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2026/07/17

Carbunclo versus cadenas (II)

 


Carbunclo versus cadenas (II)

Iñigo Saldise Alda

La llegada al siglo XVI fue ciertamente traumática, al menos para los nabarros y las nabarras. Esto fue debido a la guerra de Nabarra (1512-1524 ó 1529 ó 1530). Con la derrota de las tropas nabarras y de sus aliados en el año 1512, el rey de España Fernando de Trastamara y Enríquez incorporó ilegalmente, todo hay que decirlo, el Reino de Nabarra a la Corona de Castilla el 11 de junio del año 1515 en la ciudad de Burgos. Pero ya antes, concretamente el 23 de marzo del año 1513, se llevó a cabo la farsa del juramento de los Fueros nabarros; acto ejecutado por el virrey castellano-leonés para Navarra y marqués de Comares Diego Fernández de Córdoba. Éste realizó dicho testimonio en nombre de su monarca y soberano. Para la falsaria escenificación del asunto puso en la catedral de Santa M.ª la Real de Iruñea-Pamplona, dos escudos del rey español Fernando el Falsario colocados ellos en una posición destacada y preeminente, al estar a ambos lados del altar mayor. En dichos blasones se incluye también las armas de Nabarra, siendo estas representadas con el carbunclo. Hay que recordar que el rey de armas del soberano español era el aragonés Garci Alonso de Torres y Núñez, defensor del carbunclo frente a las cadenas.

La invasión y ocupación española del año 1512 no fue solo militar, sino que también llegaron copistas y cronistas españoles, extranjeros todos ellos, los cuales ocuparon ilegítimamente puestos relevantes dentro de la estructura administrativa, político social y cultural nabarra. Uno de ellos fue Sancho de Alvear, militar, escriba o copista, además de cronista. Casualmente a finales del siglo anterior había coincidido con el militar, cronista y heraldista castellano-leonés Diego Hernández de Mendoza y Zuñiga durante la guerra de Granada (1482-1492), como ya hemos dicho defensor este último de la leyenda de las cadenas. Sancho de Alvear, tras participar activamente como capitán de infantería en diversos sitios y combates, fue designado por sus superiores para analizar, por su conocimiento en el arte de las letras, la documentación nabarra existente y posteriormente preparar una crónica corregida con códices antiguos, principalmente castellano-leoneses pero también aragoneses, es decir españoles, para intentar convencer a los líderes agramonteses, lealistas patriotas nabarros en su mayoría, de la supuesta legitimidad existente sobre el Reino de Nabarra por parte del rey español Fernando de Trastamara y Enríquez el Falsario. Todo ello mediante un recorrido político-histórico común existente entre los Estados de Nabarra y Aragón, incluso también con el Reino de Castilla y León, aportando a su vez y de manera muy particular, referencia explícita a su tierra natal, Cantabria. Pero ya en el año 1514 fue designado de nuevo a la vida castrense, haciéndose cargo de la capitanía de las tropas españolas destacadas en el valle de Erronkari-Roncal.

En una nueva intentona de recuperación de la soberanía del Reino de Nabarra del año 1516, la insurrección del pueblo nabarro fue brutalmente oprimida por los soldadesca española. Además el ejército de liberación capitaneado por el propio rey consorte Juan III de Nabarra se estancó en Donibane Garazi-St Jean Pied de Port, mientras que la columna libertaria dirigida por el mariscal de Nabarra tuvo que volver sobre sus pasos al valle de Erronkari-Roncal, donde la situación se agravó más, al estar cerrado uno de los puertos pirenaicos por la gran acumulación de nieve. Allí sufrió una emboscada de tropas españolas en las cuales se encontraba Sancho de Alvear. Para lamento de Nabarra, Pedro de Nabarra y Lacarra se rindió junto a otros 17 nobles nabarros al invasor-ocupante español bajo las leyes caballerescas, lo que permitió así la libertad de todos sus subordinados. Sancho de Alvear fue uno de los encargados de escoltar y vigilar al mariscal de Nabarra, vizconde de Muruzabal y del señorío de Val de Izarbe, palaciego de Eusa Pedro de Nabarra y Lacarra, el cual fue conducido preso junto al resto de nobles nabarros, agramonteses todos ellos, por Zangoza-Sangüesa hasta la ciudad de Lizarra-Estella. En el año 1517, deslumbrado por el recuerdo del porte caballeresco y señorial de Pedro de Nabarra y Lacarra, fue cuando el capitán de infantería de su majestad Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico Sancho de Alvear, envió una carta al mariscal de Nabarra prisionero en el castillo-prisión castellano de Atienza. Con ello buscaba la adhesión del alto representante y dirigente nabarro, indiscutible cabecilla de la facción agramontesa, al rey español y para ello adjuntó una crónica. Esta obra es Genealogías y descendencias de los reyes de Navarra y duques de Cantabria. En dicho trabajo nos menciona las cadenas de la Navas de Tolosa de la siguiente manera: “(…) Averiguare, que es el poderoso Rey D. Sancho el fuerte de Navarra peleo en el cuerpo de la batalla tan poderosamente que su Alteza fue el primero que rompió la cadena que estaba alderredor del Miramamolin (…)” “(…) el rey Don Sancho el fuerte rompió la cadena y fue para las tiendas del Miramamolin y dentro de la tienda principal estaba a manera de un farcel de yerro, de una red de hierro muy menuda y en medio daste farcel y red de yerro estaba donde se venían a juntar los cabos, una esmeralda verde de mui gran valor y como quiera que la mayor parte de las riquezas desta batalla que el Rey D. Sancho no quiso otra cosa sino trae por armas aquella red de hierro, que estaba hecho un carcel a manera de una camarica, y ansi de oy adelante se traen por armas estas mismas redes de hierro hallaron oy en dia en la Yglesia mayor de Pamplona en el coro y en la Yglesia mayor de Tudela la otra cadena que estaba rodeando (…) que el mismo rey quebro, repartelas a trozos para los Cavalleros (…) de aquella batalla, y a los Cavalleros de Zuñiga que eran cantabros (…) y les dio un trozo de cadena dorada por orlas (…)”.

