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2013/08/04

El euskera y el reino de Nabarra

El euskera y el reino de Nabarra
Aitzol Altuna Enzunza

Los nombres de los primeros reyes nabarros no dejan lugar a dudas sobre su origen baskón. Desde Eneko Ari-tza a su hermano Garçea Ximeno o su hijo Garçea (el joven) Eneko, aunque romanizados o latinizados como "Iñigo" y "García" en algunos documentos. Así lo explica también Tomás Urzainqui en su libro Navarra Estado europeo: "Los reyes de Pamplona y sus familias, como se puede comprobar en el Códice de Roda del año 992, escrito en su palacio, se denominaban con nombres en euskara, lo que significa que esta era la lengua cotidiana y palacieaga". Pero la importancia de los reyes de Nabarra sobre el euskera no está en tener un origen baskón, sino en crear el paraguas político que explica la subsistencia del idioma. Dos grandes conocedores del tema como eran Antonio Tovar y Koldo Mitxelena lo tenían claro en una ponencia de 1968: "La lengua vasca se conservó probablemente porque los vascos, como los cántabros, se rebelaron contra los invasores y no llegaron a ser incorporados a los reinos francos y visigodos".

El paraguas político vital para la subsistencia y desarrollo social que dio el reino de Nabarra al euskera es una cuestión en la que coinciden todos los historiadores. Por ejemplo, Arturo Campión (s. XIX) en su libro Nabarra en su vida histórica sobre Sancho III el Mayor (1005-1035) sentenciaba: "Es de alabar que el rey mantuviese la cohesión, del elemento euskariano, poniéndolo debajo de un mismo cetro". El medievalista vizcaino Anacleto Ortueta (siglo XX) dijo: "Sancho III el Mayor eligió sabiamente las fronteras del Estado Vasco, pues los límites que dio a Navarra fueron los geográficos naturales. Es el genio tutelar de la nacionalidad vasca. Gracias a él vivimos como pueblo".

No es un pensamiento exclusivo de los historiadores navarros. El historiador español más influyente del siglo XX, Menéndez Pidal, era de la misma opinión: "(Sancho el Mayor) quiso unificar un gran reino navarro, predominantemente vascón por su lengua" y escribió en España y su Historia sobre el mismo rey: "Reparte sus estados entre sus cuatro hijos, apareciendo como uno de los más audaces estadistas estructuradores de fronteras y de pueblos, dejando al primogénito García (Gartzea) el solar de la dinastía, el antiguo reino de Navarra, homogéneamente vascón por su lengua".

En un documento del reinado del nieto de Sancho III aparece la situación del euskera como lengua de la Corte Real Nabarra. Se trata de una donación de 1060 que, según Mateo de Anguiano en Compendio historial, demuestra que "los reyes de Navarra de aquel tiempo utilizaban el euskara como lengua personal y natural". Pero será el rey Sancho VI el Sabio (1150-1194) quien dará un gran giro a la política nabarra en todos los ámbitos. Es con este rey cuando el euskera aparece denominado como "lengua nabarra". Se trata de un documento del año 1167 entre el obispo de Pamplona y el conde Bela, los cuales dejan escrito que el euskara (al que llaman "lingua navarrorum") es el idioma nacional de los nabarros, es decir, del Reino de Nabarra.

Con Sancho VI el Sabio, el reino pasó a llamarse "reino de Nabarra" frente la "reino de Pamplona" anterior. "Nabarro" pasó de ser equivalente a "euskaldun" a ser la denominación nacional. Desde época franca se llamaba nabarros a los naturales del Reino de Pamplona (s. VIII), pero solo a los que hablaban euskara (casi todos, no así en los de territorios baskones recuperados a los musulmanes) para, finalmente, con Sancho el Sabio llamar a todo el territorio Nabarra y nabarros a todos sus habitantes, tal y como recogen Jimeno Jurio, Yaguas y Miranda o Ricardo Cierbide.

Poco después, en otro documento, se puede observar que el euskera o la "lingua navarrorum" no es sólo el idioma del pueblo, sino también el idioma de comunicación de su élite de gobernantes e incluso elevado a nivel internacional. En el laudo arbitral firmado en Londres y llamado Division of Kingdons of Navarre and Spain de 1177 entre el rey de Castilla Alfonso VIII y Sancho VI el Sabio, se dice, tal y como recoge Tomás Urzainqui en su libro La Navarra Marítima, que: "La lengua de la delegación nabarra es el euskara". Al laudo de 1177 acudieron por Navarra Pedro de Artajona, obispo de Pamplona, tres tenentes y tres juristas, por tanto, de los más altos cargos del reino. Y el historiador del rey de Castilla, Alfonso VIII, Rodrigo Ximenez de Rada, natural de Gares-Puente La Reina (finales del s. XII- principios del XIII), nos habla del vigor de la lengua nabarra: "También en la Navarra, llamada de otra manera cántabra, que comúnmente dezimos bascongada, la cual era su natural y materna lengua".

