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2011/04/05

Iruinea, abril de 2011

Las continuas mentiras del colonizador
Iñigo Saldise Alda, secretario general de la Comisión Soberanista de Nabarra

El Sr. D. Jaime Ignacio del Burgo, jurista y catedrático español, en el transcurso de la Convención del Partido Popular en la Comunidad foral y Española de Navarra celebrada a mediados del mes pasado, volvió a practicar la retroalimentación y sugestión unitaria nacional española ante sus compañeros imperialistas y colonialistas de su partido y por supuesto, sin olvidarse del resto de españoles que han sido llamados por el Jefe del Estado español, S.A.R. Don Juan Carlos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, para acudir a las urnas el próximo día 22 de mayo. Todo ello buscando así mayor rédito electoral para el PP, una vez más mediante numerosas mentiras y falsedades entorno a la efeméride de 1512, alterando con ello y a su capricho la historia real entorno a los sucesos históricos, políticos y militares, con las cuales han buscado siempre justificar desde el Reino de España lo realmente injustificable según el Derecho Internacional, que fue la ilegal y violenta invasión y ocupación militar de un Estado neutral con el consiguiente sangriento genocidio amparado por la Iglesia Católica de Roma y la Santa Inquisición española, sin olvidarnos del inmediato sometimiento político, jurídico, civil y eclesiástico, junto a la continuada colonización cultural y lingüística de los naturales de este País o nabarros, en todas las tierras pertenecientes legalmente al Reino-Estado de Nabarra existentes al sur del Pirineo, todo ello llevado a cabo desde entonces por la metrópoli del imperio español.

Ciertamente para este amante de la historia de su Patria, Nabarra, debo decirle a usted que me llevaría muchas líneas el rebatirle mentira por mentira vertida por sus palabras o pluma, ya que usted y esto lo afirmo sin ningún tipo de vergüenza o remordimiento, cuando menos trifulca en cada palabra la historia de Nabarra a su antojo y por el interés de su Patria, España, por lo que a continuación simplemente paso a desarrollar algunos aspectos, quizás extendidos pero objetivamente serios de la triste realidad histórica que les tocó vivir a los nabarros de ambos lados del Pirineo, entorno a la fecha de 1512. También por motivos políticos de Estado, le voy a rebatir la falsa afirmación que continuamente realizan ustedes los nacionalistas colonialistas españoles, sobre un cambio de Dinastía en Nabarra en beneficio de España. Esto último no es debido por ser un defensor del sistema monárquico en pleno siglo XXI, sino simplemente por ser un patriota nabarro que sigue las bases de nuestro ancestral Derecho Pirenaico y que además es de ideología republicana de cuna, pero eso sí, con conocimiento de causa en materia dinástica de Nabarra.

El Estado soberano e independiente de Nabarra, en forma de Reino, mantenía años antes al 1512, una neutralidad legítima y leal en el contencioso político-militar y religioso existente entre el Reino de Francia y el Reino de España (Castilla-León junto a Barcelona-Aragón y Granada). Tanto las uñas largas de Louis XII de Francia como las del autotitulado rey de España desde 1492, Fernando II de Aragón, aspiraban apoderarse del Reino Pirenaico de origen vascón, cuyo nombre era y es Nabarra.

El matrimonio de la legítima Princesa de Biana, Catalina de Foix (posteriormente I de Nabarra) con Juan II de Albret (III de Nabarra) en el año 1484, supuso para el Reino independiente y soberano de Nabarra la confirmación de la unión definitiva de los dominios de la Casa de Foix y Bearne, además de las posesiones de los Albret existentes al norte del Pirineo en el Reino o Estado Pirenaico de Nabarra, y que todo hay que recordar, ya formaron parte del Estado vasco(n), mucho antes incluso al reinado de Sancho III el Mayor, algo que perduró, constatablemente, hasta el reinado de García IV Ramírez el Restaurador, o lo que es lo mismo, hasta la injerencia del Reino de Castilla-León, del Condado de Barcelona y del Pontificado Católico de Roma, lo que ciertamente significaba el retorno de esas tierras, originariamente vasc(on)as, al Estado o Reino de Nabarra.

Uno de los detalles importantes que ocultan los nacionalistas y colonizadores españoles, como por ejemplo usted Sr. D. Jaime Ignacio del Burgo, es muy importante para saber las oscuras intenciones de Fernando II de Aragón, rey de España. Tras la muerte de Gastón de Foix en Ravenna en abril de 1512, protegido Louis XII de Francia y de sus ilegítimos intereses sobre el Estado o Reino de Nabarra, Fernando II de Aragón, rey de España, exigió sin componente legal alguno los mismos territorios legalmente nabarros, reclamados ilegalmente en su día para Francia por el Duque de Nemours (Nemours, territorio éste pretendido anteriormente por Carlos III de Nabarra y Juan II de Nabarra y Aragón) a la reina Catalina I de Nabarra, endureciendo su ya belicosa actitud contra el Estado o Reino de Nabarra, algo que se hizo ya claramente patente desde la conquista del Reino de Granada en el año 1492 y solicitando a su vez al Papado, diferentes bulas de excomunión contra todos los nabarros, incluidos en ellos los bearneses, bajo la falsa acusación de ayudar a Louis XII de Francia. Dichas tierras reclamadas ilegalmente por España como antes por Francia, estaban y están todas situadas al norte del Pirineo, donde estaba incluido el Vizcondado nabarro del Bearne, todo ello por estar casado con la Germana de Foix, hermana del fallecido en combate contra las tropas de España en la batalla de Ravenna, algo que ya no podía apoyar Louis XII de Francia, al ser España enemiga de Francia.

