Iñigo Saldise Alda
La guerra de Navarra
CAPÍTULO I
Segunda parte
Magnicidio, invasión y caos
“Tu quoque fili mi” Julio César
El reinado de Sancho Garcés IV comienza de forma trágica en el campo de batalla. Con tan solo 14 años, es proclamado rey en las ensangrentadas campas de Atapuerca. Muy pronto, ante el poder del Fernando I de León y Castilla, comienzan las deserciones de numerosos tenentes navarros, teniendo como consecuencia directa la perdida de territorio para los navarros, en el oeste del Estado vascón. Siendo pocos los leales a la corona navarra, como Iñigo López en Bizkaia y Sancho Fortín de Pancorbo, que se mantienen firmes ante las promesas castellanas.
El freno de la ambición del rey castellano, tras arrebatar esas tierras vasconas al Reino de Pamplona, permite una calma momentánea en la frontera occidental durante los primeros años de gobierno de Sancho IV. El rey de los navarros, aconsejado por Ramiro, tenente de Aragón y presionado por el poderoso rey de León y Castilla, realiza una donación el 29 de Diciembre del año 1062, de aquellas tierras vasconas invadidas y ocupadas tras la batalla de Atapuerca por las tropas castellano-leonesas.
El rey de Pamplona le otorga a Ramiro las tenencias de Lerda, Undués y del castillo de Zangoza. Aconsejado por el ya conde de Aragón, Ramiro, el Rey de Pamplona comienza a interesarse por Zaragoza. Las presiones dan su fruto, lo que provoca la recepción de cuantiosas rentas para el Reino de los navarros. Esta política llamada de parias, es muy beneficiosa para las arcas del tesoro real.
La muerte de Fernando I de Castilla y León en el año 1065, trajo más problemas para Navarra. Su hijo Sancho II irrumpe por la orilla izquierda del Ebro en el 1067. Sancho IV pide ayuda al Conde de Aragón, también llamado Sancho Ramírez, hijo de Ramiro que murió en el 1063. Esta guerra es la llamada de los “tres Sanchos”. El rey castellano pretendía sondear a eventuales adversarios. La guerra se saldo favorablemente para el Reino de Pamplona, ya que los castellanos fueron expulsados de Biana, por el conde de Aragón, Sancho Ramírez, teniendo así las tropas invasoras que volver a cruzar el Ebro, pero esta vez en dirección a su patria, Castilla.
De esta manera, el rey de los navarros, continúa recibiendo, sin sobresaltos, y con mayor o menor regularidad, la importante suma de 1.000 piezas de oro mensuales, por parte del rey musulmán de Zaragoza. El rey navarro multiplicó las plazas defensivas, como Calahorra, Ocón, Clavijo, Arrendó, Peralta, Falces, Villafranca o Alesves, Ujué y Tafalla, entre otras. Las desavenencias con el reino de Castilla continuan, lo provoca nuevos enfrentamientos tras incursiones en el Reino de Pamplona de tropas castellanas, como en Tudejen, cerca de los baños de Fitero. Un nuevo pacto posibilitó la vuelta a la calma, para esa frontera tan vulnerable.
La llamada a Cruzada a los caballeros cristianos, por primera vez en la historia de la Península, lanzada por Gregorio VII, encontró eco favorable en el condado de Aragón y al norte de los Pirineos. El Rey de Pamplona, hace oídos sordos, dando libertad al conde de Aragón, Sancho Ramírez, mientras no abandona su lealtad interesada con el rey musulmán de Zaragoza, enfrentándose incluso al Papa y rechazando una reforma litúrgica que le parecía atentatoria a las libertades del país de los navarros.
El 4 de Junio de 1076, Ramón y Ermenesilda, hermanos del rey, le invitan a una cacería. No lejos de Milagro, se detuvieron en un peñasco, Peñalén, que dominaba un precipicio. Abajo el río Aragón. El rey se inclinó para ver el hermoso espectáculo, cuando una mano anónima lo empujó. El décimo rey de Navarra resultó muerto, innoblemente asesinado. Tras dicho asesinato, Ermenesilda se apresura a refugiarse en la corte de Alfonso VI de Castilla, mientras que Ramón fue bien recibido en Zaragoza.
Tras el crimen de Peñalén, el Reino de Pamplona es invadido de nuevo. El reino de Castilla, principal hostigador del crimen, consigue grandes beneficios con ello. Rápidamente invade el territorio navarro, otorgando títulos nobiliarios y hereditarios a todos los funcionarios desertores, y apropiándose con ello, de las tierras que administraban en nombre del rey de Pamplona.
El reino de Pamplona parece descabezado, ya que los hijos del monarca navarro eran muy jóvenes y el resto de la familia, incluida su esposa, habían huido, en su mayoría al reino de Castilla. Alfonso VI se presenta rápidamente en Nájera y Calahorra, prosiguiendo su empuje militar hasta la orilla izquierda del Ebro. Llegando a ocupar todo el territorio hasta el Ega y Montejurra.
Toda la rica Rioja cae en manos castellanas. Algunos funcionarios del Reino vascón, rinden homenaje al monarca castellano. Entre ellos un cuñado del mismísimo rey de Pamplona, ya conocido como el de Peñalen y un tal Diego Álvarez. Pero la sed imperial castellana no acabó ahí. Álava y Vizcaya, y sin duda una parte de Guipúzcoa son conquistadas militarmente por el rey de Castilla, provocando las deserciones de bastantes tenentes o funcionarios del Reino de Pamplona.
Pero no todo son deserciones, la resistencia se hace fuerte en algunos castillos navarros, cuyos acaides no se rinden al invasor castellano, entre ellos el castillo de Treviño, encontrándose de alcaide de Trebiño el mismo año 1076, Lope Iñiguez, siendo en el año siguiente Diego Sánchez el alcaide de la fortaleza navarra, que a su vez, lo era también del castillo navarro de Término.
El ejército castellano seguía progresando por la tierra navarra. Las intenciones de Alfonso VI eran llegar a la mismísima Iruñea, y ocuparla, pero el caballero más leal al rey de Pamplona, el conde de Aragón, Sancho Ramírez sale al paso de las tropas invasoras. Ante la falta de una línea sucesoria a la Corona de Navarra, provoca que Santa Mª de Uxue, célebre puesto de vigilancia en la frontera con los musulmanes, sea la primera en reconocer al conde de Aragón como rey de Pamplona y le entrega su castillo. Tras ella fueron Tafalla, Iruñea y otros lugares. Los navarros habían elegido un nuevo rey.
La elección por parte de los navarros, de Sancho V Ramírez, provoca una reacción en el rey de Castilla, Alfonso VI. Este se apresura a volver a la Rioja, para asentar la ocupación castellana de esa tierra vascona. La expoliación castellana y las adhesiones más o menos forzadas, dejan una situación poco favorable apara los navarros.
Toda la margen derecha del Ebro e incluso la izquierda hasta las inmediaciones de Monjardín y Azagra, estaban ocupadas por el ejército del reino de Castilla. El rey castellano otorga el título de condes ha diferentes desertores de Navarra, unos condes absolutamente sumisos al invasor. Tanto en la Rioja, como en Álava, Vizcaya y sin ninguna duda, en una parte de Guipúzcoa.
