SOBERANÍA DE NAVARRA by Nabartzale bilduma. Este es el correo para escritos, artículos, comentarios y sugerencias. Los artículos, escritos y comentarios deben estar debidamente firmados por su autor o autora en formato Word. Solo se publicaran aquellos escritos que estén realizados desde la independencia y soberanía de su autor o autora siguiendo los criterios editoriales de los miembros de NABARRAKO BURUJABETASUN-SOBERANÍA DE NAVARRA. nabartzale@gmail.com

2013/11/30

Nabarra por su independencia, seis glorias patrias (IV)

Nabarra por su independencia, seis glorias patrias (IV)
Aitzol Altuna Enzunza; Galdakao-Nabarra

“Los intentos de insurgencia para liberar nuestro Estado han sido numerosos, siendo los siguientes los más significativos, 6 veces en 400 años”.

6. El Gobierno de Euzkadi en el exilio, el último Gobierno Vasco

“Cuando los Estados que se conquistan, como hemos dicho, están acostumbrados a vivir en libertad y a tener sus propias leyes, hay tres formas de conservarlos: la primera es destruirlos, la segunda ir a vivir allí personalmente y la tercera dejar que sigan viviendo con sus leyes cobrándoles un tributo y creando en su interior gobiernos oligárquicos que los mantengan fieles a ti. Porque dichos gobiernos saben que, al haber sido creados por el príncipe, no pueden subsistir sin su poder y su amistad (…)” Nicolás Maquiavelo en “El príncipe” (s. XVI).

El golpe de Estado de los militares españoles contra su república en julio de 1936 y en pro de un nuevo Estado totalitario-fascista gobernado por ellos, tuvo una fuerte resistencia social que derivó en enfrentamiento armado del que surgió en nuestras tierras el que se llamó “Gobierno de Euzkadi”. En un principio, iba a ser un apéndice del Gobierno Republicano español que lo amparaba y bajo cuyas leyes iba a ser creado mediante el otorgamiento de una autonomía parcial dentro de un acuerdo marco llamado “estatuto”. El estatuto final era aplicable sólo en la Nabarra Occidental. En el libro “La Guerra Civil en Euzkadi, antes del estatuto” Manuel Irujo, estellés y miembro destacado del PNV, fue clarividente al decir que: “El estatuto vascongado será la piedra angular que garantizará la separación perpetua de Euskadi, en vascongados y navarros, o lo que sería aún peor, entre vascos y navarros”.

Sin embargo, debido a la situación guerra, se creó un Estado vasco “de hecho” y por tanto un gobierno soberano aislado del Gobierno Español, aunque se extendiese realmente sobre un minúsculo territorio entre Legutiano en Alaba y la costa bizkaína. El ministro de defensa de aquel gobierno y fundador de la Ertzaintza, el bergarés Telésforo Monzón, resumió en una entrevista años después: “El estatuto del 1936… yo no lo he conocido nunca. Puedo decir que he sido ministro de la Gobernación del Gobierno Vasco…y no he abierto el estatuto (creo que justamente lo ojeé el primer día por la mañana). Ese estatuto no se puso en la práctica jamás. Fue un auténtico fantasma. No existió tal estatuto. Lo que ha existido es un Estado Vasco soberano” (Revista “Punto y Hora” 1979 VI 14/21).

A partir de verano de 1939 el Gobierno de Euzkadi tuvo una definición exclusivamente nacional y cortó sus lazos con los partidos de ámbito español. Estaba para entonces el Gobierno en el exilio de París tras perder la guerra y desechas las milicias vascas de “gudaris” compuestas por obreros del metal, peluqueros, agricultores etc. El fascismo español contó en nuestras tierras con su ejército colonial y los requetés, con el ejército fascista italiano y el nazi alemán, el cual bombardeó la población civil de Gernika como ensayo al Tercer Reich.

Según las memorias del Lehendakari José Antonio Agirre que presidió aquel Gobierno, de los 100.000 gudaris sólo sobrevivieron 30.000, sin contar con la numerosa población civil asesinada, con ciudades bombardeadas y toda la población que no logró huir represaliada hasta límites nunca vistos hasta entonces -incluso tras la Revolución Francesa o las Guerras Carlistas-. Llegando a la esclavitud, escarnio público sobre todo a mujeres (no vistos desde la Edad Media con la Inquisición y su quema de “brujas”), el exterminio por hambre en campos de concentración, el fusilamiento masivo de poblaciones calificadas de “rojas y separatistas” para ser enterradas en cunetas o la prohibición de hablar nuestro idioma nacional, cuando aún había euskaldunes monolingües que por tanto se les obligaba a estar callados en cualquier actividad pública so pena de quedar detenidos, multados y pasar por el cuartel.


Federico Krutwig en “Vasconia” (1967): “El interés primordial del colonizador consiste en querer devorarse el Pueblo colonizado, en palabras más populares, quiere “tragárselo”, para incorporárselo como nutrición propia a su cuerpo”.

José Antonio Agirre Lekube, clandestinamente, logró embarcar para América donde arribó en verano de 1941, mientras tanto, en julio de 1940, Manuel Irujo tomó la iniciativa de crear y presidir un "Consejo Nacional de Euzkadi" al margen de la (i)legalidad española-republicana y con un proyecto independentista confiando en los Estados europeos y americanos “aliados” contra el fascismo, que serían los garantes del futuro Estado vasco. Irujo y después Agirre, presuponían que el general español Franco que se había hecho con el poder absoluto, entraría en la guerra en ayuda de la Alemania nazi con la que ya colaboraba y que el triunfo aliado supondría la intervención militar en España, derrocando a la dictadura. Manuel Irujo llegó también a firmar un acuerdo de colaboración político-militar con la Francia libre del General De Gaulle, pero que contaba con la oposición del Gobierno Británico.

Así es como desde Londres en al año 1940 y en plena Segunda Guerra Mundial (1939-45), el Consejo Nacional Vasco presidido por el propio Manuel Irujo en nombre del Gobierno vasco, redactó un anteproyecto de Constitución para la independencia del Pueblo vasco que abarcaba todo el territorio de Baskonia o reino de Nabarra, pero que no logró el apoyo internacional requerido.

No era nuevo en Irujo, pues tal y como señala en el libro mencionado: “Naparroa es la forma histórica de los vascos (…) Estos encuentran en la monarquía pirenaica las instituciones históricas, las gestas gloriosas, los blasones de triunfos pretéritos. Euskadi es por el contrario, el producto de la concepción filosófica, del acto de voluntad de los vascos de constituir su nación, sobre las bases de su Pueblo, lengua, instituciones y su peculiar genio civil. (…) Misión nuestra, de los republicanos, de los nacionalistas vascos, de los demócratas es la de resolver el problema, incorporando a la unidad de Euskadi el nombre histórico y prestigioso de Naparroa” (Baiona, enero de 1938).

El Pacto de Baiona de 1945 mantenía el espíritu independentista de Concejo Nacional Vasco y pedía la instauración inmediata del Gobierno Vasco a la caída del fascismo español. El Pacto fue firmado por la mayoría política y sindical: PNV, ANV, PCE, UGT, Euzko Mendigoxale Batza, IR, CCSE, Partido Republicano Federal, CNT y ELA-STV, el cual decía con contundencia:

Art. 3º: Respectar y defender una vez restablecidas la normalidad democrática los deseos del Pueblo Vasco libremente expresados.

