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2014/10/04

Dionis de Eza y Mauleon

Dionis de Eza y Mauleon
Iñigo Saldise Alda

Armas del nabarro Dionis de Eza y Mauleon
Heráldica: Escudo cuartelado. 1º de oro tres bandas de sable (otros dicen cuatro bandas de azur) que son de Eza. 2º de oro león de gules que trae de Mauleon. 3º de oro león de azur (otros dicen león de gules) que trae de Agramont. 4º de oro rastrillo de azur que trae de Sarasa (otros enmiendan tachando Sarasa y poniendo Berayz Mayor añadiendo al rastrillo tres lises nacientes del mismo). En todo, bordura de gules cargada con seis bezantes de plata (otros dicen hasta doce bezantes de plata, incluso otros dicen bordura de sinople con ocho bezantes de plata).

Señor de Eza. Fue biznieto por vía paterna del célebre obispo de Pamplona Sancho Sánchez de Oteiza. Mientras que por vía materna fue biznieto de Ojer de Mauleon, miembro destacado de las Compañías Nabarras formadas por Carlos de Evreux, II de Nabarra. Todo ello situó a Dionis de Eza y Mauleon, junto a sus familiares directos, dentro de la nobleza media de Nabarra. Además estuvieron afiliados al bando agramontés.

En el año 1508 en un Estado de Nabarra en paz tras la expulsión un año antes del líder beaumontés Luís III de Beaumont junto a familiares y partidarios, una vez desnaturalizados de la condición nacional de Nabarra, Dionis de Eza y Mauleon poseyó el cargo de alcalde del castillo de Tutera, también llamado castellano, por concesión directa junto al cargo de Justicia de la ciudad, por el propio rey consorte de Nabarra, Juan de Albret.

Al ser deudo o familiar de la Casa agramontesa de Peralta tras su matrimonio con Leonor Pérez de Verayz y Peralta, fue el encargado de defender heroicamente la ciudad y el castillo de Tutera frente al ataque de las tropas invasoras españolas, las cuales estuvieron  capitaneadas por el hijo bastardo de Fernando II de Aragón,  el arzobispo de Zaragoza Alonso de Aragón.

Repelió todos los ataques de los españoles desde el 26 de julio del año 1512 hasta 9 de septiembre del mismo año. Fueron 45 días de sitio en los cuales Dionis de Eza y Mauleon, junto al resto de tudelanos, carecieron de toda ayuda.

En el año 1514 el invasor rey español Fernando II de Aragón confirmó al señor de Eza las gracias concedidas por Catalina I de Nabarra y su esposo Juan de Albret, buscando así el posicionamiento a su favor de Dionis de Eza y Mauleon, el cual, pese a todo, continúo fiel a los legítimos reyes de Nabarra en la clandestinidad.

El emperador Carlos I de España y V de Alemania, le colocó como miembro de su guardia personal con el mismo interés que su abuelo, el cual no era otro que el posicionamiento político del héroe de Tutera y gentilhombre de Nabarra, hacia el lado español.

El señor de Eza retó por motivos de pastos al señor consorte de Fontellas, Antonio de Gante, al cual se le puede considerar uno de los primeros colonos españoles de la Merindad de Tutera. El consorte señor de Fontellas era un caballero castellano que participó en la invasión española del año 1512 a las órdenes del duque de Nájera, el cual se convirtió en el ilegítimo virrey español de la Nabarra ocupada, además de ser el gran valedor del de Gante.

Las rencillas originarias entre el señor de Eza y el señor de Fontellas se remontaban hasta el año 1508. Estas fueron reavivadas al estar un español al frente del señorío de Fontellas; es decir, mantenían un trasfondo político de índole nacional. Así tras la ocupación ilegal del Reino de Nabarra, el español se negó a permitir el pasto al ganado del nabarro, pese a que en el contrato original realizado por Juan II de Nabarra y Martín de Peralta, constaba claramente con los derechos que poseían sobre los mismos los de Tutera, concretamente en poder llevar a pastar su ganado al monte de Fontellas.

De las palabras se pasaron a los hechos y los hombres del español mataron a uno de los hombres del nabarro.

Se generó por tanto causa de Justicia contra el español por parte de un procurador del señor de Eza. Esta se llevó a cabo en el año 1519 y fue en la ciudad de Tafalla.

Por su parte el español y en ausencia del nabarro, denunció al señor de Eza ante los alcaldes del Real Consejo de Navarra sito en la ocupada Pamplona. En él, el español dijo que había que ahorcar al nabarro antes de un año.

La defensa legal del nabarro se hace imposible al ser considerado en rebeldía hacia España. Todo por mostrar abiertamente su defensa de la legalidad de la dinastía legítima de Albret sobre la Corona de Nabarra. Incluso se vio obligado a desempolvar una Ley nabarra de tiempos de Sancho el Fuerte, sucintamente del año 1230, referente a la ilegalidad de sentenciar a muerte a un noble de Nabarra por parte de otro, en teoría también nabarro, sin la presencia del condenado en un juicio para poder defenderse. Y eso que la primera muerte fue provocada por los hombres de armas del caballero español.

Comenzó entonces un envío de cartas entre ambos, el cual llevó a la exposición pública, mediante un cartel en la iglesia de San Cernin de Pamplona, de un desafío a duelo por parte del nabarro. Las misivas no paraban de ir entre uno y otro. Entre todas ellas el español aceptaba el desafío del nabarro, al cual le instó a buscar lugar y notificar cuales debían ser las armas, iguales para ambos.

Según lo acordado, el desafío debía llevarse a cabo en Pau. Al final solo acudió el valeroso nabarro, mientras que el colono español no se presentó al no contar con el permiso del emperador Carlos I de España y V de Alemania. El juez de campo dictó sentencia a favor del nabarro y condenando al español por cobardía. A su vuelta a Tudela el nabarro arrastró las armas del español al son de tambor batiente. Por otro lado, el español, Antonio de Gante, se vengó ahorcando una efigie del señor nabarro de Eza en Fontellas.

Armas del español Antonio de Gante
Heráldica: Antonio de Gante: Escudo cuartelado en cruz, 1º y 4º de azur cinco estrellas de ocho puntas de plata en sotuer. 2º y 3º de plata tronco en barra con seis bezantes de oro. Bordura de dieciséis piezas, ocho de oro con filete en orla y cruz de sable y ocho de plata con haz de tres flechas de sable que es propio de Gante.

Todavía en el año 1519 y desde la ciudad condal de Barcelona, Carlos I de España y V de Alemania hizo que no valiese el desafío y dictó sentencia al respecto. En dicha sentencia el emperador español considera traidor a Dionis de Eza y Mauleon al haber ido a Pau, capital del Reino de Nabarra por la ilegal y violenta ocupación de Pamplona, buscando amparo del legítimo rey Enrique II de Nabarra.

Esta sentencia demuestra el carácter político de la misma, por cuanto se limitó el ejercicio de Derecho del señor de Iza, como así los Fueros del Reino le concedían. En dicho dictamen se favorecieron los intereses de un  colono extranjero, español para más información, en detrimento de los Derechos estipulados en el Fuero del autóctono nabarro.

Así pues, el señor de Eza fue obligado, junto a otros gentileshombres y señores nabarros reconocidos como leales a los Albret, a formar parte del ejército que combatió contra los libertarios Comuneros de Castilla, contrarios al emperador de España y Alemania. Así  mismo, al enviar a partidarios de la soberanía de Nabarra fuera de las fronteras naturales del Reino o Estado, se pretendió por parte imperial atenuar a las fuerzas de la resistencia nabarra contra los soldados invasores españoles.

Estos nabarros no solo fueron obligados bajo pena de muerte a luchar contra los comuneros castellanos, sino que fueron utilizados para englobar las tropas imperiales españolas contra los intereses libertarios de Nabarra. Primero fueron colocados en retaguardia, al no ser fiables sus acciones en combate contra los lealistas nabarros o su más que probable unión a los mismos. Posteriormente los pusieron junto al resto de tropas españolas que cercaron la fortaleza de Hondarribia, la cual desde el año 1521 hasta el año 1524 estuvo bajo el estandarte colorado del Estado de Nabarra.

