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2026/09/07

Descolonizar los símbolos: escudos y banderas

Descolonizar los símbolos: escudos y banderas

Iñigo Saldise Alda

El concepto de descolonizar los símbolos, entre los que se encuentra los escudos y las banderas, se refiere al proceso crítico de revisar, cuestionar, recuperar, transformar y retirar, según sea el caso, los monumentos, imágenes, nombres de calles, festividades, relatos oficiales, etc. que forzosamente heredamos o soportamos en el periodo colonial, todo ello con el objetivo principal de vislumbrar las verdaderas historias de los pueblos oprimidos o esclavizados y de las comunidades colonizadas, como es actualmente nuestro caso, dejando de glorificar con ello a las figuras asociadas a la inmundicia moral, la violencia y la esclavitud. Dentro de la descolonización de los símbolos, tiene gran importancia las figuras que representan al Pueblo sometido, a la Nación sojuzgada, tomando por ello gran importancia el diseño de los escudos y las banderas, que en nuestro caso, en la Navarra reducida y residual, fueron intencionadamente modificados o alterados, buscando con ello la falsa complicidad política “pactada” con el Reino de España, desde donde basándose en relatos ficticios o inventados, buscan la colonización, tanto política como mental de nuestra sociedad, haciéndonos incluso sentir orgullos de un pasado simulado y común, quitándole con ello importancia a su acción político-militar de marcado carácter imperial.

Los historiadores e investigadores autóctonos, licenciados, doctorados o autodidactas, son a mi parecer la principal arma con la cual comenzar la descolonización mental de nuestra sociedad, que con un trabajo continuado, de forma inevitable, dará paso a una descolonización política, debido ello al ejercicio constante de investigación y divulgación de los hallazgos obtenidos, más o menos resolutivos, pero siempre interesantes políticamente hablando. En nuestro caso, en la Navarra reducida y residual, son muchos los que en la actualidad, primer cuarto del siglo XXI, han iniciado o mejor dicho continuado el trabajo de otros anteriores en el tiempo, con una firme y constante labor de investigación, revisión e incluso en algún caso crítica de documentos, crónicas o relatos históricos, teniendo presente que a fines del reinado de Felipe II de España y durante todo el reinado de Felipe III de España, hubo una ola interesada de realización de falsificaciones o modificaciones que generan malas interpretaciones de los escritos antiguos, incluidos los relacionados con el Estado de Nabarra, que a mi parecer, son los que nos interesan. Incluso hay apuntes que nos indican de una modificación de documentos o falsificación de los mismos en tiempos de Fernando V de España.

Evolución de las armas de Carlos de Trastamara y Evreux, en ninguna lleva cadenas

Entre esos documentos, desde mi humilde opinión, creo que debemos incluir, a modo de cuarentena, dos obras: Crónica de los reyes de Navarra, escrita por el príncipe de Viana Carlos de Trastamara y Evreux, y Relación de la descendencia de los Reyes de Navarra y de las demás cosas principales del dicho Reyno obra realizada por el doctor de derecho canónigo y consejero real de Nabarra Juan de Jaso y Atondo, que al parecer se encuentra en el archivo de Donibane Garazi/Saint-Jean-Pied-de-Port. Bien, es muy posible de que en estos momentos estén saltando entre muchos las alarmas por mis afirmaciones de falsificación o modificación de tan importantes obras para la identidad nabarra. De facto, yo mismo soy un poco reticente al respecto, especialmente a lo que se refiere a la crónica del príncipe de Viana, obligado a mi hipótesis expuesta sobre la inclusión en dicha crónica de la leyenda de las cadenas de la Navas de Tolosa para el escudo de Nabarra; pero hubo una persona, no hace mucho, que me indicó que a la actualidad solo ha llegado a nosotros el prólogo original de dicha obra. Por esta afirmación, debido a mi continua búsqueda de la imposición de las cadneas en el escudo de Nabarra, me han entrado dudas de saber y me pregunto ¿se ha modificado las crónicas del príncipe con los datos aportados por Diego Ramírez de Ávalos de la Piscina en su crónica?

Escudos de Jaso (izquierda) y de Atondo (derecha) este último sin cadenas

Por otro lado, las posibilidad de falsificación o modificación de la crónica de Juan de Jaso y Atondo, son mayores a mi entender, a pesar de donde se encuentra dicha relación. En el capítulo 16 nos dice: “Este tubo un hijo que se llamó D. Sancho el Fuerte, el qual conquistó las cadenas y las tomó por armas, y las traxo del campo, donde tubieron la batalla, á Navarra; é hizo de ellas la rexa de Santa María de Ussue, y de Santa María de Roncesvalles donde yace enterrado, y de Santa María de Pamplona y la rexa de capilla donde estaba el Corpus en Tudela, é hizo la Iglesia de Santa María de Tafalla y le hizo pintar con sus armas en la capilla del mismo; y este dexó todas las armas de los Reyes antepasados y tomó las Cadenas solas, porque las había ganado tan honradamente y no se hallaron solas como este las traía sino en Santa María de Roncesvalles y en Santa María de Tafalla. Como quiera que después del primer Rey que hubo en Navarra hasta ahora ha habido en este Reyno siempre doce ricos hombres, no al memoria de los otros más antiguos sino los que hizo el Rey D. Sancho el Sabio para su coronación, los quales son los siguientes…” Bien, lo que realmente me hace saltar las alarmas de que esta crónica está intencionadamente modificada, es que la obra de Juan de Jaso y Atondo fue concluida entorno al año 1500, mientras que el templo original de Tafalla, construido en el siglo XIII durante el reinado de Sancho VII de Nabarra, nació bajo el nombre de iglesia de San Salvador, que tras una profunda reforma y ampliación arquitectónica iniciada en el año 1556, fue cambiado su nombre y pasó a llamarse iglesia de Santa María. Concretamente por esto, en lo relacionado el supuesto origen del escudo del Estado de Nabarra y las cadenas, me genera una inmensa duda la autenticidad de la crónica.