Todo nabarro debe saber si ama a su Patria, algo de lo que usted se encarga de ocultar o falsificar reiteradamente Sr. D. Jaime Ignacio del Burgo. Esto es la realidad en lo referente a la firma del verdadero Tratado de Blois de 18-19 de julio de 1512(1) y no de aquel documento falsificado que presento Fernando II de Aragón, rey de España, el 12 o quizás el 17 de julio de 1512-según las fuentes que se consulten-y que todo nacionalista español, idéntico a usted, utiliza para basar y legitimar la violenta invasión de tropas españolas sobre el Reino-Estado de Nabarra, que no me canso en recordarle a usted y a quien sea, fue y es de forma ilegal según el Derecho Internacional viejo y moderno, el Reino de Nabarra por Goizueta el 10 de julio y el 19 de julio de 1512, está última fecha con el grueso del ejército por la Burunda y Lekunberri, una invasión militar española cuya ocupación, debemos recordar, perdura hoy día en el año 2011. Por cierto, la firma de este Tratado no es una violación del Fuero General del Reino o Estado de Nabarra como usted da a entender. Violación que si lo fue cuando Fernando II de Aragón, rey de España, aniquila las Cortes legítimas de Nabarra el 10 de agosto de 1512 y más ilícita aún si cabe fue su acción, cuando sanciona el 10 de marzo de 1513 unas Cortes hechas a su medida para que lo titulen de forma ilegal e ilegítima como rey de Nabarra.

Antes de entrar en otras falsedades en la que ustedes, colonizadores y nacionalistas españoles se escudan para legitimar la violenta invasión de 1512, les recuerdo que ustedes malintencionadamente ocultan que las tropas españolas pretendieron en ese año, conquistar todo el Reino de Nabarra, siendo frenados los invasores españoles en la fortaleza de Salvatierra del Bearne. El duque de Alba pidió apoyo al su aliado inglés, el marqués de Roset, para tal objetivo, pero este se negó a atacar un Reino neutral como lo era el Estado de Nabarra e insta a los españoles a atacar la Guyenne y ante la negativa española, abandonan los puertos de Pasaia y Hondarribia tomando rumbo a su Reino de Inglaterra.

Ante la amenaza de invasión española, el Reino de Nabarra mediante su Consejo Real, y más concretamente en mayo de 1512, requiere del Estado Pontificio de Roma el Pase o exequáter de las Bulas Pontificias por el Consejo, al estar el Estado de Nabarra totalmente asentado en el espacio político de las naciones europeas. Esta petición realizada por parte de los nabarros, nunca fue atendida por Julio II, emperador de Roma, aliado fanático del maquiavélico Fernando II de Aragón, rey de España.

Por cierto, otra “razón” en la que se escuda el nacionalismo colonial español para justificar la ilegal invasión de 1512, son las Bulas Papales. El 20 de julio de 1512 aparece el Monitorio Etsi hii y al día siguiente la Bula Pastor ille coelestis, que no hace mención alguno a los reyes privativos de Nabarra, Catalina y Juan. Ambos documentos, realmente son preparados por la Cancillería de Aragón, ya que a pesar de estar pedidas desde abril al emperador de Roma, estas aún no había sido realizadas y posteriormente llegado a las manos del rey de España. De todas formas el principal aliado del reino de España, el Papado, guarda un silencio cómplice. De nuevo, desde la Cancillería de Aragón se falsificase una segunda Bula ese mismo año 1512. Esta lleva por título Exigit contumatiam, donde se vinculada al Estado o Reino de Nabarra a la condición de colonia española y que ha servido hasta hoy día al estado español, para justificar toda suerte de atropellos y crímenes realizados por su Santa Inquisición, más la destrucción masiva de los castillos nabarros y la expulsión de la nobleza e intelectualidad humanista leales a sus legítimos soberanos, del territorio ocupado por soldados españoles, realmente extranjeros en la tierra de Baskonia. En el año 1513, apareció la tercera Bula, etsi obstinati, que como no podía ser de otra forma, también estaba falsificada ante la complicidad pasiva de la Iglesia Católica de Roma. En esta, ya aparece una clara condenación de los reyes nabarros, Catalina I y Juan III.