Finalmente el emperador Carlos I de España y V de Alemania, por supuesto ilegalmente autotitulado IV de Navarra, le alzó el destierro forzado, en el cual estuvo obligado obligado a combatir por los intereses imperiales del Reino de España, concediéndole incluso acostamiento de 100 ducados anuales para él y su esposa, muriendo en la hermosa y oprimida tierra tudelana.

2014/10/01

Nabarrèncs, un paseo por su historia bearno-nabarra

Nabarrèncs, un paseo por su historia bearno-nabarra
Une promerade à travers l'historie Bearno-Navarre

Foto gentileza de Goalhart D'Eslayoó
Nabarrenkoxe, Nabarrenkoze, Nabarrenkose, Nabarrengose, en diversas formas o dialectos de la lengua más antigua o autóctona del lugar, el euskara o lingua navarrorum. Nabarrèncs en la lingua d’Oc. Navarrenx en lingua française y Navarrensis en lingua latina, en todas esas lengua significa lo mismo,  naturales de Nabarra.

Foto gentileza de Goalhart D'Eslayoó
Las primeras noticias escritas que tenemos de la ciudad de Nabarrèncs se sitúan sobre el año 1085.

Concretamente en una carta se menciona dicha población hasta cinco veces, siempre bajo la forma latina de civitas Navarrensis (ciudad de naturales de Nabarra). En dicho documento se firmó la paz entre el vizconde de Bearno y de Oloron, conde de Bigorra con el vizconde de Xiberoa, ante los daños ocasionados por los suletinos a los bearneses. Esto fue mediante la aplicación de justicia por juramento, por pago o bien por ordalía o juicio divino mediante duelo. Finalmente el duelo se llevó a cabo a orillas de río Gave, en el término de Navarrensis.

Nabarrèncs se consolido como una ciudad de paso para el Camino de Santiago, volviéndose en una ciudad fronteriza ante los avatares políticos de la historia. En el año 1188 el puente primogénito de madera fue sustituido por uno de piedra por mandato de Gastón IV del Bearno, asentándose a la par un importante mercado. Dicho puente contó una torre defensiva y de peaje. Para entonces Nabarrèncs ya contaba con una fortaleza defensiva conocida como la Casterrasse y que pertenecía a los vizcondes del Bearno.

En el año 1316 la ciudad recibió el título de casa de campo por parte de la vizcondesa Margarita de Bearno, quien mandó construir un palacio en el centro de la ciudad, una ciudad amurallada con plaza central, estando las calles en perpendicular. Las casas eran de 6 a 7 metros contando amplio jardín detrás de las casas y los callejones  las separan.

En el año 1343 Nabarrèncs es cabeza de una senescalía comunal formada también por Araujuzon, Audaux, Dognen, Gurs, Méritein, Sus, Laàs, Ossenx y la aldea de Geup.

En el año 1385 el senescal o gobernante feudal era vasallo directo del vizconde del Bearno. Tres años más tarde, el vizconde del Bearno y conde de Foix Gastón Phoebus, encarceló al regidor de la ciudad hasta que los habitantes de la misma se pusieran de acuerdo en vistas de reparar la planta del puente sobre el río Gave. Estas reparaciones se repitieron posteriormente entre los años 1412 y 1415.

En el año 1507 la ciudad de Nabarrèncs rindió homenaje a la reina Catalina I de Nabarra, duquesa de Gandia, de Montblanc y de Peñafiel, vizcondesa del Bearno y Castelbó, condesa de Foix, de Bigorra y de Ribagorza, además de baronesa de Farfaña, frente a las ilegítimas pretensiones de su tío Juan de Foix, vizconde de Narbona y padre a su vez de Germana de Foix, mujer del rey español Fernando II de Aragón, de Sicilia y Nápoles, conde de Barcelona, del Rosellón y de la Cerdeña, que por aquel entonces también era gobernador regente del Reino de Castilla y León, el cual manifestaba abiertamente unas oscuras y serias intenciones para apoderase ilegalmente del Reino de Nabarra.

Dicho posicionamiento político de carácter nacional es llevado a cabo por toda la población, quedando representado bajo la legalidad de la época, mediante la entrega a la Corona de Nabarra de las pechas o ganancias generadas por el molino existente sobre el río, siendo estas además, a modo de perpetuidad.

Los españoles invadieron y ocuparon de forma violenta e ilegal gran parte del Reino de Nabarra en el año 1512, salvándose inicialmente el vizcondado de Bearno y con ello permaneciendo libre la ciudad de los nabarros o Nabarrèncs.

 Pero en el año 1524 las tropas imperiales de Carlos I de España y V de Alemania, ilegítimamente auto-titulado también IV de Navarra, arrasaron la ciudad de Nabarrèncs. Dichas tropas invasoras españolas estuvieron capitaneadas por Philibert de Chalon, príncipe de Orange, señor de Arlay y Nozeroy.

La no entrega de la ciudad llevada a cabo por sus moradores, fue recompensada por Enrique II de Nabarra, copríncipe de Andorrra, vizconde de Bearno, Tursan, Gabardan, Tartas y Limoges, conde de Foix, Périgord, Albret y Bigorra, con la devolución a sus habitantes de las pechas del molino. Además, por mandato del rey nacido en Sangüesa se procedió a la reconstrucción de la ciudad, siendo amurallada con posterioridad entre los años 1538 y 1549. Dicho amurallamiento fue realizado por el arquitecto italiano Fabricio Siciliano. Esta muralla es similar a la ciudadela de Lucca en la Toscana.

En el año 1563 la iglesia de Sant-German en Nabarrèncs, que había sido construida entre los años 1551 y 1562, fue consagrada al culto hugonote por la mismísima reina Juana III de Nabarra, coprincesa de Andorra, duquesa de Albret, vizcondesa del Bearno, Marsan y Tartás, condesa de Foix, Limoges, Périgord, Armañac y Bigorra. En dicho lugar fue donde la reina de Nabarra profesó públicamente su apego al calvinismo reformista o nabarrismo, similar al denominado anglicanismo al estar la cabeza de la iglesia en la jefatura del Estado nabarro y no en el Estado Pontificio de Roma.

Las murallas de Nabarrèncs se convirtieron en inexpugnables,  resistiendo todos los ataques católicos, tanto de súbditos nabarros como de extranjeros españoles y franceses, durante las guerras de religión en las que se posicionó la reina nabarra Juana de Albret.

Posiblemente la resistencia  más destacable fue la ocurrida en el año 1569. Dicha resistencia se llevó a cabo frente al asedio de las tropas francesas del católico Antoine de Lomange, comúnmente conocido como Terride.

En el año 1620 y ante las noticias de la sanguinaria toma de las Cortes nabarras situadas en Pau, Nabarrèncs abrió sus puertas al rey de Francia Louis XIII, el cual ya había proclamada la ilegal unión del Estado de Nabarra y Bearne al Reino de Francia. El rey de los franceses impone la religión católica en todas las tierras nabarras; pese a ello, Nabarrèncs se mantuvo en la clandestinidad como uno de los pocos lugares que protegieron a los hugonotes.
Nabarrèncs-----------------------------------------------------------------------------Navarrenx
Escudos realizados por Iñigo Saldise
 Así pues Nabarrèncs, al igual que el resto de las tierras vasconas norpirenaicas tras la invasión y ocupación ilegal francesa, paso a formar parte de la colonia de Navarre en las garras del imperio francés, y con ello, no cabe duda, se perdió cualquier atisbo de libertad al perderse su natural Estatalidad nabarra.


2014/09/29

Las confusiones entre fueros y fuerismos

Las confusiones entre fueros y fuerismos  
Tomas Urzainqui Mina, Iruinea-Nabarra

Las diversas tendencias ideológicas en Navarra a lo largo de los últimos doscientos años se han posicionado todas ellas con relación a la misma realidad objetiva, “los fueros”, realidad -que con la conquista continuada y sus efectos sobre los fueros- queda todavía más confirmada como núcleo sustancial jurídico-político de esta sociedad.

