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2026/02/15

Los escudos de los palacios de Estuniga y de Mirabel

 Los escudos de los palacios de Estuniga y de Mirabel

Iñigo Saldise Alda

En el año 1394 el rey Carlos III de Nabarra, restituyó al linaje Estuniga los señoríos de Estuniga y Mendabia. Concretamente lo hizo al señor castellano de Béjar Diego López de Estuniga y Orozco. Esto fue por su labor diplomática durante el tratado de paz, amistad, ayuda y cooperación de ese año, llevado a cabo entre el rey Carlos III de Nabarra y el rey Enrique III de Castilla y León.

Dos años después, en el año 1396, el rey de Nabarra y el señor castellano, llegaron a un acuerdo para casar a la hija bastarda o natural del rey nabarro Carlos de Evreux y Valois, de nombre Juana de Nabarra, con el segundo hijo del señor de Béjar, de nombre Yenego o Iñigo Ortiz de Estuniga y Leyva.

El matrimonio se llevó finalmente a cabo en el año 1406. Debido ha este enlace Carlos III de Nabarra le otorgó a Yenego o Iñigo Ortiz de Estuniga el privilegio de lucir las armas de Nabarra en su escudo. Tras él, por dicha alianza matrimonial y el permiso del rey nabarro, se realizó un nuevo escudo para el palacio, cabo de Armería, de Estuniga. Dicho palacio estaba situado en en el valle de la Solana, Merindad de Lizarra-Estella, Nabarra.


La definición heráldica del escudo es la siguiente:

De plata una banda de sable, que es de Estuniga; bordura de gules cargada de un filete pomelado de oro, que es de Nabarra.”

El castillo de Mirabel estaba y situado en Plasencia, Extremadura, Reino de España. Fue construido a instancias de los primeros duques de Plasencia Álvaro de Estuniga y Guzmán y de su segunda esposa Leonor de Pimentel y Estuniga, tras su matrimonio llevado a cabo en el año 1458.


Álvaro de Estuniga y Guzmán, litigo como cabeza de linaje en los tribunales
del Reino de Castilla y León contra sus primos, los hijos nabarros de Yenego o Iñigo Ortiz de Estuniga y Leyva, por los señoríos de Estuniga y Mendabia, al considerarlos parte perteneciente al mayorazgo antiguo de su linaje, algo que no era así según las Leyes del Reino de Nabarra. Por ello, en la portada gótica que da al jardín junto al escudo de Guzmán encontramos un escudo de Estuniga como señor de Estuniga y Mendabia, modificado ligeramente el original que existía en el palacio de Estuniga en Lizarraldea o Tierra Estella en el Reino de Nabarra, al hacerse eco de la norma castellana del año 1402 y el diseño nabarro del año 1396. Hay otros dos blasones, uno también gótico labrado en piedra, y otro pintado de estilo renacentista. Estos tres blasones comparten morada con los numerosos escudos de la casa Estuniga existentes en el palacio de Mirabel todos ya según la norma heráldica familiar. Es además Álvaro de Zúñiga y Guzmán quien en el año 1476 paso a apellidarse como Zúñiga, después de la castellanización del nombre de su casa, norma que siguió todo el linaje español.

La definición heráldica de estos tres escudos podemos decir que es de la siguiente manera:

De plata una banda de sable con bordura (de gules) cargada de una cadena de ocho eslabones (de oro), que es de Estuniga o Zuñiga.”


 







Comarca de Bizkaia 627-Señorío de Vizcaya 1379

 

Tenencias nabarras en la parte occidental del Estado vascón, siglo XI
Eneko del Castillo

Comarca de Bizkaia 627-Señorío de Vizcaya 1379

Iñigo Saldise Alda

I. De comarca vascona a señorío castellano.

Bizkaia era una comarca más englobada dentro del Ducado de Baskonia desde el año 627, el cual fue creado para controlar a todos los vascones por parte de los francos. Pero durante las épocas en las cuales los vascones se hicieron con el control político del mismo, más concretamente durante los gobiernos de Otsoa I Lupo y de su hijo Eudon I el Grande, dicha región fue invadida y posteriormente saqueada, junto a otras zonas occidentales vasconas, por parte de las tropas de Alfonso I de Asturias. El asturiano se aprovechó de las luchas que sostenían los vascones contra los francos que pretendían someter nuevamente al pueblo vascón tras una pequeña tregua para frenar juntos o como aliados, la invasión musulmana.