El nuevo rey de Pamplona, Sancho V Ramírez, otorga el título de Reino al condado de Aragón, sin que ello suponga una división entre ambos reinos.
Un acuerdo entre los monarcas de Pamplona, provoca que la porción central del Reino vascón, quede con un estatus particular. Esta región, en forma de una especie de cuadrilátero, enmarcada por los límites que iban desde el puerto de Erro, a Monjardín, de ahí hasta Falces y para concluir en Aibar. El poder en su interior era confiado por Sancho V Ramírez a un conde, concretamente el conde Sancho Sánchez de Navarra. Pero pese a depender de Sancho V Ramírez, este conde era vasallo de Castilla.
La determinación, rapidez y habilidad con la que actua el rey de Pamplona, evita que todo el reino vascón, sea absorbida por el imperio castellano. Sancho V Ramírez mandó fortificar Lizarra. Esto sirvió para mejorar la ruta de Santiago y para construir en ella una poderosa fortaleza ante el siempre amenazante imperio castellano.
Tras ello Sancho V Ramírez se preocupó más de reconquista de tierras ocupadas por los musulmanes y problemas religiosos, que de la política con otros reinos cristianos. Durante su reinado el estado de los navarros propició un acercamiento a Roma, y al reino de Francia. Las relaciones con el reino de Francia, no impidieron un nuevo acercamiento con la Gascuña, especialmente con los monjes zuberotarras.
BIBLIOGRAFÍA
CAMPIÓN, Arturo. Obras completas, 1983
CLAVERÍA, Carlos. Historia del Reino de Navarra, 1971
JIMENO JURIO, José Mª. Historia de Navarra. Desde los orígenes hasta nuestros días, 1980
LACARRA, José Mª. Historia política del Reino de Navarra desde sus orígenes hasta su incorporación a Castilla, 1972
LACARRA, José Mª. Historia del Reino de Navarra en la Edad Media, 1976
MONTERUBIO DEL POZO, Rosa. Santa Mª la Real de Nájera, la piedra labrada como un exquisito bordado, 2001
MORET Y ALESON. Annales del Reyno de Navarra, 1980
NARBAITZ, Pierre. Navarra o cuando los vascos tenían reyes, 2007
SAGREDO, Iñaki. Navarra. Castillo que defendieron el Reino, Tomo I, II y III, 2006 y 2007
SERRANO, Bixente. Navarra. Las tramas de la historia, 2006
SORAUREN, Mikel. Historia de Navarra, el Estado Vasco, 1999
URZAINQUI, Tomás. La Navarra marítima, 1998
URZAINQUI, Tomás. Navarra, sin fronteras impuestas, 2002
URZAINQUI, Tomás. Navarra Estado europeo, 2003
VV.AA. Historia Ilustrada de Navarra, 1993
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2009/02/20
2009/02/13
Iruinea, febrero 2009
Iñigo Saldise Alda
Memoria, querella, legitimidad y derecho
Soberanía de Navarra
Ante la inminente llegada del 5º centenario de la conquista, invasión y ocupación del Reino de Navarra, los nacionalistas españoles han comenzado a preparar los actos conmemorativos de su victoria, de su conquista. Ante la acción previsible, encontrada y antitética a la memoria de la realidad histórica del Estado de Navarra, se creó por parte de un colectivo de ciudadanos y ciudadanas la plataforma 1512-2012 Nafarroa Bizirik!, siendo su primer acto ante la sociedad navarra el realizado el pasado año (2008) en la antigua capital del Estado vascón.
Dicha plataforma todavía se encuentra en periodo de crecimiento, pero desde el pasado año ya ha comenzado su trabajo, encaminado a recordar los hechos que rodearon la invasión y ocupación de 1512, sin dejar a un lado invasiones y ocupaciones anteriores, en definitiva, conquistas de territorio perteneciente al Reino de Pamplona primero, Navarra después, realizas vía manu militari por Castilla-León, el reino de Aragón tras la ingerencia realizada por parte del condado de Barcelona, posteriormente unidos con reino de España y, por supuesto, sin olvidarnos del reino de Francia.
El repaso de todos los hechos históricos que llevaron a la pérdida de la soberanía del Estado Pirenaico es un acto imprescindible para que la sociedad actual se reconozca como tal, es decir como navarros y navarras, olvidando planteamientos políticos posteriores, los cuales estaban enmarcados en un contexto histórico diferente, cuando los vascos ya sufrían la imposición política de unos estados ajenos al nuestro, además de estar basados en imaginario ajeno a nuestra realidad histórica, en el punto más importante, que no es otro que en el Estado Propio.
Esta tarea de recuperar la memoria histórica de nuestro Estado no es algo nuevo, ya que a lo largo de la historia han sido numerosas las personas y grupos que nos sirven como referentes, formados a lo largo de nuestra historia; ahora mismo recuerdo la Asociación Euskara de Navarra de finales del siglo XIX y hoy en día Nabarralde, siendo este último, todo hay que decirlo, uno más de los existentes en la actualidad, algo que podemos comprobar al navegar por Internet o incluso, simplemente si atendemos a diferentes publicaciones y actos de otros colectivos que poseen el mismo interés o inquietud, por conocer y sacar a la luz nuestra historia, algo que pretenden ocultar aquellos que quieren celebrar sus conquistas militares.
Este ejercicio con el cual conocemos realmente los hechos que llevaron a que actualmente, los vascos y vascas de esta parte de Europa, no tengamos un Estado propio, son imprescindibles para denunciar la situación actual que vivimos, al estar nuestro Estado sometido por los imperios español y francés, siendo meramente una colonia de dichos estados, de la que sacar, principalmente en la actualidad, recursos económicos. Claro ejemplo de ello es el cupo al que están viéndose sometidos los habitantes de la Navarra reducida o residual.
El conocimiento de la presencia histórica del Estado político de Baskonia nos da una legitimidad ante los estados existente actualmente en el mundo, ya que al denunciar los hechos pasados, que supusieron la desaparición de los mapas políticos del Reino de Navarra, estructura política que poseía nuestro Estado en aquella época, nos sirve a la vez, para exigir el mismo derecho que actualmente ellos poseen, es decir el poder decidir por nosotras y nosotros mismos, sin tener que soportar la decisiones políticas, culturares, económicas y de cualquier tipo, ajenas al pueblo vasco.
Memoria, querella, legitimidad y derecho
Soberanía de Navarra
Ante la inminente llegada del 5º centenario de la conquista, invasión y ocupación del Reino de Navarra, los nacionalistas españoles han comenzado a preparar los actos conmemorativos de su victoria, de su conquista. Ante la acción previsible, encontrada y antitética a la memoria de la realidad histórica del Estado de Navarra, se creó por parte de un colectivo de ciudadanos y ciudadanas la plataforma 1512-2012 Nafarroa Bizirik!, siendo su primer acto ante la sociedad navarra el realizado el pasado año (2008) en la antigua capital del Estado vascón.