Así pues, para la obligada descolonización de nuestros símbolos, hay cosas, detalles como las copias de crónicas o de documentos, que los historiadores y/o los investigadores, no debemos pasar por alto y aceptarlas como verdades absolutas, a la par de consentir como veracidad absoluta las obras que no han sido violados por la maquinaria colonizadora española y/o francesa, o incluso por agentes históricos colonizados, en lo referente a escudos y banderas.

2026/09/05

La(s) cadena(s) en el libro de Armería del Reino de Nabarra

 La(s) cadena(s) en el libro de Armería del Reino de Nabarra

Iñigo Saldise Alda

La cadena o las cadenas son un elemento, mueble, no muy repetido en el Libro de Armería del Reino de Nabarra del año 1572. Si revisamos esta importantísima obra, a pesar de que debo mencionar que tiene algunos escudos erróneos a mi entender (esa es otra historia), encontramos los siguientes escudos en los que hay presente, bien dibujada(s), una cadena o cadenas dentro de ellos. Estos son, por orden de colocación en dicho trabajo heráldico, los siguientes:

  • Murgutia (Murgia) en la provincia de Araba: En campo de plata (blanco) árbol de sinople (verde) de donde cuelgan mediante dos cadenas de sable (negras) dos calderas también de sable (negras) con tres lobos de sable (negros) brochantes al tronco en pal.

  • Las armas del palacio de los Murgias: en campo de plata (blanco) árbol verde de cuyas ramas penden por dos cadenas de sable (negras) dos calderas de sable (negras), tres lobos de sable (negros) linguados de gules (rojo) brochantes al tronco en pal. (Casi idéntico al anterior pues estas armas son del mismo linaje alavés).

  • Los de Larrea en la provincia de Gipuzkoa: En campo de oro, caldera de sable (negra) colgada por una cadena (negra) de sus llares de sable (negro).


  • Palacio de San Miguel en Goñi: Escudo cuartelado: 1º Sin colorear una cruz trebolada (Posible, si nos atenemos a los esmaltes del escudo del palacio [viejo] de Goñi, sería en campo
    oro [amarillo] cruz trebolada de gules [roja], posible también intercambiados dichos esmaltes); 2ºy 3º en campo de gules cadena ( de oro [amarilla] o de sable [negra]) puesta en barra; 4º en campo de plata (blanco) lobo de sable (negro); en el todo bordura, esmalte sin poner (pudiendo ser de cualquier color, como por ejemplo azur [azul]).

  • El palacio de Bicuña en la provincia de Araba: En campo de azur (azul) cadena de oro (amarilla) en banda, engolada en dos crecientes de plata (blancos) acompañada de dos estrellas de oro (amarillas), bordura de gules (roja) con trece aspas de oro (amarilla).

Cinco escudos de los más de quinientos blasones que aparecen en tan importantísimo trabajo portan una cadena o cadenas, de los cuales solo uno, ateniéndonos a la división territorial forzada militarmente por el Reino de Castilla y León al Reino de Nabarra, en el año 1200, solo está en territorio navarro el palacio de San Miguel en Goñi; pero en ningún de ellos, la(s) cadena(s) representan o son en referencia al escudo del Estado nabarro.

Centrándonos por tanto en el escudo del palacio de San Miguel de Goñi, es más probable que fuera en el año 1517, por mandato del virrey de Navarra y duque de Nájera Antonio Manrique de Lara, cuando le concediera la gracia, por los servicios prestados, a Martín de Goñi y Eza, de erigir su casa en palacio, con los privilegios políticos y económicos que esto comportaba dentro del sistema colonial español. Esta gracia fue confirmada posteriormente por el emperador Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico en marzo del año 1525.

Martín de Goñi y Eza, a pesar pertenecer a una familia de la facción agramontesa, sirvió desde el primer momento al invasor español, colaborando desde el año 1512 como Consejero Real, puesto que ostentó con los sucesivos virreyes españoles puestos por el Falsario Fernando V de España; primero a las órdenes del marqués de Comares Diego Férnandez de Cordoba, después al mandato del conde de Buendía Fabrique de Acuña y del duque de Nájera Antonio Manrique de Lara, este último puesto en el cargo de virrey de Navarra ya por Carlos I de España, quien ratificó a Martín de Goñi y Eza, en el año 1525, como Consejero de virrey de turno, el obispo de Tuy Diego de Avellaneda. Martín de Goñi y Eza, durante los primeros años de ocupación española, se hizo con muchos bienes y heredades de nabarros que lucharon por la independencia de Nabarra. A pesar del perdón del emperador Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, a muchos legitimistas nabarros, lo que conllevaba la devolución de sus bienes, el Martín de Goñi y Eza se negó a devolver parte de su nuevo patrimonio y nunca fue forzado a ello. Ejerció el cargo de Consejero Real de virrey español hasta el año 1535, concretamente sirvió al conde de Alcaudete Martín Alonso Fernández de Córdoba y al maqués de Cañete Diego Hurtado de Mendoza y Silva. Falleció poco tiempo después, en todo caso antes del mes de febrero de 1537. Gracias a su gran peso político, su hijo, Pedro de Goñi, comenzó su andadura en la Administración navarra siendo muy joven, concretamente en el cargo o puesto oidor del Consejo del virrey español.

Cabe destacar, que Martín de Goñi y Eza era sobrino de Martín y Remiro de Goñi y Gurpide, destacados cabecillas agramonteses defensores de la independencia de Nabarra. Incluso un hermano suyo, Juan de Goñi y Eza, inicialmente también lucho a favor de los reyes legítimos de Nabarra, Juan de Albret y Catalina de Foix, pero tras la derrota de las tropas del mariscal Pedro de Nabarra y Lacarra en Erronkari-Roncal en el año 1516, de las que fuera miembro como escudero, Juan de Goñi y Eza desertó de la causa patriótica nabarra, pasando a servir a los invasores y ocupantes españoles, contando con el manto protector de su hermano.

