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2026/01/26

Soberanía, autodeterminación y violencia selectiva: una lectura nabarra del derecho de los pueblos

 


Soberanía, autodeterminación y violencia selectiva: una lectura nabarra del derecho de los pueblos

Nestor Lertxundi

I. Nabarra y la confusión contemporánea

Existe una confusión profundamente arraigada en el lenguaje político y mediático cuando se habla de Nabarra. Para unos es una comunidad autónoma o una provincia española; para otros, una provincia más dentro de Euskal Herria. Ambas definiciones, sin embargo, comparten un mismo error de base: ninguna responde a lo que históricamente ha sido Nabarra.

Nabarra no nace como una provincia ni como una entidad cultural subordinada, sino como un Estado europeo con continuidad histórica, instituciones propias, derecho público y una proyección territorial definida durante siglos.

La desaparición de Nabarra del mapa político no fue el resultado de una decisión democrática ni de un proceso natural, sino de una ocupación progresiva y compartida por las monarquías española y francesa, con la legitimación ideológica del Vaticano, que fragmentó su territorio y anuló su soberanía.

El espacio histórico nabarro, documentado en fuentes medievales y modernas, se extendía desde Calatayud hasta Foix, desde Toulouse hasta las cercanías de Bordeaux, y alcanzaba el litoral occidental hasta Castro Urdiales. Reducir hoy Nabarra a una comunidad administrativa contemporánea es un ejercicio de amnesia histórica deliberada.

Nombrar correctamente a Nabarra no es un gesto identitario ni folclórico: es un acto de precisión histórica y de honestidad política.

II. Nabarra como sujeto político preestatal

Antes de la consolidación del Estado moderno centralizado, el espacio baskón-nabarro desarrolló formas de organización política basadas en la comunidad vecinal. El auzo no era únicamente una unidad social, sino una institución con significado jurídico y político. La auzokrazia (termino que surge dentro del paradigma nabarro en sustitución del conocidísimo democracia prostituido y corrompido), constituía un sistema de autogobierno en el que las decisiones fundamentales eran adoptadas por la comunidad, y los cargos −como el auzapeza− eran elegidos por los propios vecinos, sin mediación de poderes externos.

Este modelo no responde a una idealización romántica del pasado, sino a una constatación histórica: la soberanía no residía en un centro abstracto, sino en la comunidad organizada.

La ruptura de este sistema no se produce de forma natural, sino como consecuencia de procesos de imposición externa: la cristianización apostólica romana, la introducción de estructuras patriarcales jerárquicas y, posteriormente, la conquista militar y jurídica. A partir de ese momento, la fragmentación comunal se consolida también en el plano legal, desplazando la soberanía del auzo al aparato estatal.

Lejos de desaparecer, el sujeto político baskón se rearticula históricamente. Tras las invasiones visigodas y otros procesos de presión externa, emerge primero en el ámbito pirenaico, luego en el Reino de Iruñea y finalmente bajo el Reino de Nabarra. No se trata de fundaciones ex nihilo, sino de reconfiguraciones sucesivas de un mismo cuerpo político que conserva una lógica propia diferenciada del Estado moderno homogéneo.

III. Lengua, prohibición y poder

La primera prohibición conocida y documentada del uso del uskara en Nabarra ocurre en Huesca y data del año 1349. En ese año, el concejo o ayuntamiento de Huesca emitió unas ordenanzas municipales que prohibían a los intermediarios del mercado (los corredores o corredors) usar el uskara (llamado entonces basquenç) en las transacciones comerciales en el mercado de la ciudad, junto al árabe y al hebreo, imponiendo el uso del romance aragonés bajo multa de 30 sueldos si no se cumplía.

Esta ordenanza de 1349 es considerada la primera regulación explícita contra el uso de la lengua de Nabarra en un ámbito público documentado en la historia europea.

Este trabajo propone una lectura crítica de dicha paradoja desde un marco histórico y político específico: Nabarra, entendida no como una invención decimonónica ni como un residuo folclórico, sino como un sujeto político preexistente, dotado de formas propias de organización comunitaria, jurídica y territorial.

IV. Euskal Herria como espacio plural

A partir de este marco, se plantea una reflexión sobre Euskal Herria no como Estado homogéneo, sino como espacio lingüístico, cultural y político plural, históricamente compuesto por múltiples comunidades con denominaciones, instituciones y grados de autonomía diferenciados.

Euskal Herria ha sido frecuentemente reducida a un mapa etnográfico o administrativo, especialmente desde las clasificaciones lingüísticas del siglo XIX. Sin embargo, en términos históricos y filológicos, Euskal Herria designa ante todo la tierra del euskara, no un Estado unitario ni una nación homogénea. Esta distinción es fundamental para comprender la pluralidad interna del espacio vasco.

Las fuentes literarias y testimoniales muestran una diversidad de denominaciones territoriales que coexisten sin anularse: Gipuzkoa es nombrada como Euskel Herria, la Alta y Baja Nabarra como Uskal Herria, Lapurdi como Heskual Herria, Zuberoa como Üskal Herria. Estas denominaciones no son meras variantes dialectales, sino expresiones de comunidades políticas concretas insertas en un mismo continuo lingüístico.

Autores como Axular, al referirse a «Euskal herria da; Araba, Bizkaia, ipuzkoa... eta bertze aunitz gehiago», o expresiones populares como el bertso atribuido a Xempelar −gu gara Euskal Herriak− apuntan a una concepción plural del sujeto colectivo. Euskal Herria no aparece como un Uno indivisible, sino como una constelación de pueblos y territorios unidos por la lengua, pero no subsumidos en una soberanía nacional única.

Esta pluralidad entra en tensión con los proyectos nacionalistas modernos, que tienden a homogeneizar símbolos, relatos y fronteras. La identificación entre nación, Estado y símbolo produce una neutralización de la diversidad interna y una despolitización de las formas comunales históricas.