Dicha plataforma todavía se encuentra en periodo de crecimiento, pero desde el pasado año ya ha comenzado su trabajo, encaminado a recordar los hechos que rodearon la invasión y ocupación de 1512, sin dejar a un lado invasiones y ocupaciones anteriores, en definitiva, conquistas de territorio perteneciente al Reino de Pamplona primero, Navarra después, realizas vía manu militari por Castilla-León, el reino de Aragón tras la ingerencia realizada por parte del condado de Barcelona, posteriormente unidos con reino de España y, por supuesto, sin olvidarnos del reino de Francia.
El repaso de todos los hechos históricos que llevaron a la pérdida de la soberanía del Estado Pirenaico es un acto imprescindible para que la sociedad actual se reconozca como tal, es decir como navarros y navarras, olvidando planteamientos políticos posteriores, los cuales estaban enmarcados en un contexto histórico diferente, cuando los vascos ya sufrían la imposición política de unos estados ajenos al nuestro, además de estar basados en imaginario ajeno a nuestra realidad histórica, en el punto más importante, que no es otro que en el Estado Propio.
Esta tarea de recuperar la memoria histórica de nuestro Estado no es algo nuevo, ya que a lo largo de la historia han sido numerosas las personas y grupos que nos sirven como referentes, formados a lo largo de nuestra historia; ahora mismo recuerdo la Asociación Euskara de Navarra de finales del siglo XIX y hoy en día Nabarralde, siendo este último, todo hay que decirlo, uno más de los existentes en la actualidad, algo que podemos comprobar al navegar por Internet o incluso, simplemente si atendemos a diferentes publicaciones y actos de otros colectivos que poseen el mismo interés o inquietud, por conocer y sacar a la luz nuestra historia, algo que pretenden ocultar aquellos que quieren celebrar sus conquistas militares.
Este ejercicio con el cual conocemos realmente los hechos que llevaron a que actualmente, los vascos y vascas de esta parte de Europa, no tengamos un Estado propio, son imprescindibles para denunciar la situación actual que vivimos, al estar nuestro Estado sometido por los imperios español y francés, siendo meramente una colonia de dichos estados, de la que sacar, principalmente en la actualidad, recursos económicos. Claro ejemplo de ello es el cupo al que están viéndose sometidos los habitantes de la Navarra reducida o residual.
El conocimiento de la presencia histórica del Estado político de Baskonia nos da una legitimidad ante los estados existente actualmente en el mundo, ya que al denunciar los hechos pasados, que supusieron la desaparición de los mapas políticos del Reino de Navarra, estructura política que poseía nuestro Estado en aquella época, nos sirve a la vez, para exigir el mismo derecho que actualmente ellos poseen, es decir el poder decidir por nosotras y nosotros mismos, sin tener que soportar la decisiones políticas, culturares, económicas y de cualquier tipo, ajenas al pueblo vasco.
2009/02/10
Iruinea, febrero 2009
Iñigo Saldise Alda
Los nacionalistas españoles continúan la labor de Fernando el Falsario.
Soberanía de Navarra
Una vez más, desde los medios nacionalistas españoles siguen en su labor de justificar lo injustificable para cualquier navarro, la invasión y ocupación que sufrió el Estado de Baskonia, Nabarra.
Esta vez su planteamiento no tiene desperdicio alguno, su objetivo es la plataforma 1512-2012 Nafarra Bizirik! y más concretamente el acto realizado en Amaiur, nombre incorporado a la comisión oficial de todos los navarros y navarras, que denunciamos las continúas invasiones y ocupaciones a lo largo de los siglos, que ha sufrido nuestro Estado, a manos de castellanos(-leoneses), aragoneses (españoles ellos) y también de franceses.
Desde su prepotencia imperialista, instan a colocar la ikurriña, bandera inventada por los hermanos Arana a finales del siglo XIX, cuando ya tenían los españoles controlados todos los territorios vascones del sur del Pirineo y al pueblo vasco(n) sometido, en el lado de las tropas alavesas, vizcaínas y guipuzcoanas, junto a los traidores beaumonteses, pues fueron la punta de lanza del ejército invasor que entró en un Reino ya mermado por otras invasiones y ocupaciones anteriores, 1054, 1076, 1134, 1176, 1199-1200 y 1463, a manos del germen del reino de España, Castilla(-León) y de Barcelona-Aragón.
Esas tropas, castellanas ellas, entraron en Navarra bajo estandarte castellano-leonés y aragonés, por lo que es imposible colocarles la bandera que se inventaron los hermanos Arana, bandera, todo hay que decirlo, que es el símbolo del pueblo vasco en la actualidad, pero no de nuestro Estado, ya que hasta el cronista del duque de Alba, Correa, da fe de la bandera del Estado de Navarra en el primer intento de reconquista realizado por los navarros, capitaneados por el mismísimo Juan III de Albret, rey consorte de Navarra.
A continuación, el delirante artículo, propaganda absoluta del nacionalismo español, nos asegura con rotundidad que Guipúzcoa nunca quiso pertenecer al Reino de Navarra. Obvian que esa comarca perteneció primero al Reino de Pamplona, incluso después del cambio de su nombre por el de Navarra, realizado por Sancho VI el Sabio y que posteriormente al acudir obligadamente Sancho VII el Fuerte a la cruzada contra los musulmanes en Las Navas de Tolosa, los ganboinos se pusieron a sus ordenes, ya que eran defensores de la soberanía navarra y contrarios a la imposición castellana.
Incluso, ya entrado el siglo XIV, concretamente en el año 1350, cuando Carlos II, el mal apodado, entra en Gipuzkoa, cuenta con la ayuda del levantamiento de los leales a la soberanía navarra, siendo el señor de Oñate, Beltrán Belaz de Guevara, el más representativo de los mismos, liberando esa comarca de las garras castellanas, aunque fue por poco tiempo.
A continuación nos cuenta la toma de Lizarra, realizada según el autor del escrito por 1.200 alaveses, tropas que habían sido exigidas por el Falsario a la Diputación General de Alava, siempre según este artículo nacionalista español, que olvida recordar cómo eran las guerras de la época, donde la infantería estaba formada por aquellas tropas de las cuales se podría prescindir, pues no se tenía confianza en su lealtad.
Tras Lizarra, le toca el turno a Iruñea, ciudad beaumontesa y, según el texto, como la mayoría del Reino de Navarra. Es cierto que no hubo resistencia ya que los dirigentes de la ciudad comprendieron que el vecindario de la ciudad era mucho menor que el ejército invasor que se veía desde la murallas y cualquier resistencia habría significado el total extermino de la población de Iruñea.
Los mandatarios de la ciudad quisieron llegar a un acuerdo en la rendición, a lo que se negó el duque de Alba: los derrotados no ponen las condiciones. Tras ello entraron las tropas castellano-leonesas al son de tambores y trompetas, ante el temor de los ciudadanos de Iruñea, que posteriormente sufrieron la represión española, siendo asesinados numerosos navarros.
