J.M.Unzueta
Estado de Nabarra. Union aeque principaliter
Soberanía de Navarra
“Quien tiene el derecho de criticar debe tener el corazón para ayudar.” Abraham Lincoln Dieciseisavo presidente de EE.UU
Union aeque principaliter: Se conoce con el término latino de union aeque principaliter, a una unión de igual a igual, mediante la cual eran tratados los reinos tras su alianza, asociación, federación, confederación o coalición bajo el mandato de un solo rey o soberano, pero siempre como entidades diferenciadas con la supuesta y consiguiente supervivencia de sus leyes, fueros y privilegios. Este es la base con la cual el nacionalismo español intenta una y otra vez, al más puro estilo del jefe de propaganda nazi, Josef Goebbles, justificar una invasión y ocupación militar, conquista con genocidio y colonización, jurídicamente ilegítima, llevada a cabo por el falsario Fernando de España. Todo ello a través de preparar diferentes legitimaciones, éstas realizadas siempre de forma exclusiva por parte española y contando el implícito colaboracionismo necesario de naturales del País que están ciertamente colonizados, a lo largo de estos siglos oscuros para la verdadera libertad nabarra, llegando incluso dicha defensa y justificación hasta hoy día.
El máximo defensor de esta falacia es un abogado, político y escritor español, el señor don Jaime Ignacio del Burgo, el cual siempre se encuentra en la vanguardia nacionalista en defensa de la unidad del reino de España, llegando incluso a dejar a un lado su ideología conservadora si fuera menester, por el beneficio exclusivo de su única y verdadera patria, la española. Este señor se basa precisamente en esta fórmula, union aeque principaliter, para argumentar la existencia remota en el tiempo de un "pacto" de igual a igual entre la actual Comunidad Foral de Nabarra y el reino de España, pilastra de la mal llamada Ley Paccionada del año 1841 y de su "Amejoramiento" del año 1982, que constituyen la quintaesencia de la ideología "navarrista" contemporánea, la cual está al extremo contrario del auténtico Nabarrismo histórico, existente en el sobreviviente Reino soberano de Nabarra al norte del Pirineo, tras la invasión y ocupación militar española realizada entre los año 1512 y 1524. Por consiguiente, rizando el rizo este señor español, la denominada disposición transitoria cuarta de la Carta Magna de la Constitución del reino de España del año 1978, sería a modo adicional, "una garantía para la libertad de Navarra", lo cual, concluyentemente, está muy alejado o distante de la realidad, ya que nuestra libertad fue secuestrada hace ya más de cinco siglos.
Pese a que el nacionalismo español ha bombardeado reiteradamente a la sociedad nabarra con la milonga de la unión de igual a igual entre España y Nabarra, en la escritura de año 1515, con la cual el falsario Fernando de España otorgaba sin aprobación nabarra alguna el Reino de Nabarra a la corona de Castilla, ya que según él, éste había conquistado para su hija Juana, aparece dicha incorporación como un mero cambio dinástico, nada más, por lo que creo es interesante saber cuando aparece realmente el término union aeque principaliter. Por ello hoy, los navarros no debemos aceptar la personal apreciación nacionalista española realizada por ese señor o cualquier otro de sus compatriotas, que han hecho, hacen y seguirán haciendo, no solo para justificarse ante los nabarros, sino incluso también ante el resto mundo.
Realmente, la expresión de unión de igual a igual o principal, aparece en un documento de Ley español del año 1645, una vez ya que el Reino de Nabarra había sido eliminado de los mapas políticos tras la incorporación de mismo al reino de Francia, también realizada de modo ilegal por el rey francés Louis XIII de Bourbon. En dicho documento español, nos dice que “no fue por modo de supresión, sino por el de unión principal”, pero el hecho real, es que la incorporación fue llevada a cabo a sangre y fuego, realmente sin fórmula alguna y ya en el siglo XVII en la Nabarra peninsular y residual, una vez perdido el referente soberano del norte del Pirineo y a continuación de pasar el periodo más caldeado de la post-incorporación, estando realmente los patriotas nabarros proscritos de todos los cargos públicos, de los puestos en castillos que continuaron en pie tras el mandato del cardenal Cisneros, etc., es decir, cuando la situación se fue normalizando, se experimenta una especia de repunte identitario en el siglo XVII, pero a su vez contando con una alta influencia debido a la tenaz colonización, al cual no le voy a llamar ni nacionalista, ni patriótico y ni siquiera navarrista, pero si le podemos considerar como germen del posterior movimiento fuerista, que incluso posteriormente también influyó en el regionalismo, al tratarse de un intento de recuperación de las señas de identidad propias, que con la violenta incorporación a la corona de Castilla se habían difuminado, porque los cargos públicos, sobre todo entre el clero, obispos, etc., todo había pasado a ser castellano, señales principales y plausibles del contrafuero existente en las tierras ocupadas por los españoles.
Es pues en el siglo XVII cuando, al calor de este repunte de la identidad propia, pero amparado en las labores realizadas por el jurista español Juan de Solórzano y Pereyra, las cuales concluyentemente estaban encuadradas en la legitimación de la unión de las Indias americanas y el reino de España y por consiguiente nada que ver con el Reino de Nabarra, surge en el fuerismo el sintagma de unión principal, mientras que el término latino de union aeque principaliter nace realmente dos siglos después, concretamente en el siglo XIX, siendo acuñado por los fueristas de ese siglo y esto naturalmente, pasa a todas las enormes compilaciones de jurisprudencia existentes en la Nabarra reducida ya a una mera provincia del reino español, también a todos los libros que se han publicado, etc., y que esgrimen actualmente como verdad suprema los denominados regionalistas, que verdaderamente son auténticos patriotas españoles, intentando demostrar con dicho regimiento que el Reino de Nabarra se “incorporó” en el siglo XVI a la monarquía castellana, mejor dicho a España a secas, con una fórmula de unión principal de igual a igual; y de eso nada de nada.
Extraído del libro “NABARRA, Reflexiones de un Patriota” Iñigo Saldise Alda 2010
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2010/09/05
2010/09/04
Iruinea, septiembre de 2010
Iñigo Saldise Alda
Importancia de la integridad territorial
Soberanía de Navarra
La actualidad política de Nabarra ocupada tanto al norte del Pirineo, como al sur, ofrece continuamente diferentes ocurrencias, más o menos correctas debido a su base histórica, que tienen como denominador común la vital cuestión de la integridad territorial del Estado de los vasco(ne)s independientes o nabarros, que son indudablemente los auténticos nativos europeos. Desde la primera invasión y ocupación extranjera-concretamente la castellanoleonesa del año 1054- de la parte occidental del territorio de los nabarros, la cuestión territorial es primordial para los sucesivos gobernantes del Estado de Nabarra, que por aquel entonces, al igual que en el resto de Europa eran reyes.
A diferencia de los estados o reinos vecinos, los gobernantes nabarros no eran expansionistas, sino que exclusivamente defendían la territorialidad en la cual el euskara o lingua navarrorum era la legua de sus habitantes, siendo estos los por ende reconocidos con el término político de nabarros; el ejemplo más claro de este aspecto son los Tratados territoriales firmados por Sancho III de Nabarra con Sancho de Castilla en el año 1016, ratificado posteriormente en el año 1127 con el Tratado de Támara entre el Reino de Nabarra y el reino de Castilla-León, mientras que al norte del Pirineo existía desde el año 1010 la Concordia de Saint-Jean d’Angély, firmado entre el Reino de Nabarra y el reino de Francia. Es un detalle importante a tener en cuenta, que mientras en la Edad Media, concretamente durante las dinastías vasconas conocidas como Iñiga y Ximena-desde el 824 al 1234-las potestades políticas no se confundían con la propiedad de la tierra como si ocurría en el reino de Castilla-León o el reino de Francia, por tomar un par de ejemplos, donde los señores feudales tenían poder político porque eran propietarios de la tierra que controlaban y sus títulos nobiliarios eran hereditarios, mientras que en el Reino de Nabarra imperaba el sistema de las tenencias, lo que vendría a ser en la actualidad funcionarios del Estado.
Tanto desde los reinos de Castilla-León y de Francia, se reconocía como nabarros a los habitantes que englobaban la territorialidad marcada por los Tratados y la Concordia anteriormente mencionada. Esto fue así hasta que estos reinos rompieran lo acordado e invadieran militarmente la tierra del Estado de Nabarra, tanto por el suroeste como por el norte. El Estado de Nabarra jamás violó Tratado territorial alguno, pero mientras mantuvo la soberanía, aunque esta fuera un territorio reducido, sus gobernantes no dejaron de buscar la recuperación de las tierras ocupadas por los invasores mediante negociaciones bilaterales, alguna campaña militar, llegando incluso a reclamar por otras vías diplomáticas la devolución del territorio arrebatado de forma violenta e ilegal.
Tras la total perdida de la independencia del año 1620, junto a las posteriores perdidas de autogobierno de los años 1789 al norte del Pirineo y 1841 al sur, sumado a su vez a planteamientos ajenos y distantes a la verdadera realidad histórica del Pueblo nativo de Europa, el concepto de territorialidad es modificado, bien por nuevos planteamientos independentistas desde el denominado nacionalismo vasco o bien por planteamientos regionalistas-pactistas. En ambos casos parten de falsas premisas históricas, ya que por un lado el denominado Zazpiak-bat jamás ha existido como parte exclusiva del territorio del Estado de Nabarra y por otro lado, de manera cierta, los gobernantes nabarros nunca han pactado y firmado la perdida de ni siquiera, un milímetro del territorio del Estado de Nabarra.
Es difícil hacer ver hoy día, la importancia de los diferentes Tratados territoriales realizados por los gobernantes nabarros. Para la gran parte de los habitantes de la totalidad territorial del Estado de Nabarra eso es solo pasado. Yo, en busca de un ejercicio de intentar hacer ver la importancia del territorio para la soberanía de un Estado, siempre suelo realizar la siguiente comparación y espero que el lector de este pequeño escrito saque con ella su propia conclusión:
• Tú eres dueño de una casa donde vives feliz y mantienes una buena relación con tus vecinos, cumpliendo las normas acordadas entre ambos. Pero de pronto, un día, un vecino te ocupa dos cuartos. Tú muestras tú indignación, pero tú vecino es fuerte y se impone violentamente. Mientras otro vecino decide ocupar el cuarto de baño y el último cuarto. Así, dentro de una vivienda reducida pero independiente vives hasta tú muerte, dejando lo único que te queda, la cocina y el cuarto de estar, a tú hijo. Éste sufre una nueva ocupación violenta y pierde el cuarto de estar y la cocina. El violento ocupante le indica que puede vivir en el cuarto de estar, pero pagando una gran suma de dinero por una pequeña parte de algo que ya era suyo. ¿Qué debe reclamar el hijo tuyo? ¿El cuarto de estar y la cocina o quizás debería reclamar todo lo que fue en su día la casa de su padre y de su madre?
Importancia de la integridad territorial
Soberanía de Navarra
La actualidad política de Nabarra ocupada tanto al norte del Pirineo, como al sur, ofrece continuamente diferentes ocurrencias, más o menos correctas debido a su base histórica, que tienen como denominador común la vital cuestión de la integridad territorial del Estado de los vasco(ne)s independientes o nabarros, que son indudablemente los auténticos nativos europeos. Desde la primera invasión y ocupación extranjera-concretamente la castellanoleonesa del año 1054- de la parte occidental del territorio de los nabarros, la cuestión territorial es primordial para los sucesivos gobernantes del Estado de Nabarra, que por aquel entonces, al igual que en el resto de Europa eran reyes.
A diferencia de los estados o reinos vecinos, los gobernantes nabarros no eran expansionistas, sino que exclusivamente defendían la territorialidad en la cual el euskara o lingua navarrorum era la legua de sus habitantes, siendo estos los por ende reconocidos con el término político de nabarros; el ejemplo más claro de este aspecto son los Tratados territoriales firmados por Sancho III de Nabarra con Sancho de Castilla en el año 1016, ratificado posteriormente en el año 1127 con el Tratado de Támara entre el Reino de Nabarra y el reino de Castilla-León, mientras que al norte del Pirineo existía desde el año 1010 la Concordia de Saint-Jean d’Angély, firmado entre el Reino de Nabarra y el reino de Francia. Es un detalle importante a tener en cuenta, que mientras en la Edad Media, concretamente durante las dinastías vasconas conocidas como Iñiga y Ximena-desde el 824 al 1234-las potestades políticas no se confundían con la propiedad de la tierra como si ocurría en el reino de Castilla-León o el reino de Francia, por tomar un par de ejemplos, donde los señores feudales tenían poder político porque eran propietarios de la tierra que controlaban y sus títulos nobiliarios eran hereditarios, mientras que en el Reino de Nabarra imperaba el sistema de las tenencias, lo que vendría a ser en la actualidad funcionarios del Estado.
Tanto desde los reinos de Castilla-León y de Francia, se reconocía como nabarros a los habitantes que englobaban la territorialidad marcada por los Tratados y la Concordia anteriormente mencionada. Esto fue así hasta que estos reinos rompieran lo acordado e invadieran militarmente la tierra del Estado de Nabarra, tanto por el suroeste como por el norte. El Estado de Nabarra jamás violó Tratado territorial alguno, pero mientras mantuvo la soberanía, aunque esta fuera un territorio reducido, sus gobernantes no dejaron de buscar la recuperación de las tierras ocupadas por los invasores mediante negociaciones bilaterales, alguna campaña militar, llegando incluso a reclamar por otras vías diplomáticas la devolución del territorio arrebatado de forma violenta e ilegal.
Tras la total perdida de la independencia del año 1620, junto a las posteriores perdidas de autogobierno de los años 1789 al norte del Pirineo y 1841 al sur, sumado a su vez a planteamientos ajenos y distantes a la verdadera realidad histórica del Pueblo nativo de Europa, el concepto de territorialidad es modificado, bien por nuevos planteamientos independentistas desde el denominado nacionalismo vasco o bien por planteamientos regionalistas-pactistas. En ambos casos parten de falsas premisas históricas, ya que por un lado el denominado Zazpiak-bat jamás ha existido como parte exclusiva del territorio del Estado de Nabarra y por otro lado, de manera cierta, los gobernantes nabarros nunca han pactado y firmado la perdida de ni siquiera, un milímetro del territorio del Estado de Nabarra.
Es difícil hacer ver hoy día, la importancia de los diferentes Tratados territoriales realizados por los gobernantes nabarros. Para la gran parte de los habitantes de la totalidad territorial del Estado de Nabarra eso es solo pasado. Yo, en busca de un ejercicio de intentar hacer ver la importancia del territorio para la soberanía de un Estado, siempre suelo realizar la siguiente comparación y espero que el lector de este pequeño escrito saque con ella su propia conclusión:
• Tú eres dueño de una casa donde vives feliz y mantienes una buena relación con tus vecinos, cumpliendo las normas acordadas entre ambos. Pero de pronto, un día, un vecino te ocupa dos cuartos. Tú muestras tú indignación, pero tú vecino es fuerte y se impone violentamente. Mientras otro vecino decide ocupar el cuarto de baño y el último cuarto. Así, dentro de una vivienda reducida pero independiente vives hasta tú muerte, dejando lo único que te queda, la cocina y el cuarto de estar, a tú hijo. Éste sufre una nueva ocupación violenta y pierde el cuarto de estar y la cocina. El violento ocupante le indica que puede vivir en el cuarto de estar, pero pagando una gran suma de dinero por una pequeña parte de algo que ya era suyo. ¿Qué debe reclamar el hijo tuyo? ¿El cuarto de estar y la cocina o quizás debería reclamar todo lo que fue en su día la casa de su padre y de su madre?
