Garaño, el castillo oculto
Nerea Alejos. Egillor-Nabarra
Estratégicamente situado a las puertas de la Cuenca de Pamplona, el castillo de Garaño fue el primero que atacaron las tropas castellanas durante la conquista de Navarra. Un grupo de vecinos ha trabajado duramente para sacar sus restos a la luz.
BAJO el sol implacable del mediodía, azada o espátula en mano, una decena de voluntarios se afanaban ayer en quitarle tierra a una muralla de un metro de alto, la misma que hace cinco siglos perteneció al castillo de Garaño, de origen medieval. Dirigidos por el historiador Iñaki Sagredo y por dos arqueólogos de la empresa navarra Gestión Cultural Larrate, desde mediados de julio han estado subiendo a la colina de Egillor para trabajar en auzolán. La campaña de trabajo, que concluyó ayer, ha sido dura: limpiar maleza y zarzas, desenterrar las piedras de la muralla y acarrear cestos de más de cinco kilos de tierra.
Todos los voluntarios eran vecinos de los pequeños pueblos de Egillor y Ulzurrun, pertenecientes al valle de Ollo. Justo a un kilómetro de Egillor se levanta la colina en la que se construyó el castillo de Garaño, elevado a 600 metros de altitud. La subida es escarpada y resbaladiza, repleta de tierra, pero alcanzar la cima garantiza unas vistas espectaculares del valle.
Debido a su posición estratégica, Garaño fue el primer castillo que tomaron las tropas castellanas del duque de Alba durante la conquista de Navarra, en el verano de 1512. Dos siglos antes, se le había dado un uso residencial al albergar al hijo bastardo del rey Carlos II, quien envió junto a él a su madre y varias nodrizas. Y en el siglo XIII, durante la guerra de la Navarrería, el castillo sufrió el asedio de las tropas francesas, que lanzaron bolas de piedra con una catapulta.
Iñaki Sagredo, autor de los cuatro tomos de la colección Navarra: Castillos que defendieron el Reino, enfatiza el hecho de que el castillo de Garaño se comunica visualmente con otros dos: el de Orarregi, situado en el monte Gaztelu, y el de Aicita, asentado en la cima de Dos Hermanas. En total, forman un triángulo cuya área no supera los diez kilómetros. "Desde Aicita se vigilaba el antiguo paso a Pamplona, y justamente coincide con el trazado de la antigua calzada romana", explica Sagredo. El castillo tenía 70 metros de largo y 50 de ancho, se construyó en planta circular y en su interior se elevaba un torreón del que también han aparecido restos. La forma de esa torre orienta la hipótesis de que el castillo de Garaño, documentado en el siglo XI, podría datar de época romana. "Es una construcción similar a la de los castillos situados junto a las calzadas", confirma.
Piedras de diez kilos
"Da mucho gustico sacar piedras de su sitio", reconocía Izaskun Armendáriz Tirapu, vecina de Egillor, que estaba totalmente enfrascada en desenterrar una de las piedras defensivas del muro. "He llegado a sacar piedras de diez kilos", contaba sin soltar la espátula. El pedrusco que tenía entre manos tenía pinta de pesar todavía más.
"Lo más bonito de este castillo es que está prácticamente oculto y es muy ilusionante volver a sacarlo a la luz. Aquí partes de cero", contaba la joven arqueóloga pamplonesa Andión Arteaga, de Gestión Cultural Larrate.
El pasado mes de julio, antes de que el grupo de vecinos comenzara a excavar la muralla, Sergio Peñalver Primo, de Egillor, se encargó de limpiar el terreno con una desbrozadora y una motosierra. "Todo lo han hecho por amor al arte, porque no hemos recibido ninguna ayuda económica", comenta Iñaki Sagredo. Por su parte, Sergio Peñalver reivindica el valor del castillo de Garaño: "Es un reclamo turístico para el valle, que también cuenta con otros atractivos, como el nacedero de Arteta o el Museo de Ulibarrena".
http://www.diariodenavarra.es/noticias/mas_actualidad/cultura/garano_castillo_oculto.html
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2011/08/20
2011/08/18
1512-1841 ¿Soberanía o subordinación?
1512-1841 ¿Soberanía o subordinación?
Iñigo Saldise Alda, secretario general de la Comisión Soberanista de Nabarra (NBK-CSN)
El pasado 17 de agosto, de nuevo el colaborador del DIARIO DE NOTICIAS, el sr. don Patxi Ventura Sanjuan, afirmó sin ningún tipo de seriedad y rigor histórico-político, que el territorio que conforma la actual C.F. de Navarra fue un Estado soberano hasta hace solo 172 años, momento en que le es despojado del título residual de Reino que poseía tras su ilegal, ilegítima e involuntaria anexión a la Corona de Castilla en la ciudad española de Burgos en el año 1515, dando comienzo así el proceso de colonización español, que tuvo su punto álgido en la degradación de la Navarra residual a una simple provincia más del Reino de España en el año 1841 ó 1839, quizás si lo prefieren, principalmente los carlistas y sus herederos ideológicos y políticos al tomar como referente el traicionero abrazo de Bergara.
Si ciertamente el Reino de Nabarra, o mejor dicho, las Cortes existentes para las tierras pertenecientes al mismo que fueron invadidas y ocupadas militarmente, sin previa declaración de guerra en el año 1512 por las tropas españolas hubieran mantenido su legitimidad y su plural representatividad, podrían haber sido consideradas legales y soberanas cuando, bajo coacción militar española junto a las amenazantes y más que probable falsas Bulas Papales, juraron lealtad en el año 1513, tras el fracaso del primer intento de Reconquista de la soberanía nabarra por vía militar, a Fernando II de Aragón, el cual ya se auto-titulaba como rey de España tras la conquista del Granada llevada a cabo junto a su mujer Isabel I de Castilla y León, en el año 1492. Desde el preciso instante que un País o Estado, como es el caso de nuestra amada Nabarra, sufre una ocupación militar ilegítima por parte de una(s) potencia(s) extranjera(s), la cual palpablemente perdura a día de hoy, dicho País o Estado está subordinado políticamente al invasor gracias al sometimiento militar impuesto por el imperio invasor, el cual de una u otra manera, primero solo busca la total aniquilación de la Nación invadida o en su defecto, la total colonización y esclavitud de la misma. En nuestro caso se dio la segunda opción por diferentes motivos, siendo quizás el más importante la verdadera existencia de un Reino soberano de Nabarra al norte de los Pirineos, incluso desde el mismísimo año 1512, ya que los asaltantes militares españoles fueron repelidos desde el Vizcondado del Biarno, unido al Reino de Nabarra desde el año 1484. Por cierto, fue soberano hasta el año 1620, año de otra ilegal invasión militar, esta vez llevada a cabo por el imperio francés.
Por otro lado, es cierto que el territorio que conforma la actual provincia colonial española de Navarra, hasta hace 172 años o quizás como mantenemos algunos solo 170, mantuvo aduanas con los territorios que anteriormente pertenecían al Reino de Nabarra y que fueron invadidos y colonizados con anterioridad por castellano-leoneses y barceloneses. Incluso tuvo una firme frontera con el soberano Reino de Nabarra al norte del Pirineo, eso sí, protegida por tropas españolas. También poseyó moneda propia y una Cortes ilegítimas, recordemos, que convivían un día tras otro en Contrafuero, ya que el virrey era extranjero. Los navarros residuales estaban (y estamos) subordinados y supeditados a los designios españoles. Además, el Derecho Pirenaico de carácter horizontal, fue siendo sustituido paulatinamente por el Derecho Germánico de carácter piramidal. Dicho territorio aparecía como parte integrante del imperio español en todos los mapas políticos tras el año 1530, careciendo por ello de reconocimiento internacional como País libre, independiente o soberano. Todo ello y algunas más cosas, seguro, hacen que sea políticamente inapropiado considerarlo un Reino soberano aunque ello vaya contra nuestras primeras enseñanzas en el seno de una familia carlista o nacionalistas o regionalistas, pues indudablemente puede llevar a la equivocación a nuestros conciudadanos, favoreciendo así la labor colonial española y francesa. Tal vez, a lo sumo, podemos considerarlo como un territorio más o menos autónomo, perteneciente por imposición militar al imperio español y que en la actualidad no queda nada de nuestro Fuero, al menos el basado y regido por el Derecho Pirenaico o propio.
Iñigo Saldise Alda, secretario general de la Comisión Soberanista de Nabarra (NBK-CSN)
El pasado 17 de agosto, de nuevo el colaborador del DIARIO DE NOTICIAS, el sr. don Patxi Ventura Sanjuan, afirmó sin ningún tipo de seriedad y rigor histórico-político, que el territorio que conforma la actual C.F. de Navarra fue un Estado soberano hasta hace solo 172 años, momento en que le es despojado del título residual de Reino que poseía tras su ilegal, ilegítima e involuntaria anexión a la Corona de Castilla en la ciudad española de Burgos en el año 1515, dando comienzo así el proceso de colonización español, que tuvo su punto álgido en la degradación de la Navarra residual a una simple provincia más del Reino de España en el año 1841 ó 1839, quizás si lo prefieren, principalmente los carlistas y sus herederos ideológicos y políticos al tomar como referente el traicionero abrazo de Bergara.
Si ciertamente el Reino de Nabarra, o mejor dicho, las Cortes existentes para las tierras pertenecientes al mismo que fueron invadidas y ocupadas militarmente, sin previa declaración de guerra en el año 1512 por las tropas españolas hubieran mantenido su legitimidad y su plural representatividad, podrían haber sido consideradas legales y soberanas cuando, bajo coacción militar española junto a las amenazantes y más que probable falsas Bulas Papales, juraron lealtad en el año 1513, tras el fracaso del primer intento de Reconquista de la soberanía nabarra por vía militar, a Fernando II de Aragón, el cual ya se auto-titulaba como rey de España tras la conquista del Granada llevada a cabo junto a su mujer Isabel I de Castilla y León, en el año 1492. Desde el preciso instante que un País o Estado, como es el caso de nuestra amada Nabarra, sufre una ocupación militar ilegítima por parte de una(s) potencia(s) extranjera(s), la cual palpablemente perdura a día de hoy, dicho País o Estado está subordinado políticamente al invasor gracias al sometimiento militar impuesto por el imperio invasor, el cual de una u otra manera, primero solo busca la total aniquilación de la Nación invadida o en su defecto, la total colonización y esclavitud de la misma. En nuestro caso se dio la segunda opción por diferentes motivos, siendo quizás el más importante la verdadera existencia de un Reino soberano de Nabarra al norte de los Pirineos, incluso desde el mismísimo año 1512, ya que los asaltantes militares españoles fueron repelidos desde el Vizcondado del Biarno, unido al Reino de Nabarra desde el año 1484. Por cierto, fue soberano hasta el año 1620, año de otra ilegal invasión militar, esta vez llevada a cabo por el imperio francés.
