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2015/05/06

Los condes de Lerin

Los condes de Lerin
Iñigo Saldise Alda

Edicto del rey Carlos III de Nabarra sobre la instauración del condado de Lerin.

“Carlos por la Gracia de Dios Rey de Nabarra duque de Nemours, á todos los presentes et adveníentes que las presentes letras veran et oirant salut. Como el humanat linage se ha inducido naturalmente aque los hombres devan desear et pensar en exaltamineto, et augmentamiento del Estado, et honor de los fijos descendientes deellos, et poner, et exaltar aquellos acrescentamiento et supereminencia de dignidad et honra et sea asi que por mandato et consentimineto ha seido tratado et firmado Matrimonio entre Dª Juana de Nabarra nuestra fixa natural de una parte et Luis de Beaumont fixo de Mosen Charles de Beaumont Alferez de nuestro Regno de la otra et por contemplacion del dicho Matrimonio et facex honor a los dichos Dª Juana et Luis havemos exigido instituido et creado ala dicha Dª Juana por Condesa et le habemos dado titulo et nombre de Condesa como en adelante se faxia mención; facemos saver que Nos por el natural amor que habemos a nuestra dicha fija queriendola poner en honor et dignidad, movido por las causas et razones sobredichas et otras que sean luengas a exponer et declarar; de nuestra cierta ciencia, movimiento propio General, especial et autoridad a la dicha Dª Juana hacemos dado et damos por la presente en dono perpetuo para ella et para sus herederos et descendentes de ella en legitimo matrimonio en la mejor et mas segura formas et manera  que á utilidad seguridad et provecho la dicha Dª Juana se puede decir et interpretar, las Villas fortalezas et lugares aquí de yuso nombramos et declaramos con todas las pechas Censos tributos et deveres et otras cuales quiera derechos anos pertenecientes en aquellas, en qualquiera manera et por qualquier titulo causa et razon et con los homicidios, Xixantenas et otras calonias qualesquier et con la Jurisdicion vaja et mediana et con el poder suficiente a poner et disponer facer, et desfacer Alcaides Bayles et otros qualesquiera oficiales que nos podriamos poner antes esta presente donación et con todas et qualesquiera otras rentas et derechos anos pertenecientes et pertenecer devientes en qualquier manera en los dichos lugares et sus términos et en cada uno deellos; los quales lugares son los que se siguen.

Primero nuestra villa de Lerin et nuestra villa de Sesma, et el lugar de Cirauqui, et el lugar de Eslava, et el lugar de Sada: et havemos exijido instituido et creado et por las presentes exijimos et creamos et instituimos nombre et titulo de Condado sobre los dichos lugares et ala dicha Dª Juana havemos dado et damos el titulo por las presentes titulo de Condesa, et queremos et ordenamos que de aquí en adelante ella se intitule et nombre Condesa de Lerin et todos los dichos lugares hayan a ser et sean del dicho Condado et de su pertenencia toda vez los dichos lugares derechos et rentas sobre dichas no podrán ser heredados sino por la dicha Dª Juana et los descendientes de ella en legitimo Matrimonio, et hira el dicho Herencio deaquellos et del dicho Condado a perpetuo de mayor en mayor prefijiendo los Machos a las Fembras, puesto que fueren los Machos de menor edad que las fembras et mandamos a nuestros amados et fieles thesorero, Procuradores, Patrimonial, et fiscal, et recividores, et acada uno deellos que a present son, et a perpetuo seran et aquellos quien otros nuestros oficiales, et subditos, aquien pertenezca que ala dicha Dª Juana pongan et fangan poner en posesión et thenencia pacifica de los dichos Lugares de Lerin, Sesma, Cirauqui, Eslav,a et Sada con todas sus pechas, Ventas, deveres derechos, et pertenencias sobredichas, homicidios, medios homicidios, Xixantenas, Vaja et media Jurisdicion,  et des qualesquiera otros derechos et rentas sobredichas anos pertenecientes en los dichos lugares et sus términos salvo las altas Justicias et la soberanidat et el resort que reservamos anos; et impungimos, requerimos et mandamos alos Reyes herederos de nuestro dicho Regno de Nabarra, que a la dicha Dª Juana et a sus dichos herederos descendientes de ella como dicho es, dejen sufran et consientan gozar et aprovecharse de esta nuestra presente donacion et de todo lo contenido en ella franca et libre aperpetuo como de heredad et cosas propias suyas sin le facer, ni consentir por fecho, estorbo, empachamiento alguno en continuo en tiempo alguno en alguna manera; et a nuestros amados et fieles las gentes oydores de nuestros Comptos mandamos que las ligneas facientes mencion de dichos lugares de Lerin, Sesma, Cirauqui, Eslava, et Sada, de sus ventas et otros derechos sobredichos que nos havemos et haver debemos en aquellos, borren et Cancellen de los libros de nuestra Camara de Comptos et spesa et Procurador, Patrimonial, et Una Vez para siempre tengan por quitos et descargados de aquellos para siempre á nuestro dicho thesorero et Procurador Patrimonial presentes et venideros por testimonio de las presentes Vidimus, o copra deellas reportamos en nuestra Tesoreria una vez tan solamente sin dificultad ni contradicion alguna en alguna manera, no obstant qualquier Fuero, privilegios, ordenanzas estatutos o defensas por nos o por nuestros predecesores osubsesores fechas, òfacederas et quales quiera impugnancias que podrian ser fechas contralo contenido en las presentes ò nada de aquellas las quales de nuestra cresta ciencia, poderío et autoridad Nª enquanto podran derogar alo contenido en las presentes Nos por tenor de aquellas revocamos, Casamos et anullamos. En testimonio deesto Nos havemos fecho Sellar las presentes en pendiente en lazo de seda et cera berde de nuestro gran sello dela Chancilleria. Data en nuestra villa de Olite a veinte cinco dias del Mes de Agosto anno del Nacimiento de Nuestro Señor Mil quatrocientos  veinte et quatro.

Por el Rey; presentes el obispo de Pamplona, Mosen Pierres de Peralta et otros muchos.

Lys de Falces.”

Heráldica Juana de Nabarra y Esparza: Escudo cuartelado en cruz. 1º de gules carbunclo de oro cerrado y pomelado que es de Nabarra, 2º de oro una banda de sable que es de Eslaba, 3º de plata una faja de gules  acompañada de tres lobos de sable, puestos 2 y 1 que es de Esparza, y 4º de gules creciente volteado de plata, campana de plata que es de Sada.

Heráldica Luis de Beaumont y Curton: Escudo losangeado de oro y azur que es de Beaumont.

El 25 de agosto del año 1424 fue creado el condado de Lerin por el rey de Nabarra y duque de Nemours Carlos de Evreux y Capétiens, nombrado como rey Carlos III de Nabarra, para su hija natural o bastarda, señora palaciana de Eslaba y Sada Juana de Nabarra y Esparza. Fue un regalo para su hija natural de suelta por viudedad, por su boda ese mismo día con su primo Luis de Beaumont y Curton.

Juana de Nabarra y Esparza contaba con solo cinco años, mientras que Luis de Beaumont y Curton tenía doce.

Para ello, el rey de Nabarra tuvo que conseguir la dispensa necesaria y obligada por parte del papa Martin V, firmada y sellada el 10 de agosto, debido al parentesco directo.

La reina Blanca I de Nabarra confirmó el título de condesa de Lerin a Juana de Nabarra y Esparza en la villa de Tafalla el día 19 de noviembre del año 1425. Además reconoció por privilegio Real y en virtud del derecho de su esposa, a Luis de Beaumont y Curton como conde de Lerin jure oxiris.

En virtud del mandato Real, el día 6 de mayo del año 1426, el tutor de la niña y condesa de Lerin Juana de Nabarra y Esparza, tomó posesión de la villa de Lerin.

Inicialmente, el condado de Lerin estuvo dotado con todas las pechas y derechos, junto a la jurisdicción mediana y baja de los pueblos y términos de Lerin, Eslaba, Sesma, Sada y Cirauqui, siendo éstas antiguas tierras de realengo o pertenecientes al Reino de Nabarra, por estar bajo jurisdicción del legítimo rey o de la legítima reina, los cuales supeditados a su vez al Fuero de Nabarra, verdadero escudo del Pueblo nabarro.

Heráldica del condado de Lerin: Escudo cuartelado en cruz 1ºy 4º de gules carbunclo de oro cerrado y pomelado que es de Nabarra y trae de Juana de Nabarra y Esparza, 2º y 3º losangeado de oro y azur que es de Beaumont y trae de Luis de Beaumont y Curton.

Luis de Beaumont y Curton, 1er conde de Lerin jure oxiris

Luis de Beaumont y Curton nació en el año 1414, fue el hijo heredero-primogénito del Alférez del Estandarte Real de Nabarra, Ricohombre del Reino de Nabarra, Caballero de la Orden del Lebrel Blanco, señor de Asiain, San Martin de Unx, Casteillon, Beire, Mauleon, Arroniz, Mistala, Benilloba, Noailhan y Mendabia, señor consorte de Curton y Guiche, además de tenente de Laburdi-Labord-Libourne Charlot de Beaumont-Nabarra y Lizarazu, que se casó en segundas nupcias con la señora de Curton y Guiche Anne de Curton y Albret.

El 15 de mayo del año 1429, el conde consorte de Lerin Luis de Beaumont y Curton, acudió por tal distinción nobiliaria del Reino de Nabarra, a la coronación de los reyes Blanca I y Juan II, celebrada en la catedral de Iruinea-Pamplona. Tras dicho acto fue nombrado por el rey consorte Juan II de Nabarra, Ricohombre de Nabarra, Capitán de Iruinea-Pamplona, de la Merindad de las Montañas y de la Merindad de Zangotza.

En octubre de ese mismo año, el Ricohombre de Nabarra, Capitán de Iruinea-Pamplona, de la Merindad de las Montañas, de la Merindad de Zangotza-Sangüesa y conde consorte de Lerin Luis de Beaumont y Curton, se puso al mando de 200 hombres de Erronkari-Roncal, ballesteros en su mayoría, participando en la defensa del Reino de Nabarra. Concretamente en su frontera occidental, ante la invasión por parte de tropas castellanoleonesas de la Sonsierra de Nabarra.

Dicha acción militar, de estricto carácter defensivo, se prolongó durante los primeros meses del año 1430, retirándose Luis de Beaumont y Curton a villa de Lerin, cabeza del condado, consumando su matrimonio con Juana de Nabarra y Esparza. Ya en el año 1432 nació en Lerin su primogénito Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza. El Ricohombre de Nabarra y conde consorte de Lerin ya por entonces, se intitulaba así mismo como Condestable de Nabarra.

Tras la muerte de su padre acaecida ese mismo año, el Ricohombre de Nabarra, Capitán de Iruinea-Pamplona, de la Merindad de las Montañas, de la Merindad de Zangotza-Sangüesa  y conde consorte de Lerin Luis de Beaumont y Curton, heredó sus títulos, palacios, casas, señoríos, pechas, jardines, ganado y tierras. Por ello se hizo cargo también de las posesiones que tenía su padre en la Tierra de Bascos o Ultrapuertos, perteneciente a su vez a la de Merindad de las Montañas.

Pero por otro lado, ni el puesto de Alférez del Estandarte Real de Nabarra y tampoco el título de Caballero de la Orden del Lebrel Blanco, ya que el cargo político-militar y el título honorífico de Caballero de la mencionada Orden, no eran, ni habían sido a lo largo de la historia, tradicional y legalmente hereditarios. Lo mismo le pasó con la tenencia de Laburdi-Labord-Labourne, que fue dada por el rey inglés al señor de Saint-Pées, Augerot de Saint-Pées.

Recibió también, pero esta vez ya de forma oficial, el cargo político-militar de Condestable de Nabarra, al serle reconocido por el rey consorte de Nabarra, infante de Aragón y duque de Peñafiel Juan de Trastámara y Sánchez de Castilla, casado con la reina propietaria del Estado de Nabarra Blanca de Evreux y Trastámara o Blanca I de Nabarra.

El 29 de junio de ese año, el Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde consorte de Lerin Luis de Beaumont y Curton, prestó juramento por el castillo de Mauleon y como gobernador de Xiberoa-Sola, ante el rey Henry IV de England.

A pesar de que el día 12 de febrero del año 1434, el rey Henry IV de England, también intitulado II de France, donó el castillo de Mauleon y la tenencia de Laburdi-Labord-Labourde al fiscal y gran chambelán de England, duque de Gloucester y conde de Pembroke Humphrey de Lancaster, el Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde consorte de Lerin Luis de Beaumont y Curton, mantuvo el cargo de teniente del castillo de Mauleon.