Art. 4º: Constituirse en un organismo consultivo que asesore, prepare y secunde la labor desarrollada por el Gobierno de Euzkadi, una vez lograda la caída del régimen antidemocrático por el que han sido temporalmente expulsados temporalmente del territorio vasco como consecuencia de la guerra.

José Antonio Agirre, en pleno exilio, siendo profesor de la Universidad de Columbia para lograr la residencia americana (Agirre era licenciado en derecho por la universidad de Deusto), recibió en el año 1942 el encargo por una editorial norteamericana de escribir la historia de los vascos. Así, para el Aberri Eguna de 1946, en la alocución habitual a la nación para la conmemoración de esa fecha, Agirre habló sobre las libertades vascas que nacieron en el Pirineo con el primer rey baskón Eneko Aritza hasta Sancho “el Fuerte”, en contra de la tesis “neo-confederalista” de Estados separados del fundador del nacionalismo vasco Sabino Arana.
Sabino en 1892 contando con 27 años, vio publicados sus textos históricos en el libro “Bizcaya por su independencia. Cuatro glorias patrias” del que vendió 2.000 ejemplares y donde narraba las batallas de Arrigorriaga (888), Gordexola (1355), Otxandio (1355) y Munguía (1470), en la cuales, supuestamente, los bizkaínos se habían alzado por su independencia frente al imperialismo asturiano y castellano, independencia que no habrían perdido hasta las Guerras Carlistas, pues consideraba que era una mera coincidencia de títulos en una misma persona que el Señor de Bizkaia fuese a la vez rey de Castilla desde 1378.

Sabino Arana escribió en los estatutos del primer Euskeldun Batzokija que históricamente los vascos constituíamos diferentes Estados, lo escribe así en el Capítulo 2 art. 31: “El Nacionalismo aspira, como es sabido, a la independencia absoluta del Pueblo Vasko, restaurándose éste conforme a lo esencial de su Tradición Religioso-Política, y constituyendo a la parte de acá del Pirineo y el Bidasoa la Confederación de todos los antiguos Estados de la raza. Sabido es que éstos son seis: Laburdi y Zuberoa, al norte del Bidasoa y el Pirineo; Bizkaya, Gipuzkoa y Araba al Sur; Nabarra a un lado y otro de dicha línea”. En el Capítulo 4 artículo 71 del estatuto del Euskeldun Batzokija matiza que: “En este sentido concreto, raza es lo mismo que nación, gente o Pueblo”.

En su libro “Los vascos en la historia a través de Garibay”, el antropólogo español Julio Caro Baroja explica como el origen de este error está en el gipuzkoano Esteban Garibay (s. XVI), historiador de la Corte de Felipe II de corona de las Españas. Garibay tenía “la idea de que las libertades forales suponían la existencia de un Estado dentro del Estado”. Incluso el término usado en Alta Navarra de “Aeque principalis”, es realidad un término que se remonta a 1645 (más de 100 años después de su brutal conquista por las tropas de Fernando “el Falsario” encabezadas por el duque de Alba), cuando así lo emplearon las Cortes de Alta Navarra ante el acoso y derribo continúo que padecían los Fueros nabarros, y que buscaba la pervivencia de los Fueros o legislación de nuestro Estado invadido sobre la falsa excusa de haber sido así pactado con la corona castellano-española tras la conquista, frente a la calificación de “privilegios regios concedidos” o el simple “derecho de conquista” esgrimidos por los imperialistas españoles.

El político y medievalista bizkaíno Anacleto Ortueta (1934, cofundador de Acción Nacionalista Vasca –ANV-), ya se dio cuenta de este hecho de trascendental relevancia: “La falsedad histórica de los supuestos Estados vascos, está teniendo una nefasta influencia en Euskal Herria, convirtiéndose en la práctica en el principal obstáculo que ha encontrado en su camino la liberación nacional”.

La profundización en la historia vasca le llevó a escribir a Jose Antonio Agirre una reveladora carta donde daba un vuelco a lo hasta entonces mantenido por el nacionalismo vasco en cuestión histórica y reconocía el acierto de Ortueta y Manuel Irujo: “(…) juzgo el reinado de Sancho el Mayor (años 1005-1035), sostengo que su genio indígena no solo sintió la unidad nacional sino que supo realizar una Confederación de Estados nacionalmente homogénea. (…) La tesis confederal que Arana Goiri instituyó como norma política actual tiene conmoción histórica porque en esencia se refiere a la unidad nacional y de él es el mérito de haberla definido y sobre todo programado (…). Arana Goiri no estudió detenidamente los designios de la Monarquía pirenaica, ni pudo estudiar la Baja Edad Media vasca, entre otras razones por falta de tiempo (murió a los 38 años) y porque no conoció los textos necesarios”. Es decir, aunque la visión histórica del primer nacionalismo es manifiestamente errónea, sin embargo, la esencia de un Estado Confederal Basco(n), está tanto en el nacionalismo vasco como en la configuración histórica del reino baskón de Nabarra.

Por tanto, en los primeros años del exilio, el Gobierno Vasco recondujo la visión histórica y territorial del país, y sobre todo, no renunció al estatus político internacional conseguido por el Pueblo durante la guerra contra el fascismo español. El ex secretario de ELA Kepa Anabitarte y ex Director de Irizar (MCC), el cual compartió exilio con el Lehendakari Agirre en París donde fue becado por el Gobierno Vasco, vivió la concienciación de Agirre de que él era el presidente de un Estado Vasco y no de una supuesta República Española:

- Indalecio Prieto (ex ministro del PsoE y miembro del Gobierno de la República española en el exilio) hizo un viaje expresamente desde México a París para decirle al lehendakari José Antonio Agirre:

“-Este es el plan que hay y tenemos que cambiar de política, hay que adaptarse a otras circunstancias; y como el Gobierno Vasco es hijo de la República y nosotros vamos a renunciar a las posiciones republicanas, el Gobierno Vasco también debe desaparecer”. Agirre le dijo -y esto se lo he oído yo en varias ocasiones:

“-Don Indalecio, este testigo lo he recibido del Pueblo y este testigo yo se lo devolveré al Pueblo”.

Los movimientos de liberación nacional surgidos durante la represión de los fascistas españoles y sobre todo tras la muerte de su caudillo (1975), tampoco fueron encauzados dentro de una estrategia conjunta de todo nuestro Pueblo para lograr la liberación nacional que se mantuvo hasta el Pacto de Baiona de 1945. Tras la muerte de Agirre (1960), se claudicó el Gobierno Vasco entregando todo lo logrado por el Pueblo con mucho sufrimiento en el “Pacto de Munich” de 1962 ante las fuerzas españolas eliminadas del poder por el caudillo español. Llevándonos a la situación de sometimiento casi total del siglo XXI, con un traje de preso al que llamaron de nuevo “estatuto”, que no es más que una sombra del sistema foral, sin posibilidades reales de responder ante un “contrafuero” o incumplimiento del mismo por parte de España (por tanto antidemocrático y totalitario) y del que ahora reniegan todos los nacionalistas vascos.

Fuerzas Democráticas 1961, previo al Pacto de Munich de 1962:

2º Se aceptarán como único sistema político la democracia. Para ello preconizaremos que a la desaparición del régimen franquista se establezca una situación transitoria, con un gobierno provisional (español) sin signo institucional definitivo, que otorgue una amplia amnistía, restaure las libertades públicas y convoque elecciones para que el pueblo español con absolutas garantías opte por el régimen que prefiera y que todos los españoles estarán obligados a acatar.

