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2010/11/29

Razones libertarias del Pueblo nabarro

Razones libertarias del Pueblo nabarro
J.X. Mauleon, Cadreita-Nabarra

“Atrévete a ser libre”. Francisco y Javier Cartagena, Puerto Rico.

El Pueblo nabarro es diferente e incomparable a cualquier otro Pueblo del mundo. Eso no significa que sea ni mejor ni peor, pero si privativo, con sus numerosas particularidades y singularidades, como cualquier otro Pueblo del mundo. Pese a saber que en todos los lugares hay de todo, está claro que un trabajador de Nabarra no es igual que uno de China, uno de China a uno de Venezuela, uno de Venezuela a uno de Estados Unidos, uno de Estados Unidos a uno de Sudáfrica, uno de Sudáfrica a uno de Francia, uno de Francia a uno de España, etc., etc. Cada Pueblo, cada grupo o colectivo, tiene su condición particular, su propia forma de ser e incluso de ver la vida, con sus costumbres lengua y tradiciones... Recordemos, que la idiosincrasia de un Pueblo, su cultura, idioma y costumbres, su forma de ser en definitiva, no es otra cosa que las similitudes del día a día de los individuos que componen dicho Pueblo, sus analogías y demás, y son ellos, los propios individuos que componen el mismo, los que establecen y dan forma a esta identidad singular y única. Por ello, creo que negar la existencia del Pueblo nabarro, así como la existencia de cualquier otro Pueblo del mundo, es completamente absurdo e irracional, solo por intereses imperialistas, los cuales son claramente maliciosos y muy poco serios, siendo finalmente hipótesis ridículas y falsas.

Los libertarios de Vasconia, no solo luchamos por la liberación del Pueblo nabarro por una razón de salvaguardia de nuestra propia identidad, de nuestra propia razón de ser, de nuestras propiedades, de nuestro sentir y estar como sujetos políticos, de nuestro ser, las cuales están siendo exterminadas por el colonialismo franco-español, y contra la imposición imperialista de otras totalmente ajenas a este Pueblo para suplantar las propias; no, no es sólo eso. Pero quedarnos ahí, aunque ya serían razones de peso suficiente, claro está, también sería hacerles el juego a los españolistas y afrancesados, pues llevaría el debate por donde a ellos le interesa. La razón de querer ser lo que somos, nabarros, no es la única, ni siquiera, para mí, la más importante. La razón más importante es una razón política.

Creo que es completamente justo, y un derecho reivindicar la propia autogestión de las tierras nabarras por los propios nabarros, de la propia producción industrial, agrícola y ganadera de Nabarra sin intermediarios, sin ser gestionados por caciques y autócratas traidores a su Pueblo, sin olvidarnos por supuesto de los colonizadores y exterminadores de nuestra identidad. Creo que los nabarros tenemos el legítimo derecho de gestionar nuestras propias tierras y medios de producción, es decir, de auto-gestionarnos nosotros mismos, de decidir por nosotros mismos. Los nabarros así lo queremos y lo que no. De autodeterminar nuestro futuro, de solventar nuestro asuntos, de poner en nuestras manos en lo que queremos y lo que no.

No sólo amparo la soberanía e independencia del Estado de Nabarra por una razón tan libertaria, como la autogestión y la autodeterminación de un colectivo, en este caso el Pueblo nabarro, ni tampoco por una razón tan libertaria como la negación a la imposición de unas culturas ajenas a nuestro colectivo con la eliminación infalible de la propia, sino además, por el derecho a la libre asociación de igual a igual con aquel otro grupo que los nabarros consideren oportuno-por ejemplo entrar o no en la C.E.E.-y la privación a que nos impongan con quien nos solidarizamos y con quien no. Eso actualmente, es sólo una hipótesis, pero estoy casi seguro, que si el Pueblo nabarro pudiera decidir en independencia con quien se asocia y con quien no, seguramente se asociaría voluntariamente, primero lo haría con Pueblos más afines y similares a nosotros, sin importar el continente donde residan. Así pues, la libre autogestión, autodeterminación, e independencia del Pueblo nabarro, sumada a una posible asociación voluntaria con otros Pueblos del mundo y la lucha contra la imposición de muchísimas cosas del día a día, son razones de primera línea anarquistas por las que luchar por la liberación de Nabarra tanto de España como de Francia y por supuesto, de cualquier otro estado imperialista.

La continua lucha por no ser tratados como personas de 2º ó 3º nivel; la querella por no hacernos sentir inferiores o peores; la lucha por la igualdad de oportunidades y de dignidad son otras de las razones libertarias que nos lanzan luchar por la liberación de Nabarra. De todos es sabido que vivimos en un estado policial y militar, sino no hay más que comprobar el número de militares y policías por habitantes en todos los territorios de Nabarra, esto en una palabra, además de ser un gran contrafuero y desafuero, a eso se llama colonialismo. Una razón libertaria más, para luchar por la descolonización y la emancipación de nuestro Pueblo.

Y por último, llámenme rencoroso si quieren, también el estado español y el estado francés colonizaron a los individuos de nuestra amada y bella Vasconia, torturándolos, masacrándolos, asesinándolos, esclavizándolos, engañándolos,...de una manera tan brutal, cruel, sanguinaria e inhumana, como nunca antes se había visto. Y no es una manera de hablar, repasen nuestra larga historia. Hasta ahora, por ello, no nos han pedido ni siquiera perdón. Queda muy "progre" solidarizarnos con otros Pueblos inhumanamente invadidos y colonizados del mundo, y olvidarnos del nuestro propio. No vale decir lo absurdo de que tal vez algunos sujetos que componen el Pueblo nabarro no se sienten oprimidos o violados en sus derechos más fundamentales y por eso no merece la pena luchar por su independencia, porque, por esa misma regla de 3, tampoco merece la pena luchar por los derechos de los obreros y en contra del capitalismo, sencillamente porque también hay ciertos trabajadores que no quieren cambiar sus lamentables condiciones laborales y que incomprensiblemente se sienten cómodos bajo el capitalismo, como el navurro que se siente cómodo bajo el colonialismo francés o español.

Creo que hay razones libertarias y humanas más que suficientes, para demandar y luchar por la recuperación de la total soberanía de Nabarra, reclamar y luchar por la independencia, la autogestión y autodeterminación del Pueblo nabarro, batallando contra la imposición de unas identidades ajenas a nuestro País, por la voluntaria y libre asociación del pueblo nabarro con quien así lo deseé desde la independencia absoluta, y por la dignidad e igualdad de los nabarros en cualquier rincón de la Nabarra Plena.

2010/11/27

Naiara, noviembre de 2010


Iñigo Saldise Alda
Nabarrako Jenioa
Soberanía de Navarra

“En ninguna parte puede estudiarse la variabilidad de la simiente humana por el juego de las influencias naturales mejor que en Nabarra”. Arturo Campión en su obra El Genio de Nabarra.

El día 3 de diciembre las instituciones impuestas por los españoles en la Nabarra reducida y residual, realizarán la Celebración “oficial” del Día de Navarra, coincidiendo con la festividad católica del co-patrón de la Comunidad foral y Española de Navarra, Frantses de Jasso y Azpilkueta o San Francisco Javier, después de que en el año 1985 el Partido Socialista Obrero Español lo trasladará a esa fecha, ya que el día original elegido en un principio coincidía con la efeméride de la cruenta batalla de Noain del año 1521, donde más de 5000 patriotas nabarros murieron en defensa de las libertades nabarras y de la independencia del Reino de Nabarra, lo que finalmente significo la ocupación total española de todos los territorios, legítimamente nabarros, existentes al sur del Pirineo. Una batalla llevada a cabo ante un nuevo e ilegal ataque de tropas españolas.

Como contraposición a las instituciones españolas existentes en la C.f., el colectivo cultural nabarro, Orreaga Fundazioa, comenzó hace ya trece años unos actos populares durante ese mismo día 3 de diciembre, los cuales están totalmente desmarcados de esas instituciones ajenas a la cultura ancestral y por lo tanto propia, de los nabarros y las nabarras. Este año desde ese colectivo cultural autóctono y gracias a un mensaje informativo de otro colectivo natural de este País, cuyo nombre es 1512-2012, Nafarroa Bizirik! conocemos que este año las actividades preparadas desde Orreaga Fundazioa llevan por eslogan: “500 urte gero Nafarroa tinko dago”.

Hay que decir que esta ceremonia y festividad instaurada originariamente desde las instituciones españolas impuestas en la Nabarra reducida y residual, no es la primera en poseer el nombre de día de Navarra, ya que desde el año 1978, el último domingo de abril, se celebra en una localidad de la Nabarra del norte del Pirineo, concretamente en Baigorri, el Nafarroaren Eguna. Ésta celebración cultural es realizada exclusivamente por nabarros y nabarras, teniendo como objetivo principal y primordial, incentivar la unidad de todos los nabarros, hombres y mujeres, rompiendo así las fronteras y divisiones impuestas desde los imperios colonizadores español y francés.

Este año y siempre mirando hacia un futuro próximo en el cual nos debemos obligar en alcanzar la libertad, estas reivindicaciones y actos ajenos a las instituciones impuestas españolas y/o francesas, que físicamente no nos representan, no deben quedarse como flores de un día. Finalmente, somos nosotros los nabarros y las nabarras de cualquier rincón de nuestra geografía política real y correcta, plena en definitiva, los que debemos trabajar todos los días, uno tras otros, año tras año, no solo en la protección y divulgación de nuestra cultura, o en la recuperación de nuestra lengua milenaria haciendo que se escuche de nuevo en todos los rincones de Vasconia o Nabarra Osoa, sino debemos exigirnos ahondar en el conocimiento de nuestra verdadera historia política, aparcando o eliminado planteamientos y paradigmas irrefutablemente erróneos, con el objetivo primordial y básico de recuperar algún día cercano o próximo, la plena soberanía e independencia de nuestro Estado, Nabarra.

Así pues, este próximo 3 de diciembre no debe quedarse de nuevo como algo anecdótico, sino debe de ser un día más de trabajo para todos nosotros, los nabarros y las nabarras. Solo a través de una total constancia en nuestro trabajo patrio, podremos conseguir el objetivo primordial de la recuperación de la plena soberanía del Estado de Nabarra, en donde realmente nuestra cultura y nuestra lengua original y propia, permanecerán a salvo de las políticas de exterminio realizadas y llevadas a cabo hasta la fecha por esos imperios, un reino y una república ciertamente ajenos y extraños, que no tiene mayor objetivo que el de conquistar finalmente a los nabarros y a las nabarras, no solo mediante la aniquilación de nuestra lengua y cultura, sino acelerando su colonización política y judicial.

La alianza franco-española contra Nabarra es absoluta. Para ello desde las metrópolis de Madrid y Paris, no paran de alentar e incentivar nuestra actual y lamentable división interna. No dudan en imponernos sus políticas, aplicar e incluso modificar sus leyes contra cualquier atisbo de una resistencia real y finalmente, promocionar incansablemente sus urnas buscando su legitimación ante toda opinión política y pública mundial. A esto hay que sumarle la existencia de unas fronteras y divisiones llevadas a cabo por esos imperios para nuestro territorio realmente antinaturales, ilegales y falsas, que incluso tristemente son aceptadas por agentes de este País que cierta y asombrosamente están colonizados, contando todas esas divisiones con la permanente militarización franco-española sobre el terreno, clara y patentemente demostrable al comprobar la presencia de sus policías y ejércitos invasores por toda la Nabarra Plena, los cuales siempre están amparados por sus constituciones y sus leyes extranjeras.

Por todo ello y más, es el momento de plantearse el hacer una política de verdad, una política estatal. Desde el mismo día 3 de diciembre debemos hacer una reflexión individual y colectiva seria, dejando aún lado aspectos enmarcados en un folclorismo que incluso llega a divertir a los agentes colonizadores y ejercer ya de una forma política, para que así realmente se preocupen los conquistadores. Hay que escuchar y estudiar cualquier planteamiento político autóctono, sin ningún tipo de censuras, insultos y calumnias hacia aquellos compatriotas que los realizan, llegando incluso y si es necesario, a realizar una sensata autocrítica sobre nuestros actos pasados, de ayer o de hace cien, quinientos u ochocientos años, como única vía verdadera de enmendar esos errores que subsisten enquistados en nuestro Pueblo-Nación, facilitándose así y de manera correcta nuestra necesaria unidad con vistas a la aceleración de la creación de un auténtico Gobierno de Nabarra, provisional, unitario, plural, propio y soberano, que encauce y dirija definitivamente el Genio de Nabarra existente en todos nosotros, los nabarros y las nabarras, marcando las pautas y directrices que debemos seguir para que irrevocablemente nos lleven a recuperar nuestra anhelada independencia y libertad.

Estado de Nabarra. Fernando el católico, falsario y genocida 3/3

J.M. Unzueta
Estado de Nabarra. Fernando el católico, falsario y genocida 3/3
Soberanía de Navarra

“Temiendo una congestión cerebral, lo sometió a un tratamiento de vejigatorios para evacuar el catarro acumulado en la cabeza. Este tratamiento consistía en un parche de cantárida, un insecto cáustico que al ser molido y aplicado sobre la piel producía vejigas capaces de absorber los medicamentos. El doctor Révérend le aplicó al general moribundo cinco vejigatorios en la nuca y uno en la pantorrilla. Un siglo y medio después, numerosos médicos seguían pensando que la causa inmediata de la muerte habían sido estos parches abrasivos, que provocaron un desorden urinario con micciones involuntarias, y luego dolorosas y por último ensangrentadas, hasta dejar la vejiga seca y pegada a la pelvis, como el doctor Révérend lo comprobó en la autopsia.” Gabriel García Márquez, El general en su laberinto

A la muerte de Isabel la Católica en 1504, Fernando se casó con Germana de Foix, pariente de los reyes nabarros (hermana del rey Gastón), con la pretensión de acceder así a la corona Nabarra a través de un descendiente. Germana tenía 16 años y Fernando 53, además tenía problemas de erección. Fernando trató de tener descendencia con la fogosa y joven Germana por lo que recurrió a supuestos potenciadotes sexuales: la criadilla de toro y a un insecto, la cantárida o “mosca de España” (Lytta vesicatonia), que es vasodilatadora, lo que le causó una apoplejía o hemorragia cerebral que le condujo a la muerte en 1516, ¡y sin nueva descendencia!.

El extracto de cantárida se presentaba en polvo (obtenido mediante desecación y triturado), tintura o aceite y emplasto. Sus efectos eran conocidos desde la antigüedad, el uso médico de este escarabajo parte de algunas descripciones que realizara Hipócrates (Widipedia).

El 3 de mayo de 1509 había nacido en Valladolid el único hijo de la pareja, Juan, heredero a la corona de Aragón, lo que habría supuesto la separación de los reinos de Castilla y Aragón (y por tanto España hubiera sido un “aborto”), pero murió a las pocas horas de nacer. Fernando nunca reinó sobre Castilla donde era rey consorte y que estaba en manos de su hija, Juana la Loca (primera reina española) o de su yerno el rey consorte, el germánico Felipe el Hermoso (ambos padres de Carlos de Gante V de Alemania), y después en manos del Cardenal Cisneros. Germana de Foix, viuda ya de Fernando de Aragón el Falsario, tampoco mantuvo mucho el luto, así, al de poco de enviudar, inició relaciones incestuosas con su nieto-castro el Emperador del Sacro Imperio Germánico(1), Carlos V de Gante (nieto de su marido y 12 años más joven que ella). Pronto surgió entre los dos una apasionada relación amorosa de la que nació una hija, Isabel, aunque nunca fue reconocida oficialmente. Carlos de Gante casó a Germana con un noble de su séquito, el Marqués de Brandeburgo, y la nombró virreina y lugarteniente general de Valencia y al Marqués de Brandeburgo capitán general del reino.