2010/09/03
La Declaración Unilateral de Independencia de 1794
La Declaración Unilateral de Independencia de 1794
Aitzol Altuna Enzunza, Donostia (Nabarra)
Antonio Mendizabal, Egunkaria 31/08/2001: "El 1 de Agosto de 1794 llegaba el correspondiente ejército francés a las fronteras del Bidasoa en Irun. Allí le esperaba el máximo del ejército español enfrentado por todos los pasos del Pirineo. En cuanto divisaron la tremebunda tromba que les caía, se desmadró el ejército y su mando, el general Colomera, y se pusieron en espantosa fuga.
Enterados en San Sebastian, decidió la Foru Aldundia (Diputación) trasladarse a Guetaria en barco, a donde inmediatamente llegaron para mejor pensar y decidir. El 3 se presentó en las puertas de San Sebastián el general Moncey con las salvadoras tropas francesas ofreciendo paz sin enfrentamiento. No venía contra los vascos, pueblo sufrido y batallador que venía sufriendo las constantes envestidas del gobierno de Madrid, sino contra éste.
La Diputación en Pleno y Ayuntamiento en pleno, haciendo uso de lo que sentían como instinto primario del ser humano, cual es el Derecho de Autoderterminación que le define como ente libre y ciudadano, decidieron tranquilamente, no solo no enfrentarse sino, prácticamente identificarse con la Revolución, por lo que Gipuzkoa pasó a ser Francia, más bien se unió con mayor intensidad a Lapurdi, Zuberoa y Benabarra qué más da. Total que Gipuzkoa por decisión de sus máximos representantes pasaba a quedar bajo la égida francesa".
Tras la Revolución Francesa, en 1794, las tropas francesas con unos 40.000 contingentes invadieron la Nabarra peninsular, Aragón y Catalunya, en represión al ataque español previo a Iparralde y al Rosellón catalán en manos francesas; España quiso evitar la entrada de las nuevas ideas en su suelo, para ello el Borbón Carlos IV de España mandó cerrar fronteras, donde situó a su ejército con 18.000 soldados que tomaron pueblos de Baja Navarra como Aldude, en manos francesas desde la ocupación por el rey francés Luis XIII en 1620 del territorio que quedaba del Estado nabarro libre.
El señorío de Bizkaia y la provincia de Gipuzkoa comenzaron sus preparativos. De su cuenta debían de correr los gastos de la defensa de su territorio, el mantenimiento de las tropas de apoyo enviadas por la Corona española y el alistamiento de todos los hombres hábiles comprendidos entre los 18 y 60 años, que dada su inexperiencia en armas debían de ser formados previamente. El pueblo de Bizkaia no aceptó estas medidas pues la amenaza francesa parecía lejana y menos que se le quisiera llevar fuera de su provincia en claro contrafuero.
En Abando, Miravalles-Ugao o en Gautegiz-Arteaga, como en otros muchos municipios bizkainos, los vecinos se opusieron a ejecutar las maniobras municipales en clara matxinada o alzamiento popular, aduciendo que “la instrucción les distraía de sus ocupaciones y les privaba del descanso dominical y todos estaban de acuerdo en que aquella guerra era que no podía afectarlos”. Los hoy bilbaínos Abando, argumentaban que la suya era “una ciudad mercantil (que) sufre con los ejercicios de instrucción y el retumbar de los tambores es una molestia para todos”.
En Sopuerta (Enkartaciones), los vecinos salieron con palos, cuchillos y machetes, asegurando que no saldrían a servir fuera de Bizkaia “aunque lo mandase S.M. (que Dios guarde), el Señorío, ni los Señores de su Gobierno (…)”. Es más, se posicionaban a favor de la invasión francesa: “mejor estarían y librarían con que viniesen a este País (vasco) los franceses y seguir las máximas de su Asamblea (…)”.
En Gipuzkoa, la ciudad de San Sebastián con su alcalde a la cabeza, pidió negociar a las tropas francesas, estaban dispuestos entregar la ciudad a los invasores si estos prometían respetar los Fueros que los reyes Borbones atacaban constantemente desde la corona española, petición a la que se unió poco después las Juntas Generales de Gipuzkoa reunidas en Getaria -primera capital de Gipuzkoa bajo el reino nabarro-, Juntas que reclamaban la soberanía de la provincia anterior a 1200, año de la invasión castellana de la Nabarra Occidental, así como el respecto a la religión católica y a los Fueros.
Al principio, Gipuzkoa proclamó su adhesión a la República francesa, los nabarros de Gipuzkoa, Alaba o Bizkaia, pese a la invasión y ocupación castellana de su Estado, podían pactar con otros Estados acuerdos internacionales según los Fueros, incluso de no agresión, de hecho así lo hicieron varias veces con Inglaterra, pero no podían llegar a proclamar su separación de Castilla como en esta guerra.
El trasfondo de estos hechos es el descontento de los vascos por el centralismo borbónico que entró a gobernar en España en 1700 con el francés Felipe V, la nula identificación del pueblo vasco con la incipiente nación española también era manifiesta, pues siempre se alude al monarca común y nunca a España y menos a la nación española inexistente aún en esos años, corona de España o de las Españas de la cual no les importa en absoluto separarse a los nabarros.
Antonio Mendizabal, Egunkaria 31/08/2001: "Puede suponerse el escándalo sin límites que en el mundo hispano y de los madriles provocaron primero la claudicación sin guerra y segundo el paso de Gipuzkoa al Estado francés. Pero no solo esto, pues lo que se proyectaba era que Gipuzkoa fuera un Estado independiente, o unido a Bizkaia, Alava y (Alta) Nabarra y también la resurrección del viejo Reino con Zazpiak Bat, como antes del 1.200, decían.
Atribuían todo al Seminario de Bergara, a la fundación que hiciera Munibe, Narros y Altuna y que tuvo relación tan directa con el enciclopedismo francés de Volteire, Diderot y sobre todo Rousseau con su deseo de venirse a Azkoitia".
Las Juntas Generales de Gipuzkoa y el alcalde de San Sebastián, finalmente, manifestaron su intención de declararse unilateralmente independientes de España y Francia, sacando el siguiente comunicado de cuatro puntos:
1. Respeto del culto religioso Católico.
2. Guardar los Fueros, buenos usos y costumbres.
3. Declarar Gipuzkoa independiente como lo fue antes de 1200 (año de la invasión castellana de la Nabarra Occidental).
4. No obligar a los gipuzkoanos a tomar armas en la presente guerra.
Francia no aceptó y detuvo a los emisarios de las Juntas, lo que dio lugar a una guerra abierta.
En el trasiego de la guerra, 4.000 vascos de Iparralde fueron deportados a Las Landas por complicidad con los gipuzkoanos, la mitad murió en el trayecto por el trato recibido o en los pantanos de Las Landas, infectados de insectos que provocaron numerosas enfermedades, al igual que había ocurrido poco antes en la Revolución francesa: “Los habitantes de las comunas infames de Sare, Itxassou y Ascain serán secuestrados de sus domicilios y conducidos a una distancia de al menos 20 leguas de las frontera. Esta medida, obligada por la perversidad de monstruos indignos de ser franceses, no afectará a los ciudadanos que, en las comunas señaladas, hayan dado pruebas constantes y auténticas de civismo y amor por la patria (francesa)”. En Baiona se impuso a todas las mujeres el llevar la nueva bandera tricolor francesa en los sombreros, los colores de París (frente a las flores de lis de los reyes Borbones y el escudo con cadenas de Nabarra de la anterior bandera real francesa).
Francia finalmente conquistó Gipuzkoa y llegó a la frontera bizkaina, Ondarroa y Ermua fueron devastadas por el ejército francés conocido como de la “Convención Nacional”.
La guerra, las heladas de 1794 y 1795, así como las epidemias, se calcula que provocaron la muerte de 20.000 ocupantes franceses. El ejército profesional español mandado a defender los diferentes territorios en los que había dividido el reino de Nabarra tras invadirla en diferentes años, huyó, dejando toda Bizkaia, incluido su puerto estratégico de Bilbao, en manos francesas, y se refugió en tierras españolas de Pancorbo (Burgos), antigua frontera Nabarra.
Pero poco después, la política francesa cambió tras la muerte de Robespierre, reconoció los deseos de las cuatro territorios nabarros de ser independientes, liberó a los presos nabarros, lanzó octavillas en francés y en euskera sobre la capital gipuzkoana (en Donostia-San Sebastián por aquel entonces no se hablaba castellano, sólo euskera y gascón) y estableció un Gobierno ejecutivo en Gipuzkoa con dos naturales de la provincia y un representante francés (el también vasco Larralde-Diustegi), con el pleno respeto a los Fueros, a los que ensalzaban por democráticos -cuando los acababan de suprimir en Iparralde-, y se postró una representación francesa ante el árbol de Gernika, símbolo de las libertades vascas. Bizkaia y Alaba prepararon un acuerdo parecido y sus capitales, Bilbao y Vitoria, capitularon sin lucha.
La provincia de Gipuzkoa proclamó: “El pueblo guipuzcoano es digno de asociarse a la brillante suerte de la República (francesa) y al acercarse vuestras falanges victoriosas proclamando de nuevo su independencia, que durante quinientos años supo defender contra insidiosas pretensiones de un astuto gobierno…Las bayonetas de los republicanos franceses sabrán ayudar los deseos de los republicanos guipuzcoanos para la independencia y defender su territorio de la invasión de nuestros enemigos comunes”. Los enemigos comunes eran los españoles, claro.
Alta Navarra por su parte no quiso entregar el cupo de soldados que les correspondía al ejército español que las solicitaba para luchar contra Francia y las tropas de los valles pirenaicos desertaron en masa al bando francés, negándose los 15.000 nabarros reclutados a la fuerza a luchar fuera de Alta Navarra, tal y como marcaban por otra parte los Fueros.
Finalmente se llegó a un acuerdo de paz entre los imperialistas españoles y franceses de la que quedaron excluidos los nabarros. La “Paz de Basilea” fue firmada en Madrid en 1795, en la misma, el primer ministro Godoy en nombre del Gobierno español, ofreció a la representación francesa los territorios de Gipuzkoa y Bizkaia a cambio de recuperar las tierras ocupadas por Francia en la isla caribeña de Santo Domingo (hoy Haití), por ser estas tierras nabarras menos interesantes y más conflictivas.
Antonio Mendizabal: "Al año, en Agosto de 1795 con M. Bartelemy por parte de París y Domingo Iriarte por parte de Madrid, se firmó la Paz en Basilea de Suiza por la que Gipuzkoa era devuelta a España a cambio de que España diera a Francia la isla de Santo Domingo como así se hizo. Como consecuencia todas la figuras dichas fueron procesadas".
Finalmente, el gobierno de París no aceptó el cambio que sí había aceptado la representación francesa en Basilea. Tras la Paz de Basilea, numerosos mandos gipuzkoanos fueron condenados a muerte por entregar San Sebastián y Gipuzkoa sin lucha, pese a que España había prometido no tomar represalias. Godoy pasará a ser apodado el “Príncipe de la Paz” por su negociación con Francia.
“La ocupación de San Sebastián no fue un hecho de armas. Varios politicastros guipuzcoanos se dejaron seducir por el general Adrien de Moncey, quien les prometió convertir la provincia en República independiente. Estos crédulos hombres...entregaron la ciudad a los franceses...” Manuel Godoy.
Godoy siguió en su intento de atacar los Fueros que tanto enfurecía al pueblo nabarro, así en junio de 1796 pidió un informe a su Corregidor en Bizkaia Juan Mariño de Barrera, el cual le comunicó que: “… Puedo asegurar a Vuestra Excelencia que nada he notado de nuevo con esta ocasión, que me persuada que el humor republicano se conserva y consiente en este País (vasco): …Nada contribuyen; no admiten tropa no siendo de tránsito y gozan de una igualdad absoluta, acaso mayor que la de los griegos y romanos en las épocas pasajeras del gobierno popular…Los naturales del Señorío aman mucho a su Patria, con exclusión de las demás provincias de España….”.
“No hay norma en el derecho internacional que prohíba la declaración de independencia", Corte Internacional de Justicia de la Haya, máxima instancia judicial de Naciones Unidas (ONU), julio del 2010.
Aitzol Altuna Enzunza, Donostia (Nabarra)
Antonio Mendizabal, Egunkaria 31/08/2001: "El 1 de Agosto de 1794 llegaba el correspondiente ejército francés a las fronteras del Bidasoa en Irun. Allí le esperaba el máximo del ejército español enfrentado por todos los pasos del Pirineo. En cuanto divisaron la tremebunda tromba que les caía, se desmadró el ejército y su mando, el general Colomera, y se pusieron en espantosa fuga.
Enterados en San Sebastian, decidió la Foru Aldundia (Diputación) trasladarse a Guetaria en barco, a donde inmediatamente llegaron para mejor pensar y decidir. El 3 se presentó en las puertas de San Sebastián el general Moncey con las salvadoras tropas francesas ofreciendo paz sin enfrentamiento. No venía contra los vascos, pueblo sufrido y batallador que venía sufriendo las constantes envestidas del gobierno de Madrid, sino contra éste.
La Diputación en Pleno y Ayuntamiento en pleno, haciendo uso de lo que sentían como instinto primario del ser humano, cual es el Derecho de Autoderterminación que le define como ente libre y ciudadano, decidieron tranquilamente, no solo no enfrentarse sino, prácticamente identificarse con la Revolución, por lo que Gipuzkoa pasó a ser Francia, más bien se unió con mayor intensidad a Lapurdi, Zuberoa y Benabarra qué más da. Total que Gipuzkoa por decisión de sus máximos representantes pasaba a quedar bajo la égida francesa".
Tras la Revolución Francesa, en 1794, las tropas francesas con unos 40.000 contingentes invadieron la Nabarra peninsular, Aragón y Catalunya, en represión al ataque español previo a Iparralde y al Rosellón catalán en manos francesas; España quiso evitar la entrada de las nuevas ideas en su suelo, para ello el Borbón Carlos IV de España mandó cerrar fronteras, donde situó a su ejército con 18.000 soldados que tomaron pueblos de Baja Navarra como Aldude, en manos francesas desde la ocupación por el rey francés Luis XIII en 1620 del territorio que quedaba del Estado nabarro libre.
