Cuando lean esto, d. v., ya se habrá realizado el Congreso Internacional sobre “La Conquista de Navarra y la Reforma Europea (1512-1620)”, previsto para el 31 de mayo y el 1 y 2 de junio, en Villava, pegado a Pamplona. Metan en un buscador Asociación Xavier Mina y les saldrá el programa y pormenores.
Se ha pretendido aquí reflexionar sobre asuntos en los que el lenguaje no siempre es un vehículo claro, al revés, tantas veces se torna en estorbo para comprender la verdad de las cosas. Ya sabemos que en el mismo inicio de la Historia la confusión y la muerte llegan por la confusión y la muerte de la palabra (= ¿Conque Dios os ha dicho …?). Para recuperar la memoria del pasado, de la Historia, nos encontramos no solo con la dificultad propia de la investigación sobre hechos ya lejanos, sino con todo lo que sobre tales acontecimientos se ha “hablado” o escrito. Hay que “escavar” no solo la tierra, sino el discurso con el que se ha ido cubriendo la verdad. Navarra es un modelo cercano de esto. Incluso su escudo es paradigma de equívoco interesado. El escudo inicial, que era un “escudo” con su refuerzo (señalado como carbunclo) se ha ido arreglando estéticamente hasta convertirse en cadenas . No pasa nada, si no se encadena el significado de la Historia.
Las cadenas del escudo idealizan a una Navarra cuyo rey, Sancho VII, pelea contra los moros en las Navas de Tolosa (y dicen que se llevó unos trozos de cadenas, y las “puso” en su escudo). Lo parejo de las fechas ha encadenado dos acontecimientos: julio de 1212, batalla de las Navas, con julio de 1512, conquista del reino de Navarra por Fernando el Católico. Al final suena una musiquilla que adormece. Lo que queda es “España” ( católica , dirán algunos) unida frente a los extraños. Se ha expulsado a los “invasores”. Lo que la “coalición” cristiana hizo contra los moros de Al Ándalus, se repite por Fernando contra el reino “extraño” de Navarra. Con el humo del opio cultural institucional, entrevemos un escudo navarro, símbolo de la unidad de los reinos cristianos de España contra los moros, y con el éxtasis final de la adormidera, a Fernando consiguiendo por las armas que Navarra “siga” como buen reino, liberado de sus malos reyes legítimos. Si alguno todavía no ve claro, se le coloca delante una bula papal, ordenada al efecto.
Ya sin adormidera. Fernando el Católico conquistó por las armas un reino cristiano libre. Y eso tuvo y tiene consecuencias. España se “unificó” no por la expulsión del moro en Granada, sino por la conquista de un reino cristiano. Con todo tipo de engaños. La unidad es el resultado de la mentira y la fuerza bruta. Y esto tuvo y tiene consecuencias. La Contrarreforma se nutre de lo que es esta conquista: mentira y fuerza bruta, en nombre del cristianismo (que para algunos ya es igual a iglesia de Roma) .
Ignacio, el mentor y brazo armado esencial de esa Contrarreforma, es herido en la muralla de Pamplona cuando sus legítimos soberanos la reconquistan, por un poco de tiempo, en 1521. (En sus biografías se cuenta que fue herido contra el “invasor francés”.) Al final queda un reino de Navarra legítimo tras los Pirineos, y otro conquistado y sometido en nuestro mapa. En ese reino libre de Navarra se dan frutos de libertad. Ahí podemos encontrar las consecuencias de la libertad de conciencia. Margarita de Navarra, su hija Juana de Albret/Labrit y otros personajes ejemplares. Con sus circunstancias difíciles, donde tienen que vivir la fe en medio de grandes oposiciones .
Sin entrar en otras consideraciones, en ese reino de Navarra, y los otros territorios de sus soberanos, se presenta en el siglo XVI la libertad de una conciencia libre (la Reforma) y la conciencia adormecida y esclavizada (la Contrarreforma) . Por supuesto, la Reforma tuvo y tiene que “reformarse” continuamente; no la ha hecho, y se ha muerto en muchos lugares, se ha convertido en contrarreforma. El ejemplo de Navarra en el XVI es un buen terreno para ver la energía de libertad de la Reforma, por eso sufrió, hasta hoy, tanta oposición de los que no la quieren. En 1620 acabaron con su libertad.
