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2011/02/03

ELECCIONES... ELECTIONS... HAUTESKUNDEAK...

ELECCIONES... ELECTIONS... HAUTESKUNDEAK...
Obanosko Infanzoiak, (2011.2.2)

De nuevo una parte de nuestros territorios va a sufrir un ataque directo de una de las potencias ocupantes, España en este caso. Nuestra determinación política se va a ver sacudida por las embestidas de unos enemigos que pretenden, y por desgracia, conseguirán organizar unas elecciones en territorios que no son suyos, sometiendo de manera deliberada la voluntad y el pensamiento de parte de nuestro pueblo. Ante una agresión de tal magnitud, donde fuerzas exógenas y sin ningún tipo de legitimidad van a dejar asentado su poder de violencia, caben una serie de respuestas políticas por parte de los agredidos, de los autóctonos, colonizados por medio de las armas del ocupante.

Se me ocurren cuatro tipos de respuesta, lo cual no significa que no hayan más. Algunas previsibles, y contrarias a nuestros intereses y por lo tanto sub-políticas, otra, mucho menos previsible y más acorde a la situación de enfrentamiento en la cual vivimos.

Las voy enumerando según el grado de resistencia a la agresión, de menos a más: la participación plena en dichas elecciones ilegales, la abstención, el boicot y el ejercicio del poder.

La participación: es de prever de que veremos a miles de sujetos colonizados acercándose a las urnas, con el erróneo pensamiento de que con el depositar su voto en las urnas españolas conseguirán alterar la relación de fuerzas, de que un "nuevo poder" surgirá a través de esa "acción". A estos sujetos, ni tan siquiera les parece sospechoso de que las urnas donde vayan a depositar su voto estén custodiadas por fuerzas de ocupación. Quizás piensen que éstas están ahí para facilitarles el camino que conduce a liberarse de estas fuerzas bien pertrechadas, y no precisamente de argumentos democráticos. Pues bien, el poder no surge del resultado de un proceso electoral sino que las elecciones las diseña el poder para precisamente mantenerlo. En nuestro caso, el poder ocupante necesita de esas elecciones para perpetuar la ocupación y sólo lo puede conseguir con la colaboración de los propios ocupados, que si caen en la trampa, legitimarán con su voto la estrategia de los ocupantes, financiaran con su voto los agentes del poder ocupante y aprovisionarán con su voto las armas de las fuerzas ocupantes. En las condiciones actuales, constatamos como después de más de tres decenios de participación en elecciones extranjeras, hechas a medida de quienes las convocan, nuestro pueblo se ha ido debilitando elección tras elección en contra de lo que nos decían y siguen diciéndonos los "sesudos" líderes de éste país que se autodenominan abertzales.

La abstención: si bien se trata de una forma de resistencia que se sitúa en un peldaño por encima de la participación en cuanto a forma de oposición, tiene sin embargo unas connotaciones parecidas a ésta. Responde, por un lado, al llamamiento de una autoridad que no reconocemos y a la que no tenemos por qué dar explicaciones ni indicios y por otro lado, no se enfrenta, con esa actitud ambigua, a esa autoridad. Es una forma de resistencia de demasiada baja intensidad que queda difuminada, dentro de una situación de confusión que siempre produce un ataque del enemigo, y donde no se expresa nítidamente el nivel de poder que emana de la fuerza opositora. El poder ocupante recuperará e integrará sin mucha dificultad este nivel de oposición hacia sus propias posiciones. Es adentrarse en una fase intermedia de lo que realmente hay que hacer, y visto que el coste va ser el mismo, procedamos en una escala superior en cuanto a nuestro nivel de respuesta. El no acudir a las urnas extranjeras colocadas en nuestros territorios es condición sine-quanon pero no es suficiente. La agresión no quedará frenada. Abogar por la abstención es un error estratégico.

No nos acerca al camino que nos conduzca a la recuperación del poder, a la recuperación de la soberanía porque este tipo de respuesta es incompleta frente a la magnitud del ataque proveniente del exterior.