V. La autodeterminación como ficción jurídica y la violencia interna

El llamado «derecho de autodeterminación de los pueblos» se presenta habitualmente como un principio jurídico universal, pero en la práctica funciona como una falsedad puesta sobre el papel, un enunciado vacío destinado a contentar a no se sabe bien quién, sin voluntad real de aplicación coherente.

Si un pueblo pretende autodeterminarse de forma efectiva −da igual la vía concreta, porque el derecho a hacerlo es previo− y aplicar políticas sociales y económicas propias, necesariamente distintas de las de las supuestas «democracias» que lo mantienen sometido, entra de inmediato en una zona de conflicto real.

La experiencia histórica demuestra que la autodeterminación solo es tolerada cuando no altera las estructuras económicas, geopolíticas y de poder preexistentes. Un pueblo puede ser autorizado a independizarse si mantiene las mismas políticas esclavistas de su antiguo colono; pero si pretende salirse de la rueda, romper con el negocio y alterar los equilibrios materiales, será aplastado.

Por ello, la autodeterminación no se decide en el plano moral ni jurídico, sino en el plano de la correlación de fuerzas. Para autodeterminarse de verdad no basta con la razón ni con el derecho: se necesita capacidad material de defensa, un ejército potente y apoyos internacionales fuertes y leales, es decir, compañeros de lucha.

En ausencia de estos elementos, el derecho de autodeterminación queda reducido a una consigna retórica.

En este marco, el ejercicio histórico de la autodeterminación revela un patrón selectivo: Estados que acceden a la independencia invocando dicho derecho tienden, una vez constituidos, a negarlo a sus propias minorías internas. Esta contradicción no es accidental, sino estructural: el Estado moderno requiere homogeneidad territorial, lingüística y política para su funcionamiento.

VI. Experimento mental: autodeterminación y dominación interna

En este contexto, cabe plantear un experimento mental: supongamos que Nabarra reconoce la soberanía de un nuevo Estado de Euskal Herria. En el interior de este Estado recién creado, determinadas comunidades −por ejemplo, Roncal o Trebiñu− reclaman su propia autodeterminación o son objeto de represión por razones políticas, culturales o lingüísticas.

Si dicha represión deriva en crímenes de lesa humanidad contra población civil, la cuestión deja de ser territorial y pasa a ser ética y política.

El problema central no es la legitimidad inicial de la independencia, sino la conducta del nuevo Estado frente a sus comunidades. Cuando la autodeterminación se convierte en instrumento de dominación interna, pierde su carácter emancipador y reproduce las lógicas que pretendía superar.

VII. Soberanía, protección de civiles y límites del Estado

La soberanía estatal no puede ser entendida como un escudo absoluto frente a la responsabilidad política. La protección de la población civil constituye un límite material a la soberanía. Cuando un Estado no solo es incapaz de proteger a su población, sino que se convierte en agente de violencia sistemática, se rompe el fundamento mismo de su legitimidad.

Desde esta perspectiva, el papel de Nabarra no sería el de un poder intervencionista que niega la soberanía de Euskal Herria, sino el de un actor político que reconoce que la soberanía no puede ejercerse contra las personas. La prioridad no es la integridad territorial ni la coherencia simbólica del Estado, sino la vida, la dignidad y los derechos de las comunidades concretas.

Este enfoque desplaza el eje del debate: no se trata de decidir quién tiene razón histórica sobre un territorio, sino de establecer si un proyecto estatal puede justificarse cuando se sostiene sobre la violencia contra parte de su propia población.

Si hacemos un análisis de la autodeterminación selectiva muestra que la independencia, por sí sola, no garantiza ni la justicia ni la libertad. Sin estructuras políticas que reconozcan la pluralidad interna y sin límites efectivos al poder estatal, todo nuevo Estado corre el riesgo de convertirse en un nuevo opresor.

nía, en última instancia, no puede situarse por encima de las personas. Allí donde un Estado −viejo o nuevo− ejerce violencia contra sus propias comunidades, pierde la legitimidad que dice defender. Desde esta premisa, la tradición política nabarra ofrece no una nostalgia del pasado, sino una herramienta crítica para repensar el futuro de los pueblos y sus derechos.


https://www.naiz.eus/es/iritzia/articulos/soberania-autodeterminacion-y-violencia-selectiva-una-lectura-nabarra-del-derecho-de-los-pueblos


2025/12/10

Sorgiña: la raíz nabarra de un nombre demonizado

Sorgiña: la raíz nabarra de un nombre demonizado

Néstor Lertxundi Beñaran

Para comprender el verdadero significado del nombre sorgiña, no basta con situarlo en el marco de la caza de brujas, porque el término y el oficio son muy anteriores a las persecuciones inquisitoriales.

En euskara, sorgin se relaciona con sortu −«nacer, engendrar, crear»− y designaba originalmente a la mujer que dominaba el arte de sanar, asistir a partos y mediar con el mundo natural.

La Inquisición no inventó esta figura: criminalizó una función ancestral de la cultura nabarra-vascona, reinterpretándola bajo el prisma de la herejía.

El contexto represivo explica la carga negativa que adquirió el término, pero no su significado originario.

El contexto político e histórico

Al abordar este tema, es importante no proyectar anacronismos. Hablar de «vascos» en los siglos XII-XIII es impreciso: las fuentes de la época mencionan a los Vascones o a los súbditos del Reino de Pamplona-Nabarra.