No se debe hablar de las ideas subjetivas de los “ismos”, “fuerismo”, “nacionalismo”, sin tener presente a la vez los conceptos objetivos, “fueros” e “independencia”. La necesidad de poner en relación lo objetivo y lo subjetivo, viene dada no solo por el imperativo general del ser humano que influye con su propensión fabuladora, que le inclina, podemos decir que casi genéticamente, a convertir las situaciones objetivas y reales, en relatos más o menos interesados, cuando no fantasiosos, a menudo contrapuestos a la realidad, confirmando aquello de quedarnos en las ramas sin ver el bosque. Sino que, como consecuencia del negacionismo inducido por la conquista continuada que padece la sociedad navarra, se oculta la realidad objetiva de los fueros de la libertad y la independencia.

La realidad objetiva es la existencia de una sociedad independiente con sus leyes, los derechos propios o fueros, la conquista de Navarra, y además en una realidad actual y presente, por tratarse de una conquista continua o continuada. Pero por otro lado la conquista es hoy ocultada y manipulada, también por diversos motivos.

El patriotismo navarro se manifiesta transversal, con mayor o menor intensidad, en todo el abanico ideológico. Ciñéndonos a la época contemporánea se pueden agrupar las diferentes visiones, que se generan alrededor del hecho central de la conquista continua y su efecto sobre los Fueros, en las siguientes tendencias:

1.- Fuerismo ilustrado: Asentado en el tercer estado de las Cortes de Navarra, algunos de cuyos miembros eran de la Real Sociedad Vascongada. (Vidarte). 2.- Fuerismo aristocrático (Guendulain, Elío, Ezpeleta.). 3.- Fuerismo liberal (Vidarte, Sagaseta, Xavier Mina, Ochoa, Ozcariz). 4.- Fuerismo dinástico-absolutista (carlista). 5.- Fuerismo dinástico-liberal: conservador. 6.- Fuerismo republicano y federal (Olave, Landa). 7.- Fuerismo euskaro: napartarra (Aranzadi, Campion, Oloriz). 8.-Fuerismo y nacionalismo vasco (antepone una idea de la nación, étnica y lingüística a sus derechos y libertades negadas). 9.-Fuerismo y unionismo (el dictador Primo de Rivera fundó su partido único llamado Unión Patriótica española, los miembros y sucesores del mismo constituyeron sucesivamente Unión Navarra y UPN). 10.- Fuerismo y socialismo: republicanos (Salinas, García Larrache). 11.- Fuerismo de juristas patriotas (Sagaseta, Morales, Oroz, Santamaría Ansa, Salinas Quijada)


Por ello, no hay que confundir el objeto jurídico-político, los Fueros, con las diversas tendencias ideológicas sobre los mismos. Conceptos o realidades objetivas: fueros, independencia. Conceptos subjetivos: “ismos”, fuerismo y nacionalismo. 

En estos momentos en que el régimen político imperante se tambalea, y no sólo por la crisis económica global, surge el interés entre la vapuleada ciudadanía por saber qué son y qué no son los Fueros. Ante todo los Fueros son la legalidad legítima y propia, fruto de la libertad, soberanía e independencia de la sociedad navarra, sus leyes públicas y privadas, políticas, constitucionales, administrativas y civiles, mientras que no son Fueros, como sostienen algunos, los falsamente llamados pactos, imposibles por desiguales. Por otro lado, el hecho de que todas las tendencias ideológicas se prediquen fueristas, muchas veces de forma exclusiva y excluyente, hace que los perfiles de los fueros resulten a menudo desfigurados.

La realidad objetiva del Estado navarro y de la nación navarra independiente:

• Navarra, sujeto político, nacional e internacional, tiene legitimidad, legalidad, unidad, territorialidad, jurisdicción, sociedad y soberanía.

• Asamblea Nacional, ideada en el tercer estado de las Cortes de Navarra en 1795, sistema jurídico navarro, Estado navarro, España veta en 1830 su reconocimiento. En el Tratado internacional en 1856, figuran las dos Navarras.

Además esa apariencia de universalidad que sostienen algunos, a la vez con tintes muy folclóricos, sólo busca ocultar la conquista continuada de Nafarroa Osoa, así como la negación del Estado y Nación propia. Es la tácita afirmación de que la ciudadanía de Nafarroa Osoa no sería universal, por lo que necesitan un seudouniversalismo apátrida y folclorista, así sólo quedarían con la condición de universales de verdad los ciudadanos de España y Francia. Se trataría de, en resumen, levantar una dicotomía: “Folclore sí Derecho no”, profundizando en la trivialización de todo lo referente a esta nación conquistada, que para ello tiene que ser sutilmente minorizada, vulgar, banal, superficial, marginal, torpe, hosca, primitiva y simple.

A mi entender, no se puede afirmar científicamente que Euskal Herria haya creado a Navarra. Ambas no existían como tales en el siglo VII, era el tiempo de la Vasconia. La unidad política y estatal de la Nafarroa Osoa hizo posible la unidad lingüística posterior de Euskal Herria y no al revés. El tema de los supuestos orígenes lo están utilizando los adversarios de la realidad de la Nafarroa Osoa, alegando que Euskal Herria ya existía antes, para algunos de ellos desde hace miles de años. No es un asunto baladí, tiene además calado político actual. Nafarroa surge como consecuencia de las duras vicisitudes políticas que estaba teniendo Vasconia en la antigüedad tardía, durísimamente violentada por las invasiones sucesivas de musulmanes y francos. Es el triunfo político de Nafarroa, primero como reino de Pamplona, frente a francos, normandos, leoneses y musulmanes, lo que hace posible el nacimiento de Nafar Herria, la tierra donde habitan los que se gobiernan por su propias leyes independientes de los poderes extranjeros y que hablan la lengua de los navarros, o euskaldunes, antes de la dialectización sobrevenida con las conquistas continuadas de la Navarra Entera que llegan hasta el presente.

2014/09/26

La tierra de Bizkaia, breves apuntes históricos

La tierra de Bizkaia, breves apuntes históricos
VV.AA.

De comarca vascona a señorío castellano

Bizkaia era una comarca más englobada dentro del Ducado de Baskonia, el cual fue creado para controlar a todos los vascones por los francos. Pero durante las épocas en las cuales los vascones se hicieron con el mismo, más concretamente durante los gobiernos de Otsoa I Lupo y de su hijo Eudon I el Grande, dicha región fue invadida y posteriormente saqueada junto a otras zonas occidentales vasconas, por parte de las tropas de Alfonso I de Asturias. El asturiano se aprovechó de las luchas que sostenían los vascones contra los francos que pretendían someter nuevamente al pueblo vascón tras una pequeña tregua para frenear juntos la invasión musulmana.

La alianza entre el rey de Oviedo, Ordoño I y el segundo rey de los nabarros o vascones independientes, García Iñiguez de Pamplona, conocido por los musulmanes como el emir de los baskunis, no significó de un retorno de las comarcas occidentales vasconas al yaEstado nabarro. Así pues, en la comarca de Bizkaia fueron continuas las sublevaciones vasconas contra el poder extranjero de los astures, destacando entre ellas la que da lugar a la batalla de Arrigorriaga en el año 870 contra el rey de Oviedo, Alfonso III.

La comarca de Bizkaia junto a las demás zonas occidentales vasconas, se liberó definitivamente de la imposición astur-leonesa, al formar parte del Reino de los nabarros o vascones independientes durante el gobierno de Sancho I Garcés de Pamplona, quien mantuvo una fuerte alianza con el rey astur-leonés Ordoño II, frente al poder militar musulmán de Abd Al-Rahman III.

Es durante el reinado de el señor de los vascones, el monarca nabarro Sancho III el Mayor se recuepra Bizkaia y otras tierras occidentales para los vascones o nabarros. Sancho III de Pamplona tras casarse con la hija del conde Sancho de Castilla, firmó con éste un tratado fronterizo en el año 1016, delimitando de una vez por todas, cuales son las tierras de los nabarros y cuales son las de los astur-castellanos, quedando así la comarca de Bizkaia dentro del Reino de Pamplona a semejanza de los tiempos del Ducado de Vasconia.

