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2026/08/16

Un escudo de Navarra en el Museo Arqueológico de Estambul

Joseba Asiron, alcalde de Iruñea-Pamplona, posa con el escudo de Nabarra-Evreux


Un escudo de Navarra en el Museo Arqueológico de Estambul

Joseba Asiron

Los caballeros navarros que entre 1310 y 1522 participaron en la defensa de Rodas contra los turcos tuvieron en aquella isla su propio ‘cuartel’, y en su fachada un escudo de Navarra en piedra, que los turcos se llevaron como trofeo a Estambul en 1886.

Los caballeros de Rodas

El origen de los caballeros de Rodas se remonta hasta los tiempos de las Cruzadas, cuando los reinos cristianos medievales se propusieron tomar por las armas lo que ellos consideraban Tierra Santa, es decir las regiones donde había nacido y vivido Jesús, y que entonces se encontraban en manos musulmanas. Los caballeros de la Orden del Hospital de San Juan, que era como realmente se llamaban, tuvieron su base de operaciones en Jerusalén, la ciudad donde Jesús fue crucificado, y tras la conquista de Jerusalén por Saladino en 1187 se retiraron hasta la ciudad costera de San Juan de Acre. Tras la caída de Acre en 1291 huyeron a Chipre y, por fin, en 1310 los caballeros recalaron en Rodas, isla que fortificaron concienzudamente para resistir los previsibles asedios musulmanes. Los Caballeros de Rodas permanecieron 212 años en aquella isla del Dodecaneso griego, situada a tan solo 18 kilómetros de la costa turca, resistiendo tras sus fuertes murallas numerosos ataques y asedios.

Navarros en Rodas

Durante los dos siglos largos que la Orden Hospitalaria permaneció en Rodas sirvieron unidos allí caballeros de diferentes nacionalidades, franceses, ingleses, aragoneses, alemanes... y también navarros. Navarra tenía su propio priorato, estrechamente relacionado con la base de la Orden en Rodas, y muchos navarros acudieron a la defensa de Rodas, siempre en guerra con el Islam. El ataque definitivo se produjo en junio de 1522, cuando el sultán turco Suleyman el Magnífico, con un gigantesco ejército de no menos de cien mil hombres, sometió Rodas a un sangriento asedio que duró seis meses. Las murallas fueron bombardeadas por docenas de cañones, y se produjeron asaltos, ataques y contraataques que produjeron miles de muertos. Nos consta que hubo allí navarros y, de hecho, según las crónicas, el Gran Maestre de la Orden, jefe absoluto de los caballeros, entregó el mando de un cuerpo de ejército al Gran Prior de Navarra, un caballero llamado Gregorio de Morgut, que era considerado una de las grandes cruces, es decir un oficial destacado de la Orden.

Este Morgut recibió el encargo de acudir a aquellos puntos de la muralla que necesitaran mayor auxilio, y por tanto le tocó estar siempre en los lugares de mayor peligro. De hecho, el 23 de octubre el sector de las murallas que defendían los caballeros de nacionalidad inglesa fue asaltado por los turcos, y fue la llegada de Morgut y los suyos lo que permitió contrarrestar el ataque, rechazando a los turcos y causándoles seiscientos muertos. No es objeto de este artículo describir los pormenores del sitio de Rodas, por ello nos limitaremos a decir que la isla cayó finalmente el 20 de diciembre de 1522. Y que, aunque Suleyman el Magnífico dejó marchar a los caballeros supervivientes en sus barcos, parece ser que Gregorio de Morgut, el Gran Prior de Navarra, habría caído en los combates.

