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2026/02/15

Comarca de Bizkaia 627-Señorío de Vizcaya 1379

 

Tenencias nabarras en la parte occidental del Estado vascón, siglo XI
Eneko del Castillo

Comarca de Bizkaia 627-Señorío de Vizcaya 1379

Iñigo Saldise Alda

I. De comarca vascona a señorío castellano.

Bizkaia era una comarca más englobada dentro del Ducado de Baskonia desde el año 627, el cual fue creado para controlar a todos los vascones por parte de los francos. Pero durante las épocas en las cuales los vascones se hicieron con el control político del mismo, más concretamente durante los gobiernos de Otsoa I Lupo y de su hijo Eudon I el Grande, dicha región fue invadida y posteriormente saqueada, junto a otras zonas occidentales vasconas, por parte de las tropas de Alfonso I de Asturias. El asturiano se aprovechó de las luchas que sostenían los vascones contra los francos que pretendían someter nuevamente al pueblo vascón tras una pequeña tregua para frenar juntos o como aliados, la invasión musulmana.

La alianza entre el rey de Oviedo Ordoño I y el segundo rey de los nabarros o vascones independientes, García Iñíguez de Pamplona, conocido por los musulmanes como el emir de los baskunis, no significó un retorno de las comarcas occidentales vasconas al ya Estado nabarro. Así pues, en la comarca de Bizkaia fueron continuas las sublevaciones vasconas contra el poder extranjero de los astures, destacando entre ellas la que da lugar a la batalla de Arrigorriaga en el año 870 contra el rey de Oviedo Alfonso III.

La comarca de Bizkaia junto a las demás zonas occidentales vasconas, se liberó definitivamente de la imposición astur-leonesa al formar parte del Reino de los nabarros o vascones independientes durante el gobierno de Sancho I Garcés de Pamplona, quien mantuvo una fuerte y fructifera alianza con el rey astur-leonés Ordoño II, frente al fuerte poder militar musulmán de Abd Al-Rahman III.

Es durante el reinado de el señor de los vascones, el monarca nabarro Sancho III el Mayor, cuando se recuperó la comarca de Bizkaia y otras tierras occidentales para los nabarros. Sancho III de Pamplona tras casarse con la hija del conde Sancho de Castilla, firmó con éste un tratado fronterizo en el año 1016, delimitando de una vez por todas, cuales son las tierras de los nabarros y cuales son las de los astur-castellanos, quedando así la comarca de Bizkaia dentro del Reino de Pamplona a semejanza de los tiempos del Ducado de Vasconia.

Una concordia y acuerdo acerca de la división del reino entre Pamplona y Castilla, como ordenaron Sancho conde de Castilla y Sancho rey de Pamplona, tal como les pareció. Esto es, desde la suma cima al río Valle Venarie, hasta el Grañe donde está el mojón sito y collado Muño, y desde Biciercas y desde siguiendo hacia el río Razon, donde nace; después por medio del monte de Calcaño, después por la cima de la cuesta y por medio de Galaza, y allí está el mojón, y hasta el río Tera, allí esta Garrahe, antigua ciudad abandonada, y hasta el río Duero. Don Nuño Álvaro de Castilla y el señor Fortún Oggoiz de Pamplona, testigos y confirmantes. Año 1016.” Cartulario de San Millán de la Cogolla, doc. 166.

La tenencia de la comarca de Bizkaia, reca por orden de el Mayor, en Fortún Galindones, que hasta entonces había ostentado la importante regencia de Naiara o Nájera. Posteriormente la tenencia de Bizkaia pasó a manos de Eneko Lúpiz Ezkerra, el cual aparece con el título de conde en algunos documentos nabarros durante el reinado de Sancho III de Pamplona, a pesar de ser un tenente o señor sin jurisdicción, es decir, sin dominio feudal.