La muerte de su abuela materna ocurrida en el año 1438, provocó que el conde consorte de Lerin tuviera que hacerse cargo desde entonces de los señoríos de Guiche y Curton. Históricamente los señoríos de Guiche y Agramont habían estado en conflicto debido a unas tierras de pasto, y con la toma de posesión del conde consorte de Lerin las cosas no cambiaron, ya que Luis de Beaumont y Curton pasó a aliarse con el señor de Luxa Arnauton de Luxa, enemigo del señor de Agramont y Bidaxen Frantzes de Agramont.

El infante de Aragón y duque de Peñafiel Juan de Trastámara y Sánchez de Castilla, tras la muerte de su esposa la reina Blanca I de Nabarra ocurrida en el año 1441, usurpó el trono a su legítimo heredero el príncipe de Biana Carlos de Trastámara y Evreux. Pero éste aceptó la situación al ser nombrado Regente y Lugarteniente General del Reino de Nabarra. Por consiguiente esto no supuso una ruptura con el Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde consorte de Lerin Luis de Beaumont y Curton, bien beneficiado durante esos años por el usurpador rey Juan II de Nabarra.

El día 18 de octubre del año 1443, el Regente y Lugarteniente General del Reino de Nabarra y príncipe de Biana Carlos de Trastámara y Evreux, donó un palacio sito en Gares-Puente la Reina, a su muy amado tío el Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra, conde consorte de Lerin, señor de Asiain, San Martin de Unx, Beire, Casteillon, Mauleon, Arroniz, Mistala, Benilloba, Noailhan, Mendabia, Curton y Guiche Luis de Beaumont y Curton.

El día 8 de agosto del año 1444, el rey Henry VI de England, a modo de agradecimiento por los servicios prestados por el Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde consorte de Lerin Luis de Beaumont y Curton,  erigió en baronía el señorío de Guiche.

El 1 de septiembre del año 1446, el príncipe Carlos de Biana mandó el pago de 10.000 florines de oro, que todavía se le adeudaban al Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde consorte de Lerin, por la dote de su esposa la condesa de Lerin Juana de Nabarra y Esparza.

El día 18 de noviembre del mismo año, el rey Henry IV de England escribió un mandato a los habitantes del vizconde de Xiberoa-Soule, para que rindieran vasallaje feudal y comenzaran a pagar los impuestos al conde de Benauges y Kendal-Candal, vizconde de Castillon y Meilles, de captan de Buch y caballero de la orden de la Jarretière-Jarretera  Jean de Foix-Candale, a quien donó la castellanía de Mauleon y el gobierno de Xiberoa-Sola.

Ese mismo día convocó al Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde consorte de Lerin para entregar el castillo de Mauleon. Pero Luis de Beaumont y Curton se negó a obedecer el mandato del rey inglés, quien finalmente le permitió seguir en la castellanía de Mauleon, hasta el pago de los costes de reparación del castillo, valorados estos en 2.000 libras esterlinas. Esto se llevó a cabo, mediante carta firmada y sellada por el propio rey inglés, el día 16 de mayo del año 1447.

En julio de ese mismo año, el usurpador rey Juan II de Nabarra se volvió a casar con una noble castellana perteneciente a una rama bastarda de la Casa Real de Castilla y León. Era la señora de Casarrubios del Monte Juana Enríquez y Fernández de Córdoba, a la cual nombró Regente del Reino de Nabarra y su Lugarteniente General para el Reino de Nabarra, tras destituir en dicho cargo al príncipe de Biana, el cual realmente era el legítimo heredero de la Corona de Nabarra, Carlos de Trastámara y Evreux.

Inicialmente tampoco esto supuso una ruptura del condestable de Nabarra y conde consorte de Lerin Luis de Beaumont y Curton, con el rey usurpador. Eso sí, el conde consorte de Lerin ordenó a sus dos hijos entrar al servicio del príncipe Carlos de Biana. Sus nombres eran Luis y Carlos de Beaumont y Nabarra-Esparza.

El príncipe de Biana ya contaba a su favor con un hermano del Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde consorte de Lerin. Este fue el Canciller del Reino de Nabarra, Camarlengo Mayor y Capitán General del Reino de Nabarra,  Consejero personal del príncipe de Biana, Prior, Caballero y Fraile de la Orden Religiosa y Militar de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalen, señor de Milagro, Santacara, Murillo el Fruto y Corella, además de los castillos de Tiebas y Cascante, Juan de Beaumont y Curton.

El príncipe de Biana Carlos de Trastámara y Evreux, confirmó el día 18 de marzo del año 1448, la erección del condado de Lerin hecha por su abuelo el rey difunto Carlos III de Nabarra, a su caro y bien amado tío Luis de Beaumont y Curton, con la jurisdicción criminal de las villas y lugares del condado, incluso también le concedió el mismo tipo de jurisdicción en los términos de Mendabia, Allo, Dicastillo y Arronitz.

En junio del año 1449, el Teniente General francés de la Guyenne, copríncipe de Andorra, conde de Foix y Bigorra, vizconde de Bearno, Marsan, Nebosan-Néobuzan, Villemer, Lautrec, Narbona y Castelbòn-Castellbò Gaston de Foix-Grailly y Albret, casado don la infanta de Nabarra Leonor de Trastámara y Evreux, sitió la ciudad de Mauleon con 700 lanzas y 10.000 arqueros. Luis de Beaumont y Curton se encerró en el castillo, resistiendo hasta mediados de septiembre.

Finalmente capituló la plaza fuerte una vez pérdida toda esperanza de rescate por parte de tropas de apoyo inglesas. A cambió logró salvar las vidas y disfrutarlas en libertad, tanto para él como para sus hombres, siempre y cuando no tomaran las armas, durante un período de un año, contra el rey Charles VII de France.

El rey Henry IV de England entendió que la capitulación realizada por el conde consorte de Lerin fue una traición. Por ello, mandó mediante carta del día 19 de noviembre de ese mismo año 1449, la confiscación de las tierras de la baronía de Guiche, además de los señoríos de Noailhan y Curton, este último con castillo incluido. Luis de Beaumont y Curton había confiado la defensa del castillo de Curton a Juan Pérez de Donamaria, el cual se rindió también ante el Teniente General francés de la Guyenne Gaston de Foix-Grailly y Albret, el día 21 de noviembre, sin conocer las órdenes enviadas por el rey inglés.

Es en el año 1450 cuando el Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde de Lerin Luis de Beaumont y Curton, se posicionó abiertamente por el príncipe Carlos de Biana, mostrándose totalmente a favor de su causa legitimista. En gran medida tomo esa decisión porque se había ordenado por parte del usurpador rey Juan II de Nabarra, la confiscación del castillo y señorío de Mendabia. Éste ordenó devolvérselos a Iñigo Ortiz de Eztunica, propietario del mismo hasta que lo abandonó en el año 1429. Así pues, el conde consorte de Lerin ocupó la fortaleza, impidiendo la toma de posesión de la misma al miembro del linaje de los Eztunica, al habérsela donado a perpetuidad la reina Blanca I de Nabarra a su padre Charlot de Beaumont-Nabarra y Lizarazu en el año 1430.

En marzo del año 1451, tropas castellanoleonesas invadieron y ocuparon algunas tierras del Reino de Nabarra. Así pues, el Ricohombre de Nabarra y conde consorte de Lerin, bajo el cargo de Condestable de Nabarra, acudió junto al Capitán General de Nabarra, su hermano el Prior Juan, a socorrer a la villa de Biana, defendida brillantemente por Pierres de Peralta y Ezpeleta.

Los beumonteses logrando poner fin al sitio que sufrían sus habitantes. Eso sí, de forma pactada. Dicho cerco fue realizado por unas tropas invasoras castellanoleonesas muy superiores en número a las tropas nabarras de agramonteses y beaumonteses.

El día 8 de septiembre de ese año, el Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde consorte de Lerin, estuvo junto al príncipe Carlos de Biana durante la firma de un tratado con los castellanoleoneses en busca de una alianza militar, para así expulsar del trono al usurpador rey Juan II de Nabarra.

Esto supuso la gota definitiva que hizo sobrar el vaso. Así se dio paso a una guerra abierta entre los partidarios del legítimo heredero de la Corona de Nabarra y príncipe de Biana y los partidarios del rey usurpador rey de Nabarra.

Tras ello, el Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde consorte de Lerin, capitaneó junto al príncipe Carlos de Biana, un contingente de tropas beaumontesas y luxetanas, que contaban con el apoyo la caballería castellanoleonesa. A continuación sitiaron la ciudad de Lizarra-Estella, donde se encontraba la mujer del usurpador, Regente del Reino de Nabarra, Lugarteniente General del Reino de Nabarra y señora de Casarrubios del Monte Juana Enríquez y Fernández de Córdoba, la cual estaba embarazada de su primer hijo.

El castillo y la plaza fuerte estellica, fueron defendidos con éxito por el agramontés Juan Fernández de Baquedano, junto a sus deudos y parientes. Además la preñada castellanoleonesa, tras varias acciones militares fuera de la protección de las murallas de la ciudad de Lizarra-Estella, realizadas por Juan Fernández de Baquedado y los suyos contra los beaumonteses, consiguió escapar del cerco y poner rumbo a la villa de Aibar.

El Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde consorte de Lerin, junto al príncipe Carlos de Biana y sus tropas, levantaron el cerco y persiguieron a la gestante castellanoleonesa.

Así pues, el día 23 de octubre de ese mismo año, tuvo lugar la batalla de Aibar. Por un lado el príncipe Carlos de Biana, sus partidarios luxetanos y/o beaumonteses con el Condestable de Nabarra y conde consorte de Lerin a la cabeza, y con la colaboración de la caballería castellanoleonesa; y el usurpador rey de Nabarra, sus partidarios agramonteses, con los nabarras y con los peraltas, que contaban también con el apoyo de milicias aragonesas.

Durante el combate, los hombres del conde consorte de Lerin se aproximaron peligrosamente hasta la posición que tenía en el campo de batalla el usurpador rey de Nabarra. Pero el hijo bastado o natural del usurpador Alonso de Aragón-Trastámara y Escobar, dirigió a 30 lanceros aragoneses hacia el flanco de los hombres del conde consorte de Lerin, a los cuales les pilló por sorpresa y rompieron la formación., desequilibrando a todas las tropas del príncipe Carlos de Biana, que fue apresado por el propio bastardo de Aragón. Esto generó un caos absoluto entre los luxetanos y beaumonteses leales al príncipe Carlos de Biana, acelerándose con ello el final de la batalla.

La batalla duró poco, y además hubo muy poco derramamiento de sangre, corriendo el conde consorte de Lerin la misma suerte que su jefe el príncipe Carlos de Biana, es decir, fueron capturados.

Tras ello y por orden del rey usurpador Juan II de Nabarra, sus bienes fueron confiscados y entregados al bastardo Alonso de Aragón-Trastámara y Escobar.  Además, el usurpador rey de Nabarra le despojó del rango de Ricohombre de Nabarra. También le retiró el cargo de Condestable de Nabarra, el cual fue a parar al Ricohombre de Nabarra, Maestre de Hostal, Mayordomo y Consejero Real, Barón de Marcilla, señor de Peralta, Funes, Carcar, Andosilla, Falces, Undiano, Azagra y Caparroso Pierres de Peralta y Ezpeleta.

Pese a ello, el príncipe Carlos de Biana le siguió nombrando a su caro amado tío como Condestable de Nabarra. Al ser conde consorte de Lerin, el condado se salvó de ser confiscado, permaneciendo en él la condesa Juana de Nabarra y Esparza.

El día 23 de mayo del año 1453, se acordó con las Cortes de Aragón la liberación del príncipe de Biana Carlos de Trastámara y Evreux, tras pasar en calidad de preso por los castillos de Tafalla, Tutera-Tudela, Mallen, Monterrey-Monroy y finalmente a Zaragoza. A cambio, Luis de Beaumont y Curton permaneció en calidad de rehén y esta vez junto a sus hijos Luis y Carlos, desde el día 22 de junio.

Estando encarcelado en el Reino de Aragón y pese a tener los bienes confiscados, el conde consorte de Lerin permutó con su hermano el Prior de los Hospitalarios, el señorío de Casteillon por los lugares de Atondo, Murco y Orkoien, próximos al palacio de Asiain.

A primeros de septiembre el año 1456, murió Juana de Nabarra y Esparza, primera condesa titular de condado de Lerin y señora de Eslaba y Sada. Su esposo Luis de Beaumont y Curton, junto a sus hijos Luis y Carlos de Beaumont y Nabarra-Esparza, se encontraban presos en condición de rehenes en el Reino de Aragón. Fue enterrada en la catedral de Iruinea-Pamplona.

Con ello, las pechas y sueldos del condado de Lerin pasaron, por confiscación, al bastardo Alonso de Aragón-Trastámara y Escobar.

