Orreaga vuelve a reivindicar la soberanía vascona
Decenas de personas han conmemorado este sábado la Batalla de Roncesvalles del 778 y han reclamado una plena oficialidad del euskera y una memoria histórica propia
Un año más, Orreaga/Roncesvalles ha vuelto a convertirse este sábado en escenario de memoria histórica y reivindicación política con motivo de los actos de conmemoración de la histórica Batalla de Orreaga del año 778, un evento organizado conjuntamente por Orreaga Fundazioa y Etxabarrengoa Elkartea que cada verano pretende mantener viva la memoria de la victoria vascona sobre las tropas de Carlomagno.
El acto ha arrancado a las 12:15 horas a ritmo de txalaparta, con la intervención de Karmele Galartza, de Orreaga Fundazioa, quien ha reivindicado una “Euskal herria liberada, euskaldunizada y unida”. Tras ella, Fernando Ziganda ha representado unos bertsos, haciendo una llamada directa a la ciudadanía ante la coyuntura política actual: “Euskaldun haiek batu baziren, ez al gara gu batuko” (“Si aquellos euskaldunes se unieron, ¿no nos uniremos nosotros?”). El acto ha continuado con un aurresku y una ofrenda floral, para terminar con la canción Orreaga, que ha puesto el broche final a la jornada.
Soberanía e idioma
Por su parte, Koldo Amatria Zabalza, presidente de Orreaga Fundazioa, ha apelado a las reflexiones del historiador Tomás Urzainqui para subrayar la importancia del autogobierno: “Sin soberanía no hay democracia, y yo añadiría que sin democracia no existe libertad”, expuso. Amatria ha sido muy crítico con las trabas judiciales e institucionales para el desarrollo del euskera, reclamando medidas concretas para su plena oficialidad en Navarra: “No basta con decir, como la presidenta Chivite, que hay que nombrarla como lengua propia cuando no se toman medidas para que ello sea posible... Es necesario que las leyes no den pie a esos recursos y a esos fallos judiciales en contra del euskera”, ha expuesto. Asimismo, ha rechazado la resignificación del Monumento a los Caídos argumentando que “maquillarlo por el exterior y cambiar el contenido no serviría de nada, porque seguiría siendo el Monumento a los Caídos”, y ha avanzado que desde el colectivo Orreaga Fundazioa confían en poder inaugurar el año próximo el prometido memorial proyectado en el alto de Ibañeta, el cual se iba a colocar este verano como complementario al que desde hace tres años instalaron en Luzaide/Valcarlos y que no se ha podido hacer por “cuestiones burocráticas”.
Después, el historiador Xabier Irujo ha ofrecido una lección de memoria histórica reivindicando la capacidad de resistencia del pueblo vasco a lo largo de los siglos. “Estamos aquí para traer al recuerdo lo ocurrido en Roncesvalles....Lo que ocurrió es que un rey trajo un ejército, saqueó ciudades e hizo la guerra, pero huyó de aquí y no regresó nunca más”, ha explicado. Irujo ha remarcado además la necesidad de recuperar y narrar la historia de Euskal Herria desde una perspectiva propia y en euskera. “Aquí, en Navarra, nos costó 900 años escribir nuestras crónicas. Tenemos que escribir nuestra historia en nuestra lengua”, ha destacado.
En este sentido, ha apelado a la abolición foral de 1876, de la que este año se cumplen 150 años: “Nos quitaron todo: los fueros, el territorio, las desamortizaciones, los bosques, la ciudadanía y el derecho a ser legalmente y jurídicamente, navarros y vascos. Nos quitaron los tres poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Ahora vemos qué importante es tener nuestro propio poder judicial”, reconocía. “Y, a pesar de todo, aquí seguimos y continuamos en esta lucha”, ha concluido el historiador.
Tras finalizar el acto principal en Orreaga/Roncesvalles, varios y varias asistentes se han vuelto a reunir a las 13:30 horas en el alto de Ibañeta para dar continuidad a la conmemoración que, más de doce siglos después de la batalla de Orreaga, mantiene su carácter de reivindicación política y de afirmación de la identidad vasca.
