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2010/11/04

Al compañero Saldise.

Este es un ejercicio de libertad de expresión y de aceptación de réplica de un "compañero". Esto es un ejercicio libertario de no censura, algo que ejerce la empresa española Nabarralde, S.L. , con el empleado Angel Rekalde y el accionista Luís María Martínez a la cabeza. Por supuesto, me guardo el derecho a réplica, aunque en lo referente a tí, "compañero" Joseba Asiron Saéz y tú escrito que puede llevar a una mala interpretación de nuestra historia, creo sinceramente que con el escrito anterior ya está dada.

Por cierto "compañero", a ver si haces que publiquen esos dos escritos míos en el Diario de Noticias.

Nabar agurrak

Iñigo Saldise Alda

Al compañero Saldise.
Joseba Asiron Saéz

En relación a tu escrito publicado el 31 de octubre de 2010 en el blog "Soberanía de Navarra", y en el cual criticabas mi artículo de la serie "Adiós Pamplona" publicado en Diario de Noticias en la misma fecha, me gustaría trasladarte las consideraciones que siguen.

Compañero Saldise, cuando alguien se introduce de manera seria en el estudio de la Historia como disciplina, una de las cosas que primero le enseñan y le inculcan es el respeto por la integridad de las fuentes empleadas en el análisis histórico, independientemente de que se esté o no de acuerdo con dichas fuentes. El respeto a las fuentes es una premisa esencial en la praxis de la historia, entendida esta como una disciplina estrictamente científica, y no como un juego dialéctico para dar salida a determinados enfurruñamientos.

Y lo digo porque no respetar la fuente citada es el primer error que tú cometes. Tu escrito está al parecer motivado por una frase que leíste en mi artículo, referida al frontón Labrit de Pamplona y al personaje al que se homenajea, el rey Juan III de Navarra. Pero al reproducirla la has extractado de manera interesada y probablemente malintencionada, cercenándole una parte significativa.

La expresión que tú reproduces es, de manera literal, esta:

"(...) Juan III de Navarra, último rey legítimo (...)"

Cuando la frase por mí escrita y publicada en "Adiós Pamplona" decía exactamente así:

" ...Juan III de Navarra, último rey legítimo antes de la nefasta agresión de 1512".

Y a partir de esa cita manipulada creas toda una argumentación ilusoria, rebosante de palabras gruesas y de descalificaciones. Como cualquier persona que lea ambas oraciones podrá comprobar, el sentido de la frase cambia completamente al extractarla como tú haces, y en modo alguno queda recogida la reflexión que yo pretendía trasladar en el artículo. Al leer la frase tal y como yo la escribí queda muy claro que no se pretendía dar a entender que no haya habido reyes de Navarra legítimos después de Juan III.

Dicho, si quieres, de manera más clara: me ratifico totalmente en que Juan III fue el último rey que ocupó el trono de Navarra de manera legítima antes de la conquista de Navarra. Me parece algo tan evidente y tan obvio que, releyendo una y otra vez tu escrito, no puedo sino preguntarme si tus verdaderas motivaciones no irían en realidad por derroteros que tienen poco que ver con la Historia y más con nuestras cotidianas miserias. El tiempo lo dirá.

De cualquier manera, y realizada la aclaración precedente, desde mi punto de vista tu argumentación queda así total y completamente respondida, y te confieso que he considerado seriamente la posibilidad de dejar mi respuesta en este punto. No obstante, tras pensarlo mejor, he decidido trasladarte algunas reflexiones más.

“Adiós Pamplona” es una serie periodística, con un carácter claramente divulgativo, que no pretende sino recuperar la memoria de algunos rincones de la Pamplona de antaño. Y de paso deja caer algún puntillo de crítica hacia la labor de determinados políticos, y desliza de vez en cuando algunas de las “pedradas” de su autor, o sea yo. Y punto. La mención que se hacía a la conquista era totalmente casual y no pretendía crear doctrina en absoluto, por lo que la feroz respuesta que me has dispensado no solo me parece desmedida sino también fuera de lugar.

