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2014/09/02

Euskadi Nafarroa da

Euskadi Nafarroa da
Sebastián Martija Arruti, Zarautz-Nabarra
Diario de Noticias de Gipuzkoa

Euskadi Nafarroa da La disposición transitoria cuarta de la actual Constitución española establece el procedimiento mediante el cual la actual comunidad foral Navarra se podría incorporar a la comunidad autónoma vasca si así lo quieren sus instituciones y el pueblo navarro. El dicho de "Nafarroa Euskadi da" fue así incluido por las fuerzas nacionalistas que estuvieron en el proceso constituyente del año 1978. Viéndolo desde el punto de vista del tiempo transcurrido, quizás fue un error estratégico de las fuerzas nacionalistas vascas. La realidad histórica dice que las provincias que hoy forman la comunidad autónoma vasca estuvieron dentro del reino de Navarra hasta principios del siglo XIII, que fueron conquistadas por la fuerza por el rey de Castilla Alfonso VIII. Es decir, el reino de Navarra fue durante cientos de años, el reino de todos los vascos o "vascones".

En estos momentos, en los que se hablan de cambios en la Constitución con el tema del derecho a decidir, quizás deberíamos de plantear el cambio de esa disposición transitoria y que fuese la comunidad autónoma vasca la que se integrara en la Navarra. Si esta posibilidad existiese de verdad, no me cabe ninguna duda, que tanto las instituciones vascas como el pueblo vasco, verían con buenos ojos este primer paso, para volver a constituir el antiguo reino de los vascos. Supongo que Navarra no se atrevería a rechazar, el volver a incorporar territorios, que se le quitaron por la fuerza y sólo nos quedaría por resolver, el problema de Iparralde.

¿Transitoria cuarta de la Constitución del Reino de España? Ez, milesker.

¿Transitoria cuarta de la Constitución del Reino de España? Ez, milesker.
Iñigo Saldise Alda

La transitoria cuarta de la Constitución española vuelve a estar en boca de todos, al menos en la Comunidad Foral de Navarra, tras la última de las declaraciones de la española Yolanda Barcina. Hace al menos ocho año que escribí un artículo en el cual me posicionaba en contra de dicha Transitoria, pero no por los mismos planteamientos que la burgalesa. Mi posicionamiento es debido a que dicha Transitoria existente en la Constitución del Reino de España y por consiguiente extranjera y contraria las Leyes de Nabarra o Fueros, permite a la provincia española de la Navarra reducida y residual, entrar a formar parte de la comunidad autónoma vasca, siempre que sea refrendado en consulta o referéndum por los ciudadanos de la susodicha comunidad Foral y Española de Navarra.

Visto a simple vista desde los planteamientos políticos encuadrados dentro de la ideología del nacionalismo vasco de carácter aranista, dicha Transitoria cuarta puede llegar a ser considerada y de hecho lo está por muchas personas de esa órbita política, como un adelanto para conseguir la tan ansiada unidad de los territorios vascos, esos sí, dentro de la legalidad encadenada que nos otorga el Reino de España, formándose con ello un lauburu dentro de la Comunidad Autónoma Vasco o Euskadi.

Mi posicionamiento en contra de la Transitoria cuarta de la Constitución española, no tiene nada que ver con el razonamiento esgrimido por los partidos nacionalespañolistas como UPN, PP y UPyD, por ejemplo. Estos  se posicionan en contra no porque la Navarra reducida perdiese su estatus de Comunidad Foral en sí, ya que al igual que las provincias de Vizcaya, Guipúzcoa y Alava lo seguiría manteniendo. El motivo material más que político y a mi modo de entender exclusivo, es que están en contra porque sí perdería su carácter diferenciado con respecto a otras Comunidades Autonómicas españolas. Esto finalmente, le haría imposible continuar realizado sus nefastas acciones económicas, especialmente que van en contra de los intereses de los ciudadanos de la provincia de Navarra por sus nefastas gestiones, y que solo les ha servido para su enriquecimiento personal  gracias a su corrupción dentro de un sistema de cortijo, al más puro estilo medieval.

Algunos partidarios de la recuperación de la plena soberanía de nuestro Estado, Nabarra, también estamos en contra de la “problemática” Transitoria cuarta. No nos importa la eliminaran de la Constitución del Reino de España, ya que no es nuestra Constitución. Pero como comprenderéis, esto no significa que sea por los mismos argumentos que los políticos de UPN, PP y UPyD, por ejemplo, sino por nuestros respectivos planteamientos políticos encaminados hacia la libertad, la independencia y la soberanía de Nabarra. Desde estos diversos planteamientos que confluyen en la misma vía, la Nabarra,  consideramos que lo que hay que conseguir es que nuestro histórico Estado vuelva a estar en los mapas políticos de Europa y por ende, del Mundo. Siempre desde la base histórica de la independencia del Estado de Nabarra con respecto al de los estados vecinos de Francia y España.

Nuestro trabajo libertario, sin preocuparnos de la dichosa Transitoria cuarta, está en conseguir que en todos los territorios de Bakonia, se lleve a cabo una política firme y seria para recuperación de la memoria histórica, para que así los vascos independentistas de toda Euskal Herria, vuelvan a cerrar filas sobre la idea de recuperación de la soberanía existente en el Estado Político Nabarra.

Personalmente considero que la incorporación de la Navarra residual a la Comunidad Autónoma Vasca o Euskadi, sería realmente un freno brutal a las aspiraciones de la soberanía de los vascos. Recordemos que Euskadi no ha existido nunca como Estado, algo que se puede comprobar incluso,  visitando y admirando las paredes de la Casa de Juntas de Gernika, corazón actual del nacionalismo vasco aranista, donde se puede admirar a todos los señores de Bizkaia, los cuales pasaron de ser de nacionalidad nabarra a ser de nacionalidad castellana, sinónimo de española. Creo, además, que la idea de intentar recuperar la independencia quedaría totalmente excluida, ya que se perdería el referente Estatal de Nabarra. Por otro lado, debería ser inaceptable dentro de la ideología nacionalsita vasca, ya que los territorios del País Vasco Francés no estarían incluidos en dicha operación. Por lo tanto, lo que hay que intentar dentro de los movimientos libertarios, independentistas y soberanistas del país, es buscar la confluencia ideológica para hallar la unidad en torno a Nabarra, comenzando por la unidad de sus Merindades, rompiendo así la frontera franco-española e intercalando de nuevo el Estado de Nabarra entre españoles y franceses. En el cual, una vez recuperada su libertad, independencia y soberanía, en su propia Constitución, se podría poner una transitoria para la recuperación de los demás territorios perdidos en las sucesivas invasiones, tanto españolas como francesas.

