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2026/09/05

La(s) cadena(s) en el libro de Armería del Reino de Nabarra

 La(s) cadena(s) en el libro de Armería del Reino de Nabarra

Iñigo Saldise Alda

La cadena o las cadenas son un elemento, mueble, no muy repetido en el Libro de Armería del Reino de Nabarra del año 1572. Si revisamos esta importantísima obra, a pesar de que debo mencionar que tiene algunos escudos erróneos a mi entender (esa es otra historia), encontramos los siguientes escudos en los que hay presente, bien dibujada(s), una cadena o cadenas dentro de ellos. Estos son, por orden de colocación en dicho trabajo heráldico, los siguientes:

  • Murgutia (Murgia) en la provincia de Araba: En campo de plata (blanco) árbol de sinople (verde) de donde cuelgan mediante dos cadenas de sable (negras) dos calderas también de sable (negras) con tres lobos de sable (negros) brochantes al tronco en pal.

  • Las armas del palacio de los Murgias: en campo de plata (blanco) árbol verde de cuyas ramas penden por dos cadenas de sable (negras) dos calderas de sable (negras), tres lobos de sable (negros) linguados de gules (rojo) brochantes al tronco en pal. (Casi idéntico al anterior pues estas armas son del mismo linaje alavés).

  • Los de Larrea en la provincia de Gipuzkoa: En campo de oro, caldera de sable (negra) colgada por una cadena (negra) de sus llares de sable (negro).


  • Palacio de San Miguel en Goñi: Escudo cuartelado: 1º Sin colorear una cruz trebolada (Posible, si nos atenemos a los esmaltes del escudo del palacio [viejo] de Goñi, sería en campo
    oro [amarillo] cruz trebolada de gules [roja], posible también intercambiados dichos esmaltes); 2ºy 3º en campo de gules cadena ( de oro [amarilla] o de sable [negra]) puesta en barra; 4º en campo de plata (blanco) lobo de sable (negro); en el todo bordura, esmalte sin poner (pudiendo ser de cualquier color, como por ejemplo azur [azul]).

  • El palacio de Bicuña en la provincia de Araba: En campo de azur (azul) cadena de oro (amarilla) en banda, engolada en dos crecientes de plata (blancos) acompañada de dos estrellas de oro (amarillas), bordura de gules (roja) con trece aspas de oro (amarilla).

Cinco escudos de los más de quinientos blasones que aparecen en tan importantísimo trabajo portan una cadena o cadenas, de los cuales solo uno, ateniéndonos a la división territorial forzada militarmente por el Reino de Castilla y León al Reino de Nabarra, en el año 1200, solo está en territorio navarro el palacio de San Miguel en Goñi; pero en ningún de ellos, la(s) cadena(s) representan o son en referencia al escudo del Estado nabarro.

Centrándonos por tanto en el escudo del palacio de San Miguel de Goñi, es más probable que fuera en el año 1517, por mandato del virrey de Navarra y duque de Nájera Antonio Manrique de Lara, cuando le concediera la gracia, por los servicios prestados, a Martín de Goñi y Eza, de erigir su casa en palacio, con los privilegios políticos y económicos que esto comportaba dentro del sistema colonial español. Esta gracia fue confirmada posteriormente por el emperador Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico en marzo del año 1525.

Martín de Goñi y Eza, a pesar pertenecer a una familia de la facción agramontesa, sirvió desde el primer momento al invasor español, colaborando desde el año 1512 como Consejero Real, puesto que ostentó con los sucesivos virreyes españoles puestos por el Falsario Fernando V de España; primero a las órdenes del marqués de Comares Diego Férnandez de Cordoba, después al mandato del conde de Buendía Fabrique de Acuña y del duque de Nájera Antonio Manrique de Lara, este último puesto en el cargo de virrey de Navarra ya por Carlos I de España, quien ratificó a Martín de Goñi y Eza, en el año 1525, como Consejero de virrey de turno, el obispo de Tuy Diego de Avellaneda. Martín de Goñi y Eza, durante los primeros años de ocupación española, se hizo con muchos bienes y heredades de nabarros que lucharon por la independencia de Nabarra. A pesar del perdón del emperador Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, a muchos legitimistas nabarros, lo que conllevaba la devolución de sus bienes, el Martín de Goñi y Eza se negó a devolver parte de su nuevo patrimonio y nunca fue forzado a ello. Ejerció el cargo de Consejero Real de virrey español hasta el año 1535, concretamente sirvió al conde de Alcaudete Martín Alonso Fernández de Córdoba y al maqués de Cañete Diego Hurtado de Mendoza y Silva. Falleció poco tiempo después, en todo caso antes del mes de febrero de 1537. Gracias a su gran peso político, su hijo, Pedro de Goñi, comenzó su andadura en la Administración navarra siendo muy joven, concretamente en el cargo o puesto oidor del Consejo del virrey español.

Cabe destacar, que Martín de Goñi y Eza era sobrino de Martín y Remiro de Goñi y Gurpide, destacados cabecillas agramonteses defensores de la independencia de Nabarra. Incluso un hermano suyo, Juan de Goñi y Eza, inicialmente también lucho a favor de los reyes legítimos de Nabarra, Juan de Albret y Catalina de Foix, pero tras la derrota de las tropas del mariscal Pedro de Nabarra y Lacarra en Erronkari-Roncal en el año 1516, de las que fuera miembro como escudero, Juan de Goñi y Eza desertó de la causa patriótica nabarra, pasando a servir a los invasores y ocupantes españoles, contando con el manto protector de su hermano.

Los hermanos Martín y Juan de Goñi y Eza se decían descendientes del caballero Teodosio de Goñi, seguramente por enseñanza de su padre Juan de Goñi y Gurpide, el cual a su vez, habría escuchado esta historia-leyenda de sus antepasados. Es por ello que en su escudo inicial, mejor dicho, en el escudo que aparece en el Libro de Armería del Reino de Nabarra del año 1572, se representa(n) la(s) cadena(s) en los cuartelados 2º y 3º. Suponiendo que esta es su primera representación, en una posterior evolución desapareció inicialmente el cuartelado, poniéndose en campo de oro (amarillo) en la diestra del jefe una cruz, la cual tras varios pleitos paso a ser la misma que la del palacio viejo de Goñi, es decir, cruz de gules (roja) con cinco panelas de oro (amarillas), la cadena en barra, que debe ser de sable (negra) y el lobo paso a ser un dragón de sinople (verde), además desapareció la bordura de azur (azul).



Bien, hay varias variantes más, normalmente combinada con las armas de otros linajes, donde también vienen variaciones, como por ejemplo en campo de gules (rojo) se vuelve a la cruz de oro (amarilla) la cual mira un dragón de sinople (verde) esta vez atado con una cadena de plata (blanca).