Es impresionante la divagación histórica sobre el suceso de Belate. Aquí la propaganda nacionalista española alcanza su mayor esplendor en ese escrito. Para ello, cómo no, son los franceses los que intentaron tomar la ciudad de Iruñea, ocupada por los invasores castellanos, cuando fue el rey Juan III de Albret quien estuvo al frente del mismo, estando junto él, compartiendo el mando, un general francés, La Palice, ya que Francia era, tras la invasión española (castellano-leonesa y aragonesa), aliada de Navarra.
Ocultan que el ejército de reconquista estaba formado 7000 navarros, 4000 gascones y algunos mercenarios alemanes y albaneses, más 1000 hombres de armas franceses, siendo estos últimos una minoría entre las tropas de liberación.
Pero se olvida su planteamiento anterior y así, el supuesto ejército francés, pasa a ser navarro y afirmar sin ningún problema que las tropas castellanas, formada por guipuzcoanos, comandados por el señor de Góngora y otro de Lizarza, concretamente atacan al ejército navarro y se apoderan de 12 cañones en Belate.
Estos montañeses, de nacionalidad castellana, eran buenos conocedores de los caminos y realmente atraparon a los mercenarios alemanes y albaneses en el interior de los taludes de Belate y Elizondo. Era un trece de diciembre de 1512 y esas tropas invasoras pusieron en fuga a los mercenarios alemanes y albaneses, capturando 12 piezas variadas de artillería y trasladándolas a Iruñea, algo que posteriormente les reconoció el Falsario, permitiéndoles que sus escudos llevaran desde entonces, un cielo con 12 piezas de cañón.
Por otro lado, el escrito aporta una realidad histórica. Esta es el alarde de San Marcial, que celebra la victoria de las tropas españolas ante el ejército navarro y su aliado francés, tras un nuevo intento de reconquista del año 1522. Aquí no tengo nada que decir, la realidad histórica habla por sí misma.
Para concluir, la presencia de la ikurriña en los actos orientados a la recuperación de la soberanía de Navarra no me molesta aunque no la encuentro necesaria. Considero más importante que utilicemos, cada día más, progresivamente hasta 2012, la bandera colorada de nuestro Estado, Navarra. Aquella que vio el cronista castellano Correa y demás tropas invasoras españolas desde las murallas ocupadas de Iruñea en 1512, a la cual 300 navarros juraron no desamparar.
Los nacionalistas españoles continúan la labor de Fernando el Falsario.
Soberanía de Navarra
Una vez más, desde los medios nacionalistas españoles siguen en su labor de justificar lo injustificable para cualquier navarro, la invasión y ocupación que sufrió el Estado de Baskonia, Nabarra.
Esta vez su planteamiento no tiene desperdicio alguno, su objetivo es la plataforma 1512-2012 Nafarra Bizirik! y más concretamente el acto realizado en Amaiur, nombre incorporado a la comisión oficial de todos los navarros y navarras, que denunciamos las continúas invasiones y ocupaciones a lo largo de los siglos, que ha sufrido nuestro Estado, a manos de castellanos(-leoneses), aragoneses (españoles ellos) y también de franceses.
Desde su prepotencia imperialista, instan a colocar la ikurriña, bandera inventada por los hermanos Arana a finales del siglo XIX, cuando ya tenían los españoles controlados todos los territorios vascones del sur del Pirineo y al pueblo vasco(n) sometido, en el lado de las tropas alavesas, vizcaínas y guipuzcoanas, junto a los traidores beaumonteses, pues fueron la punta de lanza del ejército invasor que entró en un Reino ya mermado por otras invasiones y ocupaciones anteriores, 1054, 1076, 1134, 1176, 1199-1200 y 1463, a manos del germen del reino de España, Castilla(-León) y de Barcelona-Aragón.
Esas tropas, castellanas ellas, entraron en Navarra bajo estandarte castellano-leonés y aragonés, por lo que es imposible colocarles la bandera que se inventaron los hermanos Arana, bandera, todo hay que decirlo, que es el símbolo del pueblo vasco en la actualidad, pero no de nuestro Estado, ya que hasta el cronista del duque de Alba, Correa, da fe de la bandera del Estado de Navarra en el primer intento de reconquista realizado por los navarros, capitaneados por el mismísimo Juan III de Albret, rey consorte de Navarra.
A continuación, el delirante artículo, propaganda absoluta del nacionalismo español, nos asegura con rotundidad que Guipúzcoa nunca quiso pertenecer al Reino de Navarra. Obvian que esa comarca perteneció primero al Reino de Pamplona, incluso después del cambio de su nombre por el de Navarra, realizado por Sancho VI el Sabio y que posteriormente al acudir obligadamente Sancho VII el Fuerte a la cruzada contra los musulmanes en Las Navas de Tolosa, los ganboinos se pusieron a sus ordenes, ya que eran defensores de la soberanía navarra y contrarios a la imposición castellana.
Incluso, ya entrado el siglo XIV, concretamente en el año 1350, cuando Carlos II, el mal apodado, entra en Gipuzkoa, cuenta con la ayuda del levantamiento de los leales a la soberanía navarra, siendo el señor de Oñate, Beltrán Belaz de Guevara, el más representativo de los mismos, liberando esa comarca de las garras castellanas, aunque fue por poco tiempo.
A continuación nos cuenta la toma de Lizarra, realizada según el autor del escrito por 1.200 alaveses, tropas que habían sido exigidas por el Falsario a la Diputación General de Alava, siempre según este artículo nacionalista español, que olvida recordar cómo eran las guerras de la época, donde la infantería estaba formada por aquellas tropas de las cuales se podría prescindir, pues no se tenía confianza en su lealtad.
Tras Lizarra, le toca el turno a Iruñea, ciudad beaumontesa y, según el texto, como la mayoría del Reino de Navarra. Es cierto que no hubo resistencia ya que los dirigentes de la ciudad comprendieron que el vecindario de la ciudad era mucho menor que el ejército invasor que se veía desde la murallas y cualquier resistencia habría significado el total extermino de la población de Iruñea.
Los mandatarios de la ciudad quisieron llegar a un acuerdo en la rendición, a lo que se negó el duque de Alba: los derrotados no ponen las condiciones. Tras ello entraron las tropas castellano-leonesas al son de tambores y trompetas, ante el temor de los ciudadanos de Iruñea, que posteriormente sufrieron la represión española, siendo asesinados numerosos navarros.
Es impresionante la divagación histórica sobre el suceso de Belate. Aquí la propaganda nacionalista española alcanza su mayor esplendor en ese escrito. Para ello, cómo no, son los franceses los que intentaron tomar la ciudad de Iruñea, ocupada por los invasores castellanos, cuando fue el rey Juan III de Albret quien estuvo al frente del mismo, estando junto él, compartiendo el mando, un general francés, La Palice, ya que Francia era, tras la invasión española (castellano-leonesa y aragonesa), aliada de Navarra.
Ocultan que el ejército de reconquista estaba formado 7000 navarros, 4000 gascones y algunos mercenarios alemanes y albaneses, más 1000 hombres de armas franceses, siendo estos últimos una minoría entre las tropas de liberación.