Un donostiarra, nacionalista vaso él, me hizo comprenderlo con más claridad en una conversación al respecto. Según él: “La Comunidad Foral de Navarra todavía lo tiene mejor, aún le queda la Ley Paccionada”. Y eso que esta Ley conlleva la pérdida del propio autogobierno, a modo cuasi de Estado, que sostenía desde la invasión del año 1512 hasta el final de la primera guerra carlista en el año 1839. ¿Cómo podremos alcanzar la independencia dentro del Estatuto  Vasco y Español de la Comunidad Autónoma Vasca o Euskadi? ¿Tenemos otro Plan? ¿Referéndum tal vez?

Para ir acabando, indudablemente la Transitoria cuarta pude significar a corto plazo, un avance en la unidad de los vascos que estamos dentro del Reino de España, pero a la larga sería una condena absoluta para la recuperación de la soberanía de nuestro Estado propio que es Nabarra. Recordemos que la Transitoria cuarta no contempla la unidad de los vascos en su totalidad y mucho menos su soberanía. Como ya he dicho no se tienen en cuenta los territorios vascos de Iparralde. Tampoco se tiene en cuenta los demás territorios históricos de Baskonia, que conformaron en libertad el Estado de Nabarra, y que se encuentran también bajo el yugo imperial del Reino de España y de la República de Francia.

Yo, como muchos otros vascos, estoy a favor de una unidad política, pero libre e independiente dentro de un Estado propio y soberano, lo que al contemplar la política  a través de la historia, nos dice claramente que eso solo es posible en el Estado de Nabarra.

Gure helmuga, Nuestra meta...el Estado de Nabarra, Nabarrako Estatua


2014/09/01

Recordando a Martin Ttipia y a los vitorianos, treviñeses y portillanos del 1200

Recordando a Martin Ttipia y a los vitorianos, treviñeses y portillanos del 1200 
Jesus Perez de Viñaspre Txurruka, Gasteiz-Nabarra

Sello del acta fundacional de la ciudad
de Vitoria sobre el poblado de Gasteiz, 1181.
En la primavera del 1199 los castellanos invadieron el Reino de Navarra por el Oeste y sometieron a un duro asedio a Vitoria; los vitorianos a cuyo mando estaba Martin Ttipia resistieron 9 meses, rindiéndose en Enero de 1200. Mientras duró el asedio el rey castellano Alfonso VIII siguió conquistando el resto de fortalezas de la Navarra occidental (Alava, Guipuzcoa, Duranguesado), excepto la Sonsierra, resistiendo Treviño y Portilla que a la postre, y en un contexto de negociación y armisticio, fueron intercambiados por Inzura y Miranda de Arga.

Estos son los datos de la invasión castellana del 1200, invasión causante de grave quebranto para el futuro de Navarra por cuanto se vió privada de toda su costa, puertos, barcos, astilleros, ferrerías, diezmos e impuestos obtenidos sobre el pase de mercancías, además de sus territorios y habitantes que quedaban sometidos al yugo castellano. En suma, la invasión del 1200 supuso el verdadero inicio de la pérdida de la independencia de Navarra.

Tanto la resistencia de Vitoria, Treviño y Portilla, como la aparición de restos de combates en los trabajos arqueológicos realizados en castillos situados en las zonas atacadas por los castellanos (Aitzorrotz, Zaitegi, Mendikute…) evidencian que hubo resistencia armada. Si a esto añadimos las aportaciones documentales de Idoia Arrieta que revelan citas expresas sobre agresiones militares y destrucciones centradas en villas guipuzcoanas como Getaria y Donostia, así como documentos que aparecieron con anotaciones al margen sugiriendo “tener ojo” con el contenido de dicha documentación, corroboran de modo determinante y concluyente la realidad de la guerra y de la resistencia que opusieron los habitantes de la Navarra Occidental, refutando y desmintiendo la existencia de “pacto o voluntaria entrega”.

La estrategia que utilizaron los castellanos para consolidar el dominio y subordinación de los nuevos territorios conquistados se basó en dos pilares. Por una parte, feudalizaron la sociedad dejando el poder a los señores vascongados que traicionaron a Navarra; por la otra, crearon una línea de frontera (llamada de malhechores) entre lo que hoy son las Provincias Vascongadas y la Comunidad Foral de Navarra con la concentración de la población a todo lo largo de ella, en una serie de villas fortificadas (Kontrasta, Kanpezu, Salvatierra, Segura, Villafranca, Tolosa, Hernani...). Esta frontera no era natural puesto que no había una división étnica, cultural, económica, geográfica ni de ninguna otra característica que la definiera como tal. Era una frontera artificial en un lugar en el que nunca antes había existido.

Esta partición territorial y humana de carácter político generó el surgimiento de una nueva identidad, entre ellas la vascongada. Los navarros no conquistados que vivían en el Reino de Navarra que seguía independiente, se reconocían como navarros (denominación política) aun continuando siendo vascos. Por contra, los navarros conquistados no podían llamarse navarros (motivo de traición de lesa patria para los castellanos) por lo que adoptaron la denominación etnolingüística de vasco (vascongado). Peor suerte tuvieron los treviñeses quienes, al cabo de cierto tiempo, fueron doblemente aherrojados pasando a ser directamente castellanos.

Durante 3 siglos Castilla promovió campañas de hostigamiento hacia Navarra desde la línea de villas fortificadas que dieron lugar a luchas fratricidas, las cuales mantenidas a lo largo de tanto tiempo inevitablemente deberían dejar huellas y marcas profundas en las poblaciones. Y efectivamente surgió una conciencia de partición, de fractura radical, de ser de otra tierra, de ser enemigos…A esta nueva conciencia se añadió el olvido, inducido por el dominante, de la causa de la partición, lo que conllevó la aceptación por parte del dominado de las señas de identidad instigadas por aquél. Esta política de Estado (Castilla, España) ha buscado tras la invasión y división territorial, artera y sibilinamente, la creación de nuevas identidades a partir de una situación homogénea con el objeto de conseguir el debilitamiento del sujeto histórico y político. Nueva identidad, nueva ideología, nueva realidad.

Y de estos mimbres se valió Castilla para que guipuzcoanos, alaveses y vizcaínos tomaran parte en la conquista de la Navarra independiente (1512). Y de la misma manera posteriormente, España hizo lo propio para que requetés navarros y alaveses conquistaran Guipúzcoa y Vizcaya en 1936-1937.

Los sucesos del 1200 y sus consecuencias tienen implicaciones importantísimas en la situación política actual de nuestro pueblo. Es la causa y origen de la división política y mental de la Euskal Herria que hoy conocemos, que se plasma en los centros de decisión, sea en la administración, sea en las leyes, sea en la aplicación de política lingüística, sea en la organización del territorio, sea en los símbolos… pero sobre todo en el tema de la identidad. Y así los parámetros que el dominante aplica a la ciudadanía de Euskal Herria es la de vascos y navarros, vascos nacionalistas y no nacionalistas, navarros y franceses, navarros y vascos…

El que los habitantes de Vitoria, Treviño y Portilla no se rindieran y resistieran a los invasores castellanos es una demostración de heroísmo, es una prueba evidente y manifiesta de lealtad hacia el Reino de Navarra, que sin embargo se olvida sistemáticamente porque no deja de ser una verdad incómoda ya que, por una parte recuerda el gran esfuerzo de sus pobladores para seguir siendo navarros, y por otra, evidencia que no hubo voluntaria entrega y sí una conquista a sangre y fuego.