Todos estos diseños aluden directamente a la célebre leyenda de entorno al personaje histórico-legendario de Teodosio de Goñi y al mitológico dragón de Aralar, un mito que paso a ser recogido por escrito, en primer lugar, por el licenciado español Diego Ramírez de Ávalos de la Piscina en su obra Crónica de los muy excelentes reyes de Navarra del año 1534, donde nos dice que “(…) este cavallero tomo por armas la cruz de oro en colorado y el dragón y la argolla quebrada en 4 partes asta el dia de oy es linage sañalado y muy noble en Navarra el de goñi barones singulares en sciencia (...)". Así pues, esto nos indica un posible error en el diseño, distribución de muebles y representación de la figura del lobo animal en lugar de un dragón quimérico, del escudo de San Miguel de Goñi que aparece en el Libro de Armería de Nabarra y a su vez, nos puede dar un poco de luz para resolver el misterio existente sobre cual es la correcta representación del escudo existente en la portada del actual museo de Navarra, un blasón renacentista, que rápidamente interpretamos, debido a la colonización, como el escudo de Navarra. Esta portada está fechada en el año 1556, cuando aún era el Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia y cuyo promotor, casualmente, fue Remiro de Goñi y Gurpide, al cual pueden pertenecer dichas armas, de las que desconocemos sus esmaltes. Por ello veo dos opciones, una que viene a ser en campo de gules (rojo), con cadenas puestas en cruz y sotuer (aspa) de oro (amarillas) o de plata (blancas) o bien en campo de oro (amarillo), con cadenas de sable (negras), traídas o puestas, en cualquier caso, por la leyenda de Teodosio de Goñi, contando además con bordura de gules (roja) cargada de un filete pomelado de oro (amarillo), que trae indiscutiblemente del escudo del Estado de Nabarra, que bien podía ser debida, dicha bordura, a una donación o privilegio real llevado a cabo por el rey consorte Juan III de Nabarra o quizás ya por su hijo Enrique II de Nabarra.


Imagen coloreada como las armas de Navarra por el artista navarro Natxo Zenborain Etxegoien



2026/09/03

La guerra de los escudos en un zaguán

La guerra de los escudos en un zaguán

Iñigo Saldise Alda

Réplica del escudo del siglo XVI o XVII


Ante el 603 aniversario de la realización del Privilegio de la Unión para la ciudad de Iruñea-Pamplona, llevado a cabo por parte d
el Noble rey Carlos III de Nabarra, el alcalde de la capital nabarra, Joseba Asiron Sáez, de EH Bildu, ha realizado un cambio de escudos en el zaguán del Ayuntamiento. Bajo su potestad ha retirado un escudo Real de la monarquía española realizado en el año 1735, el cual había sido colocado en el año 1907, por una réplica de un escudo de Iruñea-Pamplona, cuyo original datan según algunos de finales del siglo XVI, aunque yo manejo la hipótesis de que realmente es ya del siglo XVII.

Escudo "borbónico" 1735

Este legítimo acto realizado por el alcalde de todos/as los/as pamploneses/as, ha levantado las iras del grupo municipal UPN. Los foralistas proespañoles han destacado el valor histórico y artístico de un blasón que en palabras del alcalde de Iruñea-Pamplona, realizadas cuando lo apartó por primera vez, es un “escudo borbónico que nada tiene que ver con la ciudad”. Personalmente la retirada de dicho emblema heráldico me parece muy acertada, ya que desde el soberanismo nabarro estamos a favor de la retirada de todo símbolo colonialista español y/o francés, junto a su sustitución por símbolos autóctonos o patrios, más especialmente en lo referente a los escudos municipales y finalmente del blasón del Estado de Nabarra.

Pero antes de continuar decir que el escudo Real de la monarquía española, a pesar de ser realizado durante el reinado del Animoso Felipe V de España, no es realmente borbónico, sino que realmente es de un diseño anterior, de la dinastía de los austrias, ya que dicho rey, Felipe V de España, no podía titularse como rey de Navarra; incluso tenía prohibido portar las armas navarras, siendo esto debido al denominado Tratado de Utrech (1713-1714) donde el rey español renunció para él y para todos sus herederos, de sus Derechos sucesorios para el Reino de France y Navarre a cambio de que su abuelo Luis XIV de France e ilegítimamente de Navarre, desistiera de sus pretensiones sobre los territorios vascones surpirenaicos. Si queremos ver escudos borbónicos en nuestra capital, los podemos encontrar en el Portal de Francia (aunque no está bien puesto el escudo de la casa de Anjou, a la que pertenecen los reyes borbónicos españoles) y en la calle Compañía n.º4, concretamente encima del actual portal del Albergue Turístico del Camino de Santiago-Jesús y María, donde en dichos escudos no aparecen por ningún lado las armas de Nabarra-Navarra.

Así pues, personalmente, estoy a favor de la retirada del escudo “borbónico” español del zaguán de nuestra Casa Consistorial, pero a su vez me muestro crítico con la colocación de una réplica de un escudo de Iruñea-Pamplona del siglo XVI o XVII, ya que en dicho blasón están las esclavistas y colonialistas cadenas impuestas para la colonia española de Navarra, reducida y residual, en detrimento del filete pomelado sublime del año 1423 de las armas del Estado de Nabarra.

Esta equivocación puede ser debida a factores políticos o naturalmente puede estar debido a la aceptación, mediante una mala interpretación, no intencionada, de la definición original de dicho escudo, que aparece en el documento del Privilegio de la Unión del año 1423. Si son políticos seguramente es preciso a un ejercicio colonizante por parte del nacionalespañolismo o bien sencillamente a un acto reflejo de un ser colonizado debido a largos años de colonialismo español en estas tierras, que malinterpretó intencionadamente la definición del documento, donde se nos dice lo siguiente: “(…) un pendon de unas mesmas armas, de las quoalles el campo sera de azur et en medio aura un leon passant que sera d’argent et aura la lengoa et huynnas de gueulas et al derredor del dicho pendon aura un renc de nuestras armas de Nauarra, de que el campo sera de gueulas et la cadena que yra al derredor de oro et sobre el dicho leon en la endrecha de su exquina aura en el dicho campo del dicho pendon una corona real de oro,(…)”.

Bien, en dicha descripción no se habla de cadenas sino de cadena, la cual a mi entender viene a significar, en este caso concreto, una sucesión lineal de elementos enlazados entre sí, que según el heraldista nacido en la ciudad de Zaragoza Faustino Menéndez Pidal de Navascués, dicha cadena es denominada, en una correcta descripción en el arte del blasón, como un filete pomelado. Siendo esta forma de presentar las armas de Nabarra, no es exclusiva del escudo de Iruñea-Pamplona; ni siquiera es ésta la primera vez que se utilizaba, ya que el mismo rey nabarro Carlos III el Noble, había otorgado dicho privilegio, concretamente en el año 1396, a Ynego (Iñigo) Ortiz de Estunica (Zuñiga), pasando a ser así parte del blasón de su palacio, debido ello a su contrato matrimonial realizado con Juana de Nabarra, hija natural o bastarda del propio rey de Nabarra, tal como lo podemos admirar en el Libro de Armería del Reino de Nabarra del año 1572, que está en el Archivo Real y General de Navarra, lugar obligado a visitar y visionar las diferentes copias del mencionado libro, para así acelerar nuestra propia autodescolonización.

