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2013/12/17

Nabarra resiste, luego existe

Nabarra resiste, luego existe
 Aitzol Altuna Enzunza, Galdakao-Nabarra

"Es mucho más fácil invadir un Estado que liberar uno ya sometido"

EL PUEBLO VASCO BAJO EL IMPERIALISMO (IPARLA 2011): “La actual situación del Pueblo vasco en los territorios ocupados es el resultado de un largo proceso histórico de resistencia al imperialismo a través de sucesivas constelaciones estratégicas, y de su reducción paulatina. El régimen resultante tiene por origen y fundamento la destrucción, contra la libertad y el derecho internacional temporal e intemporal, de la independencia del Reino de Nabarra y de sus residuos forales, la negación teórica y práctica de la libertad y de los derechos inherentes y fundamentales de autodeterminación y legítima defensa de todos los pueblos”.

Es mucho más fácil invadir un Estado que liberar uno ya sometido. Nuestra historia desde la conquista del reino baskón de Nabarra (1054-1620), es un conjunto de intentos de liberar nuestro Estado y la negación permanente a formar parte de las naciones de los Estados que nos invadieron, hasta seis veces en los últimos 400 años. Es evidente que, si ninguno de los intentos para lograr la libertad llegaron hasta el final, es porque algo hacemos mal. Debemos de reflexionar como Pueblo el por qué ha sido así. Las lecciones de la historia, nuestra memoria histórica, están para aprender de ellas hasta lograr la independencia como ya hicimos en Orreaga-Roncesvalles. 

En la lucha de la Cortes de Nabarra desde Donapaleu y de los Estados del Bearn desde Pau por su soberanía (1620-1789), en la declaración unilateral de independencia de Gipuzkoa de 1794, en la Primera Guerra Carlista o en el Alzamiento de León Iriarte y Pablo Barricart dentro de la lucha foral del siglo XIX, se observa la falta de unidad nacional y de una estrategia conjunta que nos diera una opción real de expulsar al imperialismo de nuestra madre tierra. Los Gobiernos que espontáneamente nacieron en la Segunda Guerra Carlista y tras el alzamiento del fascismo español en 1936, está claro que no fueron suficientes pues carecieron de continuidad en el tiempo y, sobre todo, no partían de una estrategia nacional, sino que fueron más bien consecuencia de la violencia extrema ejercida desde el imperialismo sobre nuestro Pueblo, el cual reaccionó en la medida que pudo y supo. 

De todos estos episodios podemos aprender lo que no debemos de repetir de nuevo llegado el momento: aceptar la (i)legalidad imperialista como base para lograr nada, pues ésta es sólo fruto de la violencia ejercida contra nuestro Pueblo; y también lo que debemos de hacer: proclamar unilateralmente nuestra libertad basándonos en la declaración del 22 de julio del 2010 de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de la Haya, máxima instancia judicial de las Naciones Unidas y que se resume en: “No hay norma en el Derecho Internacional que prohíba la declaración de independencia". El juez presidente Owada recordó que "a lo largo de los siglos XVIII, XIX y XX, muchos Estados proclamaron su independencia sin que, en ningún caso, se pueda entender que contravinieran el Derecho Internacional". 

En los últimos dos siglos se han autodeterminado por su independencia en Europa los Pueblos de los Estados actuales de: Bélgica (1830), Grecia (1832), Italia (1861), Alemania (1871), Bulgaria (1885), Noruega (1905), Finlandia (1917), Polonia (1917), Hungría (1920), Irlanda (1922) e Islandia (1944), además de los 17 Estados europeos nacidos a finales del siglo XX tras la caída del “telón de acero”: Lituania (1991), Letonia (1991), Estonia (1991), Chequia (1992), Eslovaquia (1992, creada artificialmente en 1918 como Checoslovaquia), Eslovenia (1991), Croacia (1991), Bosnia (1991), Serbia (reconocida como tal en 2008, Yugoslavia nació tras la Primera Guerra Mundial en 1920), Georgia, Uzbekistán, Ucrania, Bielorrusia, Moldavia etc. La mayoría nunca fueron independientes antes o en períodos muy breves. En lo que va de siglo han nacido otros dos Estados europeos: Montenegro (2006) y Kosovo (2008). Si miramos al mundo, durante el siglo XX se cuadruplicó el número de Estados hasta llegar a los casi 200 actuales.

