir al rey Sancho III de Castilla y León, posicionándose, junto a estos, por Alfonso de la Cerda, pero la campaña militar contra las fortalezas castellanas, no le fue propicia para Diego López de Haro IV y fueron cayendo en manos castellanas, uno tras otro, varios pueblos enmarcados en el señorío de Vizcaya, entre ellos Labastida, Orduña y Balmaseda.

Su hermana María Díaz de Haro I, casada con el infante Juan de Castilla y León, desde el año 1287, se hace momentáneamente al cargo del señorío de Vizcaya tras la muerte de su hermano. En Octubre del año 1326, Juan es asesinado en la localidad de Toro, por mandato de Alfonso XI, nuevo rey de Castilla y León. El hijo de María Díaz de Haro I, también llamado Juan e infante de Castilla y León, no llegó a tomar posesión del señorío de Vizcaya, pues todavía estaba en poder de su madre María Díaz de Haro I.

Alfonso XI de Castilla y León, intentó hacerse con la propiedad del señorío de Vizcaya a base cuantiosas sumas de dinero, sin lograrlo. María Díaz de Haro I, renuncia al señorío de Vizcaya, en beneficio del marido de su nieta, Juan Núñez de Lara, llamada María Díaz de Haro II, en el año 1334. Ese mismo año, Alfonso XI de Castilla y León, intenta apoderarse del señorío de Vizcaya, declarándose en la práctica, una verdadera guerra civil entre castellanos y vizcaínos.

Las tropas de señor de Vizcaya tuvieron que retirarse hasta San Juan de Gaztelugatxe. Esta era una posición estratégica, que servía para vigilar y controlar el mar. El señor de Vizcaya, Juan Nuñez de Lara, junto a varios caballeros y sus mesnadas, se atrincheraron en la fortaleza a orillas del Cantábrico. Entre ellos se encontraban los bermeanos Juan de Mendoza y Martín de Arostegi. Resistieron una y otra vez, las feroces y violentas acometidas del rey castellano durante más de un mes, lo que obligó al monarca castellano-leonés a retirarse, dejando a su ejército en pie de guerra. Pero la seriedad y osadía de los sitiados, obligó la posterior retirada, de manera definitiva, de las tropas castellanas.

Juan Núñez de Lara y Alfonso XI de Castilla y León, firmaron la paz, a efecto de concertaron, abdicando el rey castellano de sus pretensiones sobre el señorío de Vizcaya, en María Díaz de Haro II, mujer de Juan Núñez de Lara. La hija de estos, Juana Núñez de Lara I, estaba casada con el hijo natural del rey castellano, Tello, y sería la titular del señorío de Vizcaya al morir su hermano a los cinco años. Su enlace matrimonial, facilitó la paz dentro del señorío de Vizcaya, hasta la guerra civil que se produjo por el trono de Castilla-León, entre Enrique y Pedro.

Pedro mandó matar a la señora de Vizcaya en el año 1359 y su marido Tello, se posicionó definitivamente por su hermano Enrique, y junto a él varios caballeros vizcaínos, presentándose todos en el campo de batalla de Calahorra, portando incluso el señor de Vizcaya el pendón real de Castilla-León. Tras la fácil victoria, Tello se retiró al señorío de Vizcaya consiguiendo la paz entre los distintos linajes existentes dentro del señorío en el año 1366.

En enero de 1367, teniendo como telón de fondo la guerra civil en el reino de Castilla y León, Carlos II de Navarra y el príncipe Negro, Eduardo de Gales, lugarteniente de su padre Eduardo III de Inglaterra, en la Guyena y Aquitania, y aliado natural del monarca navarro contra el reino de Francia, firman una alianza con Pedro I de Castilla y León en Libourne. El apoyo anglo-navarro en la defensa de los derechos de Pedro I como rey de Castilla-León, tenía como contraprestación la devolución de las comarcas de Araba, Errioxa y Gipuzkoa al Reino de Navarra, mientras que el señorío de Vizcaya fue prometido al inglés Eduardo de Woodstock, más conocido como el príncipe Negro.

Pedro I de Castilla y León, incumplió parte de lo pactado en Libourne. Tras asestar junto a tropas navarras e inglesas, una importante derrota en las proximidades de Nájera en 1367 a las tropas de Enrique, donde se encontraba Tello señor de Vizcaya, dicho imcumplimento le supuso la retirada del apoyo militar de navarros e ingleses, lo que ocasionó la derrota final de Pedro, quien moriría a manos del propio Enrique, tras haber sido apresado.

La posterior muerte del hermano de Enrique II de Castilla y León, Tello I señor de Vizcaya en Portugal durante el año 1369, facilitó que el señorío de Vizcaya recayera en manos del heredero a la corona de Castilla y León, el infante Juan. Con el ascenso al trono de Juan I de Castilla y León, el título de señorío de Vizcaya quedaría unido al del poseedor del título del reino de Castilla-León.


Este trabajo sin la colaboración del historiador Aitzol Altuna (Anteiglesia navarra de Galdakao) no habría podido ser realizado. Mila esker.

