J.M.Unzueta
Estado de Nabarra. La importancia de la historia
Soberanía de Navarra
“La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.” Albert Einstein, uno de los científicos más conocidos y transcendentes del siglo XX
He oído a muchas personas decir que son muy patrióticas y que aman a este País o a sus tierras, pero realmente ni siquiera conocen la historia política de nuestro Estado. Para comprender el lamentable presente en el cual vivimos y proyectarnos con alguna esperanza hacia el futuro, es necesario que los nabarros comprendamos realmente el pasado de nuestro Estado. Es increíble como el estudio de la historia te revela la raíz de la mayoría de los problemas que vivimos hoy en día en el mundo; la vida es cíclica, las cosas tienden a repetirse, cambiando de forma, pero reteniendo el fondo. El estudio de la historia nos permite aprender del pasado y apreciar todo lo que hay detrás de lo que aún tenemos y hacemos. La importancia de la larga historia de nuestro Estado, el Reino de Nabarra, es mucho mayor de la que se creen ciertas personas, ya que no solo facilita nuestro conocimiento de nuestros antepasados, sino que ciertamente nos ayuda a comprender el porque de la triste situación actual de sometimiento.
Nuestra historia política estatal nos demuestra la alargada presencia del Reino de Nabarra en los diferentes foros europeos de la época, con la firma de diferentes Tratados fronterizos y el incumplimiento de los mismos por parte de los agresivos reinos vecinos, al realizar estos estados colindantes diferentes invasiones militares, todas ellas sin previas declaraciones de guerra, con la consiguiente y posterior ocupación marcial del territorio nabarro, sumada a la nefasta, al menos para nosotros los estatalistas y soberanistas nabarros, conquista con genocidio y la consiguiente brutal colonización. Muchos de los seudo políticos existentes en este País, prestan muy poca o ninguna atención a la historia del Reino de Nabarra. Tal vez motivados por la irrupción del paradigma aranista a finales del siglo XIX o tal vez por continuar con el paradigma foral. En ambos casos basados en una errónea interpretación de la Historia de nuestro Estado, bien por desconocimiento, vergüenza o intereses personales de agentes altamente colonizados; incluso estos últimos manipulan la realidad histórica buscando el exclusivo beneficio de su imperio, bien español o francés. A todos ellos les podemos aplicar la frase de un importante político inglés del siglo XX, Sir Winston Churchill, pues él ya lo dijo bien claro, “El político que ignore la historia puede ir dedicándose a cualquier otra cosa, no a la Política”.
Ciertamente, a comienzos del siglo XXI, numerosos son los investigadores e historiadores oriundos del País, los cuales están realizando una intensa e importantísima labor, para dar a conocer a la sociedad nabarra, la verdadera historia política de nuestro Estado. A pesar de todos sus esfuerzos y aunque a veces aparenten lo contrario, la totalidad de los seudo políticos que cohabitan junto al Pueblo Nabarro este País, hacen indiscutiblemente oídos sordos a estas valiosas enseñanzas, lo que les privará de la sabiduría necesaria que viene con un conocimiento claro de la historia, por causa y efecto, estando continuamente destinados a repetir los horribles errores del pasado en materia patriótica o soberanista.
A través del análisis de la historia se crea identidad y se hace conciencia, es decir, implica una nueva forma de pensar y reaccionar ante determinadas situaciones que se nos presentan. La identidad social define a un pueblo en su forma de ser y hacer, no solo en el presente, sino viendo su recorrido a lo lago de la historia, por ello desde las metrópolis imperialistas española y francesa, se intenta ocultar, desvirtuar y falsear nuestra historia, buscando imponer su historiografía con el colofón y exclusivo final de justificar, esconder, falsear o incluso vender, sus continuas invasiones, ocupaciones, conquistas con genocidio y colonización.
Nuestra ignorancia en materia histórico-política, beneficia en gran medida las labores colonizadoras del reino de España y la república de Francia, ya que nos lleva aún continuo equivoco en la toma de decisiones, pues como bien dijo Helmunt Kohl, “Un pueblo que no conoce su historia no puede comprender el presente ni construir el porvenir”. Por ello, la enseñanza de esta importante materia, está controlada por las metrópolis, alienando al Pueblo Nabarro desde las escuelas, al falsear reiteradamente la realidad histórico-política de nuestro Estado y su territorio.
Extraído del libro “NABARRA, reflexiones de un patriota” Iñigo Saldise Alda 2010
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2010/06/17
2010/06/16
Iruñea, junio de 2010
Iñigo Saldise Alda
Noain: honor, homenaje, tristeza y vergüenza
Soberanía de Navarra
A las dos de la tarde del 30 de junio del año 1521, las patrióticas tropas nabarras formadas por algo más de 5.000 hombres, capitaneadas por el joven señor de Asparrots, se enfrentaron valientemente y en campo abierto, a un numeroso contingente de tropas españolas, las cuales, les superaban más de tres veces en número, además de contar en sus filas con varios señores traidores, ciertamente desertores de su condición nacional nabarra. La batalla fue larga y muy sangrienta, cayendo finalmente la victoria del lado del invasor español, gracias primordialmente al trabajo realizado por su artillería, numerosa y superior a la nabarra. Al anochecer más de 5.000 patriotas nabarros yacían tendidos muertos tras la cruenta batalla en los campos comprendidos entre Ezkirotz, Noain y Barbatain. Tras la batalla, los españoles encargan al desertor nabarro y nuevo español, Francés de Beaumont, la tarea de hacer rendir de nuevo Iruñea, otorgándole sin ningún tipo de cautela y escrúpulo, el poder necesario para conseguir dicho objetivo militar.
A pesar de la continuidad independiente y soberana del Reino o Estado de Nabarra al norte del Pirineo hasta el año 1620, la libertad de los vasco(ne)s surpirenaicos ese día llegó a su fin. Para nosotros, los estatalistas nabarros y nabarras de hoy, es un honor recordar el valor patriótico de los leales nabarros que dieron su vida por la libertad de la Nación Nabarra. Un recuerdo que permanece muy presente y vivo en nuestro recuerdo hoy, en nuestra memoria histórica, obligándonos a mantener en pleno año 2010, su querella vigente para la recuperación de la plena soberanía para el Estado vasco(n) y la libertad de la Nación Nabarra. Para nosotros los soberanistas nabarros y nabarras, nos avergüenza que muchos de nuestros compatriotas, hombres y mujeres, no conozcan lo sucedido ese fatídico día de año 1521 y su principal consecuencia, la actual falta de libertad para los nabarros. A pesar de la actual y más que meritoria labor de la empresa Nabarralde, S.L. la sociedad nabarra continua narcotizada por la labor colonizadora del reino de España y la república de Francia. Pero lo que es una auténtica vergüenza para los patriotas nabarros y nabarras, es la ocultación de este importantísimo acto por medio de los actuales (falsos) gobernantes de la Comunidad Foral (y española) de Navarra.
Una ocultación clara y ciertamente premeditada, buscando únicamente mantener el actual sometimiento y subordinación del Pueblo Nabarro. Un sometimiento militar, político, económico, religioso, lingüístico y cultural continuado, con el claro objetivo de colonizar totalmente a los nabarros y nabarras que aún mantenemos nuestro espíritu libre y nuestra mente descolonizada. Aunque estos agentes imperialistas y colonizadores intenten ocultar nuestro trabajo continuado y libertario, nosotros y nosotras seguimos recordando a nuestros antepasados, aquellos y aquellas que físicamente conocieron la auténtica autonomía, la efectiva independencia y lo que ello significa. Aunque esos denominados navarreros menosprecien la acción de nuestros bravos antepasados, deben saber que su lucha no fue en balde. Ciertamente, no hay ninguna duda, son un ejemplo para todos nosotros, los nabarros y nabarras, por eso debemos recordarles, hay que honrarles y por supuesto nos forzamos a mantener viva su memoria para las generaciones venideras, a través de un verdadero esfuerzo libertario desde unos actos innegablemente independientes y una actitud soberana ante los imperios impositores colonizadores del reino de España y la república de Francia.
Noain: honor, homenaje, tristeza y vergüenza
Soberanía de Navarra
A las dos de la tarde del 30 de junio del año 1521, las patrióticas tropas nabarras formadas por algo más de 5.000 hombres, capitaneadas por el joven señor de Asparrots, se enfrentaron valientemente y en campo abierto, a un numeroso contingente de tropas españolas, las cuales, les superaban más de tres veces en número, además de contar en sus filas con varios señores traidores, ciertamente desertores de su condición nacional nabarra. La batalla fue larga y muy sangrienta, cayendo finalmente la victoria del lado del invasor español, gracias primordialmente al trabajo realizado por su artillería, numerosa y superior a la nabarra. Al anochecer más de 5.000 patriotas nabarros yacían tendidos muertos tras la cruenta batalla en los campos comprendidos entre Ezkirotz, Noain y Barbatain. Tras la batalla, los españoles encargan al desertor nabarro y nuevo español, Francés de Beaumont, la tarea de hacer rendir de nuevo Iruñea, otorgándole sin ningún tipo de cautela y escrúpulo, el poder necesario para conseguir dicho objetivo militar.
A pesar de la continuidad independiente y soberana del Reino o Estado de Nabarra al norte del Pirineo hasta el año 1620, la libertad de los vasco(ne)s surpirenaicos ese día llegó a su fin. Para nosotros, los estatalistas nabarros y nabarras de hoy, es un honor recordar el valor patriótico de los leales nabarros que dieron su vida por la libertad de la Nación Nabarra. Un recuerdo que permanece muy presente y vivo en nuestro recuerdo hoy, en nuestra memoria histórica, obligándonos a mantener en pleno año 2010, su querella vigente para la recuperación de la plena soberanía para el Estado vasco(n) y la libertad de la Nación Nabarra. Para nosotros los soberanistas nabarros y nabarras, nos avergüenza que muchos de nuestros compatriotas, hombres y mujeres, no conozcan lo sucedido ese fatídico día de año 1521 y su principal consecuencia, la actual falta de libertad para los nabarros. A pesar de la actual y más que meritoria labor de la empresa Nabarralde, S.L. la sociedad nabarra continua narcotizada por la labor colonizadora del reino de España y la república de Francia. Pero lo que es una auténtica vergüenza para los patriotas nabarros y nabarras, es la ocultación de este importantísimo acto por medio de los actuales (falsos) gobernantes de la Comunidad Foral (y española) de Navarra.
Una ocultación clara y ciertamente premeditada, buscando únicamente mantener el actual sometimiento y subordinación del Pueblo Nabarro. Un sometimiento militar, político, económico, religioso, lingüístico y cultural continuado, con el claro objetivo de colonizar totalmente a los nabarros y nabarras que aún mantenemos nuestro espíritu libre y nuestra mente descolonizada. Aunque estos agentes imperialistas y colonizadores intenten ocultar nuestro trabajo continuado y libertario, nosotros y nosotras seguimos recordando a nuestros antepasados, aquellos y aquellas que físicamente conocieron la auténtica autonomía, la efectiva independencia y lo que ello significa. Aunque esos denominados navarreros menosprecien la acción de nuestros bravos antepasados, deben saber que su lucha no fue en balde. Ciertamente, no hay ninguna duda, son un ejemplo para todos nosotros, los nabarros y nabarras, por eso debemos recordarles, hay que honrarles y por supuesto nos forzamos a mantener viva su memoria para las generaciones venideras, a través de un verdadero esfuerzo libertario desde unos actos innegablemente independientes y una actitud soberana ante los imperios impositores colonizadores del reino de España y la república de Francia.
2010/06/14
Estado de Nabarra. Peseteros, hojalateros y abertzales
J.M.Unzueta
Estado de Nabarra. Peseteros, hojalateros y abertzales
Soberanía de Navarra
“España, país de creyentes, de seguidores de Tertuliano, cuna de los padres de la Iglesia y martillo de herejes ya sentenció «credo quia absurdum» (creo porque es absurdo). En su lucha contra los filósofos afirmó: «Creemos, y no deseamos nada más allá de la fe». Razón y Fe se mostraron siempre como antagonistas.” Autor anónimo
El pasado nos enseña como hay que actuar en el futuro, por ello la historia es tan fundamental. El imperialismo lo primero que trata siempre es el de extirpar todo el imaginario autóctono “historia, idioma, costumbres y idiosincrasia” En una palabra “COLONIZACIÓN” llegando incluso a que neguemos y reneguemos de nuestro ser como sujetos políticos nabarros.