“Una concordia y acuerdo acerca de la división del reino entre Pamplona y Castilla, como ordenaron Sancho conde de Castilla y Sancho rey de Pamplona, tal como les pareció. Esto es, desde la suma cima al río Valle Venarie, hasta el Grañe donde está el mojón sito y collado Muño, y desde Biciercas y desde siguiendo hacia el río Razon, donde nace; después por medio del monte de Calcaño, después por la cima de la cuesta y por medio de Galaza, y allí está el mojón, y hasta el río Tera, allí esta Garrahe, antigua ciudad abandonada, y hasta el río Duero. Don Nuño Álvaro de Castilla y el señor Fortún Oggoiz de Pamplona, testigos y confirmantes. Año 1016”.*

La tenencia de la comarca de Bizkaia, recae por orden de el Mayor, en Fortún Galindones, que hasta entonces había ostentado la importante regencia de Naiara o Nájera. Posteriormente la tenencia de Bizkaia pasa a manos de Eneko Lúpiz, el cual aparece en algunos documentos nabarros durante el reinado de Sancho III, con el título de conde, a pesar de ser un tenente o señor sin jurisdicción, es decir, ni dominio feudal.

Ante invasión de la parte occidental del Reino de Pamplona llevada a cabo por las tropas castellanas, rompiendo con ello el tratado fronterizo del año 1016, y tras la derrota nabarra en Atapuerca en el año 1054, Eneko Lúpiz, tenente de Bizkaia, se mantuvo fiel al nuevo rey nabarro Sancho IV de Pamplona, a pesar de las promesas lanzadas por el invasor Fernando I de León y Castilla.

Gracias a su lealtad y tras la muerte de Eneko Lúpiz, le sucedió en la tenencia su hijo Lope Iñiguez, el cual se adhirió en el año 1076 tras el magnicidio del rey nabarro en Peñalen, al monarca castellano Alfonso VI cuando este ocupó rápidamente las tierras de la Rioja, lo que le valió recibir el título a perpetuidad por parte del monarca castellano-leonés de señor de Vizcaya, título que recayó tras su muerte en su primogénito, Diego López de Haro.

Tras la muerte del rey de Pamplona, Alfonso I el Batallador, Lope Díaz de Haro señor de Vizcaya, entró junto a las tropas castellanas de Alfonso VII en las tierras nabarras, recuperando así las posesiones que le habían sido otorgadas a su abuelo desde Castilla tras su traición al Reino de Pamplona. Dichas tierras momentáneamente habían sido recuperadas para el Reino vascón por el Batallador.

A la muerte de Alfonso VII, rey de Castilla, el señor de Vizcaya vuelve a rendir vasallaje a su sucesor e hijo Sancho el Deseado, obteniendo por ello un nuevo título, el de Alférez Real de Castilla, como aparece en diverso escritos desde el año 1158.

Señorío insurrecto en el reino de Castilla y León

Diego López de Haro II sustituyó a su padre Lope Díaz de Haro II, como titular del señorío de Vizcaya, llegando incluso a poseer los señoríos y gobiernos de tierras originariamente vasconas y nabarras, como son las de la Bureba, Rioja, Castilla la Vieja, Belorado, entre otras, junto a la prestamería de Nájera, las cuales estaban antiguamente englobados dentro del Reino de Pamplona según el tratado de 1016. También mantuvo el título de Alférez Real de Castilla hasta que en el año 1201, año en el cual renegó del Reino de Castilla y buscó refugio en la corte de Sancho VII el Fuerte, rey de Nabarra.

Esta sedición del reino castellano le valió la confiscación de todos sus bienes y tuvo como consecuencia directa para el Reino de Nabarra, que las tropas castellanas sitiaran la ciudad de Lizarra, donde se encontraba el señor de Bizkaia bajo protección del monarca nabarro durante el año 1202. La dama nabarra Blanca, intentó sin conseguirlo, mediar con el rey castellano Alfonso VIII, llegando a realizar algunas vistas a la villa de Alfaro en el año 1203 y a Campillo de Tarazona en el año 1204, pero el monarca castellano no aceptó nada de lo expuesto por Blanca de Nabarra y así, Diego López de Haro II tuvo que dejar el Reino vascón y refugiarse entre parientes en León, mientras que las tropas castellanas tomaban el Señorío de Bizkaia en el año 1205. En el año 1212, ya con el perdón otorgado por el rey de Castilla, el señor de Vizcaya encabezó un tercio del ejército cristiano en la batalla de Las Navas de Tolosa. Concretamente el tercio central, el cual estaba formado exclusivamente por las tropas de Reino de Castilla.

Su hijo Diego López de Haro III, sirvió con fidelidad a su tío el rey Fernando III de Castilla y León, entre los años 1237 y 1240. Ese último año intentó rebelarse contra su tío el rey de Castilla y León desde su feudo en el señorío de Vizcaya. Fue desterrado por dicho levantamiento. Después de distintas oposiciones, el rey de Castilla y León le perdonó y nuevamente regresó al señorío de Vizcaya donde acabaría sus días, no sin antes realizar una nueva sublevación, siendo apresado esta vez por Alfonso, hijo del monarca de Castilla y León. Posteriormente lograría por segunda vez el perdón del rey de Castilla y León, manteniéndose al lado del castellano Fernando III hasta la muerte de éste, ocurrida en mayo del año 1252. El rey Alfonso X de Castilla y León, conservó para Diego López de Haro III el mismo cargo que le había devuelto su padre, que era el de Alférez del Estandarte Real del Reino de Castilla y León. 

En abril del año 1282 Sancho IV fue nombrado rey de Castilla, estando casado éste con una hermana de la mujer del nuevo señor de Vizcaya, Lope Díaz de Haro IV, por lo cual, el titular del señor de Vizcaya se emparentaba con el titular del Reino de Castilla. Esto no impidió que el nuevo señor de Vizcaya mostrase un continuo enfrentamiento con el rey de Castilla, que acabaría con su vida a manos de un caballero castellano tras intentar asesinar al mismísimo rey castellano, en una reunión mantenida en Alfaro en el año 1288.

Tras la muerte dada a Lope Díaz de Haro IV, los ánimos entre el señorío de Vizcaya y el Reino de Castilla, no se calmaron. Su hijo Diego López de Haro IV se unió a los Reinos de Nabarra y de Aragón para combatir al rey Sancho III de Castilla y León, posicionándose junto a estos, por el pretendiente al trono castellano-leonés Alfonso de la Cerda, pero la campaña militar contra las fortalezas castellanas no le fue propicia para Diego López de Haro IV. Así pues,  fueron cayendo en manos castellanas, uno tras otro, varios pueblos enmarcados en el señorío de Vizcaya, siendo los más destacables entre ellos Labastida, Orduña y Balmaseda.

Su hermana María Díaz de Haro I, casada con el infante Juan de Castilla y León desde el año 1287, se hizo momentáneamente al cargo del señorío de Vizcaya tras la muerte de su hermano. En Octubre del año 1326, Juan es asesinado en la localidad de Toro por mandato de Alfonso XI, nuevo rey de Castilla y León. El hijo de María Díaz de Haro I, también llamado Juan el cual fue infante de Castilla y León, no llegó a tomar posesión del señorío de Vizcaya, pues todavía estaba en poder de su madre María Díaz de Haro I cuando murió.

Alfonso XI de Castilla y León intentó hacerse con la propiedad del señorío de Vizcaya a base cuantiosas sumas de dinero, sin lograrlo. María Díaz de Haro I, renuncia al señorío de Vizcaya, en beneficio del marido de su nieta María Díaz de Haro II, Juan Núñez de Lara en el año 1334. Ese mismo año, Alfonso XI de Castilla y León intentó apoderarse del señorío de Vizcaya, declarándose en la práctica una verdadera guerra entre castellanos y vizcaínos.