En el pacto que se hizo en el salón de las Cortes del Principado de Cataluyna-Cataluña, el día 26 de enero del año 1460, en presencia del Canciller del principado de Cataluyna-Cataluña Roger de Pallars, se decidió y obligó al rey Juan II de Aragón, Sicilia, Sardinia-Cerdeña y usurpador de Nabarra, a liberar al conde viudo de Lerin Luis de Beaumont y Curton, también a sus hijos Luis y Carlos, junto a los demás caballeros legitimistas del príncipe de Biana y Girona-Gerona, que permanecían en calidad de rehenes. Incluso en dicho acuerdo, se tocó el tema de la restitución de todos sus estados, palacios, casas, tierras, jardines, ganado, etc., menos la condestablía de Nabarra, como así fue.

Tras su liberación, el conde viudo de Lerin, junto a su hermano el Prior de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalen en el Estado de Nabarra, y el capitán  Menaut de Beaumont y Erbiti, hijo del Prior de los Hospitalarios, estuvieron en la ciudad condal de Barcelona junto al príncipe de Biana y Girona-Gerona Carlos de Trastámara y Evreux.

En aquel momento, lo más importante para los partidarios del príncipe nabarro parecía volver a casarlo. Por ello, el Prior Juan de Beaumont envió un mensajero al Reino de Portugal para pedir la mano de la princesa Catalina de Avis y Trastámara, siendo escoltado hasta la frontera nabarro-castellana por el conde viudo de Lerin Luis de Beaumont y Curton. Pero ya la misión había variado y la nueva consistía en conseguir como prometida a la infanta de Castilla y León Isabel de Trastámara y Avis-Portugal.

El conde viudo de Lerin y sus hijos, tras retornar al Estado nabarro, siguieron atentos los acontecimientos que se iban dando en el principado de Cataluyna-Cataluña. Así pues, conocieron rápidamente la noticia de un nuevo encarcelamiento del príncipe de Biana y Girona-Gerona Carlos de Trastámara y Evreux, ocurrido el día 2 de diciembre.

El conde viudo de Lerin marchó inmediatamente al Reino de Castilla y León en busca de ayuda con la cual liberar al príncipe nabarro. Al frente de un ejército castellanoleonés, el conde viudo de Lerin invadió el Reino de Aragón, por el sector de Borja. Realizaron varias escaramuzas por esas tierras regresando pronto al Reino de Castilla y León.

Ya en marzo del año 1461, el conde viudo de Lerin junto a un ejército castellanoleonés, invadió el Reino de vascón por la Sonsierra de Nabarra, ocupando Laguardia, San Vicente de la Sonsierra y Los Arcos. Poniendo a continuación cerco a la villa de Biana. El Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra, Maestre de Hostal, Mayordomo y Consejero Real, barón de Marcilla, señor de Peralta, Funes, Carcar, Andosilla, Falces, Undiano, Azagra y Caparroso Pierres de Peralta y Ezpeleta, rindió finalmente la plaza a los invasores castellanoleoneses en julio de ese año.

El 23 de septiembre de ese año murió el príncipe Carlos de Biana y Girona-Gerona o Aragón, convirtiéndose la infanta de Nabarra Blanca en la legítima heredera de la Corona de Nabarra. Pero ésta se encontraba prisionera de su padre el usurpador en el castillo-palacio de Erriberri-Olite. El conde viudo de Lerin Luis de Beaumont y Curton, de inmediato se postuló a su favor, al igual que el resto de beaumonteses.

Así pues, como cabeza del bando beaumontés, el conde consorte de Lerin, volvió a las tierras de Espayna-España, buscando sellar una nueva alianza con el rey castellanoleonés Enrique IV. Nuevamente dicho pacto era contra el rey Juan II de Aragón y usurpador Nabarra. El principal objetivo era el de coronar a la infanta de Nabarra y princesa de Biana Blanca de Trastámara y Evreux.

Es precisamente en la ciudad espaynola de Madrid, donde se encontraba negociando con los castellanoleoneses, cuando murió el conde viudo de Lerin Luis de Beaumont y Curton; concretamente el día 28 de mayo del año 1462, privado de su patrimonio y bienes.

Unos jueces del Reino de Aragón y del Reino de Castilla y León, ajenos y analfabetos a la realidad jurídica del Estado de Nabarra, sentenciaron que dicho patrimonio, castillos y bienes, fueran restituidos en la persona de su hermano el Prior de la Orden de los Hospitalarios de Jerusalen Juan de Beaumont y Curton, junto a aquellos de su parcialidad.

Además, desde su gran incultura con respecto al Fuero, a las Leyes y Costumbres del Estado de Nabarra, pero mostrando su siempre intrínseco carácter imperial y colonial, los mencionados jueces espaynoles, a modo de injerencia en unos asuntos que nos les concernía pues eran nabarros, exigieron la restitución del oficio de Condestable de Nabarra y de la dignidad de Ricohombre de Nabarra, en la persona de su hijo heredero-primogénito Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza. Además al heredero del condado de Lerin, el rey usurpador de Nabarra, debía restituirle todas sus posesiones y bienes, que le habían sido confiscadas en el año 1450.

Dichos mandatos eran y son ilegales en el Reino-Estado de Nabarra, careciendo de fundamento legal nabarro alguno, al ser extranjeros, pese a ser Juan de Trastámara y Sánchez de Castilla, el legítimo rey de Aragón, Sicilia y Sardinia-Cerdeña, procedente de las tierras espaynolas y de un linaje castellanoleonés.

Dichos jueces espaynoles (barcelonargoneses y castellanoleoneses) dictaron dicha sentencia el día 23 de abril del año 1463.

Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza, 2º conde de Lerin

Heráldica de Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza, como heredero del condado de Lerin: Escudo cuartelado en cruz 1ºy 4º de gules carbunclo de oro cerrado y pomelado que es de Nabarra, 2º y 3º losangeado de oro y azur que es de Beaumont. Sobre el todo que es del condado de Lerin y puesto en jefe lambel recortado a tres pendientes de plata indicativo que su padre estaba con vida.

Nació en la villa de Lerin en el año 1432. Fue educado junto a su hermano Carlos, en el arte de las armas, acompañando a su padre Luis de Beaumont y Curton, cada vez que se presentaba una ocasión propicia.

En el año 1447, a la edad de 15 años, entró al servicio de legítimo heredero a la Corona de Nabarra y príncipe de Biana Carlos de Trastámara y Evreux. Como era de esperar, le acompañó su Carlos de Beaumont y Nabarra-Esparza, un año más joven que él.

En el año 1450, Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza, tomó por las armas la ciudad de Iruinea-Pamplona en nombre del príncipe de Biana. La insurrección contra el rey usurpador Juan II de Nabarra se planificó y ejecutó desde varias casas y palacios de la Nabarreria, pertenecientes todos ellos a su padre el Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde consorte de Lerin.

El obispo de Iruinea-Pamplona Mattin de Peralta, leal al usurpador rey de Nabarra, excomulgó a Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza junto a los demás cabecillas beaumonteses que participaron en el levantamiento de Iruinea-Pamplona, en nombre del príncipe Carlos de Biana. El propio rey usurpador de Nabarra mandó la confiscación de sus bienes y rentas.

Permaneció controlando la ciudad cabeza del Reino de Nabarra en nombre del príncipe Carlos de Biana, bajo los autoimpuestos cargos de Capitán General y Lugarteniente del príncipe de Biana, hasta el año 1453.

Ese año, Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza se entregó a los agramonteses para facilitar la liberación del príncipe Carlos de Biana. Fue llevado prisionero en condición de rehén al castillo de Monterrey-Monroy, junto a su hermano Carlos. Allí se unieron a su padre, el cual llevaba preso por orden del usurpador rey Juan II de Nabarra desde el año 1451. Permanecieron presos hasta el año 1460.

En el pacto que se hizo en el salón de la Generalitat del Principado de Cataluyna-Cataluña, en presencia del Canciller de dicho Principado Roger de Pallars, el día 26 de enero del año 1460, se decidió y se obligó al rey Juan II de Aragón, Sicilia, Sardinia-Cerdeña y usurpador de Nabarra, para liberar a Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza, a su hermano Carlos y a su padre el conde viudo de Lerin Luis de Beaumont y Curton, junto a los demás caballeros legitimistas del príncipe de Biana y Girona-Gerona, que permanecían prisioneros en calidad de rehenes.

Ya en tierras del Estado de Nabarra, tan pronto como llegó la noticia de que el príncipe de Biana y Girona-Gerona, además de Lugarteniente del Principado de Cataluyna-Cataluña Carlos de Trastámara y Evreux, había entrado de forma triunfal en la ciudad condal el día 12 de marzo del año 1461, los beamonteses con Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza al frente, se sublevaron otra vez contra el rey usurpador de Nabarra y pasaron a tomar la villa de Irunberri-Lumbier.

Tras la muerte de su padre el día 28 de mayo del año 1462, como heredero universal suyo que fue, comenzó a titularse legítimamente como conde de Lerin. Por otro lado, los bienes y pechas se hallaban en posesión del rey Juan II de Aragón, Sicilia, Sardinia-Cerdeña y usurpador de Nabarra.

Heráldica de Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza como II conde de Lerin: Escudo cuartelado en cruz 1ºy 4º de gules carbunclo de oro cerrado y pomelado que es de Nabarra, 2º y 3º losangeado de oro y azur que es de Beaumont. Todo del condado de Lerin.

Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza podía haber ostentado el título de conde de Lerin de forma legal tras la muerte de su madre en el año 1456, a semejanza del título de rey de Nabarra para el príncipe Carlos de Biana, pero no lo hizo por respeto a su padre.

Hasta la muerte en extrañas circunstancia de la princesa de Biana e infanta de Aragón Blanca de Trastámara y Evreux, ocurrida el 2 de diciembre del año 1464, el conde de Lerin Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza defendió más o menos, los derechos legítimos de ésta a la Corona de Nabarra. Por ello continuó al mando del ejército beaumontés. Eso sí, compartiendo el liderato del mismo con su tío el Prior de la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalen Juan de Beaumont y Curton.

Esta defensa, no tan ciega y firme de los legítimos derechos de la la princesa Blanca de Biana, comenzó a verse acompañada por diversas intrigas y cuando menos sospechosos pactos, donde realmente el conde de Lerin buscó incesantemente su beneficio personal.

Pero para esta vez, los intentos bélicos se vieron frenados porque las tropas castellanas, ya no eran ya un apoyo para sus pretensiones, pues el objetivo inmediato de la soldadesca espaynola era mantener bajo estandarte del Reino de Castilla y León la Sonsierra de Nabarra.

Además, debido a diversos tratados y a un arbitraje del rey Louis XI de France del día 23 de abril del año 1463, en el cual sentenciaba en la ciudad de Baiona-Bayonne que tanto en el Reino de Nabarra como en el Principado de Cataluyna-Cataluña, los beaumonteses por un lado y los catalanes por el otro, debían aceptar a Juan II de Aragón,  Sicilia, Sardinia-Cerdeña y usurpador de Nabarra, como su rey. Por otro lado, la Merindad de Lizarra-Estella debía ser entregada al rey Enrique IV de Castilla y León.

Pero también, en dicho arbitraje se estipuló que todos los señoríos y bienes de los cabecillas beaumonteses debían serles restituidos.

Ante tal caótico y enmarañado jumelage de acuerdos, pactos y arbitrajes, el condado de Lerin pasaba a ser castellanoleonés; pero finalmente la Merindad de Lizarra-Estella no fue entregada al monarca espaynol, ya que tanto agramonteses como beaumonteses se opusieron a ello.

Por esto, el rey Juan II de Aragón, Sicilia, Sardinia-Cerdeña y usurpador de Nabarra, intentó atraerse a su vera a los beaumonteses, prometiendo entre otras cosas, más donaciones y nombramientos que lo estipulado en el arbitraje de Baiona-Bayonne. Como por ejemplo, el cargo de Condestable de Nabarra y la dignidad de Ricohombre de Nabarra al cabeza visible de estos en el Reino de Nabarra, el conde de Lerin Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza.

La infanta de Nabarra Leonor de Trastámara y Evreux, que se titulaba así misma como princesa primogénita, heredera de Nabarra, infanta de Aragón y Sicilia, condesa de Foix y Bigorra, señora de Bearno, Lugarteniente General del serenísimo y muy reputado señor y padre el rey Juan II de Nabarra, también firmó por su cuenta una tregua con el conde de Lerin en el año 1463, con la cual buscaba el apoyo del conde de Lerin para alcanzar la Corona de Nabarra. Todo ello mientras mantenía en prisión, concretamente en la torre de Moncada del castillo de Orthez propiedad de su esposo Gaston de Foix-Grailly y Albret, a la legítima heredera de Nabarra, princesa de Biana e infanta de Aragón, su hermana Blanca de Trastámara y Evreux.

