 |
Tenencias nabarras en la parte occidental del Estado vascón, siglo XI Eneko del Castillo |
Comarca
de Bizkaia 627-Señorío
de Vizcaya 1379
Iñigo
Saldise Alda
I.
De comarca vascona a señorío castellano.
Bizkaia
era una comarca más englobada dentro del Ducado de Baskonia desde el
año 627, el cual fue creado para controlar a todos los vascones por
parte de los francos. Pero durante las épocas en las cuales los
vascones se hicieron con el control político del mismo, más
concretamente durante los gobiernos de Otsoa I
Lupo
y de su hijo Eudon I el
Grande,
dicha región fue invadida y posteriormente saqueada, junto a otras
zonas occidentales vasconas, por parte de las tropas de Alfonso I de
Asturias. El asturiano se aprovechó de las luchas que sostenían los
vascones contra los francos que pretendían someter nuevamente al
pueblo vascón tras una pequeña tregua para frenar juntos o como
aliados, la invasión musulmana.
La
alianza entre el rey de Oviedo Ordoño I y el segundo rey de los
nabarros o vascones independientes, García Iñíguez de Pamplona,
conocido por los musulmanes como el emir
de los baskunis,
no significó un retorno de las comarcas occidentales vasconas al ya
Estado nabarro. Así pues, en la comarca de Bizkaia fueron continuas
las sublevaciones vasconas contra el poder extranjero de los astures,
destacando entre ellas la que da lugar a la batalla de Arrigorriaga
en el año 870 contra el rey de Oviedo Alfonso III.
La
comarca de Bizkaia junto a las demás zonas occidentales vasconas, se
liberó definitivamente de la imposición astur-leonesa al formar
parte del Reino de los nabarros o vascones independientes durante el
gobierno de Sancho I Garcés de Pamplona, quien mantuvo una fuerte y
fructifera alianza con el rey astur-leonés Ordoño II, frente al
fuerte poder militar musulmán de Abd Al-Rahman III.
Es
durante el reinado de el señor de los vascones, el monarca nabarro
Sancho III el
Mayor,
cuando se
recuperó la
comarca de Bizkaia
y otras tierras occidentales para los nabarros. Sancho III de
Pamplona tras casarse con la hija del conde Sancho de Castilla, firmó
con éste un tratado fronterizo en el año 1016, delimitando de una
vez por todas, cuales son las tierras de los nabarros y cuales son
las de los astur-castellanos, quedando así la comarca de Bizkaia
dentro del Reino de Pamplona a semejanza de los tiempos del Ducado de
Vasconia.
“Una
concordia y acuerdo acerca de la división del reino entre Pamplona y
Castilla, como ordenaron Sancho conde de Castilla y Sancho rey de
Pamplona, tal como les pareció. Esto es, desde la suma cima al río
Valle Venarie, hasta el Grañe donde está el mojón sito y collado
Muño, y desde Biciercas y desde siguiendo hacia el río Razon, donde
nace; después por medio del monte de Calcaño, después por la cima
de la cuesta y por medio de Galaza, y allí está el mojón, y hasta
el río Tera, allí esta Garrahe, antigua ciudad abandonada, y hasta
el río Duero. Don Nuño Álvaro de Castilla y el señor Fortún
Oggoiz de Pamplona, testigos y confirmantes. Año 1016.” Cartulario
de San Millán de la Cogolla, doc. 166.
La
tenencia de la comarca de Bizkaia, recayó
por orden de el
Mayor,
en Fortún Galindones, que hasta entonces había ostentado la
importante regencia de Naiara o Nájera. Posteriormente la tenencia
de Bizkaia pasó a manos de Eneko Lúpiz Ezkerra,
el cual aparece con el título de conde en algunos documentos
nabarros durante el reinado de Sancho III de
Pamplona,
a pesar de ser un tenente o señor sin jurisdicción, es decir, sin
dominio feudal.