Los hermanos Martín y Juan de Goñi y Eza se decían descendientes del caballero Teodosio de Goñi, seguramente por enseñanza de su padre Juan de Goñi y Gurpide, el cual a su vez, habría escuchado esta historia-leyenda de sus antepasados. Es por ello que en su escudo inicial, mejor dicho, en el escudo que aparece en el Libro de Armería del Reino de Nabarra del año 1572, se representa(n) la(s) cadena(s) en los cuartelados 2º y 3º. Suponiendo que esta es su primera representación, en una posterior evolución desapareció inicialmente el cuartelado, poniéndose en campo de oro (amarillo) en la diestra del jefe una cruz, la cual tras varios pleitos paso a ser la misma que la del palacio viejo de Goñi, es decir, cruz de gules (roja) con cinco panelas de oro (amarillas), la cadena en barra, que debe ser de sable (negra) y el lobo paso a ser un dragón de sinople (verde), además desapareció la bordura de azur (azul).



Bien, hay varias variantes más, normalmente combinada con las armas de otros linajes, donde también vienen variaciones, como por ejemplo en campo de gules (rojo) se vuelve a la cruz de oro (amarilla) la cual mira un dragón de sinople (verde) esta vez atado con una cadena de plata (blanca).

Todos estos diseños aluden directamente a la célebre leyenda de entorno al personaje histórico-legendario de Teodosio de Goñi y al mitológico dragón de Aralar, un mito que paso a ser recogido por escrito, en primer lugar, por el licenciado español Diego Ramírez de Ávalos de la Piscina en su obra Crónica de los muy excelentes reyes de Navarra del año 1534, donde nos dice que “(…) este cavallero tomo por armas la cruz de oro en colorado y el dragón y la argolla quebrada en 4 partes asta el dia de oy es linage sañalado y muy noble en Navarra el de goñi barones singulares en sciencia (...)". Así pues, esto nos indica un posible error en el diseño, distribución de muebles y representación de la figura del lobo animal en lugar de un dragón quimérico, del escudo de San Miguel de Goñi que aparece en el Libro de Armería de Nabarra y a su vez, nos puede dar un poco de luz para resolver el misterio existente sobre cual es la correcta representación del escudo existente en la portada del actual museo de Navarra, un blasón renacentista, que rápidamente interpretamos, debido a la colonización, como el escudo de Navarra. Esta portada está fechada en el año 1556, cuando aún era el Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia y cuyo promotor, casualmente, fue Remiro de Goñi y Gurpide, al cual pueden pertenecer dichas armas, de las que desconocemos sus esmaltes. Por ello veo dos opciones, una que viene a ser en campo de gules (rojo), con cadenas puestas en cruz y sotuer (aspa) de oro (amarillas) o de plata (blancas) o bien en campo de oro (amarillo), con cadenas de sable (negras), traídas o puestas, en cualquier caso, por la leyenda de Teodosio de Goñi, contando además con bordura de gules (roja) cargada de un filete pomelado de oro (amarillo), que trae indiscutiblemente del escudo del Estado de Nabarra, que bien podía ser debida, dicha bordura, a una donación o privilegio real llevado a cabo por el rey consorte Juan III de Nabarra o quizás ya por su hijo Enrique II de Nabarra.


Imagen coloreada como las armas de Navarra por el artista navarro Natxo Zenborain Etxegoien



2026/09/03

La guerra de los escudos en un zaguán

La guerra de los escudos en un zaguán

Iñigo Saldise Alda

Réplica del escudo del siglo XVI o XVII


Ante el 603 aniversario de la realización del Privilegio de la Unión para la ciudad de Iruñea-Pamplona, llevado a cabo por parte d
el Noble rey Carlos III de Nabarra, el alcalde de la capital nabarra, Joseba Asiron Sáez, de EH Bildu, ha realizado un cambio de escudos en el zaguán del Ayuntamiento. Bajo su potestad ha retirado un escudo Real de la monarquía española realizado en el año 1735, el cual había sido colocado en el año 1907, por una réplica de un escudo de Iruñea-Pamplona, cuyo original datan según algunos de finales del siglo XVI, aunque yo manejo la hipótesis de que realmente es ya del siglo XVII.

Escudo "borbónico" 1735

Este legítimo acto realizado por el alcalde de todos/as los/as pamploneses/as, ha levantado las iras del grupo municipal UPN. Los foralistas proespañoles han destacado el valor histórico y artístico de un blasón que en palabras del alcalde de Iruñea-Pamplona, realizadas cuando lo apartó por primera vez, es un “escudo borbónico que nada tiene que ver con la ciudad”. Personalmente la retirada de dicho emblema heráldico me parece muy acertada, ya que desde el soberanismo nabarro estamos a favor de la retirada de todo símbolo colonialista español y/o francés, junto a su sustitución por símbolos autóctonos o patrios, más especialmente en lo referente a los escudos municipales y finalmente del blasón del Estado de Nabarra.

Pero antes de continuar decir que el escudo Real de la monarquía española, a pesar de ser realizado durante el reinado del Animoso Felipe V de España, no es realmente borbónico, sino que realmente es de un diseño anterior, de la dinastía de los austrias, ya que dicho rey, Felipe V de España, no podía titularse como rey de Navarra; incluso tenía prohibido portar las armas navarras, siendo esto debido al denominado Tratado de Utrech (1713-1714) donde el rey español renunció para él y para todos sus herederos, de sus Derechos sucesorios para el Reino de France y Navarre a cambio de que su abuelo Luis XIV de France e ilegítimamente de Navarre, desistiera de sus pretensiones sobre los territorios vascones surpirenaicos. Si queremos ver escudos borbónicos en nuestra capital, los podemos encontrar en el Portal de Francia (aunque no está bien puesto el escudo de la casa de Anjou, a la que pertenecen los reyes borbónicos españoles) y en la calle Compañía n.º4, concretamente encima del actual portal del Albergue Turístico del Camino de Santiago-Jesús y María, donde en dichos escudos no aparecen por ningún lado las armas de Nabarra-Navarra.

Así pues, personalmente, estoy a favor de la retirada del escudo “borbónico” español del zaguán de nuestra Casa Consistorial, pero a su vez me muestro crítico con la colocación de una réplica de un escudo de Iruñea-Pamplona del siglo XVI o XVII, ya que en dicho blasón están las esclavistas y colonialistas cadenas impuestas para la colonia española de Navarra, reducida y residual, en detrimento del filete pomelado sublime del año 1423 de las armas del Estado de Nabarra.