«Súbdito» debe entenderse aquí en clave de vasallaje, porque los caballeros nabarros eran figuras esenciales: primero por ser los esposos de las ugazabak, sorgiñak, iruleak y atsoak; después por constituir el núcleo del ejército nabarro, así como los condes y tenentes designados por el rey. Quiero decir, los vascones eran vasallos del reino porque era el rey de nabarra el que designaba los caballeros

Usar la categoría moderna «vascos» para ese contexto histórico invisibiliza al sujeto político real de los vascones: los Nabarros, herederos de un orden comunal, autónomo y matrilineal.

Tras la muerte de Sancho III el Mayor, el Reino de Pamplona-Nabarra fue dividido por sus hijos: Fernando Sánchez en Castilla y Ramiro en Aragón.

Ramiro I, fundador de la dinastía aragonesa, fue el punto de partida de una línea monárquica que, con sus descendientes Sancho Ramírez y Pedro I, consolidó el modelo feudal.

Varias generaciones más tarde, Pedro II de Aragón heredaría esta evolución y la llevaría a su forma jurídica más explícita.

En un momento de gran expansión del catarismo en Occitania y bajo la mirada de Roma, Pedro II promulgó las Constituciones de Lérida (1197) y Gerona (1198), que ordenaban la confiscación de bienes y la hoguera para los herejes pertinaces.

Estas leyes no surgieron aisladas: reforzaban la tendencia creciente de la casa aragonesa hacia la ortodoxia romana.

Desde entonces, el reino aragonés se convirtió formalmente en hijo de la Iglesia.

Este sometimiento político y religioso fue el preludio de la imposición de la Inquisición y del modelo patriarcal romano en los territorios vecinos, incluida Nabarra.

El orden nabarro y las dueñas de las casas

En Nabarra, la religión era católica, pero no necesariamente romana ni apostólica, y la estructura social mantenía rasgos autóctonos.

Las etxeak (casas) eran la base política, económica y espiritual del país.

Cada casa tenía una buru-jabe −literalmente «cabeza propietaria»−, mujer que administraba la economía, la medicina, la espiritualidad y la vida comunal.

Estas mujeres eran las ugazabak, atsoak, sorgiñak, iruleak y otros oficios casi perdidos hoy, roles adaptados a las capacidades y al lugar de cada una en el orden comunal.

Eran figuras de alto estatus social, responsables de la continuidad del linaje y del equilibrio entre personas, tierra y comunidad (auzoa).

La transmisión de la casa seguía una norma matrilineal: a la muerte de la madre, la hija mayor heredaba la propiedad, siempre que cumpliese las condiciones y se uniese con un caballero del ejército nabarro, garantizando así la continuidad del linaje.

En el Parlamento de Nabarra, el pueblo estaba representado por doce hombres y doce mujeres, además del estamento eclesiástico −el obispo de Pamplona y algunos clérigos−.

Esta estructura comunal, compartida y equilibrada entre sexos, resultaba incompatible con el feudalismo que Roma impulsaba en la Península.

La caza de las dueñas de las casas

Cuando el nuevo orden feudal-cristiano impuso su autoridad, la estructura comunal nabarra −femenina, autónoma y soberana− se convirtió en un obstáculo.

La llamada caza de brujas fue, en realidad, la caza de las dueñas de las casas.

Bajo la acusación de herejía o brujería se escondía una operación política: despojar a las mujeres nabarras de sus tierras, su conocimiento y su poder ancestral.

No se perseguía al demonio: se perseguía la organización matrilineal y comunal que sostenía la soberanía del país.

El cambio semántico refleja ese cambio político: las buru-jabeak (cabezas de casa) pasaron a ser «brujas», y las sorgiñak, atsoak y ugazabak se transformaron en «enemigas de Dios».

El cristianismo feudal degradó así los símbolos del poder femenino y nabarro.

Raíces lingüísticas: bruja, buru-jabe, ugazaba

En la toponimia y morfología del euskara se conserva la raíz bur− / bru−, que significa «cabeza» o «principio».

De ella derivan formas como burutza («jefatura»), buruntza («corona») o buruzagi («jefa»).

En este mismo campo semántico se sitúa bruja (buruja), cuyo sentido original habría sido «cabeza», «dueña», «autoridad», y no «hechicera».

Del mismo modo, ugazaba −hoy entendida como «amo» o «dueño»− conserva huellas de una antigua filiación femenina: ugatz significa «seno», y aba, «madre»; por tanto, ugazaba pudo significar originariamente «madre nodriza» o «la que nutre».

Estas voces −sorgiña, atso, ugazaba, buru-jabe− forman una red léxica que describe una sociedad matrilineal, donde la mujer era el eje vital, económico y espiritual.

Esto se ve también en abizena, donde aba es «madre» e izena «nombre», y en los términos de parentesco: arreba, osaba, izaba, amagiñarreba, etc.

Conclusión histórica

No hay evidencia documentada de quemas de brujas en Nabarra entre 1279 y 1334.

Los relatos sobre «tres mujeres quemadas en Isaba» pertenecen a la tradición popular o a reconstrucciones tardías.

Lo que sí está constatado es que:

Existían herboleras y curanderas sancionadas con multas menores.

Hubo penas por prácticas consideradas supersticiosas o heréticas.

Los reyes aragoneses −y en especial Pedro II− promulgaron ordenanzas antiheréticas con penas de hoguera.

La Inquisición formal y las persecuciones sistemáticas llegaron mucho después, sobre todo entre los siglos XV y XVI.

Epílogo

La sorgiña no fue una hechicera, sino la partera, la creadora, la mujer que daba vida y sostenía el orden comunal nabarro.

Sin sorgiñak no hay nacimientos: los niños nacerían muertos o mal, sin quien cuide del parto y de la madre.