Ante la invasión de la parte occidental del Reino de Pamplona llevada a cabo por las tropas castellanas, rompiendo con ello el tratado fronterizo del año 1016, y tras la derrota nabarra en Atapuerca en el año 1054, el conde Eneko Lúpiz, tenente de Bizkaia, se mantuvo fiel al nuevo rey nabarro Sancho IV de Pamplona, a pesar de las importantes promesas lanzadas por el invasor Fernando I de León y Castilla.

Gracias a su lealtad y tras la muerte de Eneko Lúpiz, le sucedió en la tenencia su hijo Lope Iñíguez, el cual se adhirió en el año 1076, tras el magnicidio del rey nabarro en Peñalen, al monarca Alfonso VI de León, Galicia y Castilla cuando éste aprovechó tal circunstancia y ocupó rápidamente las tierras de Errioxa-Rioja. Por ello, esto le valió al desertor vascón para recibir el título a perpetuidad por parte del monarca castellano-leonés de señor de Vizcaya, título que recayó tras su muerte en su primogénito Diego López de Haro el Blanco.

Tras la muerte del rey de Pamplona Alfonso I el Batallador, Lope Díaz de Haro señor de Vizcaya, entró junto a las tropas castellanas de Alfonso VII en las tierras nabarras, recuperando así las posesiones que le habían sido otorgadas a su abuelo desde Castilla tras su traición al Reino de Pamplona. Dichas tierras momentáneamente habían sido recuperadas para el Reino vascón por el Batallador, el cual había puesto nuevamente un tenente al gobierno de Bizkaia. Concretamente al ricohombre nabarro Eneko Ladrón de Gebara conocido como príncipe de los Nabarros, sucediéndole a éste su hijo Bela Ladrón de Gebara conocido como Bela de Nabarra,

En el año 1173 Alfonso VIII de Castilla y León atacó el Reino de Nabarra, y un año después fallecía Bela Ladrón de Gebara, ocasionando un momento de debilidad entre los nabarros, que rápidamente el monarca castellano-leonés aprovechó para ocupar totalmente la comarca nabarra de Bizkaia, pasando a continuación a restituir a los Haro al frente del nuevamente señorío castellano.

A la muerte de Alfonso VII de León y Castilla cuyo sobrenombre era el Emperador de Hispania, el señor de Vizcaya Lope Díaz de Haro I el de Nájera, pese a no pisar nunca la comarca de Bizkaia, rindió vasallaje por la misma a su sucesor e hijo el rey castellano Sancho el Deseado, obteniendo por ello un nuevo oficio-título, concretamente el de Alférez Real de Castilla, como aparece en diverso escritos desde el año 1158.

II. Señorío insurrecto en el Reino de Castilla y León.

Diego López de Haro II el Bueno sustituyó a su padre Lope Díaz de Haro I, como titular del señorío de Vizcaya dentro del Reino de Castilla, llegando incluso a poseer los señoríos y gobiernos de tierras originariamente vasconas y nabarras, como son las de la Bureba, Errioxa-Rioja, Castilla la Vieja y Belorado entre otras, junto a la prestamería de Naiara-Nájera, las cuales estaban antiguamente englobados dentro del Reino de Pamplona, según el tratado fronterizo entre el Reino de Pamplona y el condado de Castilla del año 1016. También mantuvo el título de Alférez Real de Castilla hasta el año 1201, año en el cual renegó del Reino castellano y pasó a buscar refugio en la corte de Sancho VII el Fuerte, rey de Nabarra.

Esta sedición del Reino castellano le valió la confiscación de todos sus bienes y además, tuvo como consecuencia directa para el Reino de Nabarra que las tropas castellanas sitiaran la ciudad de Lizarra, donde se encontraba refugiado el señor de Vizcaya-Bizkaia bajo protección del monarca nabarro durante el año 1202. La dama nabarra Blanca intentó, sin conseguirlo, mediar con el rey castellano-leonés Alfonso VIII, llegando incluso a realizar algunas vistas a la villa de Alfaro en el año 1203 y a Campillo de Tarazona en el año 1204, pero el monarca del Reino de Castilla y León no aceptó nada de lo expuesto por Blanca de Nabarra y así, Diego López de Haro II tuvo que dejar el Reino vascón y refugiarse entre sus parientes en el Reino de León, mientras que nuevamente las tropas castellanas tomaron la comarca-señorio de Bizkaia-Vizcaya en el año 1205.