En año 1521 se llevó acabo una nueva y fulgurante acción militar de nabarros junto a sus aliados franceses, logrando liberar el Reino de Nabarra. Pero la alegría libertaria apenas duró un mes. Tras ello, con una nueva invasión y ocupación española, trajo esta nuevos agentes políticos y culturales extranjeros a Nabarra, creándose otro marco de debate o discusión, entorno al escudo nabarro, más concretamente mediante su representación.

2026/07/04

Carbunclo versus cadenas (I)


Carbunclo 
versus cadenas (I)

Iñigo Saldise Alda

La aparición de la histórica leyenda entorno a Sancho VII de Nabarra y la batalla de las Navas de Tolosa, en especial a lo relativo a la incorporación de las cadenas en el escudo de Nabarra, trajo consigo diversos debates o discusiones, incialmente sobre si el carbunclo era la conceptualización de las cadenas, primitivas en su generalización, ya que las representaciones gráficas del escudo del Estado de Nabarra efectivas, tanto de dibujos en trabajos como armoriales repartidos por diversos Estados europeos, o en las bóvedas de la catedral de Santa María la Real de Iruñea-Pamplona, o como de bajo relieves grabados en las fachadas de distintas iglesias, monasterios, palacios, etc., principalmente desde el siglo XII hasta el siglo XV, no son cadenas al uso, sino lo que se conoce en heráldica como carbunclo; eso si, como ya dije con anterioridad, contando en este periodo con la interesante excepción de un trabajo francés, el Armorial Héraut Berry. Y tal vez, según diversas fuentes historicistas españolas, también de algunos escudos anacrónicos labrados, supuestamente, en este último periodo histórico en el monasterio de San Salvador de Oña, paraje de gran importancia para la historia castellana, por ende española, aunque también debemos recordar que con un breve pasaje de control sobre el mismo del rey Sancho III de Iruñea-Pamplona, claro está, ejerciendo políticamente él monarca nabarro como conde consorte de Castilla.

Así pues, podemos afirmar que es a finales del siglo XV cuando se da el primer debate o discusión al respecto, si es carbunclo o si son cadenas. Dicho enfrentamiento tuvo lugar durante la guerra de Granada (1482-1492) y tuvo enredados dialécticamente a dos heraldistas españoles. Uno perteneciente a la Corona de Castilla y el otro a la Corona de Aragón. Esto es debido a que durante la campaña militar llevada a cabo por los católicos reyes de España, Fernando II de Aragón y Sicilia junto a su mujer Isabel I de Castilla y León, coincidieron sus respectivos séquitos, militares, políticos y también se adivinaban los artísticos, encontrándose entre ellos los dos heraldistas. Los lindantes al uso fueron el ya conocido Diego Hernández de Mendoza y Zuñiga por la Corona castellana y Garci Alonso de Torres y Núñez por la Corona aragonesa. 