Pero se olvida su planteamiento anterior y así, el supuesto ejército francés, pasa a ser navarro y afirmar sin ningún problema que las tropas castellanas, formada por guipuzcoanos, comandados por el señor de Góngora y otro de Lizarza, concretamente atacan al ejército navarro y se apoderan de 12 cañones en Belate.
Estos montañeses, de nacionalidad castellana, eran buenos conocedores de los caminos y realmente atraparon a los mercenarios alemanes y albaneses en el interior de los taludes de Belate y Elizondo. Era un trece de diciembre de 1512 y esas tropas invasoras pusieron en fuga a los mercenarios alemanes y albaneses, capturando 12 piezas variadas de artillería y trasladándolas a Iruñea, algo que posteriormente les reconoció el Falsario, permitiéndoles que sus escudos llevaran desde entonces, un cielo con 12 piezas de cañón.
Por otro lado, el escrito aporta una realidad histórica. Esta es el alarde de San Marcial, que celebra la victoria de las tropas españolas ante el ejército navarro y su aliado francés, tras un nuevo intento de reconquista del año 1522. Aquí no tengo nada que decir, la realidad histórica habla por sí misma.
Para concluir, la presencia de la ikurriña en los actos orientados a la recuperación de la soberanía de Navarra no me molesta aunque no la encuentro necesaria. Considero más importante que utilicemos, cada día más, progresivamente hasta 2012, la bandera colorada de nuestro Estado, Navarra. Aquella que vio el cronista castellano Correa y demás tropas invasoras españolas desde las murallas ocupadas de Iruñea en 1512, a la cual 300 navarros juraron no desamparar.
2009/02/03
Iruinea, enero 2009

Iñigo Saldise Alda
La guerra de Navarra
CAPÍTULO I
Parte primera
Del pacto a la agresión militar
Soberanía de Navarra
“Gobernar es pactar; pactar no es ceder”. Gustavo Le Bon
El condado de Burdeos ya se había incorporado al condado de Gascuña en el año 996, recuperándose así esas tierras vasconas que habían estado mucho tiempo ocupadas por los francos, ya para entonces franceses. Sancho Guillermo conde de Gascuña o dux Navarrae, realiza una progresiva unión al Reino de Pamplona, incluso anterior al ascenso al trono, por parte de Sancho III El Mayor. En cualquier caso, en el 1010, los dos Sanchos fueron vistos en Saint-Jean d’Angély celebrando la Invención de San Juan Bautista, y compartiendo dicha festividad junto al séquito francés, formado por el rey de Francia, Roberto el Piadoso, así como el Duque de Aquitania y Poitiers.
En el año 1016, el Reino de Navarra, al cual todavía se le conocía como Reino de Pamplona, firma un pacto fronterizo con el condado de Castilla. Esto fue debido y facilitado por el enlace matrimonial entre el rey navarro, Sancho III el Mayor y Munia, hija del conde Sancho García de Castilla y lo que se unía que el reino vascón era el estado cristiano más poderos de la península ibérica y aliado natural contra los reinos de Taifas en poder musulmán.
“Una concordia y acuerdo acerca de la división del reino entre Pamplona y Castilla, como ordenaron Sancho conde de Castilla y Sancho rey de Pamplona, tal como les pareció. Esto es, desde la suma cima al río Valle Venarie, hasta el Grañe donde está el mojón sito y collado Muño, y desde Biciercas y desde siguiendo hacia el río Razon, donde nace; después por medio del monte de Calcaño, después por la cima de la cuesta y por medio de Galaza, y allí está el mojón, y hasta el río Tera, allí esta Garrahe, antigua ciudad abandonada, y hasta el río Duero. Don Nuño Álvaro de Castilla y el señor Fortún Oggoiz de Pamplona, testigos y confirmantes. Año 1016”.*
El Reino de Pamplona mantuvo unas relaciones de protectorado con el Condado de Castilla y a pesar de la muerte del conde de Castilla, en el año 1017, la actitud política con Castilla se mantiene vigente. Esta política navarra de protectorado con el condado de Castilla, se extendería posteriormente con el condado de Barcelona e incluso con el Reino de León.
El Reino de Pamplona recupera las tierras de Sobrarbre, Ribagorza y Pallars, que se convierte en el flanco oriental del estado navarro, concretamente hasta el valle de Aran. Sobrabre fue rescatado de la ocupación musulmana, teniendo que realizarse una auténtica campaña de liberación. El hijo de Almanzor, en el 1006 había realizado una expedición a Ribagorza, llegando hasta Roda, cuyo obispo capitula en la catedral románica de San Vicente. Sancho acude a luchar contra poder musulmán, restituyendo al obispo en el año 1018, el cual reconoce la soberanía navarra.
Las tropas cristianas navarras, estando entre ellas el conde de Gascuña y comandadas por el mismísimo rey de Pamplona, Sancho III el Mayor, en el año 1027 realizan un ataque contra las tropas musulmanas de Huesca y Zaragoza. Junto a los navarros también se encuentra presente el conde de Barcelona. Esta expedición capitaneada por el señor de los vascones, enriquece en gran mediada a la abadía de Cluny.
En el año 1029, Fernando segundo hijo legítimo de Sancho III el Mayor, hereda por vía materna el condado de Castilla, tras la muerte de su tío en León. También en vida de rey de Pamplona, su hijo natural o bastardo, Ramiro, recibe a modo de tenencia varias tierras, destacando entre ellas el condado de Aragón, el cual se encontraba dentro del reino vascón.
Sancho III de Pamplona, muere en el año 1035 en extrañas circunstancias**, encontrándose su hijo primogénito y heredero, García III Sánchez, en el estado de Roma. A su vuelta es alzado como rey de los vascones independientes o navarros, manteniéndose la unidad total del Reino de Pamplona. Ramiro mantenía la tenencia del condado de Aragón, Gonzalo se hacía cargo de las de Sobrarbre y Ribagorza, mientras que Fernando continuaba al frente del independiente condado castellano.
El hermano del monarca pamplonés, Fernando, ostentaba el dominio soberano de Castilla antes incluso que el de Nájera fuera rey de los navarros. Fernando de Castilla se casa con la hermana del joven Rey de León, Bermudo III. El territorio comprendido entre el Cea y el Pisuerga, territorio conquistado por un rey navarro conocido como el Mayor para Castilla, era la manzana de la discordia entre Castilla y León. Bermudo III recupera militarmente para León dicho territorio, pese a éste formar parte de la dote de su hermana Sancha, lo que provoca la reacción del Fernando, conde de Castilla, quien consigue el apoyo de los navarros.
En una breve guerra iniciada en el 1037, Fernando recupera dicho territorio y no solo eso, ya que tras la batalla de Tamarón, en la actual provincia de Burgos, el Rey Bermudo III es herido de muerte. Esto provoca que Fernando de Castilla, sea ungido ante Dios en Santa María de León, pasando a ser así el rey Fernando I de León y Castilla.
Tras la muerte en el año 1038 de Gonzalo, las tenencias de Sobrarbre y Ribagorza son otorgadas a Ramiro por orden del rey de Pamplona, García III Sánchez conocido como el de Nájera, manteniéndose la unidad del reino bajo soberanía navarra.
