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2026/05/26

Revolución comunera y el Reino de Nabarra

Si la revolución comunera de 1521 hubiera triunfado, seguramente, el reino de navarra no se habría conquistado. Una hipótesis histórica

Periko Moreno

En este artículo desarrollaré una hipótesis apoyada en un conjunto de hechos históricos que ocurrieron en la Península Ibérica allá por el año 1521. Un aspecto a tener muy en cuenta antes de continuar, es que una cosa es el relato contado y otra la Historia acontecida. Navarra no se anexionó a Castilla voluntariamente como nos cuentan algunos historiadores, pero tampoco, la conquista del Reino de Navarra fue una campaña acometida, en exclusiva, a manos de los castellanos, sino un suceso Histórico en el que se vieron implicados varios actores por diferentes motivaciones. El ejército imperial que derrotó a las tropas franco-navarras en Noain estaba compuesto por aragoneses, castellanos o tropas europeas, pero también, por vascongados y navarros del bando beamontés. Dicho esto, lo que intenta defender este escrito es que la derrota de los comuneros de Castilla a manos del bando imperial de Carlos I, pudo ser un punto determinante para entender el porqué de la conquista definitiva de la Alta Navarra en el año 1521.

Para quien no lo sepa, los comuneros de Castilla fueron, seguramente, los representantes de la primera protorrevolución social acaecida en Europa. Dos siglos antes de la renombrada «Revolución» Francesa, en Castilla, se produjo un hito histórico muy poco dimensionado que pudo suponer no solo la independencia de Navarra, sino el fin del Imperio español o la consolidación de una república confederal de ciudades libres en Castilla.

Los comuneros de Castilla tenían una serie de proclamas profundamente vinculadas con el comunal, la descentralización política, la democracia concejil o la soberanía de Castilla. Estos revolucionarios castellanos perseguían el respeto de los fueros castellanos, un mayor poder de las ciudades en la toma de decisiones, que el dinero que se generaba en Castilla no se invirtiera en gestas imperiales o, que la soberanía política de Castilla residiera en Castilla, que no, en nobles flamencos llegados al país por orden de Carlos I. Otro aspecto fundamental para entender la Revolución de los Comuneros de Castilla, tiene que ver con el ámbito de la economía y es que, los comuneros querían que la lana castellana −de oveja merina− se manufacturara en Castilla y no en Flandes. Mandar la lana a Flandes suponía una pérdida de riqueza terrible para la economía castellana, así como enriquecer a una minoría de privilegiados castellanos y a los amigos flamencos de Carlos I. Este hecho deja clara una evidencia: una cosa son los reinos y sus privilegiados, y otra, la comunidad popular castellana y su cultura.

Desgraciadamente y pese a la noble causa comunera, los Comuneros fracasaron en su lucha y tras la derrota de Villalar del 23 de abril de 1521, los principales líderes comuneros −Padilla, Bravo y Maldonado− fueron ejecutados y la revolución comunera se fue apagando progresivamente, pese a los intentos de María Pacheco de mantener viva la llama del fuego comunero. La «Leona de Castilla» logró resistir en Toledo durante varios meses, hasta que en el año 1522 no le quedó más remedio que huir a Portugal −nunca regresaría, ni el Imperio español le perdonaría su afrenta−. Un dato que pone sobre la mesa la evidencia histórica de que los comuneros podrían haber cambiado el rumbo de la Historia y, particularmente, de la Historia de Navarra, es que en muchos de los prisioneros comuneros, y así lo atestiguan las fuentes históricas, fueron enrolados forzosamente u obligados a luchar bajo coacciones en la conquista final de Navarra del año 1521.

Una conquista de la Alta Navarra que comenzó en el año 1512 y que se vio precedida de una Guerra Civil y dinástica. Lo que provocó que el bando de los beamonteses apoyasen a Fernando de II de Aragón en su conquista de Navarra, es decir, la Corona castellano-aragonesa contó con ayuda interna para llevar a cabo sus planes de ocupación. La conquista no fue ipso facto y pese a que los invasores lograron ocupar casi la totalidad del reino, fueron varios los intentos de reconquista por parte de la dinastía Albret, siendo el del año de 1521 el más exitoso. En este año, Enrique de Navarra y la alianza franco-navarra, consiguieron recuperar casi la totalidad del reino. Es importante recordar que en esta misma época y como ya he relatado, Castilla se encontraba en plena Guerra Civil, por lo que la ofensiva franco-navarra pudo haberse visto fuertemente reforzada por una hipotética derrota imperial en Castilla.