La alianza entre el rey de Oviedo Ordoño I y el segundo rey de los nabarros o vascones independientes, García Iñíguez de Pamplona, conocido por los musulmanes como el emir de los baskunis, no significó un retorno de las comarcas occidentales vasconas al ya Estado nabarro. Así pues, en la comarca de Bizkaia fueron continuas las sublevaciones vasconas contra el poder extranjero de los astures, destacando entre ellas la que da lugar a la batalla de Arrigorriaga en el año 870 contra el rey de Oviedo Alfonso III.

La comarca de Bizkaia junto a las demás zonas occidentales vasconas, se liberó definitivamente de la imposición astur-leonesa al formar parte del Reino de los nabarros o vascones independientes durante el gobierno de Sancho I Garcés de Pamplona, quien mantuvo una fuerte y fructifera alianza con el rey astur-leonés Ordoño II, frente al fuerte poder militar musulmán de Abd Al-Rahman III.

Es durante el reinado de el señor de los vascones, el monarca nabarro Sancho III el Mayor, cuando se recuperó la comarca de Bizkaia y otras tierras occidentales para los nabarros. Sancho III de Pamplona tras casarse con la hija del conde Sancho de Castilla, firmó con éste un tratado fronterizo en el año 1016, delimitando de una vez por todas, cuales son las tierras de los nabarros y cuales son las de los astur-castellanos, quedando así la comarca de Bizkaia dentro del Reino de Pamplona a semejanza de los tiempos del Ducado de Vasconia.

Una concordia y acuerdo acerca de la división del reino entre Pamplona y Castilla, como ordenaron Sancho conde de Castilla y Sancho rey de Pamplona, tal como les pareció. Esto es, desde la suma cima al río Valle Venarie, hasta el Grañe donde está el mojón sito y collado Muño, y desde Biciercas y desde siguiendo hacia el río Razon, donde nace; después por medio del monte de Calcaño, después por la cima de la cuesta y por medio de Galaza, y allí está el mojón, y hasta el río Tera, allí esta Garrahe, antigua ciudad abandonada, y hasta el río Duero. Don Nuño Álvaro de Castilla y el señor Fortún Oggoiz de Pamplona, testigos y confirmantes. Año 1016.” Cartulario de San Millán de la Cogolla, doc. 166.

La tenencia de la comarca de Bizkaia, reca por orden de el Mayor, en Fortún Galindones, que hasta entonces había ostentado la importante regencia de Naiara o Nájera. Posteriormente la tenencia de Bizkaia pasó a manos de Eneko Lúpiz Ezkerra, el cual aparece con el título de conde en algunos documentos nabarros durante el reinado de Sancho III de Pamplona, a pesar de ser un tenente o señor sin jurisdicción, es decir, sin dominio feudal.

Ante la invasión de la parte occidental del Reino de Pamplona llevada a cabo por las tropas castellanas, rompiendo con ello el tratado fronterizo del año 1016, y tras la derrota nabarra en Atapuerca en el año 1054, el conde Eneko Lúpiz, tenente de Bizkaia, se mantuvo fiel al nuevo rey nabarro Sancho IV de Pamplona, a pesar de las importantes promesas lanzadas por el invasor Fernando I de León y Castilla.

Gracias a su lealtad y tras la muerte de Eneko Lúpiz, le sucedió en la tenencia su hijo Lope Iñíguez, el cual se adhirió en el año 1076, tras el magnicidio del rey nabarro en Peñalen, al monarca Alfonso VI de León, Galicia y Castilla cuando éste aprovechó tal circunstancia y ocupó rápidamente las tierras de Errioxa-Rioja. Por ello, esto le valió al desertor vascón para recibir el título a perpetuidad por parte del monarca castellano-leonés de señor de Vizcaya, título que recayó tras su muerte en su primogénito Diego López de Haro el Blanco.