Las tropas de señor de Vizcaya tuvieron que retirarse hasta San Juan de Gaztelugatxe. Esta era una posición estratégica que servía para vigilar y controlar el mar. El señor de Vizcaya, Juan Nuñez de Lara, junto a varios caballeros y sus mesnadas, se atrincheraron en la fortaleza a orillas del Cantábrico. Entre ellos se encontraban los bermeanos Juan de Mendoza y Martín de Arostegi. Resistieron una y otra vez las feroces y violentas acometidas del rey castellano durante más de un mes, lo que obligó al monarca castellano-leonés a retirarse, dejando a su ejército en pie de guerra. Pero la seriedad y osadía de los sitiados, obligó la posterior retirada de manera definitiva, de las tropas castellanas. 

Juan Núñez de Lara y Alfonso XI de Castilla y León, firmaron la paz a efecto de concertaron, abdicando el rey castellano de sus pretensiones sobre el señorío de Vizcaya en María Díaz de Haro II, mujer de Juan Núñez de Lara. La hija de estos, Juana Núñez de Lara I, estaba casada con el hijo natural del rey castellano, Tello, y sería la titular del señorío de Vizcaya al morir su hermano a los cinco años. Su enlace matrimonial facilitó la paz dentro del señorío de Vizcaya, hasta la guerra civil que se produjo por el trono de Castilla-León entre Enrique y Pedro.

Pedro mandó matar a la señora de Vizcaya en el año 1359 y su marido Tello, se posicionó definitivamente por su hermano Enrique. Junto a él también lo hicieron varios caballeros vizcaínos presentándose todos en el campo de batalla de Calahorra, portando incluso el señor de Vizcaya el pendón Real de Castilla-León. Tras la fácil victoria, Tello se retiró al señorío de Vizcaya consiguiendo la paz entre los distintos linajes o familias existentes dentro del señorío en el año 1366.

En enero del año 1367, teniendo como telón de fondo la guerra civil dentro del Reino de Castilla y León, Carlos II de Nabarra y el príncipe Negro, Eduardo de Gales, lugarteniente de su padre Eduardo III de Inglaterra en la Guyena y Aquitania, aliado natural del monarca nabarro contra el Reino de Francia, firmaron una alianza con Pedro I de Castilla y León en Libourne. El apoyo anglo-nabarro en la defensa de los derechos de Pedro I como rey de Castilla-León, tenía como contraprestación la devolución de las comarcas de Araba, Errioxa y Gipuzkoa al Reino de Nabarra, mientras que el señorío de Vizcaya fue prometido al inglés Eduardo de Woodstock, más conocido como el príncipe Negro.

Pedro I de Castilla y León incumplió parte de lo pactado en Libourne. Tras asestar junto a tropas nabarras e inglesas una importante derrota a Enrique en las proximidades de Nájera en 1367, donde se encontraba Tello señor de Vizcaya. Dicho incumplimiento le supuso la retirada del apoyo militar de nabarros e ingleses, lo que ocasionó la derrota final de Pedro, quien moriría finalmente a manos del propio Enrique tras haber sido apresado.

La posterior muerte del hermano de Enrique II de Castilla y León, Tello I señor de Vizcaya en Portugal durante el año 1369, facilitó que el señorío de Vizcaya recayera en manos del heredero a la corona de Castilla y León, el infante Juan. Con el ascenso al trono de Juan I de Castilla y León, el título de señorío de Vizcaya quedaría unido al del poseedor del título del reino de Castilla-León.

Este trabajo sin la colaboración de Aitzol Altuna Enzunza e Iñigo Saldise Alda, no podía haber sido realizado.

*Cartulario de San Millán de la Cogolla, doc. 166.

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2014/09/22

ESCOCIA, CATALUNYA,..¿Y NABARRA? ¿DÓNDE ESTÁ EL SUJETO POLÍTICO?

ESCOCIA, CATALUNYA,..¿Y NABARRA? ¿DÓNDE ESTÁ EL SUJETO POLÍTICO?
José Luis Yaben, Donostia-Nabarra

Inmerso en una vorágine de declaraciones sobre “el derecho a decidir”, independencia, ect., ect., nos sorprende el lehendakari Urkullu en una visita a la Universidad de Columbia (New York), con las siguientes manifestaciones: “para el año 2020, Euzkadi (1982), solicitará la opción de independencia como por derechos históricos le corresponde”.

Ciertamente, no llego a adivinar a qué derechos se refiere, considerando que él es solo el lehendakari de tres territorios: Bizkaia, Araba y Gipuzkoa.

Por mi parte, le recordaría al Sr. Urkullu, que los auténticos derechos históricos que asisten a todos los vascos, consisten en la recuperación del antiguo y único Estado que han tenido titulado como Ducado de Baskonia, reino de Pamplona o reino de Nabarra, finalmente.

Dado que al parecer, usted “desconoce” u “omite” la historia o cultura de Euskal Herria o Nabarra, será un placer, y con el máximo respeto, en ofrecerle unos pasajes resumidos de ambas.

-Ya antes del año 778 (Batalla de Roncesvalles-Astobizkar), los vascones se estaban defendiendo de las invasiones de diferentes pueblos; su territorio se denominaba Vasconia primero, Reino Pamplona después y Reino de Nabarra finalmente.

-El Códice de Roda del siglo X refleja la soberanía del Reino de Pamplona, con Sancho el Mayor -llamado por los Omeyas el Señor de los vascos-, como soberano de toda Vasconia. Una Vasconia que abarcaba lo que se denomina hoy Comunidad Autónoma Vasca, Labourd, Alta y Baja Navarra, Soule, Foix, Rioja, Bearne, Alto Aragón, Belorado, etcétera.

-El mapa político más antiguo que se conoce de Vasconia o Nabarra se dibujó hace mil años en el monasterio vascón de Saint-Sever (Landas), y refleja la localización, en aquella época, de los pueblos europeos.

-Vasconia se remonta a los primeros testimonios escritos, como en las monedas batidas a comienzos del siglo II antes de Cristo (Barscunes).

-Estuvo integrada totalmente en la vida política de la Europa romana durante setecientos años y, durante otros trescientos, enfrentada a los nuevos poderes germánicos, visigodos y francos, surgidos tras la caída de Roma. Contaba con su propio derecho pirenaico, específico en Europa.

-Tras este milenio de andadura y después del año 824, surgió en su seno el Reino de Pamplona, después llamado Reino de Nabarra, que duró hasta 1841; es decir, dos mil años de pervivencia política frente a los ciento sesenta y dos años de testaruda negación de la realidad estatal de Nabarra. La desmembración de aquel reino es de sobra conocida.

-En el año 1199, reinando Sancho el Fuerte, sufrió la ocupación militar por Castilla de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, que finalizó en 1200. De forma que estos territorios de la Nabarra marítima quedaron separados del resto del Reino.

-Posteriormente, con malas artes, bulas falsificadas, y a sangre y fuego, Castilla, con el Duque de Alba al frente, invadió la Alta Nabarra (1512), y como consecuencia de la batalla de Noain (1521), con más de 5.000 combatientes navarros muertos, se inició la pérdida de lo que restaba de aquel estado soberano al Sur de los Pirineos y el Bidasoa.

Y así quedó un pueblo sometido por la fuerza, perseguido, torturado, desprovisto de bienes, haciendas y cargos, en manos del terrorismo del Estado español; algo que el escritor baztanés Pedro Esarte, en su libro Navarra 1512-1530, describe magníficamente. 

¿Conoce usted esta historia de Navarra, Sr. Urkullu?

Respecto a la cultura de Nabarra y centrándonos en su lengua, el euskera o vascuence, quisiera comentarle, por ejemplo, que la Editorial Mintzoa publicó recientemente 365 copias de un manuscrito donde aparece por primera vez la expresión lingua navarrorum para referirse al euskera, lengua de los navarros. Dicho manuscrito data del año 1167 y se encuentra en la Catedral de Pamplona, habiendo realizado el archivero D. José Goñi Gaztanbide, recientemente fallecido, un análisis exhaustivo de este importante documento.