Como anteriormente he indicado la importancia de la historia es fundamental y prueba de ello es este artículo de un estatalista nabarro que hurgando en mis papeles he localizado, los hechos se desarrollaron durante el siglo XVIII pero podrían perfectamente estar ocurriendo en la actualidad, creo que poco hemos aprendido, siempre se ha dicho que el pueblo vasco tiene una capacidad innata para crear en general pero es muy malo para la política, creo que la clave está en nuestro nulo conocimiento de nuestra historia, ese vacío el imperialismo Franco-Español-Vaticanista lo ha suplantado hábilmente con ideologías de todo signo y pelaje totalmente ajenos a nuestra tierra, todo ello adosado de tintes clericaloides. El cóctel ha resultado mortal, a todo esto si le añadimos la falta de las claves para la recuperación del Paradigma Nabarro “Idioma nacional+Historia nacional” las consecuencias están a la vista.
El artículo en cuestión lo he reproducido íntegramente y así se titula “Peseteros, hojalateros y abertzales”
El siglo XVIII fue un siglo convulso en la navarra surpirenaica como el final de XVIII lo fue en la norpirenaica. Era el intento de crear las naciones española y francesa más fáciles de gobernar que el imperio de diferentes reinos conquistados y colonias que desde su génesis han sido España y Francia.
El ejemplo francés parecía el más apropiado para la retrasada y convulsa España, la gran solución: el Estado-nación. Un reguero de sangre. Todo menos reconocer la ocupación militar de Estados como el nabarro cuyos habitantes jamás hubieran consentido de forma democrática el Estado nación español, pues se les exigía dejar de ser vascos, por tanto dejar de ser nabarros, para ser españoles.
En ése momento, la pérdida de los Estados ocupados por España, el reconocimiento de sus derechos o la democracia que es lo mismo, hubiera llevado a España a su ruina total. Tras la recuperada libertad de las colonias americanas más interesantes, el poder perder la otra vaca a la cual ordeñar con impuestos, contingentes para sus acciones militares, barcos mercantes y de guerra de nuestros astilleros y bosques, así como el armamento fabricado por nuestras ferrerías, sin olvidar la huerta de nuestra ribera como elementos más significativos, hubiera supuesto la ruina española definitiva, probablemente su extinción pues sería un Estado imperialista sin pueblos a los que someter y explotar e incapaz de generar nada por sí misma.
Las carlistadas, que es de lo que estamos hablando, fueron la excusa perfecta para la búsqueda de la nación española: represión y eliminación manu militari de la resistencia vasca a los últimos vestigios de nuestro Estado: los Fueros, la recopilación de leyes que bajo el Estado nabarro los vascos fuimos dándonos hasta crear el conjunto de leyes que configuraban el "derecho pirenaico", diferente y único en el mundo, leyes que los castellanos no habían conseguido hasta entonces quitárnoslas, aunque sí agujerearlas y torpedearlas por la base: nuestra soberanía (el que manda en última instancia ante una situación de enfrentamiento), gracias a su ejército, ejército español tras la derrota militar de nuestros antepasados y la pérdida por tanto de nuestro Estado.
En aquellas circunstancias el pueblo vasco se alzó en milicias por sus leyes, por sus tradiciones, por su cultura diferente a la española (especialmente la lengua, que tras perder esa guerra sufrió un retroceso espectacular), lo que suponía en la práctica la negación de ser españoles tal y como se estaba creando esa nación de base castellana, restrictiva en lo cultural, en lo religioso, encorsetada en lo humano, de idioma único, nada universal, ni tan siquiera en su destino.
En frente de nuestro pueblo alzado en armas por su idiosincrasia - por su ser vasco -, se encuentran el ejército profesional y los "peseteros". Gente reclutada en la España profunda, sin ideas ni valores políticos, manipulados por sus dirigentes de la España piramidal, dirigentes que les han empobrecido tras perder sus colonias, conducido como pueblo a la rapiña de otros pueblos.
Mientras haya a quién robar seguirá fiel a sus dirigentes como un perro. El pueblo español retrató aquel siglo su alma en la llamada "Guerra de la independencia", cuando tras echar a los franceses, el pueblo en armas y dueño de la situación, pide con los brazos en alto en la ciudad de Valencia "las cadenas" a Fernando VII, colaborador con los franceses, pues no sabían qué hacer son su libertad, como aquél elefante al que se le amarra con una cuerda al nacer y crece amarrado a ella cuando romperla le hubiera sido sencillo.
Pero en el lado carlista estaban también sus famosos dirigentes apodados los "hojalateros", llamados así porque desde su inactividad (salvo para rezar) exclamaban constantemente: "¡Ojala ocurra esto! ¡Ojala ocurra aquello!-" Profecía autocumplida, cuando un objetivo es difícil y uno cree que no puede hacer nada y no hace nada, es seguro que no se alcanza el objetivo.
Esto es lo que ocurría en el siglo XVIII en esta tierra, pero es peor lo que ocurre en la Nabarra del siglo XXI. España (Francia va más avanzada) busca aún su Gran Estado nación, para ellos sobramos muchos, desde luego todos los nabarros. Cuentan, en su indisimulado propósito ahora revestido de la palabra democracia pero vaciada de su sentido, con sus "peseteros" ya instalados entre nosotros tras las carlistadas: ejércitos, policía, jueces, políticos y un largo séquito de funcionarios amarrados por sus dos pesetas, son las amarras de Nabarra a España.
Algunos son españoles de la gran nación: el ejército, policía nacional, guardia civil, jueces o muchos funcionarios y muchos políticos. Aterrizados todos ellos en esta tierra como elementos necesarios de la ocupación y de la construcción nacional española. Pero son peores y más necesarios a España los peseteros nacidos de las entrañas del pueblo vasco, entrañas heridas por el puñal español: ertzaintza, el resto de funcionarios y el resto de los políticos, dispuestos a clavar el ataúd de Nabarra por dos míseras pesetas.
Es tal su apego a esas dos pesetas, que los que se ven como más vascos de entre ellos, cuando España les ha quitado sus dos pesetas por no ser útiles en ese momento para su causa gran nacional, se han rebelado, se han humillado pidiendo al opresor esas dos pesetas hasta que las han conseguido. Enhorabuena, ya podéis volver a gritar a voz de imperio: ¡las cadenas!, o mejor: ¡España, España!, cualquier otro eslogan, cualquier otra reivindicación en nombre de este pueblo en vuestra boca, carece de credibilidad.
Además siguen los carlistas hojalateros, hoy muchos se llaman así mismos "abertzales": apocope de "a ver si sale". Impertérritos desde su casa encienden la televisión, qué grande les parece todo, qué difícil cualquier logro político real para este pueblo, mucho más fácil colaborar, repartirse la migajas de poder, poder español de instituciones españolas…, profecía autocumplida.
Pero el pueblo sigue vivo pese a todos ellos, sin dirigentes que lo sepan llevar, pues como dijo Sancho VI el Sabio, los navarros lo somos por la "fidelidad probada de sus moradores naturales" a Navarra.
El único objetivo con sentido político para este pueblo es la acumulación de fuerzas en la consecución de la libertad de nuestro Estado, cada nabarro que se suma a este objetivo hace que el arco se tense más y la flecha tenga la oportunidad de hacer diana.
Parafraseando al luchador por la libertad Matalas que en el siglo XVII se levantó en armas con el pueblo contra el tirano francés: "Agian, agian, egun batez, jeikiko dira egiazko nafartarrak, egiazko euskaldunak tirano arrotzak botatzeko". Ez etsi, elkartu gurekin egun horretarako prest egoteko, luzea da bidea baina sariak merezi du. Nabarrako Estatua askatzeko politika da herri honentzako sentsua duen politika bakarra, beste guztiak inperialistak ezarritakoak dira, "aber si sale" eta "peseteroei" esker.
Estado de Nabarra. Peseteros, hojalateros y abertzales
Soberanía de Navarra
“España, país de creyentes, de seguidores de Tertuliano, cuna de los padres de la Iglesia y martillo de herejes ya sentenció «credo quia absurdum» (creo porque es absurdo). En su lucha contra los filósofos afirmó: «Creemos, y no deseamos nada más allá de la fe». Razón y Fe se mostraron siempre como antagonistas.” Autor anónimo
El pasado nos enseña como hay que actuar en el futuro, por ello la historia es tan fundamental. El imperialismo lo primero que trata siempre es el de extirpar todo el imaginario autóctono “historia, idioma, costumbres y idiosincrasia” En una palabra “COLONIZACIÓN” llegando incluso a que neguemos y reneguemos de nuestro ser como sujetos políticos nabarros.
Como anteriormente he indicado la importancia de la historia es fundamental y prueba de ello es este artículo de un estatalista nabarro que hurgando en mis papeles he localizado, los hechos se desarrollaron durante el siglo XVIII pero podrían perfectamente estar ocurriendo en la actualidad, creo que poco hemos aprendido, siempre se ha dicho que el pueblo vasco tiene una capacidad innata para crear en general pero es muy malo para la política, creo que la clave está en nuestro nulo conocimiento de nuestra historia, ese vacío el imperialismo Franco-Español-Vaticanista lo ha suplantado hábilmente con ideologías de todo signo y pelaje totalmente ajenos a nuestra tierra, todo ello adosado de tintes clericaloides. El cóctel ha resultado mortal, a todo esto si le añadimos la falta de las claves para la recuperación del Paradigma Nabarro “Idioma nacional+Historia nacional” las consecuencias están a la vista.
El artículo en cuestión lo he reproducido íntegramente y así se titula “Peseteros, hojalateros y abertzales”
El siglo XVIII fue un siglo convulso en la navarra surpirenaica como el final de XVIII lo fue en la norpirenaica. Era el intento de crear las naciones española y francesa más fáciles de gobernar que el imperio de diferentes reinos conquistados y colonias que desde su génesis han sido España y Francia.
El ejemplo francés parecía el más apropiado para la retrasada y convulsa España, la gran solución: el Estado-nación. Un reguero de sangre. Todo menos reconocer la ocupación militar de Estados como el nabarro cuyos habitantes jamás hubieran consentido de forma democrática el Estado nación español, pues se les exigía dejar de ser vascos, por tanto dejar de ser nabarros, para ser españoles.
En ése momento, la pérdida de los Estados ocupados por España, el reconocimiento de sus derechos o la democracia que es lo mismo, hubiera llevado a España a su ruina total. Tras la recuperada libertad de las colonias americanas más interesantes, el poder perder la otra vaca a la cual ordeñar con impuestos, contingentes para sus acciones militares, barcos mercantes y de guerra de nuestros astilleros y bosques, así como el armamento fabricado por nuestras ferrerías, sin olvidar la huerta de nuestra ribera como elementos más significativos, hubiera supuesto la ruina española definitiva, probablemente su extinción pues sería un Estado imperialista sin pueblos a los que someter y explotar e incapaz de generar nada por sí misma.
Las carlistadas, que es de lo que estamos hablando, fueron la excusa perfecta para la búsqueda de la nación española: represión y eliminación manu militari de la resistencia vasca a los últimos vestigios de nuestro Estado: los Fueros, la recopilación de leyes que bajo el Estado nabarro los vascos fuimos dándonos hasta crear el conjunto de leyes que configuraban el "derecho pirenaico", diferente y único en el mundo, leyes que los castellanos no habían conseguido hasta entonces quitárnoslas, aunque sí agujerearlas y torpedearlas por la base: nuestra soberanía (el que manda en última instancia ante una situación de enfrentamiento), gracias a su ejército, ejército español tras la derrota militar de nuestros antepasados y la pérdida por tanto de nuestro Estado.
En aquellas circunstancias el pueblo vasco se alzó en milicias por sus leyes, por sus tradiciones, por su cultura diferente a la española (especialmente la lengua, que tras perder esa guerra sufrió un retroceso espectacular), lo que suponía en la práctica la negación de ser españoles tal y como se estaba creando esa nación de base castellana, restrictiva en lo cultural, en lo religioso, encorsetada en lo humano, de idioma único, nada universal, ni tan siquiera en su destino.
En frente de nuestro pueblo alzado en armas por su idiosincrasia - por su ser vasco -, se encuentran el ejército profesional y los "peseteros". Gente reclutada en la España profunda, sin ideas ni valores políticos, manipulados por sus dirigentes de la España piramidal, dirigentes que les han empobrecido tras perder sus colonias, conducido como pueblo a la rapiña de otros pueblos.
Mientras haya a quién robar seguirá fiel a sus dirigentes como un perro. El pueblo español retrató aquel siglo su alma en la llamada "Guerra de la independencia", cuando tras echar a los franceses, el pueblo en armas y dueño de la situación, pide con los brazos en alto en la ciudad de Valencia "las cadenas" a Fernando VII, colaborador con los franceses, pues no sabían qué hacer son su libertad, como aquél elefante al que se le amarra con una cuerda al nacer y crece amarrado a ella cuando romperla le hubiera sido sencillo.