El señorío de Bizkaia y la provincia de Gipuzkoa comenzaron sus preparativos. De su cuenta debían de correr los gastos de la defensa de su territorio, el mantenimiento de las tropas de apoyo enviadas por la Corona española y el alistamiento de todos los hombres hábiles comprendidos entre los 18 y 60 años, que dada su inexperiencia en armas debían de ser formados previamente. El pueblo de Bizkaia no aceptó estas medidas pues la amenaza francesa parecía lejana y menos que se le quisiera llevar fuera de su provincia en claro contrafuero.
En Abando, Miravalles-Ugao o en Gautegiz-Arteaga, como en otros muchos municipios bizkainos, los vecinos se opusieron a ejecutar las maniobras municipales en clara matxinada o alzamiento popular, aduciendo que “la instrucción les distraía de sus ocupaciones y les privaba del descanso dominical y todos estaban de acuerdo en que aquella guerra era que no podía afectarlos”. Los hoy bilbaínos Abando, argumentaban que la suya era “una ciudad mercantil (que) sufre con los ejercicios de instrucción y el retumbar de los tambores es una molestia para todos”.
En Sopuerta (Enkartaciones), los vecinos salieron con palos, cuchillos y machetes, asegurando que no saldrían a servir fuera de Bizkaia “aunque lo mandase S.M. (que Dios guarde), el Señorío, ni los Señores de su Gobierno (…)”. Es más, se posicionaban a favor de la invasión francesa: “mejor estarían y librarían con que viniesen a este País (vasco) los franceses y seguir las máximas de su Asamblea (…)”.
En Gipuzkoa, la ciudad de San Sebastián con su alcalde a la cabeza, pidió negociar a las tropas francesas, estaban dispuestos entregar la ciudad a los invasores si estos prometían respetar los Fueros que los reyes Borbones atacaban constantemente desde la corona española, petición a la que se unió poco después las Juntas Generales de Gipuzkoa reunidas en Getaria -primera capital de Gipuzkoa bajo el reino nabarro-, Juntas que reclamaban la soberanía de la provincia anterior a 1200, año de la invasión castellana de la Nabarra Occidental, así como el respecto a la religión católica y a los Fueros.
Al principio, Gipuzkoa proclamó su adhesión a la República francesa, los nabarros de Gipuzkoa, Alaba o Bizkaia, pese a la invasión y ocupación castellana de su Estado, podían pactar con otros Estados acuerdos internacionales según los Fueros, incluso de no agresión, de hecho así lo hicieron varias veces con Inglaterra, pero no podían llegar a proclamar su separación de Castilla como en esta guerra.
El trasfondo de estos hechos es el descontento de los vascos por el centralismo borbónico que entró a gobernar en España en 1700 con el francés Felipe V, la nula identificación del pueblo vasco con la incipiente nación española también era manifiesta, pues siempre se alude al monarca común y nunca a España y menos a la nación española inexistente aún en esos años, corona de España o de las Españas de la cual no les importa en absoluto separarse a los nabarros.
Antonio Mendizabal, Egunkaria 31/08/2001: "Puede suponerse el escándalo sin límites que en el mundo hispano y de los madriles provocaron primero la claudicación sin guerra y segundo el paso de Gipuzkoa al Estado francés. Pero no solo esto, pues lo que se proyectaba era que Gipuzkoa fuera un Estado independiente, o unido a Bizkaia, Alava y (Alta) Nabarra y también la resurrección del viejo Reino con Zazpiak Bat, como antes del 1.200, decían.
Atribuían todo al Seminario de Bergara, a la fundación que hiciera Munibe, Narros y Altuna y que tuvo relación tan directa con el enciclopedismo francés de Volteire, Diderot y sobre todo Rousseau con su deseo de venirse a Azkoitia".
Las Juntas Generales de Gipuzkoa y el alcalde de San Sebastián, finalmente, manifestaron su intención de declararse unilateralmente independientes de España y Francia, sacando el siguiente comunicado de cuatro puntos:
1. Respeto del culto religioso Católico.
2. Guardar los Fueros, buenos usos y costumbres.
3. Declarar Gipuzkoa independiente como lo fue antes de 1200 (año de la invasión castellana de la Nabarra Occidental).
4. No obligar a los gipuzkoanos a tomar armas en la presente guerra.
Francia no aceptó y detuvo a los emisarios de las Juntas, lo que dio lugar a una guerra abierta.
En el trasiego de la guerra, 4.000 vascos de Iparralde fueron deportados a Las Landas por complicidad con los gipuzkoanos, la mitad murió en el trayecto por el trato recibido o en los pantanos de Las Landas, infectados de insectos que provocaron numerosas enfermedades, al igual que había ocurrido poco antes en la Revolución francesa: “Los habitantes de las comunas infames de Sare, Itxassou y Ascain serán secuestrados de sus domicilios y conducidos a una distancia de al menos 20 leguas de las frontera. Esta medida, obligada por la perversidad de monstruos indignos de ser franceses, no afectará a los ciudadanos que, en las comunas señaladas, hayan dado pruebas constantes y auténticas de civismo y amor por la patria (francesa)”. En Baiona se impuso a todas las mujeres el llevar la nueva bandera tricolor francesa en los sombreros, los colores de París (frente a las flores de lis de los reyes Borbones y el escudo con cadenas de Nabarra de la anterior bandera real francesa).
Francia finalmente conquistó Gipuzkoa y llegó a la frontera bizkaina, Ondarroa y Ermua fueron devastadas por el ejército francés conocido como de la “Convención Nacional”.
La guerra, las heladas de 1794 y 1795, así como las epidemias, se calcula que provocaron la muerte de 20.000 ocupantes franceses. El ejército profesional español mandado a defender los diferentes territorios en los que había dividido el reino de Nabarra tras invadirla en diferentes años, huyó, dejando toda Bizkaia, incluido su puerto estratégico de Bilbao, en manos francesas, y se refugió en tierras españolas de Pancorbo (Burgos), antigua frontera Nabarra.
Pero poco después, la política francesa cambió tras la muerte de Robespierre, reconoció los deseos de las cuatro territorios nabarros de ser independientes, liberó a los presos nabarros, lanzó octavillas en francés y en euskera sobre la capital gipuzkoana (en Donostia-San Sebastián por aquel entonces no se hablaba castellano, sólo euskera y gascón) y estableció un Gobierno ejecutivo en Gipuzkoa con dos naturales de la provincia y un representante francés (el también vasco Larralde-Diustegi), con el pleno respeto a los Fueros, a los que ensalzaban por democráticos -cuando los acababan de suprimir en Iparralde-, y se postró una representación francesa ante el árbol de Gernika, símbolo de las libertades vascas. Bizkaia y Alaba prepararon un acuerdo parecido y sus capitales, Bilbao y Vitoria, capitularon sin lucha.
La provincia de Gipuzkoa proclamó: “El pueblo guipuzcoano es digno de asociarse a la brillante suerte de la República (francesa) y al acercarse vuestras falanges victoriosas proclamando de nuevo su independencia, que durante quinientos años supo defender contra insidiosas pretensiones de un astuto gobierno…Las bayonetas de los republicanos franceses sabrán ayudar los deseos de los republicanos guipuzcoanos para la independencia y defender su territorio de la invasión de nuestros enemigos comunes”. Los enemigos comunes eran los españoles, claro.
Alta Navarra por su parte no quiso entregar el cupo de soldados que les correspondía al ejército español que las solicitaba para luchar contra Francia y las tropas de los valles pirenaicos desertaron en masa al bando francés, negándose los 15.000 nabarros reclutados a la fuerza a luchar fuera de Alta Navarra, tal y como marcaban por otra parte los Fueros.
Finalmente se llegó a un acuerdo de paz entre los imperialistas españoles y franceses de la que quedaron excluidos los nabarros. La “Paz de Basilea” fue firmada en Madrid en 1795, en la misma, el primer ministro Godoy en nombre del Gobierno español, ofreció a la representación francesa los territorios de Gipuzkoa y Bizkaia a cambio de recuperar las tierras ocupadas por Francia en la isla caribeña de Santo Domingo (hoy Haití), por ser estas tierras nabarras menos interesantes y más conflictivas.
Antonio Mendizabal: "Al año, en Agosto de 1795 con M. Bartelemy por parte de París y Domingo Iriarte por parte de Madrid, se firmó la Paz en Basilea de Suiza por la que Gipuzkoa era devuelta a España a cambio de que España diera a Francia la isla de Santo Domingo como así se hizo. Como consecuencia todas la figuras dichas fueron procesadas".
Finalmente, el gobierno de París no aceptó el cambio que sí había aceptado la representación francesa en Basilea. Tras la Paz de Basilea, numerosos mandos gipuzkoanos fueron condenados a muerte por entregar San Sebastián y Gipuzkoa sin lucha, pese a que España había prometido no tomar represalias. Godoy pasará a ser apodado el “Príncipe de la Paz” por su negociación con Francia.
“La ocupación de San Sebastián no fue un hecho de armas. Varios politicastros guipuzcoanos se dejaron seducir por el general Adrien de Moncey, quien les prometió convertir la provincia en República independiente. Estos crédulos hombres...entregaron la ciudad a los franceses...” Manuel Godoy.
Godoy siguió en su intento de atacar los Fueros que tanto enfurecía al pueblo nabarro, así en junio de 1796 pidió un informe a su Corregidor en Bizkaia Juan Mariño de Barrera, el cual le comunicó que: “… Puedo asegurar a Vuestra Excelencia que nada he notado de nuevo con esta ocasión, que me persuada que el humor republicano se conserva y consiente en este País (vasco): …Nada contribuyen; no admiten tropa no siendo de tránsito y gozan de una igualdad absoluta, acaso mayor que la de los griegos y romanos en las épocas pasajeras del gobierno popular…Los naturales del Señorío aman mucho a su Patria, con exclusión de las demás provincias de España….”.
“No hay norma en el derecho internacional que prohíba la declaración de independencia", Corte Internacional de Justicia de la Haya, máxima instancia judicial de Naciones Unidas (ONU), julio del 2010.
2010/08/31
Estado de Nabarra. El liderazgo
J.M.Unzueta
Estado de Nabarra. El liderazgo
Soberanía de Navarra
“Estamos necesitados de ver algo que pueda cambiar el mundo”. Koldo Saratxaga, líder empresarial nabarro.
“Nunca dudes que un pequeño grupo de gente reflexiva y comprometida pueda cambiar el mundo. En verdad es lo único que siempre lo ha hecho”. Margaret Mead, antropóloga estadounidense.
El liderazgo: Es la capacidad de influir, motivar, organizar y llevar a la acción para el libre logro de sus fines y objetivos, a las personas, grupos y sociedades, en un marco de valores. El liderazgo es un potencial que se realiza de muchas maneras y en situaciones muy diferentes. Está muy relacionada con el cambio y con la transformación a nivel individual o colectivo.
Es opción pero también oportunidad, no para un grupo escogido sino para muchas personas más, en su respectivo medio; familiar, educativo, profesional, deportivo, social, científico, político, etc. Por eso más que definir el líder conviene pensar en el liderazgo como una capacidad que puede desarrollarse a partir de un potencial muy variado en las personas y grupos.
El liderazgo conlleva intrínsecamente la condición de supervivencia y crecimiento de una sociedad, en nuestro caso la Nabarra. El liderazgo es-una idea de Drucker-busca resultados para todos, no simplemente popularidad, fama o seguidores. Hay seguidores si los resultados se dan. Es también un estilo de vida que conduce a transformar una sociedad. El liderazgo se hace, se construye en cada uno, a través de la excelencia personal. La construcción del liderazgo es tarea ardua y tenaz, pero la sociedad Nabarra lo necesita y el lugar donde comienza es el sitio de estudio o de trabajo diario.
Construir el liderazgo, dentro de una visión renovada y renovadora, es estar a la ofensiva, no a la defensiva; es primero construir un sueño y luego tratar de hacerlo realidad, y ese sueño y esa realidad es la recuperación de la Soberanía, la territorialidad (desde Atapuerca hasta Foix-Andorra, y desde Burdeos hasta el Moncayo) y el Estado Baskón de Nabarra, poniendo todos los medios necesarios sin descanso, con motivación y auto responsabilidad. El problema de nuestra sociedad actual no es el de líderes carismáticos, de maquinistas para la locomotora que mueve la sociedad, sino de vías para el tren (buenas bases) y de agujas (los líderes) que señalan su dirección correcta y lo conducen a la meta fijada de antemano.
Puede ocurrir que uno piense que las circunstancias son las más difíciles, las menos oportunas, que para eso seria mejor pensar en otra época. Pero, como afirma Dickens “el peor momento es el mejor momento”. Esta es la época que nos ha tocado vivir y en la que debemos dar el giro copernicano a la crisis de nuestra sociedad. Esto es lo propio de los líderes; asumir la responsabilidad cuando otros huyen de la tarea, por cobardía, por temor, por intimidación o por dinero.
El papel de los líderes y el liderazgo es como bien decía el especialista en filosofía de la historia Arnold J. Toynbee: “El crecimiento de las sociedades humanas se explica por la presencia de unas minorías o personalidades creadoras que dan siempre respuestas exitosas a los retos del medio y qué, en razón de su integridad y de sus compromisos con el grupo, son libremente seguidas por la mayoría”.
El liderazgo en nuestro País debe de estar imbuido del binomio "idioma nacional-EUSKARA-más historia nacional-HISTORIA DEL ESTADO BASKÓN DE NABARRA-" y la ideológica basada en nuestra propia idiosincrasia; esta es la esencia del “Derecho Pirenaico”, todas las ideologías tendencias y aperturismos provenientes del exterior deben ser tamizadas por nuestro propio patrón, con estos mimbres jamás caeremos en errores ya pasados que nos han conducido a la nefasta situación actual.
El liderazgo incluye el “dar respuestas exitosas a los retos del medio” exige pensar en las necesidades personales pero, sobre todo, de la familia, de la escuela, de la Universidad, de la empresa y de la sociedad Nabarra en general. Desde lo personal se dan respuestas exitosas si, como miembros de una sociedad se esfuerza cada uno, en ser y en dar, más que en, tener y acaparar. Hoy en día lo más decisivo no es el dinero sino el capital humano, el capital intelectual, la persona y sus valores, su dignidad y sus derechos humanos. La trilogía de la plata. El poder y el placer debe de ser destronada por esta otra: ser, servir solidaridad. (Derecho Pirenaico, antes leyes que reyes).
El liderazgo basado en la integridad individual y colectiva de la sociedad Nabarra y el compromiso de valores. La integridad se da si hay en las personas que componen un pueblo, principios y valores que se reflejen en su conducta individual y colectiva en la vida social. No existe un listado fijo de valores sobresalientes del liderazgo pero deben destacarse los valores éticos (Compromiso, rectitud, honestidad, lealtad, responsabilidad y justicia).
El liderazgo de los valores tiene que interiorizarse, hacerse práctica habitual, modo de conducta consciente, para llegar a obrar de acuerdo con ellos sin que haya que explicitar en cada caso la intención o la conciencia de vivirlos. El liderazgo es seguido libremente, si da respuestas exitosas, si es íntegro y ejemplar para la sociedad o pueblo a la cual sirve. El liderazgo lleva a conjugar el nosotros, y esto implica participación social, estructuras justas y solidarias, dialogo y una democracia real asentada en el “Derecho Pirenaico junto con el sistema del contrapoder que ejercían los Infanzones de Obanos pero reactualizados” esto implica una gestión del desarrollo Integral de la sociedad del Estado de Nabarra.