El conde de Lerin Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza, acudió a Tarragona a primeros de noviembre del año 1464. Supremamente en dicha ciudad catalanaragonesa, se firmó un pacto a modo de concordia, por el cual el conde de Lerin recuperó sus señoríos, palacios, casas y castillos, con sus rentas y pechas, además de la jurisprudencia baja y media. También recibió el cargo de Condestable de Nabarra y el rango de Ricohombre de Nabarra, como le había prometido el rey Juan II de Aragón y usurpador de Nabarra, junto a las tenencias de los castillos de Larraga, San Martin de Unx y Grañon. El de Lerin, permutó el castillo de San Martin de Unx por una cesión de 10 años de las pechas y sueldos de la villa de Artaxona. También recibió 20.000 escudos para abastecer sus fortalezas. Además el rey usurpador de Nabarra dio una excepción general de los impuestos del Reino de Nabarra, durante un periodo de 10 años, a todos los pueblos y villas que pertenecían a la persona del conde de Lerin, el cual comenzó a verse como un verdadero “príncipe soberano”.

También se le restituyeron los bienes y señoríos al Prior de la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalen Juan de Beaumont y Curton; incluso el compromiso por parte del rey Juan II de Aragón, Sicilia, Sardinia-Cerdeña y usurpador de Nabarra llegó más allá, al acordarse la realización de unas Cortes de Nabarra unitarias, donde se debatiría el derecho a la Corona de Nabarra, de la princesa de Biana e infanta de Aragón Blanca de Trastámara y Evreux, a realizarse tras una obligada liberación.

Todo esto se firmó en Tarragona el día 22 de noviembre del año 1464 con la mediación del obispo de Iruinea-Pamplona Nicolás de (Eguia y) Echabarri, pero antes de la convocatoria de las Cortes de los tres estados Generales del Reino de Nabarra, se comunicó la muerte de la legítima heredera a la Corona de Nabarra, la princesa Blanca de Biana. Una muerte en extrañas circunstancias y además,  ocurrida más que posiblemente tras ser envenenada por una dama de compañía de su hermana, la infanta de Nabarra,  Aragón y Sicilia, condesa de Foix y Bigorra, además de señora del Bearno Leonor de Trastámara y Evreux.

El Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra, conde de Lerin, señor de Asiain, San Martin de Unx, Beire, Arroniz, Mistala, Benilloba y Mendabia Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza, se dedicó a poner al día sus haciendas, pero sin dejar de batallar a los agramonteses, a  los cuales odiaba con toda su alma tras años de lucha y padecimiento de cárcel, pues según él, ellos eran los máximos responsables de los males que desangraban al Reino de Nabarra, por encima incluso del rey Juan II de Aragón, Sicilia, Sardinia-Cerdeña y usurpador de Nabarra.

Aun así y todo, con el retiro de su tío el Prior de los Hospitalarios del mando del partido beaumontés, y al no contar con el apoyo de los castellanoleoneses, el Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde de Lerin, entre el día 10 de abril y el día 14 de agosto del año 1465, negoció varias treguas con los agramonteses por un lado y un acuerdo con la princesa Leonor de Biana, que pese a otorgándose mutuas compensaciones, significó que prácticamente quedaba dividido el Reino de Nabarra en dos facciones irreconciliables.

En dichas negociaciones, el Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde de Lerin Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza, estuvo acompañado por sus lugartenientes el Justiciado de la ciudad de Iruinea-Pamplona Charles de Atienza y el señor de Olcoz Arnaldo de Onza.

Ante tal situación y debido a su total desconfianza hacia el rey Louis XI de France, e incluso hacia sus aliados agramonteses, el rey Juan II de Aragón, Sicilia, Sardinia-Cerdeña y usurpador de Nabarra, entabló negociaciones unilaterales con el Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde de Lerin Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza.

El Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde de Lerin, inicialmente se mostró reacio a un posible matrimonio con una de las hijas bastardas o naturales de rey Juan II de Aragón, Sicilia, Sardinia-Cerdeña y usurpador de Nabarra. Pero ante las diversas acciones política llevadas a cabo por la princesa de Biana e infanta de Aragón Leonor de Trastámara y Evreux, que llevó a cabo ésta con la reina consorte de Aragón, Sicilia, Sardinia-Cerdeña y consorte-usurpadora de Nabarra Juan Enríquez y Fernández de Córdoba, junto con otras diferentes con uno de los cabecillas del partido agramontés, concretamente el Ricohombre de Nabarra, Maestre de Hostal, Mayordomo y Consejero Real, barón de Marcilla, señor de Peralta, Funes, Carcar, Andosilla, Falces, Undiano, Azagra y Caparroso Pierres de Peralta y Ezpeleta muy, pero muy odiado por el de Lerin, éste comenzó a ver las cosas de otra manera.

Por todo esto principalmente, las nombradas negociaciones con rey el usurpador de Nabarra, fueron largas y se saldaron finalmente con el matrimonio de la hija bastarda o natural de éste, llamada Leonor de Aragón-Trastámara y Álvarez, con el amenazado por casi todos los lados y jefe la facción beaumontesa, Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde de Lerin, el día 22 de enero del año 1468.

La dote de Leonor de Aragón-Trastámara y Álvarez constó de 15.000 florines y también de la importante legitimación de la prometida como hija de pleno derecho, por parte del rey de Aragón, Sicilia, Sardinia-Cerdeña y usurpador de Nabarra.

La boda fue oficiada por el arzobispo de Tarragona y Patriarca de Alejandría Pedro de Urrea, y tras ella los condes de Lerin fueron a vivir al palacio de la Alxaferia de Zaragoza. Además el rey usurpador de Nabarra hizo entrega al de Lerin, el día 3 de febrero, de los cuarteles e impuestos de sus posesiones por un plazo de 20 años. También de la villa y castillos de Larraga, con su jurisdicción civil y criminal, junto a la confirmación de unas pechas que había recibido de la princesa Leonor de Biana.

Por poco tiempo estuvieron los condes de Lerin en Zaragoza, ya que el 21 de junio del año 1469, sin permiso del rey de Aragón, Sardinia-Cerdeña y usurpador de Nabarra, tomaron rumbo a la villa de Lerin.

El 16 de agosto del año 1470, el rey Juan II de Aragón, Sardinia-Cerdeña y usurpador de Nabarra, pidió por carta a su hijo el rey de Sicilia, príncipe de Girona-Gerona y Gobernador de Cataluyna-Cataluña Fernando de Trastámara y Enríquez, esposado con su prima segunda la princesa de Asturias Isabel de Tratámara y Avis-Portugal, la cantidad de 1.400 florines para el Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde de Lerin Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza.

El Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde de Lerin, recibió el día 10 de enero del año 1471, la villa de Andosilla, donada esta vez por la princesa Leonor de Biana y por su marido Gaston de Foix-Grailly y Albret.

Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza, mientras continuaba con sus enfrentamientos bélicos, sangrientos, contra los agramonteses, especialmente contra su alter ego en las filas del partido contrario Pierres de Peralta y Ezpeleta, paso a integrar dentro del condado de Lerin, de forma más que irregular por no decir directamente ilegal, las villas de Carcar, Andosilla, Mendabia, Allo y Dicastillo. Para dicho acto unilateral, contó con la permisibilidad del rey usurpador de Nabarra y cierta mirada de recelo en la princesa Leonor de Biana.

Además, entre tanto, la relación de los condes de Lerin con el rey de Sicilia, príncipe de Girona-Gerona y Gobernador de Cataluyna-Cataluña Fernando de Trastámara y Enríquez, fue cada vez más fluida desde el mismo día en el que se casó Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza con la hermana de sangre, por parte de padre, del príncipe aragonés nacido en Sos.

El día 11 de agosto tuvieron lugar unas Cortes beaumontesas en la ciudad de Iruinea-Pamplona, a las que asistió el Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde de Lerin. En ellas protestaron con dureza el tratado de Erriberri-Olite llevado a cabo el 30 de mayo, donde se les perdonó de todo a los agramonteses mediante una clausura universal.

“(…) qualesquiera crimenes, excesos, robos, muertes, resistencias, desobediencias, maleficios, delitos, quando quiera graves y enormes, del menor hasta el mayor, y aunque fuere de lesa majestad en el primer cabo hechos, cometidos y perpetrados hasta la presente jornada.”

Dicha censura fue en nombre de la ciudad de Iruinea-Pamplona y esas Cortes reunidas en ella. Tras ello, el Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde de Lerin, abandonó la ciudad cabeza del Reino de Nabarra, dejando el mandato expreso a su hermano el señor de Echalecu y Saint Pée Felipe de Beaumont y Nabarra-Esparza, de impedir la toma de la ciudad por los agramonteses y por la princesa Leonor de Biana.

El Oidor de la Cámara de Comptos Juan de Atondo, el señor palaciano de Artaxona y Olleta Miguel de Ollacarizceta y otros agramonteses residentes en la ciudad, tramaron el abrir de noche la puerta de la Zapatería la princesa Leonor de Biana y sus partidarios. El Regidor cabo de la población Miguel de Ugarra, que tenía la llave, prometió abrirla. El Marischal de Nabarra, vizconde de Muruzabal, señor de Val-de-Izarbe y palaciano de Eusa Pedro de Nabarra y Peralta, capitaneó la arriesgada empresa y en la noche convenida se presentó delante de la puerta.

El Regidor Miguel de Ugarra se retrasó en la hora acordada, y el Marischal de Nabarra impaciente, ordenó a los caballeros que le acompañaban que comenzaran a descerrajar y romper la puerta. Casualmente pasaba un muchacho hornero, quien tras oír el estruendo, dio la voz de alarma. Los vigías beaumonteses hacen  sonar las campanas de San Cernin.

Abierta ya la puerta por el Regidor Miguel de Ugarra, entraron los agramonteses, pero antes de que tomasen los lugares estipulados con las prevenciones convenientes, se refugiaron en la Cámara de Comptos, el Marischal de Nabarra concretamente se refugió en la Torre del rey. Cayeron sobre ellos gran multitud de contrarios, a quienes capitaneaba el señor de Echalecu y Saint Pée Felipe de Beaumont y Nabarra-Esparza. Los mataron a casi todos, y concretamente al Marischal de Nabarra lo cosieron a puñaladas.

Por otro lado hicieron prisionero  al hijo de Marischal de Nabarra Felipe de Nabarra y Lacarra. El Oidor de la Cámara de Comptos Juan de Atondo y el señor palaciano de Artaxona y Olleta Miguel de Ollacallizceta, lograron escapar, mientras que el Regidor Miguel de Ugarra fue ajusticiado, junto con otros agramonteses, por los  coléricos beaumonteses.

La puerta de la Zapatería comenzó a llamarse desde ese día como la puerta de la Traición por parte agramontesa, mientras que por parte de los beaumonteses  la denominaron puerta de la Lealtad.

Todo esto, sumado a la no devolución de la villa de Artaxona a la Corona de Nabarra y el recrudecimiento nuevamente de las acciones militares llevadas a cabo por el conde de Lerin y los suyos, fueron motivo más que suficiente para que se le destituyera otra vez del cargo de Condestable de Nabarra, y se le desposeyera de la distinción de Ricahombría de Nabarra, y se confiscaran sus haciendas y bienes. Ordenadas dichas acciones por parte de la princesa Leonor de Biana, viuda de Gaston de Foix-Grailly y Albret.

Incluso, la princesa Leonor hizo formar una causa contra el conde de Lerín y contra su hermano Felipe de Beaumont y Nabarra-Esparza por el asesinato del Marischal de Nabarra. También a todos los demás de su bandería beaumontesa, declarándolos culpables de lesa majestad y por ello fueron condenados a muerte.

Nuevamente las haciendas y rentas del conde de Lerin, junto al cargo de Condestable de Nabarra, fueron a parar al Ricohombre de Nabarra, Maestre de Hostal, Mayordomo y Consejero Real, barón de Marcilla, señor de Peralta, Funes, Carcar, Andosilla, Falces, Undiano, Azagra y Caparroso Pierres de Peralta y Ezpeleta.

También se le retiró la dignidad de Ricohombre de Nabarra al conde de Lerin.

En enero del año 1473, tras comprobar que el conde de Lerin y sus partidarios seguían combatiendo contra todos aquellos que no fueran ellos, la princesa Leonor de Nabarra buscó congraciarse con él.

A finales de ese mes, el conde de Lerin y Charles de Atienza se instalaron en el castillo de Aibar, que estaba bajo custodia del también beaumontés Charles de Aoiz. A su vez, la princesa de Biana permaneció en el castillo-palacio de Erriberri-Olite.

Las negociaciones fueron lentas y confusas, enmarañándose sobre todo en las compensaciones que debían darse al conde de Lerin y los suyos. Dichas conversaciones, llevadas a cabo de manera intermitente, se alargaron hasta el año 1474.

En eso que entró en acción, a modo de injerencia, el rey de Sicilia, príncipe de Girona-Gerona y Gobernador de Cataluyna-Cataluña Fernando de Trastámara y Enríquez. Este acto intrusivo para el Reino de Nabarra fue realizado en verano de ese año, tras recibir un informe preparado por su súbdito el conde de Medinacelli Luis de la Cerda y de la Vega, casado en el año 1471 con la hija natural y en viudedad de ya difunto Carlos de Trástamara y Evreux, la señora de Bebinzana Ana de Nabarra-Trastámara y Armendariz, la cual quería hacer valer sus supuestos Derechos a la Corona de Nabarra desde el año 1473. Además, se encontraba en negociaciones con el conde de Lerin.