Recordando a Martin Ttipia y a los vitorianos, treviñeses y portillanos del 1200 que resistieron el embate castellano defendiendo su navarridad, queremos evocar la unidad del sujeto político de nuestro pueblo, unidad esencial a mantener ante los desafíos inminentes que deberemos arrostrar para la consecución de la recuperación del Estado de Navarra y de nuestra libertad como pueblo.

Iohan Ramírez de Baquedano, un héroe olvidado

Iohan Ramírez de Baquedano, un héroe olvidado
Iñigo Larramendi, Martin Ttipia

I: Contexto geográfico e histórico

Desde tiempos inmemoriales, el valle de las Amescoas/Amezkoa, encajonado entre las Sierras de Urbasa y Lokitz, y situado en la ancestral ruta entre Lizarrerria/Tierra Estella y la Llanada Oriental, ha mantenido una estrecha relación con las comarcas alavesas adyacentes de la Llanada Oriental y el Valle de Harana/Arana. Lo que conocemos del euskera amescoano, a partir de la toponimia y de algunos textos, así parece corroborarlo.

No en vano, lo que hoy conocemos como “Amescoa Alta”, constituida por los municipios de Larraona, Aranaratxe y Eulate, fue conocido como “val de Arana”, hasta bien entrado el siglo XVI. “Casualmente”, la primera mención escrita como “Amescoa Baja” de lo que hasta entonces simplemente había sido “Amescoa” es de 1512… La mentalidad popular, como se ve, también tardó en olvidar que allí, antes, no hubo frontera alguna…

Y es que, hasta la conquista castellana del año 1200, no hubo ninguna frontera política, como tampoco la hay a nivel geográfico, entre Larraona y Contrasta, el más nororiental de los pueblos del valle alavés de Harana/Arana, “que avía antenombre Arana”, según Fuero concedido por Alfonso X de Castilla en 1256.

Si la defensa por el lado castellano, tras entroncar con los Gauna, quedó desde mediados del siglo XV en manos de la poderosa familia oñacina guipuzcoana de los Lazcano, sólidamente asentada en Contrasta, correspondió a la familia de los Baquedano el papel más destacado en el territorio que se mantuvo dentro del reino navarro. Y aquí nos vamos a detener….

Y es que es durante el siglo XV cuando empezamos a tener menciones destacadas de esta familia, ocupando cargos como el de Merino Mayor de Estella, o Alcaide del castillo de Zalatambor (en Estella-Lizarra) durante el ataque castellano de 1460. Recordemos que, como consecuencia de esta serie de ataques, el reino navarro perdió la Sonsierra (actual Rioja Alavesa) y el llamado “partido de Los Arcos” (reincorporado en 1753): a buen seguro, y de no mediar la férrea defensa de las fortificaciones estellesas, toda la Merindad habría pasado a poder de Castilla, según prescribía el Laudo Arbitral de Baiona del 23 de abril de 1463.

Volviendo a nuestro valle, los Baquedano tenían asentado su solar principal en la torre-palacio de San Martín de Amescoa, siendo titulares también del palacio de la localidad contigua de Ecala. No está de más matizar que, tras esta pomposa denominación de “Palacio”, no se escondía algo mucho más lujoso que las casas de los vecinos labradores. Apenas les diferenciaba el uso de la piedra, el carácter militar y, sobre todo, los derechos de participación institucional de que hacía titular a su dueño, rasgo característico de nuestro Derecho consuetudinario.

Nada queda ya del Palacio de Ecala, pero sí que se conserva buena parte del Palacio de San Martín (s. XV), en la localidad homónima. Aunque en la actualidad no destaque especialmente entre el resto de casas del pueblo, una observación más atenta nos permite descubrir un matacán aquí, un cubo cilíndrico del recinto amurallado allá…. que nos recuerdan el pasado militar de la construcción.

Eso sí, no hay ninguna placa o recordatorio que nos haga saber que aquella construcción fue también protagonista de uno de los episodios más valerosos y, a la vez, trágicos, de nuestra azarosa Historia…

Heráldica: Escudo fajado de oro y plata; de oro tres fajas de plata. (Otros, El palacio de... de plata tres fajas de gules).

II: Una vida de lucha y compromiso

Circunstancias personales

Poco es lo que sabemos de las circunstancias personales del personaje hasta la Conquista de Navarra, iniciada en 1512. No obstante, contamos con unos pocos datos que, indirectamente, nos pueden aportar algo de información de interés.

Así, sabemos que en 1498 Iohan Ferrándiz –Fernández- de Baquedano concede el Mayorazgo del linaje a su nieto, que es precisamente nuestro protagonista. Por lo tanto, sabemos que su fecha de nacimiento es anterior a esta fecha.

Por otro lado, sabemos, por la documentación de los procesos para la restitución del patrimonio expropiado a la familia, que su esposa se llamaba Catalina, y que en junio de 1513 su heredero -Diego- tenía apenas un año de edad. De hecho, en 1524 es todavía Catalina la titular de las reclamaciones, lo cual corrobora que entonces el heredero era aún joven -12 años-, y que no había hijos anteriores. Diego sí aparece como titular, en cambio, en un proceso del año 1539 -27 años-. En resumen, parece razonable pensar que nuestro protagonista tuviera, probablemente, poco más de 20 años en 1512. Demasiado joven para tantas responsabilidades…

Para terminar, si tenemos en cuenta que en 1629 el mismo obispo de Pamplona, en visita a Baquedano, confirma que “la Bascongada es la (lengua) común del valle”, es lógico pensar que el señor de San Martín (así suele constar en la documentación) sería, muy probablemente, euskaldun. Aún en 1863 dice Luis Luciano Bonaparte que “me han asegurado que en todo el partido de Estella no hay más que estos pueblos donde se sigue hablando esta lengua (el euskera)”; si bien, de ser cierta esta referencia, su situación sería ya agónica.

1512-1515: De la heroica defensa de los castillos de Estella al exilio

El 21 de julio de 1512, una tropa de 10.000 hombres, encabezada por el Duque de Alba, penetra desde Agurain por Ziordia, en la Sakana. Iohan Ramírez -o Remíriz- de Baquedano cruza Urbasa y se interpone cerca de Ataun, pero se ve obligado a replegarse. Apenas 4 días después -25 de julio- cae Pamplona, y en el mes y medio siguiente irán cayendo todas las ciudades y fortificaciones, salvo algunas de Ultrapuertos (Baja Navarra) y los castillos de Estella.

