SOBERANÍA DE NAVARRA by Nabartzale bilduma. Este es el correo para escritos, artículos, comentarios y sugerencias. Los artículos, escritos y comentarios deben estar debidamente firmados por su autor o autora en formato Word. Solo se publicaran aquellos escritos que estén realizados desde la independencia y soberanía de su autor o autora siguiendo los criterios editoriales de los miembros de NABARRAKO BURUJABETASUN-SOBERANÍA DE NAVARRA. nabartzale@gmail.com

2009/05/28

Iruinea, mayo 2009

Iñigo Saldise Alda
Noain 1521, Nabarra 2009
Soberanía de Navarra

A finales de junio del año 1521, las tropas navarras se retiraban ante una nueva acometida del ejército invasor español. En las proximidades de Iruñea, concretamente en las campas de Noain-Eskirotz, se iba a desarrollar la batalla decisiva por los territorios vascos del sur del Pirineo y por la libertad de sus gentes.

En una batalla cruenta, más de 5.000 navarros quedaron tendidos muertos en el suelo, víctimas del ejército español. La libertad de los vasco(ne)s surpirenaicos llegaba a su fin. Para nosotros, los soberanistas navarros de hoy, el recuerdo del valor de esas tropas navarras permanece vivo en nuestro recuerdo, manteniendo su querella presente, por la recuperación de la soberanía para el Estado vasco(n).

Como en los últimos años, desde Nabarralde, llevamos realizando unos actos serios y en conciencia, encaminados a honrar, a aquellos más de 5.000 héroes de nuestra amada patria, que acabaron sus días luchando por la libertad de Navarra. Estos actos se realizan concretamente en Getze, lugar donde está situado un conjunto monumental en su honor.

Los navarros de hoy, 488 años después, no nos hemos rendido y seguimos reclamando la soberanía para nuestro Estado, el cual nos traerá la libertad, ante la imposición tiránica a la que nos someten el reino de España y la república de Francia.

Hoy, los navarros sufrimos las imposiciones militares, políticas, económicas y culturales, aún así, formamos una sociedad viva y creadora, por eso el pueblo vasco(n) continúa luchando por su independencia. Hoy somos nosotros los que hemos tomado el testigo de nuestros antepasados tras la invasión y ocupación de nuestro país, que siguieron firmes y fieles, con las labores de recuperación de la soberanía del Estado de Navarra.

Los más de 5.000 navarros que murieron combatiendo por la libertad, en la denominada batalla de Noain, no deben ser olvidados, pues su lucha no fue en balde. Son un ejemplo para nosotros y por eso hay que recordarles, hay que honrarles, hay que mantener viva su memoria para las generaciones venideras, a través de nuestro esfuerzo libertario, pues son un ejemplo del carácter propio navarro.

Parafraseando a Luís Mª Martínez Garate, Vasconia necesita la recuperación de su soberanía como primer elemento de su constitución democrática, para ello, me permito añadir, debemos romper con las imposiciones políticas que sufrimos desde las instituciones imperiales francesas y españolas, que solo buscan legitimar sus conquistas, y unirnos entorno al objetivo primordial, que no puede ser otro que la recuperación de la soberanía Plena de nuestro Estado, Navarra.

Debemos tomar el ejemplo de aquellos navarros del año 1521, que dejaron a un lado sus diferencias personales, ya que combatían unidos por un propósito superior, el de mantenerse libres, razón suprema del ser humano. Por ello, debemos buscar nuestra unidad, sin despreciar ningún planteamiento con el cual poder alcanzar nuestra meta, trabajando sin imposiciones y con respeto, pues solo así, más pronto que tarde, en un día cercano, conseguiremos nuestro noble y legítimo objetivo.

2009/05/26

Iruinea, mayo 2009

Iñigo Saldise Alda
Insumisión
Soberanía de Navarra

A finales de los años 80, en el reino de España, se acentuó la tendencia de objeción de conciencia al ejército español, existente en los últimos años de la dictadura franquista, convirtiéndose en un auténtico movimiento de insumisión a la imposición del servicio militar obligatorio en dicho reino, siendo especialmente significativo en las tierras vascas ocupadas por los españoles, dándose con mayor intensidad en la Comunidad Foral de Navarra, considerándose así, a la Navarra reducida como cabeza del movimiento.

A día de hoy, tras conseguir el objetivo de la eliminación del servicio militar impuesto por el reino de España, el movimiento insumiso ha dejado de existir, sin que la imposición española haya desaparecido en el ámbito político, el cual impide, incluso amparándose en el ejército español, la recuperación del Estado que hemos poseído los vasco(ne)s a lo largo de la historia de la humanidad.

No se nos escape, que ha esta maquinaria imperial española, hay que unirle la francesa, al norte del Pirineo. Estos imperios, han sabido adecuarse y han aprovechado en toda su dimensión, lo que ellos llaman democracia y estado de derecho, para conseguir su principal objetivo, el cual no es otro más que la aniquilación de cualquier residuo de autogobierno existente, en las diferentes divisiones en las que se encuentra actualmente nuestro Estado, imponiendo para ello su política, leyes y costumbres, ajenas a los navarros.

Estos imperios colonialistas, virtualmente democráticos, organizan cada cierto tiempo diferentes elecciones con las cuales buscan, una y otra vez, legitimar su conquista. Este próximo 7 de junio del año 2009, le toca a las llamadas elecciones europeas. A pesar del nombre y al igual que las demás elecciones impuestas a los navarros, estas vienen amparadas por sus constituciones, en las cuales no se permite ni siquiera el derecho de autodeterminación, ni que decir tiene, menos aún el de independencia y prácticamente es impensable creer, no hay más que ver las nuevas leyes que se inventan, que se permita desde esas instituciones impuestas a los vasco(ne)s, la recuperación de la soberanía para nuestro Estado, Navarra.

Repasando la historia de los vasco(ne)s, una vez completada la usurpación total de la soberanía navarra, nos damos cuanta muy a las claras, que lo único que se ha conseguido, al participar en instituciones con leyes ajenas al país, es la perdida cualitativa de todos los derechos que nos otorgaba nuestro propio Estado, quedando supeditados a las antojos imperiales españoles y franceses.

Por ello, aquellos que queremos recuperar el verdadero término político para la palabra navarros, mediante la recuperación de la soberanía de nuestro Estado, debemos y a la vez, tenemos la obligación de ejercer nuevamente la insumisión. Pero esta vez en un plano de desobediencia política, practicando para ello, una abstención militante y consecuente, negándonos así, a participar y por ende legitimar, este nuevo acto draconiano, llevado a cabo por parte de las instituciones políticas de la república de Francia y del reino de España, que solo buscan justificar el sometimiento que sufrimos el pueblo vasco(n).

