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2014/03/31

Treviño de Uda, la invasión continúa

Treviño de Uda, la invasión continúa
Aitzol Altuna Enzunza; Galdakao-Nabarra

Los Belasko eran una de las familias baskonas fundadoras del reino nabarro, que en la Alta Edad Media controlaban las comarcas de Pamplona, Estella y Alaba entre otras. Los Belasko derrotaron al ejército musulmán en las Conchas de Arganzón al sur del valle de Uda en el año 801, quedando en sus manos lo que se llamará: "Alaba y Al Quila". Durante los siglos VIII y IX Alaba era conocida como "la puerta de la cristiandad" y fue atacada constantemente en razzias menores por tropas musulmanas entre los años 791 y 878. En el año 816 los Belasko, con gentes venidas de la Sakana, Burunda y Alaba, derrotaron al ejército musulmán del emir de Córdoba en el valle de Orón (río Orancilo, al sur de Miranda de Ebro) y en el desfiladero de Pancorbo. Esa fue la frontera musulmana.

El hijo del primer rey de Nabarra, Eneko Garçea II (860-882), cerró casi definitivamente Alaba a los musulmanes, con los castillos de Zaldiaran que controlaba el paso norte del valle de Uda hacia la Llanada alabesa y el de las Conchas de Arganzón que controlaba el paso sur, lo que marcaría también el inicio de la recuperación del reino baskón frente a los musulmanes. Reinando Sancho III el Mayor, en el documento del monasterio de San Millán de la Cogolla de La Rioja conocido como “la Reja de San Millán” del año 1025, aparece la población de “Rigo de Ivita”, se trata una población de la comarca del río Uda, hoy deformado como río Ayuda (ibai-Uda). En “De Rebus Hispaniae” de Ximénez de Rada de principios del siglo XIII, aparece escrito “Ibida”, donde “ibi” es “vado”, por tanto vado del río Uda, el cual desemboca en el Zadorra a la salida del valle y pocos kilómetros después en el Ebro.

Tomás Urzainki en su libro “La voluntaria conquista” comenta que el “Rey Sancho el Sabio comenzó la reorganización jurídica en Araba con un gran desarrollo concejil y con la promulgación jurídica del Fuero de Laguardia, que le otorgó en 1164. Continuó en 1172 al otorgar el Fuero a la plaza de San Vicente de la Sonsierra. Siguió en fecha no determinada con el Fuero de Treviño, situado en el acceso hacia el interior de Navarra por el valle del río Ayuda. Éste quedó en 1163 en el Realengo del Rey de Navarra, no pasando a poder de Castilla hasta el año 1204. El otorgamiento de Treviño parece una adaptación del Fuero de Laguardia, coetáneo de los de Antoñana y Bernedo (para entonces ya lo habría recibido Lagran). No se ha conservado el texto de este Fuero que sirvió des­pués de modelo al que se extendió a Labastida. En septiembre de 1181 continuó la organización jurídica con la promulgación del Fue­ro de Vitoria”. 

La tenencia de Uda fue creada en el siglo XI por los reyes de Navarra y Sancho el Sabio dio carta de villa en la segunda mitad del siglo XII al término que se denominó Treviño de Uda, allí donde el río Arrieta se une con el río Uda, probablemente sobre la población de Ibida. Fue su hijo Sancho VII el Fuerte el que mandó construir el castillo de Treviño de Uda, sobre una fortaleza anterior, quedando dentro del patrimonio real de la corona nabarra. Además, Sancho VI otorgó carta de villa a otras muchas poblaciones de la frontera sur del reino como a Guarda de Nabarra (Laguardia), Antoñana, Bernedo o Lagran, con ello quería reforzar la frontera ante los ataques castellanos. El experto en historia alabesa Iñigo Domaika explica que: “La Tierra de Uda (hoy Treviño) sería todo el valle del río Ayuda incluyendo la zona de Urizaharra-Peñacerrada, salvo la zona de Markinez (Bernedo), nacedero del río Ayuda, que pertenecería a la Tierra de Izki”.

Los tenentes eran recaudadores de impuestos, ejecutores de justicia y defensores del reino de Nabarra en nombre del rey, normalmente encabezaban varias tenencias de las cuales podrían ser movidos por la corona según las necesidades del reino. Los tenentes nabarros documentados que gobernaron el valle de Uda fueron: Albaro Munioz (1182 en Trevíno), Albaro Vetus (1184 Trevínno) o Semen de Burueta (1189 Trevinium y Trevenno). 

El rey de Castilla Alfonso VIII retomó la conquista de Nabarra en 1199. Alfonso VIII atacó por Pancorbo y cercó la villa de Vitoria. No pudo tomar los castillos de Portilla, Treviño de Uda, Toloño, Laguardia y las cuevas de Arana, tampoco se rindieron a sus pretensiones los castillos de Ausa y Ataun (los dos últimos hoy en Gipuzkoa y los demás en Alaba), por lo que dirigió el invasor castellano sus tropas hacia los castillos de San Sebastián (la Mota), Hondarribia, Aitzorrotz (Arlaban, Alto Deba), Beloaga (Oiartzun) y Mendikute (Arzorozia).

