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2026/02/13

Diego Hernández de Mendoza y Zuñiga

 Diego Hernández de Mendoza y Zuñiga

Iñigo Saldise Alda

Pocos escritos míos tienen como protagonista a español, pero este castellanoleonés ha resultado un agente histórico de interés, al menos para el estudio del escudo de Nabarra y su transformación de carbunclo a cadenas. Diego Hernández de Mendoza y Zuñiga fue un hombre de armas, cronista, heraldista y genealogista. Nació en torno al año 1420 y murió hacia el año 1501.

Fue de la nobleza, eso sí, descendiente de las ramas inferiores de los linajes de las casas de los Mendoza y de los Zuñiga. A temprana edad fue recogido bajo la tutela y protección por su familiar el marqués de Santillana Iñigo López de Mendoza y Lasso de la Vega, accediendo con ello a la Corte del Reino de Castilla y León. A finales del año 1439 y a comienzos del año 1440, viajó junto al marqués de Santillana, al señor de Haro y al obispo de Burgos a la ciudad de Logroño, recibiendo a una embajada del Reino de Nabarra, la cual estaba encabezada por la reina Blanca de Evreux y Trastamara, su hija y prometida del príncipe Juan de Asturias Blanca de Trastamara y Evreux, además del príncipe de Biana Carlos de Trastamara y Evreux, con el cual coincidió en varias ocasiones antes de que el príncipe de Biana regresara al Reino de Nabarra.

Posteriormente formó parte de la Corte itinerante del rey consorte de Nabarra Juan de Trastamara y Alburquerque, mientras éste permaneció en tierras del Reino de Castilla y León defendiendo Juan II de Nabarra solo sus intereses personales en dicho Reino de Castilla y León, acompañando más tarde al rey viudo y usurpador de Nabarra a la Corte del Reino de Aragón donde estuvo de carcelero del príncipe de Biana en el año 1454. Regresó al Reino de Castilla y León tras la coronación de Juan de Trastamara y Alburquerque como rey de Aragón en el año 1458, poniéndose rápidamente al servicio de los hermanos Alfonso e Isabel de Trastamara y Avis.

Posteriormente llegó a ser uno de los varios cronistas de los reyes de España, la reina castellanoleonesa Isabel de Trastamara y del rey aragonés Fernando de Trastamara y Enríquez. En el año 1492 estuvo en el asedio y la toma militar de la ciudad cabeza del Reino de Granada. A lo largo de su viva escribió, entre otras cosas, un Libro de Armería o Libro de los linajes más prinçipales de Hespaña, escrito entorno al año 1450, donde se utiliza por primera vez la ruptura de las cadenas de Las Navas de Tolosa, por parte de Sancho VII de Nabarra, para describir al escudo del Reino de Nabarra.

(…) escudo es colorado con unas cadenas amaryllas hechas como a manera d’alquerque, con un esmalte verde en medyo. Y esto por tanto porqu’el rrey don Sancho de Navarra, que dixeron el Magno, fue con el rrey don Alonso de Castilla en la batalla de las Navas de Tolossa, do el Myramamolyn estava en un canpo çercado de aquéllas cadennas muy fuertes, las quales tenían a los cuellos treynta mill moros negros soterrados en la tierra hasta las çintas, y sendas lanças largas en las manos. Y por la una parte vyno aquel rrey de Navarra y quebrantó las cadenas y de allý adelante las tomó por armas.”

Breve historia y escudo de la casas de Eztuniga y Zuñiga


El primitivo solar de Eztuniga, hoy Zúñiga, se encuentra en el valle de la Solana, Merindad de Lizarra-Estella. En él radicó una de las casas nobiliarias más importantes de la edad media en el Reino de Nabarra y posteriormente en el Reino de Castilla y León.

Cuentan diversos cronistas, que la Casa de Eztuniga, Estunega, Estuniga, Astunica, Stunica, Estúñiga, Stúñiga o Zúñiga, tiene sus orígenes en los mismísimos reyes de Iruñea-Pamplona de la casa Vascona, Pirenaica o Nabarra. Resumidamente descienden por línea directa o recta de varón, de Eneko Aritza o Iñigo Arista, primer rey de Iruñea-Pamplona.

Durante el reinado de Alfonso el Batallador, rey de Aragón, Gascuña, Naiara-Nájera e Iruñea-Pamplona, Diego Iñiguez de Estuniga fue ricohombre y Alférez Mayor de Nabarra.