Propuestas. Una: Que se recuerde este suceso con sus consecuencias. Puede ser un buen tema para estudiarse en la celebración del Día de la Reforma este año . En algunos lugares se hará. Pero sería valioso que muchos lo tomaran en sus actividades como materia de estudio. Es “nuestra” Reforma. Recordémosla en el Día de la misma.
Dos: Ayudemos a que Navarra recobre su libertad . De pie, gente libre.
La próxima semana, d. v., les informo de cómo va la “desconquista” de Navarra.
SOBERANÍA DE NAVARRA by Nabartzale bilduma. Este es el correo para escritos, artículos, comentarios y sugerencias. Los artículos, escritos y comentarios deben estar debidamente firmados por su autor o autora en formato Word. Solo se publicaran aquellos escritos que estén realizados desde la independencia y soberanía de su autor o autora siguiendo los criterios editoriales de los miembros de NABARRAKO BURUJABETASUN-SOBERANÍA DE NAVARRA. nabartzale@gmail.com
2012/06/08
2012/06/06
Después del invierno...
Después del invierno...
Iñigo Saldise Alda
Desde que el Reino de Nabarra dejara de existir en los mapas políticos, primero europeos y posteriormente mundiales, los nabarros y las nabarras, generación tras generación, estamos inmersos en un crudo y frío invierno, al menos en cuanto a ser una sociedad independiente y soberana. Las continuas agresiones militares, que fueron amputando poco a poco el territorio del Estado vasco(n), se completaron con la ilegal incorporación de Nabarra a la extranjera Corona castellana, al Reino de España en el año 1515 y posteriormente una forzosa unión a la ajena Corona francesa, al Reino de Francia en el año 1620.
Por un lado los monarcas españoles juraron repetidas veces nuestros Fueros, pero con la misma celeridad que mostraron en jurarlos, se apresuraban a ignorarlos y no respetarlos. Durante casi un siglo en la Nabarra del norte de los Pirineos progresó maravillosamente nuestro Estado. Todos los Jefes de Estado del Reino de Nabarra, indiscutiblemente legítimos, reclamaron una y otra vez la devolución de los territorios ilegalmente ocupados por el ejército español y la liberación de sus moradores, los cuales estaban bajo el yugo totalitario de la Corona de Castilla.
Ante la posible llegada de la primavera en el año 1540, 28 años después de la invasión española, más concretamente en la antigua capital de Reino, Iruñea, ante un posible enlace matrimonial entre la princesa Juana de Albret o Labrit y el príncipe Felipe de Hausburgo o Austria, hijo del emperador Carlos I de España y V de Alemania, los beaumonteses realizaron un memorandum recordando al soberano Enrique II el Sangüesino, rey genuino de Nabarra, donde le detallaban cuáles eran algunas tierras nabarras que debía reclamar, a las que llegaría de nuevo la primavera, en forma de independencia y soberanía nabarra.
Desde entonces han sido varios los pasajes de rebeldía e insurreción en que nuestro Pueblo ha creído vislumbrar la hermosura de la primavera. Pero el invierno en forma de represión socio-política y cultural se ha ido recrudeciendo. La desaparición del Reino de Nabarra a ambos lados del Pirineo sumergió en un invierno salvaje e inhóspito al Pueblo vasco(n). La falta de independencia y soberanía ha sido patente a lo largo de estos fríos años, de estos siglos helados.
En la actual C.F. de Navarra o sencillamente en la Nabarra reducida y residual, los nubarrones invernales han estado tapando cualquier espacio al astro rey, al sol. Han cubierto durante estos siglos y casi por completo, cualquier atisbo que puede dar paso a la tan ansiada y liberadora primavera. Son oscuros y colonizadores nubarrones provenientes del norte y del sur, desde Paris y desde Madrid. Pero algo está cambiando y por ello me vienen las palabras de Pierre Narbaitz y de Lacarra:
“Para los Pueblos que no quieren morir, no existe un invierno definitivo”
Continuemos luchando para que la independencia y soberanía vuelvan a nuestro Estado, pues solo entonces alcanzaremos la primavera para nuestro País y nosotros y nosotras conoceremos lo que realmente es la libertad, con la alegría de decidir por nosotras y nosotros mismos el rumbo económico, político, lingüístico y cultural para nuestro Pueblo, para nuestra Nación Nabarra. Por todo ello, todos y todas, a Iruñea el próximo 16 de junio.