La llegada al trono de Nabarra de reyes gascones y franceses (del siglo XIII en adelante) no parece que afectó al idioma nabarro en su uso social. La utilización administrativa del euskera en el plano público se ve claramente en el Fuero General (equivalente a una Constitución moderna), vigente desde el siglo XIII, donde las diferentes pechas o impuestos tienen nombres en euskera que nos indican que esta lengua era la empleada en su recaudación.

Es más, tal y como señala Tomás Urzainqui en Navarra, Estado europeo: "El euskera lo hablaba como lengua principal la clase dirigente y no sólo la generalidad del pueblo, los altos cargos de la administración, los miembros del Consejo Real, de los Tribunales de Justicia, la Corte Mayor y audienciasreales, los vocales de la Cámara de Comptos, los escribanos reales o notarios".

Desde el Imperio Romano se produjo una fuerte implantación como lengua escrita del latín en todo acto oficial, tanto en la administración como en la religión. Tras la caída del Imperio Romano Occidental se impuso en toda Europa la transmisión del latín como lengua de una élite frente al iletrado pueblo que no lo entendía. Pero en la Edad Media los romances euskaros, como lel romance nabarro o el gascónbearnés, fueron sustituyendo al latín en la administración de nuestro reino. El euskera tuvo dificultades con la grafía al ser lengua no latina -ni siquiera indoeuropea, siendo la única lengua nativa europea conservada-, pero no es una cuestión de relevancia, pues desde el siglo XVI es lengua literaria, lo que encaja con los demás idiomas europeos no romances.

La imprenta -empleada por primera vez en 1455 por Gutemberg- llegó al País Vasco en 1489, pero hasta 1495 no se imprimió el primer libro en Pamplona, cuando aún era libre. Su introducción y uso fue muy paulatino. En España, por ejemplo, la primera obra impresa fue Sinodal de Aguilafuente, de 48 hojas, del alemán Juan Párix de Heidelberg en 1472 en Segovia y el primer libro impreso en inglés fue Recuyell of the Historyes of Troye, elaborado en 1475.

Hasta entonces, casi todos los libros se publicaban en latín. Después, gracias a la imprenta y el abaratamiento de costes que supuso (aunque en los primeros siglos seguían siendo muy caros), se pudo sacar la literatura de debajo de las sotanas. Pero todavía, por ejemplo, los filósofos Spinoza (Holanda 1632-77), Leibniz (Alemania 1646-76) o Hobbes (Inglaterra 1588-1679) y matemáticos y científicos como Copérnico (Polonia 1473-1543), Kepler (Alemania 1571-1630)o Newton (Inglaterra 1647-1727), escribieron sus obras en latín.

Por tanto, la imprenta, la apertura de ideas del renacimiento y la aparición del protestantismo que quería acercar la Biblia al pueblo, hicieron que se empezara a escribir libros -sobre todo religiosos- en los idiomas no romances de los pueblos con Estado propio, como era el euskera en la parte libre de su territorio, lo que se extendió después al resto de culturas minorizadas de la mano de la Contrarreforma de la Iglesia católica, como era el caso del euskera en la parte ocupada de la Nabarra peninsular.

El primer rey que tuvo Baja Navarra tras la invasión de su territorio peninsular fue el Albret o Labrit Enrique II el sangüesino, llamado así por haber nacido en esa villa: "Los Albret, señalaron que el primogénito sería criado en el idioma del reino de Navarra en la lengua de aquel", Peio Esarte, historiador.

No es baladí observar que los primeros libros escritos en euskera sean dentro del reino de Nabarra que seguía libre en Baja Navarra y el Beárn. El Estado vasco o baskón amparó el nacimiento de la literatura vasca. Un bajo nabarro libre, Bernard Etxepare escribió Linguae vasconum primitiae, primer libro escrito en euskera, que vio la luz en 1545 y que contó con la ayuda financiera de Enrique II el sangüesino. Los primeros libros impresos en ruso e irlandés datan de 1564 y en eslavo de 1587. En albanés en 1555. En 1571 el cura labortano de Beraskoitz, Joanes Leizarraga, por mandato de la reina nabarra Juana III de Albert (hija de Enrique II y Margarita de Valois), tradujo el Nuevo Testamento al euskera.