Nabar eskubidea: nabarrako administrazio-sistema eta etxeko andrearen eginkizun instituzionala


Armorial de Beyeren año 1405

Nabar eskubidea: nabarrako administrazio-sistema eta etxeko andrearen eginkizun instituzionala

Nestor Lertxundi Beñaran

Sarrera

Euskal Herriaren subjektu politikoaren izena Nabarra da, ez Navarra, Nafarroa, Naffarroa, Naparroa edo Nafarra.

Nabarra izenak naba (harana) du erro. Beraz, nabarra aranarra edo aranatarra da; haranean bizi eta lan egiten duen komunitateko kidea. Hitz horrek ez du soilik jatorri geografikoa adierazten; administrazio-, zuzenbide- eta antolakuntza-sistema oso baten barruko kide izatea ere adierazten du.

Horregatik, nabar izatea ulertzeko, lehenik eta behin Nabarrako administrazio-sistema ulertu behar da. Herri baten izena ez baita ulertzen haren erakundeak, zuzenbidea eta gizarte-antolaketa ezagutu gabe.

Badakigu baskoiek, gutxienez Usko, Barskunes eta gainerako txanponak agertu ziren garaitik, administrazio-sistema sendo eta egonkorra zutela. Horren lekuko dira txanponak beraiek, eta baita Botorritako brontzeek ere. Horiek guztiek erakusten dute ez zela tribu sakabanatuen multzo bat, baizik eta antolakuntza politiko eta juridiko garatua zuen komunitatea.

Nabarrako administrazioa etxean hasten zen. Etxea zen oinarrizko erakundea. Hortik antolatzen ziren dorretxeak, gazteluak, gotorlekuak, errotak, kortak, olak, elizak, baselizak eta gainerako eraikinak. Eraikin horiek guztiak ez ziren ondasun pribatu hutsak; komunitatearen ondasunak ziren, uritarrek eraikiak eta uritarrek mantenduak, Nabarrako Erresumaren finantzaketaren bidez. Finantzaketa hori zergen bidez egiten zen, eta zergak auzoaren bitartez biltzen ziren.

Auzoa ez zen bizilagunen multzoa bakarrik. Auzoa erakunde juridikoa zen. Erakunde horren ordezkaria etxeko andrea edo etxeko jabea zen; etxeko ondorengoen eta sendiaren ama. Haren bidez antolatzen zen etxearen administrazioa, eta haren bidez egiten zen komunitatearekiko harremana.

Zerga etxeko andreak ezartzen eta biltzen zuen, eta haren senarrak −tenenteak, kondeak, jaunak edo bizkondeak− Komptos Ganberara eramaten zuen. Horrek erakusten du Erresuma ez zela erregearen ondarea; uritarrena zen. Erregea erakundearen buru zen; Erresumaren jabea, berriz, herria.

Tenenteen, kondeen eta gainerako kargudunen lotura nabar izatearekin ez da semantikoa. Lotura administratiboa da. Kargu horiek Nabarrako administrazio-sistemaren barruan sortzen dira, eta sistema horren zerbitzura jarduten dute.

Garai haietan ez zen ulertzen kanpoko botere bati zergak ordaintzea. Aitzitik, Nabarrara sartzen zen kanpotarrak ordaintzen zituen sarrera-zergak, Orreagako mendateetan eta Erresumako sarbide nagusietan.

Administrazio-sistemak gatazkak konpontzeko erakundeak ere bazituen. Istiluren bat sortzen zenean, tenenteek, kondeek, infantzoiek eta gainerako agintariek gudarosteak zuzentzen zituzten eta zuzenbidea aplikatzeko ardura zuten.

Testuinguru horretan ulertzen da etxearen benetako izaera. Etxea ez zen bizilekua bakarrik; Nabarrako administrazioaren lehen erakundea zen.

Horregatik, etxeko andrea ez zen errentak jasotzen zituen emakume hutsa. Etxeko burua, etxeko jabea eta ugazaba bera zen. Bere esku zegoen etxearen administrazioa, lanaren antolaketa, uztaren kontrola, abeltzaintzaren kudeaketa eta ondarearen zaintza.

Eginkizun horiei dimentsio espirituala gehitzen zitzaien. Etxeko jabetzak berekin zekarren apaiz-eginkizuna. Etxeko buruak komunitateko errituak eta ospakizunak gidatzen zituen.

Bestalde, sorgina, emagina edo atsoa ez dira apaizgoaren sinonimoak. Horiek etxeko andrearen lanbideak dira. Apaiz-eginkizuna etxeko buru eta jabe izateari dagokio; sorgintza, emagintza eta gainerako ofizioak, berriz, emakume horrek komunitatearen zerbitzuan betetzen zituen lanbideak dira.

Ondorioz, Nabarrako administrazio-sistema etxean hasten da. Etxea da auzoaren oinarria; auzoa da herriaren oinarria; herria da Erresumaren oinarria. Hortik jaiotzen da Nabarra, eta hortik ulertzen da nabar izatearen esanahi politiko eta juridikoa.

Izan nabar.


https://www.naiz.eus/es/iritzia/articulos/nabar-eskubidea-nabarrako-administrazio-sistema-eta-etxeko-andrearen-eginkizun-instituzionala


2026/09/01

El privilegio de la Unión y el escudo de Iruñea-Pamplona

Réplica policromada del escudo siglo XVI

El privilegio de la Unión y el escudo de Iruñea-Pamplona

Iñigo Saldise Alda

El día 8 de septiembre del año 1423, la ciudad de la Nabarreria, el burgo de San Cernin y la población de San Nicolás, por mandato del rey Carlos III de Nabarra, llamado el Noble, se unieron en una sola entidad municipal, ya que hasta entonces, la capital del Reino o Estado, estaba dividida en tres entidades municipales, “un hecho muy poco común en Europa”, según señala el historiador navarro Peio Monteano Sorbet en su obra Pamplona 1423. El rey, la ciudad y el euskera. Hasta entonces estos entes poblacionales tenían sus propias murallas, órganos de gobierno, sedes municipales, sellos, con sus escudos y sus propios estandartes (banderas).