Pero en el lado carlista estaban también sus famosos dirigentes apodados los "hojalateros", llamados así porque desde su inactividad (salvo para rezar) exclamaban constantemente: "¡Ojala ocurra esto! ¡Ojala ocurra aquello!-" Profecía autocumplida, cuando un objetivo es difícil y uno cree que no puede hacer nada y no hace nada, es seguro que no se alcanza el objetivo.
Esto es lo que ocurría en el siglo XVIII en esta tierra, pero es peor lo que ocurre en la Nabarra del siglo XXI. España (Francia va más avanzada) busca aún su Gran Estado nación, para ellos sobramos muchos, desde luego todos los nabarros. Cuentan, en su indisimulado propósito ahora revestido de la palabra democracia pero vaciada de su sentido, con sus "peseteros" ya instalados entre nosotros tras las carlistadas: ejércitos, policía, jueces, políticos y un largo séquito de funcionarios amarrados por sus dos pesetas, son las amarras de Nabarra a España.
Algunos son españoles de la gran nación: el ejército, policía nacional, guardia civil, jueces o muchos funcionarios y muchos políticos. Aterrizados todos ellos en esta tierra como elementos necesarios de la ocupación y de la construcción nacional española. Pero son peores y más necesarios a España los peseteros nacidos de las entrañas del pueblo vasco, entrañas heridas por el puñal español: ertzaintza, el resto de funcionarios y el resto de los políticos, dispuestos a clavar el ataúd de Nabarra por dos míseras pesetas.
Es tal su apego a esas dos pesetas, que los que se ven como más vascos de entre ellos, cuando España les ha quitado sus dos pesetas por no ser útiles en ese momento para su causa gran nacional, se han rebelado, se han humillado pidiendo al opresor esas dos pesetas hasta que las han conseguido. Enhorabuena, ya podéis volver a gritar a voz de imperio: ¡las cadenas!, o mejor: ¡España, España!, cualquier otro eslogan, cualquier otra reivindicación en nombre de este pueblo en vuestra boca, carece de credibilidad.
Además siguen los carlistas hojalateros, hoy muchos se llaman así mismos "abertzales": apocope de "a ver si sale". Impertérritos desde su casa encienden la televisión, qué grande les parece todo, qué difícil cualquier logro político real para este pueblo, mucho más fácil colaborar, repartirse la migajas de poder, poder español de instituciones españolas…, profecía autocumplida.
Pero el pueblo sigue vivo pese a todos ellos, sin dirigentes que lo sepan llevar, pues como dijo Sancho VI el Sabio, los navarros lo somos por la "fidelidad probada de sus moradores naturales" a Navarra.
El único objetivo con sentido político para este pueblo es la acumulación de fuerzas en la consecución de la libertad de nuestro Estado, cada nabarro que se suma a este objetivo hace que el arco se tense más y la flecha tenga la oportunidad de hacer diana.
Parafraseando al luchador por la libertad Matalas que en el siglo XVII se levantó en armas con el pueblo contra el tirano francés: "Agian, agian, egun batez, jeikiko dira egiazko nafartarrak, egiazko euskaldunak tirano arrotzak botatzeko". Ez etsi, elkartu gurekin egun horretarako prest egoteko, luzea da bidea baina sariak merezi du. Nabarrako Estatua askatzeko politika da herri honentzako sentsua duen politika bakarra, beste guztiak inperialistak ezarritakoak dira, "aber si sale" eta "peseteroei" esker.
2010/06/12
Iruinea, Junio de 2010
Iñigo Saldise Alda
La verdadera noción de la independencia
Soberanía de Navarra
La independencia es la condición de un País o Nación que no está sometido a la autoridad de otro u otros, es decir, ser sencillamente un Estado soberano. Hay que tener bien presente, que la libertad y la autonomía de un Estado, no depende de otro u otros. Para ello debemos tomar el término autonomía en el correcto y auténtico sentido íntegro del concepto, y no de la falsa autonomía con que han dotado a Nabarra las dos metrópolis, la francesa y la española, simple y llanamente para perpetuar su actual y demoledora dominación colonial. La total, absoluta y realmente única independencia política, supone para un País, bien sea Nabarra, Escocia, Flandes, Canarias, Cataluyna, o cualquier otro, la capacidad total de realizar un autogobierno efectivo y propio, por supuesto sin contar con algún tipo de injerencias extranjeras.
Este no es el caso del Estado de Nabarra, donde cualquier mequetrefe colonizador, bien francés o español, impone dictatorialmente en nuestra amada Baskonia su santa o mejor dicho maligna voluntad. ¿De qué les sirve a las autoridades autonómicas de los diferentes territorios nabarros decir que gobiernan en los mismos? Físicamente y tengámoslo presente que ni deciden y por lo tanto mucho menos administran. Son esos políticos extranjeros, con asiento y mando en Madrid y/o Paris, quienes finalmente determinan lo que van hacer con nuestro idioma, cultura, dinero, etc., a su vez de ser ellos y solo ellos, los que nos imponen sus severas leyes, ajenas a nuestro Derecho Pirenaico, a través de sus inquisitoriales tribunales y quienes incluso nos indican con quién podemos relacionarnos entre nosotros y con quién no, aquí y en la esfera mundial e internacional. En definitiva, fiscalizan, imponen y dirigen la vida de los nabarros y nabarras hasta reducirnos definitivamente a meros esclavos administrativos.
Si entramos detenidamente en el terreno económico, la independencia consiste en que cada Nación subsista por si misma, llegando incluso a ser capaz de producir lo que ciertamente necesita. Pero a decir verdad, este axioma tenía algún sentido en el pasado, en aquella época en la que era indudablemente posible la autarquía; si bien, el concepto de un País completamente autosuficiente jamás ha llegado a materializarse a lo largo de la historia de Humanidad. Hasta las tribus primitivas, como la nuestra, los vascones o indígenas europeos, comerciaban con las tribus bárbaras o extranjeras llegadas de fuera del continente, inicialmente mediante el método del trueque. De esa forma, un grupo de personas obtenía de otro, o mejor dicho de otros, lo que no era capaz de conseguir o producir por sí mismo, y por supuesto viceversa. La idea moderna de independencia económica se sustenta en la capacidad de sobrevivir o subsistir, y no meramente de la producción propia, sino del intercambio comercial, es decir, de lo que se produce en el País propio con lo que se genera en otras tierras ultraperiféricas, de forma que al final la balanza económica quede equilibrada. Si no en la balanza comercial, sí al menos el ajusto global de bienes y servicios políticos y económicos intercambiados.
Uno de los principales argumentos de nuestros detractores-es decir, de los enemigos de Nabarra y amantes de lo español o francés- es que estas tierras son incapaces de valerse por sí mismas, algo evidentemente falso, de hecho ya lo lograron nuestros mayores dentro del Reino de Nabarra. El nivel de vida actual en las tierras de Baskonia, a pesar de las nefastas políticas española y francesa, ciertamente corresponde o es equiparable a cualquier País europeo y occidental. Podemos afirmar incluso que es altamente superior al existente reino de España, debido a la avanzada cultura empresarial e iniciativa del Pueblo más antiguo de Europa, a nuestra cultura trabajadora y de investigación industrial. Además no debemos olvidarnos de nuestra lengua milenaria, el euskara, que es sin duda alguna europea y occidental a pesar de su antigüedad, de la misma forma que pueden considerarse occidentales a los portugueses e italianos, por ejemplo.
Los derivados de nuestra situación geoestratégica dentro de Europa, así como los aspectos meteorológicos particulares que nos han proporcionado nuestras grandes bellezas naturales, recursos palpablemente colosales que efectivamente son ocultados desde las metrópolis española y francesa. Cada parte del territorio de nuestra amada Baskonia tiene su propio encanto intrínseco y privativo. No podemos decir lo mismo de los dirigentes políticos que pasan por ser parte de esta tierra, a los cuales, los soberanistas nabarros censuramos por sus engreimientos de grandeza, por su continuada soberbia, por haberle inculcado a la población de Nabarra la falsa idea de que son grandes- objetivamente no son nabarros como los demás, sino que son navarreros o falsos y/o erróneos nacionalistas- y, sobre todo, por seguir engañando a todos, a todos los habitantes de la Nabarra Plena y en general, al resto de habitantes del mundo, anteponiendo sus necesidades económicas primarias y exclusivas a la auténtica necesidad libertaria de los nabarros y nabarras.
Los actuales y falsos dirigentes políticos de las tierras de Baskonia, que en su día conformaron el Estado soberano de Nabarra, son los principales responsables políticos de que sigamos sin acceder o recuperar nuestra necesaria independencia. A pesar de que avanza este año 2010 y, en consecuencia, nos acercamos al plazo límite establecido por el Comité de Descolonización de los Pueblos de las Naciones Unidas para que recuperen su libertad los países todavía esclavizados, sojuzgados y sometidos, mediante la infame fórmula colonial, a naciones extranjeras, siguen lanzando falsas y vagas proclamas, intentando mantener la colonización y por ende, nuestra esclavitud.
Tengan presente esos falsos líderes y sus bases engañadas, que la recuperación de la plena independencia y soberanía del Estado de Nabarra, comienza por el ejercicio colectivo del reconocimiento de la ilegitimidad franco-española. La recuperación de nuestros Derechos Humanos, ciertamente inexistente en la actualidad en la totalidad del territorio del Estado de Nabarra, pasa exclusivamente por la acción y el ejercicio pacífico de la absoluta desobediencia política, civil y fiscal ante los imperios de la república de Francia y del reino de España. Nosotros los patriotas nabarros y nabarras debemos tener presente que ninguna ley impositora española o francesa, tiene legitimidad alguna en estas tierras. La independencia, no se pide realmente se coge, la independencia simplemente se ejerce, no se predica.
Hoy, tanto la diplomacia española como francesa, siguen moviéndose de forma furtiva y sibilina para que la Organización de las Naciones Unidas no incluya a Nabarra en la relación de países que deben adquirir o mejor dicho en nuestro caso, recuperar la soberanía e independencia de forma inmediata, porque mirando el calendario ya estamos en junio y el plazo para dicho trámite, obligado según las distintas resoluciones de la O.N.U., concluye el 31 de diciembre del presente año. A los patriotas y soberanistas nabarros y nabarras, realmente no nos asombra la apatía de esos políticos, pensadores, analistas,…, supuestamente independentista, soberanistas o simplemente tienen la desfachatez de autollamarse nabarros, ya que continuadamente demuestran con sus actos incoherentes que están altamente colonizados o incluso se les puede considerar en algunos casos que son agentes colonizadores. Es el momento de apartarlos del candelero político franco-español, es el momento de no acudir a la llamada a las urnas realizadas por el rey de España y el presidente de la república de Francia, es el momento de que el Pueblo Nabarro exija un gobierno propio, declarando de manera unilateral la independencia, recuperando de este modo la plena y necesaria soberanía de nuestro Estado, Nabarra.
La verdadera noción de la independencia
Soberanía de Navarra
La independencia es la condición de un País o Nación que no está sometido a la autoridad de otro u otros, es decir, ser sencillamente un Estado soberano. Hay que tener bien presente, que la libertad y la autonomía de un Estado, no depende de otro u otros. Para ello debemos tomar el término autonomía en el correcto y auténtico sentido íntegro del concepto, y no de la falsa autonomía con que han dotado a Nabarra las dos metrópolis, la francesa y la española, simple y llanamente para perpetuar su actual y demoledora dominación colonial. La total, absoluta y realmente única independencia política, supone para un País, bien sea Nabarra, Escocia, Flandes, Canarias, Cataluyna, o cualquier otro, la capacidad total de realizar un autogobierno efectivo y propio, por supuesto sin contar con algún tipo de injerencias extranjeras.
Este no es el caso del Estado de Nabarra, donde cualquier mequetrefe colonizador, bien francés o español, impone dictatorialmente en nuestra amada Baskonia su santa o mejor dicho maligna voluntad. ¿De qué les sirve a las autoridades autonómicas de los diferentes territorios nabarros decir que gobiernan en los mismos? Físicamente y tengámoslo presente que ni deciden y por lo tanto mucho menos administran. Son esos políticos extranjeros, con asiento y mando en Madrid y/o Paris, quienes finalmente determinan lo que van hacer con nuestro idioma, cultura, dinero, etc., a su vez de ser ellos y solo ellos, los que nos imponen sus severas leyes, ajenas a nuestro Derecho Pirenaico, a través de sus inquisitoriales tribunales y quienes incluso nos indican con quién podemos relacionarnos entre nosotros y con quién no, aquí y en la esfera mundial e internacional. En definitiva, fiscalizan, imponen y dirigen la vida de los nabarros y nabarras hasta reducirnos definitivamente a meros esclavos administrativos.