El coetáneo Ximénez de Rodríguez de Rada, historiador del invasor Alfonso VIII, en su crónica latina laudatoria de nombre “De Rebus. Hispaniae”, lo narra: "Así, pues, el noble rey Alfonso obtuvo (sic) Vitoria, Ibida (tenencia de Uda), Alaba y Gipuzkoa y sus lugares fortificados y castillos, a excepción de Treviño (la villa y el castillo) que le fue entregado más tarde a cambio de Inzura. Asimismo entregó Miranda a cambio de Portilla. Adquirió (sic) San Sebastián, Fuenterrabia, Beloaga, Zeguitagui, Aizcorroz, Aslucea, Arzorocia, la vieja Vitoria, Marañón, Aussa, Athavit, Irurita y San Vicente”. 

Los soldados nabarros junto con los habitantes de Treviño de Uda y su castillo, resistieron 4 años a los castellanos, así como la cercana fortaleza de Portilla que intentaban cerrar el paso por el sur de las tropas castellanas. Portilla fue cambiada por Miranda de Arga. Portilla aparece en el escudo de Alaba, remarcando que era la “puerta” o “portilla” fiel al reino nabarro. Aunque controlaban militarmente el valle, sólo consiguieron los invasores castellanos hacerse con el castillo de Treviño y la villa mediante un trueque con el rey de Nabarra Sancho VII el Fuerte a cambio de la fortaleza de Inzura en las Ameskoas. Peñacerrada-Urizarra que estaba dentro de la tenencia de Uda y la Sonsierra de Nabarra (territorios actuales de Rioja alabesa, San Vicente de la Sonsierra-Ábalos y las tierras de Bernedo), continuaron dentro del reino baskón: "En 1222 Sancho el Fuerte nombró tenente de Peñacerrada a Martin Yeneguez”.

La lucha por su libertad de los baskones debió de ser encarnizada, según describe en el libro “Sancho III el Mayor” el doctor en historiar José Luis Orella Unzué. “Las tropas de Alfonso VIII y tras un asedio prolongado y sangriento de la ciudad, se apropiaron de Vitoria y de las restantes villas burguesas fundadas por los reyes navarros, a excepción de Portilla, Treviño y Laguardia” 

El nombre de Treviño no aparece documentado hasta finales del siglo XII como hemos visto, en el siglo XIII aparece en el libro “De Rebus Hispaniae” de Ximénez de Rada y en la nueva carta de villa que le dará Alfonso X Castilla en 1254 (no se conserva el fuero original nabarro), pero al principio se usará muchas veces el nombre compuesto de “Treviño de Uda”. 

En la crónica del rey castellano Alfonso XI (del s. XIV) podemos leer el siguiente texto: "Acaesció que antiguamente desde que fue conquistada la tierra de Álava y tomada a los navarros, siempre tuvo señorío apartado (...). Y en todos los tiempos pasados ningún rey no tuvo señorío en esta tierra, ni puso en ella oficiales para hacer justicia, salvo en las villas de Vitoria y Treviño que eran suyas". Por tanto, la tenencia nabarra de Uda así como la villa de Treviño de Uda, pasó al patrimonio particular de los reyes de Castilla tras su sangrienta conquista.

En 1366 Enrique II rey de Castilla entregó el realengo de Treviño al adelantado Mayor de Castilla Pedro Manrique como pago a los servicios prestados en la expulsión de los musulmanes de la península ibérica. La familia de los Manrique convirtió Treviño en condado en 1453. Los condes de Treviño se hicieron duques de Nájera desde 1482, Virreyes de Navarra tras la conquista de 1512-24 de parte central del reino baskón y Grandes de España desde 1520, pero nunca habitaron en el condado treviñés.

En 1417 Treviño de Uda formó parte de la primera Hermandad de Alaba junto con las villas de Vitoria-Gasteiz y Salvatierra-Agurain para el control de malhechores, contra el abuso de los señores y para impartir justicia, Hermandad de la que se ve separada en 1458. En 1832, cuando se crearon la provincias españolas que hoy conocemos se repartieron los enclaves, Treviño fue de las pocas excepciones (de los 9 “exclaves” o “enclaves” totales, siendo el segundo territorio más extenso) y quedó adscrito administrativamente a la provincia castellana de Burgos contra la voluntad de sus habitantes, los cuales nunca pertenecieron a Burgos hasta entonces, e intentarán los treviñeses volver a Alaba tanto en 1940 como en 1958, con el plebiscito favorable de más del 95% de la ciudadanía, voz del pueblo treviñés desoída por las autoridades españolas. 

Un Treviño burgalés y castellano, sólo tiene sentido como enclave medieval español en tierra del Estado de Nabarra, buscado debilitar una futura recuperación del Estado baskón, es por tanto reflejo de la invasión militar que continúa.

2014/03/24

Señales de un síndrome

Señales de un síndrome
Iñigo Saldise Alda

Los patriotas nabarros de la Nabarra reducida, no dejábamos de observar el continuo deterioro que sufre nuestra tierra en todos los órdenes. Algo que tenemos claro al comprobar la real y vil colonización llevada a cabo por el imperio de España desde inicios del siglo XVI.

La narcolepsia que padece este Pueblo, ha llegado a tal grado de paranoia colonial, que le lleva a negar sur orígenes, llegando a negarse quién es al no saber de dónde viene y muchos menos a dónde va de las garras imperiales españolas. Este Pueblo se encuentra absolutamente perdido en la vorágine de la impuesta militarmente españolidad de Nabarra, concretamente la reducida a una Comunidad inexistentemente Foral.