Hay constancia fidedigna de que Iñigo Ortiz de Stunica y su hijo Diego, estuvieran presentes ambos, junto a otros 198 caballeros nabarros a las órdenes de Sancho VII el Fuerte, rey de Nabarra, en la batalla del año 1212 de Las Navas de Tolosa, de la cual hablaremos posteriormente.

Durante la conocida como guerra de la Nabarreria, en el año 1274 se ocasionó una querella sobre el tutelaje durante la minoría de edad de la reina Juana I de Nabarra y de su matrimonio concertado por la reina madre con el delfín de Francia, Felipe. El nieto de Iñigo Ortiz de Stunica coincidente en nombre y que ostentaba el título de señor de Stunica y de alférez mayor de Nabarra, se negó a apoyar a la reina madre y abandonó el Estado de Nabarra a fines del mismo año, refugiándose con su familia en La Rioja-Errioxa, tierra vascona que se encontraba ya bajo el yugo castellanoleonés.

Así pues, el señorío de Stunica es revertido por primera vez en el año 1276 a la Corona de Nabarra, mientras el rey de Castilla y León, Alfonso X, lo reconoce como rico-hombre de Castilla y le donó los señoríos de Las Cuevas, Bañares y otros en La Rioja-Errioxa a Iñigo Ortiz de Stunica.

Ya dentro del Reino de Castilla y León, las ramas de la casa de Stunica florecen y se afianzan dentro de la Corte castellana, destacando entre todas ellas la de Diego López de Stunica, el cual sería nombrado Justicia Mayor de Castilla y I señor de Béjar.

Esta rama familiar ostentó importantes títulos feudales castellanoleoneses, como el de alguacil del Reino castellanoleonés. Todos ellos de carácter hereditario, siendo Álvaro de Zúñiga y Guzmán quien castellanizó definitivamente el nombre vascón original de Eztuniga. Fue en el año 1476 tras haberse reconciliado con Isabel I de Castilla y León, tras comprobar que fracasaría en su apoyo a Juana, conocida como la Beltraneja.

En el año 1485, la reina de Castilla y León, le otorgó el título de Grandeza de Castilla. Así pues Álvaro de Zúñiga y Guzman fue Justicia Mayor y Alguacil de Castilla, Primer Caballero del Reino, alcalde de la fortaleza de Burgos, administrador del maestrazgo de la Orden de Alcántara, duque de Plasencia, conde de Bañares, duque de Béjar, señor de Gibraleón, junto a señor de Zúñiga y Mendavia, estos últimos de forma ilegítima.

Es cierto que esos títulos nabarros fueron otorgados nuevamente a los Eztuniga por Carlos III de Nabarra. Concretamente fueron a parar en la persona de Diego López de Estunica. Esto fue por su labor diplomática durante el tratado de paz, amistad, ayuda y cooperación del año 1394, llevado a cabo entre el rey de Nabarra y el rey Enrique III de Castilla y León.

Pero en el año 1396, dichos títulos y tierras fueron de nuevo revertidos a la Corona de Nabarra. Esto fue debido al contrato matrimonial realizado entre Yenego Ortiz de Estunica, hijo de Diego y Juana, hija natural o bastarda de rey nabarro Carlos III el Noble.

A Yenego Ortiz de Estunica se le conoció en algunas crónicas como mariscal del Reino de Nabarra durante el reinado de Carlos III. En el año 1429 es enviado como embajador de Nabarra a la Santa Sede de Roma.

Su hermano Juan, durante la guerra del año 1430 lucha del lado de Castilla y León, es decir, contra Nabarra. Poe ello las tierras de Estuniga y Mendabia fueron confiscadas por Blanca de Nabarra, las cuales, posteriormente fueron entregadas al Alférez del Reino de Nabarra, Charlot de Beaumont-Nabarra y Lizarazu.

En el año 1450, tras la reconciliación de Yenego Ortiz de Estunica con Juan II de Nabarra, este último le restituyó como señor de Eztuniga y Mendabia. Además mandó la devolución de sus tierras, algo que no se logró por la negativa de Luís II de Beaumont, Condestable del Reino de Nabarra y I conde de Lerin, el cual se encontraba posicionado a favor de Carlos príncipe de Biana y por tanto, en guerra contra Juan II el Usurpador.

Los descendientes de Yenego de Ortiz de Estunica, legítimos poseedores de los títulos nabarros de señor de Eztuniga y Mendabia, estuvieron “afiliados” al bando agramontés y finalmente fueron fieles a la soberanía de Nabarra durante la invasión española del año 1512, donde se encontraban miembros de la ya castellana por todos los costados, españolizada si queréis, casa de Zuñiga. Sirva como un mero ejemplo de ello el militar invasor español, Pedro Álvarez de Toledo y Zuñiga, hijo del mismísimo duque de Alba.