Si entramos detenidamente en el terreno económico, la independencia consiste en que cada Nación subsista por si misma, llegando incluso a ser capaz de producir lo que ciertamente necesita. Pero a decir verdad, este axioma tenía algún sentido en el pasado, en aquella época en la que era indudablemente posible la autarquía; si bien, el concepto de un País completamente autosuficiente jamás ha llegado a materializarse a lo largo de la historia de Humanidad. Hasta las tribus primitivas, como la nuestra, los vascones o indígenas europeos, comerciaban con las tribus bárbaras o extranjeras llegadas de fuera del continente, inicialmente mediante el método del trueque. De esa forma, un grupo de personas obtenía de otro, o mejor dicho de otros, lo que no era capaz de conseguir o producir por sí mismo, y por supuesto viceversa. La idea moderna de independencia económica se sustenta en la capacidad de sobrevivir o subsistir, y no meramente de la producción propia, sino del intercambio comercial, es decir, de lo que se produce en el País propio con lo que se genera en otras tierras ultraperiféricas, de forma que al final la balanza económica quede equilibrada. Si no en la balanza comercial, sí al menos el ajusto global de bienes y servicios políticos y económicos intercambiados.
Uno de los principales argumentos de nuestros detractores-es decir, de los enemigos de Nabarra y amantes de lo español o francés- es que estas tierras son incapaces de valerse por sí mismas, algo evidentemente falso, de hecho ya lo lograron nuestros mayores dentro del Reino de Nabarra. El nivel de vida actual en las tierras de Baskonia, a pesar de las nefastas políticas española y francesa, ciertamente corresponde o es equiparable a cualquier País europeo y occidental. Podemos afirmar incluso que es altamente superior al existente reino de España, debido a la avanzada cultura empresarial e iniciativa del Pueblo más antiguo de Europa, a nuestra cultura trabajadora y de investigación industrial. Además no debemos olvidarnos de nuestra lengua milenaria, el euskara, que es sin duda alguna europea y occidental a pesar de su antigüedad, de la misma forma que pueden considerarse occidentales a los portugueses e italianos, por ejemplo.
Los derivados de nuestra situación geoestratégica dentro de Europa, así como los aspectos meteorológicos particulares que nos han proporcionado nuestras grandes bellezas naturales, recursos palpablemente colosales que efectivamente son ocultados desde las metrópolis española y francesa. Cada parte del territorio de nuestra amada Baskonia tiene su propio encanto intrínseco y privativo. No podemos decir lo mismo de los dirigentes políticos que pasan por ser parte de esta tierra, a los cuales, los soberanistas nabarros censuramos por sus engreimientos de grandeza, por su continuada soberbia, por haberle inculcado a la población de Nabarra la falsa idea de que son grandes- objetivamente no son nabarros como los demás, sino que son navarreros o falsos y/o erróneos nacionalistas- y, sobre todo, por seguir engañando a todos, a todos los habitantes de la Nabarra Plena y en general, al resto de habitantes del mundo, anteponiendo sus necesidades económicas primarias y exclusivas a la auténtica necesidad libertaria de los nabarros y nabarras.
Los actuales y falsos dirigentes políticos de las tierras de Baskonia, que en su día conformaron el Estado soberano de Nabarra, son los principales responsables políticos de que sigamos sin acceder o recuperar nuestra necesaria independencia. A pesar de que avanza este año 2010 y, en consecuencia, nos acercamos al plazo límite establecido por el Comité de Descolonización de los Pueblos de las Naciones Unidas para que recuperen su libertad los países todavía esclavizados, sojuzgados y sometidos, mediante la infame fórmula colonial, a naciones extranjeras, siguen lanzando falsas y vagas proclamas, intentando mantener la colonización y por ende, nuestra esclavitud.
Tengan presente esos falsos líderes y sus bases engañadas, que la recuperación de la plena independencia y soberanía del Estado de Nabarra, comienza por el ejercicio colectivo del reconocimiento de la ilegitimidad franco-española. La recuperación de nuestros Derechos Humanos, ciertamente inexistente en la actualidad en la totalidad del territorio del Estado de Nabarra, pasa exclusivamente por la acción y el ejercicio pacífico de la absoluta desobediencia política, civil y fiscal ante los imperios de la república de Francia y del reino de España. Nosotros los patriotas nabarros y nabarras debemos tener presente que ninguna ley impositora española o francesa, tiene legitimidad alguna en estas tierras. La independencia, no se pide realmente se coge, la independencia simplemente se ejerce, no se predica.
Hoy, tanto la diplomacia española como francesa, siguen moviéndose de forma furtiva y sibilina para que la Organización de las Naciones Unidas no incluya a Nabarra en la relación de países que deben adquirir o mejor dicho en nuestro caso, recuperar la soberanía e independencia de forma inmediata, porque mirando el calendario ya estamos en junio y el plazo para dicho trámite, obligado según las distintas resoluciones de la O.N.U., concluye el 31 de diciembre del presente año. A los patriotas y soberanistas nabarros y nabarras, realmente no nos asombra la apatía de esos políticos, pensadores, analistas,…, supuestamente independentista, soberanistas o simplemente tienen la desfachatez de autollamarse nabarros, ya que continuadamente demuestran con sus actos incoherentes que están altamente colonizados o incluso se les puede considerar en algunos casos que son agentes colonizadores. Es el momento de apartarlos del candelero político franco-español, es el momento de no acudir a la llamada a las urnas realizadas por el rey de España y el presidente de la república de Francia, es el momento de que el Pueblo Nabarro exija un gobierno propio, declarando de manera unilateral la independencia, recuperando de este modo la plena y necesaria soberanía de nuestro Estado, Nabarra.
Estado de Nabarra. Descolonización mental
J.M.Unzueta
Estado de Nabarra. Descolonización mental
Soberanía de Navarra
“Pueblos libres, recordad esta máxima: Podemos adquirir la libertad, pero nunca se recupera una vez que se pierde”. Jean Jacques Rousseau, Filósofo ginebrino
Descolonización mental: Si hay algo que debemos tener bien claro y presente todos nosotros, es que el actual status del Pueblo Nabarro en sus exigidas relaciones con el reino de España y la república de Francia, es sencillamente la de un pueblo colonizado, por consiguiente sometido y subordinado. Para que ese sangrante status cambie, el Pueblo Nabarro debe despertar del letargo inducido que padece y ejercer de inmediato su pleno derecho a la soberanía y a la libertad. Estas nociones básicas, no pueden obviarse y menos aun ocultarse. No hay que perderse en improductivos disimulos, a base de juegos de palabras bonitas y expresiones vagas, que ciertamente no plantean ninguna alternativa para modificar el actual status políticos que nos vemos obligados a sufrir los nabarros a ambos lados del Pirineo.
Hay que interiorizar de una vez por todas, que lo primordial es reconocer y alegar con honradez e integridad, tanto patriótica como intelectual, que el primer movimiento para recuperar nuestra libertad y soberanía, pasa por tratar en su justa medida el problema de la colonización mental. Para ello hay que realizar, o mejor dicho seguir realizando, una necesaria y correcta información histórica, política e incluso jurídica, con las cuales ilustrar debidamente a la totalidad de la Nación Nabarra, de las particulares únicas y especiales de nuestro Estado, siguiendo pública y diariamente al pie de la letra, el Paradigma Nabarro(7). Así, todo nuestro trabajo debe estar encauzado hacia la total e imperiosa descolonización mental; primera del individuo nabarro y después de la Nación Nabarra, ya que inmediatamente a continuación, esto nos facilitará alcanzar de una forma más rápida o anticipada, la descolonización físico-política.
A la fecha de escritura de este libro o mejor dicho cuaderno, no podemos ocultar que la colonización política es total. Todas las instituciones existentes en el territorio de los nabarros son extranjeras y por lo tanto impuestas a los mismos. El colonizador a base de falsedades y mentiras ha conseguido que gran parte del Pueblo Nabarro se crea, no solo que sus opciones ideológicas están representadas en las dichas instituciones impuestas, sino inclusive han conseguido que los nabarros crean incluso que esas instituciones son suyas, además de obtener del pueblo colonizado que se crea con la peripecia suficiente de gobernarse así mismos, libremente, algo que es absolutamente falso, ya que ciertamente las decisiones finales se toman en las capitales de las metrópolis colonizadoras, es decir, se asignan e imponen a los nabarros desde Madrid y Paris.
Así pues, podemos llegar a manifestar sin ruborizarnos, hoy por hoy, que todos los partidos políticos que se estructuran dentro de los estados español y francés, presentándose a continuación a las urnas impuestas por esos estados colonizadores, que irrebatiblemente legitiman con dicho acto integrante a las constituciones blindadas de esos imperios, concluyentemente intransigentes con los derechos de los nabarros, que nos arrastran de forma consciente o inconsciente, pero ciertamente sin remisión a una brutal espiral negativa para el objetivo soberanista o patriótico, que incluso actualmente se atreven a predicar y dicen defender algunos de ellos, pero evidentemente son colaboradores directos y necesarios para la esclavitud política que sufre a día de hoy la Nación Nabarra.
El correcto conocimiento de nuestra historia política, es decir la del Reino de Nabarra, sumado a un análisis profundo y crítico de la actual situación de subordinación en la que estamos abocados en este presente perenne, nos sanará en gran medida nuestras mentes colonizadas. Repasando detenidamente el caminar históricos del Pueblo Nabarro desde la pérdida de la soberanía e independencia de nuestro Estado, podemos comprobar y apreciar con certeza matemática, la continuada y total pérdida del Derecho Pirenaico con el cual se organizaron nuestros antepasados en tiempos de libertad, algo solamente alcanzable de nuevo lejos de las instituciones españolas y francesas, por lo que debemos mirar y recurrir a Tribunales y Organismos Internaciones, acogiéndonos necesariamente al Ordenamiento Jurídico Internacional, tanto antiguo como moderno.
7. Navarra como paradigma. “Haria”, nº 23, Luís María Martínez Garate. 2007
Extraído del libro “NABARRA, Reflexiones de un Patriota” Iñigo Saldise Alda 2010
Estado de Nabarra. Descolonización mental
Soberanía de Navarra
“Pueblos libres, recordad esta máxima: Podemos adquirir la libertad, pero nunca se recupera una vez que se pierde”. Jean Jacques Rousseau, Filósofo ginebrino
Descolonización mental: Si hay algo que debemos tener bien claro y presente todos nosotros, es que el actual status del Pueblo Nabarro en sus exigidas relaciones con el reino de España y la república de Francia, es sencillamente la de un pueblo colonizado, por consiguiente sometido y subordinado. Para que ese sangrante status cambie, el Pueblo Nabarro debe despertar del letargo inducido que padece y ejercer de inmediato su pleno derecho a la soberanía y a la libertad. Estas nociones básicas, no pueden obviarse y menos aun ocultarse. No hay que perderse en improductivos disimulos, a base de juegos de palabras bonitas y expresiones vagas, que ciertamente no plantean ninguna alternativa para modificar el actual status políticos que nos vemos obligados a sufrir los nabarros a ambos lados del Pirineo.
Hay que interiorizar de una vez por todas, que lo primordial es reconocer y alegar con honradez e integridad, tanto patriótica como intelectual, que el primer movimiento para recuperar nuestra libertad y soberanía, pasa por tratar en su justa medida el problema de la colonización mental. Para ello hay que realizar, o mejor dicho seguir realizando, una necesaria y correcta información histórica, política e incluso jurídica, con las cuales ilustrar debidamente a la totalidad de la Nación Nabarra, de las particulares únicas y especiales de nuestro Estado, siguiendo pública y diariamente al pie de la letra, el Paradigma Nabarro(7). Así, todo nuestro trabajo debe estar encauzado hacia la total e imperiosa descolonización mental; primera del individuo nabarro y después de la Nación Nabarra, ya que inmediatamente a continuación, esto nos facilitará alcanzar de una forma más rápida o anticipada, la descolonización físico-política.
A la fecha de escritura de este libro o mejor dicho cuaderno, no podemos ocultar que la colonización política es total. Todas las instituciones existentes en el territorio de los nabarros son extranjeras y por lo tanto impuestas a los mismos. El colonizador a base de falsedades y mentiras ha conseguido que gran parte del Pueblo Nabarro se crea, no solo que sus opciones ideológicas están representadas en las dichas instituciones impuestas, sino inclusive han conseguido que los nabarros crean incluso que esas instituciones son suyas, además de obtener del pueblo colonizado que se crea con la peripecia suficiente de gobernarse así mismos, libremente, algo que es absolutamente falso, ya que ciertamente las decisiones finales se toman en las capitales de las metrópolis colonizadoras, es decir, se asignan e imponen a los nabarros desde Madrid y Paris.
