Las dos caras de la misma moneda
Iñigo Saldise Alda
La nueva equipación del Athletic Club ha levantado las iras de los agentes colonizadores de la Navarra reducida y residual. Todo ello es debido a que en su camiseta se han atrevido a poner no solo la ikurriña, bandera diseñada por los hermanos Arana originalmente para Bizkaia y que hoy día es la insignia oficial de la Comunidad Autónoma Vasca, sino que esta está, para más inri, en el interior de un mapa de Euskal Herria, el de las “siete” provincias vascas, donde como es culturalmente lógico y correcto se incluye a la Comunidad Foral de Navarra, siendo ambas cosas una gran afrenta al imperial colonialismo nacionalista español que padecemos especialmente en las cinco merindades, Tutera, Erriberri, Lizarra, Zangoza eta Iruñea, teniendo como punta de lanza antivasca a un navurrismo político, gran defensor este del imperio español y de sus continuadas políticas colonizadoras, el cual es además innegablemente racista contra el pueblo cuya lengua es el euskara o lingua navarrorum y que a ciencia cierta fue el fundador del Estado de Nabarra.
El término Euskal Herria se tiene constancia escrita ya en el siglo XVI, siendo Juan Pérez de Lazarraga en un manuscrito escrito entre los años 1564 y 1567, el primero en dejarlo por escrito de la siguiente manera eusquel erriau. Posteriormente, concretamente en el año 1571, fue Joanes Leizarraga quien acuño el término Heuscal herrian en la traducción del nuevo testamento al euskara, realizada ésta faena por mandato de la reina Juana III de Nabarra. Es más que probable que la utilización de éste término sea muy anterior al siglo XVI, eso si, con las consiguientes variantes acordes a los distintos dialectos de la lengua vasca, término lingüístico este que servía para agrupar a las gentes de un mismo pueblo, con lengua propia a pesar de sus variantes y asentado en un territorio dividido políticamente por culpa de las ilegales invasiones militares, realizadas por otras gentes.
Volviendo a la camiseta del Athletic Club, como ya he mencionado el mapa de Euskal Herria está formado por las “siete” provincias vascas, las cuales, tras la perdida del referente Estatal propio, Nabarra, dieron paso a nuevos planteamientos libertarios nacidos y emanados en el pueblo vasco ya en el siglo XIX. Sirvan de ejemplo el paradigma de Dominique Joseph Garat, que en el año 1811 llegó a pregonar la formación de un "Estado Nacional Vasco" sometido, eso si, al mandato del emperador francés Napoleón Bonaparte, donde se incluirían los “siete” territorios históricos vascos, bueno, mejor dicho seis, ya que Garat mantuvo unidas sobre el papel a la Baja y Alta Nabarra. Hay que destacar, que dicho Estado vasco tendría una bandera colorada y su escudo sería el de Nabarra, pero llevando el extraño nombre de Nueva Fenicia.
Este planteamiento político en materia territorial, va cogiendo adeptos tras la aparición del diseño cultural conocido como Zazpiak bat. Este lema salió concretamente de la pluma de Antoine d’Abbadia quien junto a Agustin Xaho, realizaron en el año 1836 la gramática publicada y dedicada a Zazpi Uskal-Herrietako Uskalduner, donde apareció plasmada dicha expresión. Dos años más tarde, Agustin Xaho presentó su novela romántica, Viaje a Navarra durante la insurrección de los vascos, donde nos ofrece una visión nacional del País, muy similar en materia territorial, por no decir igual, a la realizada pocos años antes por Garat y ya con las divisiones recogidas en el Zapiak bat de Antoine d’Abbadia, pero con una misma nacionalidad política global para los “siete” territorios históricos vascos, entorno aún refrente político-histórico todavía existente en la época, pero todo hay que decirlo, más con carácter autónomo que soberano, el Reino de Navarra formado solo por el territorio residual de las cinco merindades del sur del Pirineo o Alta Navarra.
A finales del siglo XIX las ideas territoriales recogidas por Garat y Xaho principalmente, sirvieron a los creadores de la bella ikurriña Luís y Sabino Arana, para definir su política territorial final. Esto está encuadrado dentro de su paradigma aranista o bizkaitarra y que da origen al denominado nacionalismo vasco. Dicha territorialidad fue para un independiente Estado de los vascos, al cual llamaron Euzkadi (Euskadi). Inicialmente el término Euskal Herria se mantuvo como algo lingüístico, cultural, incluso dentro del nacionalismo vasco, hasta ya la llamada transición española, que es cuando paulatinamente va cogiendo carácter político par nombrar al Estado de los vascos, término modificado de cultural a político por la izquierda abertzale; en ambos, la utilización política de los términos Euskadi y Euskal Herria, es un claro menoscabo del que realmente ha sido el Estado político-histórico de los vascos, Nabarra.