La calle Ippoton de Rodas

Durante los 212 años de su permanencia en Rodas, los caballeros se agruparon y organizaron en torno a grandes circunscripciones geográficas, a las que llamaron lenguas. Cada lengua tenía su propio albergue, es decir un centro de operaciones con cocina y sala de reuniones, y existían lenguas o albergues como los de Provenza, Italia, Auvernia, Francia, Inglaterra o Alemania. Los caballeros navarros estuvieron vinculados durante muchos años al albergue de Aragón, que englobaba a la propia Aragón, Cataluña, Navarra y Amposta, a los que en algunos periodos se sumaron también Castilla y Portugal, en lo que de manera genérica se llamó lengua de España o, más propiamente, albergue o lengua de Hispania (cameram albergie Yspanie). Eso sí, como cuando se construyó aquel albergue Navarra era un estado independiente, sobre la fachada del cuartel ostentó su propio escudo de armas, elaborado en piedra, junto a los del resto de reinos peninsulares.

Una antigua guía de Rodas

En el año 2008, y en el transcurso de un viaje de estudios llevado a cabo a Grecia, tuve ocasión de visitar Rodas, que conserva aún, debidamente restauradas, sus espectaculares murallas y el castillo de los Grandes Maestres de la Orden. Cabe aquí recordar que la isla de Rodas, que perteneció al estado turco tras su conquista en 1522, pasó a soberanía italiana en 1912, y desde 1948 pertenece al estado griego. Pues bien, en la parte más antigua y monumental de la ciudad se puede ver aún la denominada Odos Ippoton (literalmente, calle de los Caballeros), y allí se conservan los edificios que albergaron a las lenguas de aquellos guerreros legendarios, con los escudos de las diferentes naciones en sus fachadas. Como aquello constituía toda una sorpresa para mí, me acerqué emocionado hasta el edificio de la antigua lengua de Hispania, en la parte alta de la calle, para comprobar, con gran decepción, que no se conservaban los escudos de su fachada.

Tan solo un panel informativo anunciaba que aquel edificio era efectivamente el albergue de Hispania, e incluía un viejo grabado del año 1826 donde sí se distinguían los escudos, perfectamente además, incluido el escudo de armas de Navarra. Buscando información al respecto localicé una vieja y descolorida guía de Rodas, editada en los años 90 del siglo XX, donde se decía de forma escueta que actualmente aquellos escudos se encontraban en el Museo Arqueológico de Estambul, sin explicar las razones del traslado. Aunque, a decir verdad, de inicio no di mucho crédito a la referencia de aquella guía, posteriormente he podido saber que el dato lo había dado a conocer un autor griego, Ilias Kollias, en un libro titulado The Knights of Rhodes, publicado en Atenas hace más de treinta años.

El señor Emrah Kahraman

Pasaron los años desde aquel primer viaje de 2008 a Rodas, y en 2015 pasé a trabajar al Ayuntamiento de Pamplona, aunque nunca olvidé aquella misteriosa historia del escudo de Navarra. Ya en el año 2024 me decidí a escribir una carta al Museo Arqueológico de Estambul, explicando los pormenores de aquel escudo y solicitando información sobre él, si es que existía. La verdad es que no tenía muchas esperanzas de obtener respuesta, pero el día 11 de octubre de 2024 recibí un correo de Emrah Kahraman, arqueólogo del Museo Arqueológico de Estambul, confirmando en todos y cada uno de sus términos las noticias que había leído en el panel informativo de la calle Ippoton de Rodas y en la vieja guía turística. Después de aquel primer contacto con el señor Kahraman cruzamos muchos mensajes más, intercambiando informaciones sobre el escudo, esperando el momento de poderme desplazar a Estambul y realizar una visita al museo. Y la ocasión se presentó nada más terminar estos últimos sanfermines.