Este es el liderazgo que debe ofrecer el pueblo nabarro, el pueblo más viejo de Europa, y compartir nuestro “ser y estar” con el resto de pueblos del mundo. Haciendo realidad aquella frase del insigne nabarro de la villa de Urretxu Joxemari Iparragirre: “eman eta zabalzazu munduan fruitua”.
Estado de Nabarra. El liderazgo
Soberanía de Navarra
“Estamos necesitados de ver algo que pueda cambiar el mundo”. Koldo Saratxaga, líder empresarial nabarro.
“Nunca dudes que un pequeño grupo de gente reflexiva y comprometida pueda cambiar el mundo. En verdad es lo único que siempre lo ha hecho”. Margaret Mead, antropóloga estadounidense.
El liderazgo: Es la capacidad de influir, motivar, organizar y llevar a la acción para el libre logro de sus fines y objetivos, a las personas, grupos y sociedades, en un marco de valores. El liderazgo es un potencial que se realiza de muchas maneras y en situaciones muy diferentes. Está muy relacionada con el cambio y con la transformación a nivel individual o colectivo.
Es opción pero también oportunidad, no para un grupo escogido sino para muchas personas más, en su respectivo medio; familiar, educativo, profesional, deportivo, social, científico, político, etc. Por eso más que definir el líder conviene pensar en el liderazgo como una capacidad que puede desarrollarse a partir de un potencial muy variado en las personas y grupos.
El liderazgo conlleva intrínsecamente la condición de supervivencia y crecimiento de una sociedad, en nuestro caso la Nabarra. El liderazgo es-una idea de Drucker-busca resultados para todos, no simplemente popularidad, fama o seguidores. Hay seguidores si los resultados se dan. Es también un estilo de vida que conduce a transformar una sociedad. El liderazgo se hace, se construye en cada uno, a través de la excelencia personal. La construcción del liderazgo es tarea ardua y tenaz, pero la sociedad Nabarra lo necesita y el lugar donde comienza es el sitio de estudio o de trabajo diario.
Construir el liderazgo, dentro de una visión renovada y renovadora, es estar a la ofensiva, no a la defensiva; es primero construir un sueño y luego tratar de hacerlo realidad, y ese sueño y esa realidad es la recuperación de la Soberanía, la territorialidad (desde Atapuerca hasta Foix-Andorra, y desde Burdeos hasta el Moncayo) y el Estado Baskón de Nabarra, poniendo todos los medios necesarios sin descanso, con motivación y auto responsabilidad. El problema de nuestra sociedad actual no es el de líderes carismáticos, de maquinistas para la locomotora que mueve la sociedad, sino de vías para el tren (buenas bases) y de agujas (los líderes) que señalan su dirección correcta y lo conducen a la meta fijada de antemano.
Puede ocurrir que uno piense que las circunstancias son las más difíciles, las menos oportunas, que para eso seria mejor pensar en otra época. Pero, como afirma Dickens “el peor momento es el mejor momento”. Esta es la época que nos ha tocado vivir y en la que debemos dar el giro copernicano a la crisis de nuestra sociedad. Esto es lo propio de los líderes; asumir la responsabilidad cuando otros huyen de la tarea, por cobardía, por temor, por intimidación o por dinero.
El papel de los líderes y el liderazgo es como bien decía el especialista en filosofía de la historia Arnold J. Toynbee: “El crecimiento de las sociedades humanas se explica por la presencia de unas minorías o personalidades creadoras que dan siempre respuestas exitosas a los retos del medio y qué, en razón de su integridad y de sus compromisos con el grupo, son libremente seguidas por la mayoría”.
El liderazgo en nuestro País debe de estar imbuido del binomio "idioma nacional-EUSKARA-más historia nacional-HISTORIA DEL ESTADO BASKÓN DE NABARRA-" y la ideológica basada en nuestra propia idiosincrasia; esta es la esencia del “Derecho Pirenaico”, todas las ideologías tendencias y aperturismos provenientes del exterior deben ser tamizadas por nuestro propio patrón, con estos mimbres jamás caeremos en errores ya pasados que nos han conducido a la nefasta situación actual.
El liderazgo incluye el “dar respuestas exitosas a los retos del medio” exige pensar en las necesidades personales pero, sobre todo, de la familia, de la escuela, de la Universidad, de la empresa y de la sociedad Nabarra en general. Desde lo personal se dan respuestas exitosas si, como miembros de una sociedad se esfuerza cada uno, en ser y en dar, más que en, tener y acaparar. Hoy en día lo más decisivo no es el dinero sino el capital humano, el capital intelectual, la persona y sus valores, su dignidad y sus derechos humanos. La trilogía de la plata. El poder y el placer debe de ser destronada por esta otra: ser, servir solidaridad. (Derecho Pirenaico, antes leyes que reyes).
El liderazgo basado en la integridad individual y colectiva de la sociedad Nabarra y el compromiso de valores. La integridad se da si hay en las personas que componen un pueblo, principios y valores que se reflejen en su conducta individual y colectiva en la vida social. No existe un listado fijo de valores sobresalientes del liderazgo pero deben destacarse los valores éticos (Compromiso, rectitud, honestidad, lealtad, responsabilidad y justicia).
El liderazgo de los valores tiene que interiorizarse, hacerse práctica habitual, modo de conducta consciente, para llegar a obrar de acuerdo con ellos sin que haya que explicitar en cada caso la intención o la conciencia de vivirlos. El liderazgo es seguido libremente, si da respuestas exitosas, si es íntegro y ejemplar para la sociedad o pueblo a la cual sirve. El liderazgo lleva a conjugar el nosotros, y esto implica participación social, estructuras justas y solidarias, dialogo y una democracia real asentada en el “Derecho Pirenaico junto con el sistema del contrapoder que ejercían los Infanzones de Obanos pero reactualizados” esto implica una gestión del desarrollo Integral de la sociedad del Estado de Nabarra.
Este es el liderazgo que debe ofrecer el pueblo nabarro, el pueblo más viejo de Europa, y compartir nuestro “ser y estar” con el resto de pueblos del mundo. Haciendo realidad aquella frase del insigne nabarro de la villa de Urretxu Joxemari Iparragirre: “eman eta zabalzazu munduan fruitua”.
2010/08/29
Iruinea, agosto de 2010
Iñigo Saldise Alda
Insumisión e insubordinación electoral
Soberanía de Navarra
Una de las principales claves políticas que debemos desarrollar los nabarros y nabarras en la total extensión de nuestro territorio, ante un “nuevo compromiso” de unas nuevas elecciones promulgadas éstas bien desde el reino de España o desde la república de Francia, siempre buscando de forma real el beneficio de nuestra opción soberanista, independentista o estatalistas, es explícitamente la total insumisión e insubordinación a esas urnas impuestas por dichos imperios colonizadores, pues con ellas dichos estados impositores solo buscan legitimar sus ilegales conquistas militares, sus asentamientos coloniales e incluso tapar sus continuados genocidios, tanto físicos, como políticos y culturales realizado de forma violenta y sistemática contra el Pueblo más antiguo de Europa.
Debemos tener presente, que tanto el soberanismo como el independentismo, parte del principio sólido de la existencia de una comunidad política o Nacional, buscando con ello ser reconocida como un sujeto con auténtica identidad política propia. Para ello, ésta debe de estar dotada de los atributos correctos correspondientes a la soberanía y a la independencia.
Actualmente la situación política que vivimos los nabarros y nabarras a ambos lados del Pirineo, es la de contar con una falta sistémica de unidad de acción política en el orden interno dentro del denominado ámbito soberanista y/o independentista, que finalmente genera una situación de dependencia y subordinación de los ciudadanos y ciudadanas con respecto al inexistente poder político generado por los partidos políticos dados de alta en el reino de España y/o la república de Francia; así pues, la supuesta búsqueda de la independencia y/o soberanía, que predican constantemente dichos agentes o partidos, es realmente inalcanzable desde el básico planteamiento de participación en las diferentes instituciones impuestas a las que acuden; sencilla y llanamente al estar completamente subordinadas a las reglas, normas y constituciones de los imperios colonialistas español y francés, que finalmente cierran cualquier puerta hacia la libertad al Pueblo-Nación nativo del Continente Europeo.
Para los verdaderos independentistas y soberanistas de este País, Nabarra, la soberanía e independencia siguen manteniendo los mismos caracteres que marcaron el nacimiento del Estado Europeo de Nabarra, siendo el más significativo de todos ellos, el amor por la libertad. El Pueblo-Nación de Nabarra, encontró la afirmación de su identidad en su continuada defensa ante las continuadas y violentas agresiones a lo largo de los siglos, provenientes del estado de España (Castilla-León y Barcelona-Aragón) y del estado de Francia; y no solo a través de una defensa militar, sino también mediante una continuada acción política y diversos apuntes diplomáticos en materia internacional, algo que incluso perdura a día de hoy en las labores de aquellos y aquellas que buscan la recuperación de nuestra libertad.
Pero en cambio, la labor de esos agentes que se presentan en elecciones impuestas al Pueblo-Nación de Nabarra, e incluso aquellos y aquellas que participan consciente o inconscientemente en la legitimación de nuestra esclavitud, con el mero y simple acto de votar con papeletas españolas o francesas, son ciertamente sumisos y súbditos de un rey español o de un presidente de republicano francés, acentuando así la subordinación del Pueblo Nabarro al pueblo-nación española o al pueblo-nación francesa, de forma que sólo desde lo que es una identidad política española o francesa se puede observar a dichos agentes, partidos, ciudadanos y ciudadanas.
Para concluir solo quiero decir alto y claro que nuestra emancipación colonial vendrá mediante la total insumisión e insubordinación política ante las urnas imperialistas española y francesas, demostrando de esta forma al Mundo que verdaderamente no somos ni españoles, ni franceses. Solo mediante la continuada desobediencia política, civil y fiscal allanaremos sustancialmente el camino que lleva hacia nuestra absoluta libertad. Solo mediante un ejercicio continuado de la independencia, ésta podrá ser finalmente alcanzada y definitivamente, solo mediante la formación de un Gobierno Propio, Unitario y Plural se trabajará indudablemente de forma independiente y soberana.
Insumisión e insubordinación electoral
Soberanía de Navarra
Una de las principales claves políticas que debemos desarrollar los nabarros y nabarras en la total extensión de nuestro territorio, ante un “nuevo compromiso” de unas nuevas elecciones promulgadas éstas bien desde el reino de España o desde la república de Francia, siempre buscando de forma real el beneficio de nuestra opción soberanista, independentista o estatalistas, es explícitamente la total insumisión e insubordinación a esas urnas impuestas por dichos imperios colonizadores, pues con ellas dichos estados impositores solo buscan legitimar sus ilegales conquistas militares, sus asentamientos coloniales e incluso tapar sus continuados genocidios, tanto físicos, como políticos y culturales realizado de forma violenta y sistemática contra el Pueblo más antiguo de Europa.
Debemos tener presente, que tanto el soberanismo como el independentismo, parte del principio sólido de la existencia de una comunidad política o Nacional, buscando con ello ser reconocida como un sujeto con auténtica identidad política propia. Para ello, ésta debe de estar dotada de los atributos correctos correspondientes a la soberanía y a la independencia.
Actualmente la situación política que vivimos los nabarros y nabarras a ambos lados del Pirineo, es la de contar con una falta sistémica de unidad de acción política en el orden interno dentro del denominado ámbito soberanista y/o independentista, que finalmente genera una situación de dependencia y subordinación de los ciudadanos y ciudadanas con respecto al inexistente poder político generado por los partidos políticos dados de alta en el reino de España y/o la república de Francia; así pues, la supuesta búsqueda de la independencia y/o soberanía, que predican constantemente dichos agentes o partidos, es realmente inalcanzable desde el básico planteamiento de participación en las diferentes instituciones impuestas a las que acuden; sencilla y llanamente al estar completamente subordinadas a las reglas, normas y constituciones de los imperios colonialistas español y francés, que finalmente cierran cualquier puerta hacia la libertad al Pueblo-Nación nativo del Continente Europeo.
Para los verdaderos independentistas y soberanistas de este País, Nabarra, la soberanía e independencia siguen manteniendo los mismos caracteres que marcaron el nacimiento del Estado Europeo de Nabarra, siendo el más significativo de todos ellos, el amor por la libertad. El Pueblo-Nación de Nabarra, encontró la afirmación de su identidad en su continuada defensa ante las continuadas y violentas agresiones a lo largo de los siglos, provenientes del estado de España (Castilla-León y Barcelona-Aragón) y del estado de Francia; y no solo a través de una defensa militar, sino también mediante una continuada acción política y diversos apuntes diplomáticos en materia internacional, algo que incluso perdura a día de hoy en las labores de aquellos y aquellas que buscan la recuperación de nuestra libertad.
Pero en cambio, la labor de esos agentes que se presentan en elecciones impuestas al Pueblo-Nación de Nabarra, e incluso aquellos y aquellas que participan consciente o inconscientemente en la legitimación de nuestra esclavitud, con el mero y simple acto de votar con papeletas españolas o francesas, son ciertamente sumisos y súbditos de un rey español o de un presidente de republicano francés, acentuando así la subordinación del Pueblo Nabarro al pueblo-nación española o al pueblo-nación francesa, de forma que sólo desde lo que es una identidad política española o francesa se puede observar a dichos agentes, partidos, ciudadanos y ciudadanas.
Para concluir solo quiero decir alto y claro que nuestra emancipación colonial vendrá mediante la total insumisión e insubordinación política ante las urnas imperialistas española y francesas, demostrando de esta forma al Mundo que verdaderamente no somos ni españoles, ni franceses. Solo mediante la continuada desobediencia política, civil y fiscal allanaremos sustancialmente el camino que lleva hacia nuestra absoluta libertad. Solo mediante un ejercicio continuado de la independencia, ésta podrá ser finalmente alcanzada y definitivamente, solo mediante la formación de un Gobierno Propio, Unitario y Plural se trabajará indudablemente de forma independiente y soberana.
2010/08/28
Estado de Nabarra. Política de los invasores ante el Fuero Nabarro
J.M.Unzueta
Estado de Nabarra. Política de los invasores ante el Fuero Nabarro
Soberanía de Navarra
"¿Acaso no destruimos a nuestros enemigos cuando los hacemos amigos nuestros?" Abraham Lincoln Dieciseisavo presidente de los EE.UU.