Esta equivocación puede ser debida a factores políticos o naturalmente puede estar debido a la aceptación, mediante una mala interpretación, no intencionada, de la definición original de dicho escudo, que aparece en el documento del Privilegio de la Unión del año 1423. Si son políticos seguramente es preciso a un ejercicio colonizante por parte del nacionalespañolismo o bien sencillamente a un acto reflejo de un ser colonizado debido a largos años de colonialismo español en estas tierras, que malinterpretó intencionadamente la definición del documento, donde se nos dice lo siguiente: “(…) un pendon de unas mesmas armas, de las quoalles el campo sera de azur et en medio aura un leon passant que sera d’argent et aura la lengoa et huynnas de gueulas et al derredor del dicho pendon aura un renc de nuestras armas de Nauarra, de que el campo sera de gueulas et la cadena que yra al derredor de oro et sobre el dicho leon en la endrecha de su exquina aura en el dicho campo del dicho pendon una corona real de oro,(…)”.

Bien, en dicha descripción no se habla de cadenas sino de cadena, la cual a mi entender viene a significar, en este caso concreto, una sucesión lineal de elementos enlazados entre sí, que según el heraldista nacido en la ciudad de Zaragoza Faustino Menéndez Pidal de Navascués, dicha cadena es denominada, en una correcta descripción en el arte del blasón, como un filete pomelado. Siendo esta forma de presentar las armas de Nabarra, no es exclusiva del escudo de Iruñea-Pamplona; ni siquiera es ésta la primera vez que se utilizaba, ya que el mismo rey nabarro Carlos III el Noble, había otorgado dicho privilegio, concretamente en el año 1396, a Ynego (Iñigo) Ortiz de Estunica (Zuñiga), pasando a ser así parte del blasón de su palacio, debido ello a su contrato matrimonial realizado con Juana de Nabarra, hija natural o bastarda del propio rey de Nabarra, tal como lo podemos admirar en el Libro de Armería del Reino de Nabarra del año 1572, que está en el Archivo Real y General de Navarra, lugar obligado a visitar y visionar las diferentes copias del mencionado libro, para así acelerar nuestra propia autodescolonización.

Nabar eskubidea: nabarrako administrazio-sistema eta etxeko andrearen eginkizun instituzionala


Armorial de Beyeren año 1405

Nabar eskubidea: nabarrako administrazio-sistema eta etxeko andrearen eginkizun instituzionala

Nestor Lertxundi Beñaran

Sarrera

Euskal Herriaren subjektu politikoaren izena Nabarra da, ez Navarra, Nafarroa, Naffarroa, Naparroa edo Nafarra.

Nabarra izenak naba (harana) du erro. Beraz, nabarra aranarra edo aranatarra da; haranean bizi eta lan egiten duen komunitateko kidea. Hitz horrek ez du soilik jatorri geografikoa adierazten; administrazio-, zuzenbide- eta antolakuntza-sistema oso baten barruko kide izatea ere adierazten du.

Horregatik, nabar izatea ulertzeko, lehenik eta behin Nabarrako administrazio-sistema ulertu behar da. Herri baten izena ez baita ulertzen haren erakundeak, zuzenbidea eta gizarte-antolaketa ezagutu gabe.

Badakigu baskoiek, gutxienez Usko, Barskunes eta gainerako txanponak agertu ziren garaitik, administrazio-sistema sendo eta egonkorra zutela. Horren lekuko dira txanponak beraiek, eta baita Botorritako brontzeek ere. Horiek guztiek erakusten dute ez zela tribu sakabanatuen multzo bat, baizik eta antolakuntza politiko eta juridiko garatua zuen komunitatea.

Nabarrako administrazioa etxean hasten zen. Etxea zen oinarrizko erakundea. Hortik antolatzen ziren dorretxeak, gazteluak, gotorlekuak, errotak, kortak, olak, elizak, baselizak eta gainerako eraikinak. Eraikin horiek guztiak ez ziren ondasun pribatu hutsak; komunitatearen ondasunak ziren, uritarrek eraikiak eta uritarrek mantenduak, Nabarrako Erresumaren finantzaketaren bidez. Finantzaketa hori zergen bidez egiten zen, eta zergak auzoaren bitartez biltzen ziren.

Auzoa ez zen bizilagunen multzoa bakarrik. Auzoa erakunde juridikoa zen. Erakunde horren ordezkaria etxeko andrea edo etxeko jabea zen; etxeko ondorengoen eta sendiaren ama. Haren bidez antolatzen zen etxearen administrazioa, eta haren bidez egiten zen komunitatearekiko harremana.

Zerga etxeko andreak ezartzen eta biltzen zuen, eta haren senarrak −tenenteak, kondeak, jaunak edo bizkondeak− Komptos Ganberara eramaten zuen. Horrek erakusten du Erresuma ez zela erregearen ondarea; uritarrena zen. Erregea erakundearen buru zen; Erresumaren jabea, berriz, herria.

Tenenteen, kondeen eta gainerako kargudunen lotura nabar izatearekin ez da semantikoa. Lotura administratiboa da. Kargu horiek Nabarrako administrazio-sistemaren barruan sortzen dira, eta sistema horren zerbitzura jarduten dute.

Garai haietan ez zen ulertzen kanpoko botere bati zergak ordaintzea. Aitzitik, Nabarrara sartzen zen kanpotarrak ordaintzen zituen sarrera-zergak, Orreagako mendateetan eta Erresumako sarbide nagusietan.

Administrazio-sistemak gatazkak konpontzeko erakundeak ere bazituen. Istiluren bat sortzen zenean, tenenteek, kondeek, infantzoiek eta gainerako agintariek gudarosteak zuzentzen zituzten eta zuzenbidea aplikatzeko ardura zuten.

Testuinguru horretan ulertzen da etxearen benetako izaera. Etxea ez zen bizilekua bakarrik; Nabarrako administrazioaren lehen erakundea zen.

Horregatik, etxeko andrea ez zen errentak jasotzen zituen emakume hutsa. Etxeko burua, etxeko jabea eta ugazaba bera zen. Bere esku zegoen etxearen administrazioa, lanaren antolaketa, uztaren kontrola, abeltzaintzaren kudeaketa eta ondarearen zaintza.