Este nieto de Fernando será el nuevo rey del sur de Nabarra, el segundo rey en la historia en usurpar la corona Navarra tras Juan de Aragón, el padre de Fernando como hemos visto, se trata del flamenco Carlos de Gante V de Alemania, que instala la dinastía de los germánicos austria en la corona unificada de Castilla-Aragón, con lo que se autoproclamó a su vez Carlos I de España a sus 16 años; fue el primer rey de España si exceptuamos a los emires de Córdoba que también se titulaban como tales, a pesar de ser extranjero y desconocer el castellano, al igual que la mayoría de sus súbditos, no sólo de la corona germánica, lógicamente, o de la colonias africanas y americanas y territorios europeos, sino también de los territorios peninsulares de la corona castellano aragonesa y, claro está, de Nabarra.

En su testamento Fernando el Falsario dejó escrito sobre la conquista de Alta Nabarra: “Ytem dexamos, instituimos, y hazemos heredera nuestra a la dicha serenísima Doña Iuana nuestra muy cara, e muy amada hija, y el dicho Illustrísimo Príncipe Don Carlo, nuestro Nieto, y a sus herederos y sucesores legítimamente del nuestro Reyno de Nabarra, y de todas las Ciudades, villas y lugares e otros qualesquier derechos e pertenencias de aquel: el cual Reyno por la notoria Cisma inspirada contra la persona del Sumo Pontífice e Sede Apostólica, e contra el patrimonio de aquella fuera declarados por Cismáticos el Rey don Ian y la Reina Doña Catalina, que entonces posseyan el dicho Reyno, e como bienes de cismáticos requerido por nuestro muy santo Padre Iulio de buena memoria, lo huvimos de conquistar, y nos fue adjudicado y dado el derecho de aquel”. Los reyes de Navarra fueron declarados a la cuarta falsificación de una bula papal por el Falsario: “cismáticos”, está claro que Fernando murió en pecado mortal.

La desesperación de los historiadores españoles para justificar la invasión era tal, que Palacios Rubios, tras declarar cismáticos a los últimos reyes de Nabarra y por ello mismo ilegítimos, retrotrajo esta ilegitimidad hasta el primer rey de Nabarra, Eneko Aritza. Según él, tampoco éste fue rey legítimo porque no heredó la monarquía de los godos, que sí gozaban de la legitimidad por donación del emperador de Roma, Honorio, pasando así por encima de la copia de la carta que se conserva de este Emperador a los pamplonicas para que defiendan a Roma contra los “bárbaros” visigodos y reinventado la historia(2).

Poco después, en ese mismo año 1516, murió el rey de Navarra, Juan III de Albert. En un último intento de que le devolvieran la corona Navarra, Juan III, pidió al Papa León X le retirara la excomunión que deslegitimaría a Castilla-Aragón en su conquista, pero el Papa no se lo otorgó y le ofreció el Milanesado para acallarlo, pero Juan no aceptó. Tomó sepultura en Lescar, vizcondado de Beárn, a la espera de que las circunstancias permitieran enterrarlo en Pamplona, como fue su última voluntad. Un año después murió la reina Catalina y fue enterrada junto a su marido. Hasta el presente las últimas voluntades de ser enterrados en la capital de su reino, no han sido cumplidas.

Enrique II de Albert “el sangüesino” (1517-55), de 15 años, heredó el reino de su padre Juan III. Enrique siguió la lucha por recuperar el reino de su padre, todo el pueblo navarro estaba ahora con él, incluido los arrepentidos beumonteses, el pueblo era profundamente antiespañol, como es lógico, pues no eran más extranjeros invasores que acabaron con centurias de libertad. Miguel de Olite, secretario de Enrique II el sangüesino, recogió en media docena de cuadernos los derechos sobre territorios, villas y señoríos. Hizo un balance de todo el reino y propuso “hacer probança” de cómo el reino comprendía “Guipúzcoa, Bizcaya y Alaba y mucha parte de Rioja hasta el olmo de Burgos”, “como las sepulturas que antiguamente los reyes de Navarra tenían en Nájera y otras ciudades y villas que hoy en día parecen las armas de Nabarra, así como en Logroño y en otro lugares, que de poco acá se han borrado”.

NOTAS

1. Formado en 962, tiene sus orígenes en la parte oriental de las tres en que se dividiera el imperio carolingio. Desde entonces, el Sacro Imperio se mantuvo como la entidad predominante en Europa central durante casi un milenio y hasta su disolución en 1806 por Napoleón I. En tiempos del emperador Carlos V (28 de junio de 1519), además de los territorios alemanes y de Holstein y Prusia, que con Riga llegaba hasta el golfo de Finlandia, el Sacro Imperio comprendía Bohemia, Moravia y Silesia, alcanzando con Carniola las costas del Adriático. Por el oeste, pertenecían a él el condado libre de Borgoña (Franco-Condado) y Saboya, a los que se sumaban Génova, Lombardía y Toscana en tierras italianas. También estaban integrados en el Imperio la mayor parte de los Países Bajos, con la excepción del Artois y Flandes, al oeste del Escalda. Partiendo del norte de los Alpes, llevaba todo un mes atravesar el territorio imperial en sentido norte-sur o este-oeste. La denominación del Sacro Imperio varió enormemente a lo largo de los siglos.
2. Ander Manterota, investigador etnográfico, en “La pelota vasca”.

Extraído de la web www.osoa.net y titulado “FERNADO EL FALSARIO Y (III)” de Aitzol Altuna

2010/11/24

Omenaldia Lizarran: Pedro de Nabarra


Acto organizado con motivo del aniversario de la muerte del mariscal Pedro de Navarra en la prisión castellana de Simancas, aquel 24 de noviembre de 1522.

Historiadores como Peio Monteano defienden la teoria del suicidio, otros como Pedro Esarte sacan a relucir muchas dudas sobre lo que realmente pasó aquel día.

Sea como fuera, su muerte fue ocultada durante varios meses por los que eran responsables de mantenerlo con vida, desde sus captores hasta el emperador Carlos V (I de España).

Recordamos que Pedro de Navarra, mariscal del reino y jefe del ejército navarro, fue apresado el 25 de marzo de 1516 por las tropas del coronel Villalba en Izaba, tras el fallido intento legitimista de recuperar la independencia de Navarra.

La nieve le cortaba el paso y tuvo que negociar la rendición a cambio del respeto a sus vidas y la libertad de sus soldados. El mariscal y 18 de sus capitanes fueron enviados a la prisión de Estella y de ahí a la de Atienza. Más tarde, Pedro de Navarra fue llevado hasta la de Simancas.

Debido a la sublevación popular que acompañó el intento de recuperar el trono para Juan de Labrit y Catalina de Foix, Cisneros ordenó a Villalba la destrucción de las fortalezas y murallas. Desde su derribo, Villalba afirmaba textualmente, "Navarra está tan baja de fantasía... que no hay hombre que levante la cabeza".


Texto extraído del blog NABARLUR

EL CASTELLANO DE VALPUESTA Y EL EUSKERA

EL CASTELLANO DE VALPUESTA Y EL EUSKERA
Aitzol Altuna Enzunza, Galdakano (Nabarra)

Las primeras diócesis en territorio vasco fueron las de Auca, Valpuesta, Calahorra, Armentia, Pamplona, Baiona, Tarazona, Olorón y Dax, las cuales se situaron estratégicamente para atender a una necesidad de predicar sobre una población que se relacionaba por cercanía (facilidad geográfica) y que tenía un idioma, cultura, vida política y económica en común.

Valpuesta (municipio de Berberana, partido judicial de Villarcayo) y todo el Valle de Valdegobía o Gobiarán, son parte de Castilla Vetula o Vieja. Valpuesta se encuentra a 96 Km. de Burgos, pero a tan solo 45 Km. de Vitoria-Gasteiz y a 66 Km. de Bilbao. Valpuesta fue fundada por el obispo de Oca o Auca llamado Juan en el 804, el cual trasladó su diócesis hacia el norte, a Valpuesta donde existía una pequeña ermita, ante la presión musulmana sobre el territorio, para lo que contó con la ayuda del rey Alfonso II el Casto de Oviedo-Asturias (760-842), con lo que se convertiría en el segundo obispado de Asturias después del de Oviedo y el primero en los territorios conquistados por el reino asturiano, en este caso a los cristianos baskones, son los años de la ocupación asturiana de ese territorio que había pertenecido al ducado Baskonia y que fue arrasado por los musulmanes.

Valpuesta se encuentra en Burgos frontera con Alaba, rodeada por pueblos alabeses en tres cuartas partes dentro del Valle de Valdegovía, Gobiaran o Gaubea, y pasaría a pertenecer al reino de Pamplona-Nabarra desde finales de ese siglo IX de los primeros cartularios, hasta que fue conquistada toda Castilla Vieja y la Bureba por el reino de León en el 1054, para desaparecer poco después Valpuesta como diócesis a favor de Burgos, con su último obispo, Munio, fallecido en 1087. Pero Valpuesta no pasó a Burgos directamente, sino que previamente estuvo dentro al gran obispado nabarro de Nájera-Calahorra con Sancho García IV el de Nájera en el año 1053 (por tanto durante un año), al ser reconquistado a los musulmanes el territorio baskón calagurritano que lo habían ocupado 75 años antes.

Valpuesta conoció sus años de esplendor en los siglos IX, X y XI, que son los años de su pertenencia al reino nabarro, convirtiéndose en el primer obispado que abarcaba el Oeste de la ría de Bilbao hasta el río Asón en Laredo, para luego caer en el olvido en los siglos posteriores, lo que explica la poca importancia que se le ha dado en la historia hasta hace bien poco.

El historiador burgalés Fray Justo Pérez de Urbel (1895-1979) -Doctor en Filosofía e Historia, catedrático de Historia de España medieval y monje de Silos-, en su obra "Los vascos en el nacimiento de Castilla", lo decía muy claro: "Valpuesta es el centro más importante de la onomástica eusquérica; pero desde Valpuesta la vemos extenderse por todos los centros de a repoblación de esa zona occidental de Castilla, por Tovilla, Losa, Tobalina, San Millán, Cerezo, las riberas del Oja y los montes de Oca, hasta cerca de Burgos las tierras que nace el Arlanza. Aquí es frecuente encontrar nombres como Vigila o Vela (cuervo), Velasco (cuervo pequeño), Amunna (abuela), Eita (padre), Jaunti (Señor), Anderezo o Andregoto (de andra, señora); o estos otros de cuño evidentemente vasco: scemenus, Sancius, Hurraca, Anderquina, Ennecus, Ulaquides, Analso, Amusco, Uzanco, Azanus, García (Garsea, “el joven”), Herramel y Oggoiz o Lupus (…)" (y sigue).

(…) "La vasconización es fuerte en toda la zona oriental hasta los alrededores de Burgos, y se advierte también hacia el occidente, si vamos a juzgar por la toponimia; los nombres de Vascones, Vasconcillos y Villasvascones, que se observan en la circunscripciones de Lerma, del Duero y en los valles cercanos al nacimiento del Ebro, indican una colonia primitiva procedente de Vasconia. Un documento de 945 nos ha conservado la lista de un gran número de vecinos de un pueblo llamado Villa Vascones, recientemente fundado, en la ribera del Arlanzón, "in susurbio Vurgos", y da la casualidad que todos o casi todos son vascos (…).

“Tal fue la importancia de esta inmigración de vascones en lo que iba a ser el condado de Castilla que ciertas partes, en Ezcaray y Ojacastro, por ejemplo, un dominio casi exclusivo (en realidad son riojanas); e otras en Valdegobia (Alaba), en Valpuesta, en Alcedo, en Tobalina, en Haro (La Rioja), en Grañón (La Rioja, cerca de Santo Domingo de la Calzada) y sus cercanías, una influencia preponderante; en toda la parte oriental del condado, casi hasta las puertas de Burgos, y por el sur hasta la región de Salas de los Infantes, una fuerza que dejara honda huella en la vida castellana. Y con respecto a la región de Oña, Menéndez Pidal ha podido observar en el romance naciente de esta tierra claros indicios de influencias eusquéricas (…) Tan grande fue la inmigración eusquérica, que la tierra recién poblada, aquella Castilla de primera hora, que comprendía los valles de Espinosa, Valdivieso, Valpuesta, Valdegobía y Tobalina, hasta la margen derecha del Ebro, estuvo apunto de recibir el nombre de Bardulia".

Fue llamada “bardulia” desde el siglo V la costa de Castilla Vetula, pero es más un término erudito en relación a los “bardulos” que creían habitaron esa comarca antes de la llegada de los romanos, aunque no fue así pues eran todos ellos territorios de los autrigones, ya que los bárdulos iban entre los ríos Deba y Oria-Urumea en la actual Gipuzkoa hasta Trebiño en Alaba y el occidente de Alta Navarra.

Valpuesta era un cenobio fronterizo entre alabeses y castellanos que abarcaba La Bureba(1) y lo que se conocía como Castilla Vetula o Vieja(2)(hoy Merindades y su salida al mar por Cantabria), es decir, desde el río Asón en Laredo o el río Cudeyo en la vecina Trasmiera(3), Ruesga y Soba a la ría de Bilbao (ríos Ibaizabal-Nervión), por tanto incluía también las hoy tierras bizkainas de las Enkartaciones en su amplitud histórica, las tierras alabesas de la margen izquierda del río Bayas (deformación de “ibaia”) incluida la tierra de Aiala, Valdegobia (Gobiaran) y así como el actual enclave bizkaino de Orduña con su arciprestazgo. La llamada Castilla Vetula o Vieja iba desde Santoña hasta la Bureba burgalesa (con capital en Briviesca), bajarían por los montes de Oca (a 15 Km. al norte de Burgos capital) y más al sur hasta la parte occidental de La Rioja y la Sierra de la Demanda. La Bureba en los primeros documentos aparece escrita como Borovia-Boreba de claro toque euskaldún, con la romana Briviesca como capital, por tanto, coincidía casi con el territorio del pueblo prerrománico de los autrigones que irían desde el Nervión hasta el río Asón en Laredo.

Estos cartularios de Valpuesta, de los que en realidad ya hablaba el historiador gipuzkoano de Arrasate-Mondragón Esteban de Garibay (s.XVI), adelantarían la aparición del castellano a finales del siglo IX-X, aunque muchos de los cartularios son copias posteriores o están interpoladas, lo que los invalida. El cartulario o becerro gótico de Valpuesta (llamado así por su tipo de letra visigótica) consta de 184 documentos, los más antiguos se remontan a los años 804 (cuando se funda la actual), los siguientes son de los años 864 y 875, son además los más antiguos de toda la península. Estos cartularios hacían las veces de acta contractual de donaciones o compraventas para ganar un trocito de cielo. En los mismos aparecen nombres propios en euskera (Amatu, Anaia etc.) junto con vocablos que serían los primeros en castellano como: “novillo”, “cuero”, “plumazo” o “andadura”, “cabeciles”, “calçada”, “casa”, “corro”, “cuencas, “orreo”, “ovelia”....

“En estos documentos que nos encontramos, afortunadamente y hasta que aparezcan otros, adelantan al menos un siglo (finales del IX-principios del X) las fechas propuestas con anterioridad (…). Es el caso de ‘piele’ en lugar de ‘pelle’. Ese diptongo es una de las cuestiones que distinguen a algunas lenguas romances. Y también hay estructuras sintácticas que son romance y no latinas (…). Al contrario de las glosas emilianenses (La Rioja), estos documentos son básicamente donaciones (de todo tipo) al atrio o la iglesia de Santa María y contratos», señala el filólogo y profesor de la Universidad de Burgos Antonio Álvarez Tejedor, uno de los coordinadores del trabajo de unas 600 páginas críticas sobre los diferentes cartularios de Valpuesta publicado a finales del año 2010.

