El
proceso: Descolonización e Independencia
Iñigo
Saldise Alda
En
1990, la Asamblea General de las Naciones Unidas, anunció el Decenio
Internacional para la Eliminación del Colonialismo (1990-2000), el
cual contenía un plan de acción claro y específico. El final
del Segundo Decenio (2001-2010) coincidió con el cincuentenario de
la Declaración sobre la concesión de la independencia a los Países
y Pueblos coloniales. Al mismo tiempo, la Asamblea General de
las NN.UU. declaró el período 2011-2020 Tercer Decenio
Internacional para la Eliminación del Colonialismo. Nuevamente la
Asamblea General adoptó en el año 2020 la resolución 75/123 por
la que se declaraba el período 2021-2030 como el Cuarto Decenio
Internacional para la Erradicación del Colonialismo.
Esto
significa que las potencias imperiales, coloniales o colonialistas
–España y Francia- desocupen militarmente nuestra Nación y que
hagan el traspaso de la soberanía al Pueblo nabarro bajo supervisión
de los comisionados internacionales de las Naciones Unidas.
Creemos
que no existe razón alguna para negociar en inferioridad política
con España y Francia, solo debemos comprobar las continuas mentiras
y rupturas de acuerdos variados por los imperios vecinos. Tampoco
aceptamos la realización de un referéndum orquestado desde esas
metrópolis extranjeras, ante el gran número de colonos españoles y
franceses existentes a lo largo y ancho de nuestro territorio.
Estos
intentos vanos, incluso propuestos desde grupos que podríamos
encuadrar en el nacionalismo nabarro, ciertamente bajo una gran
colonización mental, solo sirven para anquilosan la actual situación
colonial que padece la Nación nabarra. Incluso creemos que les sirve
para pervertir el proceso hacia la soberanía Nacional con
reivindicaciones, equivocadas e inefectivas para salir de nuestra
situación colonial, como es abrir un proceso para la
autodeterminación mediante la propuesta de un referéndum con la
pregunta tan clara para como ¿quieren
seguir siendo una colonia de España y/o de Francia o no?,
a todos los habitantes de la colonia franco-española, no es que no
se aprenda, o que se desconozca, sino es que no se quiere ir a la
raíz para la solución del problema, a saber por qué.
¿Cómo
le vamos a preguntar a un Pueblo, alienado, asimilado por un
procedimiento de inoculación colonialista que lo ha adiestrado
durante más de ocho siglos en algunos casos y que su alma de esclavo
le hace temer a la libertad, en una posesión donde el aparato de
propaganda está en manos o dirigidos por la política colonialista
de las metrópolis de Madrid y Paris, donde participarían muchísimos
colonos españoles y franceses, que si quieren seguir bajo el dominio
español y/o francés o si quiere la soberanía?
La
respuesta está clara incluso antes de convocar dicho referéndum.
Sin
embargo, la solución del asunto colonial de la Nación nabarra va
más allá, por otros canales diferentes y más directos que los que
proponen desde algunos frentes nacionalistas nabarros, como es
empezar nuestro expediente declarando nuestra colonialidad y el
Derecho a la soberanía que nos asiste, en el Comité de
Descolonización de las Naciones Unidas, para que el asunto pase a la
discusión y votación de la Asamblea General.
Recordemos
la proclama del Secretario General de las Naciones Unidas, el Sr.
Ban Ki-moon, En
el mundo moderno no hay lugar para el colonialismo;
esto ocurrió el 21 de febrero de 2013 en el marco de la inauguración
de la sesión anual del Comité Especial de Descolonización.
Ban Ki-moon indicó que a pesar de las crisis financieras y de las
crecientes presiones presupuestarias, el Comité Especial debe seguir
trabajando para examinar la concesión de la independencia a los
Países y Pueblos coloniales.
"El
Comité Especial debería ser el primero en identificar posibilidades
de cambio y promover las prioridades del proceso de descolonización
en beneficio de todos" afirmó,
Bam Ki-moon. También añadió que la Comunidad Internacional
debe huir de la retórica y lograr resultados concretos y
tangibles "Llegó
la hora de impulsar un diálogo inclusivo".
António Guterres, actual Secretario General de las Naciones Unidas,
mantiene la política de Bam Ki-moon.
Para
ello, el riesgo que conlleva cualquier acción es preferible a la
aceptación del status quo colonial. Más de 80 antiguas
colonias han obtenido la independencia desde la creación de la ONU.
En la actualidad, unos tres millones de personas viven bajo el
dominio colonial en los 17 territorios no autónomos que quedan,
incluido Nabarra.
En
una gran reestructuración de la política mundial, más de 80
antiguas colonias que comprenden unas 750 millones de personas han
obtenido la independencia desde la creación de las Naciones Unidas.
En la actualidad, unos 3 millones de personas vivimos bajo el dominio
colonial en los 17 territorios no autónomos que quedan. Así,
el proceso de Descolonización no es completo. Para culminar el
proceso, debemos saber que se requiere de un diálogo permanente
entre las Potencias administradoras, el Comité Especial de
Descolonización de la Asamblea General y los Pueblos de los
territorios, siempre en aprobación con las Resoluciones pertinentes
de las Naciones Unidas sobre la Descolonización.