Por tanto, el Pacto de Munich dilapidó el Gobierno Vasco como gobierno creado por el Pueblo vasco durante la guerra y lo regaló a un futuro Gobierno Español democrático, dejando, teóricamente, en manos de los españoles nuestro futuro (la realidad es que el Pueblo español nunca ha tenido poder real alguno como correspondería a un modelo democrático). Pero, el régimen fascista jamás abandonó el poder, dejó todo “atado y bien atado” y la democracia jamás llegó, viviendo en la actualidad un nuevo modelo totalitario controlado por unas pocas familias o segundo franquismo, con un jefe de Estado y su familia elegidos de forma vitalicia por el propio dictador, sin división del poder, sin el reconocimiento del Pueblo vasco o catalán como sujeto de derechos (más que sobre el papel, pero sin aplicación práctica como se ha demostrado) y con un ejército imperialista en nuestra tierras garante de todo ello como durante el régimen fascista (al que se llamó oficialmente “democracia orgánica”).

Kepa Anabitarte, una de las tres personas que acudió al “Pacto de Munich” y que no fue detenida por pasar las fronteras con el pasaporte de otra persona, manifestaba en el 50 aniversario de dicho “contubernio” en la radio libre Hala Bedi Irratia en el programa Hordago Nabarra:

“El Pacto de Munich supuso la consolidación, una vez más a lo largo de la historia ya de siglos, de la incapacidad política que todavía arrastramos en este país para construir una estrategia adecuada a las posibilidades que su propia base social ofrece. Puso de manifiesto la falta de una clase política moderna, adaptada a las circunstancias, capaz de valorar todas las condiciones que se pueden dar para avanzar positivamente y en términos democráticos hacia las aspiraciones que este país tiene.

El Pacto de Munich tuvo también otras consecuencias directas; por ejemplo, el punto de partida para la liquidación del Gobierno Vasco, el no reconocimiento de las realidades nacionales que habían emergido durante la guerra…”.

Mientras resistimos existimos, si existimos es porque resistimos.

“No es digno de ser libre el pueblo que sufre pacientemente la esclavitud. Mas el pueblo que tiene encadenado el cuerpo, pero libre y altivo el espíritu, es desgraciada víctima, pero no vil esclavo.” Bizkaitarra nº 28, “Areitz Orbelak”, Sabino Arana.

2013/11/25

Aniversario del asesinato de Pedro de Navarra en Simancas

Aniversario del asesinato de Pedro de Navarra en Simancas
Juan Goñi
Pedro de Navarra RIP 24 de noviembre de 1522: A vueltas con la Historia.

"No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños." Cicerón.

Pedro de Navarra fue el VII gran Mariscal perpetuo de Navarra, jefe supremo de los ejércitos de Navarra en los tiempos de la Conquista y líder del bando agramontés. La familia de los Navarra descendía de Leonel de Navarra, hijo natural del Rey Carlos II y Catalina de Lizaso. Estaban muy ligados a Pamplona, pero se establecieron en Tafalla, donde construyeron un gran palacio. En ese palacio, conocido como el Palacio de los Mariscales, es donde hoy está situada la Biblioteca de Tafalla. Tras emparentar con los Arellano, los Navarra se hicieron cargo del castillo de estos, en Estella, y seducidos por la belleza de la Ciudad del Ega, decidieron construir una cripta en San Pedro de la Rúa, una de las iglesias más bellas del Reino, donde decidieron ser enterrados.

Como se ha dicho, Pedro de Navarra, era el jefe del ejército de Navarra durante la Conquista de 1512. Cuando el Duque de Alba tomó Pamplona, Don Pedro, junto con otros muchos caballeros navarros, acompañaron a los reyes Catalina de Foix y Juan de Albret en su huida a sus territorios del norte, cruzando los Pirineos por Isaba y Belagua.

El 23 de enero de 1516 muere Fernando II de Castilla y V de Aragón, apodado el Católico. En su testamento justifica la conquista de Navarra por "la notoria cisma conspirada contra la persona del Sumo pontífice y Sede Apostólica y contra el patrimonio de aquella...". Hay que recordar que la Bula de excomunión que dictó el papa Julio II fue dictada el 21 de julio de 1512, cuando ya había comenzado la conquista, y que no llegó a conocerse por estas tierras hasta un mes después, por lo que la excusa que presenta a la Historia Fernando el Católico es totalmente injusta e ilegítima.

Durante años, por orden de los Reyes de Navarra, Don Pedro de Navarra realiza intensas negociaciones con la Santa Sede para anular dicha injusta Bula de Excomunión, que resultan infructuosas. Ante esta situación, Don Pedro recibe la orden de los Reyes de recuperar militarmente el reino, por lo que prepara una ofensiva que tendrá lugar el 17 de marzo de 1516. En este segundo contraataque, los ejércitos de Navarra se dividen en tres columnas. La primera de ellas, con el rey Juan III de Albret al frente, sitia San Juan de Pie de Puerto. La segunda, al mando del Vizconde de Baigorri, toma Roncesvalles y controla este importante paso pirenaico. La tercera, al mando de Pedro de Navarra, entra por Roncal y Salazar y sus tropas se robustecen con el alistamiento de numerosos roncaleses y salacencos. Al mismo tiempo, numerosas localidades de Navarra se alzan contra los invasores castellanos. El alcaide de Sangüesa es detenido por Miguel de Jasso, hermano de San Francisco de Javier; mientras tanto, Juan, otro de sus hermanos lucha con Pedro de Navarra en Roncal.

Las tropas de Pedro de Navarra son derrotadas estrepitosamente en Isaba por los castellanos, ayudados por algunos caballeros navarros como Miguel de Donamaria, al que se habían unidos algunas decenas de aezkotarras. Esta segunda ofensiva navarra fracasa definitivamente. El Cardenal Cisneros ordena la inmediata destrucción de las fortalezas navarras, y son desmochados los castillos de Javier, del Eslava, de Tafalla… en definitiva la gran mayoría de los castillos del reino son derruidos. Don Pedro cae preso y trasladado a la fortaleza de Atienza, donde el nuevo rey de España Carlos I le conmina a jurarle fidelidad a cambio de perdón, a lo que el Mariscal replica:

“Una vez más suplico, con toda humildad posible a su Majestad, se sirva demostrar conmigo la magnificencia que ha de esperarse de semejante Majestad, devolviéndome la libertad entera y el permiso de ir servir a quien estoy obligado. La fidelidad, la limpieza que su Alteza quiere y estima de sus servidores, yo podré guardarla a los míos, y por ello me tornaré cautivo y esclavo de su servicio.”

Tras su negativa a deponer su lealtad a los reyes Juan III de Albret y Catalina de Foix, Pedro de Navarra es trasladado a los calabozos de Simancas, hoy Archivo Nacional de España, donde un día como hoy, 24 de noviembre de 1522 es asesinado en extrañas circunstancias; mientras su hijo y heredero, Pedro, lucha en el Castillo de Fuenterrabía (hoy Hondarribia) en un nuevo intento de recuperar la libertad e independencia del Reino de Navarra. La victoria castellana en estas hostilidades en Irún y Hondarribia, que pasaron a la Historia con el nombre de la Batalla de San Marcial, todavía se conmemoran en las fiestas de estas dos localidades con sendos “Alardes”. El Castillo de Fuenterrabía cae el 29 de abril de 1524, poniendo fin a los intentos de reconquista de la Navarra peninsular por parte de los legítimos Reyes de Navarra.