2009/05/25

Nafarra naiz eta harro nago

A. G. Leniz
Bizardunak: "Nafarra naiz eta harro nago"
Noticias de Navarra


Bizardunak

Bebiendo de fuentes tan diversas como el carlismo o la 'rebel music' irlandesa, el grupo navarro Bizardunak (Barbudos) publica ahora su primer disco homónimo. Mañana presentará su excéntrica propuesta musical en el Maiatza Rock de Burlada junto a Sexti Sexer y Sharon Stoner

Si The Pogues eran una mezcla entre The Dubliners y los Sex Pistols, se podría decir que Bizardunak son una suerte de cóctel entre los primeros, el cura Santa Cruz y Juan Mari Beltrán. Promedian los 30 años, son de la Cuenca de Pamplona y Lazkao –"no somos xenófobos", afirman– y hacen Folk Radikal Vasco sobre un sustrato ideológico que no tiene desperdicio. Jose Mari y Xabi, dos de los cabecillas del grupo cuentan a EL CAMALEÓN los detalles de esta aventura que hoy presentan (22.00 h) y que nace junto a un primer disco homónimo.

EL 'FOLK RADIKAL VASCO'

"Todos los grupos dicen que no quieren etiquetas, pues nosotros nos etiquetamos. Lo que hacemos es Folk Radikal Vasco. Creemos que es una etiqueta muy ilustrativa. No entendemos cómo no había surgido antes algún grupo que hiciese esto. Los ikastoleros tenemos el oído educado con el folk".

LA FILOSOFÍA

"No somos carlistas porque los carlistas no eran independentistas. Nosotros, además de postfilipinos, somos independentistas. Reivindicamos la reconstrucción del Estado vasco de Navarra. Desgraciadamente en algunas zonas de Euskal Herria ha triunfado un aranismo que no se preocupa de estas cuestiones, pero nosotros queremos remover conciencias. Esto no quita que seamos unos vascos borrachuzos y nos guste la farra. Al día siguiente de salir de fiesta leemos y buscamos respuestas a los problemas del País.

LAS INFLUENCIAS

"Musicalmente lo que más nos ha influido ha sido la música irlandesa tipo The Dubliners o The Pogues. Nuestra base son estos grupos y la rebel music irlandesa que hablaba de cuántas pintas te podías beber en una noche y de cómo joder a los ingleses. La actitud del Rock Radikal Vasco también nos influenció en lo que respecta a como se decían las cosas, aunque musicalmente no nos ha marcado. Ideológicamente, aunque aún estamos buscando el camino, nos ha influido gente como Tomás Urzainqui, que hablan sobre la estatalidad navarra. Gente que más allá de, por supuesto, reivindicar nuestra cultura, la euskaldun, dice con rotundidad que aquí había un Estado y que lo han conquistado".

LOS 'OREOS' EUSKALDUNES

"En Estados Unidos los oreos son los negros que son negros por fuera y blancos por dentro. Pues esto está lleno de gente que es muy euskaldun por fuera, pero que por dentro son unos españolazos. Imaz o Javier Clemente son ejemplos de esto. Luego están los traidores como Sanz y compañía. No entendemos cómo Miguel Sanz, pudiendo ser el presidente de un país, se conforme con ser el virrey de una mierda de provincia. Es un chungo poco ambicioso".

¿VA EN SERIO?


"Completamente, en lo que a nosotros respecta va totalmente en serio. Serrano escuchó nuestra maqueta y nos fichó y si por nosotros fuese sacaríamos un disco cada tres meses. El sábado tocamos en el Maiatza Rock y esperamos no parar. La pega es que tenemos poco tiempo porque somos currelas y nos levantamos a las 8.00 de la mañana".

2009/05/22

URRETXU-AIEGI-DEIO-SARTAGUDA-IRUÑEA




KULTUR BIDAIA:
EKAINAREN 6AN

URRETXU-AIEGI-DEIO-SARTAGUDA-IRUÑEA

BUS TXARTELAK SALGAI: ALDIRI-MOTZ-GAZTELEKU

PREZIOA: 20 EURO

BISITALDI GIDATUAK:

PEIO SORAUREN NABARRALDEKO HISTORIALARIA.

“Navarra, el Estado Vasco” liburuaren egilea.

Nafarroako Bizkaitarron topaketa


Nafarroako Bizkaitarrak
NAVARRA, GAKOA
Soberanía de Navarra

Joan den astean Bosque de Arriba jaunak,harro,Euskadiko Erkidegoko armarritik nafar gorritasuna,armarria aspaldi ezabatu zuten,kendu behar zela adierazi zuen.Espainiar Erkidego autonomoko armarria hiru euskal herrialdetan oinarritu eta osotutako irudia izan behar zuelakoan,EITBko eguraldiaren maparekin erabilitako argudio bera errepikatu zuen morroiak,espainiar legedia betez eta betetzeko sinboloak zuzendu behar zirela azpimarratu zuen. Espainiako eta espainiarren ustezko normalizazioaren bidean abertzaleen eta independentisten “mito eta gezurrak baztertu eta ezabatzeko”, kruzadaren apologia hutsa eginez,Antoniok,ezagutza historikoan alfabetatugabea eta zitalkeria hispanofrenikoan aditua,espainiar pannazionalismo autonomikoaren.muturreko bozeramailea izatea lortu du.

Legedi horren arabera ere euskal ikurriña Nafarroa Garaian debekaturik dago,Olentzeroa,edota euskaldunon hainbat sinbolo eta ekimen bezala,jasan beharreko ilegalizazioen zerrenda gero eta luzeagoa izanik.

Mendebaldeko Nafarroako bizkaitarrok aspaldi ari gara legedi inposatu honek zehazten dituen logiketatik at. B-aske bizi, sentitu,pentsatu eta ekiten dugulako,kolaborazionista eta unionisten ezinak barregarriak negargarriak baino suertatzen zaizkigu.Egun Euskadi deritzoten errealitate administratiboak ez du zer ikusirik gure nazio euskaldunaren errealitatearekin,ezta egunerokotasunean bizi dugunarekin,sinboloetan ezta.Errealitate juridiko politikoaren oihartzuna eta propaganda,euskaldun ororen egunerokotasunetik kanpo geratzen da,COPE edo TVEko tertuliano atzerritarren Euskal Herriarekiko “iritzi adituak” bezala.

Horregatik,agian,ikurriña, hiru lurraldez osotutako Erkidegoko bandera autonomikoa bihurtu dutena,Tuteran ikustean,ilegalaz gain,zaila izango da, baina Gernikan edo Balmasedan Nafar Bandera gorria ikustea lurraldetasun osoaren irudikapena bideratzeko aukera paregabea dugu.

Horregatik,agian,euskaldun guztion nafartasunaren adierazpenaren bidetik,gure euskal nazioaren osotasun politiko-juridiko-administratiboa bideratzeko urrats paregabea dugulakoan sinesten dugu.

Horregaitik,agian, Euskal Herriko sinbolo bateratzaile eta irudirik argiena nafartasunak eskaintzen duen aukeran datzala uste dugu.Zergatik ostera Nafarroarekiko unionisten kezka eskizofrenikoa,hispanofrenikoa. Zergaitik ikurriñarekiko PPSOEkoen atxikimendua,zein hauteskunde kanpainan edota Athleticen aldeko ekitaldietan.Akaso euskaldunok ez gara gai benetan euskal nortasun politikoaren nafartasunaren garrantziaz konturatzen? Edo agian ez zaigu interesatzen? Komodoegi bizi gara edo kontraesan gehiegitan galduta gabiltza?

Euskadi da Nafarroa.Euskal Herria gure nazioa den bezala Nafarroa Osoa gure estatua da,Gure errealitate juridiko historikoa,gure nortasun politikoa,gure lurraldetasunaren bermea,gure proiektu politikoaren ardatza,gure etorkizun hurbileko bidea.