Por eso, antes de ser temida, la sorgiña fue respetada: símbolo de un mundo donde la autoridad nacía de la casa, de la tierra y de la mujer.

https://www.naiz.eus/es/iritzia/articulos/sorgina-la-raiz-nabarra-de-un-nombre-demonizado


2025/12/07

Falta de identidad estatal propia

 

Falta de identidad estatal propia

Iñigo Saldise Alda

La división del actual pueblo vasco por una frontera política impuesta por los Estados español y francés, es uno de los principales problemas para conseguir un Estado propio. Las invasiones militares se vieron continuadas con la represión a aquellos que querían recuperar la soberanía. La ocultación de nuestra historia, realizada por los Estados de España y de Francia, está encaminada a negar la existencia de sí mismo, visible en un Estado histórico que existió realmente para el pueblo vasco.

Son muchos los siglos de ocupación y de división por esa frontera impuesta. Muchos siglos de represión y de ocultación de un Estado vasco. Entre otros daños ello ha causado que utilicemos un lenguaje falso y contraproducente, negativo para recuperar la independencia, a pesar de que a finales del siglo XIX apareciera un movimiento conocido como nacionalismo vasco.

Son muchos los vascos que están bajo el sometimiento español, que llaman “gabatxos” a los vascos que están bajo dominio francés. A su vez, son muchos los vascos bajo dominio francés, que llaman españoles a los vascos bajo sometimiento español. Esto provoca que nosotros les hagamos franceses y ellos nos hagan españoles, aún más si cabe, al utilizar un lenguaje que, aunque nos parezca mentira, legitima las invasiones, violencias y colonización de españoles y franceses, realizadas contra nuestro Estado.

Todos saben que somos vascos, que pertenecemos a la misma nación, pero por desgracia la falta de identidad estatal impide una unión que facilitaría nuestra reaparición como sujeto democrático, y la reorganización para continuar existiendo como pueblo, como nación, salvando la cultura milenaria de este país. A pesar de la existencia de ese movimiento nacional vasco, los intentos de crear un Estado propio han fracasado una y otra vez.

El nacionalismo surgido con Sabino Arana carece de una identidad estatal histórica, de una referencia política o institucional real, lo que le obligó a crear un nombre para nuestro Estado, con su consiguiente símbolo o bandera. Actualmente la búsqueda de la independencia de Euzkadi está obsoleta a pesar de la presunta “modernidad” de dicha idea. Y el modo de conseguirla también, ya que la búsqueda por separado de los llamados “territorios históricos” divide nuestras fuerzas, favoreciendo a los Estados que nos ocupan, colonizan y dominan.

Pero poco a poco va recuperándose esa identidad perdida. La información de la existencia de un Estado propio a lo largo de 8 siglos, mostrada por numerosos historiadores vascos, está generando una recuperación de la identidad estatal. Se está recuperando la memoria de la existencia del Estado de Nabarra.

Un Estado que en forma de Reino agrupó a todo el pueblo vasco(n), otorgándoles una ciudadanía propia, la nabarra. Con la recuperación de la identidad nabarra, podremos volver a ser vasco(ne)s independientes o nabarros, facilitando con ello la descolonización, la recuperación de la soberanía política, de las libertades propias, sobre una base histórica y legítima, semejante a otros Estados que están en nuestra misma situación, como por ejemplo Escocia.

2025/12/06

El proceso: Descolonización e Independencia

 

El proceso: Descolonización e Independencia

Iñigo Saldise Alda

En 1990, la Asamblea General de las Naciones Unidas, anunció el Decenio Internacional para la Eliminación del Colonialismo (1990-2000), el cual contenía un plan de acción claro y específico.  El final del Segundo Decenio (2001-2010) coincidió con el cincuentenario de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los Países y Pueblos coloniales.  Al mismo tiempo, la Asamblea General de las NN.UU. declaró el período 2011-2020 Tercer Decenio Internacional para la Eliminación del Colonialismo. Nuevamente la Asamblea General adoptó en el año 2020 la resolución 75/123 por la que se declaraba el período 2021-2030 como el Cuarto Decenio Internacional para la Erradicación del Colonialismo.

Esto significa que las potencias imperiales, coloniales o colonialistas –España y Francia- desocupen militarmente nuestra Nación y que hagan el traspaso de la soberanía al Pueblo nabarro bajo supervisión de los comisionados internacionales de las Naciones Unidas.

Creemos que no existe razón alguna para negociar en inferioridad política con España y Francia, solo debemos comprobar las continuas mentiras y rupturas de acuerdos variados por los imperios vecinos. Tampoco aceptamos la realización de un referéndum orquestado desde esas metrópolis extranjeras, ante el gran número de colonos españoles y franceses existentes a lo largo y ancho de nuestro territorio.

Estos intentos vanos, incluso propuestos desde grupos que podríamos encuadrar en el nacionalismo nabarro, ciertamente bajo una gran colonización mental, solo sirven para anquilosan la actual situación colonial que padece la Nación nabarra. Incluso creemos que les sirve para pervertir el proceso hacia la soberanía Nacional con reivindicaciones, equivocadas e inefectivas para salir de nuestra situación colonial, como es abrir un proceso para la autodeterminación mediante la propuesta de un referéndum con la pregunta tan clara para  como  ¿quieren seguir siendo una colonia de España y/o de Francia o no?, a todos los habitantes de la colonia franco-española, no es que no se aprenda, o que se desconozca, sino es que no se quiere ir a la raíz para la solución del problema, a saber por qué. 

¿Cómo le vamos a preguntar a un Pueblo, alienado, asimilado por un procedimiento de inoculación colonialista que lo ha adiestrado durante más de ocho siglos en algunos casos y que su alma de esclavo le hace temer a la libertad, en una posesión donde el aparato de propaganda está en manos o dirigidos por la política colonialista de las metrópolis de Madrid y Paris, donde participarían muchísimos colonos españoles y franceses, que si quieren seguir bajo el dominio español y/o francés o si quiere la soberanía? 

La respuesta está clara incluso antes de convocar dicho referéndum. 