Iñigo Saldise Alda
Desde que el Reino de Nabarra dejara de existir en los mapas políticos, primero europeos y posteriormente mundiales, los nabarros y las nabarras, generación tras generación, estamos inmersos en un crudo y frío invierno, al menos en cuanto a ser una sociedad independiente y soberana. Las continuas agresiones militares, que fueron amputando poco a poco el territorio del Estado vasco(n), se completaron con la ilegal incorporación de Nabarra a la extranjera Corona castellana, al Reino de España en el año 1515 y posteriormente una forzosa unión a la ajena Corona francesa, al Reino de Francia en el año 1620.
Por un lado los monarcas españoles juraron repetidas veces nuestros Fueros, pero con la misma celeridad que mostraron en jurarlos, se apresuraban a ignorarlos y no respetarlos. Durante casi un siglo en la Nabarra del norte de los Pirineos progresó maravillosamente nuestro Estado. Todos los Jefes de Estado del Reino de Nabarra, indiscutiblemente legítimos, reclamaron una y otra vez la devolución de los territorios ilegalmente ocupados por el ejército español y la liberación de sus moradores, los cuales estaban bajo el yugo totalitario de la Corona de Castilla.
Ante la posible llegada de la primavera en el año 1540, 28 años después de la invasión española, más concretamente en la antigua capital de Reino, Iruñea, ante un posible enlace matrimonial entre la princesa Juana de Albret o Labrit y el príncipe Felipe de Hausburgo o Austria, hijo del emperador Carlos I de España y V de Alemania, los beaumonteses realizaron un memorandum recordando al soberano Enrique II el Sangüesino, rey genuino de Nabarra, donde le detallaban cuáles eran algunas tierras nabarras que debía reclamar, a las que llegaría de nuevo la primavera, en forma de independencia y soberanía nabarra.
“Quanto
a lo que pertenesce a V. Alteza, según lo que solía extender este Reyno
antiguamente como es pública voz y fama que era señor de Guipúzcoa, Vizcaya y
Alaba y mucha parte de Rioja, hasta el holmo de Burgos; como por la sepultura
que antiguamente los reyes de Navarra tenían en Nájera y otras ciudades y
villas que hoy en día parescen las armas de Navarra; anssí como en Logroño y en
otros lugares y de poco acá se han borrado.(…)”.
Desde entonces han sido varios los pasajes de rebeldía e insurreción en que nuestro Pueblo ha creído vislumbrar la hermosura de la primavera. Pero el invierno en forma de represión socio-política y cultural se ha ido recrudeciendo. La desaparición del Reino de Nabarra a ambos lados del Pirineo sumergió en un invierno salvaje e inhóspito al Pueblo vasco(n). La falta de independencia y soberanía ha sido patente a lo largo de estos fríos años, de estos siglos helados.
En la actual C.F. de Navarra o sencillamente en la Nabarra reducida y residual, los nubarrones invernales han estado tapando cualquier espacio al astro rey, al sol. Han cubierto durante estos siglos y casi por completo, cualquier atisbo que puede dar paso a la tan ansiada y liberadora primavera. Son oscuros y colonizadores nubarrones provenientes del norte y del sur, desde Paris y desde Madrid. Pero algo está cambiando y por ello me vienen las palabras de Pierre Narbaitz y de Lacarra:
“Para los Pueblos que no quieren morir, no existe un invierno definitivo”
Continuemos luchando para que la independencia y soberanía vuelvan a nuestro Estado, pues solo entonces alcanzaremos la primavera para nuestro País y nosotros y nosotras conoceremos lo que realmente es la libertad, con la alegría de decidir por nosotras y nosotros mismos el rumbo económico, político, lingüístico y cultural para nuestro Pueblo, para nuestra Nación Nabarra. Por todo ello, todos y todas, a Iruñea el próximo 16 de junio.
GORA NABARRA ASKATUTA!
GORA NABARRAKO ESTATUA!
GORA NABARRA OSOA!
2012/06/03
Romper las cadenas de Navarra y la Contrarreforma
Romper las cadenas de Navarra y la Contrarreforma
Emilio Monjo Bellido
España se “unificó” no por la expulsión del moro en Granada, sino por la conquista de un reino cristiano, el navarro.