Ante
la
invasión
de la parte occidental del Reino de Pamplona llevada a cabo por las
tropas castellanas, rompiendo con ello el tratado fronterizo del año
1016, y tras la derrota nabarra en Atapuerca en el año 1054, el
conde Eneko Lúpiz, tenente de Bizkaia, se mantuvo fiel al nuevo rey
nabarro Sancho IV de Pamplona, a pesar de las importantes promesas
lanzadas por el invasor Fernando I de León y Castilla.
Gracias
a su lealtad y tras la muerte de Eneko Lúpiz, le sucedió en la
tenencia su hijo Lope Iñíguez, el cual se adhirió en el año 1076,
tras el magnicidio del rey nabarro en Peñalen, al monarca Alfonso VI
de
León, Galicia y Castilla
cuando éste aprovechó
tal circunstancia y ocupó
rápidamente las tierras de Errioxa-Rioja. Por
ello, esto
le valió al
desertor vascón para recibir
el título a perpetuidad por parte del monarca castellano-leonés de
señor de Vizcaya, título que recayó tras su muerte en su
primogénito Diego López de Haro el
Blanco.
Tras
la muerte del rey de Pamplona Alfonso I el
Batallador,
Lope Díaz de Haro señor de Vizcaya, entró junto a las tropas
castellanas de Alfonso VII en las tierras nabarras, recuperando así
las posesiones que le habían sido otorgadas a su abuelo desde
Castilla tras su traición al Reino de Pamplona. Dichas tierras
momentáneamente habían sido recuperadas para el Reino vascón por
el Batallador,
el cual había puesto nuevamente un tenente al gobierno de Bizkaia.
Concretamente al ricohombre nabarro Eneko Ladrón de Gebara conocido
como príncipe
de los Nabarros,
sucediéndole a éste su hijo Bela Ladrón de Gebara conocido como
Bela
de Nabarra,
En
el año 1173 Alfonso VIII de Castilla y León atacó el Reino de
Nabarra, y un año después fallecía
Bela Ladrón de Gebara, ocasionando
un momento
de debilidad entre
los nabarros,
que rápidamente
el
monarca castellano-leonés aprovechó para ocupar totalmente la
comarca nabarra de Bizkaia, pasando a continuación a restituir a los
Haro al frente del nuevamente señorío castellano.
A
la muerte de Alfonso VII de León y Castilla cuyo sobrenombre era el
Emperador de Hispania,
el señor de Vizcaya Lope Díaz de Haro I el
de Nájera,
pese a no pisar nunca la comarca de Bizkaia, rindió vasallaje por la
misma a su sucesor e hijo el rey castellano Sancho el
Deseado,
obteniendo por ello un nuevo oficio-título, concretamente el de
Alférez Real de Castilla, como aparece en diverso escritos desde el
año 1158.
II.
Señorío insurrecto en el Reino de Castilla y León.
Diego
López de Haro II el
Bueno
sustituyó a su padre Lope Díaz de Haro I, como titular del señorío
de Vizcaya dentro del Reino de Castilla, llegando incluso a poseer
los señoríos y gobiernos de tierras originariamente vasconas y
nabarras, como son las de la Bureba, Errioxa-Rioja, Castilla la Vieja
y
Belorado
entre otras, junto a la prestamería de Naiara-Nájera, las cuales
estaban antiguamente englobados dentro del Reino de Pamplona, según
el tratado fronterizo entre el Reino de Pamplona y el condado de
Castilla del año 1016. También mantuvo el título de Alférez Real
de Castilla hasta el año 1201, año en el cual renegó del Reino
castellano y
pasó a
buscar
refugio en la corte de Sancho VII el
Fuerte,
rey de Nabarra.
Esta
sedición del Reino castellano le valió la confiscación de todos
sus bienes y además, tuvo como consecuencia directa para el Reino de
Nabarra que las tropas castellanas sitiaran la ciudad de Lizarra,
donde se encontraba refugiado el señor de Vizcaya-Bizkaia bajo
protección del monarca nabarro durante el año 1202. La dama nabarra
Blanca intentó, sin conseguirlo, mediar con el rey castellano-leonés
Alfonso VIII, llegando incluso a realizar algunas vistas a la villa
de Alfaro en el año 1203 y a Campillo de Tarazona en el año 1204,
pero el monarca del
Reino de Castilla y León
no aceptó nada de lo expuesto por Blanca de Nabarra y así, Diego
López de Haro II tuvo que dejar el Reino vascón y refugiarse entre
sus parientes en el Reino de León, mientras que nuevamente las
tropas castellanas tomaron la
comarca-señorio
de Bizkaia-Vizcaya en el año 1205.