El boicot: tiene más intensidad que el anterior tipo de respuesta. Contiene también mayor implicación debido a que se trata de una acción más activa que la anterior y para ello hay que mover resortes de poder, despliegue de fuerza. Ahora bien, eso no significa que nos encontremos con la acción política adecuada. Adolece, en este caso también, de sentido estratégico. El boicot implica en la práctica la desobediencia activa a la autoridad. Se trata de nuevo de un elemento imprescindible que tenemos que adoptar para actuar pero sigue siendo incompleto. Estratégicamente no estamos llamados a desobedecer, no es nuestra función. Nuestro cometido es el contrario: debemos acatar, con hechos, las orientaciones que provengan de una Autoridad Nacional, de un órgano propio que canalice, regule, y marque en cada momento los pasos estratégicos a seguir. Obedeciendo a una autoridad propia desobedecemos a la autoridad ocupante. Ello no quiere decir que hasta que no tengamos esa dirección política no hagamos nada y nos crucemos de brazos, como intentaré explicar en el cuarto tipo de respuesta. Solamente quiere decir que el boicot y la desobediencia tampoco resuelven el dilema en el que estamos metidos, ni con relación a las elecciones, ni tampoco como práctica política, visto que una vez más, es el enemigo el que marca la agenda y los tiempos.

El ejercicio del poder: tenemos que ejercer poder. Poder ideológico que sirva para preparar esta batalla y todas las siguientes que vamos a tener que librar. Hay que educar las mentes en contra de las ataduras coloniales teniendo como patrón de que sólo desde una actuación propia, desde una centralidad propia, desde un pensamiento propio accionaremos los resortes de poder que tienen que ser también propios. Dentro de esos parámetros, nos será mucho más fácil dar respuestas a situaciones y problemas que se nos vayan presentando.

Reaccionaremos, por ejemplo con el tema que nos ocupa, de manera natural si recuperamos nuestra centralidad: los ocupantes no deben colocar ni una sola urna en nuestros territorios y nos tenemos que poner a ello. Ese debe ser nuestro pensamiento y nuestro enunciado.

Evidentemente, al día de hoy, no podemos ejecutar tal acción por carecer de fuerza suficiente. Sí podemos, en cambio, aleccionar en ese sentido. El sujeto que sea receptivo a este pensamiento, desde luego que no acudirá a las urnas. Lo veremos dispuesto a trabajar para preparar las condiciones que acumulen la fuerza necesaria para actuar en contra de los que nos agreden. Además, cobrará conciencia de que hay que institucionalizar el poder político que emana del pueblo ocupado, al cual pertenece, para proceder, entre otras cosas, a la desocupación de nuestros territorios por parte de las fuerzas invasoras. Esta institucionalización del poder político, con todos sus aparatos de fuerza y disuasión, es la única garantía de eficiencia para hacer frente a las pretensiones expansionistas e imperialistas provenientes del exterior.

El problema fundamental no es el que nuestras gentes acudan a esas urnas sino la presencia en sí de esas urnas en nuestros territorios.

Si solucionamos lo segundo, lo primero dejaría de ser un problema, dejaría de existir.
Con ello, ante la pregunta de qué hacer ante las elecciones que convoquen los ocupantes:
¡Impedir que pongan una sola urna!

Insistir, insistir e insistir en ello.¿Qué no podamos cumplirlo? Es evidente, por ahora... pero ya ponemos a este país en la dirección adecuada. Resumiendo: En el segundo y tercer tipo de respuesta se sabe lo que no hay que hacer, lo cual es un avance con comparación al primero. Con el cuarto tipo de respuesta se sabe lo que hay que hacer y no queda margen de error, queda complementado lo que hay que hacer y por consiguiente lo que no hay que hacer.

Para ilustrar este cuarto tipo de respuesta emplearé uno ejemplo que a buen seguro se daría: Si le preguntaras a un inglés que opinión le merecería el hecho de que España le vaya a organizar elecciones españolas colocando urnas españolas en su territorio, te contestará:

"Chaval(a), estás loco(a) de atar, aquí no permitimos la instalación de urnas que no sean las nuestras!".

No se le ocurriría, desde luego, contestarte: "¡Ah...pues me abstengo!”

Bien, los ingleses, evidentemente, tienen institucionalizado su poder político y nosotros, no.
Pero si estamos convencidos, como pueblo, de que tenemos que equipararnos con el resto de los Estados, nuestro razonamiento debe ser el mismo que el del inglés que aparece en el ejemplo antes mencionado. Y nos conviene no eternizarnos en la consecución de la recuperación del poder que nos fue arrebatado.

Artículo extraído de la web OSOA. Ha sido publicado íntegramente una vez realizadas las necesarias y pertinentes correcciones ortográficas.

NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda
ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

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EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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