Tras la muerte del rey de Pamplona Alfonso I el Batallador, Lope Díaz de Haro señor de Vizcaya, entró junto a las tropas castellanas de Alfonso VII en las tierras nabarras, recuperando así las posesiones que le habían sido otorgadas a su abuelo desde Castilla tras su traición al Reino de Pamplona. Dichas tierras momentáneamente habían sido recuperadas para el Reino vascón por el Batallador, el cual había puesto nuevamente un tenente al gobierno de Bizkaia. Concretamente al ricohombre nabarro Eneko Ladrón de Gebara conocido como príncipe de los Nabarros, sucediéndole a éste su hijo Bela Ladrón de Gebara conocido como Bela de Nabarra,

En el año 1173 Alfonso VIII de Castilla y León atacó el Reino de Nabarra, y un año después fallecía Bela Ladrón de Gebara, ocasionando un momento de debilidad entre los nabarros, que rápidamente el monarca castellano-leonés aprovechó para ocupar totalmente la comarca nabarra de Bizkaia, pasando a continuación a restituir a los Haro al frente del nuevamente señorío castellano.

A la muerte de Alfonso VII de León y Castilla cuyo sobrenombre era el Emperador de Hispania, el señor de Vizcaya Lope Díaz de Haro I el de Nájera, pese a no pisar nunca la comarca de Bizkaia, rindió vasallaje por la misma a su sucesor e hijo el rey castellano Sancho el Deseado, obteniendo por ello un nuevo oficio-título, concretamente el de Alférez Real de Castilla, como aparece en diverso escritos desde el año 1158.

II. Señorío insurrecto en el Reino de Castilla y León.

Diego López de Haro II el Bueno sustituyó a su padre Lope Díaz de Haro I, como titular del señorío de Vizcaya dentro del Reino de Castilla, llegando incluso a poseer los señoríos y gobiernos de tierras originariamente vasconas y nabarras, como son las de la Bureba, Errioxa-Rioja, Castilla la Vieja y Belorado entre otras, junto a la prestamería de Naiara-Nájera, las cuales estaban antiguamente englobados dentro del Reino de Pamplona, según el tratado fronterizo entre el Reino de Pamplona y el condado de Castilla del año 1016. También mantuvo el título de Alférez Real de Castilla hasta el año 1201, año en el cual renegó del Reino castellano y pasó a buscar refugio en la corte de Sancho VII el Fuerte, rey de Nabarra.

Esta sedición del Reino castellano le valió la confiscación de todos sus bienes y además, tuvo como consecuencia directa para el Reino de Nabarra que las tropas castellanas sitiaran la ciudad de Lizarra, donde se encontraba refugiado el señor de Vizcaya-Bizkaia bajo protección del monarca nabarro durante el año 1202. La dama nabarra Blanca intentó, sin conseguirlo, mediar con el rey castellano-leonés Alfonso VIII, llegando incluso a realizar algunas vistas a la villa de Alfaro en el año 1203 y a Campillo de Tarazona en el año 1204, pero el monarca del Reino de Castilla y León no aceptó nada de lo expuesto por Blanca de Nabarra y así, Diego López de Haro II tuvo que dejar el Reino vascón y refugiarse entre sus parientes en el Reino de León, mientras que nuevamente las tropas castellanas tomaron la comarca-señorio de Bizkaia-Vizcaya en el año 1205.

En el año 1212, ya con el perdón otorgado por el rey de Castilla, el señor de Vizcaya encabezó un tercio del ejército cristiano en la batalla de Las Navas de Tolosa. Concretamente el tercio central, el cual estaba formado por tropas del Reino de Castilla.

Su hijo Diego López de Haro III el de Baños de Rioja, sirvió con fidelidad a su tío el rey Fernando III de Castilla y León entre los años 1237 y 1240. Ese último año intentó rebelarse contra el rey de Castilla y León desde su feudo en el señorío de Vizcaya. Fue desterrado por dicho levantamiento. Después de distintas oposiciones, el rey de Castilla y León le perdonó y nuevamente regresó al señorío de Vizcaya donde acabaría sus días, no sin antes realizar una nueva sublevación, siendo apresado esta vez por Alfonso, hijo del monarca de Castilla y León. Posteriormente lograría, por segunda vez, el perdón del rey de castellano-leonés, manteniéndose al lado de Fernando III hasta la muerte de éste, ocurrida en mayo del año 1252. El rey Alfonso X de Castilla y León, conservó para Diego López de Haro III el mismo cargo que le había devuelto su padre, que era el de Alférez del Estandarte Real del Reino de Castilla y León.

En abril del año 1282 Sancho IV fue nombrado rey de Castilla, estando casado éste con una hermana de la mujer del nuevo señor de Vizcaya, Lope Díaz de Haro III, por lo cual, el titular del señor de Vizcaya se emparentaba con el titular del Reino de Castilla y León. Esto no impidió que el nuevo señor de Vizcaya mostrase un continuo enfrentamiento con el rey castellano, por lo que acabaría con su vida a manos de un caballero castellano tras intentar asesinar al mismísimo Sancho IV de Castilla en una reunión que mantuvieron en Alfaro en el año 1288.