Amorebietan, Zornotzan, Nafar Landak auzoan Durangoaldeko foru nafarraren mojoia zegoen. Inbaditzaile gaztelarrentzako muga, gure erresuma historikoaren “mapa administratiboaren”sasoi bateko adierazlea.Eta hor,egungo Iruña eta Nafarroa kafetegien artean, Nafarroako Bizkaitarrok urtero legez Bertso bazkaria ospatuko dugu.

Datorren larunbatean 23an Uxarte sagardotegian Nafarroako Bizkaitarron bertso bazkaria eta batzar irekia, eta gero arratsaldean Zornotzako Nafar Landak auzotik triki poteoa…ginelakoak garelako eta izango direlako.

Nafarroako Bizkaitarrak 09

ZAPATUAN
NAFARROAKO BIZKAITARRON TOPAKETA
ZORNOTZAKO UXARTE SAGARDOTEGIAN


Eguerdiko 13:30etan harrera sagardotegian

Ondoren ...

* bertso bazkaria Fredi Paya eta Etxaun Lekue

* solasaldia eta batzarra irekia

* kalejira Amorebietako Nafar Landak auzotik

Aurretik ez baduzu egin, izena eman mezu honi erantzunez.

Zapatu arte,

NAFARROAKO BIZKAITARRAK

2009/05/20

Iruinea, mayo 2009

Iñigo Saldise Alda
La guerra de Navarra
CAPÍTULO II

Segunda parte

Presión papal, amputación territorial y llegada de un extraño
Soberanía de Navarra

“Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia.” Mahatma Gandhi

Sancho VII el Fuerte, a diferencia de su sabio padre, tenía escasa visión política frente al gran enemigo del Estado de Navarra, el imperio castellano. Tras volver de Gascuña, donde se encontraba luchado contra los franceses junto a su cuñado Ricardo I de Inglaterra, es nombrado rey de los vascones libres o navarros.

En el año 1195 es llamado por el emperador castellano, junto al rey de León, para luchar contra los musulmanes. Realmente el emperador castellano no espera ni al monarca leones, ni por supuesto al navarro y es derrotado en Alarcos por los musulmanes, quedando 30.000 castellanos muertos en el campo de batalla. El castellano humillado, se retira a Toledo dejando a Diego López de Haro, señor de Bizkaia, el mandato de salvar el honor castellano frente a los soldados del Islam. El rey navarro volvió sobre sus pasos hasta el Reino vascón, muy descontento con el emperador castellano.

Al año siguiente los reyes de Aragón, Castilla y Navarra se reúnen entre Agreda y Tarazona, zona limítrofe de los tres reinos, sin llegar en la practica, a ningún acuerdo entre ellos. Para colmo el emperador castellano denuncia a los reyes de Navarra y Aragón ante el emperador de Roma, Celestino III. Sobre Navarra aún permanecía la bula que negaba el título de rey al jefe de los vascones libres, uniéndosele a la denuncia castellana, la llegada a Iruñea del Cardenal Angeli, quien portaba una nueva amenaza de excomunión.

En ese mismo año, el 1196, el Fuerte parte a Marruecos para conocer a la hija del almohade, el cual había mandado una embajada a Iruñea, ofreciendo la mano de su hija, tesoros y todo Al-Andalus, es decir, la mitad sur de Península Ibérica. Pero el papa Celestino III, tras encargo del emperador castellano, Alfonso VIII, le incita a abandonar tal empresa mediante la bula Exultavit spiritus y unirse a castellanos y aragoneses, enemigos naturales de los navarros, contra los hispano-musulmanes. Sancho VII ve forzado a partir a Roma en el año 1197, para negociar con el emperador de Roma. Mientras, Aben Jacob, emisario del emir musulmán, vuelve a Marruecos para sofocar una rebelión producida en la capital de su reino almohade.

En el año 1198, de nuevo el monarca aragonés y el castellano se reúnen en Calatayud, teniendo sobre la mesa un único punto, como repartirse el estado de los navarros. Castilla decidió incorporase la línea que iba desde Orreaga hasta Milagro, cortando Iruñea en dos pedazos, amparándose en la bula papal existente desde la muerte de Alfonso I el Batallador. Rápidamente pasan a la acción y atacan el Estado navarro. Sancho VII se vio obligado a pactar, prometiendo en matrimonio a su hermana con el rey de Aragón, Pedro. A este matrimonio se opusieron también los canónigos cristianos, ya que eran primos de tercer grado. Hecho que posteriormente alimentaría el desmedido apetito imperial castellano.

En 1199 Sancho VII acude a Marruecos en busca de Aben Jacub y culminar el matrimonio o en su defecto, sellar un pacto con el musulmán. Pero Aben Jacub había muerto y la regencia cae en manos de su hermano, siendo el heredero su hijo de corta edad, Muhammad al-Nasir, con lo que la gestión se complica y Sancho VII el Fuerte debe permanecer en tierras africanas guerreando. Esto es aprovechado por el mayor enemigo del Estado vascón, el reino de Castilla, que lanza un ataque bestial sobre territorio navarro.

Las tropas castellanas invaden Araba y Gipuzkoa en el año 1199. Nuevamente algunos funcionarios desertan de su condición navarra y se pasan a las filas enemigas castellanas. Trebiño resiste al invasor, dado un gran ejemplo de leatad. Ese mismo año comienza el brutal asedio castellano a la leal ciudad navarra de Gasteiz, la cual se rinde en enero del año 1200, tras recibir el permiso del monarca navarro, el cual no podía acudir a la ayuda de los hambrientos civiles navarros de la ciudad.

El monarca navarro regresa al Reino de Navarra a comienzos del año 1202, cuando ya se había consumado la tragedia. Incluso al inexpugnable villa de Trebiño, tubo que ser entregada al invasor castellano, a cambio de fortalezas situadas estratégicamente, más al interior del Reino vascón. Se pierde el acceso al Océano, tras ocupar los castellanos la tierra de Gipuzpoa, con los puertos navarros de la ciudad de Donostia y Hondarribia. Pese a todo, todavía quedaban navarros en esas tierras vasconas recién saquedas por los castellanos.

Al norte de los Pirineos, Sancho VII el Fuerte, ratifica una alianza del año 1201, con el nuevo rey de Inglaterra, Juan I sin Tierra. También se produce la unión voluntaria al Reino de Navarra, del señor de Agramont ese mismo año.

El insaciable rey castellano pone sus miras en la Gascuña esgrimiendo sus derechos de dote, por casarse con Eleonor, hija de Eduardo II de Inglaterra. Ante la inminente invasión del Reino de Navarra y la Gascuña inglesa, los representantes de las ciudades de Baiona y Dax envían cartas al rey navarro sellando su lealtad a Navarra. Solo el obispo de Baiona apoya al castellano. Castilla busca un aliado en el rey de Francia, pero sin llegar a conseguir grandes logros militares.

Juan sin Tierra y Sancho el Fuerte, firman dos nuevos tratados más, concretamente en Chinon y Angulema, en los cuales no se admitía ni comercio, ni amistad con el reino de Castilla. Esto es aceptado agradablemente por los burgueses de Baiona, lo que propicia el tratado de amistad y ayuda recíproca del año 1204 en Iruñea. Fidelidad a los ingleses y ninguna ayuda a los castellanos. Mientras Luis VIII de Francia asedia La Rochelle, partiendo en ayuda de la ciudad gascona desde Baiona 20 navíos y 10 galeras, con tripulación navarra, ante la indiferencia de Dax.