Continuamente desde la ilegal invasión y ocupación de esta tierra, los reyes, políticos y dictadores que ha tolerado España, han tratado desesperadamente de borrar del mapa toda seña de identidad propia de los nabarros, especialmente nuestra lengua, el euskara, y nuestra originaria cultura vascona o vasca. Y esta brutal colonización ha tenido gran calado en parte de nuestro Pueblo.

Un auténtico genocidio es lo que está cometiendo de forma perenne el Estado de España, contra los partes del Pueblo nabarro, la combativa y la resignada. Al igual que cualquier otro genocidio padecido por nuestro Pueblo en otras tierras de Baskonia, o sufrido por cualquier Pueblo del Mundo, inclusive el español, es un grave delito y está considerado como crímenes de lesa humanidad. Dicha violación continuada de los Derechos de nuestro Pueblo, es un delito imprescriptible en la Corte Internacional de Justicia.

España es culpable convicta y confesa, por todas las brutalidades y perversidades cometidas en sus acciones terroristas, sanguinarias y depredadoras, enmarcadas exclusivamente en enfermiza política imperial y colonial.

Estas acciones violentas llevadas a cabo por el Estado español, al igual que las llevadas a cabo por el Estado francés en la Nabarra norpirenaica, han producido en nuestro Pueblo una epidemia, señalada como Síndrome del colonizado, socavando incluso la salud mental de los nabarros, que desgraciadamente hay quienes afirman que puede ser ya irreversible.

Ha sido y es, una práctica consistente del enfermizo colonialismo español, el borrar las señas de identidad de los Pueblos y las etnias que han sufrido su violencia militar. Su afán por la destrucción de nuestra cultura y no tienen previsto que tenga un fin, hasta que consigan sustituir totalmente  la cultura nabarra por la suya, la española. Una cultura que es inequívoca y totalmente diferente. Esta importantísima acción imperial española, es llevada a cabo para así tener absolutamente controlados, esclavizados, sometidos y subyugados a los habitantes de los distintos territorios que invadió y ocupó a lo largo de los siglos, siempre de forma ilegal y perpetuamente llevada a cabo por la fuerza de las armas. Este es el caso incontestable de todas las tierras  pertenecientes legítimamente al Estado de Nabarra, que se encuentran al sur del Pirineo.

El intenso control de nuestras mentes pretendido desde la metrópoli de Madrid, especialmente mediante la falsedad histórica sobre nuestro Pueblo, nuestra Nación o nuestro Estado, es lo que en términos sociológicos y psicológicos se llama el ya mencionado Síndrome del colonizado.

Este síndrome lleva patentes e intrínsecas una falta de personalidad y autoestima, al considerar el individuo colonizado que todo lo que viene de fuera es mejor, y ansioso deseo, ciertamente irrefrenable, de copiar al colonizador.

Tal vez, incluso, lo más grave de todo es que el navarro no solo es preso del síndrome del colonizado, sino también del conocido como síndrome de Estocolmo. Muchas veces vemos como hay navarros que no solo se identifica con sus verdugos, los colonizadores españoles, sino que además se figura con ellos, posicionándose incluso frente a los deseos libertarios del Pueblo nabarro. Por esa razón, al serle hurtada su propia historia, estos navarros se sienten españoles, quiere ser como los españoles, y/o disculpan, y/o comprenden, y/o participan en su salvajes fechorías. Es como si estos navarros fueran masoquistas y les gustara que lo mandaran y dirigieran otros ajenos y distantes, concretamente desde Madrid. De todo esto saca provecho el Reino de España, para seguir firme en su política exterminadora y saqueadora, por estas tierras y contra nuestra gente.

Una España imperialista y colonialista, pero también decadente y decrépita, que se niega sistemáticamente a descolonizar Nabarra tal y como determina la Resolución 1514 (XV) de la Organización de las Naciones Unidas, de 14 de diciembre del año 1960.

Por otro lado, debemos de auto-imponernos una descolonización personal. La cual debe llevar implícitamente el conocimiento de nuestra historia, la verdadera. Esa que ha sido rescatada al cabo de años e incluso siglos, por distintos nabarros, sin olvidarnos de la lingua navarrorum, nuestra maravillosa cultura y nuestros Fueros o Leyes entre otras, pues solo y de ese modo, podremos hacer los movimientos políticos necesarios para recuperar la libertad. 

2014/03/17

MANIFIESTO DE TUDELA, POR LA INDEPENDENCIA DE LAS NACIONES PIRENAICAS, NAVARRA Y CATALUNYA

MANIFIESTO DE TUDELA, POR LA INDEPENDENCIA DE LAS NACIONES PIRENAICAS, NAVARRA Y CATALUNYA

Xabier Sadaba, Josep Guía, Mario Zubiaga, Héctor López Bofill, Tomás Urzainqui, Jaume Renyer, Xabier Ezeizabarrena, Josep Maria Vall, Erramun Gerrikagoitia, Gorka Knorr, Gorka Palazio, Uriel Bertran, Josu Lavin, Maiol Sanauja, José María Unzueta, Ester Hernández Olloki, Gaizka Basaldua, Mikel Iriarte, Isabel-Clara Simó, José María Blanzako, Eneko Del Castillo, Mikel los Arcos, Javier Suescun, Arritxu Santamaría, Bitorio Aldaia, Alfonso Jimenez, Fernando León, Iñigo Ezkurra, Koldo Mikel Munilla, Javier Perez de Obanos, Maria Pilar Zurriarrain, Juan Carlos Marín Alba, Diego Gorritxo, Begonia Zorrozua, Daniel López Moreno, Jose Luis Yaben, Patricia Lorente, Presen Ridruejo, Juan Carlos Aguado, Fernando Martinez, Joseba Arruabarrena, Manuel Lerín, Modesto Larrañaga,…

En la ciudad de Tudela, 22 de febrero de 2014, los firmantes reunidos, tratamos de los problemas que nos son comunes a nuestras respectivas sociedades pirenaicas, la navarra, incluida euskal-herria y toda Vasconia, y la catalana de todos los Paisos Catalans.