La reina de Nabarra Margarita de Angulema y Enrique II el zangotzarra acogieron en su corte a los más reputados humanistas y escritores de su tiempo (XVI). La propia reina, escritora de gran calidad, publicó el Heptamerón -cuentos picantes de carácter erótico-, una obra de gran éxito, avanzada para aquellos tiempos e incluso para los actuales. W. Shakespeare que se inspiró en una obra de Margarita para su obra Trabajos del amor perdido, declaraba entusiasmado: "Navarre shall be the wonder of the world" (Nabarra será la admiración del mundo). También protegieron al gran escritor francés Rabelais, autor de Gargantua y Pantagruel, obra en la que aparece un discurso en euskara.

El bajonavarro Bernat Etxepare publica en 1545 su obra Lingua vasconum primitiae (primicias de la lengua de los vascones); un compendio de hermosos poemas religiosos y eróticos. Fue nuestro primer escritor y es también nuestro primer autor erótico.

Liberada de los monjes, la cultura vivió una fortísima eclosión: el Renacimiento. Una de sus características es la defensa del idioma nacional frente al latín, idioma de las élites culturales ligadas a la Iglesia.

Así como Erasmo tradujo el Nuevo Testamento al holandés, Lutero publicó la Biblia en alemán, y en 1571 y por encargo de la reina de Nabarra, Juana de Albret, Joanes de Leizarraga tradujo al euskara el Nuevo Testamento. (Cuyo original se adquirió por el Gobierno de Navarra hace unos años, en una importante sala de subastas en London).

Este renacimiento del euskara como lengua literaria fue auspiciado por los reyes de Nabarra. Por primera vez una institución política apostaba por el euskara rescatándolo de la oralidad y dándole significado político. Era la lingua navarrorum, la lengua de los navarros.

Sigo con una declaración de Arturo Campión en Pamplona en 1923:

"Nabarra fue pueblo, nación, patria y estado. Asístele pleno y absoluto el derecho a la vida nacional que le han arrebatado".

Usted, Sr. Urkullu, ejerce como lehendakari de los antiguos territorios de Caristia (Bizkaia), Bardulia (Gipuzkoa) y Autrigonia (Araba); pero existen además, Lapurdi, nafarroa y Xiberoa, cuyo conjunto es Nafarroa osoa; y aquí sí tenemos el sujeto político para recuperar nuestro estado, el estado de todos los vascos.

"Arrazoiak gizon egiten gaitu, egiak pertsonak." (Las razones nos hacen hombres, la verdad, personas).

2014/09/19

Orígenes de la historiografía contra el reino de Nabarra

Orígenes de la historiografía contra el reino de Nabarra
 Aitzol Altuna Enzunza, Galdakao-Nabarra

“¿Quién de ti habla o escribe
que, recordando tu esplendor pasado,
no diga: «Grande fue, mas no es la misma»?...
¿Quién te arrancó la espada? ¿Quién, di, te traicionó?”.
Giacomo Leopardi (1798-1837), poeta italiano.

Se le considera a Juan Martínez de Zaldivia (1500-1575), tolosarra, varias veces alcalde y capitán de las milicias de su municipio así como abogado de las Juntas Generales de Gipuzkoa, el padre de lo que se llamará “nobleza universal” de todos los gipuzkoanos por su libro “La Hidalguía de los guipuzcoanos” (1545-1552). Pero su obra principal fue “Suma de las cosas cantábricas y guipuzcoanas” terminado en 1564, el primer libro sobre la historia de Gipuzkoa.

Es también a Martínez de Zaldivia a quien se le atribuye por este libro la primera teorización sobre el “vasco-cantabrismo” relacionándolo sólo con el occidente baskón. Siguiendo la tradición, para este tolosarra eran los vascos los habitantes primigenios de las Hispanias desde su llegada a la península junto al bíblico Tubal, nieto de Noé. Basándose en un rico elenco de fuentes, Zaldivia, asimiló también los cántabro-vascos a los íberos como lo hiciera Ximénez de Rada en el siglo XIII y dejó escrito que su libro: “es una suma de todo lo que después del Diluvio y venida de Tubal a España es digno de ponerse en memoria de la nación vascongada y particularmente desta provinçia, las hazañas que los della han hecho en diversos tiempos hasta nuestros días”. Aunque publicada tardíamente en 1945, el manuscrito fue utilizado profusamente por los historiadores de la provincia y otros muchos, junto a la compilación de Actas del propio Zaldivia llamado “Libro Viejo de Guipuzcoa”, acabado sobre 1565 y publicado en 1991 por Eusko Ikaskuntza.

El otro gran cronista gipuzkoano de ese siglo fue Esteban de Garibay (1533-1599), mondragonés, alcalde de su municipio en 1568, corregidor de Toledo en 1582 y alcalde de Sacas de Gipuzkoa (tesorero) entre otros cargos, pero se le conoce sobre todo por su labor como influyente cronista del rey español Felipe II desde 1592, tras años de residencia en su Corte. Garibay fue coetáneo de Zaldivia con el que participó en las escaramuzas fronterizas contra Francia en Hondarribia y San Juan de Luz-Lohitzune, sobre todo en la quema de esta villa en 1558.

Garibay fue el que comenzó el discurso de una “voluntaria incorporación” a Castilla de los “íberos-cántabros” independientes de todo yugo desde tiempos de Tubal, mediante un pacto con el rey de Castilla a cambio de conservar los Fueros. Sobre la invasión de la Nabarra Occidental decía Garibay: "El rey Theobaldo (s. XIII) no solo repugnaba esto, diziendo auerse hecho aquello con violencia contra todo derecho, más aún pedía, que deuian ser restituidas a la Corona de Navarra todas las tierras desde Atapuerca, lugar cerca de Burgos, pidiendo a Bureba, Rioja, Alaua, y aún Guipúzcoa y Vizcaya y las merindades de Castilla la Vieja, como en los tiempos pasados auian andado en la misma corona" (lib. XXV, cap. VI). Es decir, la Nabarra Occidental fue conquistada “con violencia contra derecho”, pero Gipuzkoa, en esas circunstancias, se separó y pactó libremente su incorporación a Castilla.

Garibay fue comisionado por las Juntas Generales de Gipuzkoa en 1559 para defender esta tesis del pacto de incorporación a Castilla frente a los castellanos que defendían la conquista, encabezados por Pedro Alcocer el cual había escrito un libro donde se narraba la invasión de Nabarra de 1200 y la conquista de Gipuzkoa. Garibay esgrimió “el carácter paccionado de su reconocimiento a la Corona”. Julio Caro Baroja señalaba que el cronista mondragonés tenía “la idea de que las libertades forales suponían la existencia de un Estado dentro del Estado”. Incluso, mientras estuvo en la Corte española, trató de conseguir el título de “reino” para Gipuzkoa (durante los años 1585-1590 por indicación de los influyentes Idiáquez), idea rechazada por las propias Juntas Generales pues veían con ello peligrar los Fueros.

El doctor en historia Jon Andoni Fernández de Larrea nos muestra que la idea de la “voluntaria entrega” no existían antes de Garibay: “La cuestión más polémica de la conquista castellana es la supuesta colaboración, o falta de resistencia, que la aristocracia de Guipúzcoa y de Álava pudo prestar al ataque de Alfonso VIII y la entrada pactada bajo su soberanía. Ninguna de las crónicas del siglo XIII hace la más mínima referencia a ello, como tampoco la hacen las crónicas navarras de los siglos XIV y XV. Ni siquiera Lope García de Salazar, el autor que más páginas dedica a la historia del País Vasco medieval, nos habla de nada parecido. Nada hay escrito sobre el tema hasta la segunda mitad del siglo XVI. Es Esteban de Garibay quien narra por primera vez cómo, al invadir Alfonso VIII Álava, los guipuzcoanos –ofendidos por desafueros desconocidos que les habría infligido el rey de Navarra– decidieron transferir su fidelidad al monarca castellano”.