Primero
hay que aclarar a toda la sociedad, nacional e internacional, que
Nabarra no es un territorio autónomo. Ese es un eufemismo que usan
las metrópolis para disfrazar una realidad colonial irrebatible.
No
es causal que nuestra Nación no se encuentre en la lista de los
territorios a descolonizar, por la labor diplomática de los
colonialistas españoles y franceses. Por ello hay que promover la
convergencia del independentismo nabarro donde creamos oportuno, para
impulsar así nuestro Derecho a la independencia en las Naciones
Unidas, mediante una estructura cohesionadora y compacta. Algo así
como la creación de una Mesa por la Descolonización e Independencia
de Nabarra, para empezar a sensibilizar a nuestro Pueblo mediante
manifestaciones por toda la geografía de Baskonia, Nabarra. También
con una propaganda informativa apropiada y transparente para forzar
nuestro Derecho libertario.
Paradójicamente,
no podemos pasar por alto, que es más que posible que algunos grupos
llamados independentistas intentarán matar esta criatura que
proponemos desde algunos sectores soberanistas, antes incluso de que
nazca. También es más que posible, si esto va hacia delante, que
habrá otros que intentaran aprovechar la coyuntura para sacar
réditos propagandísticos y presentarse a las elecciones coloniales
que solo sirven para legitimar nuestra esclavitud. Otros tantos, que
desde dentro boicotearan y paralizaran la inercia del proyecto y, lo
peor, más pérfido y despreciable, aquellos que no apoyaron el
proyecto y que después, incluso si les interesa económicamente,
utilizaran el nombre de la Mesa para confundir a los nabarros y
nabarras, favoreciendo la cizaña entre el independentismo.
Desde nuestro patriotismo nabarro, les instamos a todos los agentes
sociales y políticos a reunirse y formar la Mesa por la
Descolonización de Nabarra, a cuyo servicio se pondrán
inmediatamente numerosos patriotas, sin condición alguna. Todo ello
para buscar la convergencia necesaria en el Campo Nacional nabarro,
bajo el espíritu patriótico nabarro, e intentar volver a aprovechar
la cobertura que nos brinda las Naciones Unidas en el cuarto decenio
(2021-2030) para la erradicación del colonialismo en el mundo.
No
podemos copiar las reivindicaciones de Catalunya o Galiza, porque si
bien estos Países ibéricos tienen el Derecho a ejercer la
autodeterminación, mediante plebiscito, Nabarra al igual que
Canarias está en una tesitura totalmente diferente porque nuestra
situación, nuestra histórica, incluso nuestro enclave geográfico
entre al Atlántico y entorno al Pirineo así lo demuestra: somos una
colonia de España y de Francia en Europa y nuestra Nación,
consolidada como Estado, ha sido tomada de forma ilegítima por la
fuerza y la violencia de las armas. España o Francia, no
hicieron ningún referéndum para invadir Nabarra y tampoco nosotros
vamos a aceptar una consulta popular para que abandonen esta posesión
colonial, sino que lo hagan incondicionalmente desocupando militar y
administrativamente nuestra Nación.
Promover
en Nabarra el Derecho de autodeterminación es darle ventaja al
colonialismo español y francés, ya que nunca ganaríamos ese
plebiscito porque luchamos en desigualdad de condiciones. Sin
embargo, podemos emprender el camino correcto, acabando con la
fragmentación del independentismo y el protagonismo de grupúsculos
e individuos que, por ignorancia o más bien por interés, le bailan
el agua al colonialismo.
Preguntarle
a nuestro Pueblo que si quiere la independencia, es como si le
preguntáramos a un preso, que está cautivo de forma ilegal e
inocente, que si quiere seguir en presidio o salir en libertad.
El
Derecho a la libertad y soberanía de los Pueblos es inalienable. Ni
la falta de preparación, ni las carencias o cuales quiera que sean
sus inconvenientes internos pueden con dicho Derecho. La
independencia de los Pueblos es un Derecho humano y el colonialismo
un delito a erradicar. En Nabarra podemos empezar a denunciar la
situación colonial que padecemos hasta el 2030 y no censurar a
aquellos compatriotas que ya la están denunciando, como
lamentablemente hasta ahora lo han hecho algunos.
Pongámonos
a trabajar y anotemos a Nabarra en la lista del Comité Especial de
Descolonización, tal y como le corresponde. Si los
independentistas nabarros no hacemos un esfuerzo, si no cedemos en
nuestro menú político y nos liberamos del síndrome del colonizado,
del síndrome de la notoriedad y del protagonismo, para buscar la
unidad patriótica pertinente, Nabarra y su Pueblo seguirán siendo
un caos total, muchísimo peor que el que atravesamos manteniendo
nuestro impuesto estatus colonial. Esto es algo hemos tenido que ver
todos “nosotros", por no combatir al colonialismo en todos sus
frentes y antes que a cualquier otra cuestión o cosa.
Todas
las desdichas que sufre y padece Nabarra provienen del colonialismo.
Nacionalizar es convertir los bienes de la Nación en públicos; para
empezar a emprender el reparto equitativo de las riquezas y
estructurar nuestra sociedad hay que lograr la independencia tras el
proceso de descolonización.