Tras la Batalla de Noain y la rendición de las tropas franco-navarras ante el ejército español el 30 de junio de 1521, el futuro de Navarra quedó a los pies del Imperio. Eso sí, son dos fechas las que tenemos que tener en cuenta con posterioridad a 1521 que marcan la resistencia de la Alta Navarra frente a la conquista imperial. Una de ellas, coincide con la derrota definitiva comunera; en el año 1522 y tras una fiera resistencia cae el bando navarro en el castillo de Amaiur; una derrota que podemos considerar en el plano simbólico como el revés definitivo al viejo reino, eso sí, en el terreno práctico, no fue hasta el año 1524 cuando un gran ejército imperial dirigido por Íñigo Fernández de Velasco, puso fin al dominio franco-navarro de la ciudad de Hondarribia. La Historia es caprichosa y a veces cruel, pero así es la Historia, esos franceses que en 1524 apoyaban a los navarros y a la restauración del Reino de Navarra al sur de los Pirineos −por sus propios intereses estratégicos−, fueron los mismos que en el año 1620 con el Edicto de Unión dictado por Luis XIII, pusieron fin a la independencia de la Baja Navarra.

El imperialismo español o que es lo mismo: el nacionalismo español, siempre ha pretendido ocultar a los comuneros de Castilla al suponer un escollo en su relato y es que Castilla, pese a que muchos la conciben como el «corazón de la bestia», pudo ser también, el pueblo que hubiese puesto fin al Imperio con el triunfo comunero. Un Imperio español que en este siglo XVI se estaba consolidando y que se encontraba inmerso en otros conflictos como el de las Germanías −en el Reino de Valencia− o sumido en una creciente rivalidad con Francia, lo que llevó a los franceses a apoyar la causa navarra. Fue la victoria de Carlos I, en todos estos frentes, lo que permitió la consolidación del Imperio español.

Pero... volvamos a los comuneros, más adelante y ya en el siglo XIX, los liberales españoles malinterpretaron la lucha comunera y fabricaron un amorfismo histórico que estaba a años luz de la causa comunera. La realidad es muy contraria a la lectura liberal, ya que si en este siglo XIX nos ponemos a buscar algún movimiento político que se asemeje a la lucha comunera, este no es otro que el que representó el primer carlismo; tanto el carlismo como los comuneros defendían la necesidad de preservar los fueros y de ejecutar una acción política basada en la descentralización y en el comunal. Pese a la historiografía oficial, que vincula el carlismo con el absolutismo en Euskal Herria, una lectura alternativa de la Historia defiende que fue la conquista de Navarra siglos atrás, lo que explicaría el arraigo del carlismo en Nafarroa y el resto de territorios vascos.

En definitiva, aquellos castellanos del XVI que lucharon contra el Imperio español de la mano del bando comunero, representaron tanto en el plano teórico −por lo que demandaban− como en el plano práctico −por lo que pudo suponer su victoria para los navarros−, el mayor aliado con el que pudo haber contado el Reino de Navarra para preservar su independencia.

Desafortunadamente, más de 500 años después Navarra sigue estando sometida por el Imperio. Ahora bien, como castellano de nacimiento y vasconavarro de corazón y ciudadanía, no me queda otra que rememorar que lo más digno que tuvo Castilla, la gesta comunera, pudo haber salvado no solo a Navarra de la tiranía española, sino también, a sí misma del yugo imperial. Para finalizar, algo que no podemos olvidar tanto los de aquí, como los de allí −allende el Ebro−, es que desde 1521 Castilla no se ha vuelto a levantar en manos de Rey bastardo o de regente falaz.

https://www.naiz.eus/es/iritzia/articulos/si-la-revolucion-comunera-de-1521-hubiera-triunfado-seguramente-el-reino-de-navarra-no-se-habria-conquistado

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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