Así pues, el conde de Medinacelli pretendía que el rey consorte de Castilla y León le apoyase en sus pretensiones, pero el rey consorte espaynol se negó a prestar ninguna ayuda a los condes, aunque mantuvo con el conde de Lerin su amistad y concordia, pues a su juicio, la paz del Reino de Nabarra exigía la intervención de la casa de Beaumont. Así pues, el conde consorte de Castilla y León, obligó al conde de Medinacelli a conformarse con una compensación.

Por otro lado, las negociaciones que mantenía la princesa de Biana y el conde de Lerin, finalizaron el 4 de agosto con la firma del tratado de Eraso, aunque a los pocos días se quedó en papel mojado.

El 15 de enero del año 1475, el rey de Sicilia, príncipe de Girona-Gerona y Gobernador de Catalyuna-Cataluña Fernando de Trastámara y Enríquez, tras la coronación como reina de Castilla y León de su esposa Isabel de Trastámara y Avis-Portugal, recibió una carta de su padre el rey Juan II de Aragón, Sardinia-Cerdeña y usurpador de Nabarra, instándole, entre otros asuntos, que devolviese al Reino de Nabarra las plazas ocupadas por los castellanoleoneses, algo que no hizo el rey consorte de Castilla y León.

Por otro lado, busco la cooperación del rey usurpador de Nabarra, para que se postulase a favor de él, en el asunto de la sucesión a la Corona de Nabarra. También recibió a los procuradores del conde de Lerin en Medina del Campo, donde les aseguró que iba a mantener todos los compromisos contraídos con el conde de Lerin. Es más, en caso de una invasión militar proveniente del Reino de France, el rey consorte de Castilla y León le daría como refuerzo al conde de Lerin, que no al Reino de Nabarra, 1.200 caballos y 1.ooo peones castellanoleoneses.

Por otro lado, ante la guerra de sucesión en el Reino de Castilla y León y un ataque de tropas francesas de Alano de Albret y Rohan a la plaza fuerte castellanoleonesa de Hondarribia-Fuenterrabía, la princesa Leonor de Biana acusó de pactar con los franceses ante el rey usurpador de Nabarra, al conde de Lerin Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza.

“(…) la entrada plena para Estella y Nabarra. (…) trabajan para se juntar con los dichos franceses para dañar a los dichos señores rye (Juan II el usurpador) y princesa (Leonor) (…).”

En junio del año 1476, el rey de Sicilia, rey consorte de Castilla y León, príncipe de Girona-Gerona y Gobernador de Cataluyna-Cataluña Fernando de Trastámara y Enríquez, llamó a la ciudad de Vitoria-Gasteiz al conde de Lerin Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza y al barón de Marcilla Pierres de Peralta y Ezpeleta. El llamamiento tuvo como pretexto intentar algún tipo de arreglo entre ambos, pero en realidad era para avanzar en su plan, ya concebido de apoderarse del Reino de Nabarra.

El conde de Lerin puso la suerte del partido beaumontés al servicio del rey consorte de Castilla y León. Algo que  ratificó de nuevo el conde de Lerin, en el mes de septiembre. El lugar también fue la ciudad de Vitoria-Gasteiz.

El día 2 de octubre en Santa María de Mimanos, a las afueras de Tutera-Tudela, el conde de Lerin y el barón de Marcilla, se prometieron recíprocamente la paz en las condiciones que habrían de dictar conjuntamente los reyes de Castilla y León con el rey de Aragón.

El día 3 de octubre, en la ciudad de Tutera-Tudela, durante un acuerdo que buscaba un frente contra el Reino de France, concertado con su padre el rey Juan II de Aragón, Sardinia-Cerdeña y usurpador de Nabarra, el rey de Sicilia, rey consorte de Castilla y León, príncipe de Girona-Gerona y Gobernador de Cataluyna-Cataluña, comenzó a mostrar abiertamente sus más firmes deseos de hacerse con el Reino de Nabarra tras la muerte de su padre, sin importar la forma para ello.

También mostró públicamente su apoyo a su fiel aliado y cuñado, el conde de Lerin Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza, que acudió a la ciudad junto a su eterno enemigo el barón de Marcilla Pierres de Peralta y Ezpeleta, tras su pacto del día anterior.

La princesa Leonor de Biana, en cambio no fue invitada pero fue representada por el barón de Marcilla. Al final se le confirmó como heredera a la Corona de Nabarra y a continuación en la línea de sucesión, a su nieto Francisco Febus de Foix y Valois, representado desde la ciudad de Pau, por su madre la infanta de France Madeleine de France-Valois y Anjou.

“(…) empeño mi palabra de rey [de Sicilia, consorte de Castilla y León] con juramento de amparar al conde [de Lerin] y su parentela y no consentir cos que le sea perjudicial (…).”

Con este apoyo rey consorte de Castilla y León consiguió que los beumonteses le entregaran las plazas fuertes de Biana, Gares-Puente la Reina, Araquil, Irunberri-Lumbier, Torralba, Eztuniga, Artaxona, Larraga, Lerin, Mendabia, Adosilla y otras de menor importancia, a sus tropas espaynolas del Reino de Castilla y León.

Y para colmo, por si no fuera poco, los gastos de esas fortalezas ocupadas por la soldadesca espaynola, debían correr de la arcas de la Tesorería del Reino de Nabarra, algo que sancionó la princesa Leonor de Biana a continuación, prometiendo satisfacerlos sin opción a reclamación alguna.

El rey consorte de Castilla y León, expresó ese apoyo hacia el conde de Lerin, no para apaciguar la lucha fratricida existente en el Estado de Nabarra, sino para posicionarse dentro del Reino de Nabarra y también dar mayor continuidad a la guerra entre agramonteses y beaumontes. Ahora de una manera más brutal, sanguinaria y con mayor crudeza si cabe, siendo los principales sufridores de la misa el Pueblo llano de Nación de Nabarra.

Por ello, el rey consorte de Castilla y León solo colocó una guarnición de tropas espaynolas en la ciudad de Iruinea-Pamplona, formada por 150 lanzas a las órdenes de un noble castellanoleonés; el conde de Monteagudo y señor de Almazán Pedro González de Mendoza y Luna.

Durante el año 1477, el conde de Lerin y los suyos ejercieron en libertad y a su antojo en el gobierno de sus respectivas parcelas, contando con la protección del rey consorte de Castilla y León. Así pues, el partido beaumontés continuó la guerra contra el partido agramontés y se apoderaron de la villa de Eztuniga, mientras el rey consorte de Castilla y León tomaba disposiciones en el Reino de Nabarra que no le correspondían, como pronunciamiento de Alcalde y Juez de la Corte de Nabarra para el bachiller Larrutia, tras la muerte de su anterior poseedor el doctor Sada.

También e igualmente sin Derecho y en Contrafuero, el rey consorte de Castilla y León encomendó al conde de Lerin y a Miguel de Ansa, que procediesen a examinar y reparar las fortificaciones de la ciudad de Iruinea-Pamplona. Por ello prometió a Juan de Ribera, uno de sus principales oficiales militares beaumonteses de la ciudad, un cargo de oidor en la Cámara de Comptos, cuando éste quedase vacase. Incluso se atrevió a cobrar en la ciudad de Iruinea-Pamplona los cuarteles y demás rentas reales. También entregó a señor de Echalecu y Saint Pée Felipe de Beaumont y Nabarra-Esparza, por supuesto de forma tan fraudulenta y violenta como lo hecho anteriormente, el gobierno de Huarte Araquil.

A mediados del año 1478, el conde de Lerin, junto al Merino de Lizarra-Estella Pero Lope de Baquedano, quien se había pasado al partido beaumontés tras el asesinato, llevada a cabo por parte del barón de Marcilla, del obispo de Iruinea-Pamplona Nicolás de (Eguia y) Echabarri, ocurrido el día 23 de noviembre del año 1469, y que como a otros muchos nuevos partidarios de los Beaumont, habían sido despojados de sus propiedades por mandato de la princesa Leonor de Biana, llegaron a ofrecer la ciudad y la fortaleza de Lizarra-Estella al rey consorte de Castilla y León.

El día 19 de enero del año 1479 murió el rey Juan II de Aragón, Sardinia-Cerdeña y usurpador de Nabarra. Inmediatamente, Leonor se hizo proclamar reina de Nabarra, infanta de Aragón y de Sicilia, duquesa de Nemours, Gandía, Montblanc y Peñafiel, condesa de Foix, Bigorra y Ribagorza, además de señora de Bearno y Balaguer.

El día 28 de enero fue coronada como reina Leonor I de Nabarra, pero el 12 de febrero murió. Por tanto los derechos de Corona de Nabarra recayeron en su nieto de 11 años, el príncipe de Biana, copríncipe de Andorra, conde de Foix y Bigorra, vizconde del Bearno, Marsan y Castelbón-Castellbó Francisco Febus de Foix y Valois.

El conde de Lerin y demás beaumonteses, no manifestaron inicialmente ninguna duda del Orden Jurídico sobre el Derecho a la Corona de Nabarra del príncipe Francisco Febus de Biana, aunque siguieron recalcitrantes y testarudos en su obediencia a los acuerdos que tenían con el rey de Aragón y Sicilia, rey consorte de Castilla y León, conde de Barcelona y señor consorte de Vizcaya Fernando de Trastámara y Enríquez.

Por la minoría de edad del príncipe Francisco Febus de Biana, la infanta de France Madeleine de France-Valois y Anjou, se convirtió en la Reina Regente del Estado de Nabarra, de los condados de Foix y Bigorre, junto al vizcondado del Bearno. Ésta se encontró el Reino de Nabarra totalmente dividido.

Por un lado, los beaumonteses capitaneados por el conde de Lerin estaban en posesión de la ciudad de Iruinea-Pamplona, de la Merindad de las Montañas y de varias plazas de importancia en la Tierra llana del Reino, además de estar totalmente entregados a la causa de un extranjero, el rey de Aragón y Sicilia, rey consorte de Castilla y León, conde de Barcelona y señor consorte de Vizcaya Fernando de Trastámara y Enríquez.

Mientras que las Merindades de Erriberri-Olite, Zangotza-Sangüesa y Tutera-Tudela, estaban dominadas por los agramonteses, cuyos jefes eran el Marsichal de Nabarra Felipe de Nabarra y Lacarra, junto al barón de Marcilla Pierres de Peralta y Ezpeleta. Este partido era seguidor del príncipe Francisco Febus de Biana y legítimo heredero a la Corona de Nabarra.

La reina Regente del Estado de Nabarra nombró al infante de Nabarra, Cardenal y Obispo de Arlés Pierres de Foix y Trastámara, consejero para la Regencia. Así pues, los Gobernadores de Nabarra para el Reino vascón eligieron unos Lugartenientes en marzo. Estos fueron el obispo de Coserans-Causerans Jean de Lasalle, el Senescal  y Lugarteniente de Carcasone, señor de Gléon, Trelles, Durban y Jonquières Guillaume de Gléon y el Doctor en Teología Pees Michel, aceptados por los agramonteses y rechazados por los beaumonteses que ni siquiera acudieron a las Cortes sitas en la villa de Tafalla.

En sucesivas y rápidas acciones bélicas, el conde de Lerin y los suyos se apoderaron de la villa de Gares-Puente la Reina primero. A continuación también tomaron las villas de Larraga y Miranda de Arga.