En ese mismo año, una grave enfermedad hace tener por la vida del rey castellano, el cual realiza la siguiente plegaria:

"Prometo, si Dios me diere salud, restituir al rey de Navarra todo lo que tengo desde el puente Aranillo hasta Fuenterrabia, y los castillos de Burandón, de San Vicente de Toro, de Marañón, de Alcazar, de Santa Cruz de Campezo, la villa de Antoñana y el castillo de Atauri y de Portela de Cortes. Porque sé que todos los lugares reseñados deben ser del Reino de Navarra y pertenecer a él."

Pero el emperador castellano se recupera rápidamente de su enfermedad, y se olvida de su promesa al altísimo. La ciudad de Dax se somete a la autoridad del reino de Castilla, enfrentándose así al Estado navarro. La unidad relativa de Baiona con el Reino de Navarra, provoca que las relaciones entre los reinos de Castilla y de Francia, se tornen cuando menos difíciles.

Los años transcurren en relativa calma hasta llegar al año 1212, cuando Inocencio III hace un nuevo llamamiento de cruzada para la Península Ibérica. Esta es acogida con gran deseo por las ansias imperiales castellanas; y mientras que el rey aragonés, Pedro II, acepta de buen gusto la llamada, esta es desatendida por el rey de León, y Sancho VII el Fuerte se muestra reticente. El navarro es convencido finalmente por las amenazas del obispo de Narbona y del papa, pero sobre todo, por la importante devolución del título de rey para el jefe de los vascones libres o navarros.

Las tropas navarras de Sancho VII el Fuerte, que acuden al ejército de la cristiandad, estaban formadas por 200 caballeros, a los cuales se unen los ganboinos o vasco(ne)s partidarios de la soberanía navarra, que se encontraban bajo imposición del reino de Castilla. El ejército cristiano opta finalmente por la opción o estrategia navarra, que consistía en atacar directamente a las tropas de Al-Nasir, también conocido como Miramamolin.

Las tropas cristianas se adentran en la planicie llamada Las Navas de Tolosa. El rey castellano, Alfonso VIII se coloca en el centro, a su lado el arzobispo de Toledo y en vanguardia de las tropas castellanas, Diego López de Haro, conocido por los españoles como el Bueno, que a su vez estaba ayudado por su hijo Lope Díaz. En el ala izquierda las tropas aragonesas, comandadas por su rey Pedro II, siendo las tropas navarras de Sancho VII el Fuerte, las que ocupaban el ala derecha.

La vanguardia cristiana flaquea. El rey de Castilla teme por la derrota cristiana, cuando en ese preciso instante el rey navarro reacciona. El centro de las tropas cristianas está a punto de ser doblegado, cuando los navarros realizan un movimiento envolvente que conduce directamente al mismo campamento de Al-Nasir. Desde su tienda el jefe musulmán estaba ordenando el combate, seguro tras una hueste de camellos y de esclavos africanos encadenados entre si y condenados a luchar por salvar su vida.

Sancho VII El Fuerte consigue abrir una brecha en la defensa musulmana, lo que provoca que el rey moro emprenda la huida. El ardor y la determinación de los navarros, consiguió una inesperada victoria para la cristiandad. Pese a ello, la victoria no conllevó una restauración de las tierras navarras robadas al Reino vascón. No existió ni bula papal, ni agradecimiento consistente en devolución territorial por parte del castellano, únicamente el rey navarro, consiguió un gran botín que enriqueció las necesitadas arcas navarras.

El señor de Luxa en el año 1222 se une al Reino vascón, lo que reafirmaba el territorio navarro del norte de los Pirineos. Esto permite que los navarros cuenten con un acceso seguro al puerto de Baiona, facilitándose de nuevo así, el comercio por mar para los navarros.

Una enfermedad obliga al monarca navarro a recluirse en Tutera. Su hijo Ferrant Calabaza, muere en un accidente de caza. Así el heredero más próximo es su sobrino Teobaldo, hijo del conde de Champaña y su hermana Blanca, el cual realiza un primer viaje de prospección al Reino vascón, en el año 1225.

El monarca navarro pone sus miras en el joven rey de Aragón, Jaime I. Eso se traduce en un extraño acuerdo realizado en el año 1231 en Tutera. En él, los dos reyes se declaraban mutuamente herederos de sus respectivos vienes. El rey aragonés recibía 100.000 sueldos y por ello entrega las fortalezas de Gallur, Peña, Petilla y Xabier, entre otras. El rey aragonés se comprometía a enviar a 2.000 caballeros, los cuales junto a los navarros se enfrentarían a las castellanas de Lope Díaz de Haro y su rey Fernando III de Castilla y León.

El rey aragonés incumple su promesa, entregando a cambio algunos castillos más, como el de Sadaba. Al año siguiente el aragonés vuelve a entregar algunos castillos, incumpliendo lo prometido al navarro. Esto provoca una ruptura del extraño pacto entre ambos monarcas. Sancho VII el Fuerte, muere en Tutera en el año 1234, quedando el Reino navarro en manos de un extranjero, Teobaldo de Campaña, desconocedor de las leyes ancestrales de los vascones o Fuero.

BIBLIOGRAFÍA

CAMPIÓN, Arturo. Obras completas, 1983

CLAVERÍA, Carlos. Historia del Reino de Navarra, 1971

ESARTE Pello, Vasconia en el siglo XII. De Reino de Pamplona a Reino de Navarra, 2004

JIMENO JURIO, José Mª. Historia de Navarra. Desde los orígenes hasta nuestros días, 1980

LACARRA, José Mª. Historia política del Reino de Navarra desde sus orígenes hasta su incorporación a Castilla, 1972

LACARRA, José Mª. Historia del Reino de Navarra en la Edad Media, 1976

MORET Y ALESON. Annales del Reyno de Navarra, 1980

NARBAITZ, Pierre. Navarra o cuando los vascos tenían reyes, 2007

PÉREZ, Mª Cruz. Atlas de Navarra. Geografía e historia, 2006

SAGREDO, Iñaki. Navarra. Castillos que defendieron el Reino, Tomo I, II y III, 2006 y 2007

SERRANO, Bixente. Navarra. Las tramas de la historia, 2006

SORAUREN, Mikel. Historia de Navarra, el Estado Vasco, 1999

URZAINQUI, Tomás. La Navarra marítima, 1998

URZAINQUI, Tomás. Navarra, sin fronteras impuestas, 2002

URZAINQUI, Tomás. Navarra Estado europeo, 2003

VV.AA. Historia Ilustrada de Navarra, 1993

YANGUAS Y MIRANDA, Crónica de los reyes de Navarra, 1843

2009/05/18

Iruinea, mayo 2009

Iñigo Saldise Alda
NO
Soberanía de Navarra

El pasada sábado, en el DIARIO DE NOTICIAS, aparecía un pequeño comentario de don José Javier Solabre, que llevaba por título, SAR Leticia. ¿No es princesa de Viana? Decirle a usted señor Solabre que no.