Don Pedro de Navarra, VII Mariscal de Navarra, está enterrado en la Cripta de los Mariscales, al pie del altar mayor de San Pedro de la Rúa, en Estella.


Nota: Don Pedro de Navarra tuvo un hijo natural en Tafalla con Doña Mayor de la Cueva: Don Francisco de Navarra y Hualde, nacido en 1498 en el Palacio de los Mariscales. Con el tiempo, este tafallés llegó a ser Prior de Roncesvalles, y posteriormente Rector de la Universidad de Salamanca, obispo de Ciudad Rodrigo y de Badajoz y Arzobispo de Valencia. Participó muy activamente en el famoso Concilio de Trento y a él se le atribuye una extensa obra teológica y una “Historia General de España”. Murió en Torrente (Valencia) el 14 d abril de 1563. Está enterrado en la Catedral de Valencia. La plaza mayor de Tafalla lleva su nombre.

2013/11/23

Nabarra por su independencia, seis glorias patrias (III)

Nabarra por su independencia, seis glorias patrias (III)
Aitzol Altuna Enzunza, Galdakao-Nabarra
https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=601500093230416&id=154162081297555

“Los intentos de insurgencia para liberar nuestro Estado han sido numerosos, siendo los siguientes los más significativos, 6 veces en 400 años”.

5. Segunda Guerra Carlista, el Estado federal de Carlos IV de Nabarra

“También es verdad que cuando se conquista por segunda vez un país que se había revelado anteriormente es más difícil volverlo a perder, porque el señor, después de la rebelión, no tiene tantos reparos en asegurar su posición castigando a quienes le son hostiles, individuando a los sospechosos, y reforzando sus puntos débiles (….)” Nicolás Maquiavelo “El Príncipe” (s. XVI).

Un segundo alzamiento carlista hizo que en Nabarra entre 1873 a 1876 se creara un pleno "Estado Federal Vasco Carlista” con las “cuatro provincias” (reducidas a esa condición tras perder la Primera Guerra Carlista), con todas las atribuciones de un Estado: moneda, sellos, tribunal de justicia o deuda pública propia, con un centro de comunicaciones en Baiona -tras el consentimiento del gobierno francés- y, finalmente y lo más importante, con un ejército de 24.000 soldados que lo defendía. 

Con la formación de un Estado nabarro pleno, un nuevo Bourbon reinaba sobre los baskones del sur con su consentimiento desde que lo hiciera Enrique III de Nabarra, “el bearnés” o el “nabarro”, se trataba de Carlos IV de Nabarra (sería quinto si contamos al príncipe de Biana, pero que nunca reinó), el cual buscaba mediante el reino de Nabarra, el reconocimiento internacional a su corona que nunca se produjo. Fue una pequeña brisa de libertad después de varios siglos desde que se perdió el Estado soberano de Nabarra.


“Al ser necesaria una constante movilidad del rey, siempre al frente de su ejército, los órganos de Gobierno habían de acompañar a la trashumante Corte, pese a tener, esos mismos órganos, su sede oficial en algún lugar concreto, que normalmente sería Vergara, excepto la Secretaría de Guerra, con residencia en Zumárraga, y el Tribunal Supremo de Justicia, en Oñate -mientras que en la guerra de 1833 lo había sido Estella-. Solo esta población, y por escaso tiempo, pudo considerarse como capital de Carlos; el Pueblo la ha mitificado, y desde entonces es como el “arca santa” del carlismo, gracias a la aureola legendaria que le dejó Carlos, pese a que nunca fue, ni mucho menos, unánimemente leal a la causa.

La concepción carlista (vasca) del Estado no admitía el sistema liberal de Ministerios: el rey reinaba y gobernaba de acuerdo con las sugerencias de otros órganos democráticos, como las Juntas del Señorío o las Diputaciones Autónomas, y sólo se veía auxiliado por secretarías de las distintas ramas de la Administración (según establece el derecho pirenaico o Fueros). De ahí que, no obstante disfrutar en la práctica de las mismas prerrogativas que los Ministerios, Carlos contase con secretarías, generalmente desempeñadas por personas más entusiastas que entendidas, pero que, a pesar de ello, lograrían desarrollar una actividad asombrosa con resultados muy efectivos. El Gobierno carlista -ya lo hemos indicado- sólo era un coordinador. La Administración, de hecho, la desempeñaba en cada territorio la Diputación respectiva (al modo de un Estado federal), que se hallaba en relación directa con el rey tras haber éste jurado los Fueros, o hacer promesa de respetar sus libertades” web de Euskalherriko Karlista Alderdia (EKA, Eudo).


Fue prácticamente el fin de los Fueros o legislación del Estado de Nabarra basado en el Derecho Pirenaico y en el Pueblo baskón, infinitamente más democrático para nuestro Pueblo que todo lo que ha venido después (aún quedan los Batzarres o Concejos en Alaba o Alta Nabarra para demostrarlo ). La supresión foral supuso el comienzo del servicio militar en el ejército español, la pérdida total de casi toda la autonomía económica o legislativa hasta el presente (la autonomía actual del estatuto en temas fiscales o legislativos no es comparable a la que el Pueblo se había dotado en época foral), lo que empobreció el país, pero que no impidió un último alzamiento más en armas.

La idiosincrasia del Pueblo baskón se basaba en nuestro idioma nacional, nuestra cultura, la religión católica y sobre todo en nuestras instituciones autónomas, todo lo cual se percibían como uno solo por el Pueblo, por lo que la pérdida de los Fueros y de las instituciones que de él emanaban, se vivió como un trauma social al mismo nivel que la pérdida de la soberanía durante las invasión castellano-españolas y aquitano-francesas, lo que dio paso al nacionalismo vasco. Sin el paraguas foral, la represión contra el idioma nacional (en las escuelas, administración-gobierno o Iglesia) y cultura baskona, fue aún mayor que en épocas anteriores.

Perdidas las dos Guerras Carlistas en lo que fue una nueva invasión de las tropas españolas del territorio peninsular del Reino de Nabarra, hubo un connato de rebelión popular en la transición entre el foralismo y el nacionalismo vasco. En 1893 el ministro español Germán Gamazo quiso aumentar los “tributos” que los nabarros estamos obligados a pagar España a través de los llamados Conciertos Económicos y Convenio Económico, el Pueblo se rebeló en Vitoria, Bilbao, San Sebastián y sobre todo en Pamplona en nuevas “matxinadas”, rebeliones populares y democráticas por la defensa foral. Buscaba el Gobierno de Madrid la igualdad definitiva de la fiscalidad en todo el territorio del imperio español. 

El 4 de junio salieron a la calle unos 20.000 nabarros en Pamplona, con los representantes de las Cuatro Diputaciones Forales y Arturo Campión de la “Asociación Euskariana” a la cabeza. El propio Arturo Campión en las Cortes Españolas el 22 de julio de 1893 explicó lo que había ocurrido: “si los reyes de España, mientras retuvieron la plena soberanía carecieron, como hemos visto, de derecho y facultad para modificar los Fueros, las Cortes que posteriormente les han disputado esa soberanía, tampoco poseyeron nunca semejante derecho y facultad. Y cuánto han hecho las Cortes en la materia es nulo y vicioso por su origen, y únicamente fluye de la fuerza”. Pese a las 120.000 firmas presentadas contra la ley, ésta se intentó imponer, pues desde el poder totalitario y ya centralizado en Madrid, mostrar debilidad se creía que podría provocar un nuevo alzamiento foralista.