Este año, con motivo de la conmemoración de tan importante efeméride para la ciudad de Iruñea-Pamplona, un escudo realizado hacia la mitad o quizás en el último tercio del siglo XVI, pero al cual lo nombran como escudo original, presidirá desde el zaguán del Ayuntamiento los actos programados por el aniversario. En dicho escudo está bien definida una(s) cadena(s) en la bordura del mismo. Incluso el historiador navarro Mikel Zuza Viniegra, enmarcado en los actos oficiales por este aniversario, ofrecerá una conferencia bajo el título El escudo de armas de Pamplona: una ciudad, un rey, unas cadenas y un león, este viernes 4 de septiembre a las 19 horas en el Salón de Actos del Palacio del Condestable, lugar habitual de residencia del escudo del siglo XVI.

En el Privilegio de la Unión del año 1423, hay una clara descripción del escudo de Iruñea-Pamplona y nos dice de la siguiente forma: “(…) un pendon de unas mesmas armas, de las quoalles el campo sera de azur et en medio aura un leon passant que sera d’argent et aura la lengoa et huynnas de gueulas et al derredor del dicho pendon aura un renc de nuestras armas de Nauarra, de que el campo sera de gueulas et la cadena que yra al derredor de oro et sobre el dicho leon en la endrecha de su exquina aura en el dicho campo del dicho pendon una corona real de oro,(…)”; bien, en dicha descripción no habla de cadenas sino de cadena, la cual a mi entender significaría lo siguiente, en este caso concreto, una sucesión lineal de elementos enlazados entre sí, que según el heraldista Faustino Menéndez Pidal de Navascués dicha cadena es en una correcta descripción en el arte del blasón como un filete pomelado.


Sello Iruñea-Pamplona 1423

Esta forma de presentar las armas de Nabarra, no es exclusiva del escudo de Iruñea-Pamplona, ni siquiera es la primera vez que se utilizaba, ya que el mismo rey nabarro Carlos III el Noble, había otorgado dicho privilegio, concretamente en el año 1396, a Ynego (Iñigo) Ortiz de Estunica (Zuñiga), pasando a ser así parte del blasón de su palacio, debido ello a su contrato matrimonial realizado con Juana de Nabarra, hija natural o bastarda de propio rey de Nabarra, tal como lo podemos admirar en el Libro de Armería del Reino de Nabarra del año 1572, que está en el Archivo Real y General de Navarra.

A su vez, desconozco cuales son las razones por las cuales el alcalde de Iruñea-Pamplona, el también historiador navarro Joseba Asiron Saéz, a dado el visto bueno a la afirmación llevada a cabo desde la página oficial del Ayuntamiento de nuestra ciudad, “El escudo original de Pamplona regresa a la Casa Consistorial”, ya que dicho escudo fue realizado más de un siglo posterior al Privilegio de la Unión, siendo a su vez en detrimento del diseño heráldico original, un filete pomelado que aparece en el primer sello de la ciudad y que viene directamente por las armas de Nabarra, que son un carbunclo cerrado y pomelado, como el bien sabe él, pues poso junto a un escudo de Nabarra(-Evreux) no hace mucho, con el mencionado carbunclo, donde se le ve alegre y muy orgulloso, como lo estaría cualquier nabarro/a tras tan importantísimo hallazgo llevado a cabo en Museo Arqueológico de Estambul.

Así pues, a modo de conclusión, en ningún momento pretendo ofender a los historiadores navarros Mikel Zuza Viniegra y Joseba Asiron Saéz, este último además, como ya he dicho, es el alcalde de todos/as los/as pamploneses/as, con el respeto adicional a lo que ello obliga, pero creo firmemente que la aceptación, presentación y difusión como o de cadenas dentro del escudo original de nuestra capital en el año 1423, es una acción que solo se puede considerar de dos formas; bien es un acto político colonizador o quizás pueda ser un acto reflejo de un individuo colonizado, ya que conlleva aceptar una premisa histórica falsa que dice que las cadenas son parte del escudo de Nabarra desde la batalla de las Navas de Tolosa del año 1212, siendo concretamente el rey Sancho VII de Nabarra, nombrado como el Fuerte, quien introdujera las mismas en nuestro escudo Estatal, cuando a mi parecer esto fue dos siglos después, señalando al hombre de armas, cronista, heraldista y genealogista castellanoleonés (español) Diego Hernández de Mendoza y Zuñiga, como quien igual no fue el propulsor, sino más bien el difusor, expandiendo dicha leyenda o mito, dejándonos una prueba de ello por escrito en su obra Libro de Armería o Libro de los linajes más prinçipales de Hespaña publicada hacia el año 1450, siendo utilizada esta leyenda o mito posteriormente por el nacional-catolicismo español, de manera perenne en su fanática y continuada labor colonial en una falsa unidad nacional española.

https://www.naiz.eus/es/iritzia/articulos/el-privilegio-de-la-union-y-el-escudo-de-irunea-pamplona



2026/08/25

Reintegración foral plena

Reintegración foral plena

Patxi Aranguren Martiarena, analista

¿A qué tienen miedo los navarros? Muchos navarros temen que Navarra pierda su autonomía, sus fueros, su Hacienda propia, su autogobierno, su envidiable calidad de vida. Un gobierno central de ultraderecha podría eliminar de raíz hasta el nombre de Navarra. Un gobierno centralista podría triturar nuestra autonomía como en 1841.

El reino de Navarra fue un reino milenario situado a ambas vertientes de los Pirineos occidentales. En el año 1512 el reino fue invadido y conquistado militarmente por los ejércitos de Fernando el Católico e incorporado en 1515 a la corona de Castilla. Durante dos décadas hubo varios intentos para recuperar la independencia. Por si alguien pone en duda la conquista de Navarra, en noviembre de 1513 se publicó en Toledo La conquista del reino de Navarra, de Luis Correa, capitán español y cronista del duque de Alba, en la que se narra con gran lujo de detalles la expedición del duque de Alba. La Baja Navarra siguió siendo independiente hasta su incorporación a la Corona francesa en 1620. La Alta Navarra conservó su estatus de reino hasta 1841, mientras que la Baja Navarra no solo perdió su condición de reino durante la Revolución francesa, sino que desapareció del mapa de Francia (pasó a ser una fracción del departamento de los Bajos Pirineos).

Tras la conquista, Navarra permaneció como reino distinto dentro de la Monarquía hispánica y se respetaron sus leyes, fueros e instituciones propias del reino. Los monarcas debían de contar con las Cortes navarras para la aprobación de las leyes y de cualquier hecho que afectara al orden constitucional navarro. Pero, según Arturo Campión, la incorporación a Castilla pudo estimarse en los primeros tiempos como mero cambio de dinastía, una usurpación de corona que no altera la esencia de las cosas, pero con ella Navarra perdió su personalidad internacional pública y bajó a la categoría subordinada de nación que solo puede moverse ya dentro del derecho internacional privado. El conde-duque de Olivares recordaba al rey Felipe IV en 1624 que todas sus posesiones las tenía por legítima herencia salvo las Indias y Navarra.