A pesar que el autor intenta con los comentarios posteriores de su escrito, el que la pregunta se convierta en retórica, mediante el intento alcachofero de vender la Comunidad Foral de Navarra o mejor dicho, Navarra residual, lo que hace realmente es intentar legitimar la usurpación de éste título del heredero a la Corona de Navarra, utilizando la visita de la esposa del príncipe de Asturias y heredero del reino de España, don Felipe de Borbón, el cual, al igual que su padre, no tiene ninguna legitimidad político-histórica con la cual titularse Príncipe de Viana.

Aprovecho la ocasión señor Solabre, para recordar que el título de Príncipe de Viana, lo creo Carlos III el Noble para el heredero del reino de Navarra, no para el futuro monarca del reino de España o de cualquier otro estado que no sea el vascón, el cual está sujeto a la aprobación de las Cortes del Estado de Navarra.

El Noble, lo instauró para su nieto, de nombre también Carlos. Con ello trataba de defender los derechos hereditarios de su nieto, ante el ambicioso segundo marido de su hija y heredera, Blanca de Evreux. Este era el infante de Aragón, Juan de Trastámara, que es conocido por los navarros como el Usurpador.

A pesar que tras la ocupación de las tierras del sur del Pirineo por parte española (castellano-leonesa y aragonesa), pertenecientes al Estado navarro, concretamente en el año 1515, el católico español, Fernando el Falsario, de manera unilateral e ilegítima incorpora el Reino de Navarra a la corona de Castilla en la corte de Burgos, el Reino soberano de Navarra logra existir hasta más de un siglo después, concretamente hasta el año 1620.

Hay que decir, que en el año 1540 existieron unas negociaciones matrimoniales entre el monarca navarro, Enrique II de Albret, conocido como el Sangüesino y el emperador Carlos I de España, que unirían en matrimonio a la Princesa de Viana, Juana, con el príncipe de Asturias, Felipe. Estas negociaciones concluyeron sin éxito ante la negativa española de devolver las tierras navarras ocupadas, destacando entre ellas las de Vizcaya, Álava, Guipúzcoa y Rioja

En el año 1548, Juana de Albret, princesa de Viana, se casa con Antonio, duque de Borbón y Vendôme, conde de Beaumont, de Marle y de Soissons, cuyo nombre era Antonio. En el año 1555, tras la muerte de Enrique II de Navarra, le sucede su hija Juana III de Albret como reina de Navarra y con ello, un Borbón se convierte en el rey consorte, con el título de Antonio I de Borbón.

Juana III y Antonio I de Navarra continúan durante su reinado reclamando las tierras navarras del sur del Pirineo. Incluso llegan a presentarse en la frontera impuesta del sur del Pirineo, con la intención de recorrer su reino ocupado. Allí les esperan las tropas españolas, que niegan a los reyes legítimos visitar el país bajo sometimiento español.

Tras la muerte por envenenamiento de la reina Juana III de Navarra, el Príncipe de Viana accede al trono de Navarra con el nombre de Enrique III y conocido por los navarros como el Bearnés. El protestante Enrique III de Navarra, por los derechos que poseía por vía paterna, la casa de Borbón, se involucró en la guerra de sucesión al trono francés. Para lograr su objetivo, el ser rey de Francia, se conviertó al catolicismo en el año 1593, tras el fracaso de la toma de París por vía militar. Todos conocemos esta célebre frase que se le atribuye:

“París bien vale una misa”

Con esto un rey de Navarra, Enrique III de Borbón, accedía al trono francés. Esto no significó la unión territorial de los reinos de Navarra y Francia, ya que Enrique III de Navarra y IV de Francia mantuvo la independencia de Navarra, cuyas Cortes legítimas continuaron en la ciudad de Pau y los Estados Generales de Navarra en Donapaleu. A su vez, en materia religiosa promulgó el edicto de Nantes en 1598, que significaba tolerancia de culto en sus reinos, algo esperado desde tiempos atrás por los hugonotes, protestantes calvinistas.

Su hijo Luís no fue presentado a las Cortes de Navarra en Pau, donde debía ser designado Príncipe de Viana, siendo éste un paso necesario para ser titulado a la postre rey de Navarra. A la muerte de su padre, accede al trono francés con el título de Luís XIII de Francia. En 1620 visita las Cortes de Pau, restaurando la religión católica en el Reino de Navarra y prohibiendo la religión hugonote en todos los reinos bajo su dominio. Ese mismo año realiza el decreto de la unión desde las Cortes de París, lo que significaba que Navarra se anexionaba de forma ilegítima al reino de Francia.

A pesar de esta infamia contra las legítimas Cortes de Pau, no prescindió de intitularse, de forma ilegítima, como rey de Navarra. Sus sucesores, al igual que él, siguieron ostentando los dos títulos, lo que les permitía en materia territorial seguir reclamando las tierras ocupadas por España.

Llegado a este punto, debemos hablar de la legitimidad sobre Navarra que posee la rama borbónica de los Anjou, actuales titulares del reino de España. Para ello debemos retroceder al Tratado de Utrecht del año 1714, donde el Borbón Felipe V de España desde el año 1700, tras la guerra de sucesión al trono español, renuncia ante el rey Luís XIV de Francia y III de Navarra a todos los derechos sucesorios en Francia (y Navarra), en beneficio de Luís XV de Francia y IV de Navarra.

Este tratado suponía también que el monarca francés, Luís XIV, y sus descendientes, debían renunciar a los territorios navarros del sur de los Pirineos, que continuaban ocupados. Entre esos territorios aún existía uno, reducido, que pese a todo seguía denominándose Reino de Navarra. Un Reino no reconocido como Estado en el ámbito internacional, pero que mantenía las fronteras con sus vecinos, con su propia autonomía económica, capacidad de acuñar moneda y unas Cortes "ilegítimas" y en contrafuero desde la ocupación española de 1512.

Para concluir, hoy día, el monarca español don Juan Carlos I no se titula rey de Navarra. Además, recordando el Tratado de Utrecht, no tiene ningún derecho para ello, algo que podemos apreciar en el estandarte de esta rama borbónica. Me viene a la mente, el monarca español en el año 1982, cuando apareció en la televisión tras un nuevo golpe militar en el estado español. En las imágenes aparece el monarca, y detrás de él, el estandarte familiar de la rama borbónica de Anjou, a la que él y su hijo, pertenecen. En el estandarte podemos ver los reinos o estados de los que pueden ser legítimo titular dicha casa de Borbón. En el estandarte no aparece por ningún lado el escudo de nuestro estado, Navarra, ya que no tienen ningún derecho a poseerlo.

BIBLIOGRAFÍA

Artículo del mismo autor: La casa de Borbón y el Reino de Navarra

2009/05/11

Iruinea, mayo 2009

La guerra de Navarra
CAPÍTULO II
Primera parte
Presión político y militar contra el Estado de los navarros
Soberanía de Navarra

“El mal no es lo que entra en la boca del hombre, sino lo que sale de ella”. Jesucristo

El imperio cristiano de Roma no consideraba Reino al Estado de los navarros, tras la división de los reinos de Aragón y Pamplona, y trata como dux al rey de Pamplona, García Ramírez el Restaurador, lo que facilitaba e incentivaba, aún más si cabe, las ansias imperialistas de los demás reinos cristianos. Por ello, el Restaurador tuvo que ceder a la invitación del rey de Castilla y León, para realizar una cruzada a Córdoba y Almería en el año 1147. Aunque más que una cruzada en si, se trató de una acción furtiva contra el puerto de Almería, el cual era un nido de piratas. En dicha acción participaron castellano-leoneses, navarros, aragoneses, genoveses y pisanos, estos últimos desde el mar.