Tras la muerte dada a Lope Díaz de Haro IV, los ánimos entre el señorío de Vizcaya y el Reino de Castilla y León, no se calmaron. Su hijo Diego López de Haro IV se unió a los Reinos de Nabarra y de Aragón para combatir al rey Sancho IV de Castilla y León, posicionándose junto a estos, por el pretendiente al trono castellano-leonés Alfonso de la Cerda, pero la campaña militar contra las fortalezas castellanas no fue propicia para Diego López de Haro IV. Así pues, una tras otra fueron cayendo las fortalezas en manos castellanas, uno tras otro también varios pueblos enmarcados en el señorío de Vizcaya, siendo los más destacables entre ellos Labastida, Orduña y Balmaseda.

Su hermana María Díaz de Haro I, casada con el infante Juan de Castilla y León desde el año 1287, se hizo momentáneamente al cargo del señorío de Vizcaya tras la muerte de su hermano. En Octubre del año 1326, Juan fue asesinado en la localidad de Toro por mandato de Alfonso XI, nuevo rey de Castilla y León. El hijo de María Díaz de Haro I, también llamado Juan, el cual fue infante de Castilla y León, no llegó a tomar posesión del señorío de Vizcaya, pues todavía estaba en poder de su madre María Díaz de Haro I cuando murió.

Alfonso XI de Castilla y León intentó hacerse con la propiedad del señorío de Vizcaya a base cuantiosas sumas de dinero, sin lograrlo. María Díaz de Haro I, renunció finalmente al señorío de Vizcaya, en beneficio del marido de su nieta María Díaz de Haro II, Juan Núñez de Lara en el año 1334. Ese mismo año, Alfonso XI de Castilla y León intentó nuevamente apoderarse del señorío de Vizcaya esta vez por la fuerza de las armas, declarándose en la práctica una verdadera guerra entre castellanos y vizcaínos.

Las tropas de señor de Vizcaya tuvieron que retirarse hasta San Juan de Gaztelugatxe. Esta era una posición estratégica que servía para vigilar y controlar el mar. El señor de Vizcaya Juan Nuñez de Lara, junto a varios caballeros y sus mesnadas, se atrincheraron en la fortaleza sita a orillas del Cantábrico. Entre ellos se encontraban los bermeanos Juan de Mendoza y Martín de Arostegi. Resistieron una y otra vez las feroces y violentas acometidas de las tropas del rey castellano-leonés durante más de un mes, lo que obligó a dicho monarca a retirarse, pero dejando en las proximidades a su ejército en pie de guerra. Pero la seriedad y osadía de los sitiados, obligó la posterior retirada de manera definitiva de las tropas castellano-leonesas.

Juan Núñez de Lara y Alfonso XI de Castilla y León, finalmente firmaron la paz a efecto de concertación, abdicando el rey castellano de sus pretensiones sobre el señorío de Vizcaya en María Díaz de Haro II, mujer de Juan Núñez de Lara. La hija de estos, Juana Núñez de Lara I, estaba casada con el hijo natural del rey castellano Tello, y sería la titular del señorío de Vizcaya al morir su hermano a los cinco años. Su enlace matrimonial facilitó la paz dentro del señorío de Vizcaya, hasta la guerra civil que se produjo por el trono de Castilla y León entre Enrique y Pedro.

Pedro mandó matar a la señora de Vizcaya en el año 1359 y su esposo Tello se posicionó entonces por el hermanastro del rey de Castilla y León, el bastardo Enrique. Junto a él también lo hicieron varios caballeros vizcaínos presentándose todos en el campo de batalla de Calahorra, portando incluso el señor de Vizcaya el pendón Real de Castilla y León. Tras la fácil victoria, Tello se retiró al señorío de Vizcaya consiguiendo la paz entre los distintos linajes o familias existentes dentro del señorío en el año 1366.