Los Gobernadores de Nabarra ante tan caótica situación, por la cual peligraba el acceso a la Corona del Reino de Nabarra del príncipe Francisco Febus de Biana por culpa de los beaumonteses, firmaron con el conde de Lerin la concordia de Aoiz el día 17 de septiembre, la cual se compuso de 52 capítulos, de los cuales eran directamente relativos al conde de Lerin:

“(…) Lo primero que se le restituyessen todos los honores, Ricombrias, Officios, prerrogativas y pensiones, que su Padre solia gozar, y poseer en Nabarra,  y en cuanto al Officio de Condestablia, y diferencia que el tenia con Mossen Pierres de Peralta se decidiesse por árbitros, y en cuanto á las Baronias de Curton y Guizen harian los mayores esfuerzos con el Rey de Francia, para que se restituyesse; á  cuyo fin despacharían embaxador: Lo segundo que las tenencias de Viana, Castillos de Garoino, Irulegi, Peña de Bullona le quedasen al Conde: Lo tercero, que en todas sus Villas, lugares y fortalezas no fuesse obligado á recibir  guarniciones como de antes estaba concertado con el Señor Principe D. Gaston: Lo quarto le hicieron gracia, y merced de la propiedad del Castillo de Monjardin con la Valle de Santestevan, de que se espediera privilegio: Lo quinto, que se le confirmasse la merced de la Villa, y fortaleza de Larraga: Lo sexto, que se le restituyesse la Villa, y Castillo de San Martin como lo tuvo su Padre y abuelo, bolviendo el dicho Conde la Villa de Artaxona, que tenia en prendas de S.  Martin, y no cumpliendosse esto le quedase en propiedad la Villa de Artaxona: Lo septimo que se le restituyesen la fortaleza de Eslava con sus pertenencias, y los lugares de Uxue y Sada, como su Padre, y abuelo lo poseyan: Lo octavo, que gozasse los quarteles, y alcabalas de todos sus Estados durante el tiempo de su vida, y la de su hixo, y heredero, según el apuntamiento tomado con el Señor Rey de Castilla: lo nono, que, si se hiziesse ordenanza de lanzas, se le sentasse, y pagasse al Conde como á otro del Reino: Lo decimo, que no fuesse tenido de ir en persona á llamamiento ninguno del Señor Rey, ó de su Lugar Teniente, ó de su Consejo, y fuesse tenido como Procurador: Lo undecimo, que el Palacio, que tenia el Conde en la Villa de Huart de Valdaraquil pudiera poner casero á su libre voluntad, á quien mas gustasse: Lo duodecimo, que se le confirmassen todas las mercedes, que tenia: Lo tercerdecimo, que aviendose poner Gobernador, y Lugar Teniente por el Señor Rey, fuesse persona natural, y acepte al Conde: Lo quartodecimo, que todas la confiscaciones hechas por el Señor Rey D. Juan, su hija Doña Leonor, y por ellos de bienes, muebles, ó rayces del Conde fuessen todas por nullas, como si no fuesen escritas. (…)”

La concordia, pacto o tregua general entre beaumonteses y agramonteses, debía sellarse o ratificarse mediante el matrimonio del Marischal de Nabarra Felipe de Nabarra y Lacarra, con una hija del conde de Lerin llamada Catalina de Beaumont y Aragón-Álvarez.

A los seis meses y aun si llevarse a cabo formal y legalmente el contrato matrimonial, con el cual se ratificaba y legitimaba la concordia de Aoiz, Felipe de Nabarra y Lacarra se dirigía un día desde la villa de Zangotza-Sangüesa a la de Villafranca. Estando concretamente cerca del Monasterio de la Oliva, cayó en una emboscada comandada por el propio padre de su prometida, el conde de Lerin. Al intentar huir, el Marischal de Nabarra cayó de su caballo, con tan mala fortuna que quedarse justo a los pies del conde de Lerin, al cual saludo cortésmente:

“¡Ah Señor primo! Dios esté con usted”.

A lo que le respondió el conde de Lerin:

“Y con usted y con Viana, Innoble caballero”. 

Al mismo tiempo el conde de Lerin comenzó a clavarle una y otra vez la lanza que portaba, hasta conseguir con su colérica, brutal, sangrienta y violenta acción, matar al prometido de su hija el Marischal de Nabarra; un acto de venganza contra aquel que en su día, en cumplimiento de los mandatos de la ya difunta princesa Leonor de Biana, había tomado la villa de Biana que el conde de Lerin usurpaba con el consentimiento militar castellanoleonés.

La cerrazón de ese atroz y realmente sin sentido asesinato, perpetrado por un vengativo y cabezón conde de Lerin, la concordia por la cual él era el principal y mayor beneficiado, quedó rota de ipso facto y con ello, la frágil tregua alcanzada llegó a su fin en marzo del año 1480.

El Reino de Nabarra volvía a vivir y sufrir una situación de continua revuelta, donde las escaramuzas y los enfrentamientos bélicos, entre beaumonteses y agramonteses, estaban a la orden del día, causados por el debilitamiento del poder Real. Ardiles, masacres y engaños de todo tipo se sucedieron, favorecidos por la laguna de poder que primaba la astucia, las picardías y la facultad de maniobrar del conde de Lerin, sin mirar la legitimidad de los medios.

En ese mal ambiente reinante, el Gobernador de Nabarra, infante de Nabarra, Cardenal y Obispo de Arlés Pierres de Foix y Tratámara, pese a la edad del príncipe Francisco Febus de Biana, propuso su coronación y para que pudiera llevarse a cabo convocó a las Cortes de Nabarra en la ciudad de Iruinea-Pamplona, feudo beaumontés, para el día 20 de octubre del año 1480, con el objetivo exclusivo de preparar la llegada del príncipe Francisco Febus de Biana.

El conde de Lerin aparentemente no se opuso, pero pese a ello, los Gobernadores de Nabarra tomaron debidas precauciones. También se votaron de inmediato impuestos para cubrir los gastos y para acuñar moneda.

Así pues, el día 3 de noviembre del año 1481, el heredero a la Corona de Nabarra entró en la ciudad de Iruinea-Pamplona para ser titulado de forma legal rey de Nabarra. Con él entraron 1500 caballeros y una multitud de infantes, casi todos del vizcondado de Bearno. El perverso conde de Lerin, en un acto más simbólico que real, entregó las llaves dela ciudad  al joven monarca.

El día 8 de diciembre de ese año, concretamente en la catedral de Iruinea-Pamplona, fue donde se realizó la ceremonia solemne de la coronación, encontrándose presentes todas las personalidades del Reino vascón, Agramont, Luxa, Peralta, Lerin, Beaumont, Ezpeleta, Domezain, Lacarra, Artieda, Nabarra,…

Esto no supuso la paz y el sosiego deseado por el Pueblo de Nación de Nabarra y por sus Gobernantes, ya que en el interior del Reino vascón crecieron con mayor intensidad los enfrentamientos. Ante la inestabilidad interior en el Estado de Nabarra, el rey de Nabarra, copríncipe de Andorra, duque de Nemours, Gandia, Montblanc y Peñafiel, conde de Foix y Bigorra, vizconde del Bearno, Marsan y Castelbón-Castellbó y señor de la ciudad de Balaguer Francisco Febus de Foix y Valois, regreso a Pau en febrero del año 1482.

El Gobernador de Nabarra, infante de Nabarra, Cardenal y Obispo de Arlés Pierres de Foix y Tratámara, junto a su hermano el infante de Nabarra, conde de Cortes y Montfort Jaime de Foix y Trastámara, intentaron apaciguar los ánimos del conde de Lerín y del Marischal de Nabarra, vizconde de Muruzabal y señor de Val-de-Izarbe y Eusa Pedro de Nabarra y Lacarra. Tanto agramonteses como beamonteses habían tomado castillos y fortalezas del Reino vascón, intentando con ello afianzar sus posiciones estratégicas y políticas.

El rey de Nabarra era cotizado por espaynoles y franceses. El rey de Aragón y Sicilia, rey consorte de Castilla y León, además de conde de Barcelona, quería que se casase con su hija la infanta de Castilla y León Juana de Trastámara-Aragón y Trastámara-Castilla, mientras que el rey Louis XI de France quería que se casara con la reina destronada de Castilla y León, la Excelente Senhora Juana de Trastámara-Castilla y Avis-Portugal, conocida como la Beltraneja, enemiga de los reyes de Castilla y León a los cuales disputaba los Derechos al trono espaynol.

Un agente del conde de Lerin envenenó al niño-adolescente de 15 años, rey de Nabarra, copríncipe de Andorra, conde de Foix y Bigorra, vizconde del Bearno, Marsan y Castelbón-Castellbó Francisco Febus de Foix y Valois, quien murió el día 20 de enero del año 1483. El conde de Lerin cumplió con ello y a raja tabla, las órdenes directas recibidas del rey consorte de Castilla y León.

Así pues, su hermana la infanta de Nabarra, una niña-doncella de 13 años, llamada Catalina de Foix y Trastámara pasó a ser princesa de Biana y legítima heredera a la Corona de Nabarra. A pesar de su corta edad, fue jurada como Reina de Nabarra en las Cortes de Nabarra en la ciudad de Iruinea-Pamplona el día 10 de febrero y tras ello fue reconocida por el vizcondado de Bearno el día 14 del mismo mes. El condado de Bigorra lo hizo el día 12 de marzo y el de Foixel día 20 del mismo mes.

Nuevamente, al igual que sucediera con su difunto hermano, la niña-doncella de 13 años, reina de Nabarra, coprincesa de Andorra, duquesa de Nemours, Gandia, Montblanc y Peñafiel, condesa de Foix y Bigorra, vizcondesa del Bearno, Marsan y Castelbón-Castellbó y señora de la ciudad de Balaguer Catalina de Foix y Trastámara, se vio como objeto del deseo imperialista y de sus intereses políticos  por el Reino de France y  por el Reino de Castilla y León, desde donde buscaron un matrimonio ventajoso a sus exclusivos intereses.

El conde de Lerin hizo grandes esfuerzos junto a su parcialidad para que la reina de Nabarra se casase con el príncipe de Asturias Juan de Trastámara-Aragón y Trastámara-Castilla, cumpliendo así con los deseos y mandadas de su amo, el rey consorte de Castilla y León, pero su madre, de nuevo Regente y Gobernadora de Nabarra, la infanta de France Madeleine de France-Valois y Anjou, se opuso escudándose en la abultada diferencia de edad.

El conde de Lerin envió a algunos de sus tenientes con esa noticia a la Corte espaynola en el Reino de Castilla y León, donde ofrecieron la Corona de Nabarra al rey de Aragón y Sicilia, rey consorte de Castilla y León, conde de Barcelona y señor consorte de Vizcaya, su patrocinador y amo Fernando de Trastámara y Enríquez, tras informarle de la negativa de la Gobernadora de Nabarra.

El conde de Lerin exigió a la reina de Castilla y León Isabel de Trastámara y Avis-Portugal, que le entregase 200 lanzas para comenzar la guerra y lograr la mano de la reina de Nabarra para el príncipe de Asturias. La reina de Castilla y León le exigió también los castillos de Lizarra-Estella, Gares-Puente la Reina e Iruinea-Pamplona. En la contraoferta del conde de Lerin, éste pidió las villas de Laguardia y los Arcos, junto a una pensión de medio millón.

Pese a marcharse de las conversaciones rabioso el conde de Lerin, prometió a la reina espaynola Isabel de Castilla y León, secundar los proyectos castellanoleoneses, por lo que reunió las Cortes de su facción, que enviaron una embajada ante la Gobernadora de Nabarra, de que reconsiderase al pretendiente castellanoleonés y en caso de denegar al pretendiente espaynol, el conde de Lerin y los suyos le proclamarían rey de Nabarra, entregando sus castillos y fortalezas a los espaynoles y recibiendo a cambio Laguardia.

El conde de Lerin, siguiendo los designios marcados por su amo y señor el rey consorte de Castilla y León, se entrevistó con el Virrey de Nabarra, Cardenal y Obispo Pierres de Foix y Trastámara, que ante las promesas del rey espaynol, entre las que se encontraba el arzobispado de Zaragoza, cambió de idea y presentó como mejor opción de matrimonia, a la Gobernadora de Nabarra, la figura del príncipe de Asturias.

El conde de Lerin recibió por dicha labor, una merced por parte de los reyes espaynoles de 1.200 florines de oro anuales, durante todo lo que le restase de vida.

El Condestable de Nabarra y barón de Marcilla Pierres de Peralta y Ezpeleta, pidió al conde de Lerin reunir las Cortes de Nabarra en Tutera-Tudela, para hacer algunas innovaciones en el Reino vascón. Además firmemente le prometió al jefe de los beaumonteses, que los agramonteses aprobarían el envío de delegados ante la Gobernadora de Nabarra, para así zanjar la cuestión del matrimonio de la reina de Nabarra.

Por otro lado el rey Louis de France presentó a varios candidatos, siendo el mejor postulado era el conde de Angulême y Perigord Charles de Orleans-Valois y Rohan, inaceptable para el conde de Lerin y también rechazado por el poderoso y rico noble gascón, conde de Graves y Castres, vizconde de Tartas y señor de Albret Alano de Albret y Rohan, quien había enviado peticiones de matrimonio en nombre de su propio pretendiente, su hijo Juan de Albret y Châtillon.

El rey de France murió en agosto del año 1483, lo que fue aprovechado por la Gobernadora de Nabarra para atar y concertar el matrimonio con el joven noble gascón, Juan de Albret y Châtillon, con el visto bueno del jefe agramontés y Marischal de Nabarra Pedro de Nabarra y Lacarra, arruinando con ello los planes del jefe de los beaumonteses y conde de Lerin, pero especialmente los deseos del amo de este último, el espaynol rey de Aragón y Sicilia, consorte de Castilla y León, conde de Barcelona y señor consorte de Vizcaya Fernando de Trastámara y Enríquez .

Por ello el conde de Lerin se reorganizó y en octubre del mismo año, atacó como medio de represalia la villa de Gares-Puenta la Reina.