El castellano-leonés se debió mantener firme en su afirmación escrita en su trabajo del año 1450 donde recordemos decía: “(…) escudo es colorado con unas cadenas amaryllas hechas como a manera d’alquerque, con un esmalte verde en medyo. Y esto por tanto porqu’el rrey don Sancho de Navarra, que dixeron el Magno, fue con el rrey don Alonso de Castilla en la batalla de las Navas de Tolossa, do el Myramamolyn estava en un canpo çercado de aquéllas cadennas muy fuertes, las quales tenían a los cuellos treynta mill moros negros soterrados en la tierra hasta las çintas, y sendas lanças largas en las manos. Y por la una parte vyno aquel rrey de Navarra y quebrantó las cadenas y de allý adelante las tomó por armas.”. Mientras que el aragonés afirmó con rotundidad lo siguiente, expuesto posteriormente en su obra Blasón de Armas abreviado del año 1500 y la sucesiva obra Blasón y reconocimiento de Armas del año 1514: “(…) llamanse escarbluncos los que traen los Reyes de navarra (…) estos co carbunclos son de diversas suertes o maneras (…) por su diversidad. Es necesario de los nombrar del propio nombre. (…) del aerreyno quieren decir las armas de los rreyes de navarra an deser cadenas o son aquellas cadenas que dizen quee tavan en el puerto del morador o en las navas de tolosa con que setenya  el Miramamolin y que en memoria de aquellas por la victoria que allí setubo traen los Nos rreyes de navarra aquellas cadenas. Pero a esto yo no se que rresponda, salvo que las harmas que traen los dichos llamamos en harmería escarbunclo, y no cadena, porque si cadena fuese no hera necesario quitarle el nombre(…)”.  

Así pues, uno basó su argumento en una leyenda o mito entorno a la batalla de las Navas de Tolosa del año 1200, mientras que el otro en lo que realmente se apoyó fue en lo que estaba dibujado, grabado y definido heráldicamente a lo largo de los siglos anteriores, es decir, basado en la ciencia del blasón.

Ninguno de los dos, al parecer, dio su brazo a torcer, manteniéndose firmes en sus respectivas afirmaciones. Pero a la larga, casi incluso a partir de entonces, ganaría en la historiografía y heráldica española la idea de las cadenas en detrimento del carbunclo. Esto lo podemos ver ya claramente en tres trabajos del siglo XVI. Sin ir más lejos en tres obras del año 1553, cuando el imperio español estaba bajo el reinado de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico. La primera representación de las cadenas esta en una nueva edición de Las leyes de Toro glosadas  cuyo original es del año 1505, la segunda idealización está en Hispania Victrix. Primera y segunda parte de la historia general de las Indias có todo el descubrimiento y colas notables que han acaescido dende que se ganaron hasta el año de 1551. Con la conquista de Mexico y de la Nueva España, y la tercera conceptualización se ve en una nueva edición del Repertorio Universal de todas las Leyes destos Reynos de Castilla cuyo original es del año 1438; todas ellas cuentan con un escudo cuartelado en cruz de impresión xilográfica, que a ciencia cierta quiere representar al Estado o Reino español, donde se incluye el blasón para Navarra, concretamente situado éste en el tercer cuadrante, con unas armas que otorgaron los españoles a los navarros sojuzgados, subordinados y sometidos del sur del Pirineo desde antes incluso de la conclusión de la guerra de Nabarra (1512-1524 ó 1529 ó 1530, según que autor consultes). Esta divisa está representada mediante unas esclarecedoras esclavistas cadenas, concretamente con un llamativo doble cadenado puesto en orla, con ocho brazos de eslabones colocados a su vez en cruz y sotier (aspa).

Pero todavía no era firme la representación de las cadenas en el escudo en la Navarra bajo control político y militar español, al menos durante la mayor parte del siglo XVI.

https://www.naiz.eus/es/iritzia/articulos/carbunclo-versus-cadenas


2026/07/03

La imparable enfermedad de sumisión

 

La imparable enfermedad de sumisión

Nestor Letxundi Beñaran

Nabarra no necesita mendigar migajas ni a España ni a Francia. Somos una nación con una larga trayectoria histórica y política propia, cuyo sujeto estatal es Nabarra. Lejos de ser una realidad dependiente, nuestro pueblo dispuso, incluso antes de la configuración de los Estados modernos que hoy ocupan nuestro territorio, de instituciones propias, capacidad de gobierno y recursos suficientes para sostener su desarrollo económico, político y nacional.

La cuestión, por tanto, no es la viabilidad de nuestro pueblo, sino la situación de ocupación política y subordinación institucional que sigue padeciendo. Una de las expresiones más evidentes de esa realidad es la permanente presencia militar de los Estados ocupantes en nuestro territorio.

En este contexto, resulta inevitable hablar del polígono de tiro de las Bardenas. Situado en un espacio de extraordinario valor ecológico y paisajístico, declarado parque natural y reserva de la biosfera, este territorio comunal ha sido utilizado durante décadas para maniobras y ejercicios militares. El hecho de que una parte de las Bardenas Reales, pertenecientes históricamente al patrimonio comunal administrado por la Comunidad de Bardenas, esté destinada a actividades militares constituye un símbolo agresión sobre el propio territorio del pueblo nabarro, Nabar uritarren erria.