Aunque ahora el ambiente social y los ritmos democráticos autodeterminativos, de momento, no están al mismo nivel en nuestras respectivas sociedades, sí que existen importantes puntos comunes y otros, aunque no coincidentes del todo, que son sustancialmente complementarios. A todos nos mueve la radical defensa de la democracia y del derecho, especialmente en este tiempo, cuando ha comenzado el ejercicio inmediato del derecho humano a la libre decisión y autodeterminación por las sociedades nacionales todavía privadas de su libertad y estatalidad por la conquista continuada que padecen en la Europa occidental. Partimos de la base de que navarros-vascos y catalanes, junto con riojanos, aragoneses, gascones, occitanos y otros, compartimos el viejo solar geográfico y humano de la cordillera pirenaica y sus cuencas fluviales hacia el Atlántico y hacia el Mediterráneo, incluidas las del Garona y del Ebro. Consideramos necesario este documento porque vemos que, partiendo de los derechos democráticos a decidir y a la libre determinación, se debe poner en primer término la existencia también actual de los derechos civiles y políticos de la ciudadanía de nuestros respectivos Estados hoy hibernados, por hallarse continuadamente conquistados y negados. Nos es común el Derecho Pirenaico, basado en la libertad civil en buena parte de las instituciones de las naciones que compartimos la cordillera y sus cuencas. Las conquistas que padecemos suponen la subordinación, minoración y la división de las sociedades pirenaicas mediante fronteras impuestas, administrativas y estatales.

Jaume I, en su libro ‘Els Fets’, relata el encuentro de Tudela, donde los representantes de Navarra y de la Corona aragonesa - al igual que hoy hacemos - se reunieron, encabezados respectivamente por el rey Sancho VII y el rey Jaume I, para, tras las conquistas ya iniciadas, como la de 1200 en la Navarra marítima y la hecatombe de 1213 en Muret, acordar el 2 de febrero de 1231 las medidas a adoptar conducentes a hacer frente a las agresiones de que eran víctimas ambos Estados pirenaicos. En aquella época el primado de la Tarraconense, y antes obispo de Pamplona, Esparreg de la Barca, natural de Montpellier, tuvo que hacer frente hasta en Roma a las pretensiones hegemonistas castellanas y a las cruzadas francas.

Los testimonios sobre la unidad de las gentes de los Pirineos son numerosos, entre los que recogemos los siguientes: En el siglo XV, Carlos príncipe de Viana, rey de Navarra perseguido por su padre Juan II, fue aclamado por el pueblo de Barcelona y sus instituciones como rey frente al citado tirano Juan II y a su hijo Fernando el Católico. Los escritores navarros Arturo Campión y Juan Iturralde y Suit participaron en los actos organizados en Barcelona a partir de 1881, resaltando la comunidad de intereses entre Navarra y Catalunya. En la gran movilización unitaria y popular de la Gamazada, 1893–1894, en defensa de los Fueros navarros, el pueblo catalán expresó públicamente su solidaridad con Navarra y estuvieron en los actos organizados en ella representantes catalanes. El etnógrafo Ramón Violant I Simorra recoge en su obra la realidad de la milenaria comunidad cultural pirenaica. El poeta Joan Maragall cantó la unidad humana de los pueblos de los Pirineos.

Somos conscientes de la situación de permanente subordinación que padecen los pueblos pirenaicos, como consecuencia de las conquistas continuadas sobre las naciones del istmo pirenaico, iniciadas principalmente en 1135, 1175, 1200, 1453, 1512, 1620 para el caso de Navarra y 1714 para Catalunya, efectuadas por Castilla, que pretende monopolizar una idealizada geografía de la península, y por Francia en el continente. El tiempo transcurrido –lejos de absorber por completo– no logra borrar los efectos de las invasiones, que se acentúan con las actuaciones negacionistas y expoliadoras –especialmente fiscales también con los cupos desproporcionados y sin contrapartidas equivalentes– hoy agravadas por el poder impuesto –político, cultural, económico y religioso– que continúa usurpando el ejercicio normal de los derechos democráticos civiles y políticos a estas sociedades. La Unión Europea no puede mirar hacia otro lado, ante el conflicto político existente en el ámbito pirenaico, por la obstinada actitud hegemonista de dos de sus Estados miembros.

Ahora, al constatar que la irracional conquista continúa sobre Navarra y Catalunya, así como en los demás pueblos pirenaicos, manifestándose en la antidemocrática subordinación al desorden institutonalizado del Estado conquistador, juzgamos que la solidaridad verdadera comienza con el reconocimiento y apoyo a la recuperación de la libertad recíproca, y por ello desde nuestra sincera reflexión hacemos un llamamiento a los ciudadanos y ciudadanas de los países pirenaicos, en especial de Navarra y Catalunya, para que en fraternal complicidad unan sus fuerzas por la independencia.