Eginkizun horiei dimentsio espirituala gehitzen zitzaien. Etxeko jabetzak berekin zekarren apaiz-eginkizuna. Etxeko buruak komunitateko errituak eta ospakizunak gidatzen zituen.

Bestalde, sorgina, emagina edo atsoa ez dira apaizgoaren sinonimoak. Horiek etxeko andrearen lanbideak dira. Apaiz-eginkizuna etxeko buru eta jabe izateari dagokio; sorgintza, emagintza eta gainerako ofizioak, berriz, emakume horrek komunitatearen zerbitzuan betetzen zituen lanbideak dira.

Ondorioz, Nabarrako administrazio-sistema etxean hasten da. Etxea da auzoaren oinarria; auzoa da herriaren oinarria; herria da Erresumaren oinarria. Hortik jaiotzen da Nabarra, eta hortik ulertzen da nabar izatearen esanahi politiko eta juridikoa.

Izan nabar.


https://www.naiz.eus/es/iritzia/articulos/nabar-eskubidea-nabarrako-administrazio-sistema-eta-etxeko-andrearen-eginkizun-instituzionala


2026/09/01

El privilegio de la Unión y el escudo de Iruñea-Pamplona

Réplica policromada del escudo siglo XVI

El privilegio de la Unión y el escudo de Iruñea-Pamplona

Iñigo Saldise Alda

El día 8 de septiembre del año 1423, la ciudad de la Nabarreria, el burgo de San Cernin y la población de San Nicolás, por mandato del rey Carlos III de Nabarra, llamado el Noble, se unieron en una sola entidad municipal, ya que hasta entonces, la capital del Reino o Estado, estaba dividida en tres entidades municipales, “un hecho muy poco común en Europa”, según señala el historiador navarro Peio Monteano Sorbet en su obra Pamplona 1423. El rey, la ciudad y el euskera. Hasta entonces estos entes poblacionales tenían sus propias murallas, órganos de gobierno, sedes municipales, sellos, con sus escudos y sus propios estandartes (banderas).

Este año, con motivo de la conmemoración de tan importante efeméride para la ciudad de Iruñea-Pamplona, un escudo realizado hacia la mitad o quizás en el último tercio del siglo XVI, pero al cual lo nombran como escudo original, presidirá desde el zaguán del Ayuntamiento los actos programados por el aniversario. En dicho escudo está bien definida una(s) cadena(s) en la bordura del mismo. Incluso el historiador navarro Mikel Zuza Viniegra, enmarcado en los actos oficiales por este aniversario, ofrecerá una conferencia bajo el título El escudo de armas de Pamplona: una ciudad, un rey, unas cadenas y un león, este viernes 4 de septiembre a las 19 horas en el Salón de Actos del Palacio del Condestable, lugar habitual de residencia del escudo del siglo XVI.

En el Privilegio de la Unión del año 1423, hay una clara descripción del escudo de Iruñea-Pamplona y nos dice de la siguiente forma: “(…) un pendon de unas mesmas armas, de las quoalles el campo sera de azur et en medio aura un leon passant que sera d’argent et aura la lengoa et huynnas de gueulas et al derredor del dicho pendon aura un renc de nuestras armas de Nauarra, de que el campo sera de gueulas et la cadena que yra al derredor de oro et sobre el dicho leon en la endrecha de su exquina aura en el dicho campo del dicho pendon una corona real de oro,(…)”; bien, en dicha descripción no habla de cadenas sino de cadena, la cual a mi entender significaría lo siguiente, en este caso concreto, una sucesión lineal de elementos enlazados entre sí, que según el heraldista Faustino Menéndez Pidal de Navascués dicha cadena es en una correcta descripción en el arte del blasón como un filete pomelado.


Sello Iruñea-Pamplona 1423

Esta forma de presentar las armas de Nabarra, no es exclusiva del escudo de Iruñea-Pamplona, ni siquiera es la primera vez que se utilizaba, ya que el mismo rey nabarro Carlos III el Noble, había otorgado dicho privilegio, concretamente en el año 1396, a Ynego (Iñigo) Ortiz de Estunica (Zuñiga), pasando a ser así parte del blasón de su palacio, debido ello a su contrato matrimonial realizado con Juana de Nabarra, hija natural o bastarda de propio rey de Nabarra, tal como lo podemos admirar en el Libro de Armería del Reino de Nabarra del año 1572, que está en el Archivo Real y General de Navarra.

A su vez, desconozco cuales son las razones por las cuales el alcalde de Iruñea-Pamplona, el también historiador navarro Joseba Asiron Saéz, a dado el visto bueno a la afirmación llevada a cabo desde la página oficial del Ayuntamiento de nuestra ciudad, “El escudo original de Pamplona regresa a la Casa Consistorial”, ya que dicho escudo fue realizado más de un siglo posterior al Privilegio de la Unión, siendo a su vez en detrimento del diseño heráldico original, un filete pomelado que aparece en el primer sello de la ciudad y que viene directamente por las armas de Nabarra, que son un carbunclo cerrado y pomelado, como el bien sabe él, pues poso junto a un escudo de Nabarra(-Evreux) no hace mucho, con el mencionado carbunclo, donde se le ve alegre y muy orgulloso, como lo estaría cualquier nabarro/a tras tan importantísimo hallazgo llevado a cabo en Museo Arqueológico de Estambul.

Así pues, a modo de conclusión, en ningún momento pretendo ofender a los historiadores navarros Mikel Zuza Viniegra y Joseba Asiron Saéz, este último además, como ya he dicho, es el alcalde de todos/as los/as pamploneses/as, con el respeto adicional a lo que ello obliga, pero creo firmemente que la aceptación, presentación y difusión como o de cadenas dentro del escudo original de nuestra capital en el año 1423, es una acción que solo se puede considerar de dos formas; bien es un acto político colonizador o quizás pueda ser un acto reflejo de un individuo colonizado, ya que conlleva aceptar una premisa histórica falsa que dice que las cadenas son parte del escudo de Nabarra desde la batalla de las Navas de Tolosa del año 1212, siendo concretamente el rey Sancho VII de Nabarra, nombrado como el Fuerte, quien introdujera las mismas en nuestro escudo Estatal, cuando a mi parecer esto fue dos siglos después, señalando al hombre de armas, cronista, heraldista y genealogista castellanoleonés (español) Diego Hernández de Mendoza y Zuñiga, como quien igual no fue el propulsor, sino más bien el difusor, expandiendo dicha leyenda o mito, dejándonos una prueba de ello por escrito en su obra Libro de Armería o Libro de los linajes más prinçipales de Hespaña publicada hacia el año 1450, siendo utilizada esta leyenda o mito posteriormente por el nacional-catolicismo español, de manera perenne en su fanática y continuada labor colonial en una falsa unidad nacional española.