García Ramírez el Restaurador, logró mantener independiente al Reino vascón, frente al emperador castellano Alfonso VII y a su vez, mantuvo una lucha constante con la emergente Corona de Aragón. La presión de la Corona de Aragón, se acentuó con la retirada, de nuevo a un monasterio, de Ramiro I el Monje, facilitando el acceso a la corona aragonesa, al príncipe de Aragón, el belicoso maestre de la orden del Temple, Berenguer IV, conde de Barcelona.

En este proceso el emperador castellano se apodera de La Rioja, aunque rápidamente los navarros recuperan Logroño. También las Encartaciones son ocupadas por las tropas castellanas, pero momentáneamente los navarros les hacen frente, el resto de Bizkaia, impidiendo que penetren en Araba y Gipuzkoa.

El principal aliado de García Ramírez fue el obispo de Pamplona, García de Larrosa, originario de un pueblo del mismo nombre, situado próximo a Jaca. La iglesia navarra es la principal fuente ingresos de dinero, que sirven para pagar a los diferentes caballeros, que defendían los castillos y las tenencias del Reino de Pamplona, recibiendo a cambio tierras, villas e incluso castillos. El obispo era el verdadero señor de Pamplona, siendo el rey de Pamplona poco dado a residir en esa ciudad.

El adad de Irache fue una gran ayuda, salvándose el honor de los monasterios navarros, tras la deserción del Abad de Leyre, que rindió homenaje al rey Ramiro I de Aragón. Algunos señores que se encontraban dentro de las tierras controladas por Aragón, le fueron leales al monarca navarro, por lo que fueron cobijados en el Reino vascón. Los burgueses de Lizarra contribuyeron en gran medida, a la tranquilidad en el Estado navarro, mientras que de Ladrón y Lope Iñiguez establecidos en Bizkaia, Araba y Gipuzkoa, defendieron con éxito esas tierras navarras ante las continuas acometidas castellanas.

Las tropas aragonesas atacan Zangotza y Lumbier, lo que provoca la reacción inmediata de los navarros, derrotando a los aragoneses cerca de Zaragoza, llegando incluso a recuperar Tarazona. Esta plaza pronto fue ocupada por las tropas aragonesas del barcelonés Berenguer IV, príncipe de Aragón. Hubo algún intento de alianza, mediante un matrimonio concertado, que no llegaron a buen término, por los que los enfrentamientos se reanudan y los aragoneses invaden el Estado de los navarros. La resistencia no se hace esperar y se recupera por parte de las tropas de el Restaurador, los territorios del Roncal y Tutera, que se perdieron momentáneamente por la invasión de las tropas de la Corona de Aragón.

Las relaciones directas de los navarros con Castilla y León, se sosegaron momentáneamente, después que el rey de Pamplona, García Ramírez, reconociese como emperador al castellano Alfonso VII, aceptando un vasallaje en Nájera, el cual consistía únicamente en presentarse en León, para asistir a la coronación imperial del castellano. Un precio barato para dicho vasallaje y sin repercusiones para el territorio navarro.

Pero Alfonso VII intentó al menos en dos ocasiones sacar tajada de las tierras navarras, con la complicidad del joven lobo de Barcelona. Ambos habían firmado el tratado de Carrión en el 1140, donde buscaban la repartición del reino navarro, entre Castilla-León y el condado de Barcelona. Pero la determinación y valentía de los navarros solo permitió unos leves escarceos castellanos en territorio soberano navarro, saldándose con el robo de algunas vacas y jumentos por parte de las hordas castellanas.

En el año 1150, el navarro, volvió a acompañar al emperador castellano a una nueva incursión por Al-Andalus. Al poco de su regreso ese mismo año a tierras vasconas, el Restaurador fallece en Lorca, cerca de Lizarra, tras estrellarse la cabeza en un peñasco, durante una cacería, quedando el Reino de Pamplona en manos de su hijo Sancho Garcés VI el Sabio. Mientras engatusados por el seductor emperador castellano, numerosos tenentes navarros desertan y se unen al reino de Castilla-León, destacando entre los traidores, Ladrón Iñiguez.

Los demás reinos cristianos de la Península Ibérica (Castilla-León y Aragón), no estaban dispuestos a admitir realmente la existencia del Reino de Pamplona, y más aún con el beneplácito de la bula papal, la cual se mantiene durante el reinado de Sancho IV el Sabio, que negaba el título de rey al soberano navarro, otorgándole únicamente el título de duque. Esto permitía a los demás reinos cristianos existente, la invasión y conquista de la tierra de los navarros.

El Sabio, a la edad de 15 años, ya tuvo que hacer frente a los asaltos de castellanos y aragoneses, siempre conjugados contra el Reino de los navarros, buscando continuamente un reparto del mismo. El punto de partida, o continuación más bien, lo podemos situar en Tudejen, cerca de Fitero en el año 1151. El emperador castellano y el Príncipe de Aragón o conde de Barcelona, tuvieron como orden del día el reparto de Navarra. Dicha operación se debía realizar el 29 de Septiembre del mismo año, festividad de San Miguel, casualmente patrón del ejercito navarro.

Sancho VI de Navarra, no tuvo ningún reparo en declararse vasallo del emperador, buscando frenar las ansias expansionistas del castellano. En el año 1153, es nombrado caballero por el castellano, que le concede la mano de su hija Sancha. Esta fue toda la “generosidad” mostrada por Alfonso VII, ya que no cedió ni una pulgada de la Rioja, tierra vascona que Castilla había conquistado a raíz del magnicidio de Peñalen, en el 1076. El emperador de Castilla y León, colmaba de bienes a monasterios y villas, además fundaba el reino de Nájera para su hijo Sancho, propiciando las deserciones en tierras navarras con su supuesta generosidad, que incluso llegaba hasta el mismo corazón de Navarra, con el denominado reino de Artajona, al que estaban vinculadas Larraga, Miranda, Olite y según parece, incluso Tafalla.

La Gascuña que estaba bajo la legítima soberanía navarra, es ocupada por tropas inglesas en el año 1154. Esto fue debido a la unión matrimonial entre el rey de Inglaterra, Enrique Plantagenet y Leonor de Aquitania en el año 1152. Las tropas inglesas ocupan esta tierra vascona, buscando con ello la defensa de la dote que aportaba la duquesa de Aquitania, lo que provoca una separación de estos territorios del resto del Reino de Navarra, realizada en gran medida por la fuerza de las armas. Claro ejemplo de ello es la toma sangrienta de Baiona por parte inglesa.

Al morir Alfonso VII en el año 1157, le sucede Sancho III de Castilla y Toledo, aunque no por mucho tiempo, ya que muere un año después. Al menos se restituyó el reino de Artajona a Navarra. Sancho VI de Navarra, se decidió a intentar reconquistar las tierras de la rica Rioja. Fue una campaña vigorosa y con éxito para los navarros. Esta victoriosa campaña emprendida en el año 1162 es concluida un año después. Se recuperó nuevamente Logroño, después Navarrete, Pazuengos y la mayor parte de los puestos situados sobre la orilla derecha del Ebro.