Política de los invasores ante el Fuero Nabarro: El Reino de Nabarra ha sufrido numerosas invasiones a lo largo de su historia hasta su total ocupación, como por ejemplo la invasión castellana del año 1076, que fue llevada a cabo por su monarca Alfonso VI. El invasor castellano tras presentarse y ocupar junto a su ejército Naiara y Calahorra, jura ágilmente a continuación el Fuero de origen nabarro de cada lugar, buscando con ello asentar la ocupación militar extranjera. A su vez, el caos existente en el Reino vasco(n) tras el magnicidio de Sancho Garcés IV en Peñalen, facilitó la labor del invasor castellano, verdadero instigador del magnicidio todo hay que decirlo, quién compró a base de títulos nobiliarios hereditarios a diferentes tenentes, aceptando a continuación y sin rechistar el Fuero existente en cada una de esas comarcas, que supuestamente estos vasco(ne)s defendían. El más significativo de estos tenentes desertores es Lope Iñiguez, cuya traición le valdría la concesión por parte castellana del título hereditario de señor de Vizcaya. Tras la incursión y el posterior asentamiento de la ocupación en la Alta Nabarra por parte española, concretamente por tropas castellano-leonesas y aragonesas, los traidores a su patria que principalmente eran pertenecientes a la denominada facción beaumontesa, intentan sin éxito que el rey español Fernando el Falsario, cumpla los Fueros de Nabarra, algo que realmente desde el primer instante no logran, ya que los españoles imponen la figura del virrey, dándose así el mayor contrafuero posible al gobernar a los nabarros un extranjero, como lo demuestra el nombre del Fuero del año 1528, al cual se le llama Reducido.
Los nabarros consiguen mantenerse soberanos al norte del Pirineo hasta el año 1620. El rey de Nabarra, Enrique II el Sangüesino, promulga en el año 1551 el Fuero de Bearne, Vizcondado éste unido al Reino Pirenaico desde el año 1484. En su Preámbulo se percibe un claro sentido democrático a la hora de la elección del soberano, siendo éste siempre posterior a las libertades del Pueblo Nabarro. Evidentemente es el logro de todo un proceso que va cogiendo fuerza tras el nuevo acceso a la Corona de Nabarra de nuevo de dinastía Pirenaicas, Foix y Albret, quizás para poder apoyarse decididamente en los Estados Generales. Dicho esbozo se comprueba con gran potencia en la crisis de la pérdida de la independencia de Nabarra. Por tanto la soberanía del rey y a la vez la del Estado y de la Nación, es sostenida principalmente por las Universidades, Comunidades vecinales, el Pueblo o Tercer Estado, en contra posición de las monarquías totalitarias vecinas de Francia y España. El Preámbulo del Fuero de Bearne se hace referencia directa a un origen electo del soberano por el pueblo, y esto es debido a ser una consciente decisión política, que también aparece en el Fuero Antiguo del año 1234, en una obra legislativa del año 1511, incluido incluso en el Fuero Reducido del año 1528 ya bajo imposición española, y en Fuero Moderno de Nabarra del año 1645 ya bajo imposición francesa. Enrique III de Nabarra, llamado por nosotros el Bearnés, el Nabarro por los franceses antes de ser coronado como Enrique IV de Francia, siendo conocido desde entonces como el Grande, en el año 1607 dejaba bien claro en su testamento que el Reino de Nabarra pertenece a sus antepasados, la dinastía de los Albret, documento que es ocultado malintencionadamente por los franceses a la Corte soberana de Nabarra, tras ser asesinado el Bearnés por el complot franco-español-vaticanista, a través de la mano ejecutora de un fanático católico, el jesuita Ravaillac.
Su hijo el delfín de Francia, Luís de Bourbon, realizada en el año 1610, mismo año de la muerte por asesinato de su padre, un comunicado en el cual presenta su renuncia para si y sus descendientes al título de príncipe de Biana, y se niega a presentar en la Corte del Reino de Nabarra, lugar donde debía ser educado para poder así poseer dicho título nabarro. Este título es un paso obligado para ser el heredero de la Corona de Nabarra desde que en el año 1432 después que lo creara Carlos III el Noble. Un año después, en el año 1611, el Cardenal Riquelieu, regente de Francia, elabora el nuevo Fuero para el Reino de Nabarra que todavía permanecía soberano al norte del Pirineo, el cual ciertamente no llega a editarse hasta el año 1645 por la resistencia frontal de los nabarros, ya que se había suprimido el previo del juramento del propio Fuero por el rey.
El Preámbulo del Fuero de Bearne del año 1551, es donde se hace referencia expresa y directa al origen electo(29) del soberano por parte del Pueblo, y esto se realiza mediante una consciente decisión política, la cual también aparece en el Fuero Antiguo del año 1234, y en una obra legislativa del año 1511. Incluso es incluido en el Fuero Reducido del año 1528 ya bajo imposición española, y en Fuero Moderno de Nabarra del año 1645 ya bajo imposición francesa. Tanto españoles como franceses lo utilizaron como mera fórmula de control sobre los nabarros, adecuándola siempre a sus intereses imperiales. Ya en el año 1789, el año de la revolución francesa, es cuando los Fueros de Nabarra, que aun amparaban en cierta medida los derechos de los nabarros, son eliminados por los revolucionarios franceses en beneficio de la gran Francia. El 11 de noviembre del año 1789 la Asamblea Nacional decreta que Francia sea dividida en departamentos y posteriormente, el 12 de enero del año 1790, se crea el departamento de los Bajos Pirineos, hoy conocidos como Pirineos Atlánticos, quedando así eliminado el Estado de Nabarra al norte del Pirineo, después de haber perdido a manos revolucionarias francesas su calidad de Reino, sufriendo la supresión del Parlamento de Nabarra situado en Pau y el Derecho Pirenaico es eliminado pese a la defensa feroz realizada durante ese periodo por el síndico Etienne de Polverel.
Mientras al sur de Pirineo, las provincias Vascongadas y la Alta Nabarra, ésta última parte del territorio vasco(n) todavía mantenía la denominación de Reino de Nabarra, logran mantener un Fuero similar al que poseían los nabarros al norte del Pirineo y parecido entre dichos territorios divididos, de una forma bastante mermada por la imposición española. Ante una nueva intentona de eliminar completamente dichos Fueros por parte de los llamados liberales españoles, ya que estas Leyes aún protegían a los naturales del País en materia económica e incluso de excedencia en las quintas militares españolas, los vascongados y navarros optan y se posicionan por el pretendiente absolutista al trono español de la casa de Borbón, Carlos María Isidro de
los Dolores. Como bien nos indica el historiador Mikel Sorauren en su obra Fueros y carlistada, la sociedad vasco-navarra no defendía la opción de Carlos en virtud a su legitimidad, ya que realmente éste carecía de la misma para acceder al trono del Reino de Nabarra, sino que se decantó por este pretendiente ante su juramento de defender los Fueros vasconavarros e incluso, si nos atenemos a lo que se hicieron eco unos observadores internacionales de la época, una parte de los carlistas vasco-navarros eran partidarios de la independencia, la cual se sustentaría en la figura del general Tomás de Zumalakarregi como rey de Nabarra y señor de Bizkaia, según recoge en su trabajo el erudito José María Azcona. Esta información deja claro que el carlismo no buscaba la independencia de la Nación Nabarra, sino el mantenimiento del régimen absolutitas para los reinos de España y Nabarra bajo la ilegítima Casa de los Borbón, al menos esto último en lo que se refiera a nuestro Estado, Nabarra.
Tras el traicionero abrazo de Bergara del año 1839, el cual ponía fin a la I guerra carlista los españoles imponen la mal llamada Ley Paccionada. En esta ley se aceptan todas las reformas políticas, institucionales, legislativas y judiciales que imponía la monarquía liberal española, en detrimento de los Fueros vasco-navarros. La Alta Nabarra dejó de ser oficialmente un Reino y pasó a ser una más de las 49 provincias españolas en que había dividido el reino español el ministro Javier de Burgos en el año 1833, por tanto desaparece la figura del virrey, la institución de las Cortes de Nabarra y se pierde la independencia legislativa y judicial. Este proceso impositivo fue abiertamente criticado por Ángel Sagaseta de Ilurdoz Garraza, último síndico de las Cortes de Iruñea, el cual sufrió el castigo, por parte española, al ser desterrado a Valencia. La imposición de las leyes españolas, en detrimento del Fuero nabarro, supuso muchos cambios para la sociedad nabarra. Se estableció el servicio militar obligatorio que produjo importantes y graves alborotos, las aduanas se trasladaron del Ebro a los Pirineos y se perdió la capacidad de emitir moneda propia. Sólo se mantuvieron algunos asuntos fiscales y administrativos siendo gestionados por la Diputación provincial.
La defensa de los Fueros vasco-navarros a lo largo y ancho del siglo XIX, se vio reflejada con dos nuevas guerras carlistas. Por los defensores de los Fueros. En el año 1875, el autoproclamado como rey de España, Carlos (VII) María de Borbón y Austria- Este, jura los Fueros ante el árbol de Gernika. Un juramento cargado de pasión y romanticismo del cual no olvidará hasta el final de sus días. Un año después finalizará la III guerra carlista, con una nueva derrota de los defensores de los Fueros. Nada más terminada la contienda, el presidente del consejo de ministros español, Canovas del Castillo, citó a los representantes de las Diputaciones vascas. Canovas estaba decidido a introducir, acogiéndose a lo dispuesto en el artículo II de la ley española de 1839, las modificaciones necesarias para acomodar los Fueros a la “unidad constitucional” del reino de España. Las posibilidades de alcanzar un acuerdo se disiparon pronto. Si la fe del proyecto político del ministro español estaba manifestada por su incompatibilidad con la exclusión fiscal y militar de las provincias vascongadas, hizo que los representantes de las Diputaciones vascongadas no renunciaran a ninguno de los fundamentos del régimen Foral.
Pero en las cortes del reino de España, los parlamentarios vascongados no encontraron ningún tipo de apoyo a sus reclamaciones y los Fueros vascongados fueron abolidos por la ley española del 21 de julio de 1876. El siguiente objetivo español fue el de abolir el Fuero residual existente en el antiguo Reino de Nabarra, que tras la imposición por parte española de la Ley Paccionada del año 1841, solamente consistía en algunos asuntos fiscales y administrativos, los cuales eran gestionados por la Diputación provincial de Nabarra. Así dentro de la vorágine impositora española, el ministro de hacienda español Germán Gamazo, intenta mediante la ley de presupuestos españoles de los años 1893 y 1894, suprimir cualquier autonomía fiscal existente en la residual administración Foral de Nabarra. Este proyecto de Gamazo desencadena un nuevo e intenso movimiento en defensa de estos Fueros residuales.
Una representación de la Diputación de Nabarra, se presenta en Madrid y se entrevista con el ministro Gamazo el 14 de febrero de 1894. La reunión está cargada de tensión y el ministro español de Hacienda amenaza a los representantes nabarros con suprimir enteramente el régimen Foral. Los diputados no transigen y regresan a Nabarra como héroes, siendo recibidos en Castejón por una muchedumbre cifrada en unas 50.000 personas y donde se encontraban bastantes vascongados, siendo tal vez los más destacados los futuros fundadores de EAJ-PNV-PNB, Sabino y Luís Arana. Un posterior enfrentamiento del ministro español Gamazo con el jefe del partido liberal español, Sagasta, lleva a la dimisión del primero. Su sucesor en el ministerio de Hacienda español es Amós Salvador, quien paraliza la puesta en marcha la reforma ideada por su antecesor, lo que beneficia en gran media a las tesis nabarras, salvaguardándose con ello, los últimos residuos del Fuero nabarro.
Tras la denominada "Gamazada", dentro del movimiento popular vasco(n) que se había creado en defensa de los Fueros, los nabarros decidieron perpetuar en la memoria de lo que había sucedido, con la intención de que su mensaje fuera transmitido a las generaciones posteriores. Para ello se construyó el monumento a los Fueros en Iruñea, ante el Palacio de Nabarra, el cual a día de hoy, más de un siglo después de su construcción, sigue sin ser inaugurado por las instituciones residuales del antiguo Reino de Nabarra. Este monumento a los Fueros se construyó mediante suscripción popular, por lo que se admitieron donativos que oscilaban entre 25 céntimos de peseta y 25 pesetas. El diseño seleccionado fue el realizado por un arquitecto de Iruñea, Manuel Martínez de Ubago, y las obras concluyeron en el año 1903. En el año 1982, tras no votar, ni aceptar cuatro años antes una nueva constitución española, los nabarros sufrimos un nuevo ataque a lo poco que nos quedaba de Fueros.
Esta vez, disfrazado bajo el término de Amejoramiento, y sustentada por la constitución española ni votada, ni aceptada en Nabarra del año 1978 y la impuesta Ley Paccionada del año 1841, las condiciones fiscales han sido duramente empeoradas a la sociedad de la denominada actualmente Comunidad Foral de Nabarra; ciertamente una Nabarra Reducida o Residual, incrementándose cuantiosamente y paulatinamente el pago del tributo al reino de España disfrazado bajo el nombre de cupo, algo que se ha vuelto a repetir en el año 2010 a espaldas de los nabarros de esta parte de Europa.
29. Aproximación al pensamiento político del reinado (1517-1555) de Enrique II (1503-1555). Tomás Urzainqui Mina, http://tomasurzainqui.eu/index.php/aproximacion-al-pensamiento-politico-del-reinado-1517-1555-de-enrique-ii-1503-1555
Extraído del libro “NABARRA, Reflexiones de un Patriota” Iñigo Saldise Alda 2010
Estado de Nabarra. Política de los invasores ante el Fuero Nabarro
Soberanía de Navarra
"¿Acaso no destruimos a nuestros enemigos cuando los hacemos amigos nuestros?" Abraham Lincoln Dieciseisavo presidente de los EE.UU.
Política de los invasores ante el Fuero Nabarro: El Reino de Nabarra ha sufrido numerosas invasiones a lo largo de su historia hasta su total ocupación, como por ejemplo la invasión castellana del año 1076, que fue llevada a cabo por su monarca Alfonso VI. El invasor castellano tras presentarse y ocupar junto a su ejército Naiara y Calahorra, jura ágilmente a continuación el Fuero de origen nabarro de cada lugar, buscando con ello asentar la ocupación militar extranjera. A su vez, el caos existente en el Reino vasco(n) tras el magnicidio de Sancho Garcés IV en Peñalen, facilitó la labor del invasor castellano, verdadero instigador del magnicidio todo hay que decirlo, quién compró a base de títulos nobiliarios hereditarios a diferentes tenentes, aceptando a continuación y sin rechistar el Fuero existente en cada una de esas comarcas, que supuestamente estos vasco(ne)s defendían. El más significativo de estos tenentes desertores es Lope Iñiguez, cuya traición le valdría la concesión por parte castellana del título hereditario de señor de Vizcaya. Tras la incursión y el posterior asentamiento de la ocupación en la Alta Nabarra por parte española, concretamente por tropas castellano-leonesas y aragonesas, los traidores a su patria que principalmente eran pertenecientes a la denominada facción beaumontesa, intentan sin éxito que el rey español Fernando el Falsario, cumpla los Fueros de Nabarra, algo que realmente desde el primer instante no logran, ya que los españoles imponen la figura del virrey, dándose así el mayor contrafuero posible al gobernar a los nabarros un extranjero, como lo demuestra el nombre del Fuero del año 1528, al cual se le llama Reducido.