Además, sabrás que la serie combina las dos fotografías con unos comentarios que necesariamente deben ser muy concisos y escuetos. Vamos, que uno no puede explayarse todo lo que quisiera sobre los diversos temas que van saliendo, y a veces debe conformarse con dejarlos indicados. Fíjate que tú, por ejemplo, en el blog has empleado, para contestar a una frase (incompleta) mía, de 14 palabras (tan solo 7 en la versión dada por ti) nada menos que 458 palabras (según el contador de palabras de Word), más incluso que las que yo empleaba para la totalidad del artículo de "Adiós Pamplona", que tenía exactamente 400 palabras.

Lo que en esas 14 palabras, de manera inexcusablemente concisa, pretendía indicarse no era otra cosa que lo siguiente:
1. Que Juan de Albret fue un rey de Navarra legítimo, cosa que, como sabrás, cuestionarían luego los juristas españoles.
2. Que fue él quien lidió con la agresión militar española de 1512.
3. Que dicha agresión fue nefasta.

Tal vez tú lo habrías expresado de otra manera o utilizando al menos otras palabras pero ¿de verdad crees que es sostenible decir que en mi artículo se sugiera que Enrique II el Sangüesino, su hija Juana III o su nieto Enrique III no fueron reyes legítimos?

De verdad, ya te vale, compañero Saldise.

Me gustaría que reflexionaras sobre cuáles de las 3 afirmaciones arriba enumeradas no compartes en realidad, y si en cualquier caso merecen un escrito como el que me has dirigido. Un escrito en el que, eso sí, me llamas de manera insistente “compañero”, para a continuación dedicarme a mí y a mi artículo calificativos como los de “triste y lamentable”, “terrible e indignante” o “vejatorio e insólito”. En fin, qué nivel.

Estoy muy lejos de considerarme, como en tu carta con aparente ironía afirmas, “un historiador contrastado”, ni “reconocido” ni nada por el estilo. Ni siquiera me atrevería a atribuirme ese “amplio conocimiento histórico-político” que en tu carta dices poseer. Estoy convencido de que los 5 años de carrera y los 12 años de doctorado tan solo me han proporcionado conocimientos profundos en un ámbito muy concreto y limitado de la historia del arte, justamente aquel en el que centré mi tesis doctoral. Pero sinceramente creo que cuando dices, literalmente, “que el genial historiador Joseba Asiron Saez miente”, o cuando dices que “predica las verdades a medias, las cuales indubitablemente son las peores mentiras que podemos realizar a nuestros compatriotas”, demuestras, además de unas indisimuladas ganas de manipular, una agresividad y una hipersensibilidad totalmente gratuita e injustificada. Yo que tú me lo miraría.

No nos conocemos personalmente, Iñigo, o al menos no recuerdo que hayamos coincidido nunca, pero viendo qué calificativos me dedicas ante semejante nimiedad, ante semejante chorrada, sinceramente me pregunto qué tipo de reacciones dispensarás a quien realmente creas que te ha vejado o te ha faltado gravemente al respeto. Y ahora me vienen a la cabeza los correos que estos últimos días has estado enviando a diestro y siniestro, con todo lujo de diatribas dirigidas a Angel Rekalde, a Luis María Martínez Gárate y a otros, o lo que me decías de Gorka Palacio en el email que me remitiste con fecha 20 de abril de 2010. Desconozco la razón de tu enfrentamiento con estas personas, y la verdad, tengo que confesarte que me interesa muy poco. Quién sabe, a lo mejor hasta tienes tú la razón. Pero no puedo quitarme de la cabeza la idea de que tal vez hayas empleado con ellos la misma falta de objetividad, la misma carencia de rigor y la misma nula ecuanimidad que has demostrado conmigo. Así se entenderían muchas cosas...

Si hace una semana una pitonisa me hubiera pronosticado que alguien iba a escribir epítetos como los que tú me diriges por llamar a Juan III de Navarra “último rey legítimo de Navarra antes de la nefasta agresión de 1512”, habría pensado indefectiblemente en Jaime Ignacio del Burgo, por no decir Luis María Ansón, Alfonso Ussía o cualquier otro de cuyo pensamiento político pudiera yo considerarme en las antípodas. No en alguien que dice ser mi compañero.

Claro que alguien podría pensar que, con “compañeros” como tú, ¿quién necesita de jaimeignacios, luismarías y alfonsos...?

Nabar agurrak.

NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda
ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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