Por ejemplo, uno de los textos de los cartularios de Valpuesta del año 844 dice:
«...in loco que uocitant Elzeto cum fueros de totas nostras absque aliquis uis causa, id est, de illa costegera de Valle Conposita usque ad illa uinea de Ual Sorazanes et deinde ad illo plano de Elzeto et ad Sancta Maria de Uallelio usque ad illa senra de Pobalias, absque mea portione, ubi potuerimus inuenire, et de illas custodias, de illas uineas de alios omnes que sunt de alios locos, et omnes que sunt nominatos de Elzeto, senites et iubines, uiriis atque feminis, posuimus inter nos fuero que nos fratres poniamus custodiero de Sancta Maria de Valle Conpossita...»

Traducción del texto al castellano en la Wikipedia:
«...en el lugar que llaman Elicedo con fueros de todas las nuestras excepto alguna causa de fuerza, esto es, de la costera de Valpuesta hasta la viña de Val Sorazanes y de allí al llano de Elicedo y a Santa María de Vallejo hasta la sierra de Pobalias, excepto mi parte, donde habremos podido encontrar, y de los puestos de guardia, de las viñas de otros hombres que son de otros lugares y hombres que llaman de Elicedo, viejos y jóvenes, varones y hembras, hemos puesto entre nosotros fuero que nosotros hermanos pongamos guardián de Santa María de Valpuesta...»

Los cartularios de Valpuesta (como todos los de la época y en toda Europa Occidental) están en latín, en ellos aparecen entremezcladas unas 300 palabras en romance, pues el latín no era un idioma hablado sino reglado para ser escrito y/o leído en la liturgia, mientras que el pueblo hablaba un latín “vulgar”, dialectos del latín que se conocen como lenguas romances, uno de los cuales se trasluce en estos cartularios. El romance castellano no nace en un cenobio entre sotanas, sino que es el idioma que hablan los habitantes de la fronteriza Castilla Vetula o Vieja y la Bureba, la cual se encuentra dentro del reino de Pamplona-Navarra en los siglo IX-X y hasta mediados del XI.

En el acta fundacional de San Martín de Ferrán, localidad tobalinesa de Herrán, en la comarca de las Merindades antes Castilla Vieja o Vetula, enclavada al pie de la sierra de Arcena, zona fronteriza con Alaba, conservado en el monasterio de San Millán de la Cogolla y fechado en el año 852, aparece escrito por primera vez el nombre de “Castilla”, entre unas cuantas palabras en lo que ya se podría también considerar castellano antiguo, aparecen entremezclados vasquismos. Este manuscrito también sería anterior -en más de un siglo- a las Glosas emilianenses. Ese primer documento sobre la comarca de “Castella” del 850-852, se refiere a tierras de Castilla Vieja o Vetula de Espinosa de los Monteros, Villarcayo, Medina de Pomar, más Braboseña, Reinosa, Campoo, y los valles de Bricia, Sotoscueva, Valdivieso, Tobalina y Losa.
El documento más antiguo que se conserva de esta comarca fronteriza, es del monasterio de mujeres de San Miguel de Pedroso -cerca de Belorado (La riojilla)- y es del año 759. En el documento escrito en latín y no hay trazas de romance, junto con nombres latinos y germánicos, aparecen nombres eusquéricos como: Amuna, Semena, Sancia o Anderezzo.

Fray Justo Pérez de Urbel también comentaba que en el Monasterio de Silos -donde vivió muchos años- otros documentos tienen también trazas de idioma romance (municipio de Santo Domingo de Silos, La Demanda, al sur de Burgos capital, partido judicial de Sala de Los Infantes, fuera de Castilla Vieja, la Bureba y La riojilla, pero cercano a esta última): "El pequeño río de Silos lleva en los documentos del siglo X el nombre indudablemente eusquérico de Ura (agua), y así seguirá llamándose hasta el siglo XVIII". Silos fue fundado Fernán González (930-970) sobre una ermita anterior, destruido por Almanzor el monasterio sobre al año 1000, fue reformado completamente por Fernando I el Grande de Castilla y León (1029-1065), el segundo hijo de Sancho III el Mayor de Nabarra y doña Munia, condesa de Castilla tras la muerte de su hermano. Asturias-León era el reino originario del condado castellano pero que no incluía en ese siglo las tierras de Castilla Vieja ni la Bureba (y menos tierras riojanas, salvo el pequeño condado de Cerezo en “la riojilla”). Menéndez Pidal (A Coruña 1869-Madrid 1968) sobre las glosas silenses comentaba: “son riojanas o navarras, lo mismo que las glosas emilianeneses (…) tienen otros rasgos suyos que también son navarros”.

El itinerario más ajustado al verdadero germen del castellano, podría comenzar en Santoña, una de las poblaciones más antiguas de Cantabria (fundada su iglesia parroquial por el rey nabarro García IV el de Nájera en la primera mitad del siglo XI, hijo primogénito de Sancho III el Mayor, con el nombre de Santa María del Mar), la imaginaria ruta del idioma castellano proseguiría hasta Frías, capital medieval de la Castilla del norte (La Bureba), y desde allí un ramal iría hasta Herrán y Valpuesta. La ruta alternativa seguiría por Oña hacia Burgos (Oña es topónimo en Euskara, “al pie”, nombre similar al de Santoña) donde fue enterrado precisamente el conocido por los musulmanes como “el rey de los Vascos” y de la “nación vasca”, que no era otro que el rey nabarro Sancho III el Mayor, y que era la frontera de su reino, euskaldún por lengua.

Sólo parte del clero, unos pocos escribanos y una pequeña parte de la clase noble, sabía escribir en la Alta Edad Media y lo hacían en latín y en romance nabarro después, gracias a su parecido con el primero. En el siglo VI Benito de Nurgia (población a 140 kilómetros al norte de Roma) instauró en los monasterios la obediencia, pobreza y castidad, además del trabajo para el automantenimiento de la comunidad religiosa y la enseñanza, lo cual supuso que más del 90% de los pocos que aprendieron a escribir hasta el siglo XII lo hicieran en los monasterios. El latín era el idioma que fue el empleado en toda Europa para toda escritura durante siglos, pero la gente lo hablaba de forma más natural según las comarcas lo que evolucionando llegó a convertirse en lo que se conoce como idiomas romances, con el idioma romance de la región conocida “Castilla” se mezcló el euskera para formar el romance castellano, como era lógico, pues casi todos los habitantes del reino de Nabarra en el siglo IX al XI hablaban euskera. De las tierras castellanas, el Este políticamente estaba dentro de la Castilla leonesa y el Oeste dentro de la Castilla nabarra y euskaldun. Como recoge un documento de la época sobre Sancho García IV el de Nájera: “Reinando en Pamplona, en Álava, en Castilla Vieja hasta Burgos y Bricia; su hermano Fernando reinando en Burgos y León”.

San Millán de la Cogolla –La Rioja- , es el monasterio más relevante de la península en los siglos X-XI donde aparecieron unos textos en romance nabarro y dos frases en euskera, las primeras pasaron durante mucho tiempo por ser las primeras en castellano cuando no lo eran. El Director General de Cultura de La Rioja, Javier García Turza comentaba en noviembre del 2010 al Diario La Rioja: «Tenemos todos los medios para decir que en San Millán había una producción literaria, lingüística y lexicográfica, de edición de diccionarios, muy, muy, muy superior a la del resto de monasterios (…). El origen del romance es coetáneo en toda Europa. En Francia, en Italia... los primeros escritos vienen a aparecer a lo largo de la segunda mitad del siglo X».

Emiliano de Berceo vivió 101 años (473-574). A los 20 años fue en busca de sabiduría a los riscos de Bilibio (Haro, La Rioja) a aprender del anacoreta famoso en la zona llamado Felices. Emiliano siguió el ejemplo del ermitaño y vivió durante muchos años aislado de la gente, atribuyéndosele efectividad milagrera en su lucha contra los infieles (se le pinta junto a Santiago matando moros con espada en mano en la batalla de Simancas), se edificó en su honor el monasterio de Suso o “el de arriba” entre los siglos VI al XI (donde están enterradas tres reinas nabarras y el infante castellano de Lara). Desde Cantabria se apunta que el santo riojano habría pasado sus últimos 30 años de vida en Valderredible (cercano a las Merindades castellanas o Castilla Vieja).

Estas glosas fueron escritas en San Millán de la Cogolla sobre el año 942 en La Rioja, cuyo monasterio original de Yuso fue fundado por el rey nabarro Sancho I Garcés, 905-925 (“Donemiliaga Kukulakoa” en euskera, cuculla era la capa que usaban varias órdenes religiosas, que cubrían a la vez cuerpo y cabeza), cuando se conservaba el euskera en el territorio y pertenecía a la corona de Nabarra y no al condado leonés de Castilla, consagrándose el tempo en el año 954 por García Sánchez I, primer monarca nabarro instalado en Nájera e hijo de Sancho I Garcés. Llegó Berceo a ser incluso patrono de Nabarra. Después se construyó un poco más abajo el actual monasterio de Yuso por orden de Sancho III el Mayor de Nabarra, tras la destrucción del anterior por Almanzor en el 1002, Sancho III introdujo la norma benedictina en el monasterio; monasterio de cuya primera edificación sobre el siglo X-XI no quedan casi restos.

Las primeras frases en euskera son "güec ajutu ez dugu" y "izioqui dugu" (“nosotros no hemos ayudado” y “hemos merecido” o quizás “hemos encendido”, no está claro), X siglos después de las primeras palabras escritas en euskera de las estelas de época romana.

"(...) Si uero, quod Deus non patiatur [non quieti] et mala opera exercimus [nos sificieremus] et plus pro carnis luxuria quam pro salute anime laboramus, timeo ne quando boni christiani cum angelis acceperint uitam eternam nos, quod absit, precipitemur [guec ajutuezdugu]* [nos non kaigamus] jngeenna (...)"

“El monasterio de San Millán de la Cogolla en el que hacia el año 950 en un manuscrito latino de su escritorio un amanuense incorporó unas anotaciones de las hablas vernáculas de la región, la lengua navarra romance y el euskera” Es decir, son glosas en romance nabarro y no en castellano (“Sancho III el Mayor” José Luis Orella Unzué, edición “Reyes de Navarra”).

Por tanto, cuando se escriben los cartularios de la diócesis de Valpuesta gran parte de su territorio está fuera de los condados leoneses de Castilla, condado que todavía no existe como tal en el siglo X, sino que era una región de condados y territorios: el condado de Burgos, el de Lara, el de Cerezo o el Monzón entre otros, unidos momentáneamente entre el 930-970 por Fernán González, pero donde no estaban incluidos los territorios euskaldunes o vascoparlantes y repoblados con baskones-nabarros de Castilla Vieja, La Bureba y La riojilla hasta la Batalla de Atapuerca (año 1054), cuando el segundo hijo legítimo de Sancho III el Mayor, de nombre Fernando I el Grande, que había recibido el condado leonés de Castilla de su madre Doña Munia la Mayor (1029), mata a su hermano y se hace con todos los territorios que se denominaban Castilla. Como dice el dicho castellano remontable aquellos años: “Castilla era un rincón que tiene Atapuerca como mojón”. Tras esta batalla, Fernando, que acababa de ocupar Oña y su monasterio, llevó el cuerpo de su padre a la catedral de San Isidro de León contra su última voluntad, quizás para que su primo, el nuevo rey de nabarra, cuando intentara recuperar esas tierras castellanas que le pertenecían por herencia, no lo tuviera.

De todos modos, pese a esta primera unificación política de toda Castilla en un solo condado, todo el territorio del reino de Nabarra se volverá a restablecer durante el reinado de Alfonso I el Batallador, tal y como quedó escrito entre castellanos y nabarros en el Pacto de Tamara de 1127. Pacto de Tamara con Centulo de Bigorre y Gastón de Beárn como mediadores y por el que Castilla reconoce como nabarras las tierras mencionadas en el pacto de 1016 del documento 166 del Cartulario de San Millán de la Cogolla; como queda escrito en el acuerdo, son navarros los habitantes de: Belorado (La riojilla) y las castellanas de La Bureba, Mena, Trasmiera y Castilla la Vieja, así como Gipuzkoa, Bizkaia, Alaba o La Rioja.

“(…) al este con el reino de Pamplona ciertas tierras de Castilla la Vieja, precisamente aquellas en las que se hablaba euskera y que tanto Doña Mayor como condesa originaria a la muerte del infante García (su hermano) como su esposo Sancho el Mayor (1005-35) las asignaron al hermano mayor de Fernando, a García Sánchez (el de Nájera), el primogénito, al entregarle el reino de Pamplona como tierras de abolengo (…). Estas tierras del noroeste de Castilla eran en la cultura anterior a la romanizada como igualmente lo testifica la arqueología tierras autrigonas por tanto en estrecha relación con el ámbito de la lengua vasca. Además estas tierras gozaban en su derecho privado unas instituciones típicas del sistema jurídico pirenaico, lo mismo que todas las tierras que estaban a su costado oriental” “Sancho III el Mayor” José Luis Orella Unzué, edición “Reyes de Navarra” pág.66.

Conclusiones:

Sánchez Albornoz (Madrid 1893-Ávila 1983), catedrático de historia en las universidades de Madrid, Barcelona y Buenos Aires y presidente en el exilio de la Segunda República española, creía que: "el Reino de Navarra desde sus comienzos en el siglo X usó promiscuamente dos lenguas habladas: el vasco y el romance navarro, afín al castellano".

También afirmó en “Vasconia o la España sin romanizar” que “el pueblo castellano nació de la matriz vasco-cantábrica. No soy el primero en lanzar la idea de la acción vasconizante castellana. Menéndez Pidal al estudiar los "Orígenes del español" defendió ya la teoría de que Castilla había metido una cuña vasca en Hispania. Aludía al castellano, claro está. Cabe ampliar su tesis de lo lingüístico a lo social y a lo vital.”.

Tiene una parte de verdad pero el texto es exagerado, en las zonas menos romanizadas sería del euskera el único idioma (la mayoría de Baskonia fuera de las ciudades, fronteras y el Sur), como bien decía el artajonés Jimeno Jurio en su libro “El euskera en Navarra”: el romance nabarro no parece popularizado durante la Edad Media, salvo en la Ribera nabarra y en algunas zonas periféricas, a los que habría que añadir los territorios del reino nabarro que no son hoy el País Vasco: Castilla Vetula, Bureba, La Rioja y norte de Soria.

En poblaciones de burgos francos en tierras vascas, alternó el romance nabarro con idiomas norpirenaicos de vascos romanzados (gascones-aquitanos), hasta que uno y otros acabaron sustituidos por el castellano tras la invasión española, aunque a veces lo fueron antes por el euskera dentro del reino nabarro, como en el San Cernín de Pamplona.

Finalmente, Menéndez Pidal, filólogo e historiador español más prestigioso del siglo XX, presidente de la Real Academia de la Historia y estudioso del origen del castellano, sostenía que "el incuestionable substrato vasco del idioma castellano"(4).

El romance castellano nació en el perímetro Bilbao-Santander-Ebro, básicamente en la Castilla Vetula o Vieja, Oeste de La Rioja y La Bureba del reino de Nabarra, además de en zonas castellanas limítrofes a éstas como Silos perteneciente al reino de León, de ahí el nombre "castellano", pero que nadie se lleve a engaño, la zona era mayoritariamente baskona y después Nabarra hasta el siglo XII y con vasco parlantes hasta al menos el siglo XIV1.