El 22 de julio de 2026 tuve por fin la ocasión de estrechar la mano del arqueólogo Emrah Kahraman, que nos brindó una acogida excepcional y planificó una visita a su magnífico museo de Estambul. Como el escudo de Navarra no está expuesto al público (según nos informaron, dicho museo posee más de un millón de piezas catalogadas), fue necesario que nos desplazáramos hasta los depósitos del museo, situados a las afueras de la capital turca. Allí, en un gigantesco almacén, muy parecido al que puede verse en la película Indiana Jones y el Arca perdida, entre montañas de cajas de madera cuidadosamente clasificadas, ordenadas y apiladas, reposaba efectivamente el escudo de armas que los caballeros navarros que defendieron Rodas lucieron en la fachada de su cuartel. Un operario del museo, valiéndose de una pequeña máquina hidráulica, lo extrajo de su cofre y lo puso ante nuestros ojos en medio, debo reconocerlo, de una emoción enorme.

Un escudo Evreux

Tomando un té turco en el archivo del museo, el señor Kahraman nos mostró las fichas originales de la pieza, elaboradas a fines del siglo XIX. Así supimos que el escudo en piedra pesa cerca de 400 kilos, y que llegó a Estambul en una fecha indeterminada entre 1844 y 1886. Observando la pieza, además, y aunque no conserva restos de policromía, pudimos comprobar que se trata del escudo de los monarcas navarros de la dinastía Evreux, es decir cuartelado, y con las armas de Navarra (carbunclo pomelado) en los campos 1 y 3, mientras que los campos 2 y 4 van ocupados por las armas familiares de los Evreux, es decir las lises de Francia con una banda diagonal atravesada. Por lo tanto, nos encontrábamos ante un escudo de armas elaborado muy probablemente durante la vigencia de la dinastía Evreux, es decir entre 1328 y 1441, aunque como bien señala el historiador Mikel Zuza tal escudo fue utilizado también en fecha posterior por los monarcas navarros.

En cualquier caso, queda claro que fue testigo de la toma de Rodas por Suleyman el Magnífico en 1522, y aún permaneció tres siglos más en su lugar, como atestigua el hecho de que apareciera en un grabado realizado en la propia Rodas en 1826. Según las fichas del museo habría sido trasladado a Estambul entre 1844 y 1886, fechas en las que Rodas aún pertenecía al estado turco, junto con el resto de escudos de aquella fachada, en lo que solo puede interpretarse como una especie de botín o trofeo. Y posteriormente, tras la creación oficial del actual Museo Arqueológico de Estambul (İstanbul Arkeoloji Müzeleri) en el año 1891, el escudo habría pasado a ser propiedad de esta institución, aunque lo más probable es que fuera enviado directamente a sus almacenes, en una de cuyas cajas habría permanecido durante 135 años, sin apenas ver la luz hasta que fue abierto para nosotros.

Despedida emocionada

Aunque lamentablemente no fue posible fotografiar las fichas de entrada en el museo ni el almacén donde se encuentra la pieza, sí se nos permitió obtener cuantas imágenes quisimos realizar del propio escudo, hecho por el que estamos muy agradecidos a los responsables del Museo Arqueológico de Estambul, a su director y a nuestro amigo el arqueólogo Emrah Kahraman. Permanecimos allí largo rato, admirando la buena factura del escudo, los pequeños golpes, el desgaste que el tiempo había causado en él, y hasta el sistema de anclaje al muro que había tenido en su momento.

Los responsables del museo, por su parte, se mostraron muy interesados en cuantas noticias pudimos darles sobre el propio escudo, sobre el significado de sus motivos heráldicos y sobre el viejo reino de Navarra. Luego, llegado el momento de la despedida, los operarios nos ofrecieron sentarnos a tomar con ellos otro té turco, y pudimos ver, con cierta tristeza, cómo devolvían el escudo al interior del almacén, a la oscuridad de su cofre de madera. Y mientras lo veíamos alejarse, nos preguntábamos cuantos años tendrán que volver a pasar hasta que ojos navarros puedan ver de nuevo esta reliquia de nuestra historia. Un testimonio fiel del papel que el viejo reino de Navarra jugó en el tablero de la política europea hasta el momento mismo de su conquista.

https://www.noticiasdenavarra.com/navarra/2026/08/15/escudo-navarra-museo-arqueologico-estambul-11440346.html


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Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda

ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

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EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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