https://www.naiz.eus/es/iritzia/articulos/el-privilegio-de-la-union-y-el-escudo-de-irunea-pamplona



2026/08/25

Reintegración foral plena

Reintegración foral plena

Patxi Aranguren Martiarena, analista

¿A qué tienen miedo los navarros? Muchos navarros temen que Navarra pierda su autonomía, sus fueros, su Hacienda propia, su autogobierno, su envidiable calidad de vida. Un gobierno central de ultraderecha podría eliminar de raíz hasta el nombre de Navarra. Un gobierno centralista podría triturar nuestra autonomía como en 1841.

El reino de Navarra fue un reino milenario situado a ambas vertientes de los Pirineos occidentales. En el año 1512 el reino fue invadido y conquistado militarmente por los ejércitos de Fernando el Católico e incorporado en 1515 a la corona de Castilla. Durante dos décadas hubo varios intentos para recuperar la independencia. Por si alguien pone en duda la conquista de Navarra, en noviembre de 1513 se publicó en Toledo La conquista del reino de Navarra, de Luis Correa, capitán español y cronista del duque de Alba, en la que se narra con gran lujo de detalles la expedición del duque de Alba. La Baja Navarra siguió siendo independiente hasta su incorporación a la Corona francesa en 1620. La Alta Navarra conservó su estatus de reino hasta 1841, mientras que la Baja Navarra no solo perdió su condición de reino durante la Revolución francesa, sino que desapareció del mapa de Francia (pasó a ser una fracción del departamento de los Bajos Pirineos).

Tras la conquista, Navarra permaneció como reino distinto dentro de la Monarquía hispánica y se respetaron sus leyes, fueros e instituciones propias del reino. Los monarcas debían de contar con las Cortes navarras para la aprobación de las leyes y de cualquier hecho que afectara al orden constitucional navarro. Pero, según Arturo Campión, la incorporación a Castilla pudo estimarse en los primeros tiempos como mero cambio de dinastía, una usurpación de corona que no altera la esencia de las cosas, pero con ella Navarra perdió su personalidad internacional pública y bajó a la categoría subordinada de nación que solo puede moverse ya dentro del derecho internacional privado. El conde-duque de Olivares recordaba al rey Felipe IV en 1624 que todas sus posesiones las tenía por legítima herencia salvo las Indias y Navarra.

Con la derrota del carlismo, Navarra es tratada como vencida por el gobierno central que exige una adaptación de los fueros a la unidad constitucional. Pero cualquier adaptación o modificación de las leyes privativas de Navarra era, según su constitución, competencia de las legítimas instituciones del Reino: las Cortes y la Diputación del reino, tal como mantuvo en sus informes Sagaseta, último síndico de las Cortes. Sin embargo, desde Madrid, se convocaron elecciones a la Diputación Provincial, de la misma manera que en las provincias de la monarquía, pasando por encima de las leyes y fueros del Reino. De esta manera en 1841 el milenario reino dejó de existir y Navarra pasó a ser una provincia de la monarquía. El carácter de pacto que se ha querido dar a la Ley de Modificación de Fueros está condicionado por varios factores: los representantes de la parte navarra no eran los representantes legítimos, ya que lo eran por ley foránea, en claro contrafuero.

En su origen el reintegracionismo foral partió de la denuncia del procedimiento seguido en el proceso de modificación de los fueros calificando al mismo de ilegal e ilegítimo. Ángel Sagaseta sostuvo en 1839 que Navarra era por definición un Estado constitucional ya que los fueros permitían un control del poder real y una separación de poderes, desde hacía siglos. Navarra tenía capacidad constituyente y someterse a una ley ajena, como la Constitución española de 1837, suponía la destrucción misma de sus fueros. El trabajo teórico llevado a cabo por Ángel Sagaseta, recoge los postulados esenciales de la Constitución Histórica de Navarra, cuyos aspectos más importantes son: el carácter equeprincipal de la unión entre el Reino de Navarra y la Corona de Castilla, reteniendo cada uno su naturaleza antigua así en leyes, como en territorio y gobierno; la permanencia desde 1515 de Navarra como reino de por sí, manteniendo su legislación propia y como reino distinto en territorio, jurisdicción, jueces y gobierno de los demás reinos del Rey de España. Sagaseta subraya que, como con secuencia de la legalidad constitucional propia, las Cortes españolas debían haberse limitado al reconocimiento íntegro y completo de los fueros, sin perjuicio de que pudieran haber aconsejado al legislativo navarro para una reforma de estos.

Las tesis sobre la Reintegración Foral, en gran parte deudoras de Sagaseta, se expondrán con total claridad en noviembre de 1918 en el escrito A los navarros. Asimismo, se concretaba el significado de la Reintegración Foral: regreso al estatus anterior a 1839 y recuperación del derecho de Navarra, su facultad de gobernarse como ella quiera gobernarse. También se rechazaba que la Reintegración Foral equivaliera a separatismo. Regresar al estatus anterior a 1839 no significaba ruptura con España. La acusación se relacionaba con los contenidos de una carta de Víctor Pradera publicada por Diario de Navarra el 28 de mayo de 1919 en la que indicaba que el jaimismo reintegracionista se intoxicó de nacionalismo. El sector más radicalmente fuerista del carlismo acuerda en 1921 constituir la Alianza Foral con los nacionalistas, incorporando la Reintegración Foral como eje programático explícito, tal y como se puede comprobar en el manifiesto dado a conocer en El Pensamiento Navarro el 4 de junio firmado por la Junta Regional Jaimista y el Consejo Regional Nacionalista, órgano supremo en Navarra de la Comunión Nacionalista Vasca. El punto segundo se refería a la Reintegración Foral plena que suponía la derogación de la ley de 25 de octubre de 1839, volviendo al estado de derecho existente en los tiempos en que los pactos de unión con España eran respetados.