Por otro lado, es cierto que el territorio que conforma la actual provincia colonial española de Navarra, hasta hace 172 años o quizás como mantenemos algunos solo 170, mantuvo aduanas con los territorios que anteriormente pertenecían al Reino de Nabarra y que fueron invadidos y colonizados con anterioridad por castellano-leoneses y barceloneses. Incluso tuvo una firme frontera con el soberano Reino de Nabarra al norte del Pirineo, eso sí, protegida por tropas españolas. También poseyó moneda propia y una Cortes ilegítimas, recordemos, que convivían un día tras otro en Contrafuero, ya que el virrey era extranjero. Los navarros residuales estaban (y estamos) subordinados y supeditados a los designios españoles. Además, el Derecho Pirenaico de carácter horizontal, fue siendo sustituido paulatinamente por el Derecho Germánico de carácter piramidal. Dicho territorio aparecía como parte integrante del imperio español en todos los mapas políticos tras el año 1530, careciendo por ello de reconocimiento internacional como País libre, independiente o soberano. Todo ello y algunas más cosas, seguro, hacen que sea políticamente inapropiado considerarlo un Reino soberano aunque ello vaya contra nuestras primeras enseñanzas en el seno de una familia carlista o nacionalistas o regionalistas, pues indudablemente puede llevar a la equivocación a nuestros conciudadanos, favoreciendo así la labor colonial española y francesa. Tal vez, a lo sumo, podemos considerarlo como un territorio más o menos autónomo, perteneciente por imposición militar al imperio español y que en la actualidad no queda nada de nuestro Fuero, al menos el basado y regido por el Derecho Pirenaico o propio.
2011/08/13
El ejemplo de Orreaga 778
El ejemplo de Orreaga 778
Iñigo Saldise Alda
Lo ocurrido aquel 15 de agosto del año 778, no solo fue un hito para la historia bélica mundial, sino que realmente es un día para recordar y del cual sentirse orgullosos todos los independentistas, estatalistas, soberanistas y legitimistas nabarros. Aquel día de verano tuvo lugar una batalla crucial para el devenir histórico-político de los vascones independientes o nabarros. Pocos días antes de tan importante batalla, el emperador franco Carlomagno había ordenado arrasar la ciudad de los nabarros-Iruñea-tras no poder rendir la plaza musulmana de Zaragoza. Este acto de castigo militar, fue llevado a cabo como medida de represión por la neutralidad intrínseca y natural de este Pueblo, el nabarro, apasionado de su libertad. Este hito mundial, que incontestablemente supuso la única derrota conocida del ejército más poderoso de Europa en esa época, significó la primera muestra de unidad vascona o nabarra ante una agresión militar extranjera, que tristemente pocas veces se ha vuelto alcanzar de nuevo a lo largo de nuestra historia política.
Paganos, cristianos y musulmanes vascones, no pusieron en tela de juicio el tener que unirse ante un enemigo común, los francos, el cual solo buscaba su total extermino o en su defecto, su colonización y esclavitud. Los nabarros, muy bien organizados, pues de lo contrario habría sido imposible alcanzar la victoria, se congregaron en las proximidades del paso natural de Astobizkar, próximo a Orreaga. Conocedores de la superioridad de la caballería carolingia, los vascones independientes sacaron un gran partido a su conocimiento del terreno y su superioridad en el manejo de las armas cortas, más ligeras que las armas que poseían los invasores, disponiendo y coordinaron la batalla de tal manera, que solo podía saldarse con el triunfo del bando nabarro.
Hoy en día, lamentablemente, la mayoría de los vasco(ne)s que queremos recuperar esa libertad arrebatada ilegalmente por la fuerza de las armas, tanto francesas como españolas, a lo largo de las sucesivas invasiones y ocupaciones militares de nuestro territorio que concluyeron con la fragmentación de nuestra Nación y Patria, al ser continuadas con una imperial labor colonizadora por parte de España y Francia, estamos muy lejos de alcanzar la unidad necesaria con la cual recuperar nuestra libertad.
No cabe duda que los independentistas, estatalistas, soberanistas y legitimistas que todavía no hemos sido aniquilados en este País por españoles y franceses, queremos rescatar la independencia que nos arrebataron los imperios de España y Francia, brusca e ilegítimamente. Es indudable que todos nosotros queremos que se nos vuelva a reconocer por nuestro término político, exclusivo y adecuado, pero para ello debemos tener bien claro que solo podrá ser posible con la plena recuperación de la soberanía de aquel Estado que crearon nuestros antepasados, los vascones libres e independientes, que ya fueron nombrados con nuestro apropiado término político de nabarros en el año 769, unos cuantos años de la creación de nuestro Estado.
Pero para lograr nuestro noble y leal objetivo, es imprescindible una unión de acción, pues tenemos la intención de alcanzar el mismo objetivo libertario. Para facilitar dicha unión contamos con herramientas más poderosas de las que poseyeron nuestros antepasados en el año 778. En primer lugar, contamos con la larga historia política de nuestro Estado, con el cual nuestros antepasados fueron libres, gracias al Derecho Pirenaico o Fuero nabarro, donde está especificado que las Leyes son anteriores a los reyes. Un Estado que indudablemente nos representó ante los demás Estados europeos, desde la independencia que otorga la soberanía. Todo ello a pesar de las continuas agresiones ilegales militares que sufrió nuestra Nación, nuestro País, hasta que finalmente un ejército francés, siguiendo el ilegítimo y militar ejemplo castellano-leonés primero y español después, entrara a sangre y fuego en lo que quedaba nuestro territorio soberano, disolviendo violentamente nuestras Cortes y Estados Generales en el año 1620.
A esta larga historia política, debemos sumarle un factor que debe ser determinante, nuestra ideología semejante cuando no idéntica. Eso sí, basada en el ejercicio de la independencia y no en la dependencia a aquellos Estados que únicamente nos quieren exterminar o en su defecto colonizar, esclavizar, mediante sus imposiciones militares, políticas, culturales y económicas, donde sus jueces asignan unas leyes-ad hoc-para nosotros, los vasco(ne)s de esta parte de Europa, que nos impiden el volver a ser nabarros, atrapándonos así en su rueda imperialista y colonialista de personalidad totalitaria o incluso fascista.
Esta herramienta ideológica que debe y puede facilitar la unidad necesaria con la que alcanzar finalmente nuestro noble y pacífico objetivo independentista, solo puede basarse en una política propia, incuestionablemente soberana para no dar concesión alguna a nuestros actuales enemigos, sin olvidarnos de buscar dentro de la obligada unidad, la cohesión de todos los diferentes planteamientos Estatales que poseemos a día de hoy, sin cerrar puertas a teorías aparentemente contradictorias y que realmente son complementarias, aparcando para ello nuestras tendencias sociopolíticas, bien sean de izquierdas, de centro o de derechas, ya que estos son objetivos realmente secundarios en la actualidad para los vasco(ne)s. Por ello hay que limar nuestras diferencias para así poder alcanzar la fuerza necesaria con la que recuperar nuestra libertad.
Para concluir, afirmar que lo ocurrido en las proximidades de Orreaga en el año 778, debe y tiene la obligación de ser un referente imprescindible para todos nosotros. Un ejemplo que estamos necesitados e incluso obligados a seguir, pues al dejar al lado nuestras diferencias sociopolíticas podremos alcanzar esa unidad en torno al objetivo común que compartimos, algo que ya hicieron los vascones independientes o nabarros aquel 15 de agosto, sin conocer, saber o imaginarse si quiera, la trascendencia histórico-política de su acto valeroso, autónomo y libertario, el cual solo puede ser considero como el día de la libertad del Pueblo, de la Nación nabarra.
Iñigo Saldise Alda
Lo ocurrido aquel 15 de agosto del año 778, no solo fue un hito para la historia bélica mundial, sino que realmente es un día para recordar y del cual sentirse orgullosos todos los independentistas, estatalistas, soberanistas y legitimistas nabarros. Aquel día de verano tuvo lugar una batalla crucial para el devenir histórico-político de los vascones independientes o nabarros. Pocos días antes de tan importante batalla, el emperador franco Carlomagno había ordenado arrasar la ciudad de los nabarros-Iruñea-tras no poder rendir la plaza musulmana de Zaragoza. Este acto de castigo militar, fue llevado a cabo como medida de represión por la neutralidad intrínseca y natural de este Pueblo, el nabarro, apasionado de su libertad. Este hito mundial, que incontestablemente supuso la única derrota conocida del ejército más poderoso de Europa en esa época, significó la primera muestra de unidad vascona o nabarra ante una agresión militar extranjera, que tristemente pocas veces se ha vuelto alcanzar de nuevo a lo largo de nuestra historia política.
Paganos, cristianos y musulmanes vascones, no pusieron en tela de juicio el tener que unirse ante un enemigo común, los francos, el cual solo buscaba su total extermino o en su defecto, su colonización y esclavitud. Los nabarros, muy bien organizados, pues de lo contrario habría sido imposible alcanzar la victoria, se congregaron en las proximidades del paso natural de Astobizkar, próximo a Orreaga. Conocedores de la superioridad de la caballería carolingia, los vascones independientes sacaron un gran partido a su conocimiento del terreno y su superioridad en el manejo de las armas cortas, más ligeras que las armas que poseían los invasores, disponiendo y coordinaron la batalla de tal manera, que solo podía saldarse con el triunfo del bando nabarro.
Hoy en día, lamentablemente, la mayoría de los vasco(ne)s que queremos recuperar esa libertad arrebatada ilegalmente por la fuerza de las armas, tanto francesas como españolas, a lo largo de las sucesivas invasiones y ocupaciones militares de nuestro territorio que concluyeron con la fragmentación de nuestra Nación y Patria, al ser continuadas con una imperial labor colonizadora por parte de España y Francia, estamos muy lejos de alcanzar la unidad necesaria con la cual recuperar nuestra libertad.
No cabe duda que los independentistas, estatalistas, soberanistas y legitimistas que todavía no hemos sido aniquilados en este País por españoles y franceses, queremos rescatar la independencia que nos arrebataron los imperios de España y Francia, brusca e ilegítimamente. Es indudable que todos nosotros queremos que se nos vuelva a reconocer por nuestro término político, exclusivo y adecuado, pero para ello debemos tener bien claro que solo podrá ser posible con la plena recuperación de la soberanía de aquel Estado que crearon nuestros antepasados, los vascones libres e independientes, que ya fueron nombrados con nuestro apropiado término político de nabarros en el año 769, unos cuantos años de la creación de nuestro Estado.