Así pues, podemos llegar a manifestar sin ruborizarnos, hoy por hoy, que todos los partidos políticos que se estructuran dentro de los estados español y francés, presentándose a continuación a las urnas impuestas por esos estados colonizadores, que irrebatiblemente legitiman con dicho acto integrante a las constituciones blindadas de esos imperios, concluyentemente intransigentes con los derechos de los nabarros, que nos arrastran de forma consciente o inconsciente, pero ciertamente sin remisión a una brutal espiral negativa para el objetivo soberanista o patriótico, que incluso actualmente se atreven a predicar y dicen defender algunos de ellos, pero evidentemente son colaboradores directos y necesarios para la esclavitud política que sufre a día de hoy la Nación Nabarra.
El correcto conocimiento de nuestra historia política, es decir la del Reino de Nabarra, sumado a un análisis profundo y crítico de la actual situación de subordinación en la que estamos abocados en este presente perenne, nos sanará en gran medida nuestras mentes colonizadas. Repasando detenidamente el caminar históricos del Pueblo Nabarro desde la pérdida de la soberanía e independencia de nuestro Estado, podemos comprobar y apreciar con certeza matemática, la continuada y total pérdida del Derecho Pirenaico con el cual se organizaron nuestros antepasados en tiempos de libertad, algo solamente alcanzable de nuevo lejos de las instituciones españolas y francesas, por lo que debemos mirar y recurrir a Tribunales y Organismos Internaciones, acogiéndonos necesariamente al Ordenamiento Jurídico Internacional, tanto antiguo como moderno.
7. Navarra como paradigma. “Haria”, nº 23, Luís María Martínez Garate. 2007
Extraído del libro “NABARRA, Reflexiones de un Patriota” Iñigo Saldise Alda 2010
2010/06/09
Iruñea, junio de 2010
Iñigo Saldise Alda
El príncipe de Biana
Soberanía de Navarra
En la ciudad de Tutera, concretamente el 20 de enero del año 1423, el rey Carlos III de Nabarra, que ha pasado a la posteridad como el Noble, instauraba el título de príncipe de Biana para su nieto también llamado Carlos, legítimo heredero de su hija Blanca de Nabarra y con vistas de salvaguardar el Reino o Estado de los nabarros, de las garras ambiciosas de su yerno, el infante aragonés de origen castellano Juan de Trastámara, el cual ha pasado a la historiografía nabarra como el Usurpador.
A día de hoy, podemos afirmar sin ningún tipo de duda, que este título originariamente nabarro, también ha sido usurpado por el heredero al trono español, Don Felipe de Borbón y Grecia. Incluso de este acto se hace eco parte de la historiografía española, pues así lo menciona sin ningún tipo de pudor, ya consideran al infante Don Carlos de Borbón-Dos Sicilias, como legítimo dueño del título, ya que incluso se atreven a señalar a su madre, Doña Alicia de Borbón-Parma, como la legítima reina de todos los nabarros y nabarras, siguiendo para ello un falso orden histórico de sucesión, el cual es tan ilegítimo como aquel que aportan aquellos que sostienen a Don Felipe de Borbón y Grecia como príncipe de Biana.
A decir verdad, no han sido solo los miembros de la casa de Borbón quienes han suplantado de forma ilegal, al verdadero o la verdadera poseedora del título del heredero o heredera a la Corona de Nabarra. Tras la invasión militar española, sin previa declaración de guerra del año 1512 y el asentamiento de la ocupación genocida española en las tierras nabarras del sur del Pirineo, la casa de los Austrias, reinantes en el reino de España e iniciadores de la colonización de los nabarros surpirenaicos, utiliza de forma ilegítima y sin ningún tipo de rubor, los títulos de rey de Nabarra y del príncipe de Biana, buscando legitimarse ante un pueblo nabarro derrotado que sufría la terrible represión de la soldadesca española y la denominada Santa Inquisición, arma católica esencial e imprescindible para lograr el sometimiento de los nabarros surpirenaicos.
Volviendo a la casa de Borbón o Bourbon, inicialmente a la rama de los Anjou a la cual pertenece Don Felipe de Borbón y Grecia, debemos repasar el Tratado de Utrecht realizado en el año 1714, entre rey Felipe de Borbón, V de España y Louis XIV de Francia, este último también se auto titulaba como II de Nabarra. En dicho tratado el rey español renunció para él y todos sus herederos a todos los derechos sucesorios en Francia y Nabarra, en beneficio del delfín de Francia, el futuro Louis XV de Francia, el cual, a semejanza de su antecesor, también se auto titula como IV de Nabarra. Este Tratado nos indica, que en la guerra de sucesión española iniciada en el año 1833, ninguno de los pretendientes al trono español podía titularse como rey de los nabarros.
Legalmente el único miembro de la casa de Borbón, que ha ostentado de forma legítima el título de príncipe de Biana, fue Enrique de Borbón y Albret, que accedería al trono del Reino o Estado de Nabarra a la muerte por asesinato de su madre, la reina Juana III de Nabarra. Así, concretamente, e1 de abril del año 1553, en el bello palacio de Pau, la aún princesa de Biana, Juana de Albret, paría a un hijo varón, al cual le dan el mismo nombre que su abuelo el rey de Nabarra, Enrique II el Sangüesino.
Desde la instauración del título de príncipe de Biana, este tenía lo obligación de ser educado en la Corte del Reino Soberano de Nabarra. Por ello, tras el asesinato de Enrique III de Nabarra y IV de Francia, los Estado Generales de Nabarra pidieron al hijo de este, el delfín de Francia y futuro Louis XIII, su presencia en la Corte de Pau, pero este bajo consejo del cardenal Richelieu, no solo se niega, sino que renuncia al título de príncipe de Biana, tanto para él como para todos sus sucesores, es decir, para cualquier rama de la casa de Borbón. Pero por si esto no fuera poco, el testamento realizado en el año 1607 por Enrique III de Nabarra y IV de Francia, deja bien claro que el Reino de Nabarra, y por tanto todos sus títulos, era devueltos a la casa de los Albret, la cual posee en la actualidad herederos y herederas directos de Catalina de Foix y Juan de Albret, que dado el caso siguiendo el Derecho Pirenaico-antes leyes que reyes-podría volver a gobernar en un Estado Soberano de Nabarra, solo si así lo decidimos los nabarros y nabarras.
El príncipe de Biana
Soberanía de Navarra
En la ciudad de Tutera, concretamente el 20 de enero del año 1423, el rey Carlos III de Nabarra, que ha pasado a la posteridad como el Noble, instauraba el título de príncipe de Biana para su nieto también llamado Carlos, legítimo heredero de su hija Blanca de Nabarra y con vistas de salvaguardar el Reino o Estado de los nabarros, de las garras ambiciosas de su yerno, el infante aragonés de origen castellano Juan de Trastámara, el cual ha pasado a la historiografía nabarra como el Usurpador.
A día de hoy, podemos afirmar sin ningún tipo de duda, que este título originariamente nabarro, también ha sido usurpado por el heredero al trono español, Don Felipe de Borbón y Grecia. Incluso de este acto se hace eco parte de la historiografía española, pues así lo menciona sin ningún tipo de pudor, ya consideran al infante Don Carlos de Borbón-Dos Sicilias, como legítimo dueño del título, ya que incluso se atreven a señalar a su madre, Doña Alicia de Borbón-Parma, como la legítima reina de todos los nabarros y nabarras, siguiendo para ello un falso orden histórico de sucesión, el cual es tan ilegítimo como aquel que aportan aquellos que sostienen a Don Felipe de Borbón y Grecia como príncipe de Biana.
A decir verdad, no han sido solo los miembros de la casa de Borbón quienes han suplantado de forma ilegal, al verdadero o la verdadera poseedora del título del heredero o heredera a la Corona de Nabarra. Tras la invasión militar española, sin previa declaración de guerra del año 1512 y el asentamiento de la ocupación genocida española en las tierras nabarras del sur del Pirineo, la casa de los Austrias, reinantes en el reino de España e iniciadores de la colonización de los nabarros surpirenaicos, utiliza de forma ilegítima y sin ningún tipo de rubor, los títulos de rey de Nabarra y del príncipe de Biana, buscando legitimarse ante un pueblo nabarro derrotado que sufría la terrible represión de la soldadesca española y la denominada Santa Inquisición, arma católica esencial e imprescindible para lograr el sometimiento de los nabarros surpirenaicos.
Volviendo a la casa de Borbón o Bourbon, inicialmente a la rama de los Anjou a la cual pertenece Don Felipe de Borbón y Grecia, debemos repasar el Tratado de Utrecht realizado en el año 1714, entre rey Felipe de Borbón, V de España y Louis XIV de Francia, este último también se auto titulaba como II de Nabarra. En dicho tratado el rey español renunció para él y todos sus herederos a todos los derechos sucesorios en Francia y Nabarra, en beneficio del delfín de Francia, el futuro Louis XV de Francia, el cual, a semejanza de su antecesor, también se auto titula como IV de Nabarra. Este Tratado nos indica, que en la guerra de sucesión española iniciada en el año 1833, ninguno de los pretendientes al trono español podía titularse como rey de los nabarros.
Legalmente el único miembro de la casa de Borbón, que ha ostentado de forma legítima el título de príncipe de Biana, fue Enrique de Borbón y Albret, que accedería al trono del Reino o Estado de Nabarra a la muerte por asesinato de su madre, la reina Juana III de Nabarra. Así, concretamente, e1 de abril del año 1553, en el bello palacio de Pau, la aún princesa de Biana, Juana de Albret, paría a un hijo varón, al cual le dan el mismo nombre que su abuelo el rey de Nabarra, Enrique II el Sangüesino.
Desde la instauración del título de príncipe de Biana, este tenía lo obligación de ser educado en la Corte del Reino Soberano de Nabarra. Por ello, tras el asesinato de Enrique III de Nabarra y IV de Francia, los Estado Generales de Nabarra pidieron al hijo de este, el delfín de Francia y futuro Louis XIII, su presencia en la Corte de Pau, pero este bajo consejo del cardenal Richelieu, no solo se niega, sino que renuncia al título de príncipe de Biana, tanto para él como para todos sus sucesores, es decir, para cualquier rama de la casa de Borbón. Pero por si esto no fuera poco, el testamento realizado en el año 1607 por Enrique III de Nabarra y IV de Francia, deja bien claro que el Reino de Nabarra, y por tanto todos sus títulos, era devueltos a la casa de los Albret, la cual posee en la actualidad herederos y herederas directos de Catalina de Foix y Juan de Albret, que dado el caso siguiendo el Derecho Pirenaico-antes leyes que reyes-podría volver a gobernar en un Estado Soberano de Nabarra, solo si así lo decidimos los nabarros y nabarras.
Estado de Nabarra. La contaminación del colonialismo
J.M.Unzueta
Estado de Nabarra. La contaminación del colonialismo
Soberanía de Navarra
“Nada hay más temible que una ignorancia activa” Goethe. Poeta, novelista y científico alemán
http://www.hiru.com/es/historia/historia_12950.html
Leyendo la historia que transmiten estas organizaciones subvencionadas con el dinero de todos los contribuyentes, no tengo más remedio que denunciar a toda esta casta de pesebreros encima abertzales o abersisales, este tipo de espécimen son los que legitiman a los imperialistas Franco-Español-Vaticanistas, y lo peor que los textos de historia que estos pseudo-historiadores publican so los que se dan en las escuelas y universidades.
Solamente he indicado un párrafo sobre la historia que esta casta de falsarios cuenta.
Batalla que se produjo entre los castellanos y los franco-navarros el 30 de junio de 1521. Cuando el general francés Asparros reconquistó el reino de Navarra se dirigió a la Rioja. El emperador Carlos V tenía ya resuelto el conflicto de los Comuneros de Castilla, por lo que le pudo hacer frente y le obligó a retirarse. Asparros, a pesar de contar con pocos hombres, no esper oacute a tener ayuda, por considerar que el terreno le era propicio. Las tropas castellanas se impusieron rotundamente, mientras que los franco-navarros perdieron más de 5.000 soldados y el propio Asparros sufrió heridas graves. Como consecuencia de la batalla, Castilla recuperó Pamplona y toda la Alta Navarra.
Afortunadamente cada vez tenemos más compatriotas que son auténticos estatalistas nabarros y gracias a ellos va cayendo esa cortina parecida al telón de acero en la cual se narra siempre la historia de los conquistadores y colonizadores de Francia-España y el Estado Vaticano este último el peor, pues ha sido en toda la historia el ideólogo de todos los genocidios habidos y por haber.