La Convención de Montevideo sobre Derechos y Deberes de los Estados aprobada el 26-12-1933, establece que la existencia política de un Estado es independiente de su reconocimiento por los demás Estados, lo cual fue ratificado por el dictamen del Comité Badinter de arbitraje creado el 27-9-1991 por la Comunidad Económica Europea –hoy llamada Unión Europea (UE)-, para dar respuesta jurídica a las cuestiones legales suscitadas por la fractura de la República Federal Socialista de Yugoslavia. Nabarra es reconocida internacionalmente desde el siglo IX y hasta 1620 como Estado independiente y como Estado hasta 1841. El Estado baskón de Nabarra existe mientras no renunciemos o claudiquemos los nabarros y es un sujeto político que tiene unos derechos. Pero no nos engañamos, en política, sólo se tiene “derecho” a lo que uno mismo consigue de hecho y no sobre el papel.

Los baskones o nabarros debemos de decidir nuestro camino hacia la libertad por nuestra cuenta, como han hecho todos estos nuevos Estados europeos (o las colonias de los Estados imperialistas), entre los cuales, ninguno ha convocado un referéndum, salvo dentro de una estrategia para ratificar su independencia ya lograda. La ONU, a través del Tribunal de la Haya, nos dice que no tenemos que esperar a los Tribunales de (in)justicia imperialistas para que nos den el visto bueno para audeterminarnos por nuestra libertad (lo cual no harán nunca), pues ésta es inherente a cualquier Pueblo y condición primera, inalienable y previa a todo lo demás, como el derecho a la vida y a la legítima defensa es inherente a cualquier persona. Sin libertad no puede haber democracia ni derecho alguno de ningún tipo pues nace de una imposición violenta-armada, se ejerza o no esa violencia armada (harto frecuente) o se encauce a una simple amenaza para-judicial contra una población civil desarmada.

EL PUEBLO VASCO BAJO EL IMPERIALISMO (IPARLA 2011): “A través de ocho siglos de desmembración y ocupación, con todas sus condiciones y consecuencias, el nacionalismo imperialista ha determinado, asimilado, separado, expulsado, exterminado, habitantes, ciudadanos, territorios, impuesto fronteras, normas políticas y morales fundamentales, ha causado destrozos inmensos e irreparables a la entidad y la identidad nacionales y ha llevado al Pueblo vasco a su situación actual. (…) Por mucho que se cambie de nombre a los hechos para hacer creer que son otra cosa, las instituciones del imperialismo chorrean la sangre de innumerables víctimas, testimonio permanente de los monstruosos crímenes que las han construido, crímenes de guerra, contra la paz y contra la humanidad”.

Hoy más que nunca debemos de tener claro lo que es la política: “Cualquier grupo social (Pueblo) con un acervo de fuerza suficiente para alterar el complicado y siempre tenso equilibrio –recuérdese la imagen heracliana de la flecha y el arco- puede considerarse un potencial agente político. Lo primero que ahora necesita para convertirse en tal es cobrar conciencia de su propia especificidad objetiva y traducirla políticamente. Ello significa perfilar conscientemente su identidad en el plano ideológico, delimitar políticamente sus objetivos, esbozar con detalle suficiente las condiciones generales que posibilitan el mantenimiento y/o el desarrollo sin obstáculos de su lugar y su función en la historia” (Joseba Ariznabarreta).

El Pueblo es la unidad básica o sujeto político con fuerza suficiente para alterar las fuerzas políticas que se ejercen contra él. Nunca un reducido grupo del Pueblo, por muy bien armado que esté, ha cambiado la situación de dominación que padece y nunca un Pueblo será equivalente a una “demos” o comunidad creada artificialmente por el imperialismo como lo son las Comunidades Autónomas españolas o los Departamentos franceses, prefabricados para la asimilación de los territorios conquistados y de sus gentes; menos si se trata de cambiar la situación de dominación desde el marco impuesto por el mismo imperialismo para el control cuasi absoluto del Pueblo y de su poder. 

El poder es el constitutivo esencial del Pueblo. El poder es lo que confiere realidad a dicho Pueblo. El poder es indivisible, sólo en un plano conceptual podemos dividirlo. Así, no tenemos en este momento en grado suficiente dos de los tres poderes sociales: ni el poder político ni el económico, pero sí podemos llegar a tener el tercero: el poder ideológico. Todos estos poderes van unidos como hemos dicho, y al aumentar uno de ellos aumentamos los demás: más gente con una ideología encaminada a liberar nuestro Estado nos dará más recursos económicos y más poder político o de coerción que es nuestro objetivo hasta conseguir mover a todo el Pueblo. 