Es el territorio del antiguo pueblo vasco de los autrigones de la que hablan los romanos cuya última mención histórica es del Cronógrafo del año 354, en un mapa se observa claramente como coincide la desaparición contrastada del euskera con los siglos de aparición del castellano en la zona donde habitaba el pueblo vasco de los autrigones, pero es prácticamente imposible que de ellos quedase algo para entonces.

El territorio quedó despoblado prácticamente durante los ataques musulmanes y después por los asturianos (s.VIII), salvo núcleos aislados en las montañas de “foramontanos”, repoblado después el territorio sobre todo por baskones (aunque no sólo), que configuraron el ducado de Baskonia y finalmente el reino de Pamplona-Nabarra, territorio en el que entre los siglos IX-X nace un nuevo romance nabarro del lugar, con la influencia del euskera que también se hablaba en el territorio, quizás con mucha gente bilingüe: euskera-castellano, como en tantas zonas fronterizas. Quizás ese romance en realidad ya se hubiera diferenciado mucho antes del latín, el cual sería un idioma artificial para el culto religioso y de erudición y no un idioma hablado por el pueblo, pero, ¿cuántos siglos antes?.

¿Por qué coincide el territorio autrigón y el del nacimiento del castellano? Aquí podría estar viva la comunidad natural sobre la que ejerce la diócesis de Valpuesta. Algunas de las primeras diócesis parecen albergar un territorio natural, conocido desde mucho tiempo atrás. La ocupación musulmana hizo que la diócesis de Auca pasara a Valpuesta, la cual se crea sobre tierra autrigona sobre el 804, incluso hoy, las gentes que ocupan el territorio de ese antiguo pueblo vasco, mantienen una relación social y económica estrecha.

Por consiguiente, tal y como lo aseveran Sánchez Albornoz y Menéndez Pidal (los mejores historiadores españoles del siglo XX), el castellano nació en tierras nabarras de Castilla Vieja-Bureba y La riojilla y mantiene un substrato vasco autrigón, claro en algunos elementos considerados específicos del castellano, como algunas consonantes presentes también en el euskera, la confusión de la “v/b”, el uso de sólo cinco vocales (frente a las siete del catalán, por ejemplo, 8 del francés y hasta 10 de otros idiomas romances) o la desaparición de la “f” inicial del latín.

Así lo decía ya el Padre Fita en el “Boletín de la Real Academia de la Historia” española de 1881: “…El idioma vasco ha transmitido al habla de Castilla la claridad y limpieza de sus vocales; y es radical importante de la española…”. Este tipo de préstamos son los llamados por los lingüistas como “préstamos areales”, son los que se producen por la concurrencia de diferentes idiomas en un mismo espacio, ello no significa que el castellano venga del euskera, sino que el haber nacido sobre gente vasca dejó su impronta en él, aunque no tan importante como en el romance gascón, donde el euskera es determinante.

Julio Ortega Galindo en su Texto "Orígenes y naturaleza de Vizcaya", comenta: "En el castellano se observan huellas fonéticas indudables de que quienes lo comenzaron a hablar o eran vascos o convivían íntimamente con ellos”.

 La introducción de la r como fonema ápico-alveolar vibrante múltiple /rr/.
 El sonido de la b y de la v se mezclaron dando lugar a un solo fonema /b/.
 Aparición eventual de una vocal protética delante de /r/ inicial. Este fenómeno se documenta con claridad en castellano antiguo (así ‘arredondo’ por ‘redondo’), aunque ha dejado algunos rastros en el actual (arrepentirse cast. ant. ‘repentirse’ lat. ‘repaenitere’; ‘arruga’ lat. ‘ruga’).
 La consonante f en principio de palabra fue aspirada, transformándose posteriormente en una h muda (fierro>hierro).
 Los sonidos z y s se convirtieron en /tz/ y /ts/.
 Por influencia del euskera, las lenguas romances cercanas tienen cinco vocales, excepto el francés. El latín clásico poseía diez, pero la convivencia con el idioma vasco hizo que estas fuesen desapareciendo del latín vulgar, del que derivarían el romance y el castellano.
 Los sonidos palatales de ñ y ll.

A modo de anécdota, podemos añadir que los reyes nabarros utilizaron el romance castellano como lengua para sus escrituras oficiales 60 años antes que lo hicieran los propios reyes castellanos que usaban el latín; ambos romances, el nabarro (con sus variantes, riojana o aragonesa) y el castellano, lo son del reino de Nabarra su zona periférica o ribera.

Palabras tomadas por el castellano del euskera son: pizarra, ascua, zurrón, izquierda, zulo, chiquito, chaparro, chaparrón, chabola, zurra (paliza), zurriaga(zo), boina, cencerro, Chirimbolo, chistera, gabarra, órdago, chatarra, chispear, chirimiri, alud, cachorro, cachorro, zamarra, cazurro, chatarra, soca-tira, aquelarre o ama (de casa, de cría, de llaves). Además de otras de origen probable vasco como ciénaga, arroyo y más. Algunas modernas: ertzaintza, abertzale, zulo, lehendakari etc.

Según el DRAE hay noventa y cinco (95) palabras en el castellano actual que vienen del euskera, sin embargo son muy pocas, pues, por ejemplo, hay 1.300 en árabe.

NOTAS

1. Frontera de Burgos con Alaba y La Rioja, capital Briviesca, más las villas y pueblos de Frías, Oña, Poza de la Sal, Trespaderne, Monasterio de Rodilla, Arconada, etc., ríos Ebro-Oca.
2. Valles de Mena, Villarcayo, Valdevieso, Manzanedo, Losa, Espinosa de los Monteros, Cudeyo,Tobalina y Pancorbo
3. Arnuero, Bárcena de Cicero, Bareyo, Entrambasaguas, Escalante, Hazas de Cesto, Liérganes, Marina de Cudeyo, Medio Cudeyo, Meruelo, Miera, Noja, Ribamontán al Mar, Ribamontán al Monte, Riotuerto, Santoña, Solórzano y Voto.
4. “Un buclé melancólico” Juan Juaristi.

2010/11/23

Conceptos de un estatalista nabarro

Conceptos de un estatalista nabarro
Ioannes Asmaberriatua. Gasteiz (Nabarra), 2010

Territorialidad- Historia

Cronología de conquistas y pérdidas de tierras.

1136: El rey de Castilla y el conde de Barcelona separan a Aragón del resto de Nabarra
1176: Parte de Bizkaia (Enkartaciones, Bizkaia), la Rioja y la Bureba
1193: Sometimiento del vizconde de Laburdi por el rey de Inglaterra
1200: Durangesado, Gipuzkoa y Álava (exceptuando la Sonsierra)
1368-1374: Navarra recupera por este tiempo Alava, Gipuzkoa y parte de la Rioja
1461: La Sonsierra
1512: Alta Navarra
1620: Baja Navarra, Bearne, Foix, Bigorre.

Política actual

-La situación política actual: en la que un pueblo oprimido trata de liberarse del opresor; es consecuencia directa de las conquistas sufridas a lo largo de siglos, hasta que desaparecía la soberanía en 1620 totalmente.

-Dentro de esta situación se ve claramente una lucha entre hermanos también. La división está empujada por los colonizadores, quienes engañan a unos y otros con falsas promesas. Claro ejemplo de esto son las carlistadas (fueros y religión), guerra civil (estatuto VS religión radicalizada), la situación actual de pseudo-democracia (estatuto, marco democrático...)

Confusión en ciertos conceptos:

-Independencia y socialismo:

Prioridad: independencia. Mientras estemos bajo el yugo español-francés, no habrá derecha ni izquierda nabarra, sino españolas y francesas.

Los independentistas que no son de izquierdas también son independentistas.

No se puede separar la cuestión nacional de la cuestión social: pues la cuestión nacional es ante todo una cuestión social, y la primera cuestión social es la cuestión nacional.

-Soberanía

La soberanía por naturaleza no puede ser compartida. O es plena, o no es.

Sin soberanía no hay democracia. Es la premisa fundamental de un sociedad democrática.

La soberanía es una voluntad que no puede ser mandada por otra voluntad.

-Democracia

Es el poder del pueblo.

(GENÉRICO) No es simplemente ir a votar cada cuatro años, es que el pueblo tenga tanto poder como el gobierno, conformando así el estado.

(EN NUESTRO CASO) La sociedad nabarra no puede vivir en democracia, mientras imperen en su territorio leyes impuestas. Pues eso querría decir que el pueblo nabarro no tiene poder sobre sí mismo, por lo que no habría democracia.

---Marco democrático

Por lo dicho aquí arriba, el marco democrático solo puede venir en el momento en el que el pueblo nabarro tome riendas del control de su territorio, Y ENTONCES decida qué quiere hacer: decidir libremente, decidir con el verdadero poder de decidir.

-Autodeterminación

Nos autodeterminamos en 778, y nos seguimos autodeterminando.

La autodeterminación es el derecho por excelencia, sin él no existen otros derechos.
No es algo que se vota, sino que se percibe: al pueblo no se le puede definir, al pueblo se le encuentra: el pueblo se autodefine, se autodetermina.

-Violencia

Un estado dominador es el que ejerce la dominación sobre un territorio conquistado con violencia.

La Constitución, las leyes, toda la policía creada para hacerlas cumplir... son violencia.

No va a haber ausencia de violencia, mientras España y Francia nos controlen.

---Nuestros obstáculos

-Constitución

La constitución, no es algo a respetar, sino algo que simplemente está hecho para mantener la unidad de España. Idem en Francia.

En sus primeros artículos dice que la soberanía pertenece al pueblo, en los siguientes se la traslada implícitamente al ejército (vease “violencia”), con el fin claro, entre otros, de mantener la unidad de España por las armas. Semejante en Francia.

De la constitución emanan todas las leyes.

-Leyes

Las leyes que el ocupante crea son para controlarnos, y por lo tanto para no dejarnos avanzar.

El respeto a las leyes españolas conlleva la estancia en España.

Las leyes y su efectividad son lo que nos hacen estar bajo el mando del imperio.
El pueblo que haga sus propias leyes y las ejerza es soberano (vease “soberanía”).

---Proceso de independencia

-Objetivo

El objetivo más inmediato de este pueblo debe ser la independencia.

Estamos muy liados con ideologías que lo único que hacen es condicionar esa independencia, sobre todo la de “socialismo”... ya lo conseguiremos cuando seamos independientes.

Un objetivo es algo a lo que no podemos renunciar. Todas las fases intermedias son eso, intermedias, y no objetivos en sí.

-Estrategia

La estrategia es algo que este pueblo ahora mismo no tiene.

Es algo que debe ser planificado, y dirigido a la consecución de un objetivo definido.

Hay una clara división y una falta de principios que hacen que cada vez estemo más integrados en el estado ocupante, en vez de estar plantandole cara.

División: los partidos. Hay al menos 5 partidos “politicos” que se denominan independentistas o nacionalistas, que lo único que consiguen es dividir al pueblo.

A parte, de todos los que se abstienen porque no se fían de ellos.

La división es clara, no debería haber partidos, y de haber, solo uno: PARTIDO ESTATALISTA NABARRO. Pero que este participara regularmente en las elecciones de los imperios sería una contradicción clara.

Falta de principios: son ideas claras a las que no se puede renunciar.

Por ejemplo: que participando en una administración impuesta, y por tanto, aceptando sus leyes, no podemos liberarnos. Esto no quiere decir que en algún momento, tacticamente, podamos participar en unas elecciones para conseguir un resultado puntual. Pero teniendo siempre claro que esto no nos va a salvar.

La historia y su importancia

-La historia es lo que une a una sociedad, es la representación de un pasado común.
La historia es lo que cohesiona a una sociedad.

Una sociedad, un pueblo, es porque ha sido. Y si quiere seguir siendo, debe parar y mirar atrás.

-No se trata de “vivir atados al pasado” o no.

La cuestión es que (una de las dimensiones del poder social), el poder ideológico ha hecho mella en nuestra sociedad ya que nuestro pensamiento está controlado por sus ideas (medios de comunicación, escuelas).

Si nos queremos liberar, debemos ser primero libres de mente, y conocer de verdad nuestro pasado y nuestro presente. Sin prejuicios inducidos por lo que nos cuenta el ocupante. Romper todos sus esquemas.

-Nuestro objetivo es recuperar nuestro estado. Un estado debe tener su historia, por lo aquí dicho.

Esta historia se debe enseñar en las escuelas. Con transparencia, sin manipulaciones.
Al ser nuestra libertad algo nuevo cuando seamos independientes, esta historia debe concordar con la lucha de liberación nacional.

Por ejemplo: no pueden haber sido los riojanos los más patriotas hace casi mil años, y simplemente por ser de los más colonizados dejarlos nosotros hoy de lado. Nuestros hijos (los estudiantes) se harían preguntas que nos sacarían los colores.

-Se puede hacer una historia sin exaltaciones ni elocuencias. Una historia simple y basada en lo documentable. Queremos crear lazos de solidaridad entre nosotros y para con el resto de la humanidad, no odio hacia el vecino.

2010/11/21

Estado de Nabarra. Apuntes históricos y biográficos

J.M.Unzueta
Estado de Nabarra. Apuntes históricos y biográficos
Soberanía de Navarra

“La palabra más soez y la carta más grosera son mejores, son más educadas que el silencio.” Friedrich Nietzsche Filósofo alemán

APUNTE HISTÓRICO Y BIOGRAFÍAS: En este trabajo he hecho referencia a la gran importancia del conocimiento de nuestro pasado, más concretamente de la realidad histórico-política de nuestro Estado de Nabarra. Como dice un amigo mío, la historia está ahí, en los diferentes archivos, solo tenemos que cogerla y estudiarla. Es cierto, que gracias a muchos insurgentes nabarros, este trabajo de investigación y edición pública ya está realizado, lo que nos facilita ciertamente el conocimiento del mismo. Ahora solo debemos querer conocerlo, pues ya no hay excusas ya que no podemos negar que está a nuestro alcance.

Orreaga 778. Askatasunaren Eguna

Victoria de la nación vascona, germen del Estado nabarro: El 15 de agosto del año 778, supuso para la historia mundial, no solo significó la única derrota del ejército carolingio o franco, el “mejor” existente en la época, sino un acto de determinación de un pueblo como el vascón, celoso de su libertad, que a la postre significo la creación de un Estado soberano para los denominados nabarros o vascones independientes. Carlomagno mandó arrasar la ciudad de los vascones, Iruñea, tras no poder rendir la plaza árabe de Zaragoza. Acción represiva debida Todo debido a la neutralidad mostrada por los nabarros, ante la acción militar emprendida por los francos, contra los árabes de la plaza a orillas del Ebro. Esta acción militar contra Iruñea, provocó una unidad jamás conocida hasta entonces entre el pueblo vascón, que dejaron a un lado sus creencias religiosas, que iban desde la cristiana, pasando por la musulmana y acabando por la propia o pagana, uniéndose todos ellos contra el enemigo común, el ejército franco. La táctica desarrollada por los vascones fue perfecta, estratégicamente hablando. Las tropas nabarras, bien organizadas, se reunieron en las proximidades del paso natural de Astorbizkar, cercano a Orreaga. Sabedores de la superioridad de la caballería carolingia, los vascones sacaron partida a su conocimiento del terreno y de la superioridad en otros aspectos existentes en un ejército, lo que actualmente llamaríamos regimientos de artillería, con un armamento más ligero, no por ello menos letal, disponiendo la batalla de forma perfecta, pues la victoria de los nabarros fue inevitable para los francos.