En agosto, Fernando de Aragón, a sus 60 años, -casado desde 1505 con Germana de Foix, 35 años más joven- se instala en Logroño, para exigir a los principales líderes del Reyno que le juren fidelidad. El Mariscal Pedro de Navarra, y con él el señor de San Martín, lo hacen finalmente el 31 de agosto, tras reiteradas presiones.  En consecuencia, Iohan Ramírez de Baquedano es autorizado a regresar a su hogar. Eso sí, por poco tiempo…

Apenas un mes después, el 30 de septiembre, Juan de Albret anuncia su intención de recuperar el Reyno arrebatado, y 4 días después el Mariscal Pedro de Navarra se escapa de su prisión en Logroño. Para entonces el señor de San Martín ya había reunido a nada menos que 700 infantes de la Merindad de Estella, y el 5 de octubre, rompiendo el cerco castellano, entra en el castillo de Estella-Lizarra, el único que resistía en la Navarra peninsular, bajo mando del bajo-navarro señor de Zala…”puro francés”, según listado secreto hecho por los castellanos en junio de 1512.

En los días siguientes, la Ciudad de Estella, así como numerosas localidades y fortificaciones del Reyno, se alzaron contra las tropas ocupantes, y el 16 octubre las tropas de Juan de Albret entraban desde Zuberoa por el puerto de Larraine, a los pies del Orhi. Entre los españoles se encendieron todas las alarmas: Estella era la ciudad mejor fortificada del Reyno, y cortaba las lineas logísticas con la capital, mientras hacia la misma se dirigía un poderoso ejército…

En este momento hace su aparición un importante personaje: Diego Martínez de Álava, diputado general de Álava. El mismo día 6 de octubre, solicita al rey Fernando que se deje al cargo de tropas alavesas el cerco de los castillos de Estella, y en los días siguientes 1.200 alaveses se apuestan a los pies de la orgullosa Peña de los Castillos de la Ciudad del Ega. Para su financiación se recurre a los bienes requisados a quienes no acudieron al llamamiento de las Juntas… poco había, pues, de “voluntario” en esta iniciativa.

Y para que no quedara lugar a dudas, ante las dificultades para someter la fortaleza estellesa, el 27 de octubre las Juntas alavesas convocan a 1.000 hombres más “so pena de las vidas e perdimiento de todos sus bienes”: se puede decir más alto, pero no más claro.

La situación es insostenible: las tropas del legítimo rey Juan de Albret están aún lejos, y a los castellanos no les interesa alargar el cerco, sino concentrarse en Pamplona. El 28 de octubreacuerdan la entrega del castillo, a cambio del perdón, la devolución de los bienes y la libertad de movimiento para los sitiados. Algunos vuelven a su hogar….pero Iohan Ramírez de Baquedano, inasequible al desaliento, se une a las tropas de Juan de Albret en Atarrabia, a las puertas de Iruñea….

Sin embargo, los castellanos  logran concentrar sus fuerzas y el invierno se echa encima. El 30 de noviembre las tropas navarras tienen que levantar el cerco y volver apresuradamente, antes de que la nieve bloquee los puertos. El señor de San Martín, dejando atrás a su mujer y a su hijo de unos meses, parte con Juan de Albret hacia el Bearn…

III: Sin descanso, hacia la libertad

1516-1519: Nuevo intento de recuperación del Reyno y deportación

Una vez malogrado el intento de recuperación del Reyno en otoño de 1512, los conquistadores españoles (o castellano-aragoneses, si se prefiere) se centran en afianzar el control efectivo del territorio conquistado.

Sin embargo, surgen dificultades que hacen ciertamente precaria su situación: así, algunos de los nobles navarros que colaboraron en 1512 no ven satisfechas sus aspiraciones; la relación de la Corona con la nobleza castellana es más que tirante; Francisco I de Francia afianza su posición en Italia; y, como colofón, la salud del rey Fernando se deteriora notablemente.

Constituye todo ello el caldo de cultivo para un nuevo levantamiento, cuyo desencadenante es la muerte, el 23 de enero de 1516, de Fernando de Aragón. Tras diversos preparativos, el 15 de marzo se ponen en marcha las tropas legitimistas. No obstante, lo hacen seriamente limitadas por no poder contar con la ayuda inicialmente prometida por Francisco I de Francia, al producirse un contraataque de las tropas imperiales en Italia.

Pese a las dificultades, las tropas, constituidas casi exclusivamente por navarros, bearneses y zuberotarras, irrumpen en el Reyno conquistado por dos vías: una, liderada por el rey Juan de Albret, hacia Orreaga-Roncesvalles; y la otra, liderada por el Mariscal Pedro de Navarra, a través del paso de Arrakogoiti (en el roncalés valle de Belagua), en la cual se integra Iohan Ramírez de Baquedano.

Una vez franqueado el Pirineo, la segunda columna se dirige al encuentro de la primera en el altiplano de Auritz/Burguete para, ya juntas, dirigirse hacia Iruñea. Pero la nieve ralentiza notablemente el avance, y las tropas españolas, bien informadas por su red de espionaje, controlan firmemente dicho altiplano y bloquean a la columna de Juan de Albret en Donibane Garazi.

Vista la situación, el Mariscal prefiere dar marcha atrás, pero en su persecución se dirigen las tropas lideradas por el coronel Villalba, con la ayuda de algunos nobles navarros fieles. Entre el 22 y el 25 de marzo (según las fuentes) los alcanzan en una Isaba cubierta por la nieve, obligándoles a rendirse.

Por orden expresa de Cisneros, y pese a que parece que ésas no eran las condiciones acordadas para la rendición, la mayor parte de los prisioneros, entre ellos el Mariscal y el señor de San Martín, fueron trasladados al castillo de Estella/Lizarra, y de allí al castillo de Atienza, en Guadalajara, donde se encontraban ya para finales de abril de 1516.

Separados en dos grupos, a los del grupo en que se encontraba Iohan Ramírez de Baquedano se les colocaron grilletes de 3 kilos, y se les encerró en una sórdida mazmorra, aislada tras tres puertas y cuatro cerraduras.

Totalmente aislados, amenazados incluso los residentes de Atienza ante cualquier negligencia, sólo alguna visita aislada y algunas cartas de su mujer recibidas a través de Pedro Lópiz, vecino de Eulate, hacen más llevadera su situación…

1519-1521: Hacia el breve sueño de la libertad

A partir de la Navidad de 1516 algunos prisioneros empiezan a ser liberados, por mediación y con las garantías personales de poderosos parientes castellanos. No obstante, este proceso fue un goteo totalmente individualizado del que, por ejemplo, no se benefició el Mariscal Pedro de Navarra: fue trasladado a Simancas (Valladolid), y murió allí, en muy dudosas circunstancias, el 24 de noviembre de 1522.

Aunque no conocemos los detalles exactos de la liberación de Iohan Ramírez de Baquedano, sabemos que en julio de 1519 Diego Martínez de Álava se quejaba, en carta a Carlos V, de que el señor de San Martín había empezado a pleitear para recuperar su patrimonio.