No deja de ser una contradicción que un espacio protegido y de titularidad publica albergue instalaciones destinadas al adiestramiento bélico del estado ocupante. Más allá de las distintas posiciones políticas sobre esta cuestión, el polígono de tiro representa el contraste entre una tierra (ería) que históricamente perteneció a las comunidades locales y un uso decidido en función de intereses estratégicos ajenos a la voluntad soberana del pueblo baskon de Nabarra.

Mientras se habla de autogobierno, de foralidad o de competencias administrativas, miles de hectáreas de nuestro territorio continúan sometidas a una utilización militar que difícilmente podría mantenerse sin el respaldo de los aparatos estatales español y francés. La existencia misma del campo de tiro de las Bardenas donde se está utilizando la violencia armada para destruir si cabe aún más un espacio natural y desprotegido nabarra entera y las bardenas una tierra milenaria donde se han destruido pueblos enteros, castillos, palacios y una gran parte del patrimonio de nabarra, recuerda que la cuestión de fondo no es administrativa ni presupuestaria, sino política: quién decide sobre la tierra, las instituciones y el futuro de Nabarra.

Los neologismos vascones y nabarros son nombres que surgen tras definir el territorio que ocupa este pueblo a la llegada de los extranjeros «erdaldunak» a nuestras tierras.

El primero alude a un territorio llamado «baserria», que significa la tierra del bosque baso = bosque y herria = Tierra y que durante milenios ha sido la morada de los nativos vascones, que han vivido en sintonía de la naturaleza hasta que se lo prohibieron y destruyeron su ecosistema, talando árboles «Bardenas», ™Oiarso y toda «GaskuÑa» convertida en una reserva arborífera para la industria maderera del estado ocupante francés... Y todo el territorio nabarro donde a penas quedan restos de la fauna y flora original, ya que han plantado artificialmente diferentes árboles y plantas invasoras y de conveniencia para las empresas de manipulados de papel y muebles.

El primer pueblo extranjero en llegar a nuestras tierras y cercenar nuestra soberanía fueron los celtas, que ocuparon toda la costa cantábrica generando guerra y destrucción Provocando éxodo y, por lo tanto, alterando nuestra lengua en su localización original es decir el idioma del oeste tras la llegada del pueblo invasor se va a desplazar y desaparecer en gran parte. Ahí empieza la transformación de la lengua vascona en sus diferentes idiomas.

Resulta que los vascones tenían monedas diferentes distribuidos por todo el territorio.

La llegada de los griegos a las costas levantinas y mediterráneas supuso un reencuentro con un pueblo que, de alguna manera, fue amigable, pues surgen o se transforman las leyendas o dioses del panteón griego en nuestro territorio. Tartalo, cíclope; lamiak, las sirenas... y más.

Fueron los griegos los que desarrollaron y escribieron estas leyendas y después se transmite al pueblo vascón y al ibero.

La existencia de las ciudades estado griegas hace pensar que su evolución y comunicación con el pueblo vasco hizo traer ciertos matices como una estructura pública, con sus fuerzas de defensa y su divisa.

Porque no se puede pensar que los vascones en realidad eran diferentes naciones estructuradas como entes independientes y con una unión natural, el territorio y la lengua.

Porque los arqueólogos y los historiadores no concluyen que en la época de los vascones existe una estructura jurídica y política común (monedas diferentes, bronces de botorrita y otros bronces) donde su contenido son pleitos, donde queda más que demostrado que ya existe en esa época una estructura jurídica y política bien definida, qué interés hay en decir que a la llegada de los romanos los vascones no sabíamos ni hacer pan y que fueron los romanos los que nos enseñaron a fabricar hornos...

La invasión romana supuso una reestructuración del pueblo vascón distribuido en diferentes naciones o etnias.

¿Diferencia que se palpa al investigar las provincias romanas como la novenpopulania, la tarraconense o la hispania citerior?

Que no sin más que nombres que clasifican al pueblo vascón e ibero y que comparten una lengua común.

Está incursión romana obliga a bajar al valle a este pueblo milenario.

Nabara, al valle y de este nombre surge Nabarra el del valle, después de digerir de alguna manera esa llamada a viajar a los valles para tener control total sobre la población cuando se normaliza está situación se convierte en «Nabarrak» los habitantes del valle en plural y «Nabarra» el del valle en singular.

A la caída de Roma surge el reino de Sobrarbe y después el reino de Pamplona, conservando una estructura militar y administrativa original «administración pública, moneda, idioma propio, ejército, etc.» y mejorada con la experiencia y sabiduría aprendida de la invasión romana...

https://www.naiz.eus/es/iritzia/articulos/la-imparable-enfermedad-de-sumision

NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda

ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

©NABARTZALE BILDUMA 2011

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