02 DE JUNIO DE 2012
2012/06/02
2012/06/01
Todo por reescribir sobre nuestra historia. La necesidad del análisis de las causas y consecuencias de la conquista
| Todo por reescribir sobre nuestra historia. La necesidad del análisis de las causas y consecuencias de la conquista |
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Pero en cada momento de una época cualquiera, la diplomacia de la política, ha sido convencer a sus interlocutores de la bondad de los hechos en la forma que su autor relata. El trabajo del gobernante ha sido y es convencer al contrario de las teorías o intereses propios, donde naturalmente entra el engaño. Y lo más peligroso es, que el interlocutor que medra, es el que asume el sistema, por lo cual tiene que reafirmar las tesis que lo mantienen. Se trata de una realidad incontrastable, donde las preguntas crean vacíos: Al escribir la historia ¿podemos describir los hechos de forma amorfa, sin analizar a los responsables de las causas? ¿Fueron veraces los autores de los hechos, cuando ellos mismos dieron la información en su provecho? La deducción es que las versiones oficiales (y en muchos casos únicas), son obligadas doblemente, dado el interés que han conllevado y las estructuras montadas con ellas. Naturalmente, cuando hoy se sopesan sus hechos como asentados históricamente y sus consecuencias se viven hoy (la unidad a Castilla, la monarquía, las prerrogativas del clero, etc.), la comunicación que nos ha llegado necesita una visión abierta, de cómo nos ha llegado la información, y se impone un estudio de las formas de comunicación empleadas y los objetivos buscados. Verdades como templos han sido tergiversadas. En la época de los años 1450-1530, agramonteses y beamonteses, no existieron como grupos autónomos (sino en obediencia y dependencia de don Juan y don Carlos de Viana, sus banderas, y las de sus sucesores. La historia de la guerra civil continua, se ha manipulado a favor de quien provocó los acontecimientos. Durante la conquista de Navarra, la unidad de obediencia militar fue total. Los escritores coetáneos, no conocieron beamonteses ni agramonteses con dichas nominaciones. Hoy no se escribe sobre ellos, ni sin aludirlos como tales. El “pacto” de 1841 no fue tal, sino una ley de Cortes; la Gamazada conllevó la caída de Gamazo, pero no eliminó la política de imposición del gobierno. El 1er cuarto de siglo XX, fue una época en la que el gobierno se fue imponiendo a base de leyes generales, que obligaron al Convenio Económico del año 1927. Ningún Convenio económico fue mejor que el anterior, sino que todos introdujeron nuevas facultades para el Estado, al tiempo que las perdía Navarra. Hecho tan concreto, no tiene correlación informativa de los hechos. Desde 2007 se viene celebrando el 800 aniversario de la batalla de las Navas y el 500 de la ocupación del reino de Navarra, con relatos y conferencias que desvirtúan la realidad de los hechos. Los “agravios” del Estado no se enseñan en las universidades; éstas se dedican a “educar”. La estanqueidad del sistema, también es contraproducente. Parece que la época de Franco fue un hecho muy anterior a nuestro tiempo, pero todavía hoy los académicos que examinan hicieron sus tesis con Franco. Por lógica de vida, no veo a estos doctores calificando a sus alumnos con tesis que contradigan las suyas. Desde la Universidad hasta la más apolítica sociedad cultural necesita apoyos económicos para sobrevivir o ven limitados sus presupuestos por el sistema, que los juzgará políticamente. Es decir, se hallan sujetas a un status que, como cauce de comunicación, limita la información a la voluntad de quien ejerce el poder en el Estado. Y lo más grave es que sus directrices dependen de ese Estado que gobierna por las leyes generales y condiciona las subvenciones al paralelismo de sus planteamientos. Desde los diferentes gobiernos de Navarra se ha venido modelando el relato de los hechos, a la convergencia de sus intereses, conservando sus gobernantes la ortodoxia más favorable al sistema establecido, e inherente a dar la imagen de la justicia y bondad de las jerarquías actuales, y consecuentemente de la suya propia. La historia de Navarra tras su conquista pues, ha venido siendo escrita desde los parámetros de dicho rey católico y sus sucesores, ajustando los relatos según las necesidades del poder y de sus corifeos. Resulta irónico que Navarra haya pasado de ser reino y Estado a provincia autónoma, con