Antecedentes de la batalla: En el año 769, Carlomagno construyó junto a Burdeos la fortaleza de Franciacum, desde donde pretendía afianzar la conquista de Baskonia, ya que un jefe vascón le había estado haciendo frente durante algún tiempo. Este jefe vascón era Otsoa o Lupo, dux Vasconum. Las tropas francas consiguen, finalmente ese mismo año, controlar la Baskonia del norte del Pirineo, pero no en cambio la Baskonia existente al sur de la cordillera, donde residían los nabarros. Carlomagno en verano del año 778, comanda a sus tropas en una expedición militar por el sur de la cordillera pirenaica. Concretamente se dirigió a Zaragoza tras aliarse con el vali Sulayman Al-Arabi, el cual prometió entregar la plaza a orillas del Ebro, a cambio de conseguir una la alianza con los francos y alcanzar así la independencia con respecto al califato de Córdoba. Las tropas francas pasaron por la tierra de los nabarros sin realizar ningún acto bélico contra los vascones, dejando incluso una pequeña guarnición en la capital vascona, Iruñea. Si en cambio mantiene numerosos enfrentamientos con los Banu-Qasi, vascones musulmanizados asentados entorno a la ciudad de Tutera. Tras pasar por la tierra de los Nabarros, los francos se presentan a las puertas de ciudad a orillas del Ebro. Pero Zaragoza se encuentra cerrada por la orden del nuevo valí de ciudad árabe, Husayn. Ante la complejidad de un largo asedio a la ciudad sarracena y ante las preocupantes noticias de unas incursiones realizadas por los sajones a través del Rhin, Carlomagno ordena la vuelta de sus tropas a las tierras del imperio franco. A su regreso con Sulayman Al Arabi como rehén ante posibles represalias provenientes de los musulmanes de Zaragoza, el ejército franco por mandato del mismísimo emperador Carlomagno, destruye las murallas y reduce a las ruinas la ciudad de Iruñea, capital de los nabarros, ante la imposibilidad manifiesta de someterlos.

La batalla de Orreaga: Las tropas francas, tras arrasar la ciudad de los nabarros, toman rumbo al norte, buscando el paso natural de Astobiskar, cercano a Orreaga. Mientras, los nabarros comienzan a organizarse. El llamamiento a la guerra alcanza a todos los vascones, no solo a los independientes o nabarros, sino también a los vascones del norte del Pirineo, los cuales llevaban sufriendo desde hacía pocos años la imposición franca. Incluso, también se les unen para el combate los vascones musulmanizados o Banu Qasi. Paganos, cristianos y musulmanes, eso si, todos ellos vascones, no pusieron en tela de juicio el tener que unirse ante un enemigo común, los francos, el cual solo buscaba su extermino o en su defecto, su esclavitud. Ante la superioridad de la caballería franca, los nabarros se sitúan en el paso pirenaico de Astobiskar. Los nabarros atacan con una gran estrategia y un indudable alto poder bélico, la retaguardia del ejército franco en las proximidades de Orreaga el 15 de agosto del año 778, asestando así la única derrota conocida a las poderosas tropas del emperador Carlomagno. Los nabarros matan a casi todos los componentes de la retaguardia franca, siendo el más conocido Roldán, conde de la marca de Bretaña, y se apoderan de sus víveres. Los francos no tuvieron opción ninguna de alcanzar la victoria, debido exclusivamente a la superioridad estratégica de los nabarros. Los nabarros tras derrotar a los francos, una vez autodeterminados, prosiguieron en su lucha por mantener la independencia ante la doble influencia de francos y cordobeses. En el año 785 los nabarros derrotan a las tropas cordobesas de Adberraman en Olats. A partir del año 800, la presencia franca se hace más firme en el Pirineo, lo que provoca nuevos enfrentamientos entre nabarros y francos. La lucha por el control del territorio se hace intensa, incluso entre los propios nabarros, hasta que finalmente Eneko Aritza, logra hacerse con el apoyo de la mayoría y toma el control en el año 816, contando con el apoyo de los Banu-Qasi. Eneko Aritza es nombrado rey de Pamplona en el año 824, arrancando en ese instante la historia del Estado soberano de los vascones independientes o nabarros.

Extraído del libro “NABARRA, Reflexiones de un Patriota” Iñigo Saldise Alda 2010

2010/11/17

Estado de Nabarra. Fernando el católico, falsario y genocida 2/3

J.M. Unzueta
Estado de Nabarra. Fernando el católico, falsario y genocida 2/3
Soberanía de Navarra

“Debo empezar por afirmar, en primer lugar, que la vision de nuestros pueblos originarios, en nada, se identifica con ninguna de las lecturas de la historia oficial y, en segundo lugar, que a esa vieja historia contada y escrita por los colonizadores le faltan los capitulos que hoy estan escribiendo los pueblos americanos y los procesos sociales de nuestro continente.” Julio Isaias Rodriguez. Embajador de la Republica Bolivariana de Venezuela en el Reyno de España

Fernando el católico, falsario y genocida: El coetáneo Nicolás Maquiavelo, en su famoso libro “El príncipe” que toma, entre otros, como modelo al soberano aragonés, dice del Falsario: “Un príncipe de nuestro tiempo, cuyo nombre no conviene mencionar, predica continuamente la paz y la lealtad, siendo en realidad enemigo de ambas; de hecho, si hubiese observado tanto la una como la otra, habría perdido repetidas veces el prestigio y el Estado”.

La ocupación militar de Nabarra de 1200 y 1512-30 son muy parecidas en sus prolegómenos y ejecución, aunque de la primera tengamos menos datos por razones obvias, y a su vez parecidas a cualquier conquista militar entre Estados actuales en todos sus aspectos: traiciones, apoyo de la Iglesia, muertes, represión de la ciudadanía, etc.. En 1495 Fernando II de Aragón había retenido a una de las hijas de los reyes de Nabarra, Magdalena, para forzar la unión matrimonial de la primogénita de los reyes nabarros, Ana, con el primogénito del los llamados por el Vaticano “reyes Católicos, Juan (1478-1497), heredero por tanto de las coronas de Castilla y Aragón, sin que los nabarros cedieran, rompiendo varios compromisos de matrimonio entre los hijos de ambas parejas, con el que Fernando buscó la unión definitiva de las tres coronas, sin lograrlo, pues Juan se casó finalmente la hija del emperador alemán Maximiliano I de Habsburgo, muriendo el mismo año de la boda.

Las relaciones entre la corona Nabarra y la castellano-aragonesa se volvieron tensas, pues los reyes de Nabarra también se dejaban querer por el rey de Francia en una política pendular ante los dos poderosos reyes europeos. En 1500, Juan III de Albert, el nuevo rey de Nabarra, acudió a Sevilla para desmentir sus pactos con Francia. En ese año 1506 Nabarra trató de aproximarse a la sombra del emperador alemán Maximiliano I, padre de Felipe el Hermoso (el esposo de la para entonces reina española Juana “La Loca”), para deshacer los deseos de Francia y Castilla-Aragón (España), y firmó el Tratado de Tudela de Duero de mutuo apoyo. Fernando dio un giro total a la situación cuando se alió con Inglaterra donde gobernaba Enrique VIII. Quería, decía Fernando, ayudar a los ingleses a recuperar la Guyena, que era como llamaban al norte de Gascuña o Aquitania (la cual los ingleses perdieron tras la Guerra de los Cien años contra Francia el siglo anterior), para lo que solicitó el paso de sus tropas por Nabarra al rey Juan de Albert, Francia era el enemigo principal de Fernando. Juan de Albert se negó al paso de las tropas de Fernando, no le hacía falta, las tierras de la Nabarra Occidental y Aragón eran más que suficientes para pasar a Aquitania, curiosamente, una excusa similar a la que tres siglos antes había usado Alfonso VIII para conquistar laNabarra Occidental.

Nabarra negoció en Burgos una Alianza con Fernando contra el rey de Francia, mientras en Blois representantes nabarros negociaron con el rey francés Luis XII diferentes litigios entre ambos Estados y buscaron la neutralidad de Francia. Con Fernando los nabarros no llegaron a acuerdo alguno. Fernando II se escudó para su conquista en un Tratado que él mismo mandó escribir con fecha del 17 de julio de 1512, supuesto Tratado entre el rey de Francia Luis XII y los reyes de Nabarra, que se conoce como “El Tratado de Blois”, en el que se atribuía acuerdos perniciosos contra Castilla a los firmantes; el Tratado realmente se firmó un día después, el 18 de julio, y en él no había artículo alguno de los publicados por Fernando. En el verdadero Tratado se hablaba, por el contrario, de la neutralidad de Nabarra frente a España y el Papa. El clérigo nabarro Miguel Ulzurrun, autor del falso Tratado de Blois, fue compensado con la alcaldía de Pamplona tras la ocupación militar de la capital baskona.

La excusa final para la conquista fue la excomunión “Pastor III Caelestis” promulgada por el Papa Julio II el 21 de julio contra el rey de Francia, tras ella se proclama Fernando rey de Nabarra. Lo que parece más probable es que algún alto cargo eclesial, comprado por Fernando, fuera el redactor de la bula, pues el Papa se hallaba en su lecho de muerte y el rey aragonés no sabía escribir. Es más, el papa Julio II era muy amigo de los reyes de Nabarra, así, poco antes de la ocupación militar, el 21 de junio de 1512, en un documento sobre varios privilegios al deán de Tudela, les llamó “ilustres carísimos hijos en Cristo los reyes de Nabarra Juan y Catalina”. Pero el redactor de la bula cometió “un error” y no nombró expresamente en la excomunión a los reyes de Nabarra, con lo cual Fernando solicitó otra bula que finalmente se emitió el 18 de febrero de 1513, “Exigit contumacium”, para entonces ya estaba ocupada militarmente toda Nabarra, donde se decía que el rey de Nabarra era excomulgado por apoyar al hereje rey de Francia Luis XII: “(...) Los referidos Juan y Catalina, (...), como nuevos ministros de Satán, tuvieron la osadía de unirse a dicho rey Luis para ayudar a los cismáticos, y de tomar las armas contra los ejércitos de los citados reyes Fernando y Enrique (rey de Inglaterra), aliados de la Santa Iglesia”. Se trataba de dar legalidad divina a la conquista por la que Fernando será odiado por los nabarros y conocido como “el Falsario” por sus maquiavélicas artimañas para conseguir sus punibles objetivos e insultado en la famosa frase “mecagüen Sos”, “del rey católico”, su lugar de nacimiento, al menos en el que descansó su madre al alumbrarle.

"Pero fue la Bula “Exigit contumatiam”, no anulada aún hoy por el estado católico del Vaticano, la que asentó realmente la ocupación militar española en el Estado de Nabarra. En ella se dispensaba a los nabarros, bajo pena de excomunión, de continuar obedeciendo a sus legítimos monarcas, Catalina I y Juan III, a quienes habían jurado "por fuero sacrosanto ancestral" lealtad, nunca jamás hasta entonces violado de manera unilateralmente. Con ella, el rey de España condenaba personalmente a Catalina y Juan, más a todos los nabarros que masivamente les defendían, por lo que España no dudó en imponer en esta tierra su horrenda ley de excepción, que arruinó a los nabarros y devastó nuestro territorio, al menos la parte situada al sur del Pirineo” Iñigo Saldise.

Incluso existió una tercera bula, “etsi obstinati”, pues se ve que los heraldos del iletrado Fernando (educado como militar) no eran capaces de acertar con las frases adecuadas que hicieran posible la aceptación de sus actos(1).Cuando en su lecho de muerte Luis XII, rey de Francia, fue perdonado, Catalina y Juan reclamarán también que se les levantase la excomunión, pero los intereses del Papa eran muy cercanos a los de Fernando el Falsario.

La conquista militar de 1512 “El rey de España ha querido fortificarse en el reyno de Nabarra, que ha conquistado y cuya posesión deseaba.” (Maquiavelo) Se toma el reino el 25 de julio de 1512, sin mucho esfuerzo aparente, pues el pueblo estaba exhausto con tanta guerra interna por la corona que hemos comentado, respetando en un principio a los dirigentes y leyes Nabarras para tranquilizar a la población; sin embargo, sí se da una lucha encarnizada en determinados valles y puntos amurallados pese a lo desproporcionado de la contienda y a la amenaza lanzada desde el bando invasor de exterminio en caso de defenderse. En la toma de Tudela dirigió las tropas aragonesas el arzobispo de Zaragoza, uno de los muchos hijos bastardos de Fernando el Católico de los que sólo reconoció a tres. Juan de Albert y Catalina tuvieron que huir por Lumbier a su Estado del Beárn, creyendo que la toma de Nabarra por los castellanos y aragoneses sería momentánea, y con la idea de volver una vez creado un ejército que no poseían. Parece que, a pesar del fuerte movimiento de tropas en sus fronteras, los reyes nabarros y el pueblo no creyeron que se iba a producir la invasión española.

El Duque de Alba reunió a todo el pueblo de Pamplona en el convento de San Francisco de Asís y les pidió reconocieran por “rey natural” a Fernando II, al que él llamaba “el Católico”, y se nombraran sus “vasallos”. Los representantes del pueblo pidieron 3 días para contestar, al cabo de los cuales le contestaron que “rey sí, pero no natural” y “vasallos no, pero sí súbditos”, explicando al castellano que la diferencia es que tenían “derechos y serían bien tratados”, a lo que no parece que estuvieran acostumbrados los españoles (ni están). En 1515 Fernando el Falsario integra oficialmente Alta Nabarra en Castilla, aunque primero la intentó incorporar a Aragón, todo ello por las airadas protestas de los nobles castellanos que fueron los que más hombres y medios pusieron en la conquista.

El acto celebrado por la Cortes castellanas en Burgos, nombró reina de Nabarra a la usurpadora Juana la Loca el 11 de junio. En nombre de Fernando II el Falsario, el duque de Alba, señaló en el acto que el Papa desposeía a los legítimos monarcas nabarros y que: “daba dicho reyno de Nabarra a la reyna doña Juana, nuestra señora y su hija y desde ahora lo incorporaba e incorporó a la Corona real de los reynos de Castilla, León y Granada”. Juana, la tercera hija de los reyes Católicos es conocida como “la Loca” por sus problemas mentales (quizás esquizofrenia) que la recluyeron en Tordesillas durante 45 años (ciudad favorita de sus padres), aunque hay historiadores que dudan de ello y hablan de manipulaciones palaciegas de su esposo Felipe, Fernando el Falsario y después de su hijo Carlos de Gante para apartarla del poder, lo que hizo ya en la época, que los hijodalgo de la nobleza castellana se alzara contra el extranjero y por su reina Juana en la famosa “Guerra de los comuneros” que acabó con la burguesía en España.

El 23 de febrero de 1516 murió Fernando el Católico, que acabó por conquista con el Reino de Nabarra peninsular, pero en el que nunca puso sus pies, pues tenía miedo que ello provocara una revuelta popular; esto contraviene la imagen que de él dan los historiadores españoles de estar siempre al frente de su ejército. Los reyes de Nabarra, Juan y Catalina pudieron recuperar Baja Nabarra gracias al pueblo que se rebeló contra el invasor español y el reino nabarro, aunque muy mermado, se mantuvo independiente junto al vizcondado de Beárn otro siglo más.

El Cardenal Cisneros asumió la regencia mientras llegaba el nuevo rey. Este Cardenal ordenó la destrucción de los 116 castillos nabarros y el desmochamiento (bajada de altura) de algunas iglesias usadas como fortalezas, así como el derribo de los monasterios de Santa Eulalia y San Francisco. Junto a otro eclesiástico, el capellán Juan Rena, fueron los cerebros de la destrucción del reino baskón, que incluía el genocidio de todo el pueblo nabarro que se negaba a peder su libertad, por lo que debía ser expulsado en su totalidad a Andalucía según el Cardenal Cisneros, pero esta parte de la represión no se llevó finalmente acabo. Fernando será rey de Aragón (1479-1516), rey consorte de Castilla (1474-1504), rey de Sicilia (1468-1516), de Nápoles (1504-16) y ocupará Nabarra entre 1512-16 sin que acabe la situación de guerra hasta 1524 con la toma de Hondarrabia (Gipuzkoa) defendida por el Pedro Mariscal de Nabarra –hijo- y Juan y Miguel de Jaso (hermanos de San Fco Javier), aunque la represión contra los nabarros se extendió durante siglos de forma brutal, se puede decir que hasta el presente, muy visible en el retroceso del euskera en todo el territorio invadido(2).