En el año 1043, Ramiro ataca al rey de Pamplona, con el apoyo de los jefes musulmanes de Tutera, Zaragoza y Huesca, pero su ataque se salda con una estrepitosa derrota a manos de las tropas leales navarras. La derrota de Ramiro hace que se comporte desde ese momento, como un hermano fiel a la soberanía de su hermano, García III el de Nájera, rey de Pamplona, incluso llegan a casar con dos hermanas, hijas del conde de Foix y Courseran y a su vez sobrinas de la condesa de Barcelona, siendo por tanto también cuñados.
El rey navarro liberó en el 1045, de forma definitiva, Calahorra para el Reino de Pamplona. Tras esta victoria, manda construir en Naiara o Nájera, el Templo en honor Santa Mª la Real.
El rey de los navarros aprovechó de las diferencias, por no llamarlo enemistades, de los musulmanes de Toledo y Zaragoza, recibiendo en dos ocasiones de Toledo, la cantidad de 10.000 dinares, que se repartió con el Conde de Barcelona, asolando con este los alrededores de Zaragoza, Huesca y Tutera, frenándose la reconquista de las tierras vasconas en poder musulmán, ante una incursión procedente del oeste.
El 1 de Septiembre del 1054, un ejército castellano-leonés, capitaneado por su rey Fernando I, invade el territorio de los navarros, rompiendo con ello el pacto fronterizo que habían firmado Castilla y Pamplona en el año 1016. En Atapuerca dentro del territorio navarro, las huestes castellano-leonesas de Fernando I se enfrentan a las tropas navarras de García III. Fernando ansiaba los territorios navarros que pasaban por Montes de Oca, Atapuerca y Urbel, que ganaban el Océano en la bahía de Santander, haciendo de la Bureba, Laredo y Santoña, piezas de su desmedida ambición. En la dura batalla es asesinado el rey de Pamplona. Fernando I de Castilla y León es el vencedor, obligando al hijo de el de Nájera la jura de obediencia a su persona, tras permitir en el mismo campo ensangrentado por de batalla, su nombramiento como rey de los navarros.
Fernando I de León y Castilla ocupa las tierras vasconas señaladas y comienza a tentar a diferentes tenentes navarros situados en la nueva y obligada frontera. La juventud del nuevo rey de Pamplona, provoca un distanciamiento con las tierras del norte del Pirineo, pero la lealtad de Ramiro hacia el nuevo rey de Pamplona, Sancho IV, frena momentáneamente el ímpetu imperialista castellano.
* Cartulario de San Millán de la Cogolla, documento 166
** Rosa Monterrubio del Pozo afirma que murió en Campomanes, Asturias, asesinado por uno de sus peones.
BIBLIOGRAFÍA
CAMPIÓN, Arturo. Obras completas, 1983
CLAVERÍA, Carlos. Historia del Reino de Navarra, 1971
JIMENO, José Mº. Historia de Navarra. Desde los orígenes hasta nuestros días, 1980
LACARRA, José Mª. Historia política del Reino de Navarra desde sus orígenes hasta su incorporación a Castilla, 1972
LACARRA, José Mª. Historia del Reino de Navarra en la Edad Media, 1976
MONTERRUBIO DEL POZO, Rosa. Santa Mª la Real de Nájera, la piedra labrada como un exquisito bordado, 2001
MORET Y ALESON. Annales del Reyno de Navarra, 1980
NARBAITZ, Pierre. Navarra o cuando los vascos tenían reyes, 2007
SAGREDO, Iñaki. Navarra. Castillo que defendieron el Reino, Tomo I, II y III, 2006 y 2007
SERRANO, Bixente. Navarra. Las tramas de la historia, 2006
SORAUREN, Mikel. Historia de Navarra, el Estado Vasco, 1999
URZAINQUI, Tomás. La Navarra marítima, 1998
URZAINQUI, Tomás. Navarra, sin fronteras impuestas, 2002
URZAINQUI, Tomás. Navarra Estado europeo, 2003
VV.AA. Historia Ilustrada de Navarra, 1993
2009/01/31
2009/01/23
Iruinea, enero 2009
Iñigo Saldise Alda
Los zafios nacionalistas españoles y la historia del Reino de Navarra
Soberanía de Navarra
El nacionalismo español ha puesto en marcha su maquinaria propagandista. Esta vez ha sido Jerónimo Erro el que ha lanzado su proclama católica y española, ante los aniversarios que vamos a sobrellevar, a este paso más mal que bien, los navarros y navarras el próximo y cercano año 2012.
Las herramientas que tenemos a nuestro alcance, desde la llegada de la red de redes, hacen que la información sea más asequible a todos los occidentales, pero también sirve de arma para difundir discursos alejados de la realidad histórica del Estado de Navarra, caso que nos preocupa.
El pasado miércoles 21 de enero, desde el Navarra Confidencial, el señor Erro arremete contra nuestra historia en el artículo que lleva por título Los zafio-vascos y el cuento de Amaiur. Tras una introducción, difícil por dónde cogerla, que nos habla del peligro de utilizar la historia en nuestro beneficio, rápidamente arremete contra la defensa llevada a cabo por 200 navarros contra más de 10.000 españoles, no se nos olvide, en Amaiur el año 1522, para a continuación recordarnos el episodio del año 1512 en Belate.
No hace falta rebatir el tema de los doce "cañones". Casualmente, la semana pasada escribió de ello Angel Rekalde y esta semana se han publicado unas aportaciones más, ni que decir que muy buenas, del historiador y especialista Pello Esarte, respecto a los hechos históricos acaecidos en la Navarra de los años 1512 al 1530, tiempo de la conquista, ocupación y sometimiento militar, civil y eclesiástico, llevado a cabo por los españoles (castellano-aragoneses) sobre el pueblo navarro.
La Alta Navarra perdió en esos años la prenda más valiosa de todas, que es la libertad, al instituirse unas Cortes ilegítimas, que actuaban en continuo contrafuero al estar gobernadas por un Virrey extranjero. Esta imposición de funcionarios castellanos conllevó una persecución lingüística, robo y desaparición de documentos, destrucción de castillos, ejecuciones de navarros, instauración de la Santa Inquisición española…
La pérdida de 1840 simplemente completó lo comenzado, no en el año 1512, ni tampoco en el año 1200, cuando los castellanos conquistan y ocupan las comarcas de Navarra de Araba, Gipuzkoa y el Duranguesado, aprovechando una ausencia de Sancho VII el Fuerte, sino desde la batalla de Atapuerca, en 1054, cuando Fernando I, rey de León y Castilla, da muerte al rey de Pamplona, García Sánchez III, conocido como el de Nájera.
No quiero dejar de añadir que a la batalla de Las Navas de Tolosa acudió el rey de Navarra, junto a 200 caballeros, bajo amenaza de excomunión, si se negaba a combatir junto al rey de Castilla, Alfonso VIII, ante lo sucedido en el año 1200 y que al llegar al campamento de los cruzados, los ganboinos se pusieron a sus ordenes, ya que eran partidarios de la soberanía navarra y no castellana..