Pero para lograr nuestro noble y leal objetivo, es imprescindible una unión de acción, pues tenemos la intención de alcanzar el mismo objetivo libertario. Para facilitar dicha unión contamos con herramientas más poderosas de las que poseyeron nuestros antepasados en el año 778. En primer lugar, contamos con la larga historia política de nuestro Estado, con el cual nuestros antepasados fueron libres, gracias al Derecho Pirenaico o Fuero nabarro, donde está especificado que las Leyes son anteriores a los reyes. Un Estado que indudablemente nos representó ante los demás Estados europeos, desde la independencia que otorga la soberanía. Todo ello a pesar de las continuas agresiones ilegales militares que sufrió nuestra Nación, nuestro País, hasta que finalmente un ejército francés, siguiendo el ilegítimo y militar ejemplo castellano-leonés primero y español después, entrara a sangre y fuego en lo que quedaba nuestro territorio soberano, disolviendo violentamente nuestras Cortes y Estados Generales en el año 1620.
A esta larga historia política, debemos sumarle un factor que debe ser determinante, nuestra ideología semejante cuando no idéntica. Eso sí, basada en el ejercicio de la independencia y no en la dependencia a aquellos Estados que únicamente nos quieren exterminar o en su defecto colonizar, esclavizar, mediante sus imposiciones militares, políticas, culturales y económicas, donde sus jueces asignan unas leyes-ad hoc-para nosotros, los vasco(ne)s de esta parte de Europa, que nos impiden el volver a ser nabarros, atrapándonos así en su rueda imperialista y colonialista de personalidad totalitaria o incluso fascista.
Esta herramienta ideológica que debe y puede facilitar la unidad necesaria con la que alcanzar finalmente nuestro noble y pacífico objetivo independentista, solo puede basarse en una política propia, incuestionablemente soberana para no dar concesión alguna a nuestros actuales enemigos, sin olvidarnos de buscar dentro de la obligada unidad, la cohesión de todos los diferentes planteamientos Estatales que poseemos a día de hoy, sin cerrar puertas a teorías aparentemente contradictorias y que realmente son complementarias, aparcando para ello nuestras tendencias sociopolíticas, bien sean de izquierdas, de centro o de derechas, ya que estos son objetivos realmente secundarios en la actualidad para los vasco(ne)s. Por ello hay que limar nuestras diferencias para así poder alcanzar la fuerza necesaria con la que recuperar nuestra libertad.
Para concluir, afirmar que lo ocurrido en las proximidades de Orreaga en el año 778, debe y tiene la obligación de ser un referente imprescindible para todos nosotros. Un ejemplo que estamos necesitados e incluso obligados a seguir, pues al dejar al lado nuestras diferencias sociopolíticas podremos alcanzar esa unidad en torno al objetivo común que compartimos, algo que ya hicieron los vascones independientes o nabarros aquel 15 de agosto, sin conocer, saber o imaginarse si quiera, la trascendencia histórico-política de su acto valeroso, autónomo y libertario, el cual solo puede ser considero como el día de la libertad del Pueblo, de la Nación nabarra.
El 15 de agosto, una verdad rodeada de falsedades
El 15 de agosto, una verdad rodeada de falsedades
Tomas Urzainqui Mina, jurista e historiador nabarro
Si bien el hecho de la batalla de Orreaga ocurrió realmente, pronto se intentó difuminar qué es lo que allí había pasado, quiénes intervinieron y sobre todo qué consecuencias tuvo. El hecho en sí, y quienes combatieron, está probado de un lado por los documentos conservados y, por otro, con los efectos que dicha batalla trajo consigo para las personas que vivían en un radio de doscientos kilómetros alrededor de Orreaga, especialmente la consolidación de la independencia de los vascones frente a los francos. El primer documento de que se tiene noticia son los anales carolingios, redactados por Éginhard bajo el reinado de Luís el Piadoso, hijo de Carlomagno, donde se recoge el ataque -al regreso de la expedición a Hispania- que sufrió su ejército, después de haber derribado las murallas de Pamplona-Iruña, durante el paso de los Pirineos, a manos de los vascones.
Pierre Narbaitz, al igual que los autores de otras muchas investigaciones, marca con cierta aproximación el lugar de la batalla, "el escenario, o por lo menos como punto de inicio, la tradicional vía romana Burdeos-Astorga, por encima de Ibañeta, sin duda no lejos de Bentarte". La mecánica de la batalla se desarrollaría, con rapidez, así, mientras se produce el agrupamiento del ejército vascón en la cara sur del Txangoa, permiten pasar a la mitad de la armada franca, dejándose a continuación caer desplegados ladera abajo por la vertiente norte del Txangoa sobre la calzada, en donde circulaba ya la retaguardia franca, formada por varios miles de soldados que, batidos con gran fuerza sobre la estrecha y alargada plataforma que forma la calzada, corren a refugiarse ladera abajo fuera de la misma donde son rematados por el resto del ejército vascón que allí les esperaba emboscado. Están suficientemente documentadas las tres sucesivas batallas de Orreaga, en 778, 812 y 824. A consecuencia de esta última victoria nace dicho año el reino de los vascones o de Pamplona con Eneko Aritza como primer rey.
En cada época, se ha utilizado la batalla de Orreaga, relacionada con la leyenda de Compostela, para diversos fines políticos. Sobre el hecho cierto, de una victoria de los vascones, se han superpuesto relatos figurados -a cual de ellos más fantasioso si cabe- que constituyen cuatro temas principales -Santiago, La Chanson de Roland, Castilla seudoprotagonista y las calumnias a los navarros-, que con evidente intencionalidad han ido negando la realidad política y el derecho a existir a la sociedad circumpirenaica que objetivamente no es francesa ni española.
Primero, "Santiago". El arzobispo de Compostela pretendía la primacía sobre el de Toledo, por alegar que Santiago -que jamás estuvo en Hispania- había sido el iniciador del santuario de Compostela. El de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada, dijo que dichas afirmaciones no tienen "otro crédito que el que se puede conceder a los cuentos de las niñeras". Cesar Baronius (1538-1607) funda su crítica a Santiago sobre el estudio de la "Leyenda de Compostela" y sobre una carta del Papa Inocencio I (401-417) donde se aseguraba que Pedro y Pablo habían enviado no a Santiago si no a siete obispos para evangelizar España. En 1879 dicen que "se encuentra" el cuerpo de Santiago. Sin embargo, el Papa León XIII no confirma únicamente la sentencia del arzobispo, la cual, según ella misma no habla más que de reliquias "que, se dice, se dicen son de Santiago el Mayor".
Segundo, "La chanson de Roland". Hay autores que adjudican dicho relato al Obispo francés de Pamplona, Pedro de Anduque (1083-1115), como primer interesado en promocionar Roncesvalles, con el tema del piadoso Roland traicionado por Ganelón relacionándolo con la vía de peregrinaje a Santiago. Surge el mito literario de Carlomago y de Roldán, derrotado ahora por los musulmanes. En la primera redacción del texto todavía no se había insertado el retrato contrario a los navarros.
Tercero, el seudoprotagonismo de Castilla. El Papa Calixto II (1119-1124) convoca una cruzada que le permite a su sobrino Alfonso VII de Castilla proclamarse "emperador". Para ello, según Turpín, Arzobispo de Reims, en su relato llamado "Proto Turpín", Carlomago incitado por Santiago marchó a conquistar y liberar la tierra de musulmanes. En este tiempo alguna crónica expone ya que las tropas de Carlomago en vez de haber sido derrotadas por los sarracenos -según la impostura de "La Chanson de Roldand"- habrían sido derrotadas nada menos que por los castellanos que les habían impedido regresar a su suelo. El rey de Castilla, en la "Crónica de Alfonso VII", se declara, partidario de cumplir el deseo de una supuesta soberanía española hasta el río Ródano.
El cuarto, las calumnias a los navarros en el "Codex Calixtinus". En el "Libro de los Milagros" se incluye un pasaje que constituye la urdimbre de una ignominiosa historia de Navarra a partir de una leyenda imputada a Julio Cesar. Esta versión en los manuscritos anteriores no figura. Se dice que los navarros son producto de tres poblaciones diferentes: los nubianos, los irlandeses -llamados en el texto escoceses- y los caudati de Cornualles. Según el texto estas poblaciones habrían expulsado a los españoles de las regiones que les pertenecían. Que una tal asimilación de navarros a leprosos tenga su plaza en el "Libro de los Milagros", a continuación de la primera versión del "seudo Turpín", trata de sugerir la presencia bajo Carlomagno "del emperador" de España, el rey de Castilla Alfonso VII, para el cual los navarros eran sus enemigos y la presentación de ellos como semisalvajes, justifica la conquista de Castilla bajo los colores de una aparente empresa civilizadora. Lo que resultó el prolegómeno de la conquista por Castilla de la Navarra marítima en 1200, así como en 1512 y en 1620 por los franceses. En la posterior versión del manuscrito de Ripoll el tenor general es la identificación de navarros y gascones, comprendiendo de esta forma a toda Vasconia.
Al manipular, a través de intencionados relatos fantasiosos, el acto victorioso de resistencia del pueblo vascón al imperialismo franco, se convierte en una fuente de relatos literarios de velada apología de las conquistas. Así la justificación al expansionismo de Francia y España deviene desde este origen local intraeuropeo, por el efecto dominó, en un inicio de las empresas coloniales de las naciones europeas en todo el mundo: Portugal, España, Holanda, Inglaterra, Francia ... El 15 de agosto es una buena oportunidad para acudir a Orreaga, siguiendo la convocatoria de Etxabarrengoa elkartea y Orreaga fundazioa, a los actos que comienzan a las doce horas en la Colegiata, para dejar testimonio de defensa y afirmación de la unidad, libertad y del euskera, así como de la recuperación de la soberanía de esta sociedad, en el lugar de la victoria vascona que consolidó la independencia de Navarra. Pro Libertate Nabarra.