Sin embargo, la solución del asunto colonial de la Nación nabarra va más allá, por otros canales diferentes y más directos que los que proponen desde algunos frentes nacionalistas nabarros, como es empezar nuestro expediente declarando nuestra colonialidad y el Derecho a la soberanía que nos asiste, en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, para que el asunto pase a la discusión y votación de la Asamblea General. 

Recordemos la proclama del Secretario General de las Naciones Unidas, el Sr.  Ban Ki-moon, En el mundo moderno no hay lugar para el colonialismo; esto ocurrió el 21 de febrero de 2013 en el marco de la inauguración de la sesión anual del Comité Especial de Descolonización.  Ban Ki-moon indicó que a pesar de las crisis financieras y de las crecientes presiones presupuestarias, el Comité Especial debe seguir trabajando para examinar la concesión de la independencia a los Países y Pueblos coloniales.

"El Comité Especial debería ser el primero en identificar posibilidades de cambio y promover las prioridades del proceso de descolonización en beneficio de todos" afirmó, Bam Ki-moon.  También añadió que la Comunidad Internacional debe huir de la retórica y lograr resultados concretos y tangibles "Llegó la hora de impulsar un diálogo inclusivo". António Guterres, actual Secretario General de las Naciones Unidas, mantiene la política de Bam Ki-moon.

Para ello, el riesgo que conlleva cualquier acción es preferible a la aceptación del status quo colonial.  Más de 80 antiguas colonias han obtenido la independencia desde la creación de la ONU.  En la actualidad, unos tres millones de personas viven bajo el dominio colonial en los 17 territorios no autónomos que quedan, incluido Nabarra.

En una gran reestructuración de la política mundial, más de 80 antiguas colonias que comprenden unas 750 millones de personas han obtenido la independencia desde la creación de las Naciones Unidas.  En la actualidad, unos 3 millones de personas vivimos bajo el dominio colonial en los 17 territorios no autónomos que quedan.  Así, el proceso de Descolonización no es completo.  Para culminar el proceso, debemos saber que se requiere de un diálogo permanente entre las Potencias administradoras, el Comité Especial de Descolonización de la Asamblea General y los Pueblos de los territorios, siempre en aprobación con las Resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas sobre la Descolonización.

Primero hay que aclarar a toda la sociedad, nacional e internacional, que Nabarra no es un territorio autónomo. Ese es un eufemismo que usan las metrópolis para disfrazar una realidad colonial irrebatible. 

No es causal que nuestra Nación no se encuentre en la lista de los territorios a descolonizar, por la labor diplomática de los colonialistas españoles y franceses. Por ello hay que promover la convergencia del independentismo nabarro donde creamos oportuno, para impulsar así nuestro Derecho a la independencia en las Naciones Unidas, mediante una estructura cohesionadora y compacta. Algo así como la creación de una Mesa por la Descolonización e Independencia de Nabarra, para empezar a sensibilizar a nuestro Pueblo mediante manifestaciones por toda la geografía de Baskonia, Nabarra. También con una propaganda informativa apropiada y transparente para forzar nuestro Derecho libertario. 

Paradójicamente, no podemos pasar por alto, que es más que posible que algunos grupos llamados independentistas intentarán matar esta criatura que proponemos desde algunos sectores soberanistas, antes incluso de que nazca. También es más que posible, si esto va hacia delante, que habrá otros que intentaran aprovechar la coyuntura para sacar réditos propagandísticos y presentarse a las elecciones coloniales que solo sirven para legitimar nuestra esclavitud. Otros tantos, que desde dentro boicotearan y paralizaran la inercia del proyecto y, lo peor, más pérfido y despreciable, aquellos que no apoyaron el proyecto y que después, incluso si les interesa económicamente, utilizaran el nombre de la Mesa para confundir a los nabarros y nabarras, favoreciendo la cizaña entre el independentismo.  Desde nuestro patriotismo nabarro, les instamos a todos los agentes sociales y políticos a reunirse y formar la Mesa por la Descolonización de Nabarra, a cuyo servicio se pondrán inmediatamente numerosos patriotas, sin condición alguna. Todo ello para buscar la convergencia necesaria en el Campo Nacional nabarro, bajo el espíritu patriótico nabarro, e intentar volver a aprovechar la cobertura que nos brinda las Naciones Unidas en el cuarto decenio (2021-2030) para la erradicación del colonialismo en el mundo.

No podemos copiar las reivindicaciones de Catalunya o Galiza, porque si bien estos Países ibéricos tienen el Derecho a ejercer la autodeterminación, mediante plebiscito, Nabarra al igual que Canarias está en una tesitura totalmente diferente porque nuestra situación, nuestra histórica, incluso nuestro enclave geográfico entre al Atlántico y entorno al Pirineo así lo demuestra: somos una colonia de España y de Francia en Europa y  nuestra Nación, consolidada como Estado, ha sido tomada de forma ilegítima por la fuerza y la violencia de las armas.  España o Francia, no hicieron ningún referéndum para invadir Nabarra y tampoco nosotros vamos a aceptar una consulta popular para que abandonen esta posesión colonial, sino que lo hagan incondicionalmente desocupando militar y administrativamente nuestra Nación. 

Promover en Nabarra el Derecho de autodeterminación es darle ventaja al colonialismo español y francés, ya que nunca ganaríamos ese plebiscito porque luchamos en desigualdad de condiciones.  Sin embargo, podemos emprender el camino correcto, acabando con la fragmentación del independentismo y el protagonismo de grupúsculos e individuos que, por ignorancia o más bien por interés, le bailan el agua al colonialismo. 

Preguntarle a nuestro Pueblo que si quiere la independencia, es como si le preguntáramos a un preso, que está cautivo de forma ilegal e inocente, que si quiere seguir en presidio o salir en libertad. 