Antonio Urra Maeztu “Las torturas más crueles y las vejaciones más inhumanas infligieron los castellanos a los navarros por defender su tierra. Esclarecedoras las palabras del coronel Villalva dirigidas al cardenal Cisneros: "Navarra está tan baxa después que vuestra señoría reverendísima mandó destruir los muros, que no hay navarro que alce la cabeza". El cardenal Cisneros acarició la idea de trasladar a los navarros conflictivos a Andalucía, y de poblar el Reino con castellanos. La Santa Sede concedía la absolución a los soldados castellanos antes de entrar en combate, y el delegado del Papa les otorgaba la posibilidad de hacer esclavos a las personas que capturaran, fueran niños, mujeres o ancianos. Se talaban las viñas y los huertos, eran frecuentes los robos de las tropas castellanas. Se anuló prácticamente el sistema legislativo navarro. El rey Fernando situó en los cargos a personas de su confianza y que fueran extranjeros, nunca navarros, siendo esta práctica un claro contrafuero. Todo el dominio fue una imposición con el único objetivo de destruir la identidad de nuestra tierra. Un navarro coetáneo de los hechos describe la situación en la que quedaron los navarros tras la derrota de Maia: "padecieron sus casas, haciendas y parientes, falsas acusaciones, destierro, muchos fueron degollados, otros maltratados y atormentados". Se les llamó traidores, rebeldes, franceses, cismáticos, de servidores, criminales acusados de lesa majestad. Todo ello por defender su tierra, ser leales a sus auténticos reyes y no acatar la imposición de la monarquía invasora.”. “Izatez katolikoa, egitez katilukoa” Euskal Esaera Zaharra

1. Estos intentos de justificar invasiones militares, matanza de civiles y robo de bienes ajenos contra la libertad de los pueblos, recuerda mucho a situaciones recientes, donde con la excusa de unas inexistentes armas de destrucción masiva y en nombre una libertad que jamás llegó, un país está militarmente ocupado, dictatorialmente gobernando desde el extranjero mediante títeres del país, pero es la población civil la que pone los muertos todos los días.
2. Se pueden leer al respecto ““La pérdida del euskera en Alaba y Alta Nabarra” en www.osoa.net del mismo autor

Extraído del blog http://www.osoa.net/ y titulado “FERNADO EL FALSARIO (II)” de Aitzol Altuna

2010/11/14

Iruinea, noviembre de 2010

Iñigo Saldise Alda
Nabarra, ¡Sé libre!
Soberanía de Navarra

Son cientos o incluso miles, los aspectos de peso existentes para que Nabarra de nuevo vuelva a ser independiente y soberana. Hoy voy a presentar solo tres aspectos fundamentales que ya se han destacado en otras ocasiones y por diferentes autores. Uno es que nuestro Pueblo-Nación vivía en libertad antes de las invasiones y ocupaciones realizadas por españoles y franceses. Antes de la conquista ilegal y militar que masacró, esclavizó, robó y expolió a nuestros antepasados los auténticos nabarros o vascones independientes conocieron la emoción de la libertad. Una invasión ilegítima llevaba a cabo por individuos violentos y desalmados, cuyos herederos han seguido explotando nuestros bienes y riquezas durante más de cinco siglos.

El segundo aspecto o motivo para dejar de ser una colonia franco-española y que por tanto nos arrastra a ser de nuevo un Estado soberano cuanto antes, es nuestra posición geoestratégica, entre otras cosas, la cual es muy importante para las rutas comerciales terrestres entre Europa y África, al poseer los principales y mejores pasos pirenaicos. Este interesante e importante recurso podemos explotarlo nosotros desde la independencia, como es natural, en vez de permitir que sigan haciéndolo los invasores, los represores, los colaboracionistas y anestesistas del Pueblo-Nación de Nabarra, al cual aún intentan someter y dominar en vías de completar finalmente sus violentas y sanguinarias conquistas. Estos personajes política y dogmáticamente deleznables, ayudados por los amantes de la españolidad y/o afrancesamiento existentes en este nuestro País, junto a unos nacionalistas ciertamente cobardes, falsos y traidores a su tierra.

A pesar de los numerosos pesimistas existentes en territorio nabarro y que finalmente están al servicio de las Metrópolis española y francesa-y de su propio bolsillo-, conviene destacar una vez más que podemos ser uno de los Países más ricos del Mundo, en virtud tanto de nuestros recursos evidentes como de los potenciales. Para alcanzar ese grado de bienestar necesitamos nuevos políticos o que estos se reciclen hacia postulados absolutamente independentistas, soberanistas o estatalistas nabarros, junto a una nueva política común basada en la honradez desde un Gobierno realmente propio, ajeno a toda institución extranjera impuesta en cualquier rincón de nuestro espacio, con una conducta no necesariamente pública por la situación de represión policial y judicial franco-española existente en la actualidad, pero que si nos haga olvidar la actual vida política española y francesa, donde la corrupción es digna del primer premio en cualquier certamen de inmoralidad.

El tercer motivo para ser ciudadanos libres en nuestro propio Estado, es sencillamente que hemos sido y somos una Nación. En la globalidad de territorios que conforman realmente Nabarra, no viven ignorantes. Viven personas trabajadoras y de provecho, con políticos sagaces y muchísimos patriotas dispuestos a seguir las directrices marcadas por un Gobierno propio. En general los nabarros y nabarras son gente con gran inteligencia y conocedora de la auténtica historia del Estado de Nabarra, el cual es actualmente una de las últimas colonias existentes en el continente europeo y que cuenta con un hermoso paisaje, muy variado y en su mayoría fértil.

Estos son los tres aspectos primordiales para que Nabarra vuelva a ser un Estado y no una finca colonial franco-española a comienzos del siglo XXI. La finca de otras naciones distintas a la nuestra, la nabarra, y que para más inri, una posesión donde los naturales han sido siempre arrinconados por los españoles y los franceses. Este abandono franco-español ha sido debido por sus gobernantes autoritarios-incluso de aquellos disfrazados de demócratas-objetivamente monstruosos, que hasta permitieron la existencia del Tribunal de la "Santa" Inquisición a ambos lados del Pirineo. Actualmente, tanto España como Francia-esta última menos-, están sumidas en una crisis de la que les costará salir a pesar de exprimirnos al Pueblo-Nación de Nabarra, arrastrándonos así con ellos al fango de la pobreza.

El año 2011 está ahí, a la vuelta de la esquina. Durante ese año tenemos que hacer presión por la vía pacífica, siempre por la vía pacífica, para ser ciudadano o ciudadana de un Estado propio, de nombre Nabarra, que sin falta por nuestro bien debe ser de nuevo soberano. Para que los imperios colonialistas de España y Francia, junto al resto del Mundo reconozcan tu libertad, tu identidad y tu dignidad, debes comenzar por no legitimar la esclavitud a la que nos tienen sometidos. Pero tú, como nabarro o nabarra, tienes la fuerza de tu Pueblo-Nación para salir a la calle y porque no, gritar ¡Libertad! Además, de forma pacífica y mediante la desobediencia civil, política y fiscal, tienes que boicotear todo lo que esté en tus manos para que España y Francia comprendan de una vez por todas, que esta tierra, nuestra tierra, no les pertenece y nuestras vidas no les conciernen. No les pertenece, ni les conciernen porque es tuya, nabarro o nabarra, y para ello solo recuerda el lema de los Infanzones de Nabarra: “Pro libertate Patria, gens libera State”, que viene a significar: “Sea la gente libre por la libertad de la Patria”.

2010/11/13

Iruinea, noviembre de 2010

Iñigo Saldise Alda
Los enemigos de Nabarra
Soberanía de Navarra

Cuando digo “enemigos de Nabarra”, no solo me refiero a enemigo desde la forma más pura de concepto del término, no. Lo que pretendo es hacer indicación a quienes niegan sistemáticamente el Derecho soberano del Pueblo-Nación de Nabarra a ser independiente y libre, a tener la posibilidad real de construir su propio futuro en paz y prosperidad; sin dictados españoles y franceses, ni por supuesto entorpecimientos de ningún tipo, vengan de donde vengan.

Nuestros primeros y mayores enemigos son, sin ningún tipo de duda, los Estados de España y de Francia, estructurados en la actualidad como Reino y República respectivamente, quienes fueron y son los que nos colonizan y nos saquean desde hace más de 600 años, ahí es nada. Ya eran nuestros enemigos y son responsables directos de las masacres consumadas contra nuestros antepasados por sanguinarios conquistadores españoles y franceses, a los que hay que sumar devastadores mercenarios e inquisidores católicos, para así apropiarse de la totalidad de nuestro territorio y nuestros bienes. Por ello, tanto el Estado español como el Estado francés, no pueden ser eximidos, en absoluto, y deben ser enjuiciados por la “fiscalía” del TIJ de La Haya por crímenes de lesa humanidad y genocidio, delitos recordemos, que no prescriben jamás.

Pero los verdaderos, los auténticos o probados enemigos de Nabarra, son toda la gama de partidos españolistas al sur de Pirineo y profranceses al norte de la Cordillera, que siempre barren y barrerán para su respectiva metrópoli. A estos hay que sumar a todos aquellos defensores de unos supuestos pactismos y que realmente no les interesa bajo ningún concepto la libertad, la independencia y la soberanía de nuestra tierra y de nuestro Pueblo-Nación con todo lo que ello sobrelleva; Así pues, el primer lugar del ranking de nuestros enemigos lo ocupan los Estados de España y de Francia, seguidos de los partidos españolistas y profranceses, y luego ese maremágnum de “políticos”-vascongados y navurros-, pues son sujetos defensores de esos falsos pactos y timadores finales de la independencia de nuestro Pueblo-Nación, pues sencillamente nos venden por unas pequeñas migajas del pastel, grupúsculos de la negativa permanente, que prefieren aferrarse a las cadenas impuestas a mirar alto y volar en libertad.

La aceptación de los inexistentes pactos por parte de esos supuestos políticos nuestros-dicho sea de paso-han obedecido a una calculada política colonialista franco-española de hechos consumados, conformando hasta ahora la denominada historiografía española y francesa, con su “verdad oficial” que nos han intentando hacer creer, algo que tristemente han conseguido en muchos casos; y que unos aceptan sin rechistar, y otros-cada día somos más-rechazamos de plano por abyecta, manipuladora y falsaria. Y por último están los de esa tribu del “no” a todo aquello que pueda encaminarnos hacia nuestra tan anhelada libertad, sin ofrecer ninguna alternativa a su constante negación cerril, encubierta tras unas ideologías personales y partidistas, pretendiendo con ello esconder su razonamiento final y único, que no es otro más que contundentemente les es beneficioso para ellos y sus bolsillos, vivir en una eterna protesta.

Para concluir, nuestra defensa contra el continuado ataque de nuestros enemigos, pasa inicialmente por no acudir a la llamada de las urnas franco-españolas pues realmente legitimaríamos nuestra esclavitud, por ello debemos basar nuestras acciones en una desobediencia civil, política y fiscal verdadera contra esos Estados imperialistas, prosiguiendo con la formación de un Gobierno provisional pero propio y si es necesario proclamar una nueva Declaración de Independencia para nuestro Estado de Nabarra, para así alcanzar finalmente nuestra ansiada libertad, la cual permanece actualmente secuestrada desde Madrid y Paris.

La dualidad de la democracia y el totalitarismo

La dualidad de la democracia y el totalitarismo
Alots Gezuraga, Errigoiti (Nabarra)

“La libertad y la democracia son sólo posibles cuando la resuelta voluntad de una nación de no ser regida como una manada de borregos está permanentemente viva” Max Weber (1864-1920, filósofo, economista, jurista, historiador, politólogo y sociólogo alemán).

Es de gran importancia en la historia de los Estados europeos y de la democracia el Derecho germánico, en el cual existe la dualidad “pueblo-rey” como modelo de Estado democrático que perdura hasta la actualidad en Europa, equilibrio que hoy es entre “pueblo-gobierno”, dualidad que diferencia el modelo democrático del que no lo es.

Los estadios demagógicos, donde el pueblo se alza y/o el gobierno desaparece, son sólo períodos de transición. El equilibrio entre la dualidad gobierno-pueblo será lo que diferencie a los Estados, que en general se pueden clasificar como totalitarios cuando ese equilibrio desaparece a favor del gobierno, siempre dispuesto a que se produzcan ya que son modelos que le favorecen –aquí estarían los Estados imperialistas, despóticos, absolutistas, fascistas y los totalitaristas modernos- o los Estados democráticos, los menos, donde el pueblo logra mantener el equilibrio, tiene un poder real sobre su gobierno. Por tanto, el dualismo “pueblo-gobierno” existe en sociedades democráticas, donde el Estado es controlado por el pueblo, y no existe en los Estados totalitarios.

“Mientras que en Castilla primero y más tarde, pero de forma mucho más refinada, en Francia, conseguían los monarcas absolutos erradicar casi definitivamente la libertad de sus respectivos reinos, en Nabarra, en Aragón, en Cataluña, en Inglaterra, en Suiza, en los Países Bajos, los respectivos pueblos mantuvieron el principio y la práctica del poder popular impidiendo la aparición o, al menos el afianzamiento, del despotismo en forma de dominio exclusivo del gobierno. En algunos lugares –en Francia y en España- los estados han suplantado ya a sus respectivos pueblos. Avances o retrocesos en una u otra dirección constituyen no sólo el meollo de la historia política de Occidente desde las invasiones bárbaras hasta nuestros días, sino el verdadero trasfondo de la historia de la humanidad”. “Pueblo y poder”, Joseba Ariznabarreta.

Esta dualidad del Estado, traerá numerosas guerras y luchas internas entre el rey y los señores feudales en la Edad Media y siglos posteriores en Europa, al pretender los reyes convertirse en absolutistas, es decir, en los únicos poseedores del poder, modelo de monarquía que cuajó tempranamente en España y mucho más tarde en Francia, llegando después el absolutismo ilustrado de “todo por el pueblo sin el pueblo”.

El nacimiento de España, comenta el pensador español Ortega y Gasset en su libro “España invertebrada”: “Eran, pues, los visigodos germanos alcoholizados de romanismo, un pueblo decadente que venía dando tumbos por el espacio y el tiempo cuando llega a España, último rincón de Europa, donde encuentra algún reposo. Por el contrario, el franco irrumpe intacto en la gentil tierra de Galia, vertiendo sobre ella el torrente indómito de su vitalidad.

(…) España es un organismo social; es, por decirlo así, un animal histórico que pertenece a una especie determinada, a una tipo de sociedades o “naciones” germinadas en el centro y occidente de Europa cuando el Imperio Romano sucumbe. Esto quiere decir que España posee una estructura específica idéntica a la de Francia, Inglaterra e Italia. Las cuatro naciones se basan el la conjunción de tres elementos (…): la raza relativamente autóctona, el sedimento civilizatorio romano y la inmigración germánica.