Esta rebelión popular se llamará “Gamazada”, en la misma participaron los hermanos Arana, Luis y Sabino, con una bandera predecesora de la “ikurriña”. Sabino en su primera revista llamada “Bizkaitarra” publicó entonces el artículo llamado literalmente: “¡Viva Nabarra!” (sic), lo que hizo que su visión “bizkaitarra” se volviera nacional con una confederación de Estados vascos llamada “Euzkadi”, para ello creará un partido político de nombre Partido Nacionalista Vasco (PNV), que sin embargo aceptará la (i)legalidad de las instituciones españolas militarmente impuestas contra el deseo casi unánime del Pueblo baskón.

La lucha del Pueblo baskón por los Fueros abarca varios siglos desde la conquista, tanto en la parte invadida por Francia como en la parte invadida por España, y no acaba en las dos Guerras Carlistas, pues parte de los residuos carlistas o requetés fueron engañados para tomar parte en la insurrección y golpe de Estado de 1936 junto a los fascistas españoles, otra vez por la restitución foral.

Carlos Hugo de Borbón y Parma pretendiente carlista y dirigente del movimiento en los años 70, lo explica así: "Cuando mi padre, Don Javier Borbón y Parma, negoció con el general Emilio Mola la participación de los requetés en el alzamiento de julio de 1936 (Javier presidió la junta suprema militar golpista), se acordó que, cuando este triunfase, se abordaría la forma de gobierno con una votación popular. Pero las cosas fueron de otro modo. Franco, apoyado por alemanes y británicos -lo que no se suele comentar-, se hizo con el poder y en abril de 1937, forzó la unificación de la Falange y el carlismo. Mi padre se negó a que este se integrara en una organización totalitaria y se dio así la paradoja de ser los carlistas unos vencidos en el campo del vencedor (…)”.

El nacionalismo vasco apoyó sin embargo al bando republicano español, pese a las reticencias de los independentistas encabezados por Elias Gallastegi “Gudari” de participar en una contienda española y no apostar por la independencia del país en aquella coyuntura favorable. 

Sabino Arana Goiri: “Es pues, inexacto decir que el gobierno español ha abolido, suprimido, derogado etc. los Fueros vascos: lo que es exacto y preciso, en términos histórico-jurídicos, es que España ha conquistado y sometido al Pueblo vasco”.

2013/11/18

De nabarro a portugués, pero siempre vasco

De nabarro a portugués, pero siempre vasco
Iñigo Saldise Alda

El próximo día 3 de diciembre se celebra un nuevo día de más de la  colonial Comunidad Foral y española de Navarra, coincidiendo con la festividad cristiano-católica de San Francisco Javier.

San Francisco Javier nació el 7 de abril de 1506 en el Estado de Nabarra y su nombre original fue el de Frantzes de Jasso. Miembro de una familia noble, era hijo del presidente del Real Consejo de Reino de Nabarra, Juan de Jasso y de la que posteriormente firmaría como la triste María de Azpilkueta. A su vez era hermano de Magdalena, Ana, Miguel y Juan. Estos dos últimos fueron destacados combatientes por la libertad de la Patria nabarra. Por tanto, no cabe ninguna duda de cuál era su nacionalidad.

Durante la guerra de Nabarra comprendida entre los años 1512 y 1530, sus hermanos Miguel de Xabier y Juan de Azpilkueta atacaron en el año 1521 el castillo que había construido el rey español Fernando II de Aragón en la Iruñea ocupada y sojuzgada. Esta fortaleza española en el corazón de Nabarra fue defendida por las tropas invasoras españolas, entre las que se encontraba un soldado con rango de capitán, Iñigo López de Loyola o de Recalde. En el transcurso del combate cayó herido y fue enviado a su Azpeitia natal por los propios caballeros nabarros que le habían herido, una vez liberada la capital del Estado de Nabarra. Allí se recuperaría de sus heridas abandonando posteriormente su vocación militar, sustituyéndola finalmente por la religiosa.

Con la ocupación española asentada en el Reino de Nabarra tras la debacle de la batalla de Noain, este se traslada a estudiar a la Universidad de Sorbona de París en el año 1525. Allí coincide con Iñigo de Loyola con quien finalmente fundaría la Compañía de Jesús, más conocida como los jesuitas. Pero antes de formarla sus discusiones se centraron en la política, pues uno era nabarro y el otro español. Indiscutiblemente ambos poseían una cultura común, como así lo demuestra el idioma que utilizan en sus debates, que no podía ser otro más que el euskara o vascuence, vamos la lingua navarrorum

En París definitivamente, Iñigo siendo ya Ignacio convence a Frantzes de su proyecto religioso, lo que les lleva a presentarse en el año 1537 por primera vez ante el Papa, emperador de Roma o Jefe Supremo de la Religión Cristiano-Católica; esto fue tres años después de realizar votos de castidad junto a sus hermanos de la Compañía de Jesús. Ese mismo año es ordenado sacerdote. Posteriormente y ante un viaje frustrado a Tierra Santa por la guerra existente entre la República de Venecia y el imperio Otomano de Turquía, Frantzes ya como Javier, le pide al Papa permiso para ir de misionero.

Pero en lugar de elegir ir bajo pabellón español, Francisco de Javier parte a Lisboa en el año 1540. Su itinerario le hace pasar por Azpeitia, pueblo natal de Ignacio, para entregar unas cartas de éste a la familia.  Evita intencionadamente pasar por Xabier, donde fue “desahuciado” por los españoles a los 10 años, tras ser desmochado su hogar, el castillo familiar, y su foso rellenado el año 1516 por orden del Cardenal español Cisneros. Sus viajes le llevarán hasta Japón, muriendo en una lengua desconocida para el chino Santa Fe, un 3 de diciembre del año 1552 en una pequeña isla de la China imperial. 

Frantzes de Jasso nació nabarro y podemos afirmar decir que murió como portugués bajo el nombre de Francisco de Javier, pero nunca dejó de ser vasco. Así podemos deducir de la relación que tuvo con el también vasco Iñigo de Loyola, el cual nació como castellano, es decir español, y murió como tal en Roma en el 1556.

Detrás de un viaje espiritual más allá de sus misiones religiosas, Frantzes cambió su nombre por Francisco, sin dejar nunca de ser vasco, cambió incluso su nacionalidad nabarra por la portuguesa. Eso sí, nunca por la española, ya que él sufrió la violencia y sanguinaria acción militar española contra los suyos y el resto de nabarros.

2013/11/14

Mi Declaración Unilateral de Independencia

Mi Declaración Unilateral de Independencia*
J.J. Labiano, Arazuri-Nabarra

Conociendo la Resolución del Tribunal Internacional de la Haya con respecto a la Declaración Unilateral de Independencia de Kosovo, como quiera que desconozco cuándo hará lo propio el Gobierno Provisional del Estado de Nabarra, he tomado de motu proprio esta iniciativa independentista, buscando con ella que cunda el ejemplo en todo el Pueblo nabarro, en toda la Nación nabarra, por ello hago pública la siguiente declaración:

Yo, J.J. Labiano C., natural de Nabarra y, por tanto Patriota nabarro, en pleno uso de mis facultades psíquicas, físicas y mentales, y en aras de la libertad de mi Patria, promulgo solemnemente que…

-En base a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, inspirada en la declaración de independencia de Estados Unidos de 1776 y en el vigor filosófico del siglo XVIII, donde en sus 17 artículos consagra que los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos; que los derechos naturales e imprescriptibles del hombre son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión; que nadie debe ser incomodado por sus opiniones; que la libre comunicación de pensamiento y de opiniones es uno de los derechos más preciados del hombre.