El Parlamento de Navarra está en pleno debate sobre la actualización de la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Fuero, norma institucional básica de la Comunidad foral. Aunque la iniciativa para modificarla está en manos de los gobiernos navarro y español, una ponencia, grupo de trabajo formado por parlamentarios, aborda su posible actualización. ¿Hay algún político que se atreva a pedir la reintegración foral plena? Los políticos navarros tienen miedo a reivindicar hoy nuestros derechos históricos. O tienen miedo o es que quieren seguir viviendo a la sopa boba. Tampoco tienen valor para pedir formalmente a Francia que nos devuelva la Baja Navarra.

Nunca es tarde para recuperar nuestros derechos históricos, lo conseguiremos cuando los navarros nos unamos. El vasquismo navarro y un nuevo navarrismo deberán unir sus fuerzas para levantar a Navarra y colocarla en lo más alto de Europa. Sin limitación alguna, en ejercicio de nuestras libertades, los navarros del siglo XXI decidiremos lo que queramos ser. Sin miedo. Dicen que cuando un perro nota que le tienes miedo te muerde. Los navarros debemos superar el miedo a España, el Estado que se apoderó por la fuerza de nuestro reino.

https://www.noticiasdenavarra.com/opinion/tribunas/2026/08/25/reintegracion-foral-plena-11465237.html



2026/08/18

Aranda de Duero, nombre vasco y Reino de Nabarra

Aranda de Duero, nombre vasco y Reino de Nabarra

Bittor Arbizu

Que esta importante ciudad burgalesa, tercera en población, histórica, industrial, mantenga el nombre en euskera, estando al sur de la provincia, no deja de ser sorprendente.

Hace décadas un empleado de la oficina de turismo, amablemente, creo que relacionaba el nombre con haran valle, que es lo que aparecía en folletos e Internet, y no siempre relacionándolo con el euskera. Mi certeza es que Aranda es euskera, procede de Arandia concretamente, como después comentaré.

Como decimos resulta chocante que se haya mantenido el nombre en euskera, pero no lo es tanto si observamos en la Ribera del Duero tres aspectos: la referencia a bascones en el entorno, otros nombres de lugar de procedencia vasca y la trascendencia que tuvo el Reino de Nabarra.

Las referencias a bascones las tenemos en Báscones, junto a Torresandino (I. García Ramila). Al norte de la Ribera, en Santo Domingo de Silos, un arco se llamaba Barbascones, puertas que indican salida a barrio o población. Ya Soria, a la derecha y cercanos a Aranda están Zayas de Báscones, y debajo de Langa de Duero hay un termino y arroyo denominados Valdebáscones. Valdevascón tenemos en Jodra de Cardos, Baraona. Alejándonos, al oeste en Santa Cruz de Yanguas también tenemos Valdebáscones, cerca de donde el arqueólogo Eduardo Alfaro encontrase la lapida funeraria del siglo I. o II. a.C. con la inscripción Sesenco (Zezenko) torito, novillo. En Palencia, cerca de esta Ribera está el despoblado de Báscones en Palenzuela, según indica Merino Agudo. Ya Valladolid están juntos la cumbre Básconés y los Báscones en Villán de Tordesillas, Villabasco en Cabezón de Valderaduey y Los Váscones en Quintanilla de Trigueros. Citaríamos más.

Dentro de poblaciones en la Ribera está Gumiel de Izan, cuyo segundo elemento se une al euskera. Hay Arauzo de la Torre, Arauzo de la Miel y Arauzo del Sauce, en este último se indica la relación con el euskera, con haran valle, … . Zazuar está junto a Aranda, similar tenemos Zazuaran (1704) en Puiu (Nabarra). En la muga con Soria está Langa de Duero, cuyo primer elemento langa ‘barrera’ es vocablo vasco. En Zayas de Báscones el primer elemento también se une al euskera.

El propio Aranda se repite en Peñaranda, unida al linaje Avellaneda, cuya procedencia estaría en las Encarnaciones (Bizkaia). Hay además Aranda de Moncayo. Está Cuzcurrita, nombre que se repite en la Rioja y Juarros. Koskorrita es nombre común en Laudio/Llodio (Araba) para indicar una pequeña elevación. Localizé más de una docena de términos distintos denominados “Koskorra”. Los informantes te indican “Hay muchas, hay muchas. Como lo indica su nombre es un montículo, un altillo”. Lo hallé también escrito, “Monte la Coscorra” (1894). En Baranbio Gereñu recogió “Coscorra”.

Hay también Aranda de Moncayo, Peñaranda de Duero, importante localidad con castillo, que según Madoz tuvo “260 casas. dos conventos, un gran palacio…”. De esta localidad vemos en Wikipedia que estuvo poblada de arévacos y vascones (la cita creo que es de Garcia Moreno-Avellanosa). Hay Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), importante localidad, que leemos “El sufijo aranda parece incorporarse con la llegada a la zona de repobladores procedentes de Peñaranda de Duero”.

Antes de presencia romana, visigoda, árabe hubo bascona en un territorio al menos con el del Reino de Nabarra, que con Sancho El Mayor de (1004-1035) alcanzó la máxima extensión abarcando, por matrimonio, Castilla y ocasionalmente tierras de León y Zamora. Participó en la instauración del Obispado de Palencia. Antes tenemos la primera mención de Aranda, años 940 o 941 (Sanz Abad-F. Berganza): “… partidas de Moros baxaron a los Campos de Aranda. Entendido por Don Vela Conde de Álava, y Rodrigo Velazquez…”. Este conde estaba bajo la orbita del Reino de Pamplona, y quizá emparentado como indican.

¿Aranda de Arandia? Pues sí. A veces las dudas te impiden hacer afirmaciones, aunque lo tengas claro. Un impulso fue al comprar hace una década el libro Ugaoko euskara de Belene Salazar, donde al leer citas históricas de 1348 y 1375 se señalan entre los núcleos de población “ … Arando, Arandia…” como si fuesen dos distintos, pero en realidad es uno, Arandia que permacene. Es decir Arandia ha dado Aranda, Arando… fenómeno que se da en otros casos. Tenemos las alternancias Ezkerro/Ezkerra, Berango/ Beranga y otras muchas, siendo los casos en -o por influencia del artículo de cercanía. Creo que el académico A. Irigoien citaba estas terminaciones en -o por esa causa, aunque no recuerdo que fuese en toponimia.