una historia oficial, en la que siempre hemos ido engrandeciéndonos, con trastamaras, austrias, borbones, y sus sistemas imperiales, cesáreos y absolutistas. La falta de cambios estructurales para poder disentir de la versión única y manipulada ha hecho que la ortodoxia de los sistemas de la España Plus Ultra, haya impedido contrastar las épocas habidas hasta el presente. Un importante teórico de la bondad de la conquista de Navarra ha escrito que en Navarra no hubo gran preocupación por escribir sobre su conquista, porque los relatores navarros no le dieron mayor importancia (y eso que me consta que conoce la existencia de prohibiciones para investigar, como le ocurrió a Oyhenart), le lleva a deducir que fue bien aceptada. Pero si echamos un vistazo también a la edición oficial de los jesuitas José Moret y Francisco Aleson, acordada por las Cortes de Navarra (todo dentro de la línea oficial), necesitaron siete permisos escritos y razonados por diferentes órganos (desde la misma Diputación a la Inquisición), para que se diera permiso y se admitiera su publicación. La Historia que hoy está sin escribir es la silenciada por los gobernantes, que entre tanto, promueven, costean y publican oficialmente relatos parciales y sin el debido contraste. Desde 2007 se viene celebrando el 800 aniversario de la batalla de las Navas y el 500 de la ocupación del reino de Navarra, con relatos y conferencias que desvirtúan la realidad de los hechos. Esto mismo explica y aporta razones para contrastar fuera de las vías para-oficiales. Nos hallamos en plena ofensiva por mantener una versión que, a día de hoy se hunde por sus cuatro costados. El sujeto actual de nuestro interés, Fernando de Trastamara, rey de Aragón y gobernador de Castilla en nombre de su hija, se montó una trinidad supra-natural que le sirviera de justificación de sus actos, hechos como necesidad. Su eje de poder lo basó en asentarlo a nombre de su hija, por la voluntad de Dios y a favor de la Iglesia. Hizo del sistema su manual irrebatible hasta para el papado, y así lo inculcó a sus embajadores, subordinados y adeptos. No hace falta sostener como novedad que Fernando de Aragón, llamado por sus coetáneos “griffón” (animal fabuloso de grandes uñas) se valió de falsedades para obtener sus ambicionados propósitos. Lo descubrió tempranamente su coetáneo Maquiavelo y lo expuso como ejemplo de príncipe sin escrúpulos. Sus actuaciones precedieron a las justificaciones posteriormente declaradas. La ocupación de Navarra fue preparada desde seis meses antes. Lo mismo se vio con las bulas para la invasión, cuya aplicación realizó antes de recibirlas. Rompió las conversaciones con los enviados navarros cuando al mismo tiempo mandó a invadirla a su general que ya tenía preparado. El “texto” del Tratado de Blois lo recibió antes de secarse los sellos prácticamente, desde una distancia de varios días. Cambió su auto-titulación de depositario del reino por la de ser rey “natural” al mes de haber asegurado lo contrario, etc. Sus manipulaciones han sido ocultadas por la historia oficial, en versión bondadosa para su autor. Y sólo hablamos de las relaciones de Fernando con Navarra, y durante los hechos del corto período menor a un año. Fernando de Aragón actuó en total correspondencia con sus ambiciones. Tanto el rey de Inglaterra (su yerno) como el emperador (su consuegro doblemente) se llamaron a engaño con sus actuaciones, dobleces, marchas atrás y adelantos de actuaciones, malamente explicados. El falso tratado de Blois sirvió a Fernando para difamar a los monarcas navarros y enfrentarlos con aquellos de sus súbditos que tenían intereses en Castilla. Luego acusó a los monarcas navarros, de agresores a sus reinos, precisamente los agredidos. Actualmente se trata de justificar desde las esferas oficiales, que lo ocurrido fue según los criterios y lógica existente en el siglo XVI, lo que vuelve a ser otra manipulación en defensa del sistema establecido. No se trata de justificar desde el relato, sino de relatar para el juicio de los hechos. Constata Azcona cómo Fernando el católico preparaba psicológicamente a sus colaboradores. Con su personalidad maquiavélica más que habilidad diplomática, ocultaba a sus embajadores la verdad de sus planes, puesto que engañados, persuadían mejor a sus interlocutores: “Lo mismo actuaba en persona para ocultar sus intenciones. La afirmación se puede documentar con la preparación de la conquista de