En enero del año 1367, teniendo como telón de fondo la guerra civil dentro del Reino de Castilla y León, Carlos II de Nabarra y el príncipe Negro Eduardo de Gales, lugarteniente de su padre Eduardo III de Inglaterra en la Guyena y Aquitania, aliado natural del monarca nabarro contra el Reino de Francia, firmaron una alianza con Pedro I de Castilla y León en Libourne. El apoyo anglo-nabarro en la defensa de los derechos de Pedro I como rey de Castilla y León tenía como contraprestación la devolución de las comarcas de Araba, Errioxa y Gipuzkoa al Reino de Nabarra, mientras que el señorío de Vizcaya fue prometido a el príncipe Negro.

Pero Pedro I de Castilla y León incumplió parte de lo pactado en Libourne. Tras asestar junto a tropas nabarras e inglesas una importante derrota a Enrique en las proximidades de Nájera_Naiara en el año 1367, una importante derrota a las tropas de Enrique, donde se encontraba Tello señor de Vizcaya. Dicho incumplimiento de lo acordado entre el castellano-leonés, el nabarro y el inglés, que le supuso la retirada del apoyo militar de nabarros e ingleses, lo que ocasionó la derrota final de Pedro, quien moriría por último a manos del propio Enrique tras haber sido apresado.

La posterior muerte del hermano de Enrique II de Castilla y León, hizo que Tello I señor de Vizcaya, estando en Portugal durante el año 1369, facilitase que el señorío de Vizcaya recayera en manos del heredero a la Corona de Castilla y León, el príncipe Juan. Así pues, con el ascenso al trono de Juan I de Castilla y León en el año 1379, el título de señorío de Vizcaya quedaría unido finalmente al del poseedor del título de rey de Castilla y León, Reino privativo donde se creó dicho título nobiliario y el cual fue creado para seccionar dicha comarca vascona del resto territorial del Reino de Nabarra, todo hay que decirlo.

2026/02/14

Libros de armeria

Libros de armeria

Iñigo Saldise Alda

Los libros de armería o armoriales, son las publicaciones dedicadas a la descripción sistemática de los emblemas heráldicos o escudos de armas, generalmente obra de los oficiales cronistas de armas o heraldos o reyes de armas.

El origen de este género de obras remonta a finales del siglo XIII, siendo este un periodo de apogeo del uso del código heráldico en la Europa Occidental, apareciendo en forma rollos en pergamino y en códices o libros manuscritos con repertorios completos o parciales de blasones junto con ilustraciones, frecuentemente iluminadas, que reproducen las figuras o conjuntos heráldicos con los colores que les corresponden.

Diferentes museos y diversos archivos en varios países europeos, conservan catalogados alrededor de 350 armoriales. Los armoriales en función de su formato de soporte, se pueden diferenciar de la siguiente manera:

Segar's Roll siglo XIII
copia siglo XVII

  • Rollos armoriados, al estar en forma de rollo en pergamino, apareciendo básicamente solo los escudos.

  • Códices, los cuales ya son libros manuscritos que incluyen diversos contenidos estructurados en diferentes partes, que casi siempre incluyen la descripción de las armas a parte de su representación, algunas veces se interpreta su origen y en otros caso se llega incluso a discutir dicho origen en otras obras.

Pero no en todos los casos se dan las dos explicaciones anteriores, así que los podemos subdividir en:

Armorial general de Lorraine
o armorial de Séguier
año 1450

  • Armoriales figurados: son aquellos que realizan sencillamente la representación gráfica o el dibujo del emblema, generalmente coloreados o mediante un código preestablecido para reconocer el esmalte utilizado.

  • Armoriales blasonados: son aquellos que nos presentan las descripciones heráldicas de forma textual, normalmente en el lenguaje y terminología exclusivamente heráldica, aunque otros pueden usar un lenguaje más vulgar o corriente.

  • Armoriales mixtos: son los que utilizan el texto y las ilustraciones de forma combinada.

  • También se puede hablar de armoriales de ocasión, institucionales, generales, razonados, marginales, familiares, etc.

La importancia de la heráldica había aumentado durante la Edad Media. Una vez que se ponían su casco y su armadura, los caballeros eran irreconocibles en los torneos o en el campo de batalla, a menos que utilizaran un escudo de armas personalizado como símbolo para identificarse. Los escudos de armas también se utilizaban para indicar el señor noble a quien el caballero había jurado lealtad. El heraldo, que debía conocer todos los escudos de armas, presentaba a los caballeros en los torneos y a los embajadores de otros Estados en las recepciones diplomáticas, por lo que era esencial que tuviera un conocimiento vasto sobre la caballería internacional.