Martínez de Zaldivia, bachiller en Leyes, siguió en su obra “Suma” de 1564 con la idea de Garibay de un pacto y siguió con la teoría del enfado de los gipuzkoanos con el rey de Nabarra por sus desafueros como motivo de su salida “voluntaria” del reino baskón (aunque hoy no cabe pensar que Gipuzkoa pudiera tener unos Fueros distintos a los comunes del reino). Sin embargo y como novedad, Zaldivia en su discurso negaba la conquista e insuflaba a la crónica un antinabarrismo furibundo. Juan Martínez de Zalvibia del bando oñacino procastellano, inició una historiografía y sobre todo un discurso de fuerte carga antinabarra, de aquella Nabarra recién invadida entonces entre 1512-1524 y que aún se revolvía libre contra los imperios español y francés desde los territorios ultra pirenaicos. El propio Julio Caro Baroja describía la "Suma" de Zaldivia como: “heroico-fantástica en parte, pero muy interesante desde el punto de vista sociológico, porque nos hace ver ciertas de las ideas comunes en Guipúzcoa acerca de los males producidos por los bandos, las atribuciones de la Monarquía, la enemistad hacia Navarra, etc.” (…)

Según la Enciclopedia Auñamendi: “Se trata de una obra desigual, con notorias exageraciones propias de la época, sobre los orígenes de la provincia, claramente castellanófila y, por tanto, antinavarra, a la que siguieron como plantilla los historiadores guipuzcoanos subsiguientes”.

Martínez de Zaldivia decía cosas contra el reino de Nabarra como: “viendo los guipuzcoanos al rey de Castilla, cuyos según razón debían ser, pues antes en tiempo de los godos eran, tan cerca de su tierra, acordaron de volver a ser suyos y no del rey de Navarra de quien estaban descontentos por agravios que les hacía, y llamando al rey Don Alonso (en referencia al invasor Alfonso VIII), le entregaron los castillos y la tierra, lo cual bien se puede entender ser así, pues el rey fue a San Sebastián con solamente 20 de a caballo y no intervinieron armas ni pelea alguna.” (...)

Es decir, no hubo conquista y los propios gipuzkoanos llamaron al rey de Castilla para cambiarse de Estado. Zaldivia incluso manifestaba que Castilla era el Estado originario de Gipuzkoa, aunque no explicó cómo estaba entonces dentro del Estado baskón: “los guipuzcoanos, después que volvieron al prístino estado de ser castellanos, como gente libre y no conquistada y obligada a extender la corona de Castilla de quien realmente ellos eran”.

La explicación del “antinabarrismo” del oñacino Zaldivia está en la brutal invasión castellana de la Nabarra Occidental de 1200, la cual trajo fuertes problemas sociales además de los políticos al tener que dividir los ancestrales pastos comunales entre dos Estados enemigos, se llamará "la frontera de malhechores". La poderosa familia de Azpeitia de los Oñaz era la más perjudicada por tener intereses en Urbasa, en la Burunda, en el Goierri gipuzkoano y en los pastos comunales de Aralar, tierras a caballo entre la Nabarra conquistada y la Nabarra libre. En 1321 tuvo lugar la Batalla de Beotibar (paso de Tolosa al valle de Leizaran en la sierra de Aralar), que constituyó el momento álgido de la “Guerra de Banderizos” entre las familias que seguían luchando por su libertad nabarra y las que intentaban sacar provecho de la conquista castellana como la familia de Zaldivia. En realidad, en Beotibar, hubo unos 50 muertos en cada bando y no fue más que una escaramuza fronteriza que se conmemora aún hoy en Tolosa por San Juanes con el “bordoi dantza”.

Castilla había reforzado para entonces la Nabarra conquistada creando villas en 1256 a lo largo de la nueva frontera, eran las villas de Segura, Ordizia y Tolosa; todas ellas sobre anteiglesias nabarras preexistentes. En 1355 Castilla volvió a invadir Nabarra y se quedó con los castillos de Ataun y Ausa en Aralar, tras la traición de su tenente Pedro Ladrón de Gebara; Ausa está en el municipio de Zaldibia, castillo donde el bachiller Martínez de Zaldivia sitúa el origen de su casa solar. Se creó en los siglos XIV-XV “La Hermandad de frontera” para poner paz entre hermanos, la cual será el germen de la actual provincia de Gipuzkoa con tres antiguas tenencias nabarras (Iputz, Aitzorrotz y San Sebastián).

Hay otra cuestión que también debió de tener una gran importancia en el antinabarrismo de Zaldivia. Tanto Zaldivia como Garibay eran fervientes católicos y la corona española a la que sirvieron era la espada del emperador de Roma o papa. Mientras, la reina nabarra Juana III de Albret o Labrit se había declarado protestante adjurando de la religión católica, lo que provocó una nueva invasión francesa y española del entonces pequeño reino pirenaico; pero la reina siguió en sus trece tras conseguir in extremis expulsar a sus grandes enemigos, y, mediante el “Manifiesto de los Gentileshombres y del pueblo de Nabarra”, otorgó la libertad de culto a sus ciudadanos (1568). Fue la Nabarra reducida el primer estado aconfesional de la historia y siguió así asombrando al mundo.

El historiador gipuzkoano José María Olaizola lo narraba de esta forma a finales del siglo pasado: “En el año 1560, en la cena de Navidad, la reina Juana abjuró en Pau de la religión romana e ingresó en la Reforma. (…) No así su marido Antonio de Borbón, conde Angulema, que llegó a traicionar a su mujer entregándosela al rey español Felipe II y a los católico romanos a cambio de ser nombrado rey de Alta Navarra, tras adjurar de su esposa y casarse con María Estuardo de Escocia en la isla de Cerdeña. Pero murió Antonio en 1562 sin que se cumplieran lo acordado. Felipe II planeó invadir Baja Navarra, el Beárn e incluso los territorios en manos de Francia de Juana III, para lo que pidió su excomunión al papa Pío IV (1559-1565): nos la declaramos inhábil para conservar el reino de Navarra, el principado de cualquier Estado, de cualquier dominio, el que sea (…) que sean y puedan ser dado a los que convenga mejor a sus Santidad (…)”.

“La Batalla de Beotibar”, canto épico más antiguo en euskara, recogido por primera vez por Martínez de Zaldivia, aquí se transcribe la versión que Garibay recogió en su Compendio (Amberes 1571):

“Mila vrte igarota
vra vere videan.
Guipuzcoarroc sartu dira
Gazteluco echean,
Nafarroquin batu dira
Beotibarren pelean”


(Pasados mil años/el agua sigue su cauce/Han entrado los gipuzkoanos en sus castillos/se han juntado en lucha en Beotibar con los nabarros)

2014/09/05

EL NABARRO-CANTABRISMO

EL NABARRO-CANTABRISMO
Aitzol Altuna Enzunza, Galdakao-Nabarra

Durante siglos se ha creído que los cántabros de época romana éramos los euskaros, en todo o en parte de nuestro territorio. La existencia de un idioma no romance y de un Pueblo, el baskón, que sobrevivió al imperialismo romano conformándose en el siglo XI como la nación cristiana más poderosa de la península ibérica y de parte de la Galia, hizo que los cronistas medievales nos asociaran con los “cántabros” que resistieron de forma estoica a los romanos, debido también a cierta oscuridad de los autores romanos a la hora de definir los límites de los Pueblos que habitaban lo que hoy conocemos como Golfo de Bizkaia o Gascuña, y, sobre todo, en cuanto al idioma que hablaban los mismos.

La cuestión tiene un precedente remoto. El antropólogo español Julio Caro Baroja en su libro “Los vascos y la historia a través de Garibay” menciona al historiador leonés Lucas de Tuy, “el Tudense” (fallecido en 1249), el cual en su “Chronicon mundi” llamó “rey de Cantabria” al rey de Nabarra y “cantábricos” a todos sus súbditos, cuando ya los reyes de Nabarra no usaban el término que en los siglos X-XI se empleó para denominar a lo que pasó a ser La Rioja (para más detalle a este respecto se puede leer el artículo anterior “Las seis Cantabrias y los baskones”). En ese s. XIII el cronista de Castilla Rodrigo Ximénez de Rada, creyó que el euskera era el antiguo íbero, lo que añadió otro ingrediente más al supuesto enigma.