Por desgracia para los navarros, Nájera se resistió, así como Calahorra, por lo que prosiguieron la campaña por Araba y de allí hasta Durango y la antigua vascona Bureba, desde Miranda de Ebro hasta Briviescas, pasando por Grañón, Cerezo, Salinas de Añana, llegando hasta los arrabales de Burgos. A continuación procedió a consolidar las defensas de estos territorios recientemente reconquistados. Entrando en buenas relaciones con Fernando II de León y Galicia, tío del joven Alfonso VIII de Castilla.

Alfonso VIII, rey de Castilla tras alcanzar la mayoría de edad, comienza a preparar su matrimonio con la hija del monarca inglés Enrique II Plantegenet. El rey castellano ofrece en el 1170, a la princesa inglesa, las plazas navarras de Logroño, Grañón, Belorado, etc… que acaban de ser recuperadas para el Reino de Navarra por el rey vascón. Así, la guerra entre Castilla y Navarra es abierta desde el año 1173, produciéndose un doble ataque castellano, uno hacia la Bureba y otro hacia Artajona y Pamplona. El propio rey de Navarra, sufrió un asedio de dos día en el fuerte de Leguín, cercano a Urroz, mientras que el nuevo rey de Aragón, Alfonso II, se entrometía, favoreciendo a los castellanos, atacando y destruyendo la villa y el castillo de Milagro.

Tras un breve respiro, en el año1176 las tropas del ejército castellano, vuelven a cruzar el Ebro, llegando de nuevo hasta el fuerte de Leguín, conquistándolo y volviendo a Nájera después de dejar una guarnición en la fortaleza. El rey navarro se vio obligado a pactar, pero como Castilla no había combatido para no conseguir nada y Navarra no estaba dispuesta a renunciar a sus derechos legítimos, indiscutibles y regularmente escarnecidos desde tiempos de Alfonso VI de Castilla, se tomo la decisión de acudir a Londres, donde reinaba el suegro del castellano y poseedor de las tierras vasconas del norte del Pirineo, que anteriormente formaban parte del Reino de Navarra.

Dos obispos presidieron lambas delegaciones, Ramón de Palencia por Castilla y Pedro de Pamplona por Navarra, acompañados de nobles y señores. A la vez acudieron dos valientes caballeros, con sus caballos y armas, uno por cada reino, en caso que el rey de Inglaterra decidiera que el asunto se tenía que elucidar en un torneo de campeones, algo común en la Edad Media. Pero el inglés solicito que ambas delegaciones presentaran sus alegaciones por escrito, ya que los laicos ingleses no entendían las lenguas de los litigantes, el castellano y el euskara.

Se presentó la genealogía de ambos monarcas, remontándose los litigantes hasta el siglo XI, pero el juez decidió, para desgracia del Estado de Navarra, remontarse al último tratado celebrado no hacía mucho entre Nájera y Logroño, otorgando la totalidad de la Rioja a Castilla y solo la devolución de algunas fortalezas a Navarra, como la de Leguín, además del fuerte de Rueda, en Aragón, como un premio menor. Este laudo arbitral, consagró el hecho consumado, lo que sólo podía convenir al castellano, el cual era suegro del inglés.

Durante el Laudo Arbitral, la tierra conocida actualmente como Baja Navarra, vuelve al Reino, aprovechando los enfrentamientos existentes entre Enrique II de Inglaterra y su tercer hijo, Ricardo Corazón de León. La insurrección en busca de la vuelta a Navarra es numerosa, destacando los levantamientos de Baiona y Burdeos, los cuales son seguidos una fuerte y violenta represión a cargo de los ingleses.

Ricardo busca un aliado y lo encuentra en Sancho VI de Navarra. Se casa con la hija del rey navarro, Berenguela, siendo el hermano de esta, otro Sancho esta vez el Fuerte, obteniendo así un poderosos aliado contra los ataque de lo partidarios de Enrique II, existentes en Baiona o contra los condes franceses que atacaban desde Toulouse. Una alianza engañosa para Navarra, ya que no consigue nada en materia territorial e incluso se le llega a reclamar por parte inglesa la Baja Navarra. Los enfrentamientos y pactos se alternaran a partir de este momento, entre ingleses y navarros.

Los enfrentamientos con los aragoneses se van apaciguando, tras los pactos de Zangotza del año 1168 y del de Tarazona en el año 1191. El rey navarro se dedicó a asegurar la solidez del Reino vascón, del cual al menos se había salvado su parte esencial. Para ello otorgó fueros a innumerables villas y ciudades, destacando los de Donostia, Gasteiz, Trebiño, Biasteri, Antoñana, entre otras muchas, con el objetivo de perpetuar el sistema defensivo contra el reino de Castilla. Tuvo que soportar la deserción de innumerables tenentes, incluso el traidor gesto del poderoso obispo de Iruñea, que en algún momento llegó a entregarse con sus bienes, voluntariamente al Conde de Barcelona, gesto tan hostil como el de cualquier deserción.

Navarra pacta con el rey moro Lobo de Murcia, pasando Albarracín a la corona de Navarra. El rey navarro murió en año 1194, dejando el Reino de Navarra bastante mermado en materia territorial, pero muy estable en materia política, a su hijo Sancho VII el Fuerte.

BIBLIOGRAFÍA

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2009/05/04

Iruinea, mayo 2009

Iñigo Saldise Alda
El Estado soberano e independiente de Navarra
Soberania de Navarra

Pasado lunes 4 de mayo del 2009, en el DIARIO DE NOTICIAS se daba a conocer la publicación de un nuevo libro de Iñaki Sagrado, que lleva por título El castillo de Amaiur a través de la historia de Navarra. En el texto, que está firmado por Fernando Hualde, se comete un gravísimo error, ya que en el año 1522, Navarra no perdió definitivamente su condición de Estado soberano e independiente, ya que ateniéndonos a la realidad histórica, esto ocurrió concretamente noventa y ocho años después.

A pesar que la retirada total de las tropas del emperador Carlos I de España, de la tierra de Ultrapuertos, no ocurrió hasta el año 1530, las legítimas Cortes de Navarra se reúnen en Donapaleu a petición de Enrique II el Sangüesino en el año 1527, llegando a ostentar esta localidad bajonavarra, la capitalidad del Reino soberano e independiente de Navarra, cinco años después de la derrota navarra de Amaiur.

Tras el año 1530, desde el Estado de Navarra, libre al norte del Pirineo, se sucedieron varios intentos diplomáticos, que buscaban la recuperación de las tierras ocupadas por los españoles. En ese contexto, el rey de Navarra, Enrique II el Sangüesino, lo intentó mediante la concertación del matrimonio de su hija, la princesa de Biana, Juana de Albret, con el hijo del emperador Carlos I de España, el príncipe de Asturias, Felipe. La perspectiva esperanzó a los navarros sometidos del sur del Pirineo, donde incluso los beaumonteses de Iruñea, que cohabitaban en unas cortes ilegales con un Virrey extranjero, prepararon un memorandum en el año 1540, detallando claramente cuáles eran las tierras arrebatadas por los españoles, que debía reclamar el rey navarro, además de las cinco Merindades ocupadas en su totalidad desde el año 1522:

“Quanto a lo que pertenesce a V. Alteza, según lo que solía extender este Reyno antiguamente como es pública voz y fama que era señor de Guipúzcoa, Vizcaya y Alaba y mucha parte de Rioja, hasta el holmo de Burgos; como por la sepultura que antiguamente los reyes de Navarra tenían en Nájera y otras ciudades y villas que hoy en día parescen las armas de Navarra; anssí como en Logroño y en otros lugares y de poco acá se han borrado...”