El conde de Lerin, recién comenzado el año 1484, no reconocía al nuevo Virrey de Nabarra el infante de Nabarra, conde de Cortes y Montfort Jaime de Foix y Trastámara. Tampoco obedecía al Consejo Real de Nabarra, y solo reconoció al anterior virrey de Nabarra, cardenal y obispo de Arlés Pierres de Foix y Trastámara, declaradamente partidario de los reyes de Castilla y León, los cuales bien pagaban.

Las Cortes beaumontesas siguieron los pasos y mandadas del conde de Lerin, negándose a recibir a la Gobernadora de Nabarra, o a cualquier delegación Real de Nabarra, no aceptando incluso a ningún otro Virrey y Gobernador que no fuera el cardenal y obispo Pierres de Foix y Trastámara. Las Cortes agramontesas en cambio solicitaron el retraso de la decisión de la Regenta-Gobernadora, mientras, insólitamente, enviaban una embajada al rey Charles VIII de France.

El 5 de febrero el poderoso conde de Graves y Castres, vizconde de Tartas y señor de Albret Alano de Albret y Rohan, recibió en su protección al conde de Lerin, con singulares muestras de amor, llamándole primo y recordándole su antiguo parentesco.

Cuando las posiciones están más o menos marcas, saltó la sorpresa concretamente desde la ciudad de Tutera-Tudela. El Condestable de Nabarra y barón de Marcilla Piarres de Peralta y Ezpeleta, prestó vasallaje al rey consorte de Castilla y León por el castillo de la ciudad, ante la más que amenazante presencia de un ejército barcelonaragonés en la vecina ciudad de Tarazona. La sagaz y cabal Regente y Gobernadora de Nabarra, e infanta de France Madeleine de France-Valois y Anjou, comunicó entonces por medio de dos embajadas enviadas a la corte espaynola, que el matrimonio con el príncipe de Asturias era imposible.

Así pues, ante un inesperado apaciguamiento general, finalmente el contrato matrimonial de la reina de Nabarra con Juan de Albret y Châtillon se ratificó, poniéndose fin a todas las maniobras e intentos de complots por parte del conde de Lerin.

El día 16 de febrero del mismo año, se celebró por fin la boda en la catedral de Lescar. A continuación y ante el asombro de todos, de los agramonteses del Marsichal de Nabarra y de los beaumonteses del conde de Lerin, la Regente-Gobernadora de Nabarra nombró Virrey-Gobernador del Reino de Nabarra al conde de Graves y Castres, vizconde de Tartas y señor de Albret Alano de Albret y Rohan. Este gascón auténtico era poco banal y un político muy experimentado, iniciando su papel de Gobernador con buen juicio, extraordinaria inteligencia, enorme calma y gran perseverancia, conociendo desde su primer día en el cargo que su fecha de caducidad era cuando su hijo accediera a la mayoría de edad.

El día 8 de febrero del año 1485, el conde de Lerin y los principales hombres de su facción, acudieron a la ciudad de Pau. Allí firmaron con los nuevos reyes de Nabarra, que aún estaban sin coronar de manera oficial en la catedral de Iruinea-Pamplona, un nuevo tratado, por el cual el conde de Lerin recuperaba el oficio de Condestable de Nabarra y la dignidad de Ricohombre de Nabarra, junto a las prerrogativas y pensiones que tenían su padre y abuelo.

Era realmente una recuperación de la concordia de Aoiz del año 1479, pero en esta, además, se confirmaron para su hermano el señor de Arazuri Juan de Beaumont y Nabarra-Esparza, las gracias que tenía en Eztuniga, Valdelana, Castillonuevo y Piedra Millera; y para su otro hermano Guillaurmes de Beaumont y Nabarra-Esparza, el señorío de Monteagudo y la Alcaldía Mayor del Mercado de la ciudad de Iruinea-Pamplona.

Luis de Beaumont y Aragón-Álvarez se casó el día 16 de septiembre con Brianda Manrique de Lara y Castro, tras haber sido concertado su matrimonio por su padre el conde de Lerin con el padre de la dama castellanoleonesa, el duque de Nájera, conde de Teviño y señor de Amusco Pedro Manrique de Lara y Sandoval.

El conde de Lerin vio con ello incrementado su poder, hinchando así su soberbia, aunque también facilitó un extenso periodo de paz, al menos comparado con las treguas, pactos, concordias y demás anteriores, aunque también influyó en ello la ocupación plena en la guerra de Granada de su amo el rey consorte de Castilla y León.

Esta nueva concordia se ratificó a comienzos del año 1492, y el 5 de noviembre del año siguiente, se le confirmó nuevamente en la ciudad de Iruinea-Pamplona por el Virrey-Gobernador de Nabarra Alano de Albret y Rohan, añadiéndosele esta vez, que también se  restituyera la villa de Zangotza-Sangüesa al Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde de Lerin. También se le dio, en juro de heredad perpetuo, la villa de Artaxona, con sus vasallos y rentas en lugar de la baronía de Curton, que no se le podía entregar.

También el Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde de Lerin consiguió el cargo de Juez para su primo el señor de Santa Cara Graciano de Beaumont y Lacarra.  También quedó q prohibida la entrada a los agramonteses en las villas beaumontesas, a excepción de la ciudad de Iruinea-Pamplona por motivo de la coronación y se prohibió el acceso al Reino vascón y pirenaico a todos los extranjeros, si estos resultaban molestos para los reyes espaynoles de Aragón, Sicilia, Castilla y León, junto a Granada.

Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza, con la única idea de llevar a cabo una nueva humillación, esta vez publica, de los reyes de Nabarra, el día 21 de diciembre del año 1493, ordenó cerrar las puertas de Iruinea-Pamplona al séquito Real. Pero los monarcas nabarros hicieron una admirable lección de autodominio ante la actitud provocadora del traicionero Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde de Lerin, y se retiraron a refugiarse al pueblo de Egües, donde pasaron una cruda noche en la efeméride de la Natividad de Jesús de Nazaret.

Finalmente y con la entrada del año nuevo, los reyes de Nabarra entraron en la ciudad de Iruinea-Pamplona, cabeza del Reino vascón y pirenaico.

La ceremonia de la coronación logró formalizarse en la catedral de Santa María la Real el día 13 de enero del año 1494, reuniéndose una multitud jamás vista hasta entonces, en ese frío día pero alegre domingo. El obispo de Cousans Jran de Lasalle fue el clérigo que oficio el rito cristiano-católico, ante la prudente ausencia del cardenal y obispo de Iruinea-Pamplona Caesar de Borgia y Cattanei. Las ausencias más significativas fueron las de los obispos de Calahorra y Tarazona, los abades de Montearagón y Nájera-Naiara, que estaban obligados a acudir al pertenecer a la diócesis de paplonesa, pero los monarcas espaynoles de Castlla y León no permitieron asistir. Si en cambio, estuvo presente su fiel siervo Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza.

La ceremonia propiamente política realizada antes que al eclesíastica, reunió a los monarcas nabarros con el venerable agramontés, Canciller en funciones de Nabarra, Presidente del Consejo Real de Nabarra, Alcalde Mayor de la Corte, Maestre de la Cámara de Comptos, señor de Idocin, señor consorte de Xabier y Azpilcueta y Doctor en Leyes Juan de Jaso y Atondo, que aceptó el juramento en nombre de los tres estados.

Tras realizarse la ceremonia de coronación, el pueblo nabarro, que aguardaba a pesar del frío existente la salida de los recientemente coronados, los reyes Catalina y Juan de Nabarra, en las calles próximas a la catedral de Santa María la Real en la Nabarreria, cantó unos coplas en busca de una reconciliación de los monarcas nabarros y el huraño condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde de Lerin.

Labrit eta errege..........................Labrit y el Rey

Aita seme dirade..........................Son Padre e Hijo

Kondestable jauna!......................¡Y el señor Condestable!

Arbizate anaie..............................Que lo consideren como hermano.


El pueblo nabarro creía que con los reyes de Nabarra en la capital del Estado vasco y pirenaico, sería posible un acuerdo con el oscuro, Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde de Lerin. Pero Luis de Beaumont y Nabarra-Evreux, impaciente e irritado, se retiró, sin asistir a las celebraciones, a su feudo en Lerin, donde espero nuevas órdenes de su amo el rey consorte de Castilla y León.

En la fortaleza de la villa de Lerin permaneció durante largo tiempo, dignándose solo de vez en cuando a visitar a los reyes nabarros, pero por lo general se dedicó a rumiar en voz baja. Pero su bulimia de poder era inagotable, por lo que hizo de nuevo acto de presencia. El conde de Lerin arrastró al resto de beaumonteses y se reanudaron los enfrentamientos, esta vez de forma directa y frontal contra la reina Catalina I de Nabarra y el rey consorte Juan III de Nabarra, que contaron con el apoyo total de los agramonteses. El rey consorte de Castilla y León incentivaba, desde la distancia, la desfachatez del Condestable de Nabarra, Ricohombre de Nabarra y conde de Lerin.

Los reyes de Nabarra reaccionaron contra las pretensiones del jefe beaumontés, quitándole el sello de caballero nabarro, la distinción de Ricohombre de Nabarra y el oficio de Condestable de Nabarra, incautándole además, más de 1.000 ovejas para avituallamiento del ejército Real. Las fortalezas del conde de Lerin también fueron derruidas.

En marzo del año 1495, los reyes de Nabarra acordaron con el rey consorte de Castilla y León, que el conde de Lerin saliese del territorio del Estado de Nabarra, desterrado junto a sus dos hijos, Luis y Fernando de Beaumont y Aragón-Álvarez.

El rey consorte de Castilla y León era bastante más maquiavélico que Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza, y así para controlar al demoníaco conde de Lerin, acepto que éste fuera confinado en el reino de espaynol de Castilla y León. Eso sí, cómodamente instalado y además le otorgó un marquesado formado por la villa de Huescar, Velez el Blanco, Velez el Rubio, Caxar y Castilleja, con todos sus vasallos, ostentando el título hereditario de marqués de Huescar.

En el año 1500, ante unas nuevas presiones del rey consorte de Castilla y León, los reyes de Nabarra tuvieron que restituir al conde de Lerin las posesiones y oficios que tenía a día de la coronación de los reyes de Nabarra Catalina I y Juan III.

Así pues, el conde de Lerin tras volver a su marquesado de Huescar, tras guerrear a los moros sublevados contra los reyes Católicos en las Alpuxarras, escribió el día 25 de agosto, una carta muy humilde a los reyes de Nabarra, desde la ciudad de Granada, ofreciéndose a volver a su servicio, algo que realmente nunca había estado.

Posterior a esto, tras una conferencia del rey consorte Juan III de Nabarra, mantenida con los espaynoles reyes Católicos en la ciudad de Sevilla ya en el año 1501, los monarcas nabarros otorgaron el perdón total al conde de Lerin y al resto miembros de la cábala beaumontesa. Realmente Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza no tenía voluntad de retornar al Estado de Nabarra, pero cumplió fielmente las órdenes de su amo el rey consorte de Castilla y León.

Tras un quinquenio de relativa paz dentro del Estado de Nabarra, el despótico marqués de Huescar y conde de Lerin, volvió a declarar la guerra a los reyes de Nabarra en el año 1506.

Ese mismo año el duque de Valentinois logró fugarse de la prisión-castillo espaynola en el Reino de Castilla y León, llamada de la Mota. Para lograrlo contó con la colaboración de un noble castellano, el duque de Benavente y conde de Mayorga Alonso Pimentel y Pacheco. Este sobornó a través del confesor de Caesar de Borgia y Cattanei, fray San Martín, al criado del alcaide de la fortaleza espaynola García de Mayona. A pesar de que fueron descubiertos y la soga por la que se deslizaba el romano fue cortada, los hombres del conde de Benavente que le esperaban fuera, lograron sacarlo del foso, lo montaron a caballo y lo llevaron a Pozálvez, dentro de las tierras del noble castellano, el cual era amigo personal de los reyes de Nabarra.

Con la firme intención de conseguir embarcar para llegar al Reino de Nabarra, el duque de Valentinois abandonó las tierras del noble castellano fingiendo ser un mercader.  Una vez en Santander se disfrazó de nuevo y acompañado de unos comerciantes vascos embarcó en un navío. El estado de la mar le impidió continuar más allá de Castro Urdiales. Es entonces cuando decidió alquilar tres mulas  en convento de Santa Clara y llegó al Estado de Nabarra tras pasar Bermio, Vergara, Atallo y después de atravesar el puerto de montaña de Azpiroz, llegó finalmente a Iruinea-Pamplona. Esto ocurrió el día 3 de diciembre del año 1506, donde fue recibido y  acogido por su cuñado el rey consorte de Nabarra, Juan de Albret y Châtillon.

El rey consorte Juan III de Nabarra, le nombró inmediatamente Condestable de Nabarra y Capitán General del Reino. Su misión fue clara, la de defender las fronteras del Estado de Nabarra contra ataques provenientes las tierras del Reino de Castilla y León. Y a su vez, lograr detener al desleal conde de Lerin, por su actitud belicosa, sediciosa, traidora y desleal hacia la Corona, el Estado, la Nación y la Patria Nabarra.

