José de Moret Mendi
Iñigo Saldise Alda
José de Moret Mendi nació en la ciudad Iruñea-Pamplona en 5 de junio del año 1615. Sus padres fueron el matrimonio formado por la pamplonesa Agustina Mendi Ibero y por el licenciado Gonzalo Moret Ugarte, que era abogado de la Real Audiencia de Navarra.
Miembro de una familia social y económicamente acomodada, José de Moret recibió una cuidadosa educación jesuítica, ingresando con tan solo 14 años en la Compañía de Jesús. Fue un alumno trabajador y esplendoroso, formándose en gramática, humanidades, filosofía y teología, ordenándose luego sacerdote. Además del idioma castellano dominaba a la perfección el latín, también era euskaldun.
En el año 1641 sirvió como capellán castrense en los tercios de ejército español en la campaña contra la sublevación del Reino de Portugal. Y una segunda vez en agosto del año 1662, contando ya 47 años. Esta vez encuadrado en el marco de una nueva campaña militar española; por lo que las Cortes de Navarra enviaron al Reino de Portugal un tercio navarro compuesto por nueve compañías de 60 soldados, siendo nuevamente su capellán José de Moret.
Explicó filosofía en el colegio de la Compañía de Jesús de Iruñea-Pamplona, filosofía y teología en el colegio de la misma orden de Oviedo y teología en el de Segovia. A partir del año 1664 desempeñó el puesto de rector en Palencia, cargo que también ocupó en Iruñea-Pamplona en el año 1671.
El 29 de mayo del año 1654 las subordinadas Cortes de Navarra le nombraron cronista del Reino de Navarra, tomando posesión éste un año más tarde, cuando le llegó licencia del general de la Compañía de Jesús. Esto provocó la vuelta de José de Moret a la ciudad de Iruñea-Pmaplona, ante la obligatoriedad de residir dentro del Reino de Navarra.
En el año 1661 José de Moret entregó a las Cortes navarras un original que tituló Investigaciones históricas de las Antigüedades del Reino de Navarra. Aquí recogió las fuentes históricas que había recopilado, con verdadero esfuerzo y rigor, para la redacción de la historia, tras una minuciosa búsqueda en los archivos de Navarra. El volumen concluía con el reinado de Sancho VIIde Nabarra el Fuerte. Se trataba de un primer acercamiento a su objetivo, aunque no cumplía el encargo recibido de escribir la historia del Reino. Era, según sus propias palabras:
"(…) una preparación para mayor historia."
Tras las obras El Bodoque contra El Propugnáculo del año 1667 y Congresiones apologéticas del año 1678, llegó su gran obra Anales del Reino de Navarra comenzada en el año 1684 y dejándola inacabada por su muerte en el día 12 de noviembre del año 1687.
En el año 1680 el Ayuntamiento de Iruñea-Pamplona le facultó para la redacción de un nuevo oficio de horas para la festividad de San Fermín, en el que hizo gala de su lado poético latino. Sin embargo, no fue aceptado por la Sagrada Congregación de Ritos de la Santa Sede; al parecer porque había empleado un tono barrocamente grandilocuente y además, dado crédito a ciertos episodios plausibles de la vida del santo.
En su obra cumbre, Anales del reino de Navarra, escribió un capítulo titulado Jornada del rey Don Sancho contra los moros. Batalla de las Navas de Tolosa. Origen de la divisa de las cadenas de Navarra.
En dicha capítulo de su insigne obra, en primer lugar nos describe el palenque:
“(…) el Miramamolin Mahomad un collado de la llanura dilatada por arriba, la cual cerraron los bárbaros con dos de cadenas, amarradas a postes bien afijados a trechos: y para cerrar más el paso se miraban atadas a las cadenas lanzas (…) un palenque como enrejado (…)”
Después la acción militar llevada a cabo por el rey vascón y las tropas nabarras:
“(…) Don Sancho con los Navarros, que con el ansia y la esperanza d alcabzar a Mahomad, sin detenerse en el palenque ya expugnado (…)”
Más adelante nos habla de botín de guerra:
“(…) El rey Don Alonso, dejándole a dirección a Don Diego López de Haro: el cual adjudicó a los Reyes de Aragón y Navarra cuanto se hallase dentro del palenque (…)”
“El rey Don Sancho (…) trajo a Navarra varios trozos de las cadenas, que con los suyos rompio en el palenque (…)
Posteriormente nos menciona lo siguiente relacionado con el escudo de Nabarra:
“(…) De esta misma hazaña de las cadenas ganadas introdujo el rey la insignia y blasón público de su Reyno, que empezó a usar en su escudo real no pocas veces, y se ve en su sello fabricas y obras suyas y continuaron después de él los Reyes sus sucesores (…)”
Y a modo de conclusión llega a la siguientes afirmaciones, justificaciones y reflexiones:
“Del origen de las cadenas y de una equivocación de ciertos escritos de autor ignorado y sin nombre, sobre la forma de dividirse las cadenas, una en la substancia, y diferente dolo en la apariencia, le dio cumplida en las Investigaciones, compresiones nuestras (…)”
“(….) el nombre de cadenas en cartas Reales (…)”
Y la más significativa de todas:
“(...) La pública de España atribuye la gloria de esta hazaña al Rey Don Sancho de Navarra (…)”
Posiblemente dichas afirmaciones fueron utilizadas en su día para contestar a Arnaud Oihenart, con el cual mantuvo relación por carta, donde debatieron largo y tendido sobre el diseño del escudo de Nabarra.
