Carbunclo versus cadenas (y VI)
Iñigo Saldise Alda
A comienzos del siglo XXI y ante la inminente, entonces, llegada de la efeméride del V centenario de la invasión y ocupación ilegal del Reino de Nabarra por parte de tropas españolas del año 1512, algo se removió en la psique de la sociedad cultural y política existente en la Comunidad Foral de Navarra y también, algo a destacar por mi parte, en la Comunidad Autónoma Vasca y en el Departamento de los Pirineos Atlánticos. Pero el debate o discusión sobre carbunclo o cadenas, no se reinició hasta la aparición en la escena político-cultural de Tomás Urzainqui Mina. Este jurista, historiador y escritor nabarro realizó varios e interesantes trabajos, como La Navarra marítima, trabajo publicado en el año 1998 y realizado junto al teólogo e historiador José María de Olaizola Iñiguiz. En dicha obra los autores nos dicen en el prólogo de su 3ª edición: “El símbolo político de la bandera roja con las cadenas doradas de Navarra, al contrario de lo sostenido equivocadamente durante demasiado tiempo, pertenence al conjunto de los territorios navarros, como lo demuestra su representación gráfica antes de la batalla de las Navas de Tolosa y durante el siglo anterior a la conquista de la Navarra occidental, o marítima, por Castilla en 1200. La figura representa, como elemento constante, una estructura estrellada de ocho brazos con una piedra preciosa en el centro, o carbunclo. Tiene como variantes los extremos flordelisados, los círculos o los eslabones, unidos por barras, bandas o simplemente cadenas.”. Ya en una obra posterior y escrita en solitario por Tomás Urzainqui Mina, Navarra Estado europeo del año 2004, éste recuperó la importancia simbólica y política de la figura explicita del carbunclo como armas del escudo de Nabarra frente hasta la fecha aceptadas cadenas. Concretamente en su capítulo IV apartado 5.3. titulado El escudo y la bandera del Estado, dentro de su hipótesis del origen del blasón nabarro cuya ascendencia estaría según él en la estrella o sol de ocho puntas, nos matiza lo siguiente: “(…) y evolucionando hacia el carbunclo de ocho brazos y el carbunclo cerrado de barras pomeladas, que tras la conquista irán transformándolas en cadenas.”
Estos trabajos llevaron a un fuerte resurgir de la identidad nacional nabarra, abriéndose nuevamente el debate o la discusión sobre carbunclo o cadenas, en diversos ambientes de la sociedad nabarra. Gracias a los avances alcanzados en la comunicación en la última década del siglo XX, estos son especialmente significativos en internet. Aquí es donde hubo e incluso hay todavía hoy día, impresionantes combates ideológicos, donde la batalla histórica, incluida la identitaria de los símbolos como el escudo de Nabarra, es patente debido ello a unos planteamientos patrióticos realmente opuestos y enfrentados, o lo que podríamos decir Nabarra vs España. Pero también esto dio paso a nuevas e importantes aportaciones, como las realizadas por el esencial heráldista nabarro Jaime Albillos Arnaiz, cuyos conocimientos concernientes al escudo de Nabarra aportaron mucho a distintos investigadores de nuestro País. O los buenos trabajos reportados desde distintos medios y blog’s, de los cuales me atrevo a destacar dos. El blog Lehoinabarra donde podemos encontrar el impresionante trabajo titulado Nabarra, sin cadenas, del historiador, investigador y escritor nabarro, especialista en la historia política, cultural, artística y social de las comarcas vasc(on)as, nabarras, de Bizkaia-Vizcaya y de(l) Durangaldea-Duranguesado, de nombre Aitzol Altuna Enzunza; o de las faenas existentes en el blog Nabarlur, como por ejemplo el imprescindible trabajo que lleva por título El escudo de Navarra, de las barras pomeladas a las cadenas, del historiador, dibujante y cartógrafo nabarro, especialista en la territorialidad de Nabarra osoa-Navarra plena, llamado Eneko del Castillo Cejuela.
Pronto el debate o la discusión pasó a la calle, con acciones y reacciones pacíficas, pero contando con un marcado carácter político. Sirva de ejemplo las manifestaciones convocadas en torno a la triste efeméride del V aniversario de la violenta invasión y ocupación española del Estado de Nabarra, llevadas a cabo por el colectivo Nafarroa Bizirik 1512-2012, donde comenzaron a aparecer, en masa, banderas y estandartes nabarros con el carbunclo como protagonista, extendiéndose la utilización de este símbolo patrio nabarro a diversos actos culturales, lingüísticos (normalmente de la lengua autóctona de los nabarros y las nabarra, el euskara) por supuesto también en distintos actos políticos, junto al alzamiento o colocación de la bandera o estandarte con el carbunclo de Nabarra en montes, castillos, balcones, ventanas, entradas de sociedades y de peñas, gradas de estadios de fútbol, etc.