La corte navarra y con ello la capital del Reino, es situada en Pau por Enrique II y Maragita de Navarra, donde como en Florencia, se crearon numerosos cenáculos y academias de simbología cabalística y de hermenéutica, donde se enseñaron las artes y la filosofía neoplatónica, gracias principalmente a la labor de la reina Margarita de Navarra, algo que no ocurrió en los territorios navarros del sur del Pirineo, donde la inquisición española realizaba auténticos estragos y los magnificos castillos habían sido destruidos por orden del cardenal español, Cisneros.

Durante el reinado de Enrique II, el Estado independiente de Navarra vio como sus formidables fortalezas se transformaron en auténticos palacios Renacentistas y además el Reino de Navarra era un lugar de acogía para todos los refugiados humanistas y reformistas, que eran perseguidos en el resto de Europa.

La corte humanista de Pau se llenó de escritores, filósofos, pensadores, artistas y arquitectos, siendo la reina Margarita de Navarra la mayor inspiración posible del movimiento evangelista, el cual se había asentado firmemente en el Reino de Navarra.
Incluso la propia reina de Navarra, considerada por muchos la primera mujer moderna en la historia de la humanidad, escribió numerosas obras literarias, entre ellas podríamos destacar Las soledades de Margarita de Navarra, obra de teatro que se desarrolla en un contexto íntegramente pirenaico, el magistral poema Las prisiones de la Reina de Navarra o la inacabada Heptameron, obra erótica femenina, donde incluso llega a mofarse de los defectos del macho.

No es casualidad que durante el reinado de Enrique II y Margarita de Navarra, se escribiera el primer libro en euskara o lingua navarrorum. Esto ocurrí en el año 1545, y dicho libro lleva por título Linguae Vasconum Primitiae, siendo su autor el navarro Bernart Etxepare, elevándose así el idioma propio de Navarra, al rango de literario.

La entrada de la Reforma en el Reino de Navarra, donde ya se había formulado un tipo de Estado moderno, basadas sus instituciones políticas y jurídicas en el derecho pirenaico, fue de una manera muy equilibrada, buscando con ello principalmente, acabar con el despotismos eclesiástico, que tenía de máximo exponente al emperador del estado Vaticano de Roma, enemigo histórico de los navarros.

Esto ocurre durante el reinado de Juana III de Navarra, que a pesar de ser educada a la francesa, debido al secuestro que llevó a cabo su tío Francisco I de Francia, continuo y acentuó aún más si cabe, la labor Navarrista de su madre.

Durante el reinado Juana III, el Estado de Navarra continuó con la obra de modernización de las fortalezas, introduciéndose definitivamente la Reforma, equiparable concretamente al anglicanismo, en el Estado Pirenaico, tras fracasar unas negociaciones con el estado Vaticano, donde la reina de Navarra, buscaba la total restitución territorial para el Reino de Navarra, de las tierras del sur del Pirineo, ocupadas por los españoles.

Así Pau, capital del Estado Pirenaico, se convirtió en uno de los principales centros de reformistas exiliados, que se sumaban a humanistas y a renacentistas, mientras que inquisidores y jesuitas tenían prohibida su entrada al Reino de Navarra soberano e independiente. Incluso se realiza la traducción de la Biblia al euskara por el navarro Joannes de Lizarraga tras mandato de la mismísima Juana III de Navarra, siendo editado en el año 1571.

Este periodo de Renacimiento en el Estado Pirenaico, donde los navarros libres cultivaron el humanismo, la igualdad y el amor por la libertad, se podría definir con una frase de un famoso autor inglés, cuyo nombre es William Shakespeare. Dicho escritor, en una de sus magistrales obras, concretamente en una del año 1594, que lleva por título Trabajos de amor perdidos , nos dejó la siguiente frase para la posteridad, la cual no se podría a ver dicho, de no existir un Estado soberano e independiente de Navarra:

“Navarra será la admiración del Mundo”

La coronación de Enrique III de Navarra, como rey Francia, no supuso la unión de ambos reinos, ya que Enrique III de Navarra y IV de Francia, mantuvo la independencia de Navarra, cuyas Cortes legítimas estaban situadas en Pau, mientras que en Donapelau aún se continúa acuñando la moneda del Reino Pirenaico.

En 1598 firma la paz de Vervins entre el reino de Francia y el reino de España, sobre el conflicto que mantenían en Flandes; el rey navarro introduce una clausura concerniente a la anexión de las tierras del sur del Pirineo por parte española, negándose claramente en ella, a legitimar el atropello llevado a cabo por el español, Fernando II de Aragón, al cual conocemos los navarros como el Falsario.

Ese mismo año realiza el Edicto de Nantes, donde se reconoce la libertad de religión en Francia y Navarra, a semejanza del Manifiesto de los Gentileshombres y del pueblo de Navarra, realizado treinta años antes por su madre Juana III de Albret. Enrique III de Navarra pretendía que el Edicto de Nantes se extendiera a los demás reinos europeos, legitimando el protestantismo y poniendo las bases definitivas para acabar con las guerras de religión en Europa, que en menos de un siglo habían costado millones de muertos. Esta decisión le supone una nueva excomunión a Enrique III de Navarra y IV de Francia, por parte del emperador de Roma.

Enrique III casó en segundas nupcias con María de Médicis en el año 1600. De esta unión nacería el futuro Luis XIII de Francia, el cual no fue educado según las condiciones existentes en el Fuero navarro, paso obligado para ostentar el título de príncipe de Biana y así acceder al trono del Reino de Navarra, sino que recibió su educación católica en la corte francesa de Paris, de manos del Cardenal Richelieu.

El 14 de mayo del año 1610, el rey de Navarra y Francia, era asesinado en una calle de París por un jesuita, llamado Ravaillac. A pesar de ello, el Reino Pirenaico mantuvo su intendencia hasta el año 1620, cuando Luis XIII de Francia entra a sangre y fuego en las Cortes de Pau, restaurado a continuación la religión católica en el Reino de Navarra y prohibiendo la religión protestante en todos los reinos bajo su dominio.

Luis XIII de Francia disuelve militarmente las Cortes de Navarra ese mismo año y realiza el decreto de unión desde las Cortes de Paris. Así el Reino de Navarra quedaba anexionado de forma ilegítima al reino de Francia y el Navarrismo existente en los reyes navarros desde los tiempos de Margarita de Navarra, era exterminado por un soberano francés, completándose así, la tarea empezada por los castellanos en el año 1054 y continuada por los españoles en los años 1512 y 1521.


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WIKIPEDIA. Juana III de Navarra, http://es.wikipedia.org/wiki/Juana_III_de_Navarra

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EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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