El poder político y el económico son medibles: el armamento disponible y el PIB, por ejemplo. El poder ideológico sin embargo no es medible, por eso nadie se ve inferior a otro en este plano del poder. Para una persona normal es imposible aceptar que haya culturas superiores a la suya, ni idiomas más “modernos”, Pueblos con una historia más interesante o simplemente Pueblos mejores que el suyo (al igual que nadie cambiaría de padres). Pero un Pueblo controlado militarmente por otro tiene dificultades y trampas para desarrollarse en el plano ideológico, esa es nuestra realidad.

Esta ideología que necesitamos ya está en marcha y tiene varias “ideas fuerza” que van echado raíces en nuestro Pueblo, en base a las cuales debemos unirnos: somos un Pueblo con nuestro Estado invadido y debemos de recuperarlo para recuperar nuestro destino y para poder ser libres: “Pro libertate Patria, gens libera state”, que podemos traducir como: “Aberri askea, herritar askeentzat”. 

Este siglo XXI ha de ser a la fuerza de nuevo el siglo del Estado baskón de Nabarra, nos toca a los nabarros repetir la hazaña como en las dos batallas de Orreaga-Roncesvalles contra el imperialismo franco que nos llevaron a crear nuestro Estado. El Estado baskón de Nabarra es nuestra historia pero sobre todo es nuestra realidad: nuestro Estado invadido por españoles y franceses y nuestro Pueblo o nación en un proceso avanzado de colonialismo o de asimilación. Renunciar a nuestro Estado de Nabarra es perder una posición ganada y eso en política se paga muy caro. 

Telésforo Monzón decía: «Resulta ridículo e indignante oír hablar de que Nafarroa... ya vendrá, ya se incorporará, ya se sumará a las instituciones vascongadas. Nafarroa no tiene por qué venir a ninguna parte, ni incorporarse a nada, ni sumarse a nadie. A Nafarroa le corresponde estar y ser (Egon eta Izan). Nafarroa es Nafarroa. Nafarroa comienza en las playas del Cantábrico, que es el mar de Nafarroa. Nuestra lengua es la Lingua Navarrorum. El arrano beltza da sombra a todos los vascos de la tierra. Iruña es la capital de Euskal Herria entera. Una sola consigna suprema, un solo grito por encima de todos los otros: Gora Nafarroa Batua!».

Pero la fuerza ideológica sólo tiene sentido si está estratégicamente dirigida y se convierte así en poder ideológico, en caso contrario será fácilmente recuperable por el imperialismo, integrándolo en su sistema totalitario de partidos que no deciden nada y de escuelas que educan a nuestros hijos como si fueran de otra nación distinta a la nuestra, la nación que el imperialismo intenta construir: por eso “Saber es Poder” (Francis Bacon).

EL PUEBLO VASCO BAJO EL IMPERIALISMO (IPARLA 2011): “El contenido propio del imperialismo se manifiesta en toda la extensión de las relaciones sociales. (…) Genocidio o destrucción racial, lingüística y cultural, exterminio, expulsión, deportación, colonización, plantación, sustitución, inmersión, asimilación de poblaciones, destinados a completar la solución final por la liquidación del pueblo subyugado. Modificación de la base demográfica prefabricando de paso las clientelas y “mayorías electorales” del presente y el futuro”.

La victoria no es de los que esperan sino de los que se preparan, debemos de preparar a nuestro Pueblo para poder tener una nueva oportunidad de conseguir liberar nuestro Estado llegado el momento. Hoy por hoy, sólo una ideología libertaria estatalista basada en un modelo propio como el que defendieron nuestros antepasados mientras pudieron (derecho pirenaico) y con todo lo que tuvieron en sus manos, un modelo de sociedad fuertemente cohesionado e implantado en nuestro Pueblo, nos puede llevar a acumular las fuerzas necesarias que nos den un poder real y la oportunidad real para liberar nuestro Estado: reforzar esas ideas deben de ser nuestra estrategia a corto y medio plazo. De este movimiento por la recuperación del Estado nabarro, surgirá gente preparada que continuará la labor marcando los tiempos dentro de la estrategia y concretando las tácticas de cada momento hacia la ansiada libertad. Sólo la acumulación de fuerzas nabarras estratégicamente dirigidas y nuestra incorruptible voluntad nos devolverán la libertad. Nabarra resiste, luego existe.

NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda
ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

©NABARTZALE BILDUMA 2011

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