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2015/04/26

Margarita de Jaso y Atondo

Margarita de Jaso y Atondo
Iñigo Saldise Alda

Heráldica 1: Escudo cuartelado en cruz. 1º de gules cuarto de carbunclo pomelado de oro que es de Nabarra por privilegio otorgado por el rey  de Nabarra Juan de Trastámara, 2º de plata árbol de sinople con un jabalí de sable pasante sobre el mismo que  es de Jaso y 3º de azur dos bandas de oro con dos lunas en menguante de oro entre ellas que es de Atondo, 4º de gules grifo de oro armado y membrado de sables que es de los Caritates (Carite).


Margarita de Jaso y Atondo nació en Donibane Garazi. Su padre Arnalt Peritz de Jaso fue oidor de Comptos de la Cámara Real y Maestre de Finanzas en Pamplona, pese a tener sus orígenes en la denominada nobleza baja al ser considerado el linaje de Jaso como de los infanzones campesinos, algo que cambió en el año 1435 cuando su abuelo Pedro de Jaso subió en el escalafón de la nobleza nabarra al otorgarle el rey consorte de Nabarra, Juan de Trastámara, un cargo menor en la administración Real.  Esto propició el matrimonio de Arnalt Peritz de Jaso con Guillerma de Atondo y Ruiz de Esparza en el año 1441; mujer de uno de los más importantes linajes dentro de la nobleza alta en la vertiente administrativa.


Margarita de Jaso y Atondo fue la cuarta de los hermanos Jaso-Atondo. Por ello se le educó para el trabajo de la casa, concertando su matrimonio con el heredero patrimonial del señorío de Olloki, el caballerizo Real Juan de Olloqui. Muy hija de su madre Guillerma de Atondo y Ruiz de Esparza con la que se crio y educó en su infancia como una auténtica etxekoandrea, perspicaz y comprensiva en su carácter, pero a la par enérgica y firme en sus decisiones.

Se convirtió en señora de la casa-palacio de Olloki en el año 1493.

Herádica 2: Escudo de oro con tres bastones de sable y bordura de gules con aspas de oro que es de Olloki-Olloqui.

Ante la invasión y ocupación del Reino de Nabarra llevada a cabo en el año 1512, de forma ilegal y ajena al Derecho por parte del ejército español, como miembro de una familia agramontesa, lealista y patriótica nabarra, se enorgulleció al ver como sus hijos, del pequeño grupo de auténticos irreductibles patriotas de Nabarra, llamados Juan y Ramón, combatían sin cesar y sin decaimiento, una y otra vez, a los soldados extranjeros.

Sufrió el empobrecimiento de la casa de Olloki, incentivado por las medidas represivas de los gobernantes españoles de la región de Navarra, especialmente en los primeros años de la ocupación militar española. Margarita de Jaso y Atondo fue siempre considerada como sospechosa por ellos, e incluso por la intrusa monarquía española impuesta violentamente a los nabarros.

Los gobernantes españoles ordenaron a continuación la confiscación bienes fueron confiscados, mientras que sus hijos fueron condenados a muerte. El rey español Fernando el falsario y uñas largas, estableció que tras la confiscación del señorío de Olloki, éste pasase de forma inmediata mediante donación imperial al capitán español y señor de la casa-palacio y villa salacenca de Ripalda Lorenzo de Ripalda. Algo que no se llevó a efecto por la valerosa oposición de Margarita de Jaso y Atondo, a pesar de todas las circunstancias adversas que le rodeaban logró su restitución.

Fue ciertamente aborrecida por su ejemplar lealtad a la reina Catalina I de Nabarra y al marido de ésta Juan III de Nabarra. Sufrió cuando su hijo Juan de Olloqui y Jaso fue apresado junto otros patriotas nabarros, todos capitaneados por el marischal de Nabarra Pedro de Nabarra y Lacarra, en Isaba en el año 1516, y conducido preso al castillo español de Atienza; pero se enorgulleció de las noticias que le llegaban, al comprobar que su hijo nunca fue doblegado por los torturadores españoles, que le preguntaba cuales era sus intenciones mientras lo maltrataban.

Su hijo solo respondió con estas palabras:

Con la yntinçion de cobrar mis haziendas e naturaleza e reboltar el dicho Reino de Nabarra e hacerle levantar por el rey Don Juan e la reyna doña Catalina.”

Aún se hinchó más de orgullo materno-filial, al saber que los carceleros y torturadores españoles no paraban de maldecirlo por su espíritu inquebrantable y su gran fortaleza física demostrando su valor con los encadenados.

Margarita de Jaso y Atondo contó con la única, pero inestimable colaboración de dos de sus hijas, Ana y Elena, para subsistir en esos años malignos para la Patria de los nabarros y nabarras, sacando adelante como podía el mayorazgo de los Olloqui.