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2011/08/13/opinion/tribuna-abierta/el-15-de-agosto-una-verdad-rodeada-de-falsedades
Tomas Urzainqui Mina, jurista e historiador nabarro
Si bien el hecho de la batalla de Orreaga ocurrió realmente, pronto se intentó difuminar qué es lo que allí había pasado, quiénes intervinieron y sobre todo qué consecuencias tuvo. El hecho en sí, y quienes combatieron, está probado de un lado por los documentos conservados y, por otro, con los efectos que dicha batalla trajo consigo para las personas que vivían en un radio de doscientos kilómetros alrededor de Orreaga, especialmente la consolidación de la independencia de los vascones frente a los francos. El primer documento de que se tiene noticia son los anales carolingios, redactados por Éginhard bajo el reinado de Luís el Piadoso, hijo de Carlomagno, donde se recoge el ataque -al regreso de la expedición a Hispania- que sufrió su ejército, después de haber derribado las murallas de Pamplona-Iruña, durante el paso de los Pirineos, a manos de los vascones.
Pierre Narbaitz, al igual que los autores de otras muchas investigaciones, marca con cierta aproximación el lugar de la batalla, "el escenario, o por lo menos como punto de inicio, la tradicional vía romana Burdeos-Astorga, por encima de Ibañeta, sin duda no lejos de Bentarte". La mecánica de la batalla se desarrollaría, con rapidez, así, mientras se produce el agrupamiento del ejército vascón en la cara sur del Txangoa, permiten pasar a la mitad de la armada franca, dejándose a continuación caer desplegados ladera abajo por la vertiente norte del Txangoa sobre la calzada, en donde circulaba ya la retaguardia franca, formada por varios miles de soldados que, batidos con gran fuerza sobre la estrecha y alargada plataforma que forma la calzada, corren a refugiarse ladera abajo fuera de la misma donde son rematados por el resto del ejército vascón que allí les esperaba emboscado. Están suficientemente documentadas las tres sucesivas batallas de Orreaga, en 778, 812 y 824. A consecuencia de esta última victoria nace dicho año el reino de los vascones o de Pamplona con Eneko Aritza como primer rey.
En cada época, se ha utilizado la batalla de Orreaga, relacionada con la leyenda de Compostela, para diversos fines políticos. Sobre el hecho cierto, de una victoria de los vascones, se han superpuesto relatos figurados -a cual de ellos más fantasioso si cabe- que constituyen cuatro temas principales -Santiago, La Chanson de Roland, Castilla seudoprotagonista y las calumnias a los navarros-, que con evidente intencionalidad han ido negando la realidad política y el derecho a existir a la sociedad circumpirenaica que objetivamente no es francesa ni española.
Primero, "Santiago". El arzobispo de Compostela pretendía la primacía sobre el de Toledo, por alegar que Santiago -que jamás estuvo en Hispania- había sido el iniciador del santuario de Compostela. El de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada, dijo que dichas afirmaciones no tienen "otro crédito que el que se puede conceder a los cuentos de las niñeras". Cesar Baronius (1538-1607) funda su crítica a Santiago sobre el estudio de la "Leyenda de Compostela" y sobre una carta del Papa Inocencio I (401-417) donde se aseguraba que Pedro y Pablo habían enviado no a Santiago si no a siete obispos para evangelizar España. En 1879 dicen que "se encuentra" el cuerpo de Santiago. Sin embargo, el Papa León XIII no confirma únicamente la sentencia del arzobispo, la cual, según ella misma no habla más que de reliquias "que, se dice, se dicen son de Santiago el Mayor".
Segundo, "La chanson de Roland". Hay autores que adjudican dicho relato al Obispo francés de Pamplona, Pedro de Anduque (1083-1115), como primer interesado en promocionar Roncesvalles, con el tema del piadoso Roland traicionado por Ganelón relacionándolo con la vía de peregrinaje a Santiago. Surge el mito literario de Carlomago y de Roldán, derrotado ahora por los musulmanes. En la primera redacción del texto todavía no se había insertado el retrato contrario a los navarros.
Tercero, el seudoprotagonismo de Castilla. El Papa Calixto II (1119-1124) convoca una cruzada que le permite a su sobrino Alfonso VII de Castilla proclamarse "emperador". Para ello, según Turpín, Arzobispo de Reims, en su relato llamado "Proto Turpín", Carlomago incitado por Santiago marchó a conquistar y liberar la tierra de musulmanes. En este tiempo alguna crónica expone ya que las tropas de Carlomago en vez de haber sido derrotadas por los sarracenos -según la impostura de "La Chanson de Roldand"- habrían sido derrotadas nada menos que por los castellanos que les habían impedido regresar a su suelo. El rey de Castilla, en la "Crónica de Alfonso VII", se declara, partidario de cumplir el deseo de una supuesta soberanía española hasta el río Ródano.
El cuarto, las calumnias a los navarros en el "Codex Calixtinus". En el "Libro de los Milagros" se incluye un pasaje que constituye la urdimbre de una ignominiosa historia de Navarra a partir de una leyenda imputada a Julio Cesar. Esta versión en los manuscritos anteriores no figura. Se dice que los navarros son producto de tres poblaciones diferentes: los nubianos, los irlandeses -llamados en el texto escoceses- y los caudati de Cornualles. Según el texto estas poblaciones habrían expulsado a los españoles de las regiones que les pertenecían. Que una tal asimilación de navarros a leprosos tenga su plaza en el "Libro de los Milagros", a continuación de la primera versión del "seudo Turpín", trata de sugerir la presencia bajo Carlomagno "del emperador" de España, el rey de Castilla Alfonso VII, para el cual los navarros eran sus enemigos y la presentación de ellos como semisalvajes, justifica la conquista de Castilla bajo los colores de una aparente empresa civilizadora. Lo que resultó el prolegómeno de la conquista por Castilla de la Navarra marítima en 1200, así como en 1512 y en 1620 por los franceses. En la posterior versión del manuscrito de Ripoll el tenor general es la identificación de navarros y gascones, comprendiendo de esta forma a toda Vasconia.
Al manipular, a través de intencionados relatos fantasiosos, el acto victorioso de resistencia del pueblo vascón al imperialismo franco, se convierte en una fuente de relatos literarios de velada apología de las conquistas. Así la justificación al expansionismo de Francia y España deviene desde este origen local intraeuropeo, por el efecto dominó, en un inicio de las empresas coloniales de las naciones europeas en todo el mundo: Portugal, España, Holanda, Inglaterra, Francia ... El 15 de agosto es una buena oportunidad para acudir a Orreaga, siguiendo la convocatoria de Etxabarrengoa elkartea y Orreaga fundazioa, a los actos que comienzan a las doce horas en la Colegiata, para dejar testimonio de defensa y afirmación de la unidad, libertad y del euskera, así como de la recuperación de la soberanía de esta sociedad, en el lugar de la victoria vascona que consolidó la independencia de Navarra. Pro Libertate Nabarra.
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2011/08/13/opinion/tribuna-abierta/el-15-de-agosto-una-verdad-rodeada-de-falsedades
2011/08/12
15 de agosto de 778 y el 'Códice Calextino'
15 de agosto de 778 y el 'Códice Calextino'
Arantzazu Amezaga Iribarren, Bibliotecaria y escritora nabarra
Han robado una de las joyas bibliográficas más preciosas, en el sentido espiritual y económico, de Europa, y que tiene que ver con nosotros: el Códice Calextino o Codex Calixtinus del siglo XII, compuesto por 27 cuadernillos de pergamino cosidos, total 275 folios, escritos por las dos caras, bellamente iluminado y encuadernado en un tomo en 1964. Su implícito es variado: sermones, milagros, textos litúrgicos, piezas polifónicas... centrados en el objetivo de promover el Camino de Santiago. En el último y V libro, Aymeric Picaud, que hizo la peregrinación a caballo en el siglo XII, entre otras cosas, describe poéticamente la naturaleza vasca: "…a quien sube (al Puerto de Size) le parece palpar el cielo con su propia mano" ajena a las otras observaciones despectivas del pueblo vascón que dejó para la historia. Avinagrado por haber sido desvalijado, calificó con epítetos desagradables nuestra lengua y costumbres, chocándole éstas de modo más vivaz que la de los otros pueblos de la rúa. Reseñó lo que podemos señalar como un glosario en euskara. Por haber hecho la peregrinación con el pontífice Calixto, que instauró el Año Santo Jacobeo, el códice recibió tal denominación.
El Libro IV, Las Conquistas de Carlomagno, 28 folios y 26 capítulos, al parecer escrita por el obispo Turpín que, de monje y tesorero de Saint Denis, ascendió a arzobispo del reino carolingio, contándose entre los 12 Pares de Carlomagno, según La Chanson de Roland, y en uno de los ideólogos de las campañas de primavera emprendidas por éste. Cubre el suceso de la batalla de Orreaga con pinceladas épicas: las sublimes visiones de Carlos que le incitaban a la cristianización militar de Europa, su apoyo al milagro de la aparición del cuerpo del apóstol, su identificación, a mi modo de ver lamentable, con la cruzada matamoros en la que permanece inserto el pescador que, desde la soleada Galilea, fue predicando el credo cristiano, con la palabra, no con la espada, hasta la brumosas costas de Galicia. Si es que así fue.
La única derrota de Carlos en su fecunda vida militar aparece rodeada de un halo tan épico, que logra tornarla gloriosa. La muerte de Roldán, prefecto de la Marca de Bretaña, se convierte en una alborada mágica. El apuesto joven, al frente de la retaguardia del ejército que regresaba a sus carteles de invierno tras el incendio de Iruña, defiende en vano su posición ante el ataque eficiente de los vascones. Toca su olifante para reclamar la atención de Carlos que, en vanguardia, había dejado atrás el desfiladero y sus hombres. Apreciando la derrota y la muerte, lanza al aire su espada Durandarte, para librarla de caer en manos enemigas, pero ésta, cual flecha del cielo, aterriza sobre una piedra, hendiéndola en dos. Lo recuerda un monumento hoy día.
Se habla, en los libros de historia, impregnados por la magia de la leyenda literaria, de una escaramuza. En términos militares no es aceptable: el ejército carolingio sufre grave pérdida de vidas humanas, pertrechos y caballería. Resulta muerto todo el Estado mayor, excepto Carlos que, desde Luzaide, a galope accede a su reino, acompañado, al parecer, del maléfico Turpín. En tres semanas recorrió el camino de vuelta. El de venida le costó tres meses. Pero irrumpe en la leyenda con su manto rojo y calzas verdes, en esa escapatoria vergonzosa que parece retratar, mil años antes, la de Napoleón de Rusia.