En el año 1212, ya con el perdón otorgado por el rey de Castilla, el señor de Vizcaya encabezó un tercio del ejército cristiano en la batalla de Las Navas de Tolosa. Concretamente el tercio central, el cual estaba formado por tropas del Reino de Castilla.

Su hijo Diego López de Haro III el de Baños de Rioja, sirvió con fidelidad a su tío el rey Fernando III de Castilla y León entre los años 1237 y 1240. Ese último año intentó rebelarse contra el rey de Castilla y León desde su feudo en el señorío de Vizcaya. Fue desterrado por dicho levantamiento. Después de distintas oposiciones, el rey de Castilla y León le perdonó y nuevamente regresó al señorío de Vizcaya donde acabaría sus días, no sin antes realizar una nueva sublevación, siendo apresado esta vez por Alfonso, hijo del monarca de Castilla y León. Posteriormente lograría, por segunda vez, el perdón del rey de castellano-leonés, manteniéndose al lado de Fernando III hasta la muerte de éste, ocurrida en mayo del año 1252. El rey Alfonso X de Castilla y León, conservó para Diego López de Haro III el mismo cargo que le había devuelto su padre, que era el de Alférez del Estandarte Real del Reino de Castilla y León.

En abril del año 1282 Sancho IV fue nombrado rey de Castilla, estando casado éste con una hermana de la mujer del nuevo señor de Vizcaya, Lope Díaz de Haro III, por lo cual, el titular del señor de Vizcaya se emparentaba con el titular del Reino de Castilla y León. Esto no impidió que el nuevo señor de Vizcaya mostrase un continuo enfrentamiento con el rey castellano, por lo que acabaría con su vida a manos de un caballero castellano tras intentar asesinar al mismísimo Sancho IV de Castilla en una reunión que mantuvieron en Alfaro en el año 1288.

Tras la muerte dada a Lope Díaz de Haro IV, los ánimos entre el señorío de Vizcaya y el Reino de Castilla y León, no se calmaron. Su hijo Diego López de Haro IV se unió a los Reinos de Nabarra y de Aragón para combatir al rey Sancho IV de Castilla y León, posicionándose junto a estos, por el pretendiente al trono castellano-leonés Alfonso de la Cerda, pero la campaña militar contra las fortalezas castellanas no fue propicia para Diego López de Haro IV. Así pues, una tras otra fueron cayendo las fortalezas en manos castellanas, uno tras otro también varios pueblos enmarcados en el señorío de Vizcaya, siendo los más destacables entre ellos Labastida, Orduña y Balmaseda.

Su hermana María Díaz de Haro I, casada con el infante Juan de Castilla y León desde el año 1287, se hizo momentáneamente al cargo del señorío de Vizcaya tras la muerte de su hermano. En Octubre del año 1326, Juan fue asesinado en la localidad de Toro por mandato de Alfonso XI, nuevo rey de Castilla y León. El hijo de María Díaz de Haro I, también llamado Juan, el cual fue infante de Castilla y León, no llegó a tomar posesión del señorío de Vizcaya, pues todavía estaba en poder de su madre María Díaz de Haro I cuando murió.

Alfonso XI de Castilla y León intentó hacerse con la propiedad del señorío de Vizcaya a base cuantiosas sumas de dinero, sin lograrlo. María Díaz de Haro I, renunció finalmente al señorío de Vizcaya, en beneficio del marido de su nieta María Díaz de Haro II, Juan Núñez de Lara en el año 1334. Ese mismo año, Alfonso XI de Castilla y León intentó nuevamente apoderarse del señorío de Vizcaya esta vez por la fuerza de las armas, declarándose en la práctica una verdadera guerra entre castellanos y vizcaínos.