Los nabarros consiguen mantenerse soberanos al norte del Pirineo hasta el año 1620. El rey de Nabarra, Enrique II el Sangüesino, promulga en el año 1551 el Fuero de Bearne, Vizcondado éste unido al Reino Pirenaico desde el año 1484. En su Preámbulo se percibe un claro sentido democrático a la hora de la elección del soberano, siendo éste siempre posterior a las libertades del Pueblo Nabarro. Evidentemente es el logro de todo un proceso que va cogiendo fuerza tras el nuevo acceso a la Corona de Nabarra de nuevo de dinastía Pirenaicas, Foix y Albret, quizás para poder apoyarse decididamente en los Estados Generales. Dicho esbozo se comprueba con gran potencia en la crisis de la pérdida de la independencia de Nabarra. Por tanto la soberanía del rey y a la vez la del Estado y de la Nación, es sostenida principalmente por las Universidades, Comunidades vecinales, el Pueblo o Tercer Estado, en contra posición de las monarquías totalitarias vecinas de Francia y España. El Preámbulo del Fuero de Bearne se hace referencia directa a un origen electo del soberano por el pueblo, y esto es debido a ser una consciente decisión política, que también aparece en el Fuero Antiguo del año 1234, en una obra legislativa del año 1511, incluido incluso en el Fuero Reducido del año 1528 ya bajo imposición española, y en Fuero Moderno de Nabarra del año 1645 ya bajo imposición francesa. Enrique III de Nabarra, llamado por nosotros el Bearnés, el Nabarro por los franceses antes de ser coronado como Enrique IV de Francia, siendo conocido desde entonces como el Grande, en el año 1607 dejaba bien claro en su testamento que el Reino de Nabarra pertenece a sus antepasados, la dinastía de los Albret, documento que es ocultado malintencionadamente por los franceses a la Corte soberana de Nabarra, tras ser asesinado el Bearnés por el complot franco-español-vaticanista, a través de la mano ejecutora de un fanático católico, el jesuita Ravaillac.
Su hijo el delfín de Francia, Luís de Bourbon, realizada en el año 1610, mismo año de la muerte por asesinato de su padre, un comunicado en el cual presenta su renuncia para si y sus descendientes al título de príncipe de Biana, y se niega a presentar en la Corte del Reino de Nabarra, lugar donde debía ser educado para poder así poseer dicho título nabarro. Este título es un paso obligado para ser el heredero de la Corona de Nabarra desde que en el año 1432 después que lo creara Carlos III el Noble. Un año después, en el año 1611, el Cardenal Riquelieu, regente de Francia, elabora el nuevo Fuero para el Reino de Nabarra que todavía permanecía soberano al norte del Pirineo, el cual ciertamente no llega a editarse hasta el año 1645 por la resistencia frontal de los nabarros, ya que se había suprimido el previo del juramento del propio Fuero por el rey.
El Preámbulo del Fuero de Bearne del año 1551, es donde se hace referencia expresa y directa al origen electo(29) del soberano por parte del Pueblo, y esto se realiza mediante una consciente decisión política, la cual también aparece en el Fuero Antiguo del año 1234, y en una obra legislativa del año 1511. Incluso es incluido en el Fuero Reducido del año 1528 ya bajo imposición española, y en Fuero Moderno de Nabarra del año 1645 ya bajo imposición francesa. Tanto españoles como franceses lo utilizaron como mera fórmula de control sobre los nabarros, adecuándola siempre a sus intereses imperiales. Ya en el año 1789, el año de la revolución francesa, es cuando los Fueros de Nabarra, que aun amparaban en cierta medida los derechos de los nabarros, son eliminados por los revolucionarios franceses en beneficio de la gran Francia. El 11 de noviembre del año 1789 la Asamblea Nacional decreta que Francia sea dividida en departamentos y posteriormente, el 12 de enero del año 1790, se crea el departamento de los Bajos Pirineos, hoy conocidos como Pirineos Atlánticos, quedando así eliminado el Estado de Nabarra al norte del Pirineo, después de haber perdido a manos revolucionarias francesas su calidad de Reino, sufriendo la supresión del Parlamento de Nabarra situado en Pau y el Derecho Pirenaico es eliminado pese a la defensa feroz realizada durante ese periodo por el síndico Etienne de Polverel.
Mientras al sur de Pirineo, las provincias Vascongadas y la Alta Nabarra, ésta última parte del territorio vasco(n) todavía mantenía la denominación de Reino de Nabarra, logran mantener un Fuero similar al que poseían los nabarros al norte del Pirineo y parecido entre dichos territorios divididos, de una forma bastante mermada por la imposición española. Ante una nueva intentona de eliminar completamente dichos Fueros por parte de los llamados liberales españoles, ya que estas Leyes aún protegían a los naturales del País en materia económica e incluso de excedencia en las quintas militares españolas, los vascongados y navarros optan y se posicionan por el pretendiente absolutista al trono español de la casa de Borbón, Carlos María Isidro de
los Dolores. Como bien nos indica el historiador Mikel Sorauren en su obra Fueros y carlistada, la sociedad vasco-navarra no defendía la opción de Carlos en virtud a su legitimidad, ya que realmente éste carecía de la misma para acceder al trono del Reino de Nabarra, sino que se decantó por este pretendiente ante su juramento de defender los Fueros vasconavarros e incluso, si nos atenemos a lo que se hicieron eco unos observadores internacionales de la época, una parte de los carlistas vasco-navarros eran partidarios de la independencia, la cual se sustentaría en la figura del general Tomás de Zumalakarregi como rey de Nabarra y señor de Bizkaia, según recoge en su trabajo el erudito José María Azcona. Esta información deja claro que el carlismo no buscaba la independencia de la Nación Nabarra, sino el mantenimiento del régimen absolutitas para los reinos de España y Nabarra bajo la ilegítima Casa de los Borbón, al menos esto último en lo que se refiera a nuestro Estado, Nabarra.
Tras el traicionero abrazo de Bergara del año 1839, el cual ponía fin a la I guerra carlista los españoles imponen la mal llamada Ley Paccionada. En esta ley se aceptan todas las reformas políticas, institucionales, legislativas y judiciales que imponía la monarquía liberal española, en detrimento de los Fueros vasco-navarros. La Alta Nabarra dejó de ser oficialmente un Reino y pasó a ser una más de las 49 provincias españolas en que había dividido el reino español el ministro Javier de Burgos en el año 1833, por tanto desaparece la figura del virrey, la institución de las Cortes de Nabarra y se pierde la independencia legislativa y judicial. Este proceso impositivo fue abiertamente criticado por Ángel Sagaseta de Ilurdoz Garraza, último síndico de las Cortes de Iruñea, el cual sufrió el castigo, por parte española, al ser desterrado a Valencia. La imposición de las leyes españolas, en detrimento del Fuero nabarro, supuso muchos cambios para la sociedad nabarra. Se estableció el servicio militar obligatorio que produjo importantes y graves alborotos, las aduanas se trasladaron del Ebro a los Pirineos y se perdió la capacidad de emitir moneda propia. Sólo se mantuvieron algunos asuntos fiscales y administrativos siendo gestionados por la Diputación provincial.
La defensa de los Fueros vasco-navarros a lo largo y ancho del siglo XIX, se vio reflejada con dos nuevas guerras carlistas. Por los defensores de los Fueros. En el año 1875, el autoproclamado como rey de España, Carlos (VII) María de Borbón y Austria- Este, jura los Fueros ante el árbol de Gernika. Un juramento cargado de pasión y romanticismo del cual no olvidará hasta el final de sus días. Un año después finalizará la III guerra carlista, con una nueva derrota de los defensores de los Fueros. Nada más terminada la contienda, el presidente del consejo de ministros español, Canovas del Castillo, citó a los representantes de las Diputaciones vascas. Canovas estaba decidido a introducir, acogiéndose a lo dispuesto en el artículo II de la ley española de 1839, las modificaciones necesarias para acomodar los Fueros a la “unidad constitucional” del reino de España. Las posibilidades de alcanzar un acuerdo se disiparon pronto. Si la fe del proyecto político del ministro español estaba manifestada por su incompatibilidad con la exclusión fiscal y militar de las provincias vascongadas, hizo que los representantes de las Diputaciones vascongadas no renunciaran a ninguno de los fundamentos del régimen Foral.
Pero en las cortes del reino de España, los parlamentarios vascongados no encontraron ningún tipo de apoyo a sus reclamaciones y los Fueros vascongados fueron abolidos por la ley española del 21 de julio de 1876. El siguiente objetivo español fue el de abolir el Fuero residual existente en el antiguo Reino de Nabarra, que tras la imposición por parte española de la Ley Paccionada del año 1841, solamente consistía en algunos asuntos fiscales y administrativos, los cuales eran gestionados por la Diputación provincial de Nabarra. Así dentro de la vorágine impositora española, el ministro de hacienda español Germán Gamazo, intenta mediante la ley de presupuestos españoles de los años 1893 y 1894, suprimir cualquier autonomía fiscal existente en la residual administración Foral de Nabarra. Este proyecto de Gamazo desencadena un nuevo e intenso movimiento en defensa de estos Fueros residuales.
Una representación de la Diputación de Nabarra, se presenta en Madrid y se entrevista con el ministro Gamazo el 14 de febrero de 1894. La reunión está cargada de tensión y el ministro español de Hacienda amenaza a los representantes nabarros con suprimir enteramente el régimen Foral. Los diputados no transigen y regresan a Nabarra como héroes, siendo recibidos en Castejón por una muchedumbre cifrada en unas 50.000 personas y donde se encontraban bastantes vascongados, siendo tal vez los más destacados los futuros fundadores de EAJ-PNV-PNB, Sabino y Luís Arana. Un posterior enfrentamiento del ministro español Gamazo con el jefe del partido liberal español, Sagasta, lleva a la dimisión del primero. Su sucesor en el ministerio de Hacienda español es Amós Salvador, quien paraliza la puesta en marcha la reforma ideada por su antecesor, lo que beneficia en gran media a las tesis nabarras, salvaguardándose con ello, los últimos residuos del Fuero nabarro.
Tras la denominada "Gamazada", dentro del movimiento popular vasco(n) que se había creado en defensa de los Fueros, los nabarros decidieron perpetuar en la memoria de lo que había sucedido, con la intención de que su mensaje fuera transmitido a las generaciones posteriores. Para ello se construyó el monumento a los Fueros en Iruñea, ante el Palacio de Nabarra, el cual a día de hoy, más de un siglo después de su construcción, sigue sin ser inaugurado por las instituciones residuales del antiguo Reino de Nabarra. Este monumento a los Fueros se construyó mediante suscripción popular, por lo que se admitieron donativos que oscilaban entre 25 céntimos de peseta y 25 pesetas. El diseño seleccionado fue el realizado por un arquitecto de Iruñea, Manuel Martínez de Ubago, y las obras concluyeron en el año 1903. En el año 1982, tras no votar, ni aceptar cuatro años antes una nueva constitución española, los nabarros sufrimos un nuevo ataque a lo poco que nos quedaba de Fueros.
Esta vez, disfrazado bajo el término de Amejoramiento, y sustentada por la constitución española ni votada, ni aceptada en Nabarra del año 1978 y la impuesta Ley Paccionada del año 1841, las condiciones fiscales han sido duramente empeoradas a la sociedad de la denominada actualmente Comunidad Foral de Nabarra; ciertamente una Nabarra Reducida o Residual, incrementándose cuantiosamente y paulatinamente el pago del tributo al reino de España disfrazado bajo el nombre de cupo, algo que se ha vuelto a repetir en el año 2010 a espaldas de los nabarros de esta parte de Europa.
29. Aproximación al pensamiento político del reinado (1517-1555) de Enrique II (1503-1555). Tomás Urzainqui Mina, http://tomasurzainqui.eu/index.php/aproximacion-al-pensamiento-politico-del-reinado-1517-1555-de-enrique-ii-1503-1555
Extraído del libro “NABARRA, Reflexiones de un Patriota” Iñigo Saldise Alda 2010
2010/08/25
Estado de Nabarra. Reflexiones
J.M.Unzueta
Estado de Nabarra. Reflexiones
Soberanía de Navarra
Reflexiones: El magnífico trabajo realizado por nuestro compatriota Pello Guerra titulado “El sangriento rastro de la inquisición en Nafarroa” que viene publicado en el semanario Zaspika del domingo día 22/08/10 y que lo transcribo íntegramente, nos invita a reflexionar muy seriamente por la trayectoria que llevamos en nuestro penoso caminar como sujetos políticos de un pueblo conquistado genocidamente por el imperialismo Franco-Español-Vaticanista, y que no arranca por la senda de la recuperación de la SOBERANIA e independencia. Más bien parece que nos hubiésemos estancado producto de los intereses partidistas y en pequeños reinos de Taifas. Este trabajo de Pello Guerra es lo suficientemente clarificador para realizar una reflexión humilde y sosegada, de todos los que amamos a nuestro país, para mi este trabajo da suficientes pautas y respuestas para determinar el camino por donde no tenemos que transitar.
Una de las muchas consecuencias que tuvo para Nafarroa su conquista por España fue la implantación en el reino invadido de la Inquisición, tribunal que se dedicaba a perseguir herejía, pero que en el caso de los navarros ese iba a convertir en un medio más para controlar el Reino, ya que era “el único tribunal no navarro que podía actuar en él”, según destaca el historiador Peio Monteano en su obra “La guerra de Navarra”.
Resulta muy sintomático que la primera persecución de brujas arrancara en 1525 a raíz de la fuga de la cárcel de Iruñea de un grupo de navarros encarcelados por mantenerse fieles a Enrique II de Nafarroa, el legítimo soberano del reino. La persona designada para capturar a los escapados fue el doctor Pedro de Balanza, a quien se otorgó plenos poderes para acabar con cualquier tipo de resistencia en las montañas de Erronkari, Zaraitzu y Aezkoa, tal y como recoge el estudioso Pedro Esarte en su libro “Navarra 1512-1530”.
Curiosamente esos tres valles se habían destacado por su decidido apoyo a los Albret, los reyes legítimos de Nafarroa, en los trece años de lucha contra los conquistadores españoles. Además, por su posición geográfica, eran las zonas del reino invadido que estaban en contacto permanente con la parte de Nafarroa que permaneció independiente al norte de los Pirineos.
Balanza se presentó en el norte de la Nafarroa sometida con la autoridad que le había conferido el Real Consejo emanado de la conquista y que, en ocasiones como ésta, se atribuyó las funciones de perseguir a los presuntos brujos, lo que le generó disputas con la inquisición, que se consideraba la única autorizada para procesos de esta índole y que terminó haciéndose cargo de la mayoría de ellos, entre los que figuran los más conocidos.