Otra fábula malévola margina a los vascones de la acción coordinada, temeraria y vengativa del ataque guerrero que culminó en victoria, dándose además el extraño caso de que no hubo, al parecer, persecución (¿Para qué?... ¡Los tenían apiñados en el desfiladero!) ni petición de rescate para los Pares, todos muertos. Los vascones, con fama de gente bravía e indomable, realizaron una operación de guerrilla exitosa. Sin poseer el armamento de Carlos, el mejor de su época, buscaron el recurso que les proporcionaba su geografía montañosa y realizaron una regulada operación de intendencia y una determinada estrategia. Por el camino de regreso de Carlos, de la incendiada Iruña a la actual Burguete, organizaron ataques que dificultaron el paso de los carolingios, aunque no tan intensos como para que procurar alarma. Entró pues el ejército en el desfiladero que habría de convertirse en trampa mortal.
La batalla fue de tal envergadura y la victoria tan rotunda, que dispuso a los vascones a la creación de un reino que, llamándose primero de Pamplona, habrá de registrarse en la historia como Navarra. Su líder, Eneko Aritza, formaliza esa disposición política derivada de una acción bélica, y da los pasos de conformación de una unidad política que contuvo, por siglos, a los pueblos vascos.
Pero nadie, entre nosotros, cantó una hermosa canción de gesta. Gure historia ez dugu inork kontatzen. Nadie, al llegar al alto de Errozabal, se encuentra con la figura de los vencedores del episodio. Ni con la efigie de Eneko Aritza. Nadie, hasta Arturo Campion, fue capaz de escribir en versos lo logrado aquel 15 de agosto de 778.
http://www.noticiasdenavarra.com/2011/08/12/opinion/colaboracion/15-de-agosto-de-778-y-el-39codice-calextino39
Arantzazu Amezaga Iribarren, Bibliotecaria y escritora nabarra
Han robado una de las joyas bibliográficas más preciosas, en el sentido espiritual y económico, de Europa, y que tiene que ver con nosotros: el Códice Calextino o Codex Calixtinus del siglo XII, compuesto por 27 cuadernillos de pergamino cosidos, total 275 folios, escritos por las dos caras, bellamente iluminado y encuadernado en un tomo en 1964. Su implícito es variado: sermones, milagros, textos litúrgicos, piezas polifónicas... centrados en el objetivo de promover el Camino de Santiago. En el último y V libro, Aymeric Picaud, que hizo la peregrinación a caballo en el siglo XII, entre otras cosas, describe poéticamente la naturaleza vasca: "…a quien sube (al Puerto de Size) le parece palpar el cielo con su propia mano" ajena a las otras observaciones despectivas del pueblo vascón que dejó para la historia. Avinagrado por haber sido desvalijado, calificó con epítetos desagradables nuestra lengua y costumbres, chocándole éstas de modo más vivaz que la de los otros pueblos de la rúa. Reseñó lo que podemos señalar como un glosario en euskara. Por haber hecho la peregrinación con el pontífice Calixto, que instauró el Año Santo Jacobeo, el códice recibió tal denominación.
El Libro IV, Las Conquistas de Carlomagno, 28 folios y 26 capítulos, al parecer escrita por el obispo Turpín que, de monje y tesorero de Saint Denis, ascendió a arzobispo del reino carolingio, contándose entre los 12 Pares de Carlomagno, según La Chanson de Roland, y en uno de los ideólogos de las campañas de primavera emprendidas por éste. Cubre el suceso de la batalla de Orreaga con pinceladas épicas: las sublimes visiones de Carlos que le incitaban a la cristianización militar de Europa, su apoyo al milagro de la aparición del cuerpo del apóstol, su identificación, a mi modo de ver lamentable, con la cruzada matamoros en la que permanece inserto el pescador que, desde la soleada Galilea, fue predicando el credo cristiano, con la palabra, no con la espada, hasta la brumosas costas de Galicia. Si es que así fue.
La única derrota de Carlos en su fecunda vida militar aparece rodeada de un halo tan épico, que logra tornarla gloriosa. La muerte de Roldán, prefecto de la Marca de Bretaña, se convierte en una alborada mágica. El apuesto joven, al frente de la retaguardia del ejército que regresaba a sus carteles de invierno tras el incendio de Iruña, defiende en vano su posición ante el ataque eficiente de los vascones. Toca su olifante para reclamar la atención de Carlos que, en vanguardia, había dejado atrás el desfiladero y sus hombres. Apreciando la derrota y la muerte, lanza al aire su espada Durandarte, para librarla de caer en manos enemigas, pero ésta, cual flecha del cielo, aterriza sobre una piedra, hendiéndola en dos. Lo recuerda un monumento hoy día.
Se habla, en los libros de historia, impregnados por la magia de la leyenda literaria, de una escaramuza. En términos militares no es aceptable: el ejército carolingio sufre grave pérdida de vidas humanas, pertrechos y caballería. Resulta muerto todo el Estado mayor, excepto Carlos que, desde Luzaide, a galope accede a su reino, acompañado, al parecer, del maléfico Turpín. En tres semanas recorrió el camino de vuelta. El de venida le costó tres meses. Pero irrumpe en la leyenda con su manto rojo y calzas verdes, en esa escapatoria vergonzosa que parece retratar, mil años antes, la de Napoleón de Rusia.
Otra fábula malévola margina a los vascones de la acción coordinada, temeraria y vengativa del ataque guerrero que culminó en victoria, dándose además el extraño caso de que no hubo, al parecer, persecución (¿Para qué?... ¡Los tenían apiñados en el desfiladero!) ni petición de rescate para los Pares, todos muertos. Los vascones, con fama de gente bravía e indomable, realizaron una operación de guerrilla exitosa. Sin poseer el armamento de Carlos, el mejor de su época, buscaron el recurso que les proporcionaba su geografía montañosa y realizaron una regulada operación de intendencia y una determinada estrategia. Por el camino de regreso de Carlos, de la incendiada Iruña a la actual Burguete, organizaron ataques que dificultaron el paso de los carolingios, aunque no tan intensos como para que procurar alarma. Entró pues el ejército en el desfiladero que habría de convertirse en trampa mortal.
La batalla fue de tal envergadura y la victoria tan rotunda, que dispuso a los vascones a la creación de un reino que, llamándose primero de Pamplona, habrá de registrarse en la historia como Navarra. Su líder, Eneko Aritza, formaliza esa disposición política derivada de una acción bélica, y da los pasos de conformación de una unidad política que contuvo, por siglos, a los pueblos vascos.
Pero nadie, entre nosotros, cantó una hermosa canción de gesta. Gure historia ez dugu inork kontatzen. Nadie, al llegar al alto de Errozabal, se encuentra con la figura de los vencedores del episodio. Ni con la efigie de Eneko Aritza. Nadie, hasta Arturo Campion, fue capaz de escribir en versos lo logrado aquel 15 de agosto de 778.
http://www.noticiasdenavarra.com/2011/08/12/opinion/colaboracion/15-de-agosto-de-778-y-el-39codice-calextino39
2011/08/11
2011/08/08
El compendio colonial
El compendio colonial
J.X. Mauleon, Cadreita-Nabarra
Se entiende como colonialismo universal, al ejercicio de sometimiento y de sojuzgamiento de los Pueblos, de las Naciones y de los Estados a los que pertenecen, realizado por grandes potencias imperialistas. El Estado Europeo de Nabarra y su Pueblo-Nación, sufrió originariamente la actuación violenta e ilegal por parte de los castellano-leoneses (1054), después la agresión sanginaria de la primera alianza militar contra nuestro Estado, que fue llevada a cabo por los castellano-leoneses y los barceloneses (1134), hasta finalmente la llevada a cabo por el incipiente Reino de España (1512-1530). Todas estas acciones militares, bárbaras e ilegales, fueron refrendas desde la Iglesia Católica de Roma, enemigo natural del Estado de los nabarros y nabarras pese a su compromiso manifiesto con la Cristiandad. A todas esas ilegítimas acciones de carácter imperial español y católico, les debemos sumar las acciones sanguinarias francesas llevadas a cabo a lo largo de la historia política de los nabarros y nabarras(778-…-1620). Cada una de estas ilícitas acciones sustentadas en la intransigencia cristiano-católica, fueron y son auténticas violaciones manifiestas a la independencia, a la soberanía y a la libertad de los nabarros y nabarras. Además, a dicho ejercicio de la violencia militar, les han continuado un despiadado y depredador colonialismo, tanto español como francés con consentimiento de la Curia Romana, que dura laentablemente en alguna parte de nuestro territorio, la friolera de casi ya nueve siglos, lo que nos lleva a afirmar sin temor alguno a equivocarnos, que nuestra tierra, nuestro Estado, Nabarra, es actualmente la colonia más antigua del Mundo.
Sin profundizar en la amplia historiografía del colonialismo, pues ello nos llevaría a realizar un estudio más concienzudo del mismo, sí que es significativo destacar algunos aspectos de este lamentable fenómeno mundial, que tristemente sufrimos a día de hoy los nabarros y nabarras, y muchos Pueblos-Naciones del Mundo. Para ello, conviene precisar que el colonialismo comienza inmediatamente después de que una potencial imperial invade y ocupa un territorio, un Estado, pero que a decir verdad tuvo su acentuación en el periodo que comprende desde el año 1873 al año 1914. No es casualidad que coincida cíclicamente con el momento de mayor avance de la denominada Segunda Revolución Industrial. De hecho, el actual modo de colonialismo que padecemos los auténticos nabarros y nabarras en la actualidad, está emanado de dicha Revolución Industrial. Durante ese periodo, las potencias industriales europeas se expandieron hacia tierras de África y Asia, sometiendo por la fuerza a los Pueblos indígenas de esos territorios. Las potencias coloniales más importantes de esos años fueron Inglaterra y Francia, a las que debemos agregar Alemania, Bélgica e Italia, que fueron potencias coloniales secundarias. La labor de los franceses en las tierras nabarras del norte del Pirineo, fue la de ahogar conscientemente la economía rural buscando una emigración masiva de los naturales del País, que fueron sustituidos por colonos adinerados franceses.
Por otro lado el Estado de España, que había tenido el imperio colonial más importante del mundo desde el siglo XVI al XVIII, entró en plena decadencia colonial e imperial durante el XIX. A pesar de experimentar el Estado español una industrialización tardía y francamente escasa, la industrialización de las minas y fábricas existentes en la comarca nabarra de Bizkaia, fue llevada a cabo por trabajadores no autóctonos, es decir, colonos españoles, lo cual influyó en gran medida al pensamiento de los hermanos Arana, que daría finalmente el denominado nacionalismo vasco. Un paradigma interesante y especialmente salvable en materia anticolonial, pero ciertamente erróneo en materia histórico-política y geopolítica, que ha generado un lastre indudablemente importante para la recuperación de la libertad de nuestro Pueblo-Nación, mediante la recuperación de la independencia y soberanía del Estado de Nabarra.