Para concluir, Fernando II de Aragón, regente de Castilla y autotitulado rey de España, 300 años después utilizó a los ganboinos; ya estaban totalmente sometidos y junto a oñacinos fueron empujados como infantería castellana contra el Reino de Navarra, algo muy habitual en la época, ya que con ello mantendría a salvo a tropas de las que no tenía dudas de su lealtad, para proteger en caso necesario su verdadero reino, el español.
Los zafios nacionalistas españoles y la historia del Reino de Navarra
Soberanía de Navarra
El nacionalismo español ha puesto en marcha su maquinaria propagandista. Esta vez ha sido Jerónimo Erro el que ha lanzado su proclama católica y española, ante los aniversarios que vamos a sobrellevar, a este paso más mal que bien, los navarros y navarras el próximo y cercano año 2012.
Las herramientas que tenemos a nuestro alcance, desde la llegada de la red de redes, hacen que la información sea más asequible a todos los occidentales, pero también sirve de arma para difundir discursos alejados de la realidad histórica del Estado de Navarra, caso que nos preocupa.
El pasado miércoles 21 de enero, desde el Navarra Confidencial, el señor Erro arremete contra nuestra historia en el artículo que lleva por título Los zafio-vascos y el cuento de Amaiur. Tras una introducción, difícil por dónde cogerla, que nos habla del peligro de utilizar la historia en nuestro beneficio, rápidamente arremete contra la defensa llevada a cabo por 200 navarros contra más de 10.000 españoles, no se nos olvide, en Amaiur el año 1522, para a continuación recordarnos el episodio del año 1512 en Belate.
No hace falta rebatir el tema de los doce "cañones". Casualmente, la semana pasada escribió de ello Angel Rekalde y esta semana se han publicado unas aportaciones más, ni que decir que muy buenas, del historiador y especialista Pello Esarte, respecto a los hechos históricos acaecidos en la Navarra de los años 1512 al 1530, tiempo de la conquista, ocupación y sometimiento militar, civil y eclesiástico, llevado a cabo por los españoles (castellano-aragoneses) sobre el pueblo navarro.
La Alta Navarra perdió en esos años la prenda más valiosa de todas, que es la libertad, al instituirse unas Cortes ilegítimas, que actuaban en continuo contrafuero al estar gobernadas por un Virrey extranjero. Esta imposición de funcionarios castellanos conllevó una persecución lingüística, robo y desaparición de documentos, destrucción de castillos, ejecuciones de navarros, instauración de la Santa Inquisición española…
La pérdida de 1840 simplemente completó lo comenzado, no en el año 1512, ni tampoco en el año 1200, cuando los castellanos conquistan y ocupan las comarcas de Navarra de Araba, Gipuzkoa y el Duranguesado, aprovechando una ausencia de Sancho VII el Fuerte, sino desde la batalla de Atapuerca, en 1054, cuando Fernando I, rey de León y Castilla, da muerte al rey de Pamplona, García Sánchez III, conocido como el de Nájera.
No quiero dejar de añadir que a la batalla de Las Navas de Tolosa acudió el rey de Navarra, junto a 200 caballeros, bajo amenaza de excomunión, si se negaba a combatir junto al rey de Castilla, Alfonso VIII, ante lo sucedido en el año 1200 y que al llegar al campamento de los cruzados, los ganboinos se pusieron a sus ordenes, ya que eran partidarios de la soberanía navarra y no castellana..
Para concluir, Fernando II de Aragón, regente de Castilla y autotitulado rey de España, 300 años después utilizó a los ganboinos; ya estaban totalmente sometidos y junto a oñacinos fueron empujados como infantería castellana contra el Reino de Navarra, algo muy habitual en la época, ya que con ello mantendría a salvo a tropas de las que no tenía dudas de su lealtad, para proteger en caso necesario su verdadero reino, el español.
2009/01/13
Iruinea, enero 2009


Iñigo Saldise Alda
Cuéntame un cuento
Soberanía de Navarra
El pasado día 12 de enero del año 2009, el nacionalismo español dio su primer paso visible, de cara a preparar unos actos conmemorativos que pretenden realizar el cercano año 2012. Para ello, don César Antonio Monila, ministro de cultura del reino de España, visitó Iruñea, antigua capital del Reino soberano de Navarra, para copresentar una “comisión oficial” junto al presidente de la actual C.F. de Navarra o Navarra reducida, don Miguel Sanz.
El año 2012 estará marcado para los navarros y navarras por dos efemérides. La primera es la batalla ocurrida en Las Navas de Tolosa el año 1212, a la que acudió el rey vascón, Sancho VII el Fuerte, tras ser presionado reiteradamente y sufrir la amenaza de excomunión. Una excomunión que volvía a significar la pérdida del título de rey de Navarra, quedando así los restos del Reino vascón, a espesas de las pérfidas ambiciones otros príncipes cristianos. Estas amenazas al rey de Navarra, no las sufrió en cambio el rey de León, quien se negó y no acudió a las llamadas de Cruzada, realizadas por "el señor de Roma” Inocencio III y de Arnaldo Amalric, obispo de Narbona y antiguo abad de Poblet.
Pero la efeméride más importante, no solo para nosotros los navarros y navarras, sino también para ellos, los españoles, es por lo que ocurrió en el año 1512 y sus consecuencias. Las intenciones nacionalistas españolas quedaron descubiertas rápidamente, en el mismo acto de presentación de su “comisión oficial” y especialmente fueron explícitas las palabras del presidente de la residual Navarra, don Miguel Sanz:
“En 1512 se produce la incorporación a Castilla, dando forma a la Navarra autonómica, foral y española”.
Esta afirmación, es rotundamente falsa; ya que un numeroso ejército castellano invadió y ocupó el Reino de Navarra el año 1512 por un frente, mientras que por otro lo hacia un ejército aragonés. El ejército castellano estaba capitaneado por Fabrique Álvarez de Toledo, duque de Alba, mientras que las tropas aragonesas eran capitaneadas por Alfonso de Aragón, arzobispo de Zaragoza e hijo natural o bastardo del artífice del ataque al Estado de Navarra, el católico Fernando II de Aragón, a su vez regente en Castilla y que se autotitulaba rey de España, el cual es conocido como el Falsario por los navarros y navarras.
Esto me lleva a pensar de una manera muy seria, cuales son las intenciones existentes en su “comisión oficial”, muy diferentes a la auténtica comisión navarra, que ya se formó durante el transcurso del año pasado y que conocemos como 1512-2012 Nafarroa Birizik. Desde esta última, estaremos atentos a los movimientos que se produzcan desde esa “comisión oficial” y de los diversos “satélites” innegables que hay en torno a ella, para contrarrestar y denunciar las veces que sean necesarias, la falsa afirmación de incorporación, y dejando claro una y otra vez, que el Estado soberano de Navarra sufrió una invasión y ocupación por fuerzas militares extranjeras, lo que conllevó, hasta la actualidad, una represión tanto militar, política, religiosa, cultural y económica para los navarros y navarras.