Puedes firmar tu adhesión en la Web: www.Catalunya-Navarra.info

2014/03/16

Interiorizando la realidad colonial

Interiorizando la realidad colonial
Iñigo Saldise Alda

Son muchos los nabarros y nabarras que se molestan cuando escuchan a otros conciudadanos decir que somos un Pueblo colonizado, una Nación colonizada, siendo esta situación impuesta por el Reino de España y la República de Francia, la principal causa de tanta inestabilidad económica, existente en todos los territorios pertenecientes legítimamente al Estado de Nabarra, divididos y fragmentados desde las metrópolis de Madrid y Paris.

Pues siento decirles a todos mis compatriotas, una vez más, que es verdad, si nos remitimos a los exigidos términos históricos, políticos, jurídicos y económicos, los cuales nos indican a día de hoy, que no tenemos poder alguno sobre nuestro futuro al estar sometidos por dos imperios. Pero el estar sojuzgado no tiene porqué conllevar que tengamos que pensar y actuar como unos colonizados, meros esclavos de los designios de imperialistas, de indudable carácter racista con atisbos indudablemente fascistoides. 

En nuestro País, en nuestra tierra, hay mucho más que miles de personas con mentalidad colonizada. Es más, muchos de ellos gobiernan y dirigen a nuestra Nación cumplimentando las necesidades de sus dueños, esos que deciden desde las capitales de los imperios de España y de Francia.

Pero por otro lado, si abrimos los ojos y nuestras mentes a la realidad política y social que padecemos, el vernos como un Pueblo colonizado nos sirve para tener una visión más concreta de nuestro sometimiento, el cual ha impedido siempre nuestro desarrollo general como gente, en libertad e independencia.

Los mal llamados proceso de integración, ahí está el ejemplo de la supuesta Ley Paccionada, solo demuestran la continuada perdida de libertades de los nabarros y nabarras, causadas por las violentas, sanguinarias e ilegales manos imperiales de españoles y también franceses. Al faltarnos la libertad, nuestra historia soberana ha sido secuestrada, lo que nos ha llevado a tener una historia impuesta desde Madrid y Paris. Dicha historia ajena o mejor dicho impuesta a los nabarros y nabarras, ha provocado el surgimiento de diferentes movimientos prolibertarios, muchos de ellos equivocados al olvidar nuestra memoria colectiva nuestra realidad histórica en independencia y libertad, centrada en la existencia del Reino o Estado de Nabarra, que tras la pérdida de su soberanía, a ambos lados del Pirineo, ha sido ocultada y transformada a bases de estudiadas mentiras por colonos, colonizadores e imperialistas de España y Francia.

Así pues, solo mediante la interiorización de nuestro verdadero sujeto político, el Estado de Nabarra, facilitará a la postre la recuperación de todas las libertades de nuestra reconocida como humanista sociedad, una sociedad que estaba y está predestinada a asombrar al resto del Mundo.

2014/03/06

Orígenes de Lapurdi, vizcondado nabarro

Orígenes de Lapurdi, vizcondado nabarro
Aitzol Altuna Enzunza ; Galdakao-Nabarra

Gracias a “Notitia Dignitatum” escrita en la primera mitad del siglo V, sabemos que Baiona era una fortaleza romana en el siglo I conocida como Lapurdo; “In provincia Novempopulana tribunos cohortis Novempopulanae Lapurdo". Desde Baiona hasta el “limes” o frontera con los Pueblos “bárbaros” del norte sobre el río Rin, no había entonces más ejército romano. El Doctor en historia Manex Goyhenetche (1942-2004), creía que la capital labortana pudiera tomar el nombre del Pueblo que vivía en la comarca, los lapurdenses, emparentados con la más grande de los baskones. Por esta población pasaron romanos tan conocidos como el general romano Marco Licinio Craso (año 56 a.C.), el general y político Marco Vipsanio Agripa (sobre el año 39-38 a.C.) o César Augusto (27 a.C.). Siglos más tarde, el obispo de Clermont de nombre Sidonio Apolinar, mandó una carta a su amigo Trigetio en el año 463 donde ensalzaba las langostas de Lapurdum, los mejillones del Garona y el pescado del Atturi (Adour), uno de los dos ríos que desembocan en Baiona junto al Errobi (Nive).

El ducado de Aquitania y el de Baskonia, se mantuvieron soberanos y unidos tras la caída del Imperio Romano Occidental en el año 476, pese a los intentos de los bárbaros francos de gobernar sobre ellos. Como cuando el cronista franco Gregorio de Tours en el año 587 nos dice que Lapurdum fue adjudicada al rey Childeberto en el reparto del reino franco pero describe a continuación: “Irrumpieron los vascones de entre las montañas, bajaron a los llanos, devastaron viñas y campos, incendiando las casas, llevándose a muchos cautivos con sus ganados. Contra los cuales actuó a menudo el duque Austrovaldo, pero causándoles poco daño”.