Un año después, en el verano de 1520, estalla en Castilla la rebelión de los Comuneros, y en noviembre Ramírez de Baquedano es obligado a trasladarse a Briviesca para integrarse en las tropas del Condestable de Castilla. El conflicto comunero terminaría con la batalla de Villalar el 23 de abril de 1521. Mientras tanto, en Araba se rebelaba Pedro López de Ayala, Conde de Salvatierra, quien fue derrotado por las mismas fechas. También su patrimonio pasó a manos de Diego Martínez de Álava…

El masivo y obligado desplazamiento de tropas a Castilla había dejado casi desguarnecido el Reyno, lo cual abrió las puertas a un nuevo intento de recuperación de la soberanía.

Éste llega el 9 de mayo de 1521, y lo encabeza en esta ocasión Enrique II, hijo de Juan de Albret, quien había fallecido el 17 de junio de 1516. En esta ocasión, la mejor organización del ataque, la aportación de tropas francesas, y la extrema debilidad del ejército ocupante facilitaron la recuperación de Iruñea para el 18 de mayo. Estella se rebeló el 21 de mayo, y para finales de mayo todo el territorio soberano en 1512 había sido recuperado.

Iohan Ramírez de Baquedano participa reclutando fuerzas en la Merindad de Estella para bloquear los posibles ataques castellanos por Entzia y la Sakana. Recupera sus bienes por la fuerza, y a finales de mayo se une a los señores de Lizarraga y Eraso para hacer frente a un ataque encabezado por los señores de Berastegi y Andueza, con la colaboración de algunos señores beamonteses. Éstos son derrotados en el término de Zegarrain u Oihanederra, al norte de Irurtzun, entre Urritza (Imotz) y Arruitz (Larraun).

Tras menos de un mes de lucha, Navarra volvía a ser independiente…

Llegada la primavera, Iohan Ramírez de Baquedano es acusado, en abril de 1513, de crimen de lesa majestad, una gravísima acusación. El 6 de junio de 1513 es condenado en rebeldía, y todo su patrimonio y sus derechos son entregados a…. sí, a Diego Martínez de Álava. Aún en ese trance, el conde de Oñati, Pedro Vélez de Guevara, trata de mediar a su favor frente al rey español, a cambio de su lealtad. Pero Baquedano lo rechaza, sellando así su destino…

Siempre indómito, el señor de San Martín visitó clandestinamente en varias ocasiones a su familia, y en una de ellas escapó por muy poco. No tuvo tanta suerte su cómplice y paisano Gonzalo de San Martín, quien fue delatado, prendido y ahorcado públicamente en Pamplona. Y es que los Imperios no perdonan…

IV: Luchando hasta el último aliento

Noain: el comienzo del fin

Poco dura la alegría en la casa del pobre… El fin de la guerra de las Comunidades en Castilla permite el retorno de las fuerzas imperiales. Éstas levantan el cerco de Logroño y obligan a las tropas legitimistas a replegarse, concentrándose en las cercanías de Noain para enfrentarse a las tropas invasoras que, se suponía, entrarían en la Cuenca de Pamplona por El Carrascal: en todas estas acciones está presente Iohan Ramírez de Baquedano. Como es bien sabido, los navarros son derrotados y diezmados el 30 de junio de 1521: el breve sueño de libertad toca a su fin.

El señor de San Martin se repliega a Arazuri, pasando luego a Pamplona y Ultrapuertos, donde detiene varios ataques dirigidos por el coronel Vera contra Donibane Garazi. Finalmente, el 20 de julio la ciudad es sitiada y asaltada. Ramírez de Baquedano es capturado y enviado a Pamplona, pero en el camino, en un enésimo acto de dignidad, se escapa.

En otoño de 1521 se produce una nueva ofensiva. En esta ocasión, no se opera directamente contra Iruñea, sino que se dirige a la toma del castillo de Amaiur (3 de octubre), para pasar luego a Senpere (Lapurdi) y atacar finalmente Hondarribia. Cruzaron para ello el Bidasoa por el vado de Behobia y tomaron el castillo de Irún-Uranzu, que controlaba el Camino Real entre Irún y el paso de Behobia. El 18 de octubre, las tropas franco-navarras entraban en Hondarribia.

Nuevamente cundió el pánico en Castilla. Tanto es así, que los gobernadores castellanos (entre ellos Adriano de Utrecht, Adriano VI desde el 9 de febrero de 1522) tienen que desplazarse a Gasteiz para coordinar la actuación de sus tropas. El invierno paraliza las acciones militares, y en primavera se producen varias escaramuzas aisladas que no alteran la situación.

San Marcial: el final del sueño

El 26 de junio de 1522 el castillo de Irún-Uranzu, en Behobia cae en manos de tropas guipuzcoanas, amenazando así el abastecimiento de Hondarribia. El 28 de junio el gobernador de Baiona envió varias unidades de infantería a través del vado de Behobia, entre ellas 400 lansquenetes alemanes bajo el mando de Iohan Ramírez de Baquedano, pero fueron rechazadas por las milicias de Irún.

Al día siguiente, domingo 29 de junio de 1522, volvieron a cruzar el Bidasoa, situándose en esta ocasión en el Monte Aldabe o Alto de San Marcial, que desde el Sur domina el castillo de Irún-Uranzu, para bombardear el castillo. Durante la noche siguiente, tropas guipuzcoanas (unos 1.500 hombres, con numerosa caballería) encabezadas por los capitanes Azcue y Ambulodi, treparon sigilosamente a las espaldas de las tropas comandadas por Ramírez de Baquedano, mientras con antorchas portadas por civiles se les hacía pensar que transitaban por el Camino Real.

Al amanecer del lunes 30 de junio de 1522, atacaron por sorpresa a la infantería alemana comandada por Iohan Ramírez de Baquedano. Éste contraatacó con brío, en dirección a las peñas de Aldabe, pero, junto con el alférez de los lansquenetes, cayó abatido por el fuego de las milicias guipuzcoanas, apostadas en dichas peñas…

Numerosos soldados de los comandados por el valeroso Señor de San Martín cayeron también en esta acción, a consecuencia de la cual se edificó la ermita de San Marcial junto al lugar de los hechos. Además, como es bien sabido, el relato oficial hace derivar de este acontecimiento el anual Alarde de Irún (30 de junio), que, en definitiva, no hace sino rememorar los antiguos alardes de las milicias forales.

Poco después, un emisario se presentó en el lugar para tratar de averiguar si el señor de San Martín seguía vivo. Al encontrar su cadáver, solicitó permiso para hacerse cargo del mismo. El capitán general de Gipuzkoa, Beltrán de la Cueva, paradójicamente sobrino del Mariscal, así lo autorizó, y así “fue llevado a Francia, su tierra (sic), donde le sepultaron”.