-Bajo el amparo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 217 (III), de 10 de diciembre de 1948 en París; en la que recogen en sus 30 artículos los DD.HH. considerados básicos, a partir de la Carta de San Francisco de 1945, como: "Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria o sometido a cualquier otra limitación de soberanía".

-Al paraguas del Derecho Internacional contemporáneo, en el que se inscribe la Declaración sobre la concesión de la Independencia a los Países y Pueblos colonizados, Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de la ONU de 14 de diciembre de 1960; teniendo presente que los Pueblos del mundo han proclamado en la Carta de las Naciones Unidas que están resueltos a reafirmar la fe en los Derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de los derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas, y a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad.

-Considerando a su vez que el Pueblo nabarro está sujeto a una subyugación, dominación y explotación extranjera por parte de España y Francia, lo que constituye una negación de los Derechos Humanos fundamentales, contraria a la Carta de las Naciones Unidas.

-Reflexionando que por estos motivos, el Pueblo nabarro tiene legítimo Derecho a recuperar su libertad arrebatada por la violenta fuerza de las armas, para determinar libremente su condición política y a perseguir libremente su desarrollo económico, social y cultural.

-Fundamento que el Estado español y el Estado francés no observan fiel y estrictamente las disposiciones de la Carta de Naciones Unidas, de la Declaración Universal de Derechos Humanos, ni la Resolución 1514 (XV), proclamo:

Al mundo entero mi Declaración Unilateral de Independencia (DUI) de España y de Francia; por lo que a partir de hoy, 14 de noviembre de 2013, soy, solo y exclusivamente, nabarro; Nacional del Estado de Nabarra, y actuaré en consecuencia.

En este momento histórico, animo al Pueblo nabarro, a la Nación nabarra en general, a imitar mi Patriótica reafirmación de nabarridad, haciendo lo mismo que yo he hecho individualmente. También insto a todo el ámbito político, verdadera y auténticamente nacionalista, independentista, soberanista, estatalista y legitimista de nuestro País, a promover entre sus afiliados este ejercicio de dignidad, personalidad, descolonización personal, autoestima y libertad; al tiempo que inicien campañas para informar del calado político-social de esta novedosa e inédita iniciativa.

*Basada o copiada si se prefiere la presente declaración bajo el prisma nabarro, de una realizada por el independentista canario Isidro Santana León en octubre del presente año.

2013/11/12

Nabarra por su independencia, seis glorias patrias (II)

Nabarra por su independencia, seis glorias patrias (II) 
Aitzol Altuna Enzunza; Galdakao-Nabarra
https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=596852080361884&id=154162081297555

“Los intentos de insurgencia para liberar nuestro Estado han sido numerosos, siendo los siguientes los más significativos, 6 veces en 400 años”.

•La Primera Guerra Carlista, Tomás I de Nabarra

Alexis Tocquevillle (s. XIX): “Me he preguntado muchas veces dónde está la fuente de esta pasión por la libertad política que en todos los tiempos ha movido a los hombres a hacer las cosas más grandes que la humanidad haya realizado jamás; en qué sentimientos arraiga y se alimenta (…) lo que odian los pueblos nacidos para ser libres es el mismo mal de la dependencia”.

La primera Guerra Carlista tuvo lugar entre 1833 y 1839. Aunque empezó como una guerra dinástica, llevaba en su seno la lucha nacional del pueblo baskón por mantener nuestras instituciones propias basadas en los Fueros o las leyes consuetudinarias del derecho pirenaico.

El bando “liberal” lo conformaban militares de alta graduación y la burguesía de los nuevo ricos aliados con la regente Maria Cristina y su hija Isabel, los cuales pagaban dos pesetas a sus tropas reclutadas, por lo que eran conocidos como los “peseteros” frente a las milicias voluntarias carlistas del “ejército de los pobres”. El bando llamado “liberal” quería implantar un modelo de Estado similar al centralista y jacobino francés con una Constitución para todos los Estados de la corona “de las Españas” con base en la legislación, cultura e idioma de Castilla, sin respetar los Fueros o leyes propias ni la idiosincrasias propias de la corona de Nabarra y la de Aragón-Catalunya (y menos la de los finiquitados Estados de Al-Ándalus o de León), eliminados los Fueros en el caso catalano-aragonés por los Decretos de Nueva Planta tras la entronización del primer Bourbon a la que se habían opuesto, el francés Philippe V de Anjou (1707-1715), pero cuya recuperación anhelaba el pueblo.

A principios del siglo XIX, los diferentes territorios en los que se dividió el reino de Nabarra en el sur pirenaico, estaban acomodados a sus Fueros o leyes nabarras aunque fuera bajo un Estado o Imperio ajeno (por lo que no eran soberanos) y funcionaban como pequeños Estados confederados a la corona de las Españas, de ahí el nombre de “estados separados” y después de “provincias exentas” que les dieron los emperadores y reyes de las Españas. La Nabarra peninsular estaba dividida en cuatro instituciones autónomas entre sí encabezadas por las Diputaciones Forales como órganos permanentes de las Juntas Generales o de las Cortes (creadas en los s. XVI-XVII). Sólo Alta Navarra mantenía el nombre de “reino” con Cortes, pero con un “virrey” según el modelo colonial impuesto desde la corona española, equivalente al “Corregidor” impuesto a la Nabarra Occidental.

No fueron pocos los testigos que refirieron situaciones de conato independentista dentro de las tropas carlistas vascas, algo que no resulta extraño cuando se habían producido pocos años antes procesos similares en las demás colonias españolas de allende de los mares en las que los descendientes de baskones participaron activamente como el propio Simón Bolívar, Mariano Abasolo, Juan de Aldama (así como su tío y hermano), Agustín de Iturbide o José Antonio Etxebarri, y, en algunos casos, llegando desde Europa para ayudar a los americanos a ser de nuevo libres, como Xabier y Mina, los enkartados Miguel de La Torre y Pedro Celestino Negrete, Luciano Elhuyar (hijo de uno de los famosos científicos de la RSBAPV) o Martín Alzaga.

Se ha especulado mucho sobre las intenciones reales de la principal figura del primer carlismo vasco, Tomás Zumalakarregi (Ormaiztegi 1788-Zegama 1835, Gipuzkoa). Algunos de sus coetáneos como Luciano Bonaparte (príncipe francés y vascófilo) y Agusti Xaho (pensador y político zuberotarra), hablan de él como el caudillo de la independencia vasca. Es probable que tal idea no pasara por su cabeza, o al menos no fuera un planteamiento bien formado, y que su lucha fuera por la defensa foral. Su temprana muerte cortó de raíz esta posibilidad.