Quedaron finalmente Aquitania y Baskonia divididas por el río Garona en el año 769, la primera quedó en manos francas tras el asesinato del príncipe Waifre y Baskonia siguió resistiendo al imperialismo franco. Toda la comarca de Lapurdi formará parte del ducado de Baskonia donde gobernaron 12 duques, la mayoría de ellos soberanos aunque en difícil equilibrio, así hasta la creación del reino baskón de Nabarra. Los francos fueron minando la independencia baskona sin lograrlo del todo, gracias a las dos victorias en Orreaga-Roncesvalles en los años 778 y 824. Tras ésta última vitoria, en el sur pirenaico se creó el reino de Nabarra, el cual terminará por abarcar todo el territorio baskón. Pese a la primera gran derrota franca y sobre el año 781, Carlomagno dominaba la Baskonia Ulterior (lo que se convertirá en la romanzada Gascuña), mientras que la Baskonia Citerior (con una franja fronteriza sobre al río Adour-Atturri) y el sur del Pirineo, eran totalmente independientes del poder franco, con Pamplona como nuevo núcleo aglutinador.

J.L. Orella Unzué en “El fuero de San Sebastián y su entorno histórico” comenta que: “En el cartulario negro de la catedral de Auch del siglo XII se recoge una lista de los duques de Gascuña. Parece verosímil y aun cierto, que Sancho Jimeno "menditarra" fue llamado por los vascos del norte de los Pirineos en el 864 que lo eligieron como duque. De él descendió la línea ducal que se extinguió en el 1032 (cuando pasó a Sancho III el Mayor, rey de Nabarra). En esta narración citada se ve el conocimiento que los redactores tenían de las genealogías navarras y el deseo de relacionar a la familia ducal norpirenaica con las de los reyes de Pamplona (…)”.

Pero la invasión de los francos no rompió los lazos entre los baskones: “Según José María Lacarra las descendencias de los duques de Gascuña y de Aquitania, juntamente con la de los reyes de Navarra están entrelazadas. Desde García Sánchez, duque de Gascuña desde el 893 al 920, ya se puede establecer una genealogía bastante segura. Su hijo Sancho duque de Gascuña dejó la herencia a Guillermo Sancho, duque de Gascuña (977-988) que luego fue conde de Burdeos, muriendo hacia el 996. Se casó con Urraca hija del rey de Pamplona García Sánchez, y, por lo tanto, hermana de Sancho Abarca y tuvieron como hijos a Bernardo Guillermo duque de Gascuña (997-1009), a Sancho Guillermo duque de Gascuña (1009-1032) y a Briscia casada con Guillermo V el Grande, conde de Poitiers y duque de Aquitania, del que tuvo un hijo denominado Eudes, duque de Gascuña desde el 1033 (tras usurparlo a la muerte de Sancho III el Mayor, pero sin lograr dominar el sur del Adour o la Baskonia Citerior como veremos) y, más tarde, duque de Aquitania desde el 1038 hasta su muerte en 1040”.

Pero hay otro factor importante en la creación del vizcondado de Lapurdi. “Normando” significa hombres del Norte literalmente, pues venían de Noruega, Suecia y Dinamarca desde el año 789 y como invasores desde el 793; de todos ellos, los que saquearon media Europa se llamaban “vikingr” o vikingos a sí mismos, es decir “guerreros” o “piratas”. Su ímpetu guerrero y sus ansias de conquista tuvieron que ver más con la necesidad, pues son coincidentes en el tiempo con una época fría que asolaba toda Europa y que se hacía notar más en las tierras del norte que ellos habitan. Entre el 859 y el 882 los vikingos atacaron la costa cantábrica y mediterránea con 62 naves, según describen las crónicas tanto cristianas como hispano-musulmanas. Incluso llegaron a hacer incursiones río arriba hasta llegar a París. En la costa de Cantabria se sabe que saquearon cuando al menos Gijón, Galicia y también Lisboa, subiendo por el Guadalquivir hasta Sevilla, antes habrían asaltado Cádiz o el norte de África y sus incursiones llegaron a todo el Mediterráneo como a la isla de Sicilia, atacando la mismísima Constantinopla en el año 860 o las regiones del mar Negro.

Entre nosotros devastaron todo el litoral de Baskonia. Existe constancia de invasiones normandas desembarcado en Garona o el Adour y subiendo aguas arriba. Pero la más significativa fue la que llegó a secuestrar al rey de Nabarra Eneko Garçea o “el joven” (860-882, hijo del primer rey baskón Eneko Aritza). Los normandos o vikingos tomaron entre el 814 y el 986 Baiona. Guillermo Sancho, príncipe de Baskonia (casado con Urraca, hija del rey de Pamplona Garçea Sánchez I, 925-970 como ya hemos dicho), recuperó la capital labortana definitivamente con ayuda de su suegro el rey de Nabarra, del que sería vasallo. Según otras fuentes, fue el duque Sancho Guillermo de Baskonia (el hijo del anterior), tío y vasallo de Sancho III el Mayor de Nabarra, el que recuperó Baiona en 1023.

La relación entre tío y sobrino era muy estrecha, viviendo Guillermo en la Corte de Nabarra. En el libro mencionado, el doctor en historia José Luis Orellá y Unzúe comenta que: “Sancho el Mayor le habría ayudado a su pariente Sancho Guillermo duque de Gascuña, en las luchas contra los condes de Toulouse, con el objetivo de recuperar los territorios de ascendencia vascona como Comminges (alto Garona) y Couserans (Pirineo gascón). Sancho el Mayor, en compensación, habría recibido el dominio sobre un vizcondado hereditario de Lapurdi, al que dejó como titular a Lope Sánchez, su mayordomo.

En la década de 1020 Sancho el Mayor extendió su autoridad al otro lado de los Pirineos, ocupó la recién restaurada Bayona, las tierras vascas al sur del Adour y aun al sur del Garona. Los duques de Gascuña eran parientes por matrimonio de la casa real pamplonesa desde finales del siglo X (…). Los duques de Gascuña asistían con asiduidad y estrecha colaboración activa a la corte navarra”.