En
el año 1212, ya con el perdón otorgado por el rey de Castilla, el
señor de Vizcaya encabezó un tercio del ejército cristiano en la
batalla de Las Navas de Tolosa. Concretamente el tercio central, el
cual estaba formado por tropas del Reino de Castilla.
Su
hijo Diego López de Haro III el
de Baños de Rioja,
sirvió con fidelidad a su tío el rey Fernando III de Castilla y
León entre los años 1237 y 1240. Ese último año intentó
rebelarse contra el rey de Castilla y León desde su feudo en el
señorío de Vizcaya. Fue desterrado por dicho levantamiento. Después
de distintas oposiciones, el rey de Castilla y León le perdonó y
nuevamente regresó al señorío de Vizcaya donde acabaría sus días,
no sin antes realizar una nueva sublevación, siendo apresado esta
vez por Alfonso, hijo del monarca de Castilla y León. Posteriormente
lograría, por segunda vez, el perdón del rey de castellano-leonés,
manteniéndose al lado de Fernando III hasta la muerte de éste,
ocurrida en mayo del año 1252. El rey Alfonso X de Castilla y León,
conservó para Diego López de Haro III el mismo cargo que le había
devuelto su padre, que era el de Alférez del Estandarte Real del
Reino de Castilla y León.
En
abril del año 1282 Sancho IV fue nombrado rey de Castilla, estando
casado éste con una hermana de la mujer del nuevo señor de Vizcaya,
Lope Díaz de Haro III, por lo cual, el titular del señor de Vizcaya
se emparentaba con el titular del Reino de Castilla y León. Esto no
impidió que el nuevo señor de Vizcaya mostrase un continuo
enfrentamiento con el rey castellano, por lo que acabaría con su
vida a manos de un caballero castellano tras intentar asesinar al
mismísimo Sancho IV de Castilla en una reunión que mantuvieron en
Alfaro en el año 1288.
Tras
la muerte dada a Lope Díaz de Haro IV, los ánimos entre el señorío
de Vizcaya y el Reino de Castilla y León, no se calmaron. Su hijo
Diego López de Haro IV se unió a los Reinos de Nabarra y de Aragón
para combatir al rey Sancho IV de Castilla y León, posicionándose
junto a estos, por el pretendiente al trono castellano-leonés
Alfonso de la Cerda, pero la campaña militar contra las fortalezas
castellanas no fue propicia para Diego López de Haro IV. Así pues,
una tras otra fueron cayendo las
fortalezas en
manos castellanas, uno tras otro también varios pueblos enmarcados
en el señorío de Vizcaya, siendo los más destacables entre ellos
Labastida, Orduña y Balmaseda.
Su
hermana María Díaz de Haro I, casada con el infante Juan de
Castilla y León desde el año 1287, se hizo momentáneamente al
cargo del señorío de Vizcaya tras la muerte de su hermano. En
Octubre del año 1326, Juan fue asesinado en la localidad de Toro por
mandato de Alfonso XI, nuevo rey de Castilla y León. El hijo de
María Díaz de Haro I, también llamado Juan, el cual fue infante de
Castilla y León, no llegó a tomar posesión del señorío de
Vizcaya, pues todavía estaba en poder de su madre María Díaz de
Haro I cuando murió.
Alfonso
XI de Castilla y León intentó hacerse con la propiedad del señorío
de Vizcaya a base cuantiosas sumas de dinero, sin lograrlo. María
Díaz de Haro I, renunció finalmente al señorío de Vizcaya, en
beneficio del marido de su nieta María Díaz de Haro II, Juan Núñez
de Lara en el año 1334. Ese mismo año, Alfonso XI de Castilla y
León intentó nuevamente apoderarse del señorío de Vizcaya esta
vez por la fuerza de las armas, declarándose en la práctica una
verdadera guerra entre castellanos y vizcaínos.