Con la derrota del carlismo, Navarra es tratada como vencida por el gobierno central que exige una adaptación de los fueros a la unidad constitucional. Pero cualquier adaptación o modificación de las leyes privativas de Navarra era, según su constitución, competencia de las legítimas instituciones del Reino: las Cortes y la Diputación del reino, tal como mantuvo en sus informes Sagaseta, último síndico de las Cortes. Sin embargo, desde Madrid, se convocaron elecciones a la Diputación Provincial, de la misma manera que en las provincias de la monarquía, pasando por encima de las leyes y fueros del Reino. De esta manera en 1841 el milenario reino dejó de existir y Navarra pasó a ser una provincia de la monarquía. El carácter de pacto que se ha querido dar a la Ley de Modificación de Fueros está condicionado por varios factores: los representantes de la parte navarra no eran los representantes legítimos, ya que lo eran por ley foránea, en claro contrafuero.

En su origen el reintegracionismo foral partió de la denuncia del procedimiento seguido en el proceso de modificación de los fueros calificando al mismo de ilegal e ilegítimo. Ángel Sagaseta sostuvo en 1839 que Navarra era por definición un Estado constitucional ya que los fueros permitían un control del poder real y una separación de poderes, desde hacía siglos. Navarra tenía capacidad constituyente y someterse a una ley ajena, como la Constitución española de 1837, suponía la destrucción misma de sus fueros. El trabajo teórico llevado a cabo por Ángel Sagaseta, recoge los postulados esenciales de la Constitución Histórica de Navarra, cuyos aspectos más importantes son: el carácter equeprincipal de la unión entre el Reino de Navarra y la Corona de Castilla, reteniendo cada uno su naturaleza antigua así en leyes, como en territorio y gobierno; la permanencia desde 1515 de Navarra como reino de por sí, manteniendo su legislación propia y como reino distinto en territorio, jurisdicción, jueces y gobierno de los demás reinos del Rey de España. Sagaseta subraya que, como con secuencia de la legalidad constitucional propia, las Cortes españolas debían haberse limitado al reconocimiento íntegro y completo de los fueros, sin perjuicio de que pudieran haber aconsejado al legislativo navarro para una reforma de estos.

Las tesis sobre la Reintegración Foral, en gran parte deudoras de Sagaseta, se expondrán con total claridad en noviembre de 1918 en el escrito A los navarros. Asimismo, se concretaba el significado de la Reintegración Foral: regreso al estatus anterior a 1839 y recuperación del derecho de Navarra, su facultad de gobernarse como ella quiera gobernarse. También se rechazaba que la Reintegración Foral equivaliera a separatismo. Regresar al estatus anterior a 1839 no significaba ruptura con España. La acusación se relacionaba con los contenidos de una carta de Víctor Pradera publicada por Diario de Navarra el 28 de mayo de 1919 en la que indicaba que el jaimismo reintegracionista se intoxicó de nacionalismo. El sector más radicalmente fuerista del carlismo acuerda en 1921 constituir la Alianza Foral con los nacionalistas, incorporando la Reintegración Foral como eje programático explícito, tal y como se puede comprobar en el manifiesto dado a conocer en El Pensamiento Navarro el 4 de junio firmado por la Junta Regional Jaimista y el Consejo Regional Nacionalista, órgano supremo en Navarra de la Comunión Nacionalista Vasca. El punto segundo se refería a la Reintegración Foral plena que suponía la derogación de la ley de 25 de octubre de 1839, volviendo al estado de derecho existente en los tiempos en que los pactos de unión con España eran respetados.

El Parlamento de Navarra está en pleno debate sobre la actualización de la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Fuero, norma institucional básica de la Comunidad foral. Aunque la iniciativa para modificarla está en manos de los gobiernos navarro y español, una ponencia, grupo de trabajo formado por parlamentarios, aborda su posible actualización. ¿Hay algún político que se atreva a pedir la reintegración foral plena? Los políticos navarros tienen miedo a reivindicar hoy nuestros derechos históricos. O tienen miedo o es que quieren seguir viviendo a la sopa boba. Tampoco tienen valor para pedir formalmente a Francia que nos devuelva la Baja Navarra.

Nunca es tarde para recuperar nuestros derechos históricos, lo conseguiremos cuando los navarros nos unamos. El vasquismo navarro y un nuevo navarrismo deberán unir sus fuerzas para levantar a Navarra y colocarla en lo más alto de Europa. Sin limitación alguna, en ejercicio de nuestras libertades, los navarros del siglo XXI decidiremos lo que queramos ser. Sin miedo. Dicen que cuando un perro nota que le tienes miedo te muerde. Los navarros debemos superar el miedo a España, el Estado que se apoderó por la fuerza de nuestro reino.

https://www.noticiasdenavarra.com/opinion/tribunas/2026/08/25/reintegracion-foral-plena-11465237.html



2026/08/18

Aranda de Duero, nombre vasco y Reino de Nabarra

Aranda de Duero, nombre vasco y Reino de Nabarra

Bittor Arbizu

Que esta importante ciudad burgalesa, tercera en población, histórica, industrial, mantenga el nombre en euskera, estando al sur de la provincia, no deja de ser sorprendente.

Hace décadas un empleado de la oficina de turismo, amablemente, creo que relacionaba el nombre con haran valle, que es lo que aparecía en folletos e Internet, y no siempre relacionándolo con el euskera. Mi certeza es que Aranda es euskera, procede de Arandia concretamente, como después comentaré.

Como decimos resulta chocante que se haya mantenido el nombre en euskera, pero no lo es tanto si observamos en la Ribera del Duero tres aspectos: la referencia a bascones en el entorno, otros nombres de lugar de procedencia vasca y la trascendencia que tuvo el Reino de Nabarra.

Las referencias a bascones las tenemos en Báscones, junto a Torresandino (I. García Ramila). Al norte de la Ribera, en Santo Domingo de Silos, un arco se llamaba Barbascones, puertas que indican salida a barrio o población. Ya Soria, a la derecha y cercanos a Aranda están Zayas de Báscones, y debajo de Langa de Duero hay un termino y arroyo denominados Valdebáscones. Valdevascón tenemos en Jodra de Cardos, Baraona. Alejándonos, al oeste en Santa Cruz de Yanguas también tenemos Valdebáscones, cerca de donde el arqueólogo Eduardo Alfaro encontrase la lapida funeraria del siglo I. o II. a.C. con la inscripción Sesenco (Zezenko) torito, novillo. En Palencia, cerca de esta Ribera está el despoblado de Báscones en Palenzuela, según indica Merino Agudo. Ya Valladolid están juntos la cumbre Básconés y los Báscones en Villán de Tordesillas, Villabasco en Cabezón de Valderaduey y Los Váscones en Quintanilla de Trigueros. Citaríamos más.