Queda poco para el año 2012, pero a partir de ahora ellos empezarán a bombardearnos con un cuento tras otro, seguramente no muy alejados, probablemente nada, de la falsaria frase del presidente de la C.F. de Navarra, el señor Sanz; pero a diferencia de la canción yo no me iré contento a la cama, pues tendría pesadillas al creerme sus invenciones, quimeras, mentiras y continuas falsedades.
2009/01/07
Iruinea, enero 2009
Iñigo Saldise Alda
NAFARROA 2009
Soberanía de Navarra
Arranca el año 2009, un año en el que se debe continuar con nuestro trabajo en post de alcanzar la soberanía de nuestro Estado. Para ello debemos incrementar nuestros esfuerzos buscando la unidad entre los diferentes agentes políticos, sociales y culturales de Vasconia, teniendo claro el objetivo final, que no es otro más que el de acabar con el colonialismo español y francés, que sufre el Estado de Navarra.
Nuestros recursos son infinitamente inferiores comparados a los suyos, pues como ya escribí el año pasado, dominan la mayoría de los medios de comunicación; prensa escrita, radio y T.V., no se nos olvide y que solo desde algunos medios, nos sobran dedos en una mano para contarlos, podemos intentar dar a conocer el auténtico mensaje navarrista, el cual está exclusivamente encaminado en la recuperación de la independencia que quitaron a nuestro pueblo, mediante la continua utilización violenta de la fuerza de las armas.
Varios grupos culturales y políticos, al igual que navarros a título personal, estamos dispuestos a incrementar nuestros esfuerzos, para contagiar con ello al resto de la sociedad de Vasconia, como paso necesario e imprescindible para alcanzar nuestra única reclamación, tan legítima como las de otros estados que se encuentran en similar situación, Escocia, Cataluña, Flandes,...
Este año, el 2009, debe significar una incremento considerable en la responsabilidad de reeducación historia y política de Vasconia. Somos un pueblo acostumbrado a luchar, así nos lo recuerda la historia del pueblo más antiguo de Europa.
Numerosos han sido los pueblos que han cruzado por este país. Estas invasiones, más o menos violentas, siempre han pretendido el exterminio de Euskal Herria. Al no conseguirlo, han intentado lograr su total sometimiento, mediante una violenta asimilación, buscando con ello una desaparición total de cualquier recuerdo de la existencia de nuestro Estado propio.
Los imperios español y francés, singuen intentando hacer desaparecer totalmente nuestra cultura milenaria, no hay que ver los movimientos políticos, con fuerte carácter exterminador, que realizan una vez tras otra contra nuestra lengua, el euskara o lingua navarrorum. Desde esos estados imperiales no solo se menosprecia este tesoro lingüístico, que no es exclusivo de los vascos, sino de toda la humanidad, y continúan empecinados en aniquilar la lengua más antigua del continente europeo, siguiendo los mismos pasos de su cultura político-militar y como no, religiosa de destrucción, algo que saben bien los sobrevivientes del genocidio que sufrió el continente Americano, a manos de españoles y franceses, entre otros imperios.
La necesidad de recuperar la soberanía para el Estado de Navarra es absoluta, y no solo en materia cultural, sino también materia económica y política; y por ello no podemos dormirnos en los laureles. La crisis mundial actual, ha afectado con gran fuerza a los navarros, ya que cada vez son mayores las cargas económicas que debemos soportar, ante las imposiciones, tributos, política centralista y des-industrialización ejercidas contra una de las últimas colonias existentes en Europa, Navarra.
Yo este año me he propuesto continuar e intensificar mi labor, encaminada en lograr el único objetivo real y necesario, el de recuperar la soberanía para nuestro Estado, Navarra, un compromiso que comparto me alegra decir, comparto orgulloso cada día que pasa, con más navarros.
NAFARROA 2009
Soberanía de Navarra
Arranca el año 2009, un año en el que se debe continuar con nuestro trabajo en post de alcanzar la soberanía de nuestro Estado. Para ello debemos incrementar nuestros esfuerzos buscando la unidad entre los diferentes agentes políticos, sociales y culturales de Vasconia, teniendo claro el objetivo final, que no es otro más que el de acabar con el colonialismo español y francés, que sufre el Estado de Navarra.
Nuestros recursos son infinitamente inferiores comparados a los suyos, pues como ya escribí el año pasado, dominan la mayoría de los medios de comunicación; prensa escrita, radio y T.V., no se nos olvide y que solo desde algunos medios, nos sobran dedos en una mano para contarlos, podemos intentar dar a conocer el auténtico mensaje navarrista, el cual está exclusivamente encaminado en la recuperación de la independencia que quitaron a nuestro pueblo, mediante la continua utilización violenta de la fuerza de las armas.
Varios grupos culturales y políticos, al igual que navarros a título personal, estamos dispuestos a incrementar nuestros esfuerzos, para contagiar con ello al resto de la sociedad de Vasconia, como paso necesario e imprescindible para alcanzar nuestra única reclamación, tan legítima como las de otros estados que se encuentran en similar situación, Escocia, Cataluña, Flandes,...
Este año, el 2009, debe significar una incremento considerable en la responsabilidad de reeducación historia y política de Vasconia. Somos un pueblo acostumbrado a luchar, así nos lo recuerda la historia del pueblo más antiguo de Europa.
Numerosos han sido los pueblos que han cruzado por este país. Estas invasiones, más o menos violentas, siempre han pretendido el exterminio de Euskal Herria. Al no conseguirlo, han intentado lograr su total sometimiento, mediante una violenta asimilación, buscando con ello una desaparición total de cualquier recuerdo de la existencia de nuestro Estado propio.
Los imperios español y francés, singuen intentando hacer desaparecer totalmente nuestra cultura milenaria, no hay que ver los movimientos políticos, con fuerte carácter exterminador, que realizan una vez tras otra contra nuestra lengua, el euskara o lingua navarrorum. Desde esos estados imperiales no solo se menosprecia este tesoro lingüístico, que no es exclusivo de los vascos, sino de toda la humanidad, y continúan empecinados en aniquilar la lengua más antigua del continente europeo, siguiendo los mismos pasos de su cultura político-militar y como no, religiosa de destrucción, algo que saben bien los sobrevivientes del genocidio que sufrió el continente Americano, a manos de españoles y franceses, entre otros imperios.
La necesidad de recuperar la soberanía para el Estado de Navarra es absoluta, y no solo en materia cultural, sino también materia económica y política; y por ello no podemos dormirnos en los laureles. La crisis mundial actual, ha afectado con gran fuerza a los navarros, ya que cada vez son mayores las cargas económicas que debemos soportar, ante las imposiciones, tributos, política centralista y des-industrialización ejercidas contra una de las últimas colonias existentes en Europa, Navarra.
Yo este año me he propuesto continuar e intensificar mi labor, encaminada en lograr el único objetivo real y necesario, el de recuperar la soberanía para nuestro Estado, Navarra, un compromiso que comparto me alegra decir, comparto orgulloso cada día que pasa, con más navarros.
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©NABARTZALE BILDUMA 2011