Con sus nuevos oficios, Caesar de Borgia y Cattanei partió inmediatamente hacia la frontera a comienzos del año 1507, sitiando a su paso la plaza de Larraga, leal al traidor beaumontés. Esta fortaleza estaba confiada por el conde de Lerin a Ogier de Berastegi, quien era uno de sus capitanes. Una vez tomada, salió al encuentro del conde de Lerin hasta Mendabia, muy cerca de Biana, plaza legal del patrimonio de la Corona de Nabarra, la cual estaba ocupada por Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza. La villa de Biana además, estaba siendo reclamada por el Reino de Castilla y León.

El Condestable de Nabarra y Capitán General del Reino contó para su tarea militar, con un ejército formado por mil caballeros, doscientos lanceros, ciento treinta hombres de armas y cinco mil infantes, más alguna pieza de artillería. La intención era rendir el castillo de la localidad de Biana por hambre. Pero el conde de Lerin consiguió avituallar la fortaleza de Biana donde estaba su hijo Luis de Beaumont y Aragón Álvarez desde el castillo de Mendabia, en dos ocasiones. En la segunda los renegados beaumonteses aprovecharon una espantosa tempestad, mientras que Caesar Borgia y Cattanei, que estaba poco habituado a la rudeza de las tropas nabarras, mantuvo a sus hombres cobijados.

La alarma sonó en la localidad el día 9 de mayo. El Condestable de Nabarra, Capitan General del Reino y duque de Valentinois Caesar de Borgia y Cattanei, sobrecogido se vistió rápidamente y tomó las armas. Subió en su silla de montar y sin dar órdenes ni a su escolta, salió a toda velocidad del recinto por la puerta y el bulevar de la Solana, soltando innumerables blasfemias y gritando a pleno pulmón:

“¿Dónde está? ¿Dónde está este condecillo?”

Pero tres de los guardianes del conde de Lerin, entre ellos Garcés de Agreda y Pedro de Allo, esperaron al Capitán General del ejército nabarro en un barranco, donde el primero de ellos consiguió traspasar al Condestable de Nabarra Caesar Borgia y Cattanei con una lanza, al no llevar puesto éste la cota de malla. El incidente duró ciertamente una exhalación. Rápidamente el ropaje, el escudo, la armadura y el armamento del Condestable de Nabarra, Capitán General de Reino y duque de Valentinois, fueron robados, dejando únicamente el cadáver desnudo en el campo de batalla.

La espada y el escudo fueron llevados por sus asesinos a la capilla mayor de la iglesia de Lerin, donde fueron colgados en el pilar de la parte de los evangelios.

Nada más ser informado, en ese mismo año 1507, el rey de Nabarra se presentó en el lugar conocido como la Barranca Salada, donde se encontró el cadáver desnudo de su cuñado el Capitán General y Condestable de Nabarra, príncipe de Andria y Venafro, duque de Valentinois y Romagna, señor de Piombino, Camerino y Urnino Caesar de Borgia y Cattanei. Éste estaba muy ensangrentado y totalmente acribillado de heridas. Tras ordenar cubrir el cuerpo con una manta, Juan de Albret ordenó su traslado a la iglesia de Santa María en Biana, y dispuso que se erigiera una tumba monumental en dicho lugar.

Tras este brutal incidente, la situación se agravó con gran rapidez en el Reino de Nabarra. El rey consorte Juan III de Nabarra asoló todas las tierras pertenecientes al conde de Lerin, tomando la villa y fortaleza de Lerin. Mandó arrasar sus casas, arrancar sus viñas y talar sus bosques y a continuación, hizo lo mismo con las demás plazas y castillos, obligando con ello que el conde de Lerin, tras perder todos sus bienes, saliese de su escondite y con ello apresarlo por los hombres del agramontés, caballero de Nabarra, señor de Anburzia-Salinas de Oro y Bidaurre, además de señor consorte de Liberri Martin de Goyni y Gurpide.

Fue juzgado en la ciudad de Baiona e inicialmente condenado a muerte, pero dicha pena fue conmutada por su desnaturalización y la de sus herederos, de la condición política de nabarros. También la eliminación del condado de Lerin, cuyo título pasaba a la Corona de Nabarra en las personas de los reyes de Nabarra Catalina y Juan, mientras que todas las posesiones de Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza, tando del condado como otras, pasaron directamente a ser tierras de Realengo o del Estado de Nabarra.

A mediados de junio, el marqués de Huescar Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza marchó a las tierras del Reino de Aragón, con un gran número de partidarios, la mayoría de ellos lacayos suyos, algunos parientes y agentes del bando beaumontés, entre ellos, por supuesto, su hijo Luís de Beaumont y Aragón-Álvarez.

El espaynol y Católico, rey de Aragón, Sicilia y Napoli, Gobernador de Castilla y León, además de conde de Barcelona Fernando de Trastámara y Enríquez, envió en el mes de septiembre a su Embajador y Secretario Real Lope de Chonchillos y Quintana, a la Corte del Reino de Nabarra, con una solicitud para la restitución, plena de derechos, títulos, oficios y demás, del marqués de Huescar Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza y demás desnaturalizados por el tribunal nabarro de Baiona.

Los reyes Catalina I y Juan III de Nabarra se mostraron inexorables.

EL marqués de Huescar Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza murió en Aranda de Jarque el día 16 de noviembre del año 1508, quebrado por la vejez, entristecido por la rendición del castillo de Biana a los agramonteses y porque la villa Larraga también había restablecido su obediencia al rey consorte Juan III de Nabarra.

Fue un diabólico hombrecillo, ambicioso, rabioso y testarudo, que sin ningún lugar a dudas tuvo una gran responsabilidad en las posteriores desgracias que sobrevinieron al Reino vascón y pirenaico de Nabarra. Hombre de pequeña estatura, aspecto atroz y dotado de una fuerza poco común para su tamaño, teniendo todas las cualidades necesarias para ser un soldado, arrojo, audacia e indomable empeño. Hombre duro que no conoció nunca lo que era la piedad. Inmoral, torturaba a sus prisioneros sin escrúpulo alguno, violando incluso la fe jurada.

Tuvo una ambición insaciable, la cual le consumió por dentro. Llegó incluso a sospechar que tenía legitimidad de aspirar a portar la Corona de Nabarra. Luis de Beaumont y Nabarra-Esparza no se detuvo ante el crimen para saciar sus venganzas. Terminó sus días como un traidor a su País de nacimiento, el Estado de Nabarra. Incluso se puso al frente de tropas castellanoleonesas que atacaron al Reino de Nabarra. Genio malvado del Reino vascón y pirenaico.

Así pues, dentro de la legalidad del Estado de Nabarra, basada en los Fueros, Usos y Costumbres del Reino, el condado de Lerin y el título de conde de Lerin desaparecieron al concluir el año 1507.

Su cuerpo fue depositado por su hijo Luis de Beaumont y Aragón-Álvarez en el monasterio cisterciense de Biruela, tras llegar del Reino de France, donde se encontraba capitaneando  a 1.500 lanzas otorgadas por el rey Louis XI de France, con firmes intenciones y deseos de invadir el Reino de Nabarra.

A continuación, el marqués de Huescar Luis de Beaumont y Aragón-Álvarez, se puso al servicio del espaynol y Católico, rey de Aragón, Sicilia y Napoli, Gobernador de Castilla y León, además de conde de Barcelona Fernando de Trastámara y Enríquez.

Heráldica de Luis de Beaumont y Aragón-Álvarez 1: Escudo losangeado de oro y azur que es de Beaumont.

Heráldica  de Luis de Beaumont y Aragón-Álvarez 2: Escudo cuartelado en cruz. 1º y 4º losangelado de oro y azur que es de Beaumont. 2º y 3º cuartelado en cruz; a) de gules un castillo de oro, almenado de tres almenas y donjonado de tres torres, cada una con tres almenas de lo mismo mazonado de sable y aclarado de azur, que trae de Castilla b) de oro cuatro palos de gules que trae de Aragón c) cuartelado en sotuer 1 y 4 de oro cuatro palos de gules que trae de Aragón  2 y 3 de plata águila de sable armada de gules que trae de Suabia, el todo es y trae de Sicilia d) de plata (otros dicen oro) león de púrpura coronado de oro que trae de León. El todo de 2º y 3º por donación del rey de Aragón, Sicilia y Napoli, Gobernador de Castilla y León, además de conde de Barcelona Fernando de Tratámara y Enríquez (otros dicen que son las armas del marquesado de Huescar, de ahí que en el cuartel de León otorguen el campo de oro, otros con ese mismo detalle en el campo de León, dicen que son las armas de una rama bastarda de Trastámara).

Comunicado ante los Estado Generales de Nabarra de los reyes Catalina I y Juan III, explicando en una parte del mismo, la acción jurídica contra el último conde legítimo de Lerin. La otra parte, presenta una proposición Real para preparar la defensa ante una posible e inminente invasión por tropas del rey Louis XI de France.

“El rey y la reyna

Mucho quisieramos si posible fuera escudarnos de os dar la affrenta que reçebis con estejuntamiento, considerados los travajos grandes que vosotros y todo nuestro pueblo recebidos tiene estos dias pasados a causa del proceymiento, castigo y execution que contra don Luys de Beamonte, conde de Lerin, se a fecho y en poner a nuestra mano y obediencia y debaxo de nuestra justitia los castillos, fortalezas, villas, lugares y tierra que el tenia, en lo qual tanbien nos havemos sentido afrenta todavía en haver llegado al cabo de nuestra intention y empresa y haver unido y assosegado nuestro reyno mediante vuestra ayuda y buen esfuerço devemos todos holgar d’ello agradeciendos siempre la creçida affection y voluntad que en todos nuestros subdictos havemos conoçido y visto, la qual sin duda estimamos mucho y nos quedara siempre en reçente memoria para todo lo que a este regno a quien vosotros representaes cumpliere.

Y quedando lo susodicho a una parte, la causa prinçipal porque os havemos mandado juntar si es por los muchos havises que continaumente teniamos de la mala voluntad que el rey de Françia a nos y a nuestras cosas mostrava por la pendencia que con su sobrino tenemos, y a esta causa, pocos dias ha le embiamos a nuestro mastrostal Gabriel por le remostrar algo de nuestra justiffication y por saber lo cierto de su intençion, al qual recibio aspramente y olvidando la buenas obras, alianças, deuda y amiztad tan antiga que esta nuestra casa y los reyes d’este regno predescessores nuestros y nos han tenido fecho y agoardado con la casa y reyes de Francia y a menos que nos les ayamos dado causa ni ocasion para ello ni sin saber por que se ha declarado contra nos tanto que ha mandado en las senescalias de Guianna pregonar la guerra contra nos, sin duda quedamos de tan grande novedat fecha sin conçierto e sin dicernir la causa porque ni preferir requestas ni ninguna solempnidat de las que para hun semejante acto se requieren muy maravilladas y por esto havemos acordado embiar nuestra embaxada al dicho rey por justiffication nuestra y entendemos por todas las vias y medios que podieremos no venir en rompimiento con el y esto entendemos rogarle con mucha instançia, visto quanta parte de nuestro estado y senorios esta debaxo de su mando y justiçia.

Y en caso que el dicho rey quisiesse continuar lo que publica y proceyr contra nos y danarnos para lo qual sabemos ha seydo los dias passados y aun agora inçitado por algunos malos subdictos nuestros que llenan sus tractos e intelligençias con el dicho su sobrino y con el sera forçado que tomando a Dios delante con la buena querella y justiçia que tenemos y con el esfuerço, favor e ayuda de vosotros principalmente y de los otros subdictos nuestros parientes, amigos y aliados entendamos en nos defender de quien quiere que fuerça y demasio nos quisiere attentar y fazer, para lo qual se requiere buen avis deliveration y consejo, el qual esperamos que vosotros nos dareys tal y tan bueno que combenga a la conservation y deffension de nuestra Corona y estado y de vosotros y de los otros subdictos nuestros como siempre lo acostubrastes fazer.

Y como quiere que para lo tal se requiera gasto muy grande, attendido el trabajo y gasto ya dicho que suffrido haveys, no entendemos por agora fatigar ni cargar mas nuestro pueblo, aunque sepamos empennar alguna pieça de nuestro estado y casa, todavia vista la falta grande que de toda manera de armas en este regno ay, sera menester entender y mirar en ello y dar forma como cada ciudad, villa, valle y lugar de aquel se aya luego de proveyr y juntamente con esto en cada una de aquellas se aya de fazer alarde y apercebimiento para que en semejante affrenta sepamos de que gente podremos ser ayudados y servidos y tanbien en la reparation y fortiffication de las dichas villas y plaças.

 Anno mil quinientos y siete, a seys dias del mes de julio en la villa de la Puent de la Reyna los reyes nuestros sennores fizieron la presente proposicion a los Tres Estados del regno que presentes se fallaron”

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