Realmente, el jefe de la Iglesia Católica de Roma, Julio II, sólo proclamó la bula contra Luís XII de Francia, nada que ver con el Estado o Reino de Nabarra, titulada Universis Santae Matris Ecclesiae, mientras que las otras tres fueron falsificadas por orden expresa del rey de España, Fernando, conocido desde entonces por los nabarros como el Falsario. A día de hoy, la Iglesia Católica del Vaticano nunca se ha posicionado frontalmente contra la falsa historiografía española, mediante la cual los españoles defienden sus supuestos derechos de conquista, basados en la Bula, Exigit contumatiam, siendo precisamente esta la que sirvió para asentar realmente la ocupación militar española en el Estado de Nabarra. En ella se dispensaba a los nabarros, bajo pena de excomunión, de continuar obedeciendo a sus legítimos y privativos reyes, Catalina I y Juan III de Nabarra, a quienes habían jurado "por fuero sacrosanto ancestral" lealtad, nunca jamás hasta entonces violada de manera unilateral. Con ella, el rey de España condenaba personalmente a los reyes de Nabarra, Catalina y Juan, más a todos los nabarros que masivamente les defendían, por lo que el Estado de España no dudó en imponer en esta tierra, su horrenda ley de excepción, la cual arruinó la evolución, claramente humanista del Pueblo nabarro desde los tiempos del príncipe Carlos de Biana, y el Imperio español devastó brutalmente nuestro territorio, al menos aquel situado al sur del Pirineo.

Pero lo realmente sorprendente para cualquier amante de la historia política del Reino de Nabarra, es cuando ustedes los nacionalistas colonialistas españoles afirman sin ningún tipo de complejo o rubor, que en el periodo de 1512 a 1515 se produjo un simple cambio de dinastía buscando la unidad política peninsular entorno al Estado español. Sino fue poca la ilegalidad de sancionar unas Cortes hechas a la mediad de Fernando el Falsario, éste se tomó la libertad, concluyentemente totalitaria y despótica, de incorporar ilegalmente la totalidad del Reino de Nabarra (incluido el Bearne) a la Corona de Castilla. Específicamente bajo la figura de su hija Juana I de Castilla, que por cierto la tenía encerrada en Tordesillas. Esto ocurrió en las Cortes de Burgos, extranjeras para los nabarros y sin presencia de nabarro alguno, violando descaradamente de nuevo el Fuero General de Nabarra.

Realmente, la Dinastía o Casa de Foix continuó siendo la legítima titular del Reino de Nabarra. Posteriormente lo fue la Casa de Albret con Enrique II y Juana III, siendo el último rey legítimo de Nabarra de la Casa de Borbón. Limitadamente en la figura de Enrique de Borbón y Albret, III de Nabarra y IV de Francia. Este último rey de Nabarra, dejó claro en su testamento realizado en 1607, que el Reino de Nabarra y Bearne volvía a sus mayores, concretamente a Isabel de Albret, hermana de Enrique II de Nabarra; así pues, ni en 1512 ni ahora en 2011, cualquier Casa o Dinastía que haya o esté gobernando el Reino de España ha tenido o tiene legitimidad alguna sobre el Estado o Reino de Nabarra.

Dicho esto podrán ustedes encontrar tras la nota del Tratado de Blois, siguiendo los consejos de historiadores licenciados y solamente por el bien del rigor histórico y político de las afirmaciones que vierto en este escrito, verán detallas la bibliografía que he requerido para la realización de este escrito.

NOTA
1. Verdadero Tratado de Blois concretado entre los días 18-19 de julio de 1512:
Artículo primero. Es un pacto de no agresión, e incluye la ayuda mutua ante posibles necesidades contra un enemigo común, respetándose los dominios territoriales de cada parte.
Artículo segundo. Se comprometen a no permitir el paso a través de sus territorios a tropas que combatiesen a cualquiera de ambos reinos.
Artículo tercero. Se reconoce la libertad de comercio de cada Corona, tanto por tierra como por mar, así como en los desplazamientos de los comerciantes y residencias de los mismos de ambos dominios.
Artículos cuarto y quinto. Se obligan las partes a participar en los tratados de amistad y alianza firmados por el otro.
Artículos sexto y séptimo. Se exige al rey navarro la consideración de enemigo de los ingleses y de cualquiera que les acompañase, en el caso de una invasión a Francia, con la obligación, además de combatirlos.
Artículo octavo y último. Se reconocía la alianza entre los reyes navarros y los de Aragón y Castilla, para no permitir el paso de los que, a través de Navarra, quisieran atacar España y se extiende ese compromiso a quienes quisieran hacer la guerra a Francia desde Navarra.
La firma de este Tratado Internacional, muestra muy a las claras a cualquier neófito en historia y política, la intención inequívoca de mantener la neutral por parte del Estado de Nabarra en el contencioso político-militar existente entre el Reino de Francia y el Reino de España.

ARCHIVO CONSULTADO

ARCHIVO PRIVADO DE LA CASA REAL DE NABARRA

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