Las tropas de señor de Vizcaya tuvieron que retirarse hasta San Juan de Gaztelugatxe. Esta era una posición estratégica que servía para vigilar y controlar el mar. El señor de Vizcaya Juan Nuñez de Lara, junto a varios caballeros y sus mesnadas, se atrincheraron en la fortaleza sita a orillas del Cantábrico. Entre ellos se encontraban los bermeanos Juan de Mendoza y Martín de Arostegi. Resistieron una y otra vez las feroces y violentas acometidas de las tropas del rey castellano-leonés durante más de un mes, lo que obligó a dicho monarca a retirarse, pero dejando en las proximidades a su ejército en pie de guerra. Pero la seriedad y osadía de los sitiados, obligó la posterior retirada de manera definitiva de las tropas castellano-leonesas.

Juan Núñez de Lara y Alfonso XI de Castilla y León, finalmente firmaron la paz a efecto de concertación, abdicando el rey castellano de sus pretensiones sobre el señorío de Vizcaya en María Díaz de Haro II, mujer de Juan Núñez de Lara. La hija de estos, Juana Núñez de Lara I, estaba casada con el hijo natural del rey castellano Tello, y sería la titular del señorío de Vizcaya al morir su hermano a los cinco años. Su enlace matrimonial facilitó la paz dentro del señorío de Vizcaya, hasta la guerra civil que se produjo por el trono de Castilla y León entre Enrique y Pedro.

Pedro mandó matar a la señora de Vizcaya en el año 1359 y su esposo Tello se posicionó entonces por el hermanastro del rey de Castilla y León, el bastardo Enrique. Junto a él también lo hicieron varios caballeros vizcaínos presentándose todos en el campo de batalla de Calahorra, portando incluso el señor de Vizcaya el pendón Real de Castilla y León. Tras la fácil victoria, Tello se retiró al señorío de Vizcaya consiguiendo la paz entre los distintos linajes o familias existentes dentro del señorío en el año 1366.

En enero del año 1367, teniendo como telón de fondo la guerra civil dentro del Reino de Castilla y León, Carlos II de Nabarra y el príncipe Negro Eduardo de Gales, lugarteniente de su padre Eduardo III de Inglaterra en la Guyena y Aquitania, aliado natural del monarca nabarro contra el Reino de Francia, firmaron una alianza con Pedro I de Castilla y León en Libourne. El apoyo anglo-nabarro en la defensa de los derechos de Pedro I como rey de Castilla y León tenía como contraprestación la devolución de las comarcas de Araba, Errioxa y Gipuzkoa al Reino de Nabarra, mientras que el señorío de Vizcaya fue prometido a el príncipe Negro.

Pero Pedro I de Castilla y León incumplió parte de lo pactado en Libourne. Tras asestar junto a tropas nabarras e inglesas una importante derrota a Enrique en las proximidades de Nájera_Naiara en el año 1367, una importante derrota a las tropas de Enrique, donde se encontraba Tello señor de Vizcaya. Dicho incumplimiento de lo acordado entre el castellano-leonés, el nabarro y el inglés, que le supuso la retirada del apoyo militar de nabarros e ingleses, lo que ocasionó la derrota final de Pedro, quien moriría por último a manos del propio Enrique tras haber sido apresado.

La posterior muerte del hermano de Enrique II de Castilla y León, hizo que Tello I señor de Vizcaya, estando en Portugal durante el año 1369, facilitase que el señorío de Vizcaya recayera en manos del heredero a la Corona de Castilla y León, el príncipe Juan. Así pues, con el ascenso al trono de Juan I de Castilla y León en el año 1379, el título de señorío de Vizcaya quedaría unido finalmente al del poseedor del título de rey de Castilla y León, Reino privativo donde se creó dicho título nobiliario y el cual fue creado para seccionar dicha comarca vascona del resto territorial del Reino de Nabarra, todo hay que decirlo.

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Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda

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EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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