El Derecho a la libertad y soberanía de los Pueblos es inalienable. Ni la falta de preparación, ni las carencias o cuales quiera que sean sus inconvenientes internos pueden con dicho Derecho.  La independencia de los Pueblos es un Derecho humano y el colonialismo un delito a erradicar. En Nabarra podemos empezar a denunciar la situación colonial que padecemos hasta el 2030 y no censurar a aquellos compatriotas que ya la están denunciando, como lamentablemente hasta ahora lo han hecho algunos.

Pongámonos a trabajar y anotemos a Nabarra en la lista del Comité Especial de Descolonización, tal y como le corresponde.  Si los independentistas nabarros no hacemos un esfuerzo, si no cedemos en nuestro menú político y nos liberamos del síndrome del colonizado, del síndrome de la notoriedad y del protagonismo, para buscar la unidad patriótica pertinente, Nabarra y su Pueblo seguirán siendo un caos total, muchísimo peor que el que atravesamos manteniendo nuestro impuesto estatus colonial. Esto es algo hemos tenido que ver todos “nosotros", por no combatir al colonialismo en todos sus frentes y antes que a cualquier otra cuestión o cosa.

Todas las desdichas que sufre y padece Nabarra provienen del colonialismo.  Nacionalizar es convertir los bienes de la Nación en públicos; para empezar a emprender el reparto equitativo de las riquezas y estructurar nuestra sociedad hay que lograr la independencia tras el proceso de descolonización.


2025/12/05

España y Francia ocupan y colonizan Nabarra

 

España y Francia ocupan y colonizan Nabarra

Iñigo Saldise Alda

Nabarra fue un Estado libre hasta que fue invadido por esbirros al servicio de las monarquías española y francesa, que colonizaron nuestra tierra imponiendo por la brutal fuerza de las armas, que no de la razón, sus degeneradas y antidemocráticas costumbres políticas, ajenas por completo a las de los que habitaban el País nabarro, plasmándose este triste aspecto de nuestra historia con detenimiento, en la eliminación de nuestro ancestral Derecho Pirenaico y la consiguiente perdida absoluta de nuestros Fueros.

El colonialismo monárquico español impuso en Nabarra el idioma castellano al sur de los Pirineos, prohibiendo hablar y escribir a nuestros antepasados en nuestra lengua materna, el vascuence, euskara o lingua navarrorum; algo que también realizó el colonialismo republicano francés, al imponer la legua francesa en la tierra nabarra al norte de dicha cordillera. Pese a todo ello, nuestra lengua preindoeuropea, resiste gracias al amor y concienciación que siente nuestro Pueblo por la misma.

Toda colonización implica la substitución de los usos y costumbres de los colonizados por los usos y costumbres de los colonizadores, incluyendo la estructura social. En nuestro caso se ha ido llevando a cabo de forma metódica mediante engaños e imposiciones militares, políticas y jurídicas cual apisonadora compactando el aglomerado en las carreteras.

¿Cuál es el objetivo del colonialismo? Apropiarse de las pertenencias de la población colonizada, para lo que también es necesario introducir un modelo económico al servicio del colonialismo, que ha ido continuamente saqueando a Nabarra a lo largo de nuestro triste periplo histórico de esclavitud. Pese a todo, la población nabarra colonizada se resiste y se agita constantemente contra esos sistemas colonialistas español y francés, lo que es contestado desde la metrópolis de Paris y Madrid con represión mediante la utilización de sus fuerzas de ocupación colonial y que a esas metrópolis le gustan denominar eufemísticamente "fuerzas de seguridad del Estado"; su respectivo Estado imperialista y colonialista.

El colonialismo está juzgado por los Tribunales Internacionales como crimen de lesa humanidad, con la característica de que dichos crímenes no prescriben jamás. El colonialismo es ilegal y, por lo tanto, todas las leyes aplicadas por España y Francia en Nabarra son totalmente ilegales de pleno Derecho, independientemente de lo que digan los distintos artículos de las Constituciones española y francesa de  sobre la indisolubilidad de sus respectivas Naciones, pues ambos Estado están obligados a acatar el Derecho Internacional, el cual es de rango superior e independientemente de que esas Constituciones imperialistas no contemplen el democrático Derecho de autodeterminación.

Lo que procede en las colonias como Nabarra, no es la convocatoria de un referéndum de autodeterminación, sino la descolonización y proclamación de la independencia en aplicación del Derecho Jurídico Internacional suscrito en su día por el Reino de España y la República de Francia, y que por lo tanto dichos Estados están obligados a acatarlo; específicamente las Resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) 1514 (XV) de 14 de diciembre del año 1960 sobre la concesión de la independencia a los Países y Pueblos colonizados, A este éxito se le sumaron otros y el compromiso de las Naciones Unidas continuó siendo firme. En el año 1990, la Asamblea proclamó el Decenio Internacional para la Erradicación del Colonialismo (1990-2000). A este le siguió, en el año 2001, el Segundo Decenio Internacional para la Erradicación del Colonialismo. El final del Segundo Decenio coincidió con el 50º aniversario de la Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales. Al mismo tiempo, la Asamblea General declaró el período 2011-2020 el Tercer Decenio Internacional para la Erradicación del Colonialismo. En el año 2020, la Asamblea General adoptó la resolución 75/123 por la que se declaraba el período 2021-2030 como el Cuarto Decenio Internacional para la Erradicación del Colonialismo.

Muchas personas se pueden preguntar, por su nivel de colonización mental, los siguiente ¿Qué será de Nabarra sin España y sin Francia? Pues la respuesta es muy sencilla… ¡Será libre! y además, que nadie lo dude, buen vecino de españoles y franceses.