Navarra. Fue llevada a cabo durante meses a lo largo de la geografía castellana. Dicha preparación fue, ante todo, una campaña de opinión para conseguir de los pueblos sin resistencia, la prestación de hombres de guerra, de pertrechos y de bastimentos”.1 El falso tratado de Blois sirvió a Fernando para difamar a los monarcas navarros y enfrentarlos con aquellos de sus súbditos que tenían intereses en Castilla. El engaño lo aplicó a su propio hijo, el arzobispo de Zaragoza, que pasó a los encerrados de Tudela la noticia de que el mariscal de Navarra, el prior de Roncesvalles y otros ya le habían jurado, creyéndolo verdad, y sin ser desmentido nunca. La falsa noticia todavía hoy se halla en vigor. En el siglo XVI se carecía de los medios de comunicación actuales, pero por ello, no hemos de situarlos en inferioridad mental. Para mantenerse en el poder el uso de la comunicación era absolutamente necesaria. A partir de ahí, la única distancia existente es la de la ética individual o de grupos. Y para el alcance y mantenimiento del poder, los escrúpulos éticos carecen de sentido, cuando menos hasta el presente, y no creo que avancemos en la línea de corregirlo. Resulta imposible resumir en un artículo, los planteamientos de cada hecho en sus versiones acertadas y desacertadas, por lo que me limito a dar la versión que estimo más acertada. El hecho es que versiones actuales, ni siquiera fueron realizadas por quienes las vivieron. Las demandas de las Cortes y del ayuntamiento de Pamplona, como instituciones esenciales y unánimes, cuando pidieron el juramento de sus reyes en presencia física en el reino al respeto a sus fueros, ya nunca fueron atendidos. En el tema institucional no existieron parcialidades, sino que el ayuntamiento de Pamplona y las Cortes de Navarra tomaron sus acuerdos plenarios de forma unánime, sin ser atendidas ni por Fernando, ni por Carlos, ni por sus sucesores, acudieron a jurar los fueros para tomar posesión de la Corona, tal como prometieron. Se limitaron a ratificar los juramentos de sus virreyes, que asentaban en ellos su obediencia previa al monarca. Todavía el año 1560, las Cortes de Navarra con acuerdo unánime, ofrecieron la Corona de Navarra al príncipe Carlos (hijo de Carlos I), para reinar únicamente sobre este reino, petición a la que tampoco fueron atendidos ni respondidos.2 Las múltiples versiones de respeto a nuestro Fuero y Derecho por los reyes, al “reino de por sí”, o la unión de “eqüe principal”, no se dieron. Romper el silencio es para mí una obligación institucional. La búsqueda de obtener la aprobación de leyes propias fue infructuosa durante 200 años. Cuando finalmente se permitió publicar la aprobación de la hoy Novísima Recopilación Foral (de nulo sentido jurídico al presente), en 1725, permitiendo sólo las leyes posteriores a la conquista. Los redactores por Navarra intentaron hasta el año 1716, introducir la ejemplar Unión de Pamplona, obtenida como privilegio de Carlos III el año 1423, sin conseguirlo a pesar de la unánime aprobación de hacerlo de toda la sociedad de Navarra, desde sus instituciones de Cortes y del Regimiento de Pamplona. El ansia mostrada por tener leyes propias, y de la continuada labor desarrollada, al par de las impresentables excusas para no realizarlo, es recogido (aunque sin profundizar en las causas y su crítica), en un trabajo actual.3 Todo un reto para animar a la investigación en busca de la realidad histórica, entrando al análisis de las causas y causantes de impedir a los navarros y su comunidad social poseer leyes propias en y de Navarra. En tanto no se asienten estos y otros hechos reales, nos hallamos a falta de cimentar nuestra propia historia. 1AZCONA (1994), p. 287 y n. 10 y 11. Cita a Saavedra Fajardo, en Idea de un príncipe político cristiano representado en cien empresas, p. 692. Valencia 1662. 2ESARTE MUNIAIN Pedro Represión y reparto del Estado navarro (siglos XVI y XVII) La nación vasca, expolio franco-español PAMIELA 2007. 3GOBIERNO DE NAVARRA El fuero reducido de Navarra 1989, Vol. I, pp. 21-94. |
"El Derecho internacional, todavía hoy, reconoce a Navarra como nación"
Congreso sobre la conquista de navarra
"El Derecho internacional, todavía hoy, reconoce a Navarra como nación"
Pamplona. Tomás Urzainqui, historiador y presidente de la Asociación Xavier Mina, ejerció ayer como primer ponente del congreso con su conferencia La independencia de Navarra en los tratados internacionales.