He insertado estos párrafos de nuestros compatriotas Aitzol Altuna y Iñigo Saldise los cuales desmontan todas las mentiras de los historiadores pesebreros y vendidos al imperialismo y además “ABERTZALES”
La Familia Albret o Labrit (1486-1620)Por Aitzol Altuna
A la muerte de Isabel la Católica en 1504, Fernando se casa con Germania, pariente de los reyes navarros, con la pretensión de acceder así a la corona navarra de nuevo. Pero Germania era estéril y no le da el hijo, la excusa para conquistar Navarra, que Fernando deseaba. Entonces Fernando mira al lado de los ya mencionados beamonteses que encabeza otro conde de Lerín (hijo de otra hija de Juan II de Aragón), al que promete ayuda en su lucha intestina contra los agramonteses. Juan de Albret destierra al conde de Lerín por conspirador e indeseable. Fernando dice aplaudir la decisión y se compromete con su tropa a hacer cumplir el destierro para lo que pide a cambio villas y castillos fronterizos. Cuando el conde de Lerín llega a encontrarse con Fernando éste lo abraza y le hace dueño de inmensos territorios a cambio de su ayuda para conquistar Navarra.
Fernando se alía con Inglaterra donde gobernaba Enrique VIII. Quiere, dice Fernando, ayudar a los ingleses a recuperar la Guyena, que es como llamaban a Gascuña o Aquitania (que los ingleses perdieron tras la guerra de los 100 años contra Francia), para lo que solicita el paso de sus tropas por Navarra al rey Juan de Albret.
Además el papa Julio II había creado una Santa Liga para echar a los "herejes" franceses del norte de Italia y aliados de Navarra. Juan de Albret deniega el paso a las tropas de Fernando, no le hace falta, Vascongadas y Aragón son más que suficientes para pasar a Aquitania; Juan de Albret no se fía, es lógico tras lo del Conde de Lerín y el manifiesto deseo en el pasado de Fernando de gobernar Navarra. Curiosamente era la misma excusa que casi cuatro siglos antes había puesto Alfonso VIII para conquistar vascongadas, en ambas ocasiones con el beneplácito de la Iglesia romana como se verá.
Fadrique Álvarez de Toledo, duque de Alba, entra en Navarra y toma Pamplona en 1512 con ayuda de los beamonteses y el conde de Lerín (a estas alturas cuñado de Fernando y que históricamente representa la figura del traidor), y se olvida de Aquitania; con él van 1.000 soldados de armas, 2.500 caballeros y 6.000 infantes; los ingleses, que habían desembarcado en Pasaia y esperaban a Fernando en Baiona, elevan anclas y se vuelven a su isla, vistas las verdaderas intenciones de Fernando. En la toma de Tudela dirige las tropas aragonesas el arzobispo de Zaragoza, hijo bastardo de Fernando el Católico.
La excusa final para la conquista es la excomunión (Exigit contumacium) emitida por el Papa Julio II al rey de Navarra por apoyar al hereje rey de Francia Luis XII, esta carta es falsa pues tiene fecha del mismo día de la toma de Pamplona y no había faxes (aunque el Vaticano nunca la ha desmentido), de ahí que en Navarra Fernando II el Católico sea conocido como Fernando el Falsario. Tras la ocupación del viejo reino el duque de Alba manda un mensaje a Fernando donde dice que la conquista se "ha llevado a cabo para bien de la Iglesia y extirpación de la herejía".
Fernando será rey de Aragón (1479-1516) de Castilla (1474-1504), de Sicilia (1468-1516), de Nápoles (1504-16) y de Navarra (1512-16). Toda Navarra, incluida la Baja Navarra, la sexta merindad, queda en manos castellano-aragonesas, después del primer intento de conquista del reino 500 años antes por Fernando I de Castilla, a la sazón hijo de Sancho III el Mayor de Navarra.
Fernando Trastamara nació en 1452 en el pueblo de Sos, en el Palacio de Sada, límite entre Navarra y Aragón, gracias a que su madre, estando casi de parto, salió corriendo de Sangüesa (Navarra) para que su hijo naciera en tierras aragonesas; desde Sos se divisa el territorio de la familia de Javier y el monasterio de Leire, conocido luego como Sos del Rey Católico, de ahí la famosa frase Navarra de "mecagüen Sos" (del rey Católico), forma de insultar la memoria de este rey nefasto para Navarra, comparable en este adjetivo a Alfonso VIII o a Julio Cesar.
Juan de Albret promete: "volveré".
En 1513, con ayuda francesa, Juan de Albret toma Garazi (Sant Jean de Pie de Port, como se dice en gascón), que era controlado por las tropas del duque de Alba, y se dirige a Pamplona. El duque de Alba avisado de la toma de Garazi llega antes a Pamplona y se encierra en ella. Juan de Albert no consigue rendir la fortaleza y las tropas de refresco del rey francés Luis XII no llegan, se habían dirigido a la costa temerosas del ataque inglés; las que sí llegan son las nuevas tropas castellanas. Juan de Albert huye, los gipuzkoanos oñacinos atacan a la retaguardia de Juan de Albert que lleva la artillería pesada en su paso por Belate y le roban los 12 cañones que aparecían desde entonces en el escudo de Gipuzkoa (hoy eliminados). Gipuzkoa había sido conquista e integrada en Castilla desde hace tres siglos, pese a que siga habiendo partidarios de volver a su Estado original, y obligada a defender su territorio para el rey castellano.
En primavera de 1513 Juan intenta regresar pero Fernando se le adelanta, compra al rey de Francia al que le da la codiciada ciudad de Milán para que no apoye al rey navarro.
En 1515 oficialmente Navarra pasa a formar parte de Castilla.
En 1516 muere Fernando el Católico, que acabó por conquista con el Reino de Navarra. El nieto de Fernando será el nuevo rey del sur de Navarra, se trata de Carlos V de Alemania, que se autoproclama a su vez Carlos I de España; es el primer rey español, pues Fernando nunca reinó sobre Castilla, que estaba en manos de su hija, Juana la Loca (llamada así por sus problemas mentales), o de su yerno el Alemán Felipe el Hermoso (ambos padres de Carlos) y después en manos del Cardenal Cisneros. Precisamente el Cardenal Cisneros asume la regencia mientras llega el nuevo rey. Este Cardenal ordenó la destrucción de los 116 castillos navarros y el desmochamiento (bajar la altura) de algunas iglesias usadas como fortalezas y el derribo de los monasterios de Santa Elualia y San Francisco.
Carlos será Carlos I de España, V de Alemania y V de Navarra, gobernará sobre uno de los mayores imperios jamás conocidos en la historia gracias a sus colonias por todo el mundo, será el primer rey español y marcará el declive del Imperio Castellano, que a partir de este rey entrará poco a poco en decadencia.
Carlos promete devolver Navarra a sus legítimos reyes antes de seis meses; este pacto se firma ante el rey francés en Noyon, previa llegada de Carlos a España por primera vez, pues había nacido en Gante (Bélgica) y criado con su abuelo paterno (apenas sabía castellano), el duque alemán Maximiliano I. Carlos no cumple su palabra, lógicamente.
Su reinado empieza mal, los comuneros castellanos ven en él a un extranjero y se sublevan.
Juan III de Albret se hace de nuevo con el mando de la legítima corona Navarra, quiere aprovechar el momento de debilidad castellana con la sublevación comunera, y en 1516 el mismo rey de Francia Francisco I se lo propone y brinda ayuda. Juan se dirige a Pamplona, donde se reuniría con el mariscal navarro Pedro que con 1.200 navarros había ido al Ronkal para ir reclutando tropas entre el pueblo que se le une de forma entusiasta. Pero Pedro es derrotado por el también mariscal castellano Villalba sin lograr unirse a las tropas de Juan de Albert. El padre de San Francisco Javier, el agramontés Juan de Jaso (Doctor en Derecho y Presidente del Real Consejo, por tanto la familia navarra más importante de la frontera aragonesa), y dos hermanos suyos huyen a Francia donde muere el padre que no resiste la pérdida de su castillo, del siglo X, que había sido destruido por el ejército castellano-aragonés por orden del Cardenal Cisneros. Javier, el pequeño de todos los hermanos tenía 12 años y se queda con su madre viviendo en las ruinas del castillo.
El nombre de Javier sería una deformación de la palabra Etxeberria-Exaberria-Exabier-Xabier.
Enrique II de Albret (1517-55) hereda el reino de su padre Juan III, que muere también antes de finalizar ese año 1516 en el Bearn donde había huido, y tras la excomunión de su madre por el Papa. Enrique sigue la lucha, en 1521 pone su tropa en manos del mariscal francés Asparros (Andrés de Foix, señor de Asparros) que toma casi sin resistencia Pamplona, salvo la fortaleza. Ignacio de Loiola es el capitán de la misma (oñacino favorable al rey castellano), es finalmente herido y sólo entonces rinde la fortaleza. Ignacio vuelve a su torre en Loiola, Azpeitia, y se recupera, abandona toda su vida anterior de crápula y soldado, comenzando su peregrinaje a Montserrat y luego a Jerusalén, donde decide crear la Compañía de Jesús.
Asparros conquista ahora Navarra entera. Pero no se detiene ahí, las órdenes de Francisco I de Francia son hacer uno con los sublevados comuneros castellanos y buscar la ruina de Carlos I, Navarra ahora es secundaria para el rey francés. Pero a Asparros se le resiste Logroño y en ese ínterin son derrotados los comuneros castellanos. Miles de castellanos vienen ahora a hacer frente a Asparros el cual recula y los espera en la explanada de Noain (Sierra de Erreniega), cerca de Pamplona, sin entrar en la ciudad que lo haría invencible. Los castellanos son el triple que las tropas de Asparros (entre ellos gipuzkoanos reclutados por el rey castellano según los Fueros), Asparros cuenta con: unos 1.000 navarros y 3.000 bearneses. Asparros tampoco espera a que se les unan las tropas que aún están en Pamplona y las de Tafalla (unos 8.000 hombres más).
La cabezonada le sale cara a Enrique de Albret que ve como su ejército es derrotado en Noain el 30 de junio de 1521 y huye a Francia, Navarra desaparece como reino.
Los últimos castillos en caer son los Amaiur y Hondarrabia. En Amaiur se refugian los dos hermanos de Javier, Miguel y Juan que habían vuelto para seguir luchando junto con otros 200 navarros. Al caer Amaiur ese año 1521 y arrasado el castillo hasta sus cimientos (Amaiur será desde entonces símbolo de la libertad navarra y vasca), los últimos navarros libres se refugian en la recién tomada, por el hijo del Mariscal Pedro de Navarra (el también Pedro), Hondarrabia; son unos 1.000, entre ellos Miguel y Juan de Jaso que habían logrado huir de la prisión de Pamplona donde habían sido confinados.
El 30 de junio 1522 las tropas castellanas lograron una importante victoria contra los señores de Urtubia y Semper (labortanos gamboinos, favorables a Navarra), que conducían a sus hombres desde la Fortaleza de Hondarrabia hasta el alto de Aldabe, donde acampaban las tropas castellanas, al creer que las teas que veían venir desde Oiartzun eran refuerzos y no gente haciéndose pasar por tales acompañados por la oscuridad de la noche; los Señores de Urtubia y Semper huyen y son finalmente derrotados. Este acontecimiento es el que da lugar al alarde de San Marcial de Hondarrabia.
El 25 de marzo de 1524, tras una batalla muy desigual, cae Hondarrabia, Miguel y Juan de Jaso y Pedro de Navarra son amnistiados por Carlos V, pero obligados después a jurarle fidelidad en Burgos, y se van de la fortaleza son sus estandartes y tropa navarra (no había tropa francesa en la toma de Hondarrabia).
Aquí acaba la historia de Navarra como reino independiente. Castilla crea una guarnición militar en el centro de Pamplona, amurallándola fuertemente para controlar el reino; la ocupación militar duró tres siglos. Carlos I de España cambió todo el clero de Pamplona que será a partir de entonces pro-castellano.
Reflexión histórico-política de la batalla de Noain por Iñigo Saldise(año 2009)
En una batalla cruenta, más de 5.000 navarros quedaron tendidos muertos en el suelo, víctimas del ejército español. La libertad de los vasco(ne)s surpirenaicos llegaba a su fin. Para nosotros, los soberanistas navarros de hoy, el recuerdo del valor de esas tropas navarras permanece vivo en nuestro recuerdo, manteniendo su querella presente, por la recuperación de la soberanía para el Estado vasco(n).
Como en los últimos años, desde Nabarralde, llevamos realizando unos actos serios y en conciencia, encaminados a honrar, a aquellos más de 5.000 héroes de nuestra amada patria, que acabaron sus días luchando por la libertad de Navarra. Estos actos se realizan concretamente en Getze, lugar donde está situado un conjunto monumental en su honor.