La idea de la recuperación del reino de Nabarra entre las tropas carlistas vascas lo constataron, por ejemplo, los británicos Wilkinson y Somerville (1837 y 1839), los cuales relatan que Zumalakarregi estuvo a punto de aceptar la corona del país como “Tomás I, rey de Nabarra y Señor de Vizcaya”. El ayudante del general, el coronel de Vargas, se hizo eco de este rumor en sus memorias, rumor que corrigió en parte el prusiano Laurens (1839): "Zumalakarregi era el ídolo de su pueblo y se hablaba sin reparo de alzarlo con la corona de Nabarra y hacerlo rey de los vascos. No era ésta, sin embargo, la idea de Zumalakarregi. No quería otra cosa que defender los derechos y libertades de su patria y esquivó aquel honor modestamente, dejando paso a su legítimo rey que se hallaba en Inglaterra" (Idoia Estornés Zubizarrreta 2008).

El historiador Pirala en el año 1835 dijo en Baiona: “no se sabe cuáles fueron las miras de Zumalakarregi, aunque hay barruntos para creer que se trataba de declarar la independencia de las provincias”. También desde las cuatro Diputaciones forales salió la pretensión de nombrarle a Zumalakarregi Tomás I de Nabarra; así, a la vista de ciertas connivencias internacionales, se le pide que acepte ser nombrado “rey de los vascos”.

En el libro Fueros y carlistadas, Mikel Sorauren, señala que fue el general carlista Maroto quien sembró la desconfianza del pretendiente D. Carlos hacia Zumalakarregi, pues creía que miraba más hacia la independencia (autobiografía “Vindicación del General Maroto” de 1846). En esas memorias, el general carlista Maroto -jefe del ejército carlista tras la muerte de Zumalakarregi-, relata que en junio de 1839 la oficialidad del carlismo gipuzkoano le ofreció finalizar la contienda y proclamarse presidente de una república vasca de cuatro provincias, pero que no aceptó. El zuberotarra Agosti Xaho en su libro Viaje por Navarra durante la sublevación de los vascos de 1835, relata la situación política con frases tan contundentes como: “La independencia de la Federación Vasca se proclamará sin combate”.

La traición del murciano Maroto se consumó en el “Abrazo de Vergara” con entrega de las tropas al general liberal Espartero que puso fin a la contienda. La cuestión más importante de la Primera Guerra Carlista, es que cualquier iniciativa de Zumalakarregi para proclamarse rey de Nabarra hubiese sido imparable. El pueblo había tomado militarmente nuestro país, donde era soberano como lo había bajo el reino baskón de Nabarra, sólo un ejército superior en poder armamentístico así como una clase dirigente ajena a la voluntad mayoritaria del país, pudo poner freno a su poder libertador.

•León Iriarte y Pablo Barricart, sublevados por la independencia de Nabarra

“Y quien se adueñe de una ciudad acostumbrada a ser libre y no la destruya, que se espere ser destruido por ella, porque el nombre de la libertad y de las antiguas instituciones siempre encuentra refugio en la rebelión, y ni el tiempo transcurrido ni los beneficios obtenidos pueden hacer que sean olvidadas”. Nicolas Maquiavelo, “El príncipe” (s. XVI).

A pesar de que la opción carlista para la defensa foral fue la mayoritaria entre el Pueblo nabarro, hubo una minoría que llevaron esa defensa desde el lado llamado “liberal”. En plena primera Guerra Carlista varios militares liberales se sublevaron junto a su tropa por los Fueros y la independencia del reino de Nabarra. Es decir, no sólo los nabarros implicados en el bando carlista o del pretendiente Don Carlos lucharon por sus Fueros e incluso por la independencia, también una parte de la minoría de nabarros que se manifestaron a favor del modelo liberal y de la princesa Doña Isabel, pidieron el respeto a los Fueros, yendo algunos incluso mucho más allá.

Empezó la sublevación el 26 y 27 de agosto de 1837, cuando estalló una sedición en la fortificación de Zizur Menor comandada por el coronel León de Iriarte, ex guerrillero con Espoz y Mina, y por Pablo Barricart, los cuales comandaban los batallones francos de Alta Navarra que peleaban contra los carlistas. Los sedicentes, nabarros del ejército de la reina española Isabel II y de su madre Cristina, se sublevaron contra las tropas españolas de ocupación, se hicieron dueños de Pamplona y fusilaron entre otros al ex virrey de Alta Navarra y general de la reina el conde Sansfield, al que los sublevados atravesaron con sus bayonetas y dejaron desnudo durante 2 horas en la actual plaza del Castillo -en aquel entonces de la Constitución-. Dominada la sedición, Iriarte y Barricart fueron fusilados en el interior de la Ciudadela de Pamplona junto a otros dirigentes por orden del general liberal Espartero por haber intentado recuperar la independencia de Nabarra:

“(…) considerando asimismo por las declaraciones testificales que se comprometió bajo su firma a seguir y llevar a efecto la conspiración que tenía por objeto la independencia de Navarra, cuyo documento confesó el mismo Iriarte haber firmado (…).Condena a la propia pena al comandante del Segundo Batallón de Tiradores Don Pablo Barricart, por resultar justificado: que se mantuvo al frente de su batallón cuando se pronunció la insurrección, y que en vez de contenerla, continuó a su cabeza y vino a Pamplona (…)”.

Es el parte de la sentencia del Consejo de Guerra celebrado en Pamplona en 1837 contra el coronel León Iriarte, el comandante Pablo Barricart y el resto de las tropas sublevadas por proclamar la independencia de Nabarra. También fueron fusilados 4 de los 8 sargentos condenados -pues los otros 4 sargentos amotinados habían logrado huir- y que fueron los que empezaron la rebelión.


El abogado e historiador ronkalés Tomás Urzainqui concluye que en esta rebelión “los batallones liberales navarros liderados por León Iriarte, Pablo Barricart y otros muchos oficiales, se sublevan y se hacen con la ciudad, proclaman la independencia de Navarra y apoyan una trama civil". 

2013/11/07

Lampegia, la belleza baskona que cautivó al moro

 Lampegia, la belleza baskona que cautivó al moro
Aitzol Altuna Enzunza, Galdakao-Nabarra

El Ducado de Aquitania-Baskonia fue creado sobre el año 600 por los francos merovingios imponiendo como duque a Genial para intentar dominar a los baskones y aquitanos, los cuales mandaban sobre sus tierras ancestrales entre el río Ebro y Loira desde la caída del Imperio Romano en el año 476. Pero los baskones se alzaron contra el imperialismo franco y proclamaron a uno de los suyos como nuevo duque de nombre latino Félix (660-670). Siguieron libres los baskones con Lupo I “Otsoa” (670-710) y comenzó entonces una línea de los que se llamaron duques o príncipes de Aquitania y de Baskonia, pues lo baskón y aquitano se desdibujó. El hijo de Otsoa I fue Eudon “el Grande” (710-734), con él, Baskonia llegó a su cénit político.

Eudón u Odón tenía dos grandes enemigos, los musulmanes al sur y los francos merovingios al norte. En el año 719 entró Eudón con su ejército en París aprovechando las guerras entre los dos reinos en que se dividieron los francos -neutrasianos y austrasianos-, llevándose el tesoro real y al mismísimo rey Chilperico II. El franco merovingio Carlos Martel atacó a Eudón, al que persiguió por París y Orleans, firmando la paz en el año 720 por la que Eudón devolvió el tesoro regio y el rey. Carlos Martel o “Martillo” fue el abuelo de Carlomagno y “mayordomo” franco –equivalente a un Primer Ministro- que tomó el poder ante el secuestro de su rey, creando así una nueva familia dominante a la que se llamará “carolingia”.