A pesar de la decadencia imperial y colonial española, incluso de los planteamientos de los hermanos Arana y demás acciones políticas de la época de un carácter que podemos llamar vasco-nabarro, más o menos autonomista , federal si queremos, pero ciertamente nunca independentista o mejor dicho soberanista, nunca supusieron un obstáculo a la labor imperial del Estado de España, pues solo hay que mirar los ejemplos continuados del mantenimiento de la ilegal posesión colonial de los territorios pertenecientes legalmente al Estado de Nabarra al sur del Pirineo, o incluso también por ejemplo de las Islas Canarias, Ceuta y Melilla, sino debemos ser conscientes que ciertamente les ha sirvido a los imperialistas españoles para ir consolidando su entramado colonial, algo que no podemos ni debemos debemos olvidar nunca, pues es esto los que sufrimos y padecemos hoy día.
La acción colonizadora actual emanda de cualquier Estado imperial, se identifica en nuestro caso con un Estado ocupado y administrado por unos Estados anteriormente ajenos o extranjeros al nuestro, ejecutada dicha administración extranjera tras una ilegítima e ilegal la invasión y ocupación de nuestras tierras, incomprensiblemente llamada conquista, sin olvidar su caracter militar con el consiguiente genocidio y el asentamiento posterior de poblaciones foráneas o extranjeras en nuestro territorio (¿colonos tal vez?), y en los que se impone una autoridad extranjera, extraña y elícita, tras la eliminación de cualquier signo de autoridad autóctona o Gobierno del Pueblo-Nación que se debe someter.
Puede hablarse de colonialismo cuando un Pueblo o Pueblos, con sus respectivos Gobiernos extienden e imponen su soberanía, su jurisprudencia, a otro(s) Pueblo(s) o Gobierno(s), implantando siempre por la fuerza militar un control político sobre ese territorio y sobre el Pueblo-Nación que lo habita y gobierna, normalmente de forma violenta y siempre, nunca se nos olvide, de forma ilegal e ilegítima, simple y sencillamente debido a una busqueda de una fuente de riqueza y de poder. Esa relación, ciertamente no deseada para el Pueblo-Nación que la sufre, concluye cuando el Pueblo-Nación subyugada alcanza o recupera su propia soberanía, constituyéndose como un Estado independiente o en nuestro caso, recuperando la independencia de nuestro histórico Estado, Nabarra.
Tras finalizar la II Guerra Mundial, las Naciones Unidas se comprometieron con la exterminación del colonialismo en el Mundo. El desarrollo de la conciencia nacional en la mayoría de las colonias, especialmente en aquellas que se encontraban más alejadas de la(s) Metrópoli(s), junto al declive de la influencia política y militar de Europa y el agotamiento de la justificación moral de los imperios, contribuyeron a una rápida descolonización a partir de 1945, la cual fue y debe seguir siendo, amparada desde las Naciones Unidas. Los imperios coloniales, creados por el ejercicio físico de la violencia a lo largo de siglos, fueron desmantelados casi en su totalidad en tres décadas, y la mayoría de las antiguas colonias se constituyeron en Estados libres y soberanos. Algo que no ocurrió con el Estado de Nabarra, que continua como uno de los últimos reductos de los imperios español y francés, sufriendo así sus brutales yugos coloniales los nabarros y nabarras.
Pero independientemente de su contexto histórico, las cuestiones estratégicas y económicas son las más importantes y las que mejor explican el colonialismo imperial. La guerra entre España y Francia hizo muy apetecible colonizar el Estado de Nabarra a comienzos del siglo XVI y sin dudarlo a principios del siglo XVII; anteriormente el deseo imperial castellano-leonés fue incentivado por la salida al mar que dicho Estado (el de los nabarros y nabarras) poseía, o posteriormente el instinto colonial barcelonés, el cual era debido a su interés por las fértiles tierras que poseía el Estados de los nabarros y nabarras (¿los llamamos aragoneses y aragonesas? Berdin da). Ya en el último tercio del siglo XIX, las potencias industriales comenzaron a competir fieramente entre sí por el control de los mercados mundiales. Por ello, dichas potencias imperialistas fueron muy proteccionistas con sus mercados nacionales e intentaron ampliar sus mercados exteriores, precisamente con la expansión colonial o en nuestro caso, con la afirmación colonial. Las conquistas o mejor dicho, sanguinarias adquicisiones de colonias a lo largo de la historia de la humanidad, han sido una manifestación de prestigio político y demostración de fuerza y poder militar. Las perspectivas estratégicas mediante el dominio de los mares y los pasos naturales exigía el control de enclaves importantes, como por ejemplo el control absoluto de los puertos nabarros del Atlántico y de los Pirineos, que perseguían desde siempre los españoles y franceses.
El mejor modo de describir los efectos nocivos del colonialismo, en general, es que sencillamente vulnera los derechos humanos. Para ello debemos analizarlo desde la vertiente de inferioridad y menoscabo de los propios colonizados. Es obvio que las colonias reportaron y reportan numerosos beneficios a las metrópolis, pues si les supondrían realmente pérdidas, los imperios las abandonarían sin problemas, lo que indica claramente el poder de subsistencia, una vez emancipados de las metrópolis y con plena libertad, que supondría para los nabarros y nabarras. La adquisición ilegal de nuevos territorios para la emigración emanada desde los imperios de España y Francia, junto a los recursos estratégicos, hay que sumarle la expansión del comercio y el aumento de las ganancias económicas que supone nuestro sometimiento, pues es ésto lo único que buscan desde los imperios colonialistas, y para ello no dudan, ni dudarán, en utilizar toda su violencia militar, política, judicial, cultural y lingüística en su exclusivo beneficio a costa de los Pueblos-Naciones colonizadas, como el Pueblo-Nación de Nabarra. Por tanto, la afirmación de que la colonización tuvo, y en nuestro caso actualmente tiene, efectos negativos para las gentes colonizadas es incuestionable. No solo se interrumpió violentamente el estilo de vida tradicional o nativo en muchos lugares del Mundo, sino que se destruyeron valores culturales y lingüísticos hoy irrecuperables. Además se impusieron religiones, Pueblos-Naciones enteras fueron alienadas y subyugadas, mirenos el libro de la historia política mundial, pues cuando no, fueron exterminadas; ¿deseas esto para el Pueblo-Nación de Nabarra? Tú Patria.
En el caso único de Nabarra, la primera y más antigua colonia del mundo sin ninguna duda, colonia debido a la violenta e ilegal acción de España y Francia, cuyos colonialismos son intrínsecamente perversos y que han implementado como nadie antes, el fidedigno "compendio colonial" del que tienen hoy día y sin ninguna duda hasta los derechos de autor, es de un estudio especial desde mentes no colonizadas, pues de lo contrario sería contribuir, consciente o inconscientemente, con la esclavitud que sufre hoy día el Pueblo-Nación de Nabarra.
Ciertamente fueron, son, actuaciones imperiales comunes en la impronta del colonialismo Europeo, que en el caso esplícito de nuestra amada Baskonia, fueron y son a día de hoy devastadoras; adquierendo especial virulencia en cada instante, causando mayores estragos al intentar conseguir exterminar cualquier referente político e histórico de nuestro Estado, Nabarra. El primer epígrafe de ese compendio colonial, que tanto España como Francia aplican en nuestras tierras, pretende únicamente finalizar la conquista militar de origen ilegal, impidiendo a toda costa el desarrollo y el necesario despegue económico de la colonia de Nabarra para que dependa únicamente de las metrópolis imperialistas y colonialistas de Madrid y Paris. Ellos nunca han dudado, ni dudan, ni dudarán, en legislar Leyes ajenas a nuestro Derecho Pirenaico, ciertamente restrictivas y que finalmente les proporcionan un insalvable entramado político-jurídico con el único objetivo de nuestro sojuzgamiento. El segundo postulado es la aculturación y la transculturación, con políticas tendentes a mantener en la ignorancia al Pueblo-Nación colonizado y que por consiguiente perdamos así nuestras señas de identidad y autoestima, con todo lo que ello envuelve. La tercera disposición de ese "reglamento de régimen interno" para las colonias, es la explotación sistemática de nuestros recursos naturales y el continuado drenaje de nuestros activos monetarios (¿tendentes a su descapitalización?), y así sucesivamente hasta llegar al total desmantelamiento del sistema productivo, la destrucción masiva del tejido empresarial, la ruina económica y la descomposición social, con la consiguiente marginalidad, paro, hambre, delincuencia, drogas, etcétera.
Para acabar con dicha manifiestación colonial franco-española, el primer paso obligado es no legitimar esta actual situción colonial que padecemos. Por ello, los nabarros y nabarras no debemos-y ciertamente podemos si queremos-dar publicidad a los diferentes partidos españoles y/o franceses; incluso de aquellos que se engañan a sí mismos y nos intentan engañan con supuestos aspectos independantistas y/o soberanistas, falsos o quizásmejor dicho erroneos, ya que la independencia y la soberanía se ejerce, no se pide legitimando a los imperios colonialistas mediante sus antidemocráticas elecciones.
Además debemos alejarnos de algunas empresas dadas de alta en España y/o Francia, que esclusivamente juegan por su beneficio económico con nuestros intereses libertarios, llegando a manipular si les es menester y de forma (mal)intencionada nuestra historia política con la acepación de paradigmas esclusivamente étnico-culturales o quizás populares, que no reales en materia geopolítica e histórico-política, censurando sin remordidiento y sin pudor alguno a auténticos y verdaderos soberanistas, estatalistas, independentistas y legitimistas nabarros y nabarras, cuya esencia política es palpablemente Patriótica, pues a ellos y a ellas, benficiarios sin ninguna duda del colonialismo al igual que los partidos políticos dados de alta en los imperios de España y Francia, les es más fácil y rentable colaborar de forma consciente con la actual situación de esclavitud y colonización que tristemente soportamos el Pueblo-Nación de Nabarra.