La alternanccia más interesante es Arandia/Arandio (antiguo nombre de la Sierra de Demanda-L.M.Muxika).

Arandia, Arandio, Arandi, Arando (caserío en Bergara, apellido)… son abundantes en todos los pueblos del Pais Vasco/Euskal Herria.

En los anterior tenemos aran ciruela -di- sufijo abundancial en botánica, -a (artículo). Es decir “lugar abundante en ciruelos”. Sería nombre similar al que hay en la misma Ribera, denominado Ciruelos de Cervera.

Este sufijo es propio de botánica (doi, dui, di…) como en Pagadia: el hayedo, pinudia: el pinar, lizardia: el fresnedal, sagardia: el manzanal…

Y este sufijo ha sido la razón que me ha dado certeza para afirmar lo anterior, ya que si bien a la ciruela se la llama también de otras maneras (okeranak, okaranak…), haran indica valle, y a la endrina se le dice basarana, basakarana, txarrikoarana (Orozko)… de ahí la bebida patxaran.

Curioso es que en Wikipedia en Aranda de Duero, no haya referencia a la Toponimia, como antaño hubo. En la IA aparece valle, endrino, pero es lo anterior.

Grata sorpresa que un nombre de lugar importante y al sur de Burgos, mantenga su nombre con raíces vascas. Creo que nos amplia la visión sobre la extensión que tuvo el euskera, los bascones y el antiguo Reino de Nabarra.

https://www.noticiasdenavarra.com/opinion/tribunas/2026/08/18/aranda-duero-nombre-vasco-reino-11445732.html



2026/08/16

Orreaga vuelve a reivindicar la soberanía vascona


Orreaga vuelve a reivindicar la soberanía vascona

Decenas de personas han conmemorado este sábado la Batalla de Roncesvalles del 778 y han reclamado una plena oficialidad del euskera y una memoria histórica propia

Un año más, Orreaga/Roncesvalles ha vuelto a convertirse este sábado en escenario de memoria histórica y reivindicación política con motivo de los actos de conmemoración de la histórica Batalla de Orreaga del año 778, un evento organizado conjuntamente por Orreaga Fundazioa y Etxabarrengoa Elkartea que cada verano pretende mantener viva la memoria de la victoria vascona sobre las tropas de Carlomagno.

El acto ha arrancado a las 12:15 horas a ritmo de txalaparta, con la intervención de Karmele Galartza, de Orreaga Fundazioa, quien ha reivindicado una “Euskal herria liberada, euskaldunizada y unida”. Tras ella, Fernando Ziganda ha representado unos bertsos, haciendo una llamada directa a la ciudadanía ante la coyuntura política actual: “Euskaldun haiek batu baziren, ez al gara gu batuko” (“Si aquellos euskaldunes se unieron, ¿no nos uniremos nosotros?”). El acto ha continuado con un aurresku y una ofrenda floral, para terminar con la canción Orreaga, que ha puesto el broche final a la jornada.

Soberanía e idioma

Por su parte, Koldo Amatria Zabalza, presidente de Orreaga Fundazioa, ha apelado a las reflexiones del historiador Tomás Urzainqui para subrayar la importancia del autogobierno: “Sin soberanía no hay democracia, y yo añadiría que sin democracia no existe libertad”, expuso. Amatria ha sido muy crítico con las trabas judiciales e institucionales para el desarrollo del euskera, reclamando medidas concretas para su plena oficialidad en Navarra: “No basta con decir, como la presidenta Chivite, que hay que nombrarla como lengua propia cuando no se toman medidas para que ello sea posible... Es necesario que las leyes no den pie a esos recursos y a esos fallos judiciales en contra del euskera”, ha expuesto. Asimismo, ha rechazado la resignificación del Monumento a los Caídos argumentando que “maquillarlo por el exterior y cambiar el contenido no serviría de nada, porque seguiría siendo el Monumento a los Caídos”, y ha avanzado que desde el colectivo Orreaga Fundazioa confían en poder inaugurar el año próximo el prometido memorial proyectado en el alto de Ibañeta, el cual se iba a colocar este verano como complementario al que desde hace tres años instalaron en Luzaide/Valcarlos y que no se ha podido hacer por “cuestiones burocráticas”.

Después, el historiador Xabier Irujo ha ofrecido una lección de memoria histórica reivindicando la capacidad de resistencia del pueblo vasco a lo largo de los siglos. “Estamos aquí para traer al recuerdo lo ocurrido en Roncesvalles....Lo que ocurrió es que un rey trajo un ejército, saqueó ciudades e hizo la guerra, pero huyó de aquí y no regresó nunca más”, ha explicado. Irujo ha remarcado además la necesidad de recuperar y narrar la historia de Euskal Herria desde una perspectiva propia y en euskera. “Aquí, en Navarra, nos costó 900 años escribir nuestras crónicas. Tenemos que escribir nuestra historia en nuestra lengua”, ha destacado.

En este sentido, ha apelado a la abolición foral de 1876, de la que este año se cumplen 150 años: “Nos quitaron todo: los fueros, el territorio, las desamortizaciones, los bosques, la ciudadanía y el derecho a ser legalmente y jurídicamente, navarros y vascos. Nos quitaron los tres poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Ahora vemos qué importante es tener nuestro propio poder judicial”, reconocía. “Y, a pesar de todo, aquí seguimos y continuamos en esta lucha”, ha concluido el historiador.

Tras finalizar el acto principal en Orreaga/Roncesvalles, varios y varias asistentes se han vuelto a reunir a las 13:30 horas en el alto de Ibañeta para dar continuidad a la conmemoración que, más de doce siglos después de la batalla de Orreaga, mantiene su carácter de reivindicación política y de afirmación de la identidad vasca.

https://www.noticiasdenavarra.com/sociedad/2026/08/15/orreaga-vuelve-reivindicar-soberania-vascona-11441098.html

NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda

ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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