(…) Esta acción personal de los señores germanos ha sido el cincel que esculpió las nacionalidades occidentales. Cada cual organizaba su señorío, lo saturaba de su influjo individual. Luchas, amistades, enlaces con los señores colindantes fueron produciendo unidades territoriales cada vez más extensas, hasta formarse los grandes ducados. El rey, que originariamente no era sino el primero entre los iguales, primus inter pares, aspira de continuo a debilitar esta minoría poderosa. Para ello se apoya en el “pueblo” y en las ideas romanas. (…) Quien crea que la fuerza de una nación consiste solo en su unidad juzgará pernicioso el feudalismo. Pero la unidad solo es definitivamente buena cuando unifica grandes fuerzas preexistentes (…). Por eso es un grandísimo error presuponer que fue un bien para España la debilidad de su feudalismo (…) En Francia hubo muchos y poderosos (Señores feudales); lograron plasmar históricamente, saturar de nacionalización hasta el último átomo de masa popular (…) El poder de los “señores” defendió ese necesario pluralismo territorial contra una prematura unificación en reinos”.

(…) Tuvo España el honor de se la primera de nacionalidad que logra ser una, que concentra en el puño de un rey todas sus energías y capacidades. Esto basta para hacer comprensible su inmediato engrandecimiento (…) Mientras el pluralismo feudal mantenía desparramado el poder de Francia, de Inglaterra, de Alemania, y un atomismo municipal disociaba a Italia, España se convierte en un cuerpo compacto y elástico.

Más la misma subitaneidad que la ascensión de nuestro pueblo en 1500 (por tanto, España como tal nace a partir de los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón “el Falsario”), se produce su descenso en 1600 (…). La unidad se hizo tan pronto porque España era débil, porque faltaba un fuerte pluralismo sustentado por grandes personalidades de estilo feudal. El hecho, en cambio, de que todavía en pleno siglo XVII sacudan el cuerpo de Francia los magníficos estremecimientos de la Fronda (sublevación del pueblo parisina contra los tributos excesivos, 1648-52), lejos de ser un síntoma de morboso, descubre los tesoros de vitalidad aún intactos que el francés conservaba del franco. Convendría, pues, invertir la valoración habitual. La falta de feudalismo, que se estimó salud, fue una desgracia para España; y la pronta unidad nacional que parecía un glorioso signo, fue propiamente la consecuencia del anterior desmembramiento.

Es decir, en la formación de Francia, los condes, duques y demás títulos nobiliarios funcionaban realmente de contrapoder a los reyes, mientras que el rey de Francia, de la antigua estirpe franca, en realidad sólo mandaba directamente sobre una franja de un territorio minúsculo con centro en París. El rey tuvo que conquistar o asentar mediante matrimonios todos los ducados y condados bajo la corona francesa, y lo logró gracias sobre todo a la “Guerra de los 100 años” (siglos XIV-XV) provocada por los intereses ingleses en Normandía y Akitania (donde estaba enclavada la Baskonia continental) y la posterior conquista del rey de Francia de estos territorios apoyado por sus nobles, pero el proceso fue muy paulatino con sublevaciones importantes como la que menciona Ortega y Gasset de la Fronda.

En España la situación fue bien diferente, Castilla y Aragón arrasaron todos los reinos moros, conquistaron el reino gallego y el reino de Nabarra. No les quedaba resistencia interna de sus propios pueblos pues estos se agrupan en torno a un rey que destruyó en la lucha Comunera la resistencia de la incipiente burguesía (principios del siglo XVI). La nobleza, con Fernando de Aragón “el Falsario” y Carlos I de Gante o de Alemania, no se resiste al rey, de cuyas conquistas y rapiñas por todo el mundo participan animadamente, y cuando no, forman una burocracia que vive en Corte la española. Sólo el pueblo nabarro y el catalán, se convertirán en la resistencia al sistema de Estado absolutista español (contrafuero y su correspondiente matxinada), lo que provocará los episodios armados de violencia dentro de la corona castellano-aragonesa (española) de los siglos XVII (como la Guerra dels segador) y XVIII (centralismo borbónico), pero sobre todo del siglo XIX (Guerras Carlistas en defensa de los Fueros), además de la conquista del reino de Granada (1492) y el final de la conquista del sur del reino de Nabarra aún libre (1512-24).

El pueblo español no existe para su rey, ni tal pueblo adquirirá conciencia de ser un único pueblo o nación hasta las invasión francesa del siglo XIX, frente a los súbditos de la corona española anterior, pues la unión política castellano-aragonesa no supuso una inmediata unión idiomática, cultural, administrativa y mucho menos una unión nacional como se pretende desde el nacionalismo español actual (romanticismo trasnochado). El sevillano Antonio de Nebrija (1444-1522) al servicio de Fernando de Aragón “el Falsario” (muerta Isabel la Católica y casado para entonces en segundas nupcias con la francesa Germana de Foix), dejó escrito sobre los nabarros que acababan de conquistar las huestes españolas: “prestaron juramento formulario de que en adelante serían españoles y estarían sometidos a los príncipes hispanos”, por tanto estaban “sometidos” por primera vez a unos nuevos príncipes-reyes “hispanos”.

En su famoso libro “La rebelión de las masas”, Ortega y Gasset lo describe así: “Para explicarnos cómo se han formado Francia y España, suponen que Francia y España preexistían como unidades en el fondo de las almas francesas y españolas. ¡Como si existiesen franceses y españoles originariamente antes que Francia y España existiesen! ¡Como si el francés y el español no fuesen, simplemente, cosas que hubo que forjar en dos mil años de faena!”

Es mucho menos conocido en general, pero igual de democrático que el Derecho germánico, el Derecho pirenaico, donde también está presente esa dualidad “gobierno-pueblo”, derecho autóctono y diferente al resto que sobrevivió incluso al Imperio romano. En el caso de Nabarra, uno de los Estados donde se aplicaba el Derecho pirenaico (aunque no el único), el equilibrio pueblo-rey se ve claramente en los Infanzones Nabarros o de Abarca, también llamados de Obanos por el lugar principal donde celebraban sus reuniones, los cuales nacieron a finales del siglo XII con Sancho VII el Fuerte y que alcanzaron entre 1283-1328 su máximo esplendor. Su principal función era la de controlar los atropellos o contrafueros del rey y de los ricohombres nabarros, así como ejercer la justicia en el reino. Los infanzones funcionaban en “Hermandad” con las “buenas villas” contra los malhechores, pero también, según comenta el párroco de Aldaba, “las Juntas nacieron reinando Sancho el Fuerte para defenderse infanzones, labradores y eclesiásticos de los atropellos del rico hombre”. Iñigo Martínez de Sunbiza comenta al respecto que “con la autorización del propio rey, eran los hombres pobres defendidos y la tierra estaba en paz”.

“En el axioma de las Juntas de Infanzones ‘‘pro libertate patria gens libera state’’ se recoge la constitucionalización del principio de que las libertades públicas y privadas son imprescindibles para la libertad de la nación” comenta Tomás Urzainqui, el cual explicaba así este equilibro dual de la democracia nabarra: “Su función era por tanto ponderar el poder del monarca y dirimir disputas entre nobles, su lema se puede traducir bien como: “Por la libertad de la Patria, el pueblo sea libre”, o también como: “sea la gente libre por la libertad de la Patria”, más abierto y liberal que la Carta Magna inglesa que es de la misma fecha”.(1)

Pero, el Derecho germánico surgía de un sentimiento étnico germánico basado en los vínculos personales y gentilicios con el jefe, los cuales eran de índole privada. En el Derecho pirenaico, el apelativo «baskones» hace referencia a un sentimiento de pueblo, es por tanto nacional y hace referencia al conjunto del pueblo y a la defensa común de los intereses de la colectividad. Este concepto de pueblo se desarrolla por tanto en el ámbito del Derecho público, mientras que en el germánico lo hace en el Derecho privado.

Es decir, existe una diferencia “sutil” entre el Derecho germánico y el pirenaico, el primero es una relación pactada entre una parte del pueblo germánico con un miembro destacado del mismo que le convertía en su rey o dirigente, por lo que podría tener el pueblo varios jefes a la vez, como Rodrigo que autoproclamado rey intentaba invadir las baskona Iruña-Pamplona a la entrada de los musulmanes en el 711, o como el franco-merovingio Clodoveo, que asesinó a todos los reyezuelos germánicos-francos como Siagrio en Soissons para hacerse con el territorio entre los ríos Sommer y Loira, además venció a los pueblos germánicos hermanos de los turigios, burgundios, alamanes y armoricanos en el siglo VI, mientras que, en el Derecho pirenaico, es todo el pueblo el que elegía a un sólo rey desde el primero de ellos, Eneko Aritza tras la Segunda Batalla de Orrega-Roncesvalles, precisamente contra el imperialismo franco.

En los Fueros, en los que se plasma el Derecho pirenaico con su base consuetudinaria, figura en las primeras redacciones de lo que luego se llamará Fuero General esa dualidad democrática -época de Sancho VI el Sabio y Sancho VII el Fuerte, mediados y finales del siglo XII-: ‘‘fuero que ha el rey de Navarra con todos sus navarros y los navarros con el Rey’’. El juramento de los reyes de Nabarra de 1234 mantiene viva la idea de que las cosas juradas no eran concesiones o privilegios revocables, sino que formaban parte de la misma Constitución política del Reino. Las Leyes están por encima del Rey: “antes leyes que reyes”.

Es más evidente incluso esta dualidad en los estamentos de las Cortes nabarras que tienen clara conciencia de que actúan en nombre de ‘‘todo el pueblo de Navarra’’ o de ‘‘todo el pueblo del regno de Navarra’’. En ninguna otra monarquía europea habían logrado los ‘‘estados generales’’ imponer a la Corona el juramento de las leyes y la reparación de agravios como requisito previo a la investidura real, ya presente al menos desde el padre de Sancho VI, García Ramírez el Restaurador (1134-1150), elegido por una Junta de infanzones contra la voluntad del anterior rey.

Tal y como dejó escrito su hijo Sancho VI el Sabio en el Laudo de Londres de 1177, su padre era rey por “divina voluntate et fide naturaliun hominum suoarum exhibita”, es decir, por la fidelidad probada de sus moradores naturales, caso único en Europa. García Ramírez el Restaurador era rey soberano por voluntad de sus súbditos que así lo nombraron, para ello debió previamente, como era costumbre, jurar los Fueros o el pacto con el pueblo.

En el Estado nabarro, legalmente, el reino compartía la soberanía con el rey. El reino estaba encarnado en las Cortes, que a su vez se constituían con los representantes de las universidades (comunidad vecinales o villas), los militares (nobleza) y los eclesiásticos. La política del país se regía por un doble contrato: uno entre el príncipe y su pueblo, y otro entre el pueblo y la asamblea encargada de representarle; en los dos casos la base del contrato era el respeto de las Leyes constitucionales o Fueros.

Por tanto, mientras que el ejercicio del poder en Nabarra era objeto de un contrato entre el rey y las Cortes o Estados Generales, el absolutismo triunfante en Francia y España suponía la organización de un poder político férreamente sometido al control exclusivo del rey y de sus funcionarios. Estas ideas políticas se encuentran en el funcionamiento de las instituciones y estados generales de los países del Estado pirenaico de corona Nabarra-Beárn-Foix-Labrit (incluidos Bigorra, Coserans, Comminges, Domezan, Armagnac, Andorra, etc.) al menos entre 1481 a 1620 (año de la invasión francesa del reino de Nabarra), prolongándose con dificultades hasta 1789 (año de la Revolución Francesa), consiguiendo mientras tanto triunfar definitivamente en los Países Bajos e Inglaterra durante los siglos XVI y XVII. En el Proemio del Fuero Reducido de 1528 y en el Preámbulo del Fuero de Beárn de 1551 promulgado por Enrique II de Nabarra “el Sangüesino”, se percibe el sentido republicano de la elección del rey, cuya figura queda supeditada a las libertades (entresacado del texto mencionado de Tomás Urzainqui Mina y de su libro “Navarra Estado Europeo”).

“Con su sentido innato de la libertad en comunidad o colectividad comunal, así como su autonomía en solidaridad, los vascos son los testigos de la más vieja democracia en el mundo occidental” Franz-Karl Mayr, Doctor en filosofía por la universidad Portland en el libro “El matriarcado vasco”.

La dualidad democrática gobierno-pueblo, da un gran paso atrás en Francia tras su Revolución de 1789 (si exceptuamos la efímera Comuna de París de 1871) y en España tras la invasión francesa de 1808, estos Estados imperialistas se embarcan desde entonces en un proyecto inconcluso o “invertebrado”: el Estado-nación hecho desde el gobierno, de arriba a abajo (no una nación que se da un Estado para organizarse y defenderse como Nabarra, nación-Estado), y han logrado que -en mayor parte- la sumisión de la ciudadanía sea voluntaria, “fruto del devenir histórico”. Se trata de confundir el pueblo-nación y el gobierno en uno solo: el Estado totalitario por antonomasia, “a partir de ahí se justifica el estado por ser una nación, pero ésta fue brutalmente creada primero” (Joseba Ariznabarreta).

Robespierre (1758-1794), miembro de la Asamblea Constituyente y jacobino en la Convención de París, mediante un estado de excepción con una brutal represión para el que se creó el término de “terrorismo”, centralizó todos los poderes en su persona, él lo decía mucho más claro: “Nuestra voluntad es la voluntad general”, es el comienzo del totalitarismo del Estado-nación, esta frase es más totalitaria que la del “rey Sol”, Luis XIV (1643-1715) “El Estado soy yo”, que se refiere a que el gobierno-institución es sólo él frente al pueblo, aunque la frase es probablemente apócrifa (Luis tenía 1 mes en la fecha cuando se supone que la dijo), pero en su lecho de muerte sí que dijo: «Je m'en vais, mais l'État demeurera toujours» («Me marcho, pero el Estado siempre permanecerá»), el Estado-institución francés era un hecho totalmente consolidado, pero de un rey frente a un pueblo.

Desde la Revolución francesa, poco a poco, ya no hay una lucha entre los reyes versus pueblo, ahora simplemente hay dictadores y gobiernos que dicen ser parte del pueblo-nación y que mediante elecciones y parlamentos manipulados o no (depende de si les hace falta), se hacen con el poder absoluto sin resistencia por parte del pueblo. Como el propio Robespierre argumentaba: “para hacer una tortilla, hay que romper lo huevos”, así nació el modelo Estado-nación totalitario: “la tortilla francesa”.

La sociedad se identifica más con la nación –el resto de personas de su colectividad cultural y política- que con el Estado-institución, por lo que los gobernantes buscan la confusión de ambos términos para conseguir así una mayor sumisión del pueblo a sus necesidades particulares. El gobierno trata de hacer creer que sus necesidades son las del interés general, que el suyo es el interés del pueblo al que pretende suplantar: “Todo el poder del estado reside en el poder de las masas que lo sostienen y apoyan. Por lo que es tan importante para él apoderarse del corazón y la opinión de las mismas, a fin de convertirlas en UN pueblo al que cabe también denominar estado incluso gobierno, porque los tres términos designan ahora la misma realidad social y contienen los mismos objetivos (…). El estado nunca hubiera podido imponerse durante mucho tiempo sin disfrazarse de pueblo, la nación en el mundo en el que vivimos”. “Pueblo y poder”, Joseba Ariznabarreta.

Esa búsqueda de más poder, llevó a los grandes gobernantes a la invasión de otros pueblos y Estados, pueblos a los cuales luego pretendían convertirlos en el suyo, usando para ello todos los medios violentos (leyes, jueces y fuerzas de seguridad del Estado) e ideológicos a su alcance (como la religión o las escuelas) para “igualarlos” en idioma, cultura, enseñanza, ideología, religión etc. El siglo XIX es el siglo del imperialismo, J.M. Roberts en su libro “Historia Universal” lo resume así: “Tras la ola imperialista, dejando de lado la Antártida y el Ártico, menos de la quinta parte de la superficie del mundo pasó a estar bajo una bandera europea o bajo un país colonizado por Europa en 1914, y de esta reducida fracción, sólo Japón, Etiopía y Siam disfrutaban de una autonomía real”. Como dejó escrito Iñaki Aginaga en su cuaderno Erresuma nº 1: “el imperialismo es especie del totalitarismo”, pero el pueblo que oprime a otro pueblo no puede se libre, “El imperialismo es: genocidio/etnocidio, expolio y explotación” Joseba Ariznabarreta “Pueblo y Poder”.