El historiador por Cambridge y Oxford y gran conocedor de la época, Jon Oria Oses, (Lizarra 1931) comenta al respecto: "Debe reconocerse que la impulsora del movimiento vasco dentro del Reino de Navarra fue Margarita, al atraer a multitud de humanistas a su corte, ya que el movimiento renacentista no sólo promovió el retorno a las fuentes clásicas del arte y de la literatura europea, Grecia y Roma, sino también el desarrollo de las lenguas indígenas para expresarse creativamente; en nuestro caso fue el euskara, aunque se hayan perdido la mayoría de los manuscritos y textos".

Aunque reducido al principio al campo religioso, la escuela de Sara (Lapurdi) supuso el primer movimiento literario importante y vital para el euskera en pleno siglo XVII. Los curas de Sara, Donibane Lohitzune (San Juan de Luz) y Ziburu, bajo el amparo que les daba el rey Enrique III el bearnés (nieto de Enrique II e hijo de Juana II), rey de Nabarra y después también Francia (donde era llamando "el nabarro"), se juntaban en un convento franciscano para criticarse mutuamente los trabajos que escribían antes de publicarlos. En torno a esta escuela se agruparon hombres tan capaces como Pedro Agerre Azpilikueta Axular, autor de la obra cumbre en euskera Gero(1643).

Etienne Materre, franciscano y euskaldun-berri, escribió Doctrina Cristiana en 1617, primer libro en prosa en euskera y coincidiendo casi con la ocupación militar francesa de Luis XIII de las Cortes nabarras de Donapaleu y las bearnesas de Pau, que integró por la fuerza en Francia, cortando de raíz y en breve plazo el euskera literario. Por tanto, la pérdida definitiva del reino de Nabarra provocó un parón de siglos en la publicación de libros en euskera frente al gran número y materias iniciales que abarcaron hasta libros científicos hoy perdidos (como el del zuberotarra Jackes Bela), lo que alejará al idioma nabarro del mundo literario y científico. Es más, durante la Revolución Francesa (1789), los 90 libros escritos hasta entonces en euskera fueron quemados y muchos no han podido ser recuperados.

Antes de la conquista del reino de Nabarra, la situación del euskera poco tenía que ver con la posterior omisión permanente o desprecio de las clases dirigentes llegadas con el duque de Alba (hasta el presente) y el constante ataque hacia la "lingua navarrorum". Sirva como resumen este entresacado al respecto de las zonas bilingües del reino nabarro del libro El euskera en Navarra del gran historiador de Artajona, Jimeno Jurio: "Podemos afirmar que la Ribera de Alta Navarra, de Alaba y de Aragón limítrofe a éstas, pasaron por ciclos proto-vasco, vasco-céltico, vasco-latino, vasco-árabe y vasco-románico desde los siglos IX-X hasta nuestros días (los godos apenas tuvieron repercusión en el complejo idiomático de la comarca). En este último ciclo, el vasco-románico, también hay que hacer dos distinciones: un primer ciclo vasco-romance medieval marcado por el respecto y el mestizaje vasco romance navarro con mozárabe, y un segundo ciclo a partir del siglo XVI con la pérdida del reino navarro, donde el euskera, el idioma propiamente navarro, es menospreciado y apartado de la vida social por el idioma de conquistador: el castellano".

La opinión de Julio Caro Baroja acerca de la frontera de los territorios de habla euskérica en la Edad Media es que es la misma que en el año 1587, siglo XVI en el que fue totalmente invadido el reino baskón de Nabarra y comienza un nuevo retroceso del euskera. El historiador ronkalés Estornés Lasa en su libro Lo que No nos enseñaron, señalaba cómo en ese año 1587, según un documento de la Diócesis de Pamplona que se conserva en el Seminario de Vitoria y hecho público por Manuel Lekuona, que los pueblos que vivían en euskera en Alta Navarra eran 451 frente a los 58 romanizados. De éstos, la mayoría, cuando no todos,en realidad eran bilingües. Así, el vicario de Sangüesa y Lumbier, el licenciado Lubián, en el siglo XVI escribía significativamente: "No hay ningún lugar ni Ciudad nin villa en este Reyno en que no haya baskongados".

El político y ministro del Interior del último Gobierno vasco libre, Telésforo Monzón, sentenciaba: "Resulta ridículo e indignante oír hablar de que Nafarroa... ya vendrá, ya se incorporará, ya se sumará a las instituciones vascongadas. Nafarroa no tiene por qué venir a ninguna parte, ni incorporarse a nada, ni sumarse a nadie. A Nafarroa le corresponde estar y ser (Egon eta Izan). Nafarroa es Nafarroa. Nafarroa comienza en las playas del Cantábrico, que es el mar de Nafarroa. Nuestra lengua es la Lingua Navarrorum".


NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda
ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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