En seis meses pasaron por los tribunales acusados de brujería por Balanza 400 personas que mantenían sus costumbres, opuestas a la nueva legalidad. Los españoles recurrieron a las prácticas del terror para tratar de aniquilar la resistencia no sometida, señala Esarte. El método para localizar a los presuntos brujos era especialmente arbitrario y permitía acusar a cualquier persona de connivencia con Satanás. En su misión, Balanza iba acompañado de Graciana de Escaroz, quien decía que era capaz de distinguir a brujos y brujas con sólo mirarles a los ojos, ya que ella había sido iniciada en las artes de la brujería por su madre. La señal del diablo consistía en una especie de zarpa de sapo que se podía ver en el ojo izquierdo de la persona seguidora de Satán, según recoge Fernando Videgain en su libro “Navarra en la noche de las brujas”.
El arresto de los acusados iba aparejado de la confiscación de sus bienes, que posteriormente eran empleados para pagar los salarios de los funcionarios que participaban en esta particular “caza” y para otorgar determinadas mercedes y gracias reales, según recoge el historiador Pedro Esarte. El punto culminante de la actuación del “Torquemada navarro” Balanza, fue la quema de cuatro brujas y un brujo en la plaza de AURITZ el 19 de junio de 1525. El auto de fe congregó a una multitud en la localidad, que ese día celebraba ferias Con esta misión cumplida, Balanza fue enviado a someter Nafarroa Beherea, que por esas fechas estaba bajo control del legítimo rey navarro Enrique II de Albret, lo que evidencia una vez más la absoluta confianza que tenían en el doctor las autoridades españolas que controlaban la Nafarroa ocupada. En Auritz precisamente arranca uno de los cuatro itinerarios de la denominada Ruta de la Brujería, un periplo turístico que va enlazando diferentes lugares en los que la “caza de brujas” dejó un rastro de sufrimiento y dolor en muchas familias Navarras.
A escasa distancia se encuentra otra parada de esta ruta. Se trata del bosque de Sorginaritzaga, en Orreaga, enclave donde supuestamente se celebraban los aquelarres que provocaron la quema en la hoguera de numerosas personas, ya que, según datos recogidos por Jose Dueso en su obra “Brujería en el Pais Vasco”, en la persecución de Balanza de 1525 también fueron quemados unas quince personas en Zaraitzu, ocho en Erronkari y varias en Agoitz. Dos años más tarde, el inquisidor, Avellaneda volvió a visitar la zona, donde abrió un proceso que se saldó con numerosas penas de hoguera, algunas de ellas ejecutadas en Iruñea.
La cercana Otsagi, en el valle de Zaraitzu, también forma parte de esa Ruta de la Brujería, ya que en el año 1539 varios de sus vecinos fueron procesados. Entre ellos figuraba el alcalde del valle, Lope de Esparza, a quien se vinculó con los aquelarres que tenían lugar en la plaza del pueblo y en un paraje donde se levanta la ermita de Muskilda. El proceso terminó con el auto de fe celebrado en Iruñea el 16 de marzo de 1540 y en el que treinta muchachos de entre diez y catorce años fueron condenados a penas menores de destierro y ocho mayores de catorce años y dos mujeres abjuraron.
Treinta años más tarde, le llegaba el turno a la cercana localidad de Burgi, en Erronkari. Varios muchachos acusaron a un hombre y tres mujeres de brujería y hechicería. De acuerdo con sus testimonios, los procesados se reunían para sus aquelarres en Los Linares, las eras de Larrainoa y la balsa junto al río. En la próxima Bidankoze están tan presentes, los procesos inquisitoriales que sufrió el valle en el siglo XVI que sus fiestas patronales de agosto comienzan con la celebración de la batalla de la bruja.
ZUGARRAMURDI: Otro itinerario de la Ruta de la Brujería arranca en uno de los lugares más emblemáticos de la persecución realizada por la inquisición en el Reino de Navarra: Zugarramurdi. A comienzos de diciembre de 1608 y tras vivir varios años en Ziburu, regresaba a Zugarramurdi María de Xinildegui. La nueva vecina aseguraba que había participado rn varios aquelarres en la cueva de Sorginen Leizea y en el prado de Berroskoberro, hasta donde llegaba volando.
Para que nadie dudara de sus palabras empezó a dar nombres de vecinos de Zugarramurdi que acudían a esas reuniones, en las que supuestamente el Diablo celebraba misas en las que se realizaban actos sacrílegos que terminaban con la comunión carnal del demonio con sus fieles. Ante el miedo a represalias, varios de los implicados por Ximildegui reconocieron en público su presencia en unas reuniones muy peculiares y pidieron perdón a instancias del cura del pueblo.
Parecía que así quedaba zanjado el asunto, pero a principios de enero de 1600 se presentaron en el lugar un comisario de la inquisición y su notario para preparar un informe y comenzó un rosario de detenciones que se prolongó durante meses. Finalmente, el proceso contra los acusados se celebró entre los días 7 y 8 de noviembre de 1610 en Logroño, donde fueron encausados 48 personas. De ese total, once fueron condenadas a la hoguera, de las que seis fueron quemadas vivas y otras cinco en efigie, ya que habían fallecido en prisión.
Cuando se está a punto de conmemorar los 400 años de estos trágicos acontecimientos, Zugarramurdi se prepara para acoger a los numerosos visitantes que se acercarán a esta localidad para conocer la famosa cueva en la que supuestamente tenían los aquelarres. Además, muy cerca se encuentra el Museo de las Brujas, donde se ofrece en detalle toda la información relacionada tanto con el fenómeno de la brujería como con el proceso que hizo mundialmente famosa a la localidad.
Los inquisidores que realizaron el trabajo de campo de este proceso, como Valle-Alvarado y Salazar, tenían como base de operaciones el monasterio de la cercana localidad de Urdazubi, Hasta este cenobio acudían vecinos y foráneos en busca de consejo y auxilio espiritual aunque no faltaban los que querían acusar a otros de practicar la brujería y que siempre encontraban un oído agradecido en el fraile León de Aranibar, prior del monasterio en aquella época.
ACUSADORES CONDENADOS: Dos años más tarde, las acusaciones de brujería volvían a la palestra a escasos Kilómetros de Zugarramurdi, en Arraintz. Cinco mujeres fueron encarceladas en la torre de Jauregizar por el jurado Joanes de Perchena por ser brujos. En la torre fueron torturados y una de ellas, Graciana de Barrenechea, de setenta años, falleció en prisión. El resto tuvo más suerte y fueron absueltos después de que se comprobara que en realidad habían sido acusadas injustamente. De hecho, la inquisición condenó a los acusadores y sus cómplices. En Bera tampoco faltaron las acusaciones de mujeres y niños que aseguraban haber visto a varios de sus vecinos participar en algún rito satánico. A todas ellas daba pábulo el párroco de la localidad, una actitud que no era la habitual, ya que los sacerdotes solían acudir en socorro de sus vecinos cuando éstos eran acusados de brujería, Una ayuda que en ocasiones era transcendental, ya que los acusados declaraban en euskara, su lengua materna, y muchos de los inquisidores la desconocían, lo que dejaba a los procesados en manos de unos traductores a los que sobraba imaginación y faltaba exactitud.
En Doneztebe se hablaba de una tal Marta de Ituren, que al parecer, encabezaba los encuentros nocturnos de brujos y brujas en el monte. Mendaur, al que llegaban volando gracias a los ungüentos de sapos y hierbas con los que se embadurnaban el cuerpo. Para borrar la “huella de Satanás”, en 1611 el inquisidor Salazar se trasladó desde Urdazubi hasta las ermitas de Trinidad, en la cima del Mendaur, y de San Miguel, en el mismo Doneztebe, para bendecirlas.
El tercer itinerario de la Ruta de la Brujería recuerda la ola de persecución brujeril que se desató en los valles de Odieta, Ultzama, Anue, Larraun Y Leitzaran en el año 1575, Todo comenzó en la localidad de Anozibar, donde residía Mari Johan, una mujer epiléptica de sesenta años. En su infancia, sus padres habían recurrido a varios exorcistas para remediar su aparatoso mal sin obtener resultados. En el citado año, fue acusada de organizar aquelarres con la ayuda del tamborilero Miguel de Zubiri, de su esposa Graciana de Yraizoz y de Maria Xandúa. Tras ser arrestada, fue llevada a finales de septiembre a la cárcel de Iruñea, donde se le aplicó tormento a conciencia. A pesar de ello, en todo momento negó ser bruja. La situación se volvió tan insostenible para Mari Johan que en octubre pidió confesión y que la remataran de una vez. El 25 de octubre fue sentenciada y quemada a pesar de que en todo momento mantuvo una actitud de fiel cristiana. Pocos días más tarde también era quemada en la hoguera Graciana.
Posteriormente les tocó el turno a Miguel de Zubiri y a Maria Xandinúa. El 3 de diciembre, ambos fueron conducidos a la Taconera, donde fueron ajusticiados por garrote. A continuación, sus cuerpos fueron quemados en la hoguera, a pesar de que durante todo el proceso rezaron y negaron su condición de brujos. Otros procesados fallecieron en la prisión de enfermedad. En las presuntas prácticas satánicas de Mari Johan se habrían visto involucrados varios vecinos de los valles de Ultzanma y Anue. Aunque fueron acusados de participar en los aquelarres organizados por el grupo de Anozibar, tuvieron más suerte, ya que o no fueron condenados o recibieron penas menores.
Veinte años más tarde, les tocó el turno de pasar por las manos de la inquisición a los vecinos del valle de Araitz, donde Joana de Arangoa, más conocida como Joana de Baraibar, identificaba a brujos y brujas siguiendo el mismo método de Graciana de Escaroz, es decir, localizando la señal del diablo en el ojo izquierdo de la gente. Utilizando esa peculiar habilidad fueron “desenmascarados” brujos y brujas de la zona que presuntamente se reunían en la cueva de Allí, donde celebraban actos diabólicos a la luz de las antorchas que hacían con huesos de criaturas desenterradas.
En total, doce personas fueron arrestadas y llevadas a la prisión de Iruñea, donde, al cabo de unos meses, fallecieron diez a causa de los tormentos y especialmente del hambre más absoluta. De los dos supervivientes, Mattin de Bazarte fue condenado a cien azotes y destierro de seis años, y Johan de Zamarguiñarena fue absuelto. Las actividades de este grupo no solamente alcanzaban a la cueva de Allí, sino que también tenían como escenario el campo de Urritzola, en las cercanías de la localidad de Intza. Según denunciaron varios testigos, todos ellos llegaban hasta allí volando tras untarse con sus famosas pociones mágicas. Este itinerario de la Ruta de la Brujería finaliza en Areso, donde se encuentra la cueva de Uli, escenario también de diversos aquelarres. En concreto, habría sido utilizada por 44 personas del valle de Larrun, que fueron encausadas en el proceso de 1575. Los detenidos procedían de pueblos del entorno y alguno de Gipuzkoa, concretamente de Berastegi. Como ocurrió en el caso de Doneztebe, la iglesia intentó purificar el lugar levantando la ermita de Santa Cruz.
JOHANES DE BARGOTA: La Ruta de la Brujería por Nafarroa finaliza en Lizarraldea, con la figura de Johanes de Bargota como gran referente. Según recoge Julio Caro Baroja en su libro “Brujería vasca”, el famoso brujo estudió en Salamanca, donde aprendió las artes mágicas, al mismo tiempo que obtenía un grado eclesiástico para disfrutar de una capellanía fundada por sus antepasados. Tras regresar a su pueblo natal, ejerció como clérigo en la iglesia de Santa María y desarrolló su mítica actividad como hechicero, ya que los vecinos aseguraban que viajaba por los aires, que transformó a un bandolero en gato, que era capaz de quitarse la cabeza, de petrificar personas y de colgar una recua de mulas de la veleta de la torre de Santa María.
Los vecinos de Viana afirmaban que Joanes de Borgota y la ciega Endregoto celebraban aquelarres en el prado de Salobre, situado a unos seis kilómetros de la localidad, un lugar que, según la tradición, el sol nunca alumbra. En ese espacio se reunían los brujos de toda la comarca. A pesar de que en ellos presuntamente se adoraba al diablo, Johanes de Borgota tuvo un altercado con el demonio en el que este se abrazó a su sombra, de tal manera que el hechicero se quedó sin ella para siempre, por lo que desde entonces se le llamó “Juan sin sombra”.
Aunque parte de su actividad la relkizó en Viana, el famoso clérigo nigromante vivió en la localidad que le dio nombre y donde se conservaba la casa en la que residía. La leyenda asegura que el inmueble fue edificado en una noche gracias a los encantamientos de Johanes y que en ella residía el alma del brujo y de su ama en forma de fantasmas. Los comentarios sobre su leyenda brujeril terminaron derivando en una denuncia que, en 1599, presentó la Cofradía de arcabucerca de Torralba contra Johanes de Bargota. El nigromante fue procesado por la inquisición en Logroño junto a la ciega Endregoto. Esta última fue condenada a la hoguera mientras que el clérigo salvó la vida tras manifestar un profundo arrepentimiento en el auto de fe público que tuvo lugar en Logroño en noviembre de 1610. Entonces corrió el rumor de que se había librado de las llamas porque en cierta ocasión había ayudado con sus poderes a una persona de alto rango de la iglesia, tal vez el mismo Papa. Cinco años más tarde el brujo moría tras llevar una vida de penitencia.
Mi primera reflexión: El Estado Vaticano con su perversa herramienta como la “inquisición” ha sido la mejor escuela para forjar la ideología del imperialismo Franco-Español, por ello es el máximo responsable de la conquista genocidamente del Estado Baskón de Nabarra.
Mi segunda reflexión: Ha cambiado en algo el comportamiento del imperialismo, salvo en las formas y metodología, ahora los métodos son más sofisticados pero el objetivo el mismo, esto es: la aniquilación de todo vestigio del Estado Baskón de Nabarra.
Estado de Nabarra. Reflexiones
Soberanía de Navarra
Reflexiones: El magnífico trabajo realizado por nuestro compatriota Pello Guerra titulado “El sangriento rastro de la inquisición en Nafarroa” que viene publicado en el semanario Zaspika del domingo día 22/08/10 y que lo transcribo íntegramente, nos invita a reflexionar muy seriamente por la trayectoria que llevamos en nuestro penoso caminar como sujetos políticos de un pueblo conquistado genocidamente por el imperialismo Franco-Español-Vaticanista, y que no arranca por la senda de la recuperación de la SOBERANIA e independencia. Más bien parece que nos hubiésemos estancado producto de los intereses partidistas y en pequeños reinos de Taifas. Este trabajo de Pello Guerra es lo suficientemente clarificador para realizar una reflexión humilde y sosegada, de todos los que amamos a nuestro país, para mi este trabajo da suficientes pautas y respuestas para determinar el camino por donde no tenemos que transitar.
Una de las muchas consecuencias que tuvo para Nafarroa su conquista por España fue la implantación en el reino invadido de la Inquisición, tribunal que se dedicaba a perseguir herejía, pero que en el caso de los navarros ese iba a convertir en un medio más para controlar el Reino, ya que era “el único tribunal no navarro que podía actuar en él”, según destaca el historiador Peio Monteano en su obra “La guerra de Navarra”.