Los musulmanes entraron por el sur en Europa en el año 711, al año siguiente de coronarse Eudón, el cual estaba en ese momento defendiendo Pamplona-Iruña contra el intento de expansión imperialista del reyezuelo visigodo Rodil, Roderico o Rodrigo. Los musulmanes tomaron el imperio godo peninsular en un paseo militar, por lo que su primera derrota en Europa se produjo el 10 de junio del año 721 en la “Batalla de Tolouse” a manos del rey aquitano-baskón Eudón. El caudillo militar As-Samh enviado por el califa de Damasco Sulaimán había cruzado los Pirineos en el año 719 por el Este, tomando la provincia romana de Narbona pero resistiéndoseles la ciudad de Nimes. Era el último reducto godo en el continente de donde habían sido expulsados por los francos tras la Batalla de Vouillé en el año 507. Desde Narbona, en el año 721 As-Samh intentó conquistar Aquitania-Baskonia y sitió la gran ciudad amurallada de Carcasona que se interponía, pero sin éxito, por lo que siguió hacia Tolouse que era entonces la principal ciudad del ducado, la cual también fue sitiada durante dos meses, lo que dio tiempo a reaccionar a Eudón.

Comenta el catedrático en historia y derecho José Luis Orella Unzué en el libro “Historia de Euskal Herria”, que tras la paz firmada entre aquitano-baskones y francos “había que hacer frente a los árabes de As-Samh que se dirigían hacia Toulouse a la que sitiaron. Eudón se encontraba en Burdeos reunido con su ejército de vascones y aquitanos y presentó batalla de ante de la villa en el lugar denominado por los árabes El Balat. As-Samh tuvo que ceder y murió en el combate y el resto de ejército musulmán retrocedió por la calzada que va a Toulouse a Carcarsona (…).

El enfrentamiento con Eudón no dio un vencedor definitivo, si bien los árabes se posicionaron en la Septimania (región oriental de Narbona). El duque Eudón se oponía a muchos frentes y pactaba con el walí Munuza para proteger sus posesiones en la Cerdaña (parte suroeste de Septimania ), casando a Lampegia, hija de Eudón”. El bereber Otman ben Neza “Munuza”, dominaba la Cerdaña, matando para ello al obispo cristiano de la Seu de Urgell (Lleida) e intentado separarse del califato árabe de Damasco con el que las tropas bereberes ya habían demostrado su descontento. 

Pero el califa de Damasco no cejó en su empeño de dominar Europa, encrespado por su derrota y por el acuerdo entre cristianos y musulmanes-bereberes de la Cerdaña. Es así como mandó un poderoso ejército encabezado por el wali Al-Gafiqi, el cual atacó en el año 732 el ducado aquitano-baskón por dos frentes. El primero llegó a Iruña-Pamplona y pasó el Pirineo por Orreaga-Roncesvalles con la idea de tomar Burdeos. El jefe de las tropas musulmanas Al Gafiki siguió hacia el norte y Eudón y su ejército fue derrotado en primera instancia, pero pidió ayuda al franco Carlos Martel y un nuevo enfrentamiento tuvo lugar a 20 kilómetros al nordeste de Poitiers, llamada en la historiografía europea como la “Batalla de Tours”. Las tropas musulmanas fueron derrotadas y Al Gafiki murió en la contienda retirándose el resto de su ejército a Narbona. La vía romana que va desde Tolouse a Carcasona será denominada por los cronistas árabes “Vía de los mártires”. Fue la gran derrota musulmana que paró su expansión por Europa. 

Narbona seguía en manos del califa de Damasco, gracias a que, antes del ataque a Eudón, parte de su ejército se había trasladado al Este pirenaico, hacia Cerdaña, para castigar a los enamorados Munuza y Lampegia e incendiando su capital Llivia donde vivían. La pareja huyó hacia Aquitania-Baskonia intentando buscar refugio en la Corte de Eudón, pero fueron alcanzados logrando resguardarse en un profundo barranco, donde, según la leyenda (falsa a todas luces) Lampegia consiguió la conversión de su esposo al cristianismo, encargándose ella misma de bautizarlo. Poco después apareció el ejército musulmán encabezado por Gheby ben Zeyan derrotando a Munuza a quien decapitó. La belleza de Lampegia cautivó también a los vencedores, por lo que fue secuestrada y mandada el harén del Califa de Damasco. 

Cuenta la leyenda que la primera vez que Munuza vio Lampegia no sabía nada sobre ella, y pensó que tal vez fuera una campesina que recogía manzanas en el huerto del palacio del rey Eudón. El matrimonio se instaló en un suntuoso palacio de Llivia donde un mosaico en una plaza con una fuente aún la recuerda. La belleza de Lampegia fue perpetuada por la leyenda y los poetas los cuales ponen en su boca: “Abandoné por ti y contigo entonces/el antiguo castillo de mi padre, /la tierra de mi infancia do reposa/la verdadera tumba de mi madre. /Todo, Otmán, te lo di: corazón, vida, /honra, la flor de mi pureza, y hasta /mi patria bendecida”. Según relata Iñaki Egaña en su libro “Mil noticias insólitas del país de los vascos”, Jacinto Verdaguer escribió una larga poesía sobre la protagonista, que comienza de esta manera: “Hermosa es Lampegia, la hija del duque de Aquitania; cuando al alba del castillo sube a la torre más alta, a quien la ve desde el bosque le parece estrella de alba, quien en el bosque la ve por Diana la tomara”.

No fue el último matrimonio político entre cristianos y musulmanes, así, la madre del primer rey nabarro Eneko Aritza de nombre Oneka, se casó en segundas nupcias a principios del siglo IX con el caudillo del norte de la frontera musulmana, un baskón de la familia Banu-Casi (Casius) convertido al Islam, lo que afianzó el incipiente reino baskón.

En el año 860 el emir Abd Allah de Córdoba mandó su ejército contra Pamplona como venganza a la pérdida de las tierras de los Banu Casi, eliminados del poder por sus hermanos cristiano-baskones, llevándose como prisionero a Fortuño, el primogénito del rey de Nabarra Garsea I y a su hija Oneka (latinizada como Iñiga), con la que se desposó. Esta segunda Oneka abrazó la fe musulmana, tomó el nombre de Durr (perla) y concibió un hijo de nombre Muhammad, el cual, de su amante Muzna (“nube o lluvia”, una esclava nabarra) tuvo un niño rubio y de ojos azules que será conocido como el emir de Córdoba Abderramán III (por tanto con 3/4 partes de sangre baskona), con el que al-Andalus (emirato separado para entonces de Damasco), alcanzó su máximo esplendor, proclamándose Abderramán III en el año 929 califa o príncipe de los creyentes. El historiador nabarro Pierre Narbaitz considera a Abderramán III como el vasco más poderoso de la historia. 

No mucho después, Sancho II Garcés “Abarca” casó a una de sus hijas, Abda “la baskona”, con el caudillo musulmán Almanzor, el cual pidió vasallaje al rey nabarro que lo tuvo que dar postrándose ante su propio nieto, el hijo de Almanzor de nombre Abd al-Rahman Ibn Sanchul, llamado por su madre Sanchuelo (983-1009). El propio Almanzor era sólo el Primer Ministro del califato y el amante de la viuda del califa, Subh, que significa “Aurora la baskona”, por ser también de descendencia nabarra.

NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda
ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

©NABARTZALE BILDUMA 2011

©NABARTZALE BILDUMA 2011