¿Por qué ha elegido precisamente los tratados internacionales tras la conquista como tema para su ponencia?
Por que del estudio de los textos jurídico políticos en los tratados internacionales se constata la independencia y la relación de Navarra, en igualdad, con el resto de Estados. Eso supone un reconocimiento mutuo de la independencia de los otros países y de Navarra. Sí es cierto que después de la conquista Navarra se convierte en un sujeto político pasivo de la política internacional, pero lo importante, el descubrimiento, es que existe como sujeto pasivo incluso a partir del siglo XVII.
Además de ese reconocimiento como nación, ¿a qué otras conclusiones ha llegado tras el estudio de los citados textos?
Principalmente que Navarra, en la Historia, no era una especie de territorio perteneciente a la Corona de Castilla o a los reinos hispánicos, no era algo dependiente de una antigua monarquía visigótica como se ha pretendido; una visión que ha sido el sustrato ideológico del expansionismo castellano. Con el examen de los tratados y de las relaciones internacionales se demuestra que Navarra era una realidad europea que incluso iba a los concilios de la Iglesia, que funcionaban como si fueran asambleas de las naciones europeas de la cristiandad. Los convocantes del concilio convocaban de pleno derecho al Reino de Navarra y a sus Cortes, invitación que implicaba un reconocimiento.
¿Cuáles han sido los principales tratados a los que ha hecho referencia?
Me he centrado en una época que va desde 1479 hasta 1620, que son los 150 años en los que se consolida el Estado pirenaico de Navarra-Bearne, territorio soberano que no reconocía a ningún soberano por encima de ellos. Mi ponencia la he dividido en dos fases: los tratados de paz previos a 1512, el primero de los cuales es el de Alain de Albret, en el que se pacta un respeto mutuo, es decir, que Navarra no va a favorecer la invasión de los reinos de Castilla y que, a su vez, los reinos de Castilla no van a invadir Navarra. En la segunda fase de tratados, que va de 1512 hasta 1526, se suceden una serie de acuerdos en los que se trata de conseguir que las potencias, sobre todo Francia, cumplan la promesa que habían firmado de ayudar a Navarra si se producía una agresión de otra potencia extranjera. En estos tratados, como el de París de 1515, los reyes de Navarra pretenden recabar la ayuda de Francia; y, de hecho, Francisco I llegó a comprometer su ayuda. En este sentido, los intentos de reconquista, sobre todo los de 1516 y 1521, fueron acompañados de gestiones diplomáticas y de tratados internacionales; es decir, no solo son el inicio de una reconquista militar, sino también el inicio de una movilización diplomática. En resumen, la primera fase sería los tratados de paz y la segunda corresponde a la Navarra independiente, que se vuelve a consolidar, y su participación en las relaciones internacionales, de la mano de Enrique II o Juana de Labrit.
¿De qué forma todo ese conocimiento y reconocimiento de Navarra como Estado internacional se puede trasladar y analizar desde la presente Comunidad Foral?
Lo importante es que todavía hoy Navarra es sujeto político pasivo en Europa, y para probarlo basta con hace referencia al tratado vigente entre España y Francia sobre la frontera del Pirineo, que es de 1856, y dice literalmente que se han estudiado los derechos privados y políticos, existentes antes de la separación de las dos Navarras para la redacción del tratado. Algunos tratan de alguna manera de dibujar proyectos políticos sin darse cuenta de que hoy, el derecho internacional está reconociendo por activa y por pasiva la existencia de la nación; es decir, no se trata de construir o de inventarla, esa nación existe con sus instituciones, con su constitución y con su lengua.
http://www.noticiasdenavarra.com/2012/06/01/ocio-y-cultura/cultura/el-derecho-internacional-todavia-hoy-reconoce-a-navarra-como-nacion
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Nabarra, reflexiones de un Patriota
ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma
"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"
"Aberri askearen alde jende librea jaiki"
"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"
"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"
Navarre shall be the wonder of the world
by WILLIAM SHAKESPEARE
EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM
©NABARTZALE BILDUMA 2011


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