2025/12/04

Vascos vs nativos americanos

Vascos vs nativos americanos

Iñigo Saldise Alda

Una forma fácil de comprender lo ocurrido con los vascos o nativos europeos, es compararlos con los indígenas americanos y lo que sufrieron con los “conquistadores” españoles. También sería bueno mirar a los “nuevos americanos” los hijos de colonos ingleses en su mayoría, lo que hicieron con la nación sioux, por ejemplo. Mientras españoles utilizaban el miedo y si no hacía efecto, la violencia, para así crear más miedo al “conquistador” y a Dios, los americanos utilizaban la violencia y los tratados, firmados en su mayoría en papel mojado, para así desplazar a los nativos americanos a reservas.

En el caso de México donde el pueblo mayoritario eran los aztecas, los españoles utilizaron de forma reiterada la violencia contra todos aquellos que no asimilaban su conquista; los americanos, la destrucción de poblados enteros y el desplazamiento a tierras menos fértiles con la consiguiente falta del alimento tradicional.

En lo referente a los vascos, a unos se les promete el respeto a sus leyes o Fueros y a los fieles a ser soberanos, primero buscando la eliminación de los vascos insumisos que no se doblegan al invasor. Después la utilización de la cárcel y el destierro para los supervivientes de los últimos enfrentamientos. Búsqueda del miedo en la población sobreviviente y como con los pueblos indígenas americanos, intentar eliminar cualquier resquicio de sus costumbres y lenguas. Pero también existe en primer lugar la eliminación, y después, el robo de los símbolos de su independencia. Claro ejemplo de ello es lo ocurrido con el Palacio Real de Iruñea.

Tanto vascos como indígenas americanos, han inventado enseñas o banderas, en las que buscan un sentimiento de identificación. Pero, lo que buscan algunos vascos con esos símbolos es conseguir la independencia respecto a los Estados invasores, mientras que los indígenas americanos simplemente ser reconocidos en los nuevos Estados americanos, creados en su mayoría por la insumisión de los colonos a los países conquistadores, del Reino de España y de U.S.A., caso de aztecas y sioux.

¿Por qué esta diferencia? Puede ser que los indígenas americanos no tenían un Estado y que los vascos si. Mientras que la nación o pueblo sioux o la nación o pueblo azteca, no tenían Estado, sino por un lado eran poblados nómadas según las necesidades, y en el otro una gran ciudad, a ambas no se les considera un Estado moderno; la nación vasca ya lo poseía en el marco de las naciones existentes en Europa. Existían los Reinos o Estados de Francia y España, uno para francos y otro para godos, pero también existía uno para los vascos, que era el Reino o Estado de Nabarra.

Ésta es la diferencia entre los indígenas americanos y los vascos. Mientras los nativos americanos tienen todo el derecho del mundo, según las Naciones Unidas, a crear su propio Estado, con su propia bandera, nosotros los vascos, no es que tengamos que crear un Estado nuevo, sino que tenemos el derecho de exigir la retirada de las tropas invasoras y el derecho de la restitución de nuestro Estado, que es Nabarra y nuestra propia bandera. La que nos representaba ante los demás Estados europeos. Hay que recuperarla del secuestro que han hecho de ella, especialmente, los españoles. Aquella a la que juraron no desamparar los trescientos nabarros que estaban al frente de las tropas que intentaron la reconquista de Iruñea, tras la invasión armada por parte de España, allá por el 1512. Según el cronista español Correa: “(…) una bandera colorada con ciertas bandas de oro en ella (…)”.

2025/12/03

¿Qué es Nabarra?

 

¿Qué es Nabarra?

Iñigo Saldise Alda

Nabarra es el Estado político que crearon los primeros pobladores en esta parte de Europa, ante las circunstancias que les rodeaban en el siglo IX. Estos pobladores eran los vascones y se organizaron en el Reino de Pamplona. Tras el paso de los siglos, en los que este territorio llegó a ocupar lo que un día fue Vasconia, en el siglo XII pasa a denominarse Reino de Nabarra.

En la actualidad Nabarra está sometida por otros dos Estados, concretamente el Reino de España y la República de Francia. No sólo está dividida en dos, sino que las conquistas a lo largo de los siglos han generado que en la actual distribución en forma de regiones, tanto en España como en Francia, la dividan aún más.

Así llegamos a que sólo una parte del territorio, residual y reducido, lleve el nombre de Nabarra. A este adarme, dentro del Reino de España, se le denomina Comunidad Foral de Navarra. Todavía posee unas pocas características de lo que un día fue, un Estado Soberano. Lo que en un tiempo fueron sus leyes se han visto reducidas a un mal llamado Amejoramiento de Fuero.

Nabarra es un Estado en letargo, como bien dice Tomás Urzainqui Mina. También podríamos decir que es un Estado invadido, sojuzgado y sometido. Los nabarros y las nabarras debemos “luchar” para que despierte de este letargo. Para ello debemos recuperar nuestros derechos históricos. Esos derechos que nos indican que éramos un Estado soberano y diferenciado del español y del francés.

Nabarra fue un Estado soberano durante muchos siglos. Participó en la política internacional durante muchos siglos. Hoy debe recuperar todo su esplendor y la única vía para lograrlo es reinstaurar su status de Estado soberano. Nabarra es más que una Comunidad Foral; es el Estado de los vasco(ne)s.

La existencia de Nabarra, como Estado libre soberano, se intenta ocultar y menospreciar desde el Reino de España y la República de Francia. Se miente sobre su historia, se engaña sobre sus orígenes. Se crean mitos y falsos hechos, especialmente desde los invasores españoles y de quienes colaboran con ellos.

La lingua Navarrorum es marginada en busca de su desaparición. La horrenda ley del vascuence busca la eliminación total del euskara en la Comunidad Foral. Cosas tan simples como la señalización bilingüe no se respeta más que en una superficie pequeña de la Comunidad Foral.