J.X. Mauleon, Cadreita-Nabarra
Se entiende como colonialismo universal, al ejercicio de sometimiento y de sojuzgamiento de los Pueblos, de las Naciones y de los Estados a los que pertenecen, realizado por grandes potencias imperialistas. El Estado Europeo de Nabarra y su Pueblo-Nación, sufrió originariamente la actuación violenta e ilegal por parte de los castellano-leoneses (1054), después la agresión sanginaria de la primera alianza militar contra nuestro Estado, que fue llevada a cabo por los castellano-leoneses y los barceloneses (1134), hasta finalmente la llevada a cabo por el incipiente Reino de España (1512-1530). Todas estas acciones militares, bárbaras e ilegales, fueron refrendas desde la Iglesia Católica de Roma, enemigo natural del Estado de los nabarros y nabarras pese a su compromiso manifiesto con la Cristiandad. A todas esas ilegítimas acciones de carácter imperial español y católico, les debemos sumar las acciones sanguinarias francesas llevadas a cabo a lo largo de la historia política de los nabarros y nabarras(778-…-1620). Cada una de estas ilícitas acciones sustentadas en la intransigencia cristiano-católica, fueron y son auténticas violaciones manifiestas a la independencia, a la soberanía y a la libertad de los nabarros y nabarras. Además, a dicho ejercicio de la violencia militar, les han continuado un despiadado y depredador colonialismo, tanto español como francés con consentimiento de la Curia Romana, que dura laentablemente en alguna parte de nuestro territorio, la friolera de casi ya nueve siglos, lo que nos lleva a afirmar sin temor alguno a equivocarnos, que nuestra tierra, nuestro Estado, Nabarra, es actualmente la colonia más antigua del Mundo.
Sin profundizar en la amplia historiografía del colonialismo, pues ello nos llevaría a realizar un estudio más concienzudo del mismo, sí que es significativo destacar algunos aspectos de este lamentable fenómeno mundial, que tristemente sufrimos a día de hoy los nabarros y nabarras, y muchos Pueblos-Naciones del Mundo. Para ello, conviene precisar que el colonialismo comienza inmediatamente después de que una potencial imperial invade y ocupa un territorio, un Estado, pero que a decir verdad tuvo su acentuación en el periodo que comprende desde el año 1873 al año 1914. No es casualidad que coincida cíclicamente con el momento de mayor avance de la denominada Segunda Revolución Industrial. De hecho, el actual modo de colonialismo que padecemos los auténticos nabarros y nabarras en la actualidad, está emanado de dicha Revolución Industrial. Durante ese periodo, las potencias industriales europeas se expandieron hacia tierras de África y Asia, sometiendo por la fuerza a los Pueblos indígenas de esos territorios. Las potencias coloniales más importantes de esos años fueron Inglaterra y Francia, a las que debemos agregar Alemania, Bélgica e Italia, que fueron potencias coloniales secundarias. La labor de los franceses en las tierras nabarras del norte del Pirineo, fue la de ahogar conscientemente la economía rural buscando una emigración masiva de los naturales del País, que fueron sustituidos por colonos adinerados franceses.
Por otro lado el Estado de España, que había tenido el imperio colonial más importante del mundo desde el siglo XVI al XVIII, entró en plena decadencia colonial e imperial durante el XIX. A pesar de experimentar el Estado español una industrialización tardía y francamente escasa, la industrialización de las minas y fábricas existentes en la comarca nabarra de Bizkaia, fue llevada a cabo por trabajadores no autóctonos, es decir, colonos españoles, lo cual influyó en gran medida al pensamiento de los hermanos Arana, que daría finalmente el denominado nacionalismo vasco. Un paradigma interesante y especialmente salvable en materia anticolonial, pero ciertamente erróneo en materia histórico-política y geopolítica, que ha generado un lastre indudablemente importante para la recuperación de la libertad de nuestro Pueblo-Nación, mediante la recuperación de la independencia y soberanía del Estado de Nabarra.
A pesar de la decadencia imperial y colonial española, incluso de los planteamientos de los hermanos Arana y demás acciones políticas de la época de un carácter que podemos llamar vasco-nabarro, más o menos autonomista , federal si queremos, pero ciertamente nunca independentista o mejor dicho soberanista, nunca supusieron un obstáculo a la labor imperial del Estado de España, pues solo hay que mirar los ejemplos continuados del mantenimiento de la ilegal posesión colonial de los territorios pertenecientes legalmente al Estado de Nabarra al sur del Pirineo, o incluso también por ejemplo de las Islas Canarias, Ceuta y Melilla, sino debemos ser conscientes que ciertamente les ha sirvido a los imperialistas españoles para ir consolidando su entramado colonial, algo que no podemos ni debemos debemos olvidar nunca, pues es esto los que sufrimos y padecemos hoy día.
La acción colonizadora actual emanda de cualquier Estado imperial, se identifica en nuestro caso con un Estado ocupado y administrado por unos Estados anteriormente ajenos o extranjeros al nuestro, ejecutada dicha administración extranjera tras una ilegítima e ilegal la invasión y ocupación de nuestras tierras, incomprensiblemente llamada conquista, sin olvidar su caracter militar con el consiguiente genocidio y el asentamiento posterior de poblaciones foráneas o extranjeras en nuestro territorio (¿colonos tal vez?), y en los que se impone una autoridad extranjera, extraña y elícita, tras la eliminación de cualquier signo de autoridad autóctona o Gobierno del Pueblo-Nación que se debe someter.
Puede hablarse de colonialismo cuando un Pueblo o Pueblos, con sus respectivos Gobiernos extienden e imponen su soberanía, su jurisprudencia, a otro(s) Pueblo(s) o Gobierno(s), implantando siempre por la fuerza militar un control político sobre ese territorio y sobre el Pueblo-Nación que lo habita y gobierna, normalmente de forma violenta y siempre, nunca se nos olvide, de forma ilegal e ilegítima, simple y sencillamente debido a una busqueda de una fuente de riqueza y de poder. Esa relación, ciertamente no deseada para el Pueblo-Nación que la sufre, concluye cuando el Pueblo-Nación subyugada alcanza o recupera su propia soberanía, constituyéndose como un Estado independiente o en nuestro caso, recuperando la independencia de nuestro histórico Estado, Nabarra.
Tras finalizar la II Guerra Mundial, las Naciones Unidas se comprometieron con la exterminación del colonialismo en el Mundo. El desarrollo de la conciencia nacional en la mayoría de las colonias, especialmente en aquellas que se encontraban más alejadas de la(s) Metrópoli(s), junto al declive de la influencia política y militar de Europa y el agotamiento de la justificación moral de los imperios, contribuyeron a una rápida descolonización a partir de 1945, la cual fue y debe seguir siendo, amparada desde las Naciones Unidas. Los imperios coloniales, creados por el ejercicio físico de la violencia a lo largo de siglos, fueron desmantelados casi en su totalidad en tres décadas, y la mayoría de las antiguas colonias se constituyeron en Estados libres y soberanos. Algo que no ocurrió con el Estado de Nabarra, que continua como uno de los últimos reductos de los imperios español y francés, sufriendo así sus brutales yugos coloniales los nabarros y nabarras.
Pero independientemente de su contexto histórico, las cuestiones estratégicas y económicas son las más importantes y las que mejor explican el colonialismo imperial. La guerra entre España y Francia hizo muy apetecible colonizar el Estado de Nabarra a comienzos del siglo XVI y sin dudarlo a principios del siglo XVII; anteriormente el deseo imperial castellano-leonés fue incentivado por la salida al mar que dicho Estado (el de los nabarros y nabarras) poseía, o posteriormente el instinto colonial barcelonés, el cual era debido a su interés por las fértiles tierras que poseía el Estados de los nabarros y nabarras (¿los llamamos aragoneses y aragonesas? Berdin da). Ya en el último tercio del siglo XIX, las potencias industriales comenzaron a competir fieramente entre sí por el control de los mercados mundiales. Por ello, dichas potencias imperialistas fueron muy proteccionistas con sus mercados nacionales e intentaron ampliar sus mercados exteriores, precisamente con la expansión colonial o en nuestro caso, con la afirmación colonial. Las conquistas o mejor dicho, sanguinarias adquicisiones de colonias a lo largo de la historia de la humanidad, han sido una manifestación de prestigio político y demostración de fuerza y poder militar. Las perspectivas estratégicas mediante el dominio de los mares y los pasos naturales exigía el control de enclaves importantes, como por ejemplo el control absoluto de los puertos nabarros del Atlántico y de los Pirineos, que perseguían desde siempre los españoles y franceses.
El mejor modo de describir los efectos nocivos del colonialismo, en general, es que sencillamente vulnera los derechos humanos. Para ello debemos analizarlo desde la vertiente de inferioridad y menoscabo de los propios colonizados. Es obvio que las colonias reportaron y reportan numerosos beneficios a las metrópolis, pues si les supondrían realmente pérdidas, los imperios las abandonarían sin problemas, lo que indica claramente el poder de subsistencia, una vez emancipados de las metrópolis y con plena libertad, que supondría para los nabarros y nabarras. La adquisición ilegal de nuevos territorios para la emigración emanada desde los imperios de España y Francia, junto a los recursos estratégicos, hay que sumarle la expansión del comercio y el aumento de las ganancias económicas que supone nuestro sometimiento, pues es ésto lo único que buscan desde los imperios colonialistas, y para ello no dudan, ni dudarán, en utilizar toda su violencia militar, política, judicial, cultural y lingüística en su exclusivo beneficio a costa de los Pueblos-Naciones colonizadas, como el Pueblo-Nación de Nabarra. Por tanto, la afirmación de que la colonización tuvo, y en nuestro caso actualmente tiene, efectos negativos para las gentes colonizadas es incuestionable. No solo se interrumpió violentamente el estilo de vida tradicional o nativo en muchos lugares del Mundo, sino que se destruyeron valores culturales y lingüísticos hoy irrecuperables. Además se impusieron religiones, Pueblos-Naciones enteras fueron alienadas y subyugadas, mirenos el libro de la historia política mundial, pues cuando no, fueron exterminadas; ¿deseas esto para el Pueblo-Nación de Nabarra? Tú Patria.
En el caso único de Nabarra, la primera y más antigua colonia del mundo sin ninguna duda, colonia debido a la violenta e ilegal acción de España y Francia, cuyos colonialismos son intrínsecamente perversos y que han implementado como nadie antes, el fidedigno "compendio colonial" del que tienen hoy día y sin ninguna duda hasta los derechos de autor, es de un estudio especial desde mentes no colonizadas, pues de lo contrario sería contribuir, consciente o inconscientemente, con la esclavitud que sufre hoy día el Pueblo-Nación de Nabarra.