Pero algunos defensores de esta opción en materia político-territorial, basada más en lengua y cultura que en la historia política real, y siempre intentado buscar alguna legitimidad histórica para este esbozo geofísico o nacional, nos hablan de un trabajo realizado por Pedro Agerre Azpilkueta, al cual conocemos con el sobrenombre de Axular. Cuando este clérigo católico ya residía en la localidad de Sara, lugar donde creó una tertulia para debatir sobre los problemas religiosos existentes en aquella época y la ventaja de utilizar la lengua vasca para la reconversión de los cristianos protestantes mediante misales adecuados. En ese contexto, concretamente en el año 1643, escribió en el dialecto labortano-nabarro su obra Guero, donde aparece el siguiente párrafo:
"Badaquit halaber ecin heda naitequeyela euscarazco minçatce molde guztietara. Ceren anhitz moldez eta differentqui minçatcen baitira euscal herrian, Naffarroa garayan, Naffarroa beherean, Çuberoan, Lappurdin, Bizcayan, Guipuzcoan, Alabaherrian eta bertce anhitz leccutan". (Sé asimismo que no puedo extenderme a todas las formas del euskara. Ya que de muchas maneras y diferentemente se habla en el pueblo vasco, en la Alta Nabarra, la Baja Nabarra, Zuberoa, Lapurdi, Bizkaia, Gipuzkoa, Álava y en otros muchos sitios.)
Con esta frase, los defensores del término Euskal Herria y la territorialidad de las “siete” provincias históricas vascas, les es más que clara la unidad recogida a través del euskara, pero en cambio no nos suelen mencionar la coletilla final de Axular, que nos habla de otros muchos sitios. En algunas charlas se han aventurado a afirmar que dichos otros muchos sitios, son indudablemente la Rioja-Errioxa, Alto Aragón-Goi Aragoia, Bearne-Biarno,… que en su día fueron parte territorial del Reino o Estado de Nabarra y de ahí que todavía en el siglo XVII se hablara euskara o lingua navarrorum.
Pero tal vez la más significativa, ciertamente en materia política, que pudo incluso influir en un planteamiento político territorial posterior realizado por Serafín Olave en el año 1883, el cual lo encuadró dentro de la redacción de las bases Constitucionales para la República de Nabarra, sea el que realizaron los beaumonteses de la ciudad de Iruñea en el año 1540, ante la posibilidad de un matrimonio concertado entre la princesa de Viana Juana de Albret y el príncipe de Asturias Felipe de Habsburgo, lo que les hacía ver viable el poder alcanzar de nuevo la libertad a través de la recuperación de la plena soberanía nabarra. Estos beaumonteses, que como es sabido habían colaborado conscientemente con los invasores españoles en el año 1512, todo hay que decirlo, y que ni siquiera llevaban sufriendo la ocupación española treinta años, tiempo al parecer más que suficiente para comprobar la tortuosa imposición militar y colonial española, y ante la eventualidad de ese contrato matrimonial, enviaron un memorandum al rey Enrique II de Nabarra, el Sangüesino, invitándole a reclamar todo el territorio perteneciente al Reino de Nabarra que recordaban y que ya estaba ocupado por los españoles, donde nos indican con claridad, al menos, otro territorio histórico, una comarca vascona o provincia vasca:
“Quanto a lo que pertenesce a V. Alteza, según lo que solía extender este Reyno antiguamente como es pública voz y fama que era señor de Guipúzcoa, Vizcaya y Alaba y mucha parte de Rioja, hasta el holmo de Burgos; como por la sepultura que antiguamente los reyes de Navarra tenían en Nájera y otras ciudades y villas que hoy en día parescen las armas de Navarra; anssí como en Logroño y en otros lugares y de poco acá se han borrado.(…)”
Así pues, podemos afirmar sin miedo al equívoco, que las caras de nuestra moneda son por un lado Euskal Herria, en terminología geográfica, lingüística y cultural, mientras que por el otro lado es Nabarra, en terminología geográfica, histórica y política. Por ello, dicho lo presente, no estaría de más que tanto el Athletic Club como el resto de equipos de fútbol vascos, entre los que incluyo por supuesto a mi amado Club Atlético Osasuna, no solo incluyan en sus camisetas el mapa de Euskal Herria de los “siete” territorios históricos vascos con la ikurriña, sino que añadan también un mapa de la Nabarra osoa, Nabarra plena, con la bandera roja con carbunclo de oro en ella.


.jpg)