La primera vez que aparecen tío y sobrino en un documentos es sobre el año 1010 ó 1020, cuando Sancho III el Mayor acudió con su tío a una reunión en Saint Jean d`Angély (Saintonge, entre Cognac y la Rochelle), con motivo del supuesto redescubrimiento de la cabeza de Juan el Evangelista robada por los vikingos; allí estuvieron tío y sobrino junto con el rey Roberto II de Francia, el duque Guillermo el Grande de Aquitania o Eudes II de Champaña, y negociaron la pacificación del sur del llamado reino de Francia. Así es como se refundó la abadía benedictina acogida a la orden cluniense del gran abad San Odilón, amigo personal de Sancho III el Mayor.

Los primeros vizcondes de Lapurdi nombrados por Sancho III el Mayor fueron Sancho Lupo (1023-1060) y su hermano Fortún Sancho (1060-62), nietos de Ramiro García “rey de Viguera” (971-996), hermano a su vez del rey de Nabarra Sancho “Abarka”. Además de Lapurdi, tenían otras tenencias dentro del reino baskón en tierras actuales de La Rioja, Castilla, Aragón, Alaba o Alta Navarra como: como las de Nájera, Peralta, Punicastro, Sangüesa, Pancorbo, Loarre, Burandón, Calahorra, Falces etc. además de la tenencia de Alaba en el caso Ramiro Sancho. También fueron “mayordomos” y “Alférez” reales, grandes por tanto del reino baskón.

Las noticias que se tienen es que el vizcondado de Lapurdi nació, además de abarcando la provincia actual, con territorios hoy gipuzkoanos: del Bidasoa hasta el Urumea con la comarca de Oarso hasta San Sebastián, comarca la cual estaría dentro del vizcondado hasta el alfoz dado a la villa de San Sebastián por Sancho VI el Sabio en el siglo XII, creando una nueva tenencia junto a los castillos de Beloaga (Oiartzun) y Hondarrabia; Además sería en su origen labortanos otros lugares hoy alto navarros como: Alto Baztan (Maia, Elizondo, Irurita y Azpilikueta), Cinco Villas (Bera, Lesaka, Etxalar, Iantzi y Aranaz), Valle de Lerin (Sunbilla, Zubieta, Donamaria, Bertiz y Nabarte) y parte de Baja Navarra incorporadas por el vizconde Fortún I como herencia de su madre: Arberoa, Orzaize, Garazi y Baigorri. El cronista inglés Roger de Hoveden en la parte última de sus Anales escritos hacia 1177, prolonga el territorio del “Conde de Bayona” hasta el puerto de Huars o Huviars, e indica que el río Bidasoa, el pueblo de Hondarribia y la población que llama Irun-Uranzu pertenecía al “Vizcondado de Bayona”.

La diócesis de Baiona con su patrono San León, degollado en el siglo IX, era prácticamente el Vizcondado de Lapurdi. Se conoce el testimonio del obispo Arsius del año 981, pero fue Sancho III el Mayor quien creó la sede episcopal sobre 1030 y no se sabe la línea de sucesión de forma fehaciente hasta Raymond de Mártires 1121-1125. La ciudad de Baiona pertenecía al obispado y el puerto al vizconde.

Los habitantes nabarros de Baiona adquirieron fama en todo el mundo durante siglos por su habilidad marinera, quizás aprendida de los vikingos, y por el timón de codaste que inventaron en el siglo XI, el cual se sigue usando hoy en día con el nombre de timón a la “bayonesa” o la “navarresa”. La imagen que altivamente decora la clave de una de las bóvedas de la catedral de Baiona (patrimonio de la humanidad) es una de las primeras representaciones de un barco con timón de codaste.

La Baskonia continental conformada como ducado de Gascuña tenía un fuerte enemigo en Aquitania, vasalla de Francia, la cual quería hacerse con Gascuña frente a Nabarra. Guillermo de Aquitania estaba casado con la hermana de Sancho Guillermo duque de Gascuña y trataba de conseguir el ducado baskón para su hijo Eudes o Eudón, lo cual conseguirá tras la muerte de Sancho III el Mayor (1035) gracias a su ejército, pero los ducados y vizcondados más cercanos a Nabarra como Lapurdi, Zuberoa, Bigorra o Bearne, no dejaron nunca la órbita pamplonesa.

En 1130 las escuadras nabarras de Alfonso I el Batallador recuperaron la codiciada Baiona al Duque de Aquitania y Toulouse Guillermo X “el Teólogo”, que la había ocupado y se había encerrado en ella. Para ello Alfonso reclutó marinos nabarros de Lapurdi, Bizkaia y Gipuzkoa mandando construir en el propio Adour las embarcaciones. Le acompañaron en esta batalla al rey baskón el padre del nuevo señor de Gipuzkoa y conde de Gebara, Eneko Belaz, así como sus hijos; en la misma murió Eneko Belaz. Guillermo de Aquitania capituló finalmente y devolvió Baiona a Nabarra, quedando Gastón de Bearne al frente de la misma, por tanto era conde de Bearne y de Lapurdi, vasallo del rey nabarro.