Serían las primeras referencias historiográficas conocidas a la cuestión del “cantabrismo” de los baskones. Pero la polémica entre eruditos estalló mucho después, en el siglo XV, cuando la historia y las leyendas aún se entremezclaban y se interpretaba el origen de toda nación europea a través de la Biblia, por lo que todos los euskaldunes veníamos directamente de Tubal, nieto de Noé, debido a una alusión del cronista judeo-romano Flavio Josefo del s. I al patriarca Tubal y su posible llegada a la península ibérica.

Durante los siguientes siglos, los historiadores relacionaban a todos los nabarros con los cántabros de los textos de época romana y visigoda, aunque a veces sólo a los del sur pirenaico e incluso otros autores y políticos tan sólo a los alto-navarros. Según recoge la Enciclopedia Auñamendi, existió toda una corriente historiográfica que relacionaba a nabarros con los cántabros comenzada por el cronista soriano Alonso Fernández de Palencia (conocido como Alfonso de Palencia, 1423-1492), el cual llamó «Regum Cantabriae» en el siglo XV al reino de Nabarra en su Crónica del rey castellano Enrique IV “Gesta Hispaniensia ex annalibus suorum diebus colligentis”. Del mismo modo, el Obispo de Gerona Juan Margarit Pau (1421-1484) de la corona de Aragón, en su “Paralipómenon Hispaniae”, expresó en latín que “la Cantabria contenía todo el reino de Nabarra, y tenía los tres pueblos de várdulos, vascones y berones”, por tanto incluía a todos los nabarros del sur dentro de los términos “cántabros” y lo igualaba al de “nabarros”.

Es interesante la distinción de la bula “Pastor Ille coelestis” del papa Julio II por imposición de Fernando “el Falsario” de Aragón, la cual justificaba la invasión de Alta Navarra (1512) y que estaba dirigida a los “vascis (vasco en singular, en relación a los bajo navarros del norte del Pirineo)” y “cantabris” (en relación a los alto navarros al sur del Pirineo), la cual decía así: “advirtiendo a los vascos y cántabros y gentes circunvecinas (por tanto también a nabarros occidentales y baskones en general), que siempre fueron devotísimos de dicha Santa Sede (sic.), que se aparten de la alianza con cismáticos bajo pena de excomunión latae sententiae, en la que incurrirán”. El texto dejaba claro que el papado en ese momento identificaba a los cántabros sólo con los alto-navarros.

Tras la conquista de Alta Navarra (1512-1530), el soldado de fortuna Pedro Navarra que luchaba con Francia contra España en la península italiana, fue enterrado en la iglesia Santa María de Nápoles, con una lápida donde dice: “Osiibus et memoriae Petri Navarri cantabri”, frase que su casi contemporáneo Pierre Brantôme (1540-1614) tradujo como “a los huesos y a la memoria del vizcaíno Pedro Navarro”. Pues “bizkaíno” en lengua romance equivalía en aquel entonces a “cántabro” en latín o a “euskaldun” en euskera. Por tanto, “cántabro” también podía emplearse para las tierras o el Pueblo que hablaba euskera, o, como ya era común denominarla entonces en euskara o lingua navarrorum: Euskal Herria.

El literato Fray Antonio de Guevara al escribir en 1539 en sus “Epístolas familiares”, tenía bien claro dónde estuvo Cantabria: «el oráculo de los hispanos era Proserpina, cuyo templo estaba en Cantabria, que ahora se llama Navarra». El gran intelectual de la época fue Martín Azpilikueta, el Dr. Nabarro, se declaraba “me esse Navarrum et Cantabrum” en su “Carta apologética” de 1570, donde nabarro es la nación política y cántabro la nación cultural-lingüística (por tanto hoy equivalentes a nabarro y a baskón-euskaldun). El patrono del euskera y de Nabarra San Francisco Xabier, nacido libre en 1506, se decía a sí mismo “bizkaíno” cuando escribía en romance y “cántabro” en latín (euskaldun), como en su presentación en París, según recoge el historiador Arturo Campión (s. XIX) al hablar del santo (Revista HARIA septiembre 2010).

Otros muchos identificaron claramente “cántabro” con “euskaldun”, como el historiador francés Joseph Justus Scaliger (1484-1558), el cual consideraba cántabros a los habitantes de los Pueblos en que se habla el euskera, pues todavía no se usaba de manera general la voz “vasco” que extendió el etnólogo y naturalista alemán Alexander von Humboldt a principios del siglo XIX, limitada entonces por los franceses o el Vaticano a los euskaldunes del norte (voz documentada desde el siglo I a.C.). La polémica incluso “saltó el charco”, pues Balthasar Echave "el Viejo" escribió su “Discurso de la antigüedad de la lengua cántabra” en México en el año 1607, el primer libro de un euskaldun en América, el cual era una encendida defensa del uso del euskara entre los vasco-americanos. En este autor, la lengua cántabra es el euskera.

El cronista del rey español Felipe II, el mondragonés Esteban de Garibay (1533-1600), identificó también a los cántabros con los euskaldunes y nos aportó un dato más, pues dejó escrito que era más una palabra erudita y que la común en romance para la lengua “navarra” era la de lengua “bascongada”: “También en la navarra, llamada de otra manera cántabra, que comúnmente dezimos bascongada, la cual era su natural y materna lengua”. Garibay dijo sobre el insigne navegante gipuzkoano que circunvaló por primera vez el globo terráqueo: “Juan Sebastián El Cano, de nación cántabro, natural de Guetaria”.

Pero Garibay, en otro texto de su libro “Compendio historial de España”, dejaba claro que los “cántabros” eran todos los habitantes del Estado baskón de Nabarra, tanto al sur como al norte de los Pirineos, y describió de paso así la frontera histórica del reino baskón: “la Cantabria tenía por el Septentrión al Océano, por el Occidente las Asturias de Santillana (en relación curiosamente a la Cantabria prerromana, entre los ríos Asón al Sella –que difiere por tanto de la actual-), por el Mediodía las aguas del Ebro con los llanos que desde Logroño corren por Navarra hasta los montes Pirineos, y por el Oriente a Francia”. Nabarra era aún un Estado libre en Baja Navarra, con una corona común sobre los Estados de Nabarra, Bearne y Andorra.

Garibay fue comisionado por las Juntas de Gipuzkoa en 1559 para defender la tesis de un pacto de incorporación a Castilla frente a los castellanos encabezados por Pedro Alcocer, los cuales defendían la conquista y por tanto pretendían eliminar los Fueros o leyes consuetudinarias del reino baskón. Entre la argumentación en la defensa foral de Garibay se encontraba el tubalismo, el iberismo y el “cantabrismo” mencionados de los irredentos euskaldunes, libres de sangre mora, y que “pactaron” con la corona castellana. Es el comienzo del “pactismo” como fórmula política de incorporación de todos los nabarros en general a la corona de Las Españas (aeque principalis).

El médico alto navarro del partido beamontés y cronista como Garibay del rey español Felipe II, Diego Ramírez de Avalos de la Piscina, a mediados del siglo XVI escribía “Historia Cantábrica” para hablar de la historia de Nabarra. También identificó a los nabarros como cántabros el cronista valenciano Pere Antoni Beuter en su primera parte de la “Crónica general de toda Hispania” publicada en 1604. De los últimos en identificar a los cántabros con todos los nabarros será el poeta gallego Francisco Trillo Figueroa (1615-1675), autor de la “Neapolisea” (1651), poco después de la pérdida total de la soberanía del reino baskón tras la ocupación de las Cortes de Pau y en los Estados Generales de Nabarra de Donapaleu en 1620.

Ya conquistado el norte y el sur del Estado baskón de Nabarra, el “cantabrismo” se siguió identificando con los euskaros en general, pero, cuando se situaba a los cántabros de época romana geográficamente, se desplazaba su situación hacia las tierras de autrigones (río Nerva o Nervión al Asón) y caristios (del Nervión al Deba) e incluso a veces hasta los várdulos (del Deba al Urumea), correspondientes a la Nabarra Occidental (Bizkaia, Gipuzkoa, Alaba y las tierras autrigonas después enkartadas hoy dentro de la CC. AA. de Cantabria), lo cual traerá nefastas consecuencias para los nabarros como explicaré en otro artículo.

NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda

ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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