Las
tropas de señor de Vizcaya tuvieron que retirarse hasta San Juan de
Gaztelugatxe. Esta era una posición estratégica que servía para
vigilar y controlar el mar. El señor de Vizcaya Juan Nuñez de Lara,
junto a varios caballeros y sus mesnadas, se atrincheraron en la
fortaleza sita a orillas del Cantábrico. Entre ellos se encontraban
los bermeanos Juan de Mendoza y Martín de Arostegi. Resistieron una
y otra vez las feroces y violentas acometidas de las
tropas del
rey castellano-leonés durante más de un mes, lo que obligó a dicho
monarca a retirarse, pero dejando en
las proximidades a
su ejército en pie de guerra. Pero la seriedad y osadía de los
sitiados, obligó la posterior retirada de manera definitiva de las
tropas castellano-leonesas.
Juan
Núñez de Lara y Alfonso XI de Castilla y León, finalmente firmaron
la paz a efecto de concertación, abdicando el rey castellano de sus
pretensiones sobre el señorío de Vizcaya en María Díaz de Haro
II, mujer de Juan Núñez de Lara. La hija de estos, Juana Núñez de
Lara I, estaba casada con el hijo natural del rey castellano Tello, y
sería la titular del señorío de Vizcaya al morir su hermano a los
cinco años. Su enlace matrimonial facilitó la paz dentro del
señorío de Vizcaya, hasta la guerra civil que se produjo por el
trono de Castilla y León entre Enrique y Pedro.
Pedro
mandó matar a la señora de Vizcaya en el año 1359 y su
esposo Tello se posicionó entonces
por
el hermanastro del rey de Castilla y León, el bastardo Enrique.
Junto a él también lo hicieron varios caballeros vizcaínos
presentándose todos en el campo de batalla de Calahorra, portando
incluso el señor de Vizcaya el pendón Real de Castilla y León.
Tras la fácil victoria, Tello se retiró al señorío de Vizcaya
consiguiendo la paz entre los distintos linajes o familias existentes
dentro del señorío en el año 1366.
En
enero del año 1367, teniendo como telón de fondo la guerra civil
dentro del Reino de Castilla y León, Carlos II de Nabarra y el
príncipe Negro
Eduardo de Gales, lugarteniente de su padre Eduardo III de Inglaterra
en la Guyena y Aquitania, aliado natural del monarca nabarro contra
el Reino de Francia, firmaron una alianza con Pedro I de Castilla y
León en Libourne. El apoyo anglo-nabarro en la defensa de los
derechos de Pedro I como rey de Castilla y León tenía como
contraprestación la devolución de las comarcas de Araba, Errioxa y
Gipuzkoa al Reino de Nabarra, mientras que el señorío de Vizcaya
fue prometido a el
príncipe Negro.
Pero
Pedro
I de Castilla y León incumplió parte de lo pactado en Libourne.
Tras asestar junto a tropas nabarras e inglesas una importante
derrota a Enrique en las proximidades de Nájera_Naiara
en el año 1367, una
importante derrota a las tropas de Enrique, donde
se encontraba Tello señor de Vizcaya. Dicho incumplimiento de
lo
acordado entre el castellano-leonés, el nabarro y el inglés, que le
supuso la retirada del apoyo militar de nabarros e ingleses, lo que
ocasionó la derrota final de Pedro, quien moriría por último a
manos del propio Enrique tras haber sido apresado.
La
posterior muerte del hermano de Enrique II de Castilla y León, hizo
que Tello I señor de Vizcaya, estando en Portugal durante el año
1369, facilitase
que el señorío de Vizcaya recayera en manos del heredero a la
Corona de Castilla y León, el príncipe Juan. Así pues, con el
ascenso al trono de Juan I de Castilla y León en
el año 1379,
el título de señorío de Vizcaya quedaría unido finalmente al del
poseedor del título de rey de Castilla y León, Reino privativo
donde se creó dicho título nobiliario y
el cual fue creado para seccionar dicha comarca vascona del resto
territorial del Reino de Nabarra, todo
hay que decirlo.