Y así terminó sus días, enterrado a escondidas en algún lugar desconocido de Lapurdi, a muchas decenas de kilómetros de su familia, uno de los líderes más carismáticos, incorruptibles e íntegros en la lucha por la independencia del único Estado que políticamente ha colocado a los vascos en el mapa: Nabarra, la hija de Baskonia.

Los conquistadores, empero, no tuvieron suficiente con ello. Fue excluido de los perdones imperiales de 10 de mayo de 1522 y 15 de diciembre de 1523, y su viuda siguió desposeída de su patrimonio tras el perdón general (condicionado, por supuesto, al juramento de obediencia y vasallaje) que precedió a la toma de Hondarribia, último reducto navarro independiente al Sur del Bidasoa (29 de febrero de 1524).

En 1539, la no menos valerosa Catalina seguía litigando contra Margarita de Beaumont, esposa de Diego Martínez de Álava e integrante del linaje de los Condes de Lerín, para poder obtener, al menos, la dote que había aportado a su matrimonio con Iohan Ramírez de Baquedano.

Sin embargo, nunca lograron, pese a todos sus desvelos, derrotar a Iohan Ramírez –o Remíriz- de Baquedano, señor de San Martín, en la más importante de las batallas: la de la memoria.

 BIBLIOGRAFIA:

“Las Amescoas. Estudio Histórico-Etnográfico” Luciano Lapuente Martínez. Aristubeltza, 1990.
“Navarra 1512-1530. Conquista, ocupación y sometimiento militar, civil y eclesiástico” Pedro Esarte Muniain. Pamiela, 2001
“La Guerra de Navarra (1512-1529). Crónica de la conquista española” Peio Monteano. Pamiela, 2010.
“La participación de las villas y las Juntas alavesas en la conquista de Navarra”, por Estíbaliz González Dios. Actas del II Congreso de Historiadores de Navarra, Oñati 2011. Txertoa, 2011.
“Catálogo de los Libros de Mercedes Reales del Reino de Navarra (1336-1859)”. Alfonso Etayo Pérez. Pamiela, 2011
“Libro de Armería del Reino de Navarra”. F.N., 1982
“Los Lazcano y su casa fuerte de Contrasta en Álava”. Luis Vasallo Toranzo. Ondare. 20, 2001. 241-258
“Estellerriko euskara Arabako eta Nafarroa Garaiko hizkeren bidegurutzean” Iñaki Camino, 2004 EUSKERA – XLIX, 2004, 2

V: Algunas reflexiones finales

No puedo resistirme a terminar sin dar respuesta a una pregunta que a algunos se les puede pasar por la cabeza: ¿por qué hablar ahora, en pleno siglo XXI, de Iohan Ramírez de Baquedano?

-A- Empezando por lo más superficial: creo que nadie podrá negar que, objetivamente, las biografías de nuestro protagonista y, no la quiero olvidar, su mujer Catalina, no desmerecerían de cualquierproducción histórica de esas que países de todo el mundo no tienen empacho en producir a todo lujo, como la serie “Isabel” en TVE, la coproducción europea “Enrique de Navarra”, la serie “Los Tudor”, o cualquier película británica basada en las obras de William Shakespeare referentes a distintos reyes ingleses.

Hollywood, por su parte, no dudó en echar mano de héroes escoceses como “Rob Roy” o, destacadamente, William Wallace “Braveheart”, el héroe escocés por excelencia. Producciones todas ellas, por cierto, que consiguieron altos niveles de audiencia. Y es que los pueblos que tienen una identidad sólida no tienen complejos en abordar su propia Historia.

-B- Pero es que, además de eso, acompañando al señor de San Martín podemos ser testigos de toda una época de cambios sustanciales sin los cuales sería imposible entender nuestro presente.

Así, y como hemos visto, está presente en todos los escenarios importantes de la Conquista de Navarra a partir de 1512 (maticemos que Navarra ya había empezado a ser conquistada siglos antes…). De su mano vemos cómo el papel de la nobleza está cambiando, y la nobleza rural tradicional, muy ligada al territorio, se ve desplazada por una nobleza más urbana y ligada a la Corte de un Imperio en expansión; Diego Martínez de Álava es un buen ejemplo de la misma. Sobre esta clase se edificará el orden institucional e ideológico que marcará los siglos sucesivos (como comentaremos más adelante) y que llega hasta nuestros días.

No hay que olvidar tampoco el creciente peso de las ciudades en la actividad económica, así como el desarrollo de un inmenso aparato burocrático que hará posible el sometimiento al poder real. Conceptos como el espionaje y la publicidad como arma política (ejército francés, invasión francesa) pasan al primer plano. Estamos, pues, ante un cambio de Era.

-C- Hay quien puede objetar que se resiste a reconocer este referente porque:

Supondría poner al individuo por encima de la colectividad como protagonista de la Historia: Ciertamente, la mayoría de quienes han hecho la Historia no aparecen en los documentos. Pero no es menos cierto que todos los Estados o pueblos destacan ciertos sujetos claves de su Historia a los que consideran, más que como protagonistas, como reflejo de sus valores compartidos. Si negamos el valor de quienes han dado su vida por la libertad, ¿cuáles son nuestros valores?

Era de clase noble, representaba sus intereses de clase: Evidentemente, esos intereses existen. Sin ir más lejos, descendientes de los Baquedano tuvieron serios conflictos con los concejos del valle, que defendieron sus derechos con vigor. Pero, en la tesitura de la conquista, todos – labradores e hijosdalgo- perdían. Ramírez de Baquedano no habría podido visitar su casa a escondidas ni recibir cartas durante su cautiverio en Atienza sin la colaboración de sus paisanos, por encima de clases.

Era fiel a unos reyes, no a ningún concepto colectivo o nacional: Al negarse a jurar fidelidad a Carlos V, dijo el Mariscal de Navarra que no podía hacerlo porque “era obligado a guardar esta fe como buen caballero que había dado a don Juan de Labrit y a doña Catalina, reyna propietaria de Navarra, y a su patria”. Miguel de Olite, secretario de Enrique II, afirmó cómo el reino comprendía “Guipuzcoa, Bizcaya y Alaba y mucha parte de Rioja hasta el holmo de Burgos”. Sobran comentarios.

-D- Para terminar, pero no por ello menos importante, es en esta época cuando se consolidan losconceptos políticos que conforman el paradigma “tardoforal” (por oposición a la foralidad previa a las conquistas) que hoy marca completamente la política vasco-navarra de forma hegemónica, en el sentido dado al término por Antonio Gramsci.

Algunos de esos conceptos son: negación de la estatalidad vasca; desaparición del concepto de independencia negada por la fuerza; reinterpretación del concepto del Pacto o unión “eque principal”, de principio democrático a mítica justificación de la subordinación disfrazada de bilateralidad; afianzamiento de la territorialidad e institucionalización actuales, con la división propia como elemento de identidad; erradicación de toda identidad euskaldun o políticamente navarra fuera de ese ámbito territorial; mito de los territorios como Estados soberanos e indubitables sujetos de decisión política; y muchos otros que sería demasiado prolijo detallar….