Esto, como era de esperar, supuso una reacción tremebunda entre los agentes políticos del colonial nacionalismo español, disfrazados incluso en algunos casos bajo un regionalismo navarro ciertamente sumiso al Estado español. Es el caso del político, jurista y escritor Jaime Ignacio del Burgo Tajadura, quien en la presentación de su libro Navarra en la Historia, realizada en Madrid en marzo del año 2018, nos dijo, a modo clarificador, lo siguiente:
“Las cadenas del escudo de Navarra dan fe imperecedera de que en las Navas nuestro rey salvó a la cristiandad española en un golpe de audacia y valentía.”
También teniendo en cuenta el alcance de los hechos y como parte de frente nacionalespañolista de la región de Navarra, la máxima explosión de la defensa de las cadenas, vino con la izada de una enorme bandera de la C.F. de Navarra, el 23 de junio del año 2022 en la plaza de los Fueros de Iruñea-Pamplona. Dicho acto fue presidido por el entonces alcalde de la ciudad, el conservador regionalista y nacionalista español del partido político U.P.N. (dentro entonces en la coalición NA+ junto al P.P. y Ciudadanos) Enrique Maya Miranda y por el entonces y actual vicepresidente primero de la provincia española de Navarra, el progresista socialista español (P.S.N.-P.S.O.E.) Javier Remírez Apesteguía. El diseño de esta gran bandera sigue el dictamen de la colonial Ley Orgánica del Amejoramiento Foral de Navarra del 10 de agosto del año 1982, que en el capítulo II de esta Ley de Símbolos de Navarra, se la describe de la siguiente manera: “(…) La bandera de Navarra es de color rojo, con el escudo en el centro, sobre un tejido de forma rectangular de dimensiones proporcionales en largo y ancho, pero de carácter variable.”
También, desde una perspectiva más dual en este importantísimo tema, pero con una defensa clara de que las cadenas de las Navas de Tolosa son las armas de los navarros, el licenciado en Historia y Geografía por la Universidad de Navarra y bibliotecario en la Red de Bibliotecas Públicas del Gobierno de Navarra, Mikel Zuza Viniegra nos indico en una entrevista realizada por el escritor y periodista de Gara-Naiz Pello Guerra Viscarret, que lleva por titulo Carlos III, el rey heraldista que participó en el diseño de los escudos de Iruñea y Nafarroa, en el presente año 2026 lo siguiente: “(…) a finales del siglo XVI fue cuando se empezó a representar en forma de cadenas. Esa innovación había tenido su origen intelectual en la corte de Carlos III el Noble, allá por el año 1400”. Esta afirmación me hizo recordar un trabajo presentado en el Diario de Navarra, firmado por del Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla Javier Martínez de Aguirre, titulado Así llegaron las ‘cadenas’ al escudo y la bandera de Navarra, realizado en al año 2017 y donde nos afirmó: “Los armoriales europeos de la segunda mitad del siglo XIII describían las armas del rey de Navarra como charbouncle besancié, carbunclo bezanteado, refiriéndose así a los característicos botoncillos. Nadie las veía como cadenas. En cambio, en el entorno cortesano de Carlos III el Noble, hacia 1400, se empezará a hablar de las armas de Sancho el Fuerte como ‘cadenas doradas’ en campo rojo. Esta mudanza de sentido forma parte de la tendencia bajomedieval a relacionar el origen de las armerías con hechos gloriosos. El Príncipe de Viana, en su crónica escrita mediado el siglo XV, proporciona la versión de la leyenda que en adelante se consolidará. Según su descripción de la batalla de Las Navas, el recinto del califa almohade habría estado protegido por ‘gruessas cadenas de fierro’ que unían hasta tres mil camellos. Tras la victoria, el soberano navarro habría tomado ‘el dicho cadenado de los gamellos e las tiendas, e conquistó las cadenas por armas’. De este modo, el carbunclo con botones o esferillas fue interpretado hace más de quinientos años como un poco lógico entrelazamiento radial y perimetral de eslabones de una cadena de oro.” Bien, ambos historiadores buscan con dichas afirmaciones, una justificación de origen nabarro para la inclusión de las cadenas de las Navas de Tolosa en el escudo de Nabarra-Navarra-Navarre.
Bien con esto concluyo mi serie de trabajos titulados Carbunclo vs cadenas, por supuesto abierto a posibles mejoras y/o correcciones, debido a nuevas informaciones recabadas a partir del día de hoy, contando también, por supuesto, con posibles debates y/o aportación futuras de otros investigadores.