José Angel Lerma Pueyo en su tesis doctoral sobre Alfonso I, comenta cómo la idea de este rey nabarro era afianzar toda la Baskonia continental en la corona nabarra. José María Lacarra explica que el rey Alfonso dio notables beneficios a los señores gascones que le acompañaban. Entre los nobles ultrapirenaicos colaboradores con Alfonso el Batallador sobresalía el propio Gastón de Bearne que recibió, además de los dos condados mencionados, señoríos en Zaragoza, Huesca y Uncastillo; Céntulo II conde de Bigorra era también señor de Tarazona (comarca baskona en la actual provincia de Zaragoza) hasta su muerte en 1130, sucediéndole Pedro conde de Marsan; Gassión vizconde de Zuberoa figuraba en 1125 como señor de Belorado en la riojilla; Rotrou conde del Perche fue premiado con los señoríos de Tudela y Corella, así como con un barrio de Zaragoza.

Alfonso I “el Batallador”, rey de Nabarra, indica en un documento que el territorio del reino baskón es: “desde Belorado hasta Pallars y desde Baiona hasta Monreal”.

Donostiak, mila urte

Donostiak, mila urte
Beñi Agirre
http://www.naiz.info/eu/hemeroteca/gara/editions/gara_2014-03-06-06-00/hemeroteca_articles/donostiak-mila-urte

 Orain dela 1.000 urte, 1014an hain zuzen ere, Antso III.a Nagusia Iruñeko errege baskoiak egindako dohaintza batean Donostiako itsasbazterreko monasterio baten izena aipatzen da, oraingo Antigua auzoko Loretopeko inguruan: «in finibus Ernani ad litus maris Monasterium unum, quod dicitur Sancti Sebastian...».

Alegia, «Hernaniko mugetan, itsasoaren ondoan, San Sebastian esaten zaion Monasterioa eta bere lurraldea» aipatzen da Leireko monasterio beneditarrari -orduan euskaldunari- ematen zaion lurren gaineko hamarren zergan, «lurrekin, sagastiekin, itsas arrantza tokiekin, mendi, lepo, bailara, zelai, zerga, larre, hamarren abantaila, eskaintza eta edozein ondare eta edozein moduan esandako monasterioari, inguruan, itsas barruan zein kanpoan dagozkionak, gure arbasoak eta guk geuk gaur egun arte ditugun bezala».

Beraz, 1.000 urte bete dira Donostia (San Sebastian) lehenengoz dokumentu idatzi batean aipatu zenetik. Efemeridea, ordea, oharkabean pasatzera kondenatua ez ote den beldur gara. 2006an Tolosa, Segura, Ordizia, Agurain eta beste batzuk ere Gaztelako erregearengandik hiri-gutuna jaso zuteneko 750. urteurrena ospatu zuten (herri hauek Gaztelak konkistatuak izan aurretik Nafarroako erresumaren baitan baziren arren). Iaz Bilbok Don Diego Lopez de Harok Bilbo fundatu zuen 713. urteurrena ospatu zuen. Honek guztiak zer pentsa ematen dio bati: San Sebastian izena agertu zeneko dokumentuaren sinatzailea Nafarroako erregea izan beharrean, Gaztelako erregea edo haren zerbitzariren bat izan balitz, ez ote genituzke dagoeneko ospakizun erraldoiak izango, kanpai hotsak dilin-dalan eta Udaleko balkoitik kanoikadaren burrunbak?

Aitzitik, nor garen ezagutzeko ezinbesteko informazioa ematen digu historiak. Batzuek harro erabiltzen dituzte Urgull, Aiete, Morlans eta antzeko izen gaskoiak; horrekin, Donostia gaskoiek sortu zutela justifikatu nahi izateko edo. Gaskoiak Donostiara etorri aurretik bertan ez euskaldunik ez beste inor bizi izan ez balitz bezala.

Leireri egindako dohaintza dokumentu horretan, ordea, euskal izen mordoxka ematen du aditzera lekuen aipamena egiten denean: Irurdita, Anaizoz, Antzieta, Zurzaiate, Larraburu, Loizta... Ba al dago froga dokumental hoberik Iruñeko erresumaren, donostiarren eta hizkuntzaren arteko lotura zuzena egiteko?

Idatzia latinez egina dago, garaiko Erromako Elizaren botere zerutiarrari zegokion neurriaren erakusle. Ez dago euskaraz, jakina; baina ez dago gaztelaniaz (garai hartan ez zen gaztelaniarik, erromantzeak baizik), ez dago arabieraz, ez okzitanieraz, ezta frantsesez ere. Antso III.ak Iruñeko erresumaren izenean (izen horrekin euskal lurralde ia osoa hartzen zuen) eta emazte Maiorak egiten dute dohaintza eta semeen, artzapezpikuen, noble eta gobernadoreen izenpea darama euskarazko leku izen ugari duen latinezko testuak. Nola ondorioztatu, beraz, horiek denek latinez gain, ez zutela euskaraz egiten?

Gure historiaz inor harro egotekotan, euskaldunok beharko genuke egon. Donostiakoek eta egungo Euskal Herri osokoek harro egon beharko genuke gure jatorri politiko nafarraz, haien hizkuntzaz, gureaz. Denok nafarrak ginela frogatzen duen gertaeraren milagarren urteurrena ez aldarrikatzea akats galanta izateaz gain, utzikeria ere bada. Hortaz, barkaezina litzateke Donostiak lehenengoz bere jatorria aipatzen den agerkaria ez nabarmentzea, ospatzea edo gogoratzea.


NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda
ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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