Lo resume magníficamente en 1513 (es decir, de manera coetánea) Nicolás Maquiavelo en “El príncipe”(cap. V) cuando dice que, para gobernar Estados o ciudades acostumbrados a vivir con sus propias leyes, el príncipe debe, o bien destruirlos, o bien irse a vivir allí, o bien “dejarlos vivir con sus leyes, imponiéndoles un tributo e implantando en ellas un gobierno minoritario que te las conserve fieles. Lo último no presenta excesivas dificultades, ya que, al haber sido creado dicho gobierno por aquel príncipe, sabe que no puede mantenerse sin su apoyo y su poder, por lo cual hará todo lo que esté en su mano para conservar tu autoridad”.

En esta lógica se basó el establecimiento de nuestro vigente orden institucional, y a día de hoy lo sigue haciendo exactamente igual. Deberíamos leer más a Maquiavelo…

…que indica un poco más adelante que, a la larga, “quien pasa a ser señor de una ciudad acostumbrada a vivir libre y no la destruye, que espere ser destruido por ella, pues en la rebelión siempre encontrará refugio y justificación en el nombre de la libertad y en sus antiguas instituciones, cosas que jamás se olvidan a pesar del paso del tiempo y de la generosidad del nuevo señor”.

Gracias, Maquiavelo… sea este trabajo una modesta aportación en ese sentido.

Pedro de Nabarra y de la Cueva e hijo

Pedro de Nabarra y de la Cueva e hijo
Iñigo Saldise Alda

Heráldica 1: Escudo de azur dos leones de plata afrontados que son del linaje, el todo bajo un jefe de gules con medio carbunclo de oro cerrado y pomelado naciente que es de Nabarra.

Pedro de Nabarra y de la Cueva fue hijo del último Mariscal del Reino de Nabarra. Vivió en la Corte de Nabarra existente en Pau, vizcondado de Bearne. En el año 1520 y durante la preparación militar para un nuevo intento de liberación de las tierras ocupadas por los españoles, Enrique de Albret y Foix, II de Nabarra, le nombró Capitán General de Nabarra.

Durante la liberación del año 1521, el hijo del Mariscal del Reino que estaba preso en Simancas, fue el encargado de entrar en la Merindad de Sangüesa. En Zangoza fue recibido con salva y rápidamente se prestó a organizar la sublevación contra los españoles. Las tropas navarras comandadas por el Capitán General de Nabarra, eran provenientes de esa Merindad y estuvieron formadas, en su mayoría, por fieles y leales patriotas roncaleses. Fueron recibidos de manera gloriosa en Tafalla y Erriberri.

El día 30 de Junio del año 1521, Pedro de Nabarra y de la Cueva combatió a los españoles en la conocida como batalla de Noain. Inicialmente las tropas nabarras infringieron un serio castigo a las tropas imperiales españolas. Pero la brutal acción de caballería española comandada por almirante de Castilla, realizó un movimiento envolvente sobre los caballeros nabarros. La batalla fue larga y sangrienta, cayendo finalmente la victoria del lado español, gracias al trabajo continuo de su artillería. Al anochecer 5.000 nabarros y aliados yacieron muertos tras la batalla en los campos de Ezkirotz, Noain y Barbatain. El Capitán General de Nabarra logró escapar junto a otros señores nabarros.

Nuevamente en el vizcondado de Bearne se organizó un nuevo ejército de liberación, en el cual, nuevamente estuvo presente Pedro de Nabarra y de la Cueva, el cual formó un contingente de tropas en el vizcondado de Laburdi. Es en Donibane Lohintzune cuando se une al grueso del contingente nabarro y del aliado francés. El Capitán General de Nabarra, junto a sus hombres, realizó la primera acción militar tomando el castillo de Behobia.

El grueso del ejército de liberación cayó sobre la villa costera de Hondarribia, bombardeando fuertemente sus muros y abriendo rápidamente una brecha. El alcaide español que ocupaba la plaza, Diego de Vera, ante la grave situación que atravesaban sus tropas después de doce días de asedio, capituló la plaza al Rey legítimo de Nabarra, Enrique II el sangüesino. Así pues, el 18 de octubre del año 1521, el hijo del Mariscal del Reino encarcelado por los españoles en Simancas, tomó en nombre del rey de Nabarra posesión de la plaza fuerte de Hondarribia.

En el año 1522, tras sufrir los nabarros una abrumadora derrota en la conocida como batalla de San Marcial, la plaza de Hondarribia, donde ondeaba el hermoso pendón colorado de Nabarra, fue sitiada y hostigada por tropas españolas. Estas estaban dirigidas por el Capitán General de las fuerzas españolas en campaña y capitán General de Guipúzcoa, Beltrán de La Cueva, primo de Pedro de Nabarra y de la Cueva.

El emperador Carlos I de España y V de Alemania, le excluyó de la “amnistía general” que dictó en el año 1523, confiscando todos los bienes que pertenecieron a su difunto padre, Pedro de Nabarra y Lacarra, Mariscal del Reino, asesinado en el año 1522 en la cárcel de Simancas por mandato del propio emperador español.

Un año después, el condestable de Castilla Iñigo Fernández de Velasco, llegó a las puertas de Hondarribia junto a numerosas fuerzas españolas, dando comienzo así un firme cerco de la villa costera. Después de un mes y medio de asedio y de haber resistido en una lucha desigual, el día 25 de marzo del año 1524, casi dos años y medio después de recuperar Hondarribia para Nabarra, carentes de víveres para la población y para las tropas nabarras, además de estar privados de toda esperanza de socorro, Pedro de Nabarra y de la Cueva se ve forzado a capitular mediante la fórmula de Armisticio.

Las tropas de reconquista de Nabarra abandonaron la fortaleza y la villa de Hondarribia en formación y con las banderas rojas de Nabarra desplegadas. Salvo patrióticas excepciones como la de los Olloki, la mayoría de los nabarros que sobrevivieron retornaron a sus casas tras ser “amnistiados” por un rey ajeno o extranjero, el emperador Carlos I de España y V de Alemania.

En cambio, lo primero que hizo Pedro de Nabarra y de las Cuevas, fue presentarse en Simancas para recoger los restos mortales del VII y último Mariscal del Reino, su padre Pedro de Nabarra y Lacarra, para enterrarlo en la iglesia de San Pedro de la Rúa de Lizarra. Los españoles le informaron que la muerte le sobrevino por suicidio, ocultando con ello su asesinato y debilitando con dicha falsaria afirmación, el nabarrismo patriótico de su hijo y del Pueblo de Nabarra.