El siglo XX es el del perfeccionamiento de los Estados totalitarios, los fascistas y los comunistas, los “de derechas” y los “de izquierdas”. Los Estados totalitarios de derechas dieron otro paso con el fascismo, el pueblo era para ellos sólo su instrumento para aumentar el poder del gobierno, una mera herramienta, de ahí su tendencia a la guerra y al imperialismo, era el culto al poder absoluto encarnado en un “duche”, “führer” o “caudillo”. Nietzsche (Alemania 1844-1900) y después Ortega y Gasset (España 1883-1955) hablaban del “Super-hombre”, de la supervivencia del más fuerte, de la destrucción del más débil, el Estado debe estar en manos de unos pocos hombres superiores al resto que están a su servicio.

“Cuando todo es estado, el estado se vuelve irreconocible, se anonada, puesto que ya no hay nada que permita distinguirlo del pueblo condición necesaria para la existencia de aquél. Cuando el pueblo muere, muere el estado con él, sólo quedan rebaños de “hombres” (…) unidos en y por la obediencia a sus amos: pueblo de demonios” “Pueblo y poder”, Joseba Ariznabarreta.

Dentro de esta teoría fascista-totalitaria, se perpetúa en España un dictador, el cual en una de sus primeras alocuciones radiada el 1 de octubre de 1936, nos deja la definición de fascismo, era el militar español alzado en rebeldía Francisco Franco: "España se organiza en un amplio concepto totalitario, por medio de instituciones nacionales que aseguran su totalidad, su unidad y continuidad. El carácter de cada región será respetado, pero sin perjuicio de la unidad nacional, que la queremos absoluta, con una sola lengua, el castellano, y una sola personalidad, la española". El dictador murió feliz en la cama, sólo la colonia peninsular de Nabarra junto a Catalunya le plantaron cara hasta el final.

En este discurso el pueblo ha muerto, el Estado es el único superviviente, “las instituciones nacionales”, el Estado ya no es la organización política de una sociedad o pueblo, es la “sociedad en sí”, lo es todo, tal y como explicaba Nietzsche en su libro “Así habló Zaratrusta”: “En alguna parte hay todavía pueblos, pero no entre nosotros, hermanos míos: entre nosotros hay Estados ¿Estado? ¿Qué es? Prestadme atención, voy a hablaros de la muerte de los pueblos”.

Por su parte, el comunismo marxista preveía que el pueblo proletario llegaría al poder y por tanto se acabaría con el dualismo burguesía-proletariado, “la dictadura del proletario” la llamó Karl Marx. El gobierno equivaldría para Marx a la burguesía poseedora del capital o medios de producción y el “proletario” al pueblo (el que aporta la “prole” a la cadena de producción), en la lucha de clases vencería la “masa orteguiana”: vencería el “proletario”, ¡Proletarios de todos los países, uníos! (“Manifiesto comunista”).

Karl Marx (Alemania 1818- Londres 1883), siguiendo la corriente hegeliana e incluso presocrática de la dialéctica, veía en ello la evolución natural e irreversible de la historia de la humanidad, “un fantasma recorre Europa, el fantasma el comunismo”, para Marx y Engels el dualismo de clase es el que explica la historia de la humanidad: esclavo-amo, señor feudal-vasallo, capitalista-proletario, basándose para esta clasificación en los medios de producción. Esos medios de producción serían la infraestructura (el poder tecnológico) condicionaba la supraestructura o todos los aspectos del poder social (el religioso y/o ideológico, el económico y el político): “La historia de todos las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases” Karl Marx.

Para Marx, al llegar el proletariado al poder y con la propiedad pública de los medios de producción (el kapital), desaparecerían las clases: “En sustitución de la antigua sociedad burguesa, con sus clases y sus antagonismo de clase, surgirá una asociación en el que el libre desenvolvimiento de cada uno será la condición del libre desenvolvimiento de los demás”. Esto supondría la desaparición del Estado o el dualismo gobierno-pueblo, por tanto sería más bien un planteamiento anarquista, así, en la mencionada obra comenta: “Una vez en el curso del desarrollo haya desaparecido las diferencias de clase y se haya concentrado toda la producción en manos de los individuos asociados, el Poder público perderá su carácter político. El Poder político, hablando propiamente, es la violencia organizada de una clase para opresión de otra (se refiere, claro está, al Estado)”.

Marx distinguía las clases en función de si eran poseedores de los medios de producción o no, pero Marx no demuestra que lo que marca la diferencia de clase sea precisamente esa propiedad (en el reino de Nabarra, por ejemplo, existían en la Edad Media muchos pequeños propietarios de tierras que no responden ante un señor feudal y en la Revolución industrial de la Nabarra Occidental también hubo lugar para innumerables PYMES, donde el propietario o “capitalista” era un trabajador más), ni siquiera definió lo que era una “clase social”, sólo las señaló en base al criterio apriorístico comentado de la propiedad de los medios de producción, tal y como aclara el economista austriaco-americano J.A. Schumpeter (1883-1950) en su libro “Capitalismo, socialismo y democracia”.

Para Marx y Engels, sería el propio capitalismo el que llevaría inexorablemente a la revolución obrera y a su toma del poder, sin embargo, en el “Manifiesto comunista”, el propio Marx hablaba ya de lo que en realidad ha ocurrido: los gobernantes cedieron en parte su presión-poder sobre el pueblo, les concedieron parte de sus reivindicaciones: sindicatos, mejoras sociales etc. y el “fantasma del comunismo” desapareció como una azucarillo en un vaso de agua:

“El socialismo conservador o burgués: una parte de la burguesía desea remediar los males sociales con el fin de consolidar la sociedad burguesa. A esta categoría pertenecen los economistas, los filántropos, los humanistas, lo que pretenden mejorar la suerte de la clase trabajadora (…) Los burgueses socialistas quieren perpetuar las condiciones de vida de las sociedad moderna, pero sin luchas y los peligros que surgen fatalmente de ellas. Quieren perpetuar la sociedad actual, pero sin los elementos que la revolucionan y descomponen. Quieren la burguesía sin el proletariado”.

Del mismo modo, Marx también se daba cuenta de la existencia de una fuerza que se ha mostrado superior a la fuerza unificadora de la clase social, la nación: “La lucha del proletario contra la burguesía es el principalmente una lucha nacional. Es natural que el proletario de cada país debe acabar en primer lugar con su propia burguesía” (…) “En la misma medida que sea abolida la explotación de un individuo por otro, será abolida la explotación de una nación por otra”.

El comunismo no cuajó más que en unos pocos Estados, por lo que no se cumplió la ansiada “liberación” en cadena de todo el proletario del mundo nación a nación (en realidad Estado a Estado). Se pasó entonces a la conquista pura y dura de un Estado a otro para imponer el modelo de “socialista científico” o comunismo, con Rusia como adalid tras la Revolución Bolchevique que comenzó en 1917 (ya habían fallecido para entonces Marx y Engels), era el viejo imperialismo del Estado más fuerte (el que más armamento tiene y mejor sabe hacer la guerra), no hubo “dictadura del proletario” sino un nuevo sistema económico –con los medios de producción públicos y con un mercado planificado- y un nuevo modelo de Estado totalitario: el comunista, donde el pueblo se convierte en una masa ilimitada de ineficiente y borreguil funcionariado al mero servicio del poder, el cual está totalmente centralizado en un gobierno omnipresente y todopoderoso, modelo que se demostró económicamente inviable o cuando menos inferior al desarrollado por “el socialismo conservador o burgués” llamado después “socialismo reformista o revisionista” y hoy “socialdemocracia”, separado definitivamente del comunismo tras la Segunda Internacional en 1889.

Desde este período de la historia y hasta el presente, J.R. Roberts profesor de historia en Oxford y Cambridge, en su libro “Historia Universal” comenta: “Nunca hasta ahora había habido tantos Estados. Nunca hasta ahora había habido tanta gente que ve en un gobierno la mejor forma de garantizar bienestar, y no un enemigo inevitable”.

Es el Leviatán, el monstruo en su pleno apogeo del que hablaba Hobbes ya en el siglo XVII: “Mediante el Arte se crea ese gran Leviatán que se lo come todo y que se puede llamar indiferentemente república o Estado, y que no es sino un hombre artificial, aunque de estatura y fuerza superiores a las del natural, para cuya defensa y protección fue pensado. Allí la soberanía es un alma artificial que da fuerza y movimiento al cuerpo entero; los magistrados, y otros funcionarios de la judicatura y ejecución, son las articulaciones...”

Estos modelos totalitarios fascista-comunista cayeron y la presión de los pueblos europeos –aún vivos pese a todo- hizo que el gobierno tuviera que afinar el modelo para no perder ni un ápice del poder. Como dijo Alexis de Tocqueville (Francia 1805-1859), “el totalitarismo moderno sólo se puede imponer revestido de democracia”.

“El totalitarismo moderno”, explicaba IPARLA en abril 1989, es: “sumisión generalizada de toda la oposición, monopolio de la violencia, concentración del poder, absorción administrativa y uniforme del conjunto de la vida social, confiscación y utilización sistemática de los medios modernos de condicionamientos ideológico y de camuflaje de la propia naturaleza del poder político”.

El totalitarismo toma diferentes formas según conveniencia y devenir histórico. El Estado totalitario hoy se viste de democrático y de Estado-nación para poder subsistir, por ello tiene toda la apariencia de democrático, tiene libertad de expresión (con flagrantes excepciones como cierres puntuales de periódicos), incluso se vota y hay diferentes opciones que al principio eran apenas diferenciables y muy restringidos el número de posibles votantes entre los más pudientes (como en la España “liberal” del siglo XIX con Canovas del Castillo y Sagasta) para, finalmente, conseguir el sufragio universal: Francia en 1914 y en España 1931 (en el Derecho pirenaico, hasta su abolición en el siglo XIX, el sufragio era un voto por familia o fuego).

No es nuevo por tanto, incluso el mencionado caudillo español F. Franco ya lo había intentado, así llamaba a su régimen militar fascista “democracia orgánica” y la gente votaba, había un sindicato y se formaba un parlamento con el que se mantenía el paripé de una supuesta dualidad “democrática” pueblo-dictador elegido por aquél. Pero votar o que haya diferentes opciones para ser votadas, no es suficiente para que un Estado sea democrático (es una condición más aunque la más visible), es imprescindible que exista además la dualidad en equilibrio entre gobierno-pueblo, incompatible a su vez con la existencia del imperialismo o un pueblo sometido militarmente a un gobierno que no es el propio.

El Estado totalitario actual toma forma de una democracia parlamentaria, pero incluso hoy es evidente la falta de la dualidad democrática en muchos de ellos como en España, “Hitler, Stalin, Franco u otros desaparecidos adalides del fascismo, se convierten en chivos expiatorios para exculpar a regímenes que nos son sino remozada continuación de los que aquellos guiaron y sostuvieron”. “Historia Universal”, J.M. Roberts.

Ese totalitarismo en el caso español ha quedado plasmado en Constitución actual o Ley Orgánica principal de 1978, por un lado podemos leer en el Artículo 1 en su punto 2 de esa Constitución española de 1978: “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. Pero el totalitarismo no quiso pasar desapercibido, así que impone al pueblo-nación en el Artículo 8. 1.: “Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”. El profesor y filósofo español J. L. López Aranguren (Ávila 1909-Madrid 1996) lo decía tenía muy claro: “vivimos en un régimen que, bajo apariencia de democracia, tiene un poder absoluto”.

El coronel del Estado Mayor español durante aquellos años, Amadeo Martínez Inglés, lo explicaba también en su libro “La transición vigilada”: “Los generales franquistas dijeron a los políticos: o me firman esto de la democracia con la monarquía, o aquí hay un golpe militar y volvemos a lo de antes. (…) En una democracia real la única misión que deben tener las fuerzas armadas es la defensa exterior del país. Ningún país moderno contempla la defensa contra un enemigo interior, para eso están la policía y las Fuerzas Seguridad del Estado. (…) ¿Cómo vamos a ser garante el ejército de ordenamiento constitucional, si en democracia éste de puede cambiar cada vez que así lo decidan sus ciudadanos?”. Es decir, España (o Francia), es doblemente totalitaria, como Estado imperialita y como proyecto de Estado-nación totalitario, donde el gobernante que mande sobre el ejército es el verdadero soberano de España y no el pueblo español, el cual queda supeditado al primero y queda escrito en la Constitución -aunque no era necesario-.

“Caben grados en la democratización del Estado, sin que sea posible quizás jamás alcanzar el óptimo en tal dirección. Pero hay un mínimo de condiciones sin cuya presencia no cabe ya denominar a un Estado democrático (…). Ineludible en un sistema democrático, es la posibilidad para todo cuerpo político de asegurar mediante la fuerza propia de uno u otro género, la defensa de las instituciones con las que se ha dotado y al mismo tiempo de controlar también a sus propios guardianes (…); el ejército español sigue siendo en todo caso custodio sólo de los permanentes intereses de la “nación” española que están hoy por hoy en las antípodas de los nuestros. (…) No hay posibilidad para los vascos de participar en la política general del Estado (español)” Joseba Ariznabarreta “Pueblo y Poder”, Orreaga 2007.

El tener que dejarlo por escrito y el no admitir incluso hoy suprimir ese artículo, denota una España inconclusa o “invertebrada” como comentaba Ortega y Gasset, desde la corona de Estados o naciones anterior entorno a un rey o monarca, al modelo totalitario de Estado-nación del siglo XIX, al cual se le sumó unas votaciones para darle apariencia de democrático después, pero el imperialismo es lo que tiene “la dificultades aparecen cuando se conquistan dominios en una región con lengua, costumbres y leyes diferentes, y hay que tener mucha suerte y mucha habilidad para conservarlos (…) Y quien se adueñe de una ciudad (o Estado) acostumbrada a ser libre y no la destruya, que se espere ser destruido por ella, porque el nombre de la libertad y de las antiguas instituciones siempre encuentra refugio en la rebelión, y ni el tiempo transcurrido ni los beneficios obtenidos pueden hacer que sean olvidadas” Nicolás Maquiavelo, “El príncipe”. España sabe que si fuera una democracia real, el pueblo nabarro y el catalán volverían a conseguir su libertad (derecho de autodeterminación), pero incluso sin catalanes ni nabarros, el pueblo español parece incapaz de controlar la tendencia al totalitarismo de su gobierno.

En estos Estados totalitarios actuales como el español o el francés, es perfectamente aplicable lo que decía Ken Livingstone, el alcalde laborista de Londres entre los años 2000 y 2008: “Si las elecciones servirían para algo, las suprimirían”.

En Andorra el Derecho pirenaico está en pleno vigor en su Constitución de 1993, gracias a la coincidencia en un momento de la historia en la misma persona la corona del reino de Nabarra y el condado de Foix (coprícipe de Andorra junto con el obispo de la Seu de Urgell), el cual introdujo el Derecho pirenaico en el pequeño Estado andorrano, ésta Constitución en su Artículo 1 en su punto 3 dice: “La soberanía reside en el pueblo andorrano, que la ejerce mediante las diferentes clases de participación y de las instituciones que establece esta Constitución”. Es decir, unas instituciones estatales y/o gobierno al servicio y bajo el control del pueblo andorrano, no hay añadidos posteriores ni matices, el pueblo y el gobierno quedan separados y en equilibrio: en democracia.

NOTA

1. DEIA 24 de julio del 2004

NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda
ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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