Dentro de poblaciones en la Ribera está Gumiel de Izan, cuyo segundo elemento se une al euskera. Hay Arauzo de la Torre, Arauzo de la Miel y Arauzo del Sauce, en este último se indica la relación con el euskera, con haran valle, … . Zazuar está junto a Aranda, similar tenemos Zazuaran (1704) en Puiu (Nabarra). En la muga con Soria está Langa de Duero, cuyo primer elemento langa ‘barrera’ es vocablo vasco. En Zayas de Báscones el primer elemento también se une al euskera.

El propio Aranda se repite en Peñaranda, unida al linaje Avellaneda, cuya procedencia estaría en las Encarnaciones (Bizkaia). Hay además Aranda de Moncayo. Está Cuzcurrita, nombre que se repite en la Rioja y Juarros. Koskorrita es nombre común en Laudio/Llodio (Araba) para indicar una pequeña elevación. Localizé más de una docena de términos distintos denominados “Koskorra”. Los informantes te indican “Hay muchas, hay muchas. Como lo indica su nombre es un montículo, un altillo”. Lo hallé también escrito, “Monte la Coscorra” (1894). En Baranbio Gereñu recogió “Coscorra”.

Hay también Aranda de Moncayo, Peñaranda de Duero, importante localidad con castillo, que según Madoz tuvo “260 casas. dos conventos, un gran palacio…”. De esta localidad vemos en Wikipedia que estuvo poblada de arévacos y vascones (la cita creo que es de Garcia Moreno-Avellanosa). Hay Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), importante localidad, que leemos “El sufijo aranda parece incorporarse con la llegada a la zona de repobladores procedentes de Peñaranda de Duero”.

Antes de presencia romana, visigoda, árabe hubo bascona en un territorio al menos con el del Reino de Nabarra, que con Sancho El Mayor de (1004-1035) alcanzó la máxima extensión abarcando, por matrimonio, Castilla y ocasionalmente tierras de León y Zamora. Participó en la instauración del Obispado de Palencia. Antes tenemos la primera mención de Aranda, años 940 o 941 (Sanz Abad-F. Berganza): “… partidas de Moros baxaron a los Campos de Aranda. Entendido por Don Vela Conde de Álava, y Rodrigo Velazquez…”. Este conde estaba bajo la orbita del Reino de Pamplona, y quizá emparentado como indican.

¿Aranda de Arandia? Pues sí. A veces las dudas te impiden hacer afirmaciones, aunque lo tengas claro. Un impulso fue al comprar hace una década el libro Ugaoko euskara de Belene Salazar, donde al leer citas históricas de 1348 y 1375 se señalan entre los núcleos de población “ … Arando, Arandia…” como si fuesen dos distintos, pero en realidad es uno, Arandia que permacene. Es decir Arandia ha dado Aranda, Arando… fenómeno que se da en otros casos. Tenemos las alternancias Ezkerro/Ezkerra, Berango/ Beranga y otras muchas, siendo los casos en -o por influencia del artículo de cercanía. Creo que el académico A. Irigoien citaba estas terminaciones en -o por esa causa, aunque no recuerdo que fuese en toponimia.

La alternanccia más interesante es Arandia/Arandio (antiguo nombre de la Sierra de Demanda-L.M.Muxika).

Arandia, Arandio, Arandi, Arando (caserío en Bergara, apellido)… son abundantes en todos los pueblos del Pais Vasco/Euskal Herria.

En los anterior tenemos aran ciruela -di- sufijo abundancial en botánica, -a (artículo). Es decir “lugar abundante en ciruelos”. Sería nombre similar al que hay en la misma Ribera, denominado Ciruelos de Cervera.

Este sufijo es propio de botánica (doi, dui, di…) como en Pagadia: el hayedo, pinudia: el pinar, lizardia: el fresnedal, sagardia: el manzanal…

Y este sufijo ha sido la razón que me ha dado certeza para afirmar lo anterior, ya que si bien a la ciruela se la llama también de otras maneras (okeranak, okaranak…), haran indica valle, y a la endrina se le dice basarana, basakarana, txarrikoarana (Orozko)… de ahí la bebida patxaran.

Curioso es que en Wikipedia en Aranda de Duero, no haya referencia a la Toponimia, como antaño hubo. En la IA aparece valle, endrino, pero es lo anterior.

Grata sorpresa que un nombre de lugar importante y al sur de Burgos, mantenga su nombre con raíces vascas. Creo que nos amplia la visión sobre la extensión que tuvo el euskera, los bascones y el antiguo Reino de Nabarra.

https://www.noticiasdenavarra.com/opinion/tribunas/2026/08/18/aranda-duero-nombre-vasco-reino-11445732.html



2026/08/16

Orreaga vuelve a reivindicar la soberanía vascona


Orreaga vuelve a reivindicar la soberanía vascona

Decenas de personas han conmemorado este sábado la Batalla de Roncesvalles del 778 y han reclamado una plena oficialidad del euskera y una memoria histórica propia

Un año más, Orreaga/Roncesvalles ha vuelto a convertirse este sábado en escenario de memoria histórica y reivindicación política con motivo de los actos de conmemoración de la histórica Batalla de Orreaga del año 778, un evento organizado conjuntamente por Orreaga Fundazioa y Etxabarrengoa Elkartea que cada verano pretende mantener viva la memoria de la victoria vascona sobre las tropas de Carlomagno.

El acto ha arrancado a las 12:15 horas a ritmo de txalaparta, con la intervención de Karmele Galartza, de Orreaga Fundazioa, quien ha reivindicado una “Euskal herria liberada, euskaldunizada y unida”. Tras ella, Fernando Ziganda ha representado unos bertsos, haciendo una llamada directa a la ciudadanía ante la coyuntura política actual: “Euskaldun haiek batu baziren, ez al gara gu batuko” (“Si aquellos euskaldunes se unieron, ¿no nos uniremos nosotros?”). El acto ha continuado con un aurresku y una ofrenda floral, para terminar con la canción Orreaga, que ha puesto el broche final a la jornada.

Soberanía e idioma

Por su parte, Koldo Amatria Zabalza, presidente de Orreaga Fundazioa, ha apelado a las reflexiones del historiador Tomás Urzainqui para subrayar la importancia del autogobierno: “Sin soberanía no hay democracia, y yo añadiría que sin democracia no existe libertad”, expuso. Amatria ha sido muy crítico con las trabas judiciales e institucionales para el desarrollo del euskera, reclamando medidas concretas para su plena oficialidad en Navarra: “No basta con decir, como la presidenta Chivite, que hay que nombrarla como lengua propia cuando no se toman medidas para que ello sea posible... Es necesario que las leyes no den pie a esos recursos y a esos fallos judiciales en contra del euskera”, ha expuesto. Asimismo, ha rechazado la resignificación del Monumento a los Caídos argumentando que “maquillarlo por el exterior y cambiar el contenido no serviría de nada, porque seguiría siendo el Monumento a los Caídos”, y ha avanzado que desde el colectivo Orreaga Fundazioa confían en poder inaugurar el año próximo el prometido memorial proyectado en el alto de Ibañeta, el cual se iba a colocar este verano como complementario al que desde hace tres años instalaron en Luzaide/Valcarlos y que no se ha podido hacer por “cuestiones burocráticas”.