Ese mismo año debiera haber recuperado los títulos, rentas y propiedades que habían sido confiscados por el emperador español a su padre. Estos eran los señoríos de Muruzabal, Cábrega, Ucar y Auriz, más las pechas de los valles de Berrueza, Valdega y Valdizarbe. Pese a ello, el virrey español de Navarra, Francisco de Zuñiga y Avellaneda, se tomó algo más que tiempo a la hora de devolver los bienes, que habían pertenecido al último Mariscal de Nabarra, a su hijo Pedro de Nabarra y de la Cueva. El virrey español contó con la poderosa colaboración del licenciado Juan Rena, lo que provocó que el ex-Capitán General de Nabarra se negase a prestar el juramento requerido por el perdón de Carlos I de España y V de Alemania, viviendo a merced de sus parientes.

El conde de Miranda cesó en el cargo de virrey de Navarra en el año 1529, pasando dicho cargo al conde de Alcaudete Martín de Córdoba y Velasco, al cual León de Garro prestó juramento en nombre de Pedro de Nabarra y de la Cueva, siendo nombrado éste último Mariscal del Reyno de Navarra por Carlos I de España y V de Alemania, sin contar por supuesto el emperador español con la legitimidad debida para sancionar dicho nombramiento. Tras ello, el hijo del patriótico y Gran Mariscal del Reino, Pedro de Nabarra y de Lacarra, pasó a ser un leal servidor más del emperador Carlos I de España y V de Alemania.

En el año 1530 fue nombrado corregidor de Toledo. En el año 1532 el emperador español le dio licencia para vender varias rentas de sus mayorazgos y comprar así la villa de Cortes. Ese mismo año comenzó como corregidor de Córdoba hasta el año 1539, año el cual el emperador español le nombró primer marqués de Cortes. También fue asistente y Capitán General en Sevilla desde el año 1538 hasta el 1548.

Heráldica 2: Escudo de azur dos leones de plata y en jefe sobre el todo de plata cruz de sinople de la Orden de Alcántara.

En el año 1546 fue nombrado caballero de la Orden de Alcántara. Ese mismo año el emperador Carlos I de España y V de Alemania le nombra gentilhombre de Castilla. Marchó a Galicia en el año 1548 donde ejerció de gobernador y Capitán General hasta el año 1553, año que es nombrado por el emperador español presidente del Consejo de las Órdenes Militares. Un año antes ya era miembro del Consejo de Estado y en el año 1556 alcanzó la cima como servidor del rey de España, al ser nombrado como presidente del Consejo de Estado y Guerra.

Murió en Toledo en el año 1556 y fue enterrado en el  Monasterio de San Juan de los Reyes, de la Orden de San Francisco.

Tuvo un hijo bastado con la sevillana Beatriz Morales, el cual también se llamó Pedro de Navarra y de la Cueva. Fue educado por su padre y estuvo con él hasta su muerte. Pasó al servicio de Felipe II de España, llegando a ser el gobernador militar de la plaza de Pamplona durante los últimos años del reinado del español.

Su principal función fue estar al frente de los servicios secretos del virrey de Navarra, manteniéndose en contacto con los espías españoles que residían en el Reino soberano e independiente de Nabarra. Estos fueron Juan de Garro y Sebastián de Arbizu. La información que conseguía, tras filtrar los datos y contrastarlos, la trasmitía directamente su cuñado el virrey de Navarra y este a su vez la enviaba a Madrid al secretario del Consejo de Estado.

Contó con gran autoridad y autonomía con respecto al virrey de Navarra. Y no solo en la dirección del entramado de espionaje, la que llegó a permitirse recomendaciones al Virrey, el marqués de Cortes José Martín de Cordoba y Velasco, autotitulado Mariscal del Reyno de Navarra por su matrimonio con su hermanastra Jerónima de Navarra y Lacarra, sancionada dicha titulación por Felipe II de España. Dichas recomendaciones fueron realizadas incluso de forma imperativa, principalmente en los temas de cómo debían tratarse la inteligencia española en las tierras nabarras, tanto libres como ocupadas.

Heráldica gobernador: Escudo partido, de gules media bordura de cadena de oro también cadena en media aspa y en media cruz con media esmeralda de sinople, que dicen son de Navarra ganadas en las Navas de Tolosa, de azur dos leones de plata afrontados que son de su padre.

Se asentó en la ciudad de Pamplona. Sus descendientes llegaron incluso a pleitear por los títulos de marqués de Cortes y el españolizado Mariscal del Reyno de Navarra, eso sí, una vez extinguida la rama mayor de la Casa o del tronco principal del linaje.

BIBLIOGRAFÍA

Annales del Reyno de Navarra, José de Moret y Francisco de Aleson.
Diccionario de antigüedades del Reino de Navarra, José Yanguas y Miranda.
El Ilmo. y Rvmo. Señor Don Francisco de Navarra, de la Orden de San Agustín, Mariano Arigita y Lasa.
Expedientes de militares: siglos XVI al XIX, Emilio de Cárdenas Piera, digital.
Guerreros, historias de mil años, Jesús Javier Corpas Mauleón.
Juan Rena. Clave en la conquista de Navarra (1.512-1.538), Pedro Esarte.
La Casa de los Navarra, la Casa de los Mariscales, Historia Medieval del Reyno de Navarra, Carlos Sánchez-Marcos.
La vieja herida: de la conquista española al Amejoramiento Foral, Floren Aoiz.
Libro de la Nobleza Navarra en el que comprehenden las familias, que por su calidad y servicio llebaban acostamientos de las rentas Reales de su Magestad, Isidoro Gil de Jaz, digital.
Nabarra en su vida histórica, Arturo Campión.
Nabarra o cuando los vascos tenían reyes, Pierre Narbaitz.
Nabarra. Reflexiones de un patriota, Iñigo Saldise Alda.
Navarra.Historia, Bernando Estornés Lasa, Auñamendi Eusko Entziklopedia, digital.
Lo que todo nabarro debe saber, VV.AA.
Pedro de Navarra, Bernando Estornés Lasa, Auñamendi Eusko Entziklopedia, digital.
Pedro III de Navarra, Genealogía Familiar, linaje Ordoñez en Navarra, digital.
Pedro III de Navarra, Geneanet, digital.
Sebastián de Arbizu, espía de Felipe II, Carlos J. Carnicer García y Javier Marcos Rivas.

HERÁLDICA

Armas y linajes de los Grandes y Señores, Duques, Condes, Marqueses y Varones. Notas sellos.
Ciencia Heroyca, marqués de Avilés.
Compendio heráldico, Pedro Josef de Aldazábal y Murguía.
Diccionario Histórico, Genealógico y Heráldico de las familias ilustres de la Monarquía española, Luis Vilar y Pascual.
Libro de Armería del Reino de Nabarra. Notas de sellos.
Nobiliario de los Reinos y Señoríos de España, Francisco Piferrer.
Nobiliario del Reino de Navarra, Nobleza Ejecutoriada en los Tribunales Reales de Corte y Consejo de Navarra 1519-1832.
Nobleza de Andalucía. Nota sellos.

NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda

ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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