BIBLIOGRAFÍA

ARIZAGA, Beatriz. Historia de Vizcaya, 1985

DE ARTIÑANO Y ZURICALDAY, Arístides. El Señorío de Bizcaya histórico y foral, 2006

DEL VAL, Isabel. Bizcaya en la Edad Media, 1985

FITA, Fidel. Historia general de Vizcaya, 1884

GRAN ENCICLOPEDIA VASCA. Historia de Vizcaya, 1980

ITURRIZA Y ZABALA, Juan Ramón. Historia general de Vizcaya, 1885

LABAYRU Y GOICOECHEA Estanislao Jaime de. Compendio de la historia de Bizcaya, 1978

NARBAITZ, Pierre. Navarra o cuando los vascos tenían reyes, 2007

SERRANO, Bixente. Navarra. Las tramas de la historia, 2006

URZAINQUI, Tomás. La Navarra marítima, 1998

URZAINQUI, Tomás. Navarra, sin fronteras impuestas, 2002

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VILLANUEVA, Antonio. Señores de Vizcaya, caballeros de Castilla, 2006

V.V.A.A. Historia de Castilla y León, 1993

2009/04/02

Iruinea, abril 2009

Iñigo Saldise Alda
El escudo del Condestable
Soberanía de Navarra

El título del Condestable de Navarra proviene precisamente, del primer tercio del siglo XV, y fue introducido en el Reino de Navarra, por la dinastía francesa de los Capeta. Se aplicaba al noble que venía siendo el Alférez del Reino y que por lo tanto, era el encargado de portar el estandarte real. El Condestable llegó a ser considerado el primer noble del Reino de Navarra, y por ello encabezaba el ‘brazo de los Caballeros’ en las cortes estamentales, recayendo en la casa de los Beaumont, tras la entrada de la dinastía de los Evreux.

Este importantísimo cargo navarro, recayó concretamente en Carlos de Beaumont, al ser éste el Alférez de Navarra. Por ello su sello personal, el de la casa de Beaumont, fue modificado y el losangeado de oro y azur, que distinguía a esta rama natural de los Evreux, se le añadió en el franco, un cuartel de Navarra. Esta reducción de las armas a una parte del campo, era debida por la ilegitimidad de esta familia, algo que era habitual en el reino de Francia, pero a partir del año 1391 lo cambió por el de cuarteado, a semejanza del escudo que utilizaban la dinastía Evreux, cambiando las armas de los Evreux por las de los Beaumont.

Esta última forma de estructuración en el escudo del Condestable, es la que aparece en el libro de Armería del Reino de Navarra, editado por el gobierno de la C.F. de Navarra. Concretamente nos indica que el titular es Luis II de Beaumont, Condestable de Navarra en el año 1430 y conde de Lerín desde hacía cinco años, al contraer matrimonio con la hija natural de Carlos IIIel Noble, Juana.

El pasado año 2008, la rehabilitación del Palacio del Condestable, sito en la calle Mayor de Iruñea, llegaba a su fin y ésta construcción Renacentista, abría sus puertas a los navarros y al público en general. Yo como un navarro más, me acerque junto a una historiadora del arte, Paula Montes de Oca, a contemplar que tal habían dejado la construcción, apuntándome esta gran historiadora, numerosas imperfecciones e incluso me llegó a afirmar, la nefasta rehabilitación realizada en dicho edificio.

A mi me llamó la atención la falta de heráldica en un edificio, en teoría, tan marcado, concretamente por la opción elegida por esta parte integrante de la casa de Beaumont contra el Reino de Navarra, concretamente llevada a cabo por Luis IV de Beaumont, que estaba a las ordenes de Fernando II de Aragón desde el mismo año de su expulsión de Reino, junto a su padre, realizada por los soberanos legítimos de Navarra, Catalina I de Foix y Juan III de Albret, tras ser desposeídos del título de Condestable de Navarra.

La verdad, todo hay que decirlo, en la información que nos presentan desde el Ayuntamiento de Iruñea, si aparece el escudo del Condestable de Navarra, pero es el del año 1430, muy anterior a la construcción del edificio y porque no decirlo, a la traición a Navarra llevada a cabo por los descendientes del titular en aquel año.

Pero si proseguimos la lectura del Libro de Armería de Navarra, podemos encontrar cual era el escudo de Luis IV de Beaumont, quien fue el encargado por mandato del rey español Fernando II de Aragón, de capitanear un tercio del ejército invasor que atacó y ocupó el Reino de Navarra en el año 1512.

El escudo con el cual entro como invasor Luis IV de Beaumont en la capital del Reino de Navarra, no llevaba ningún símbolo navarro. A semejanza del de su abuelo, este también era cuarteado, estando en el primer y cuarto cuadrante las armas de Beaumont, mientras que en el segundo y tercer cuadrante podemos encontrar las armas de el Falsario, es decir Castilla, Aragón, Sicilia y de oro, un león de azul púrpura linguado de gules, es decir las armas de invasor.


BIBLIOGRAFÍA HERÁLDICA

MENÉNDEZ PIDAL Faustino y MARTINENA Juan José. Edición y estudio del Libro de Armería de Navarra, 2001

BIBLIOGRAFÍA

ADOT, Álvaro. Juan de Albret y Catalina de Foix o la defensa del Estado navarro, 2005

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BOISSONNADE, Pierre. La conquista de Navarra, 1981

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CASTRO, José Ramón. Carlos III el noble, rey de Navarra, 1947

CLAVERÍA, Carlos. Historia del Reino de Navarra, 1971

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HUICI, María Puy. En torno a la conquista de Navarra, 1993

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LACARRA, José Mª. Historia política del Reino de Navarra desde sus orígenes hasta su incorporación a Castilla, 1972

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YANGUAS Y MIRANDA, José. Diccionario de antigüedades del Reino de Navarra, 2000

NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda
ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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