Para que los nabarros y nabarras podamos disfrutar de nuestras costumbres, lengua, tradiciones, leyes… tendremos que “luchar” para que despierte nuestro Estado soberano. Desde la soberanía sería más fácil la recuperación de nuestra lengua, costumbres, leyes y derechos.

¡Mucha gente considera que para qué “crear” o recuperar un país en los tiempos que corren! Tiempos de globalización, unidad en torno a Europa y demás. Pero la unidad siempre está diferenciada en países y mientras haya dos países en este mundo, yo quiero el mío, que es el Estado de Nabarra.

2025/12/02

Los verdaderos fueros navarros y la matrona del monumento

 

Los verdaderos fueros navarros y la matrona del monumento

Koldo Amatria Zudaire y Beñat Ochoa Elizalde, Presidente de la Fundación Orreaga y vicepresidente de la Fundación Orreaga

El próximo 3 de diciembre, Orreaga Fundazioa vuelve a celebrar el «Nafarren Biltzarra/Día de Navarra», con una novedad con respecto a anteriores ediciones: el recibimiento a la Matrona, en carne y hueso, que encabeza lo alto del Monumento erigido hace 122 años como un baluarte para la defensa de la Libertad y de la Constitución de Navarra. La Matrona entregará a la juventud navarra el legado de lo que durante tantos años ha sostenido en alto: la «Ley Foral». Los Fueros de verdad, con mayúsculas, pues es preciso recordar que solo lo son las Leyes que el Pueblo navarro se ha dado y se dará a sí mismo. Y no lo son, en cambio, las imposturas del seudoforalismo impuesto desde 1936, ni su continuación en la Lorafna, conculcando a la Constitución Navarra y a las libertades de las navarras y navarros.

Por encima del valor simbólico, artístico y de los naturales sentimientos, se halla la realidad de que el Monumento Foral lleva en sí la plasmación escrita de su razón de ser y de su verdadero fundamento, por lo que no hay necesidad alguna de inventar y mucho menos de enmendar. El documento foral en su conjunto está encabezado con dos palabras Foru Legea-Ley Foral, y su contenido se halla expresamente enunciado por escrito en el mismo Monumento, inscrito mediante el relieve de las letras fundidas en las placas de bronce que le rodean por su base. El inicio de este contrato foral se halla en la placa situada en la fachada principal delantera del Monumento, al igual que lo señala la posición de la Matrona, presidiendo el Paseo de Sarasate, continuando el mensaje del texto foral en las cuatro placas de bronce restantes situadas en la base del monumento.

«Gu gaurko euskaldunok, gure aitasoen illezkorren oroipenean, bildu gera emen gure legea gorde nai degula erakusteko». Nosotros, los euskaldunes de hoy, en recuerdo de nuestros antepasados (y también todas las personas que viven aquí y se sientan identificadas con nuestra hambre de libertad) nos reuniremos, una vez más, para mostrar que queremos guardar nuestras leyes y libertades. E igualmente que, siguiendo lo que está escrito de la constitución navarra en las placas siguientes del monumento, recordar que la relación de Navarra con cualquier estado u estados solo puede ser entre principales, sin importar la extensión ni la población de los mismos. De igual a igual, reteniendo siempre Navarra su naturaleza soberana e independiente, de pueblo libre, con entidad e instituciones democráticas propias que la representen, así en leyes como en territorio, que debemos conservar, recuperar y ejercer. En la actualidad una parte de Navarra se halla en el ámbito de un Estado europeo, el reino de España y la otra en el de otro estado europeo, la República Francesa, conservando siempre ambas partes de Navarra el derecho imprescriptible a la misma constitución propia, legalidad, ciudadanía, unidad política, historia, lengua y cultura vasconavarra.

Este monumento se levantó el año 1903 por cuestación popular de los navarros y navarras, y para esculpir la Matrona el escultor tuvo como modelo a la joven pamplonesa Rosa Oteiza Armona. La encarnación de la Matrona pondrá el testigo de la Libertad navarra en manos de la juventud de Navarra. El testigo del auténtico documento foral, indeleblemente impreso en las placas de bronce del Monumento, tiene que quedar claro, es el verdadero testigo foral del Monumento que se transmite de generación en generación, que ahora pasa a la siguiente y que es el contrato permanente de unidad de todas las navarras y los navarros en la defensa de nuestros Fueros, cumplidos y mejorados, para la Libertad individual y colectiva de la sociedad de Navarra.

Y con el testigo en su mano la representante de la juventud navarra hará el juramento foral, de unir siempre a todas las navarras y a todos los navarros en la defensa de sus libertades, «libertades aún más dignas de amor que la propia vida», como figura en el mismo monumento, siendo bienvenidos los de fuera, pero que sepan nunca soportaremos su yugo. Todas nuestras Leyes y la Constitución propia navarra se basan en el principio de la libertad, que se resume en el emblema "Pro libertate patria, gens libera state", que para la libertad de la Patria navarra el pueblo navarro permanezca libre.

Navarra se siente en deuda con Rosa Oteiza Armona, una mujer del pueblo, que dio vida y ayudó a traer vida, que representa con su efigie a la etxekoandre de los navarros, como modelo de la Matrona que corona el monumento a los fueros. Con este homenaje, con sorpresa final, se quiere desde el pueblo y por el pueblo, reconocerla y tenerla en la memoria.

Nos vemos el día 3 en la kalejira y en el acto final en la Plaza del Ayuntamiento, donde disfrutaremos de una jornada festiva y reivindicativa.

https://www.naiz.eus/es/iritzia/articulos/los-verdaderos-fueros-navarros-y-la-matrona-del-monumento


NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda

ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

©NABARTZALE BILDUMA 2011

©NABARTZALE BILDUMA 2011