Resulta muy sintomático que la primera persecución de brujas arrancara en 1525 a raíz de la fuga de la cárcel de Iruñea de un grupo de navarros encarcelados por mantenerse fieles a Enrique II de Nafarroa, el legítimo soberano del reino. La persona designada para capturar a los escapados fue el doctor Pedro de Balanza, a quien se otorgó plenos poderes para acabar con cualquier tipo de resistencia en las montañas de Erronkari, Zaraitzu y Aezkoa, tal y como recoge el estudioso Pedro Esarte en su libro “Navarra 1512-1530”.
Curiosamente esos tres valles se habían destacado por su decidido apoyo a los Albret, los reyes legítimos de Nafarroa, en los trece años de lucha contra los conquistadores españoles. Además, por su posición geográfica, eran las zonas del reino invadido que estaban en contacto permanente con la parte de Nafarroa que permaneció independiente al norte de los Pirineos.
Balanza se presentó en el norte de la Nafarroa sometida con la autoridad que le había conferido el Real Consejo emanado de la conquista y que, en ocasiones como ésta, se atribuyó las funciones de perseguir a los presuntos brujos, lo que le generó disputas con la inquisición, que se consideraba la única autorizada para procesos de esta índole y que terminó haciéndose cargo de la mayoría de ellos, entre los que figuran los más conocidos.
En seis meses pasaron por los tribunales acusados de brujería por Balanza 400 personas que mantenían sus costumbres, opuestas a la nueva legalidad. Los españoles recurrieron a las prácticas del terror para tratar de aniquilar la resistencia no sometida, señala Esarte. El método para localizar a los presuntos brujos era especialmente arbitrario y permitía acusar a cualquier persona de connivencia con Satanás. En su misión, Balanza iba acompañado de Graciana de Escaroz, quien decía que era capaz de distinguir a brujos y brujas con sólo mirarles a los ojos, ya que ella había sido iniciada en las artes de la brujería por su madre. La señal del diablo consistía en una especie de zarpa de sapo que se podía ver en el ojo izquierdo de la persona seguidora de Satán, según recoge Fernando Videgain en su libro “Navarra en la noche de las brujas”.
El arresto de los acusados iba aparejado de la confiscación de sus bienes, que posteriormente eran empleados para pagar los salarios de los funcionarios que participaban en esta particular “caza” y para otorgar determinadas mercedes y gracias reales, según recoge el historiador Pedro Esarte. El punto culminante de la actuación del “Torquemada navarro” Balanza, fue la quema de cuatro brujas y un brujo en la plaza de AURITZ el 19 de junio de 1525. El auto de fe congregó a una multitud en la localidad, que ese día celebraba ferias Con esta misión cumplida, Balanza fue enviado a someter Nafarroa Beherea, que por esas fechas estaba bajo control del legítimo rey navarro Enrique II de Albret, lo que evidencia una vez más la absoluta confianza que tenían en el doctor las autoridades españolas que controlaban la Nafarroa ocupada. En Auritz precisamente arranca uno de los cuatro itinerarios de la denominada Ruta de la Brujería, un periplo turístico que va enlazando diferentes lugares en los que la “caza de brujas” dejó un rastro de sufrimiento y dolor en muchas familias Navarras.
A escasa distancia se encuentra otra parada de esta ruta. Se trata del bosque de Sorginaritzaga, en Orreaga, enclave donde supuestamente se celebraban los aquelarres que provocaron la quema en la hoguera de numerosas personas, ya que, según datos recogidos por Jose Dueso en su obra “Brujería en el Pais Vasco”, en la persecución de Balanza de 1525 también fueron quemados unas quince personas en Zaraitzu, ocho en Erronkari y varias en Agoitz. Dos años más tarde, el inquisidor, Avellaneda volvió a visitar la zona, donde abrió un proceso que se saldó con numerosas penas de hoguera, algunas de ellas ejecutadas en Iruñea.
La cercana Otsagi, en el valle de Zaraitzu, también forma parte de esa Ruta de la Brujería, ya que en el año 1539 varios de sus vecinos fueron procesados. Entre ellos figuraba el alcalde del valle, Lope de Esparza, a quien se vinculó con los aquelarres que tenían lugar en la plaza del pueblo y en un paraje donde se levanta la ermita de Muskilda. El proceso terminó con el auto de fe celebrado en Iruñea el 16 de marzo de 1540 y en el que treinta muchachos de entre diez y catorce años fueron condenados a penas menores de destierro y ocho mayores de catorce años y dos mujeres abjuraron.
Treinta años más tarde, le llegaba el turno a la cercana localidad de Burgi, en Erronkari. Varios muchachos acusaron a un hombre y tres mujeres de brujería y hechicería. De acuerdo con sus testimonios, los procesados se reunían para sus aquelarres en Los Linares, las eras de Larrainoa y la balsa junto al río. En la próxima Bidankoze están tan presentes, los procesos inquisitoriales que sufrió el valle en el siglo XVI que sus fiestas patronales de agosto comienzan con la celebración de la batalla de la bruja.
ZUGARRAMURDI: Otro itinerario de la Ruta de la Brujería arranca en uno de los lugares más emblemáticos de la persecución realizada por la inquisición en el Reino de Navarra: Zugarramurdi. A comienzos de diciembre de 1608 y tras vivir varios años en Ziburu, regresaba a Zugarramurdi María de Xinildegui. La nueva vecina aseguraba que había participado rn varios aquelarres en la cueva de Sorginen Leizea y en el prado de Berroskoberro, hasta donde llegaba volando.
Para que nadie dudara de sus palabras empezó a dar nombres de vecinos de Zugarramurdi que acudían a esas reuniones, en las que supuestamente el Diablo celebraba misas en las que se realizaban actos sacrílegos que terminaban con la comunión carnal del demonio con sus fieles. Ante el miedo a represalias, varios de los implicados por Ximildegui reconocieron en público su presencia en unas reuniones muy peculiares y pidieron perdón a instancias del cura del pueblo.
Parecía que así quedaba zanjado el asunto, pero a principios de enero de 1600 se presentaron en el lugar un comisario de la inquisición y su notario para preparar un informe y comenzó un rosario de detenciones que se prolongó durante meses. Finalmente, el proceso contra los acusados se celebró entre los días 7 y 8 de noviembre de 1610 en Logroño, donde fueron encausados 48 personas. De ese total, once fueron condenadas a la hoguera, de las que seis fueron quemadas vivas y otras cinco en efigie, ya que habían fallecido en prisión.
Cuando se está a punto de conmemorar los 400 años de estos trágicos acontecimientos, Zugarramurdi se prepara para acoger a los numerosos visitantes que se acercarán a esta localidad para conocer la famosa cueva en la que supuestamente tenían los aquelarres. Además, muy cerca se encuentra el Museo de las Brujas, donde se ofrece en detalle toda la información relacionada tanto con el fenómeno de la brujería como con el proceso que hizo mundialmente famosa a la localidad.
Los inquisidores que realizaron el trabajo de campo de este proceso, como Valle-Alvarado y Salazar, tenían como base de operaciones el monasterio de la cercana localidad de Urdazubi, Hasta este cenobio acudían vecinos y foráneos en busca de consejo y auxilio espiritual aunque no faltaban los que querían acusar a otros de practicar la brujería y que siempre encontraban un oído agradecido en el fraile León de Aranibar, prior del monasterio en aquella época.
ACUSADORES CONDENADOS: Dos años más tarde, las acusaciones de brujería volvían a la palestra a escasos Kilómetros de Zugarramurdi, en Arraintz. Cinco mujeres fueron encarceladas en la torre de Jauregizar por el jurado Joanes de Perchena por ser brujos. En la torre fueron torturados y una de ellas, Graciana de Barrenechea, de setenta años, falleció en prisión. El resto tuvo más suerte y fueron absueltos después de que se comprobara que en realidad habían sido acusadas injustamente. De hecho, la inquisición condenó a los acusadores y sus cómplices. En Bera tampoco faltaron las acusaciones de mujeres y niños que aseguraban haber visto a varios de sus vecinos participar en algún rito satánico. A todas ellas daba pábulo el párroco de la localidad, una actitud que no era la habitual, ya que los sacerdotes solían acudir en socorro de sus vecinos cuando éstos eran acusados de brujería, Una ayuda que en ocasiones era transcendental, ya que los acusados declaraban en euskara, su lengua materna, y muchos de los inquisidores la desconocían, lo que dejaba a los procesados en manos de unos traductores a los que sobraba imaginación y faltaba exactitud.
En Doneztebe se hablaba de una tal Marta de Ituren, que al parecer, encabezaba los encuentros nocturnos de brujos y brujas en el monte. Mendaur, al que llegaban volando gracias a los ungüentos de sapos y hierbas con los que se embadurnaban el cuerpo. Para borrar la “huella de Satanás”, en 1611 el inquisidor Salazar se trasladó desde Urdazubi hasta las ermitas de Trinidad, en la cima del Mendaur, y de San Miguel, en el mismo Doneztebe, para bendecirlas.
El tercer itinerario de la Ruta de la Brujería recuerda la ola de persecución brujeril que se desató en los valles de Odieta, Ultzama, Anue, Larraun Y Leitzaran en el año 1575, Todo comenzó en la localidad de Anozibar, donde residía Mari Johan, una mujer epiléptica de sesenta años. En su infancia, sus padres habían recurrido a varios exorcistas para remediar su aparatoso mal sin obtener resultados. En el citado año, fue acusada de organizar aquelarres con la ayuda del tamborilero Miguel de Zubiri, de su esposa Graciana de Yraizoz y de Maria Xandúa. Tras ser arrestada, fue llevada a finales de septiembre a la cárcel de Iruñea, donde se le aplicó tormento a conciencia. A pesar de ello, en todo momento negó ser bruja. La situación se volvió tan insostenible para Mari Johan que en octubre pidió confesión y que la remataran de una vez. El 25 de octubre fue sentenciada y quemada a pesar de que en todo momento mantuvo una actitud de fiel cristiana. Pocos días más tarde también era quemada en la hoguera Graciana.
Posteriormente les tocó el turno a Miguel de Zubiri y a Maria Xandinúa. El 3 de diciembre, ambos fueron conducidos a la Taconera, donde fueron ajusticiados por garrote. A continuación, sus cuerpos fueron quemados en la hoguera, a pesar de que durante todo el proceso rezaron y negaron su condición de brujos. Otros procesados fallecieron en la prisión de enfermedad. En las presuntas prácticas satánicas de Mari Johan se habrían visto involucrados varios vecinos de los valles de Ultzanma y Anue. Aunque fueron acusados de participar en los aquelarres organizados por el grupo de Anozibar, tuvieron más suerte, ya que o no fueron condenados o recibieron penas menores.
Veinte años más tarde, les tocó el turno de pasar por las manos de la inquisición a los vecinos del valle de Araitz, donde Joana de Arangoa, más conocida como Joana de Baraibar, identificaba a brujos y brujas siguiendo el mismo método de Graciana de Escaroz, es decir, localizando la señal del diablo en el ojo izquierdo de la gente. Utilizando esa peculiar habilidad fueron “desenmascarados” brujos y brujas de la zona que presuntamente se reunían en la cueva de Allí, donde celebraban actos diabólicos a la luz de las antorchas que hacían con huesos de criaturas desenterradas.
En total, doce personas fueron arrestadas y llevadas a la prisión de Iruñea, donde, al cabo de unos meses, fallecieron diez a causa de los tormentos y especialmente del hambre más absoluta. De los dos supervivientes, Mattin de Bazarte fue condenado a cien azotes y destierro de seis años, y Johan de Zamarguiñarena fue absuelto. Las actividades de este grupo no solamente alcanzaban a la cueva de Allí, sino que también tenían como escenario el campo de Urritzola, en las cercanías de la localidad de Intza. Según denunciaron varios testigos, todos ellos llegaban hasta allí volando tras untarse con sus famosas pociones mágicas. Este itinerario de la Ruta de la Brujería finaliza en Areso, donde se encuentra la cueva de Uli, escenario también de diversos aquelarres. En concreto, habría sido utilizada por 44 personas del valle de Larrun, que fueron encausadas en el proceso de 1575. Los detenidos procedían de pueblos del entorno y alguno de Gipuzkoa, concretamente de Berastegi. Como ocurrió en el caso de Doneztebe, la iglesia intentó purificar el lugar levantando la ermita de Santa Cruz.
JOHANES DE BARGOTA: La Ruta de la Brujería por Nafarroa finaliza en Lizarraldea, con la figura de Johanes de Bargota como gran referente. Según recoge Julio Caro Baroja en su libro “Brujería vasca”, el famoso brujo estudió en Salamanca, donde aprendió las artes mágicas, al mismo tiempo que obtenía un grado eclesiástico para disfrutar de una capellanía fundada por sus antepasados. Tras regresar a su pueblo natal, ejerció como clérigo en la iglesia de Santa María y desarrolló su mítica actividad como hechicero, ya que los vecinos aseguraban que viajaba por los aires, que transformó a un bandolero en gato, que era capaz de quitarse la cabeza, de petrificar personas y de colgar una recua de mulas de la veleta de la torre de Santa María.
Los vecinos de Viana afirmaban que Joanes de Borgota y la ciega Endregoto celebraban aquelarres en el prado de Salobre, situado a unos seis kilómetros de la localidad, un lugar que, según la tradición, el sol nunca alumbra. En ese espacio se reunían los brujos de toda la comarca. A pesar de que en ellos presuntamente se adoraba al diablo, Johanes de Borgota tuvo un altercado con el demonio en el que este se abrazó a su sombra, de tal manera que el hechicero se quedó sin ella para siempre, por lo que desde entonces se le llamó “Juan sin sombra”.
Aunque parte de su actividad la relkizó en Viana, el famoso clérigo nigromante vivió en la localidad que le dio nombre y donde se conservaba la casa en la que residía. La leyenda asegura que el inmueble fue edificado en una noche gracias a los encantamientos de Johanes y que en ella residía el alma del brujo y de su ama en forma de fantasmas. Los comentarios sobre su leyenda brujeril terminaron derivando en una denuncia que, en 1599, presentó la Cofradía de arcabucerca de Torralba contra Johanes de Bargota. El nigromante fue procesado por la inquisición en Logroño junto a la ciega Endregoto. Esta última fue condenada a la hoguera mientras que el clérigo salvó la vida tras manifestar un profundo arrepentimiento en el auto de fe público que tuvo lugar en Logroño en noviembre de 1610. Entonces corrió el rumor de que se había librado de las llamas porque en cierta ocasión había ayudado con sus poderes a una persona de alto rango de la iglesia, tal vez el mismo Papa. Cinco años más tarde el brujo moría tras llevar una vida de penitencia.
Mi primera reflexión: El Estado Vaticano con su perversa herramienta como la “inquisición” ha sido la mejor escuela para forjar la ideología del imperialismo Franco-Español, por ello es el máximo responsable de la conquista genocidamente del Estado Baskón de Nabarra.
Mi segunda reflexión: Ha cambiado en algo el comportamiento del imperialismo, salvo en las formas y metodología, ahora los métodos son más sofisticados pero el objetivo el mismo, esto es: la aniquilación de todo vestigio del Estado Baskón de Nabarra.
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