Orreaga 778-Nabarra 2026
Iñigo Saldise Alda
El día 15 del mes de agosto del año 778 tuvo lugar, en los Pirineos occidentales, una acción militar de gran importancia y gran valor para el devenir en soberanía y libertad de los vasco(ne)s independientes, los cuales eran reconocidos políticamente como nabarros, al menos desde los tiempos del soberano franco o francés Ludovico Pío, hijo y sucesor del gran emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Carlos I el Grande, rey de los francos y también rey nominal de los lombardos, más conocido por nosotros por el nombre de Carlomagno. Nabarros, así aparecen en la obra Vita Karoli nombrado nuestro pueblo entorno a la batalla de Orreaga-Roncesvalles-Roncesvaux, donde se le infringió la única derrota conocido al imponente ejército franco de Carlomagno y de sus doce pares de Francia, siendo esta tropa de élite la más grande de su época. Nabarros es como se nos presenta en esa primera biografía laica escrita en la Edad Media, la cual fue llevada a cabo por el cronista francés Eginhardo, concretamente entre los años 828 y 830, cuando ya existía el independiente y soberano Reino vasco(n) de Iruñea-Pamplona.
“(…) él [Carlomagno], mediante las guerras referidas, se anexionó Aquitania y Vasconia y toda la altura del monte Pirineo, y hasta el rio Ebro, el que naciendo en territorio de los Nabarros y (…)”.
El combate, que tuvo lugar en el paso natural de Astorbizkar, en la cresta del monte Ortzantzurieta, colindante al puerto de Ibañeta, cercano al valle de Valcarlos y a su vez próximo a Orreaga-Roncesvalles-Roncesvaux, no fue solo un acto de pillaje, piratería,... o sencillamente un comportamiento de simple venganza, como muchas veces nos han querido trasmitir o vender, sino que realmente fue una reacción de autodefensa libertaria, bien estudiada, planificada y organizada, como consecuencia de un acto brutal y bárbaro contra la urbe capitalina de los vascos independientes, Iruñea-Pamplona, y en especial contra sus habitantes. Esta barbarie fue concebida y ordenada por el propio Carlomagno. Los asesinatos, las violaciones y la quema de la ciudad, provocaron que se unieran los vascos del norte al sur y del este al oeste, de religiones distintas, paganos, cristianos y musulmanes, en un solo ente militar, unificado como nunca antes para castigar con fuerza al terrible enemigo franco, combatiendo hasta llevar a cabo el exterminio de la casi totalidad de la retaguardia de dicha sanguinaria horda franca, la cual estaba capitaneada por un tal Roldán, sobrino del propio emperador, par de Francia, comandante histórico francés y marqués de las marcas de Bretaña.
Hoy, en agosto del año 2026, la mayoría de los vascos de esta parte de Europa queremos recuperar esa libertad e independencia que poseían nuestros antepasados, los nabarros, arrancadas éstas por las armas, legitimadas mediante falsedades y engaños, tanto francesas como españolas, que fueron llevadas a cabo a lo largo de diferentes siglos, mediante las roturas de tratados y agresiones militares en nuestro territorio, sufridas y soportadas por nuestro pacífico pueblo, amputando y dividiendo ilegalmente nuestro territorio, que persisten con la total ocupación militar y colonización política, jurídica y cultural actual, con un continuado sometimiento, sojuzgamiento y subordinación de la Nabarra plena. Hoy, de nuevo, nosotros los vascos, queremos rescatar la soberanía que nos fue arrebatada, por ello estimamos y apreciamos que se nos vuelva a reconocer con el término político de nabarros, sabedores que esto es únicamente posible con la recuperación de la total soberanía de aquel histórico Estado que crearon nuestros antepasados, los vascos libres e independientes, políticamente nabarros, allá por el año 824. Pero para lograr nuestro noble, leal y legítimo objetivo, esta vez contamos con unas herramientas mucho más poderosas que las que poseyeron nuestros antepasados en el año 778, pues contamos con la larga historia política de nuestro Estado, con la cual queda demostrado que nuestros ancestros fueron libres, con su propia legislación gracias al Derecho Pirenaico o Fuero nabarro. Un Estado que nos representó ante los demás Estados europeos de manera independiente y soberana, a pesar de las continuas agresiones militares que sufrió, hasta que finalmente un ejército francés, entrando a sangre y fuego en lo que quedaba de nuestro territorio soberano al norte del Pirineo, disolviendo nuestras soberanas Cortes y Estados Generales en el año 1620; acto ilegal que siguió la praxis anterior realizada por los ejércitos castellano(-leonés) y (barcelona-)aragonés, ambos después unidos políticamente como españoles.
Así pues, también nosotros, los vascos del siglo XXI, debemos seguir el ejemplo de nuestros antepasados y buscar la unión necesaria y ciertamente obligada entre nosotros, frente al imperialismo francés y español, combatiéndolo; pero esta vez contando también con otros pueblos o etnias que cohabitan con nosotros en esta parte de Europa. Bien hayan venido desde las tierras propias del Reino de España y/o desde tierras privativas de la República de Francia. E indudablemente de otras gentes provenientes de otros lugares de Europa y del Mundo, que demuestren día a día, que no solo respetan nuestras privativas Leyes y ancestrales Costumbres, sino que participan activamente en beneficio y mejora de las mismas. Además mostrando curiosidad por nuestra larga historia política y nuestra rica cultura, estimando nuestros símbolos étnicos y patrios como propios, a la par de mostrar un gran interés en la recuperación de nuestro prehistórico idioma, el euskera o Lingua Navarrorum, junto a practicar nuestros particulares deportes y danzas tradicionales, etc., conquistando así, con todo ello y finalmente, la nacionalidad nabarra.