Después, el historiador Xabier Irujo ha ofrecido una lección de memoria histórica reivindicando la capacidad de resistencia del pueblo vasco a lo largo de los siglos. “Estamos aquí para traer al recuerdo lo ocurrido en Roncesvalles....Lo que ocurrió es que un rey trajo un ejército, saqueó ciudades e hizo la guerra, pero huyó de aquí y no regresó nunca más”, ha explicado. Irujo ha remarcado además la necesidad de recuperar y narrar la historia de Euskal Herria desde una perspectiva propia y en euskera. “Aquí, en Navarra, nos costó 900 años escribir nuestras crónicas. Tenemos que escribir nuestra historia en nuestra lengua”, ha destacado.

En este sentido, ha apelado a la abolición foral de 1876, de la que este año se cumplen 150 años: “Nos quitaron todo: los fueros, el territorio, las desamortizaciones, los bosques, la ciudadanía y el derecho a ser legalmente y jurídicamente, navarros y vascos. Nos quitaron los tres poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Ahora vemos qué importante es tener nuestro propio poder judicial”, reconocía. “Y, a pesar de todo, aquí seguimos y continuamos en esta lucha”, ha concluido el historiador.

Tras finalizar el acto principal en Orreaga/Roncesvalles, varios y varias asistentes se han vuelto a reunir a las 13:30 horas en el alto de Ibañeta para dar continuidad a la conmemoración que, más de doce siglos después de la batalla de Orreaga, mantiene su carácter de reivindicación política y de afirmación de la identidad vasca.

https://www.noticiasdenavarra.com/sociedad/2026/08/15/orreaga-vuelve-reivindicar-soberania-vascona-11441098.html

Un escudo de Navarra en el Museo Arqueológico de Estambul

Joseba Asiron, alcalde de Iruñea-Pamplona, posa con el escudo de Nabarra-Evreux


Un escudo de Navarra en el Museo Arqueológico de Estambul

Joseba Asiron

Los caballeros navarros que entre 1310 y 1522 participaron en la defensa de Rodas contra los turcos tuvieron en aquella isla su propio ‘cuartel’, y en su fachada un escudo de Navarra en piedra, que los turcos se llevaron como trofeo a Estambul en 1886.

Los caballeros de Rodas

El origen de los caballeros de Rodas se remonta hasta los tiempos de las Cruzadas, cuando los reinos cristianos medievales se propusieron tomar por las armas lo que ellos consideraban Tierra Santa, es decir las regiones donde había nacido y vivido Jesús, y que entonces se encontraban en manos musulmanas. Los caballeros de la Orden del Hospital de San Juan, que era como realmente se llamaban, tuvieron su base de operaciones en Jerusalén, la ciudad donde Jesús fue crucificado, y tras la conquista de Jerusalén por Saladino en 1187 se retiraron hasta la ciudad costera de San Juan de Acre. Tras la caída de Acre en 1291 huyeron a Chipre y, por fin, en 1310 los caballeros recalaron en Rodas, isla que fortificaron concienzudamente para resistir los previsibles asedios musulmanes. Los Caballeros de Rodas permanecieron 212 años en aquella isla del Dodecaneso griego, situada a tan solo 18 kilómetros de la costa turca, resistiendo tras sus fuertes murallas numerosos ataques y asedios.

Navarros en Rodas

Durante los dos siglos largos que la Orden Hospitalaria permaneció en Rodas sirvieron unidos allí caballeros de diferentes nacionalidades, franceses, ingleses, aragoneses, alemanes... y también navarros. Navarra tenía su propio priorato, estrechamente relacionado con la base de la Orden en Rodas, y muchos navarros acudieron a la defensa de Rodas, siempre en guerra con el Islam. El ataque definitivo se produjo en junio de 1522, cuando el sultán turco Suleyman el Magnífico, con un gigantesco ejército de no menos de cien mil hombres, sometió Rodas a un sangriento asedio que duró seis meses. Las murallas fueron bombardeadas por docenas de cañones, y se produjeron asaltos, ataques y contraataques que produjeron miles de muertos. Nos consta que hubo allí navarros y, de hecho, según las crónicas, el Gran Maestre de la Orden, jefe absoluto de los caballeros, entregó el mando de un cuerpo de ejército al Gran Prior de Navarra, un caballero llamado Gregorio de Morgut, que era considerado una de las grandes cruces, es decir un oficial destacado de la Orden.

Este Morgut recibió el encargo de acudir a aquellos puntos de la muralla que necesitaran mayor auxilio, y por tanto le tocó estar siempre en los lugares de mayor peligro. De hecho, el 23 de octubre el sector de las murallas que defendían los caballeros de nacionalidad inglesa fue asaltado por los turcos, y fue la llegada de Morgut y los suyos lo que permitió contrarrestar el ataque, rechazando a los turcos y causándoles seiscientos muertos. No es objeto de este artículo describir los pormenores del sitio de Rodas, por ello nos limitaremos a decir que la isla cayó finalmente el 20 de diciembre de 1522. Y que, aunque Suleyman el Magnífico dejó marchar a los caballeros supervivientes en sus barcos, parece ser que Gregorio de Morgut, el Gran Prior de Navarra, habría caído en los combates.

La calle Ippoton de Rodas

Durante los 212 años de su permanencia en Rodas, los caballeros se agruparon y organizaron en torno a grandes circunscripciones geográficas, a las que llamaron lenguas. Cada lengua tenía su propio albergue, es decir un centro de operaciones con cocina y sala de reuniones, y existían lenguas o albergues como los de Provenza, Italia, Auvernia, Francia, Inglaterra o Alemania. Los caballeros navarros estuvieron vinculados durante muchos años al albergue de Aragón, que englobaba a la propia Aragón, Cataluña, Navarra y Amposta, a los que en algunos periodos se sumaron también Castilla y Portugal, en lo que de manera genérica se llamó lengua de España o, más propiamente, albergue o lengua de Hispania (cameram albergie Yspanie). Eso sí, como cuando se construyó aquel albergue Navarra era un estado independiente, sobre la fachada del cuartel ostentó su propio escudo de armas, elaborado en piedra, junto a los del resto de reinos peninsulares.