La Casa de Eztuniga, una vez su entrada y asentamiento en el Reino de Castilla y León, es considerada por diversos historiadores, la iniciadora o propulsara de la leyenda de las Cadenas de Las Navas de Tolosa, las cuales introdujeron en su blasón, siendo constantes esas armas en Castilla y León desde el año 1402. Esto se debió a su necesidad o ansias de ascender en el escalafón cortesano y dentro de nobleza castellana. Por ello se autotitulan del linaje de uno de los caballeros nabarros que rompieron el palenque que encadenaba a camellos y esclavos de Miramamolin.

Además y en consonancia con la leyenda de Las Navas de Tolosa, varios heraldistas de diversos países, consideran a la Casa castellana de Zuñiga, la primera en interpretar el carbunclo del blasón del Estado de Nabarra como cadenas.


Volviendo atrás en el tiempo, en
el año 1274, el paso de este linaje al Reino de Castilla y León, ocasionó la primera variación en los esmaltes de su escudo, concretamente llevado a cabo en el año 1276, siendo que su campo pasó de gules a ser de plata, mientras que la banda de oro pasó a ser de gules.

La casa castellana de Zúñiga volvió a cambiar su blasón familiar. Esta vez el campo de plata se mantuvo mientras que la banda paso de gules a ser de sable. Los heráldistas españoles no se ponen de acuerdo, ya que unos dicen que fue en el año 1369 por la muerte de Pedro I de Castilla y León ó bien en el año 1390 cuando la coronación para el Reino de Castilla y León de Enrique III y también en honor a su abuelo Enrique II.


Es en el año 1402 cundo la casa de Zuñiga realizó la inclusión oficial de una cadena de ocho eslabones de oro, siendo ésta en referencia explícita y clara a la batalla de las Navas de Tolosa.

Esto quedaría reflejado en un poema, romance o trova de la época de Pedro I de Castilla y León, cuando éste contaba con el apoyo de esta familia ya políticamente castellana por los cuatro costados.

Vi en campo de limpieza

Cerca del muy alto carro,

La Banda de fortaleza,

Con Cadena de Nobleza

Y Sangre del Rey Navarro:

Y que con la Cruz preciosa,

En las Navas de Tolosa

Se ganaron en un día,

Cuando Zúñiga vencía,

Con su lanza victoriosa.”

Breve historia y escudo de la casa de Mendoza



Los Mendi-hotza, Mendoça o Mendoza, también eran de un linaje vascón procedente por vía directa masculina del primer conde-tenente de Bizkaia-Vizcaya y pero estos por vía directa femenina de los reyes de Nabarra de la casa vascona de Semeno o Jimena.

Iñigo López de Mendoza participó en la batalla de las Navas de Tolosa bajo las órdenes del ya castellano señor de Vizcaya Diego López de Haro. En el año 1340 este linaje pasó de forma definitiva al Reino de Castilla y León, lo que ocasionó la primera variación en su escudo, pues añadiron un perfil de oro a la banda de gules sobre fondo de sinople, para estar dentro de las normas heráldicas castellanoleonesas.

El primer Mendoza español fue Gonzalo Yáñez de Mendoza tras ponerse al servicio del rey Alfonso XI de Castilla y León. Tras esta variación, los Mendoza presenta su blasón bajo la leyenda de que son descendientes directos de Rodrigo Díaz de Vivar “el Cid”.

En el año 1440, con motivo de la boda entre el conde de Monteagudo Pedro González de Mendoza e Isabel de Zúñiga, el marqués de Santillana Iñigo López de Mendoza, reputado militar, poeta y heraldista de su época, introdujo la cadena de ocho eslabones de oro del escudo de los Zuñiga en el blasón de alianza entre Mendoza y Zúñiga, para esta rama familiar de los Mendoza. Posteriormente otras ramas también las pusieron en sus respectivos blasones bajo la leyenda de fue su antepasado Iñigo López de Mendoça, quien y siempre según ellos, rompió las cadenas en la batalla de las Navas de Tolosa.

Por otro lado, el marqués de Santillana en la estrofa VIIIª de su poema del año 1436 titulado Comedieta de Ponza, nos presentó el escudo de Nabarra de la siguiente forma:

(…) La segunda tarja de un balajo ardiente

era e de amarilla gema pomelada,

cuyo nombre dije non tácitamente;

e cada cual poma con nudos ligada,

de verde carbunclo, al medio esmaltada.”


NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda

ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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