Los navarros de hoy, 488 años después, no nos hemos rendido y seguimos reclamando la soberanía para nuestro Estado, el cual nos traerá la libertad, ante la imposición tiránica a la que nos someten el reino de España y la república de Francia.
Hoy, los navarros sufrimos las imposiciones militares, políticas, económicas y culturales, aún así, formamos una sociedad viva y creadora, por eso el pueblo vasco(n) continúa luchando por su independencia. Hoy somos nosotros los que hemos tomado el testigo de nuestros antepasados tras la invasión y ocupación de nuestro país, que siguieron firmes y fieles, con las labores de recuperación de la soberanía del Estado de Navarra.
Los más de 5.000 navarros que murieron combatiendo por la libertad, en la denominada batalla de Noain, no deben ser olvidados, pues su lucha no fue en balde. Son un ejemplo para nosotros y por eso hay que recordarles, hay que honrarles, hay que mantener viva su memoria para las generaciones venideras, a través de nuestro esfuerzo libertario, pues son un ejemplo del carácter propio navarro.
Estado de Nabarra. La contaminación del colonialismo
Soberanía de Navarra
“Nada hay más temible que una ignorancia activa” Goethe. Poeta, novelista y científico alemán
http://www.hiru.com/es/historia/historia_12950.html
Leyendo la historia que transmiten estas organizaciones subvencionadas con el dinero de todos los contribuyentes, no tengo más remedio que denunciar a toda esta casta de pesebreros encima abertzales o abersisales, este tipo de espécimen son los que legitiman a los imperialistas Franco-Español-Vaticanistas, y lo peor que los textos de historia que estos pseudo-historiadores publican so los que se dan en las escuelas y universidades.
Solamente he indicado un párrafo sobre la historia que esta casta de falsarios cuenta.
Batalla que se produjo entre los castellanos y los franco-navarros el 30 de junio de 1521. Cuando el general francés Asparros reconquistó el reino de Navarra se dirigió a la Rioja. El emperador Carlos V tenía ya resuelto el conflicto de los Comuneros de Castilla, por lo que le pudo hacer frente y le obligó a retirarse. Asparros, a pesar de contar con pocos hombres, no esper oacute a tener ayuda, por considerar que el terreno le era propicio. Las tropas castellanas se impusieron rotundamente, mientras que los franco-navarros perdieron más de 5.000 soldados y el propio Asparros sufrió heridas graves. Como consecuencia de la batalla, Castilla recuperó Pamplona y toda la Alta Navarra.
Afortunadamente cada vez tenemos más compatriotas que son auténticos estatalistas nabarros y gracias a ellos va cayendo esa cortina parecida al telón de acero en la cual se narra siempre la historia de los conquistadores y colonizadores de Francia-España y el Estado Vaticano este último el peor, pues ha sido en toda la historia el ideólogo de todos los genocidios habidos y por haber.
He insertado estos párrafos de nuestros compatriotas Aitzol Altuna y Iñigo Saldise los cuales desmontan todas las mentiras de los historiadores pesebreros y vendidos al imperialismo y además “ABERTZALES”
La Familia Albret o Labrit (1486-1620)Por Aitzol Altuna
A la muerte de Isabel la Católica en 1504, Fernando se casa con Germania, pariente de los reyes navarros, con la pretensión de acceder así a la corona navarra de nuevo. Pero Germania era estéril y no le da el hijo, la excusa para conquistar Navarra, que Fernando deseaba. Entonces Fernando mira al lado de los ya mencionados beamonteses que encabeza otro conde de Lerín (hijo de otra hija de Juan II de Aragón), al que promete ayuda en su lucha intestina contra los agramonteses. Juan de Albret destierra al conde de Lerín por conspirador e indeseable. Fernando dice aplaudir la decisión y se compromete con su tropa a hacer cumplir el destierro para lo que pide a cambio villas y castillos fronterizos. Cuando el conde de Lerín llega a encontrarse con Fernando éste lo abraza y le hace dueño de inmensos territorios a cambio de su ayuda para conquistar Navarra.
Fernando se alía con Inglaterra donde gobernaba Enrique VIII. Quiere, dice Fernando, ayudar a los ingleses a recuperar la Guyena, que es como llamaban a Gascuña o Aquitania (que los ingleses perdieron tras la guerra de los 100 años contra Francia), para lo que solicita el paso de sus tropas por Navarra al rey Juan de Albret.
Además el papa Julio II había creado una Santa Liga para echar a los "herejes" franceses del norte de Italia y aliados de Navarra. Juan de Albret deniega el paso a las tropas de Fernando, no le hace falta, Vascongadas y Aragón son más que suficientes para pasar a Aquitania; Juan de Albret no se fía, es lógico tras lo del Conde de Lerín y el manifiesto deseo en el pasado de Fernando de gobernar Navarra. Curiosamente era la misma excusa que casi cuatro siglos antes había puesto Alfonso VIII para conquistar vascongadas, en ambas ocasiones con el beneplácito de la Iglesia romana como se verá.
Fadrique Álvarez de Toledo, duque de Alba, entra en Navarra y toma Pamplona en 1512 con ayuda de los beamonteses y el conde de Lerín (a estas alturas cuñado de Fernando y que históricamente representa la figura del traidor), y se olvida de Aquitania; con él van 1.000 soldados de armas, 2.500 caballeros y 6.000 infantes; los ingleses, que habían desembarcado en Pasaia y esperaban a Fernando en Baiona, elevan anclas y se vuelven a su isla, vistas las verdaderas intenciones de Fernando. En la toma de Tudela dirige las tropas aragonesas el arzobispo de Zaragoza, hijo bastardo de Fernando el Católico.
La excusa final para la conquista es la excomunión (Exigit contumacium) emitida por el Papa Julio II al rey de Navarra por apoyar al hereje rey de Francia Luis XII, esta carta es falsa pues tiene fecha del mismo día de la toma de Pamplona y no había faxes (aunque el Vaticano nunca la ha desmentido), de ahí que en Navarra Fernando II el Católico sea conocido como Fernando el Falsario. Tras la ocupación del viejo reino el duque de Alba manda un mensaje a Fernando donde dice que la conquista se "ha llevado a cabo para bien de la Iglesia y extirpación de la herejía".
Fernando será rey de Aragón (1479-1516) de Castilla (1474-1504), de Sicilia (1468-1516), de Nápoles (1504-16) y de Navarra (1512-16). Toda Navarra, incluida la Baja Navarra, la sexta merindad, queda en manos castellano-aragonesas, después del primer intento de conquista del reino 500 años antes por Fernando I de Castilla, a la sazón hijo de Sancho III el Mayor de Navarra.
Fernando Trastamara nació en 1452 en el pueblo de Sos, en el Palacio de Sada, límite entre Navarra y Aragón, gracias a que su madre, estando casi de parto, salió corriendo de Sangüesa (Navarra) para que su hijo naciera en tierras aragonesas; desde Sos se divisa el territorio de la familia de Javier y el monasterio de Leire, conocido luego como Sos del Rey Católico, de ahí la famosa frase Navarra de "mecagüen Sos" (del rey Católico), forma de insultar la memoria de este rey nefasto para Navarra, comparable en este adjetivo a Alfonso VIII o a Julio Cesar.
Juan de Albret promete: "volveré".
En 1513, con ayuda francesa, Juan de Albret toma Garazi (Sant Jean de Pie de Port, como se dice en gascón), que era controlado por las tropas del duque de Alba, y se dirige a Pamplona. El duque de Alba avisado de la toma de Garazi llega antes a Pamplona y se encierra en ella. Juan de Albert no consigue rendir la fortaleza y las tropas de refresco del rey francés Luis XII no llegan, se habían dirigido a la costa temerosas del ataque inglés; las que sí llegan son las nuevas tropas castellanas. Juan de Albert huye, los gipuzkoanos oñacinos atacan a la retaguardia de Juan de Albert que lleva la artillería pesada en su paso por Belate y le roban los 12 cañones que aparecían desde entonces en el escudo de Gipuzkoa (hoy eliminados). Gipuzkoa había sido conquista e integrada en Castilla desde hace tres siglos, pese a que siga habiendo partidarios de volver a su Estado original, y obligada a defender su territorio para el rey castellano.
En primavera de 1513 Juan intenta regresar pero Fernando se le adelanta, compra al rey de Francia al que le da la codiciada ciudad de Milán para que no apoye al rey navarro.
En 1515 oficialmente Navarra pasa a formar parte de Castilla.
En 1516 muere Fernando el Católico, que acabó por conquista con el Reino de Navarra. El nieto de Fernando será el nuevo rey del sur de Navarra, se trata de Carlos V de Alemania, que se autoproclama a su vez Carlos I de España; es el primer rey español, pues Fernando nunca reinó sobre Castilla, que estaba en manos de su hija, Juana la Loca (llamada así por sus problemas mentales), o de su yerno el Alemán Felipe el Hermoso (ambos padres de Carlos) y después en manos del Cardenal Cisneros. Precisamente el Cardenal Cisneros asume la regencia mientras llega el nuevo rey. Este Cardenal ordenó la destrucción de los 116 castillos navarros y el desmochamiento (bajar la altura) de algunas iglesias usadas como fortalezas y el derribo de los monasterios de Santa Elualia y San Francisco.
Carlos será Carlos I de España, V de Alemania y V de Navarra, gobernará sobre uno de los mayores imperios jamás conocidos en la historia gracias a sus colonias por todo el mundo, será el primer rey español y marcará el declive del Imperio Castellano, que a partir de este rey entrará poco a poco en decadencia.
Carlos promete devolver Navarra a sus legítimos reyes antes de seis meses; este pacto se firma ante el rey francés en Noyon, previa llegada de Carlos a España por primera vez, pues había nacido en Gante (Bélgica) y criado con su abuelo paterno (apenas sabía castellano), el duque alemán Maximiliano I. Carlos no cumple su palabra, lógicamente.
Su reinado empieza mal, los comuneros castellanos ven en él a un extranjero y se sublevan.
Juan III de Albret se hace de nuevo con el mando de la legítima corona Navarra, quiere aprovechar el momento de debilidad castellana con la sublevación comunera, y en 1516 el mismo rey de Francia Francisco I se lo propone y brinda ayuda. Juan se dirige a Pamplona, donde se reuniría con el mariscal navarro Pedro que con 1.200 navarros había ido al Ronkal para ir reclutando tropas entre el pueblo que se le une de forma entusiasta. Pero Pedro es derrotado por el también mariscal castellano Villalba sin lograr unirse a las tropas de Juan de Albert. El padre de San Francisco Javier, el agramontés Juan de Jaso (Doctor en Derecho y Presidente del Real Consejo, por tanto la familia navarra más importante de la frontera aragonesa), y dos hermanos suyos huyen a Francia donde muere el padre que no resiste la pérdida de su castillo, del siglo X, que había sido destruido por el ejército castellano-aragonés por orden del Cardenal Cisneros. Javier, el pequeño de todos los hermanos tenía 12 años y se queda con su madre viviendo en las ruinas del castillo.
El nombre de Javier sería una deformación de la palabra Etxeberria-Exaberria-Exabier-Xabier.
Enrique II de Albret (1517-55) hereda el reino de su padre Juan III, que muere también antes de finalizar ese año 1516 en el Bearn donde había huido, y tras la excomunión de su madre por el Papa. Enrique sigue la lucha, en 1521 pone su tropa en manos del mariscal francés Asparros (Andrés de Foix, señor de Asparros) que toma casi sin resistencia Pamplona, salvo la fortaleza. Ignacio de Loiola es el capitán de la misma (oñacino favorable al rey castellano), es finalmente herido y sólo entonces rinde la fortaleza. Ignacio vuelve a su torre en Loiola, Azpeitia, y se recupera, abandona toda su vida anterior de crápula y soldado, comenzando su peregrinaje a Montserrat y luego a Jerusalén, donde decide crear la Compañía de Jesús.
Asparros conquista ahora Navarra entera. Pero no se detiene ahí, las órdenes de Francisco I de Francia son hacer uno con los sublevados comuneros castellanos y buscar la ruina de Carlos I, Navarra ahora es secundaria para el rey francés. Pero a Asparros se le resiste Logroño y en ese ínterin son derrotados los comuneros castellanos. Miles de castellanos vienen ahora a hacer frente a Asparros el cual recula y los espera en la explanada de Noain (Sierra de Erreniega), cerca de Pamplona, sin entrar en la ciudad que lo haría invencible. Los castellanos son el triple que las tropas de Asparros (entre ellos gipuzkoanos reclutados por el rey castellano según los Fueros), Asparros cuenta con: unos 1.000 navarros y 3.000 bearneses. Asparros tampoco espera a que se les unan las tropas que aún están en Pamplona y las de Tafalla (unos 8.000 hombres más).