Una antigua guía de Rodas

En el año 2008, y en el transcurso de un viaje de estudios llevado a cabo a Grecia, tuve ocasión de visitar Rodas, que conserva aún, debidamente restauradas, sus espectaculares murallas y el castillo de los Grandes Maestres de la Orden. Cabe aquí recordar que la isla de Rodas, que perteneció al estado turco tras su conquista en 1522, pasó a soberanía italiana en 1912, y desde 1948 pertenece al estado griego. Pues bien, en la parte más antigua y monumental de la ciudad se puede ver aún la denominada Odos Ippoton (literalmente, calle de los Caballeros), y allí se conservan los edificios que albergaron a las lenguas de aquellos guerreros legendarios, con los escudos de las diferentes naciones en sus fachadas. Como aquello constituía toda una sorpresa para mí, me acerqué emocionado hasta el edificio de la antigua lengua de Hispania, en la parte alta de la calle, para comprobar, con gran decepción, que no se conservaban los escudos de su fachada.

Tan solo un panel informativo anunciaba que aquel edificio era efectivamente el albergue de Hispania, e incluía un viejo grabado del año 1826 donde sí se distinguían los escudos, perfectamente además, incluido el escudo de armas de Navarra. Buscando información al respecto localicé una vieja y descolorida guía de Rodas, editada en los años 90 del siglo XX, donde se decía de forma escueta que actualmente aquellos escudos se encontraban en el Museo Arqueológico de Estambul, sin explicar las razones del traslado. Aunque, a decir verdad, de inicio no di mucho crédito a la referencia de aquella guía, posteriormente he podido saber que el dato lo había dado a conocer un autor griego, Ilias Kollias, en un libro titulado The Knights of Rhodes, publicado en Atenas hace más de treinta años.

El señor Emrah Kahraman

Pasaron los años desde aquel primer viaje de 2008 a Rodas, y en 2015 pasé a trabajar al Ayuntamiento de Pamplona, aunque nunca olvidé aquella misteriosa historia del escudo de Navarra. Ya en el año 2024 me decidí a escribir una carta al Museo Arqueológico de Estambul, explicando los pormenores de aquel escudo y solicitando información sobre él, si es que existía. La verdad es que no tenía muchas esperanzas de obtener respuesta, pero el día 11 de octubre de 2024 recibí un correo de Emrah Kahraman, arqueólogo del Museo Arqueológico de Estambul, confirmando en todos y cada uno de sus términos las noticias que había leído en el panel informativo de la calle Ippoton de Rodas y en la vieja guía turística. Después de aquel primer contacto con el señor Kahraman cruzamos muchos mensajes más, intercambiando informaciones sobre el escudo, esperando el momento de poderme desplazar a Estambul y realizar una visita al museo. Y la ocasión se presentó nada más terminar estos últimos sanfermines.

El 22 de julio de 2026 tuve por fin la ocasión de estrechar la mano del arqueólogo Emrah Kahraman, que nos brindó una acogida excepcional y planificó una visita a su magnífico museo de Estambul. Como el escudo de Navarra no está expuesto al público (según nos informaron, dicho museo posee más de un millón de piezas catalogadas), fue necesario que nos desplazáramos hasta los depósitos del museo, situados a las afueras de la capital turca. Allí, en un gigantesco almacén, muy parecido al que puede verse en la película Indiana Jones y el Arca perdida, entre montañas de cajas de madera cuidadosamente clasificadas, ordenadas y apiladas, reposaba efectivamente el escudo de armas que los caballeros navarros que defendieron Rodas lucieron en la fachada de su cuartel. Un operario del museo, valiéndose de una pequeña máquina hidráulica, lo extrajo de su cofre y lo puso ante nuestros ojos en medio, debo reconocerlo, de una emoción enorme.

Un escudo Evreux

Tomando un té turco en el archivo del museo, el señor Kahraman nos mostró las fichas originales de la pieza, elaboradas a fines del siglo XIX. Así supimos que el escudo en piedra pesa cerca de 400 kilos, y que llegó a Estambul en una fecha indeterminada entre 1844 y 1886. Observando la pieza, además, y aunque no conserva restos de policromía, pudimos comprobar que se trata del escudo de los monarcas navarros de la dinastía Evreux, es decir cuartelado, y con las armas de Navarra (carbunclo pomelado) en los campos 1 y 3, mientras que los campos 2 y 4 van ocupados por las armas familiares de los Evreux, es decir las lises de Francia con una banda diagonal atravesada. Por lo tanto, nos encontrábamos ante un escudo de armas elaborado muy probablemente durante la vigencia de la dinastía Evreux, es decir entre 1328 y 1441, aunque como bien señala el historiador Mikel Zuza tal escudo fue utilizado también en fecha posterior por los monarcas navarros.

En cualquier caso, queda claro que fue testigo de la toma de Rodas por Suleyman el Magnífico en 1522, y aún permaneció tres siglos más en su lugar, como atestigua el hecho de que apareciera en un grabado realizado en la propia Rodas en 1826. Según las fichas del museo habría sido trasladado a Estambul entre 1844 y 1886, fechas en las que Rodas aún pertenecía al estado turco, junto con el resto de escudos de aquella fachada, en lo que solo puede interpretarse como una especie de botín o trofeo. Y posteriormente, tras la creación oficial del actual Museo Arqueológico de Estambul (İstanbul Arkeoloji Müzeleri) en el año 1891, el escudo habría pasado a ser propiedad de esta institución, aunque lo más probable es que fuera enviado directamente a sus almacenes, en una de cuyas cajas habría permanecido durante 135 años, sin apenas ver la luz hasta que fue abierto para nosotros.

Despedida emocionada

Aunque lamentablemente no fue posible fotografiar las fichas de entrada en el museo ni el almacén donde se encuentra la pieza, sí se nos permitió obtener cuantas imágenes quisimos realizar del propio escudo, hecho por el que estamos muy agradecidos a los responsables del Museo Arqueológico de Estambul, a su director y a nuestro amigo el arqueólogo Emrah Kahraman. Permanecimos allí largo rato, admirando la buena factura del escudo, los pequeños golpes, el desgaste que el tiempo había causado en él, y hasta el sistema de anclaje al muro que había tenido en su momento.

Los responsables del museo, por su parte, se mostraron muy interesados en cuantas noticias pudimos darles sobre el propio escudo, sobre el significado de sus motivos heráldicos y sobre el viejo reino de Navarra. Luego, llegado el momento de la despedida, los operarios nos ofrecieron sentarnos a tomar con ellos otro té turco, y pudimos ver, con cierta tristeza, cómo devolvían el escudo al interior del almacén, a la oscuridad de su cofre de madera. Y mientras lo veíamos alejarse, nos preguntábamos cuantos años tendrán que volver a pasar hasta que ojos navarros puedan ver de nuevo esta reliquia de nuestra historia. Un testimonio fiel del papel que el viejo reino de Navarra jugó en el tablero de la política europea hasta el momento mismo de su conquista.

https://www.noticiasdenavarra.com/navarra/2026/08/15/escudo-navarra-museo-arqueologico-estambul-11440346.html


NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda

ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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