En diciembre del año 1523, con sus hijos encastillados en la fortaleza de Hondarribia-Fuenterrabía, el Grandeza de España, duque de Alba de Tormes, marqués de Coria, conde de Piedrahita y Salvatierra de Tormes, señor de Valdecorneja y caballero insigne de la Orden del Toisón de Oro Fabrique Álvarez de Toledo y Enríquez había hecho merced, de forma fraudulenta e ilegal, del palacio y hacienda de Olloki a Andrés de Barrionuevo. Éste quiere tomar posesión de dichos bienes el día 23 de diciembre por mano de alguacil. Margarita de jaso y Atondo, de forma enérgica se mostró agraviada. Por ello pidió adiamiento  o plazo para comparecer en juicio, declarando que los bienes no son de su hijo Ramón, el condenado a muerte junto a su hermano Juan, sino suyos propios. El alguacil decepcionado, se volvió por donde había venido, llevándose consigo las esperanzas del tal Andrés de Barrionuevo y de la generosidad en lo ajeno del duque de Alba, jefe de la invasión de Nabarra del año 1512.

Así pues, Margarita de Jaso y Atondo continuó habitando en la casa-palacio de Olloki, cabeza de una aldea formada por cinco casas, cuidando de la hacienda, estando ya acompañada de sus nietos Juanico y Miguelico, hijos del capitán nabarro y señor titular de señorío de Olloki, Juan de Olloqui y Jaso.

Dama y señora del culto doméstico, Margarita de Jaso y Atondo, tras la marcha voluntaria de sus hijos Juan y Ramón a luchar contra los españoles a Flandes, nombró heredero al mayor de ellos, Juan, pero con la obstinada oposición de otro de sus hijo llamado Francisco. Éste batalló por echar de la casa-palacio a su madre y a sus hermanas Ana y Elena, generosas y obedientes auxiliares de la madre, al igual que a sus sobrinos.

Finalmente, Margarita de Jaso y Atondo llevó al cabo sus propósitos el día 18 de marzo del año 1538, al nombrar como tutores a sus sobrinos Miguel y Valentín de Jaso y Lerroux-Lerrutz, los cuales tomaron posesión de la casa-palacio de Olloki, en nombre del heredero del mayorazgo Juan de Olloqui y Miranda, bajo un pacto acordado, por el cual la abuela, Margarita de Jaso y Atondo, proseguiría siendo durante su vida, dueña y señora mayora de los bienes.

A mediados de agosto del año 1544, dos elegantes muchachas se apearon de sus mulas delante del zaguán o vestíbulo de la casa palacio, trayendo con ellas algún cofre lleno de plumas, sedas, armas doradas, joyas y mil fruslerías de lujo. Estas eran sus nietas María y Juana de Olloqui y Miranda. Que se habían criado en el Reino de France, sirviendo como damas de la princesa de France Marguerite de Angoulême-Orleans y Savoué-Savoie-Saboya en la Corte francesa primero, y ya como reina consorte de Nabarra en la Corte nabarra después.

La diversidad de gustos, hábitos, educación e incluso inclinaciones religiosas, fue un choque brutal a las primeras de cambio. Pero Margarita de Jaso y Atondo, severa, firme y sin anillos que se pudieran caer de los dedos, les cambió inmediatamente las labores cortesanas por quehaceres de provecho para el mayorazgo de labranza. Así pues, las dedicó en las siempre difamadas labores domésticas, fregar, amasar el pan, cocinar, servir la mesa, (…) incluso segar. Es decir, a todo aquello que se necesitara.

La misma Margarita de Jaso y Atondo, asistió todas la veces que se le solicitó, junto a un  notario, en aquellos procesos y pleitos que concernían a la aldea, siendo además ella quien finalmente dictaba sentencia o los fallaba.

A ese régimen de sencillez, modestia y duro trabajo, sometió la señora de Olloki Margarita de Jaso y Atondo, a sus coquetas y frívolas nietas, que le soportaron con no pequeño desagrado.

El día 21 de marzo del año 1545 murió la señora de Olloki Margarita de Jaso y Atondo, sin presenciar las disputas que tras su fallecimiento tuvieron lugar entre su familia por el señorío y la casa-palacio de Olloki.

BIBLIOGRAFÍA
ALTADILL Y TORRENTERA DE SANCHO SAN ROMÁN, J. Las casas señoriales de Olloqui y Belaz de Medrano
CAMPIÓN JAIME-BON, A. La familia de S. Francisco de Xabier.
CAMPIÓN JAIME-BON, A. La muerte del mariscal d. Pedro de Navarra.
SALDISE ALDA, I. Diversos artículos digitales sobre personajes nabarros.
SALDISE ALDA, I. Heráldica de Nabarra (sin publicar).
ULLOQUE BELEÑO, A. Los Ulloques.

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EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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