La cabezonada le sale cara a Enrique de Albret que ve como su ejército es derrotado en Noain el 30 de junio de 1521 y huye a Francia, Navarra desaparece como reino.
Los últimos castillos en caer son los Amaiur y Hondarrabia. En Amaiur se refugian los dos hermanos de Javier, Miguel y Juan que habían vuelto para seguir luchando junto con otros 200 navarros. Al caer Amaiur ese año 1521 y arrasado el castillo hasta sus cimientos (Amaiur será desde entonces símbolo de la libertad navarra y vasca), los últimos navarros libres se refugian en la recién tomada, por el hijo del Mariscal Pedro de Navarra (el también Pedro), Hondarrabia; son unos 1.000, entre ellos Miguel y Juan de Jaso que habían logrado huir de la prisión de Pamplona donde habían sido confinados.
El 30 de junio 1522 las tropas castellanas lograron una importante victoria contra los señores de Urtubia y Semper (labortanos gamboinos, favorables a Navarra), que conducían a sus hombres desde la Fortaleza de Hondarrabia hasta el alto de Aldabe, donde acampaban las tropas castellanas, al creer que las teas que veían venir desde Oiartzun eran refuerzos y no gente haciéndose pasar por tales acompañados por la oscuridad de la noche; los Señores de Urtubia y Semper huyen y son finalmente derrotados. Este acontecimiento es el que da lugar al alarde de San Marcial de Hondarrabia.
El 25 de marzo de 1524, tras una batalla muy desigual, cae Hondarrabia, Miguel y Juan de Jaso y Pedro de Navarra son amnistiados por Carlos V, pero obligados después a jurarle fidelidad en Burgos, y se van de la fortaleza son sus estandartes y tropa navarra (no había tropa francesa en la toma de Hondarrabia).
Aquí acaba la historia de Navarra como reino independiente. Castilla crea una guarnición militar en el centro de Pamplona, amurallándola fuertemente para controlar el reino; la ocupación militar duró tres siglos. Carlos I de España cambió todo el clero de Pamplona que será a partir de entonces pro-castellano.
Reflexión histórico-política de la batalla de Noain por Iñigo Saldise(año 2009)
En una batalla cruenta, más de 5.000 navarros quedaron tendidos muertos en el suelo, víctimas del ejército español. La libertad de los vasco(ne)s surpirenaicos llegaba a su fin. Para nosotros, los soberanistas navarros de hoy, el recuerdo del valor de esas tropas navarras permanece vivo en nuestro recuerdo, manteniendo su querella presente, por la recuperación de la soberanía para el Estado vasco(n).
Como en los últimos años, desde Nabarralde, llevamos realizando unos actos serios y en conciencia, encaminados a honrar, a aquellos más de 5.000 héroes de nuestra amada patria, que acabaron sus días luchando por la libertad de Navarra. Estos actos se realizan concretamente en Getze, lugar donde está situado un conjunto monumental en su honor.
Los navarros de hoy, 488 años después, no nos hemos rendido y seguimos reclamando la soberanía para nuestro Estado, el cual nos traerá la libertad, ante la imposición tiránica a la que nos someten el reino de España y la república de Francia.
Hoy, los navarros sufrimos las imposiciones militares, políticas, económicas y culturales, aún así, formamos una sociedad viva y creadora, por eso el pueblo vasco(n) continúa luchando por su independencia. Hoy somos nosotros los que hemos tomado el testigo de nuestros antepasados tras la invasión y ocupación de nuestro país, que siguieron firmes y fieles, con las labores de recuperación de la soberanía del Estado de Navarra.
Los más de 5.000 navarros que murieron combatiendo por la libertad, en la denominada batalla de Noain, no deben ser olvidados, pues su lucha no fue en balde. Son un ejemplo para nosotros y por eso hay que recordarles, hay que honrarles, hay que mantener viva su memoria para las generaciones venideras, a través de nuestro esfuerzo libertario, pues son un ejemplo del carácter propio navarro.
2010/06/06
Estado de Nabarra. Individuos o agentes colonizados
J.M.Unzueta
Estado de Nabarra. Individuos o agentes colonizados
Soberanía de Navarra
“La más poderosa de las armas de la ignorancia, la difusión de material impreso”. León Tolstoy, Escritor ruso
Individuos o agentes colonizados: A los individuos realmente colonizados se les distinguen fácilmente gracias a una cierta predisposición que gozan, la cual podemos comprobar simplemente a través de su actitud corporal. Estos tipos parecen que van a lanzarse a hacer una reverencia en cualquier momento, cuando hablan con una persona a la que consideran mejor colocada dentro de la jerarquía social establecida por el imperio o metrópoli.
Si nos fijamos bien, estos personajes se inclinan incluso de forma inconscientemente y a la vez lanzan, algunas veces, una sonrisa que podíamos clasificar entre afable y bobalicona. Si el interlocutor que tienen enfrente es un agente político de la gran metrópoli, sin afectar efectivamente mucho su jerarquía dentro del escalafón de mando del imperio, nuestros “héroes” no dudan en hacer un señalado y supremo esfuerzo de sumisión, subordinación, acatamiento y pleitesía, desviviéndose de forma total para agradar al agente político foráneo. Incluso, en algunos casos llegan a imitar su acento, en la firme convicción y certeza de que el suyo es plebeyo, humilde e incluso incorrecto. De hecho, tras llamativas declaraciones de amor a su tierra, lengua y costumbres, los colonizados realmente desprecian de forma profunda a su propio Pueblo, incluidas sus costumbres y lengua, siendo únicamente soportables si estas están en tono de fiesta, verbena, jarana o marcha.
Indudablemente los colonizados en el fondo de su ser consideran a los suyos, a su Pueblo, gente ruin, salvaje, despreciable y de la que le conviene concluyentemente desmarcarse, no sea que lo vayan a confundir desde el imperio con ser uno de ellos.
Cualquier mínima atención que reciba de los metropolitanos es exhibida como un gran logro. Para los colonizados, lo que viene de la metrópoli siempre es digno de apología y de imitación, mientras que cualquier movimiento que se hace en su tierra es sospechoso y más si este es propiamente soberanista, porque para ellos, de los suyos nunca puede salir nadie, ni nada bueno. Por eso destacan a bombo y platillo la llegada de cualquier dirigente y famoso metropolitano, mientras ningunean sistemáticamente a cualquiera de sus paisanos sospechosos de tener un mensaje político propio y correcto o simplemente ser una persona con talento. A esa endofobia o aversión a lo de dentro o propio, le llaman sin ningún tipo de vergüenza, ser cosmopolita y moderno.
Pero lo que más odian los colonizados realmente, es que alguien de su Pueblo ose criticar la actual superioridad manifiesta del colonizador, pues hay que ocultar que ésta conseguida con la imposición militar, política, social, cultural y eclesiástica. Eso efectivamente no lo pueden aguantar, pues entonces alguien está incomodando a su dueño. Los que critican ponen en serio peligro el statu quo impositivo de la metrópoli y por ello, el pánfilo conformismo en que los colonizados confían en prosperar a costa de la libertad del Pueblo al que objetivamente pertenecen. Cualquier oposición es considerada una crítica destructiva, una acción verdaderamente agresiva y corrosiva, frente a la cual los colonizados pueden y deben hacer méritos suficientes, desplegando una vez más, su lealtad servil, indigna y rastrera, poniéndose a la cabeza del linchamiento de los querellantes propios del País, llegando sin dudar a levantar y enarbolar la bandera patria del colonizador, su amo y dueño, para aplastar a continuación a los suyos, a su Pueblo.
Ah, pero cuando los colonizados alcanzan algún tipo de poder, agárrense los machos y las hembras. El caciquismo y despotismo cipayo que comienzan a emanar, es para echarse apresuradamente a temblar. Pobre de aquél o aquella que ose solo toserles, porque entonces sabrán cuanto han aprendido de los conquistadores. Por todo ello, debemos comprender de forma precisa, que para acabar con el colonialismo que sufre actualmente el Estado de Nabarra a manos españoles y franceses, primero tenemos que dejar de pensar y vivir como colonizados. Tenemos la necesidad imperiosa de descolonizar primero nuestras mentes, para poder así luchar por nuestra libertad y a su vez, para la libertad de la totalidad de nuestro Pueblo y País.
Extraído del libro “NABARRA, Reflexiones de un Patriota” Iñigo Saldise Alda 2010
Estado de Nabarra. Individuos o agentes colonizados
Soberanía de Navarra
“La más poderosa de las armas de la ignorancia, la difusión de material impreso”. León Tolstoy, Escritor ruso
Individuos o agentes colonizados: A los individuos realmente colonizados se les distinguen fácilmente gracias a una cierta predisposición que gozan, la cual podemos comprobar simplemente a través de su actitud corporal. Estos tipos parecen que van a lanzarse a hacer una reverencia en cualquier momento, cuando hablan con una persona a la que consideran mejor colocada dentro de la jerarquía social establecida por el imperio o metrópoli.
Si nos fijamos bien, estos personajes se inclinan incluso de forma inconscientemente y a la vez lanzan, algunas veces, una sonrisa que podíamos clasificar entre afable y bobalicona. Si el interlocutor que tienen enfrente es un agente político de la gran metrópoli, sin afectar efectivamente mucho su jerarquía dentro del escalafón de mando del imperio, nuestros “héroes” no dudan en hacer un señalado y supremo esfuerzo de sumisión, subordinación, acatamiento y pleitesía, desviviéndose de forma total para agradar al agente político foráneo. Incluso, en algunos casos llegan a imitar su acento, en la firme convicción y certeza de que el suyo es plebeyo, humilde e incluso incorrecto. De hecho, tras llamativas declaraciones de amor a su tierra, lengua y costumbres, los colonizados realmente desprecian de forma profunda a su propio Pueblo, incluidas sus costumbres y lengua, siendo únicamente soportables si estas están en tono de fiesta, verbena, jarana o marcha.
Indudablemente los colonizados en el fondo de su ser consideran a los suyos, a su Pueblo, gente ruin, salvaje, despreciable y de la que le conviene concluyentemente desmarcarse, no sea que lo vayan a confundir desde el imperio con ser uno de ellos.
Cualquier mínima atención que reciba de los metropolitanos es exhibida como un gran logro. Para los colonizados, lo que viene de la metrópoli siempre es digno de apología y de imitación, mientras que cualquier movimiento que se hace en su tierra es sospechoso y más si este es propiamente soberanista, porque para ellos, de los suyos nunca puede salir nadie, ni nada bueno. Por eso destacan a bombo y platillo la llegada de cualquier dirigente y famoso metropolitano, mientras ningunean sistemáticamente a cualquiera de sus paisanos sospechosos de tener un mensaje político propio y correcto o simplemente ser una persona con talento. A esa endofobia o aversión a lo de dentro o propio, le llaman sin ningún tipo de vergüenza, ser cosmopolita y moderno.
Pero lo que más odian los colonizados realmente, es que alguien de su Pueblo ose criticar la actual superioridad manifiesta del colonizador, pues hay que ocultar que ésta conseguida con la imposición militar, política, social, cultural y eclesiástica. Eso efectivamente no lo pueden aguantar, pues entonces alguien está incomodando a su dueño. Los que critican ponen en serio peligro el statu quo impositivo de la metrópoli y por ello, el pánfilo conformismo en que los colonizados confían en prosperar a costa de la libertad del Pueblo al que objetivamente pertenecen. Cualquier oposición es considerada una crítica destructiva, una acción verdaderamente agresiva y corrosiva, frente a la cual los colonizados pueden y deben hacer méritos suficientes, desplegando una vez más, su lealtad servil, indigna y rastrera, poniéndose a la cabeza del linchamiento de los querellantes propios del País, llegando sin dudar a levantar y enarbolar la bandera patria del colonizador, su amo y dueño, para aplastar a continuación a los suyos, a su Pueblo.
Ah, pero cuando los colonizados alcanzan algún tipo de poder, agárrense los machos y las hembras. El caciquismo y despotismo cipayo que comienzan a emanar, es para echarse apresuradamente a temblar. Pobre de aquél o aquella que ose solo toserles, porque entonces sabrán cuanto han aprendido de los conquistadores. Por todo ello, debemos comprender de forma precisa, que para acabar con el colonialismo que sufre actualmente el Estado de Nabarra a manos españoles y franceses, primero tenemos que dejar de pensar y vivir como colonizados. Tenemos la necesidad imperiosa de descolonizar primero nuestras mentes, para poder así luchar por nuestra libertad y a su vez, para la libertad de la totalidad de nuestro Pueblo y País.
Extraído del libro “NABARRA, Reflexiones de un Patriota” Iñigo Saldise Alda 2010
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