Ciertamente fueron, son, actuaciones imperiales comunes en la impronta del colonialismo Europeo, que en el caso esplícito de nuestra amada Baskonia, fueron y son a día de hoy devastadoras; adquierendo especial virulencia en cada instante, causando mayores estragos al intentar conseguir exterminar cualquier referente político e histórico de nuestro Estado, Nabarra. El primer epígrafe de ese compendio colonial, que tanto España como Francia aplican en nuestras tierras, pretende únicamente finalizar la conquista militar de origen ilegal, impidiendo a toda costa el desarrollo y el necesario despegue económico de la colonia de Nabarra para que dependa únicamente de las metrópolis imperialistas y colonialistas de Madrid y Paris. Ellos nunca han dudado, ni dudan, ni dudarán, en legislar Leyes ajenas a nuestro Derecho Pirenaico, ciertamente restrictivas y que finalmente les proporcionan un insalvable entramado político-jurídico con el único objetivo de nuestro sojuzgamiento. El segundo postulado es la aculturación y la transculturación, con políticas tendentes a mantener en la ignorancia al Pueblo-Nación colonizado y que por consiguiente perdamos así nuestras señas de identidad y autoestima, con todo lo que ello envuelve. La tercera disposición de ese "reglamento de régimen interno" para las colonias, es la explotación sistemática de nuestros recursos naturales y el continuado drenaje de nuestros activos monetarios (¿tendentes a su descapitalización?), y así sucesivamente hasta llegar al total desmantelamiento del sistema productivo, la destrucción masiva del tejido empresarial, la ruina económica y la descomposición social, con la consiguiente marginalidad, paro, hambre, delincuencia, drogas, etcétera.
Para acabar con dicha manifiestación colonial franco-española, el primer paso obligado es no legitimar esta actual situción colonial que padecemos. Por ello, los nabarros y nabarras no debemos-y ciertamente podemos si queremos-dar publicidad a los diferentes partidos españoles y/o franceses; incluso de aquellos que se engañan a sí mismos y nos intentan engañan con supuestos aspectos independantistas y/o soberanistas, falsos o quizásmejor dicho erroneos, ya que la independencia y la soberanía se ejerce, no se pide legitimando a los imperios colonialistas mediante sus antidemocráticas elecciones.
Además debemos alejarnos de algunas empresas dadas de alta en España y/o Francia, que esclusivamente juegan por su beneficio económico con nuestros intereses libertarios, llegando a manipular si les es menester y de forma (mal)intencionada nuestra historia política con la acepación de paradigmas esclusivamente étnico-culturales o quizás populares, que no reales en materia geopolítica e histórico-política, censurando sin remordidiento y sin pudor alguno a auténticos y verdaderos soberanistas, estatalistas, independentistas y legitimistas nabarros y nabarras, cuya esencia política es palpablemente Patriótica, pues a ellos y a ellas, benficiarios sin ninguna duda del colonialismo al igual que los partidos políticos dados de alta en los imperios de España y Francia, les es más fácil y rentable colaborar de forma consciente con la actual situación de esclavitud y colonización que tristemente soportamos el Pueblo-Nación de Nabarra.
2011/08/04
Nabarra libre
Nabarra libre
J.J. Labiano, Arazuri-Nabarra
Tarde o temprano, el Estado de Nabarra logrará recuperar la independencia arrebatada violentamente por las armas del Reino de España y la actual República de Francia. No tiene ningún sentido seguir sobrellevando la humillación secular, histórica, política, lingüística, cultural, jurídica, junto a la marginación social y el desafecto militar impuestos por esos Estados imperialistas y colonialistas. Tanto España como Francia destruyeron nuestras instituciones para imponiéndonos a continuación sus extranjeras leyes y organismos, instrumentos necesarios para asentar la ilegal invasión y alcanzar finalmente nuestro sometimiento y nuestra colonización. Llegará el día en que Nabarra se separará nuevamente de España y de Francia, dentro de un proceso natural y libertario de descolonización. Yo no soy para nada antiespañol, ni tampoco soy antifrancés, pero desde luego solo me siento y soy, únicamente, nabarro. Mis antepasados, nuestros antepasados, lucharon y murieron defendiendo la libertad de sus familias, la independencia de nuestras instituciones y la soberanía del Reino o Estado de Nabarra, si les olvidamos y no les honramos, seremos definitivamente colonizados.
Si hubiésemos sabido crear y mantener una Asamblea Nacional Constituyente, pacífica pero firme en la idea de formar un Gobierno Propio y Plural, reagrupando y uniendo a las diferentes ideologías existentes dentro del marco estatalistas, soberanista, independentista y legitimista nabarro, la soberanía del Estado de Nabarra se recuperaría por mayor prontitud y por una senda de cordura y normalidad. Al objetivo libertario que poseemos y ansiamos los nabarros, nos iría mucho mejor si nos apartáramos definitivamente de las instituciones coloniales y estatales del Reino de España y de la República de Francia. Votar con los verdugos de nuestra independencia es un claro ejemplo de dependencia colonial. Los nabarros hemos sido masoquistas impresentables o si preferís, auténticos negligentes en nuestra lucha libertaria durante muchos siglos. Hemos sufrido continuadamente las imposiciones imperiales franco-españolas a cambio de nada. Hemos sentido y seguimos sintiendo el peso de las botas, de las armaduras, de los uniformes militares extranjeros y de sus armas de fuego sobre nuestras cabezas. Ya no son tiempos de guerras con las espadas, ni con subfusiles automáticos, ni granadas, ni con cañones, es el tiempo de los argumentos, de las razones, de los procedimientos legales y de la palabra. Con ellos podemos llegar muy lejos en las Instituciones Internacionales, pero para ello debemos y tenemos que alejamos de esas instituciones coloniales y extranjeras, que se sustentan en unas Constituciones que nos señala explícitamente la defensa de su ilegal unidad territorial mediante acciones violentas de los ejércitos de España y de Francia. Pero ocurre que ni siquiera lo intentamos y si alguien se atreve a ello, es censurado, insultado, señalado, marcado, estafado e incluso robado por agentes que dicen ser nabarros.
Es el momento de cambiar nuestra actitud miedosa, sumisa, esclava a los circunstancias políticas, militares y jurídicas de España y Francia en definitiva, por nuestra Tierra, por nuestro Pueblo, por nuestra Nación, por nuestro Estado. Sigue existiendo un cierto miedo a proclamar firmemente la soberanía, la independencia. Como si tratarlo en público fuera un tema tabú, como si su ejercicio fuera imposible. Todavía quedan entre los nabarros que escribimos en los periódicos o internet viejos miedos, evidentemente fuera de lugar. Una Nabarra sin complejos coloniales sería maravillosa. Una Nabarra unida que no tuviera temor a lanzar nuevamente el grito de independencia, que agitara muy fuerte la bandera roja de nuestra Patria, que explotara sus recursos basándose en el Derecho Pirenaico y concordia con el Derecho Internacional. Y como no, que acogiera a todos, incluso a España y Francia, con los brazos abiertos desde la igualdad y la soberanía. ¿Llegaremos a verlo? Solo depende de nosotros mismos, de los nabarros.
J.J. Labiano, Arazuri-Nabarra
Tarde o temprano, el Estado de Nabarra logrará recuperar la independencia arrebatada violentamente por las armas del Reino de España y la actual República de Francia. No tiene ningún sentido seguir sobrellevando la humillación secular, histórica, política, lingüística, cultural, jurídica, junto a la marginación social y el desafecto militar impuestos por esos Estados imperialistas y colonialistas. Tanto España como Francia destruyeron nuestras instituciones para imponiéndonos a continuación sus extranjeras leyes y organismos, instrumentos necesarios para asentar la ilegal invasión y alcanzar finalmente nuestro sometimiento y nuestra colonización. Llegará el día en que Nabarra se separará nuevamente de España y de Francia, dentro de un proceso natural y libertario de descolonización. Yo no soy para nada antiespañol, ni tampoco soy antifrancés, pero desde luego solo me siento y soy, únicamente, nabarro. Mis antepasados, nuestros antepasados, lucharon y murieron defendiendo la libertad de sus familias, la independencia de nuestras instituciones y la soberanía del Reino o Estado de Nabarra, si les olvidamos y no les honramos, seremos definitivamente colonizados.
Si hubiésemos sabido crear y mantener una Asamblea Nacional Constituyente, pacífica pero firme en la idea de formar un Gobierno Propio y Plural, reagrupando y uniendo a las diferentes ideologías existentes dentro del marco estatalistas, soberanista, independentista y legitimista nabarro, la soberanía del Estado de Nabarra se recuperaría por mayor prontitud y por una senda de cordura y normalidad. Al objetivo libertario que poseemos y ansiamos los nabarros, nos iría mucho mejor si nos apartáramos definitivamente de las instituciones coloniales y estatales del Reino de España y de la República de Francia. Votar con los verdugos de nuestra independencia es un claro ejemplo de dependencia colonial. Los nabarros hemos sido masoquistas impresentables o si preferís, auténticos negligentes en nuestra lucha libertaria durante muchos siglos. Hemos sufrido continuadamente las imposiciones imperiales franco-españolas a cambio de nada. Hemos sentido y seguimos sintiendo el peso de las botas, de las armaduras, de los uniformes militares extranjeros y de sus armas de fuego sobre nuestras cabezas. Ya no son tiempos de guerras con las espadas, ni con subfusiles automáticos, ni granadas, ni con cañones, es el tiempo de los argumentos, de las razones, de los procedimientos legales y de la palabra. Con ellos podemos llegar muy lejos en las Instituciones Internacionales, pero para ello debemos y tenemos que alejamos de esas instituciones coloniales y extranjeras, que se sustentan en unas Constituciones que nos señala explícitamente la defensa de su ilegal unidad territorial mediante acciones violentas de los ejércitos de España y de Francia. Pero ocurre que ni siquiera lo intentamos y si alguien se atreve a ello, es censurado, insultado, señalado, marcado, estafado e incluso robado por agentes que dicen ser nabarros.
Es el momento de cambiar nuestra actitud miedosa, sumisa, esclava a los circunstancias políticas, militares y jurídicas de España y Francia en definitiva, por nuestra Tierra, por nuestro Pueblo, por nuestra Nación, por nuestro Estado. Sigue existiendo un cierto miedo a proclamar firmemente la soberanía, la independencia. Como si tratarlo en público fuera un tema tabú, como si su ejercicio fuera imposible. Todavía quedan entre los nabarros que escribimos en los periódicos o internet viejos miedos, evidentemente fuera de lugar. Una Nabarra sin complejos coloniales sería maravillosa. Una Nabarra unida que no tuviera temor a lanzar nuevamente el grito de independencia, que agitara muy fuerte la bandera roja de nuestra Patria, que explotara sus recursos basándose en el Derecho Pirenaico y concordia con el Derecho Internacional. Y como no, que acogiera a todos, incluso a España y Francia, con los brazos abiertos desde la igualdad y la soberanía. ¿Llegaremos a verlo? Solo depende de nosotros mismos, de los nabarros.
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"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"
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