  • El armorial de Bayeren del año 1405

Armorial de Bayeren 
Biblioteca Digital Mundial
Library of Congress
UNESCO

El armorial de Beyeren, también conocido como armorial de Cornelis van Aeken, fue compilado por Claes Heynenzoon (1345-1414), conocido como el heraldo de Gelre, el cual alrededor del año 1400 fue el rey de armas de Ruwieren y por tanto, el principal heraldo de los Países Bajos.

La importancia de la heráldica había aumentado durante la Edad Media. Según se afirma en el epílogo, Claes Heynenzoon terminó su obra el 23 de junio del año 1405, llevando por título Explicit iste liber per manus Beyeren quondam Gelre armorum regis de Ruris. En su obra, Claes Heynenzoon se llamó a sí mismo Beyeren y señaló que antes se lo conocía como Gelre, una referencia a su papel como el heraldo de la corte del duque de Güeldres.

Claes Heynenzoon ya había escrito el Wapenboek Gelre, o armorial de Güeldres, a finales del siglo XIV. Compiló el armorial de Beyeren mientras prestaba servicio en la corte de Holanda durante la regencia del duque de Baviera y regente de dicho condado holandés Albrecht de Bayer y Henao.

El libro contiene 1096 dibujos a todo color, desde un torno del año 1278, pasando por diversos sucesos de los años 1310, 1396, 1402 y 1404, mientras que hay una copia posterior, está ya con texto explicativo, que data del año 1500.

Entre todos estos escudos o blasones, no podía faltar el del Estado de Nabarra.

  • Libro de Armería del Reino de Navarra del año 1572

El Libro de Armería del Reino de Navarra es un códice heráldico, o armorial, que data del siglo XVI y conservado en la actualidad en el Archivo Real y General de Navarra.

En él es donde se recopilaron “(…) los escudos de armas de numerosos señores, palacios y linajes nobles» del Reino de Navarra, para perpetua memoria.”

Esta obra es en realidad una copia rehecha en el año 1572 para suplir a un original anterior que se llevó al Reino de España un visitador de los tribunales en el año 1557.

Según se tiene documentado, ya a finales del siglo XV había en el Reino de Nabarra armoriales de los cuales el rey de armas guardaba algunos. Dada su estrecha cercanía y relación dinástica, también geográfica, así como una gran vinculación con los Reinos y territorios europeos, siendo el Reino de Nabarra el primer Estado peninsular en adoptarlos.

Según la documentación medieval nabarra, en el año 1368 existía ya un heraldo normando conocido como de Nabarra y a quien se atribuye la obra Role d'armes des compagnons du Roi de Navarre dans son expédition à Chypre. En el año 1385 figuran ciertos cargos como los juglares de arpa o los juglares de órgano, vinculados con los reyes de armas. En el año 1386 el rey Carlos II de Nabarra poseía un heraldo denominado Pamplona y otro petit héraut, el maestre Juan. De facto un heraldo estuvo representando al rey Carlos II de Nabarra en la ciudad de Bruxelles-Bruselas, hallándose junto a heraldos de otros reyes y señores para asistir a unas justas mantenidas por la duquesa de Brabante. Los registros de cuentas nos desvelan su identidad, se llamaba Martín Carbonel y fue rey de lo heraldos en esas justas con el título de Nabarra; al parecer éste era miembro de una importante familia normanda y al que se atribuye la redacción de un interesante armorial en blasón, recopilado entre los años 1368 y 1375.

Martín Carbonnel, Nabarra, sirvió a Carlos II de Nabarra desde el año 1366 o desde el año 1368 hasta el año 1372 y aún vivía en el año 1397, habiendo servido al príncipe nabarro Carlos de Evreux y Valois, muy verosímilmente durante su forzada residencia de éste en la corte francesa.

Hay un dato muy valioso para la historia de los heraldos en Navbarra y es que todos los libros de cuentas en que figura el heraldo Nabarra se refieren a estancias del rey en los territorios franceses de la monarquía nabarra mientras que no aparece cuando el monarca permanecía en el Reino Pirenaico. La explicación es sencilla pues el rey de Nabarra disponía de un heraldo que se movía en un mundo donde eran una figura común, todos los grandes señores europeos los tenían a su servicio. En cambio en la Península Ibérica, donde no eran conocidos, su presencia resultaba superflua, toda vez que su principal tarea, ue consistía en la mensajería, ya estaba cubierta por otro oficio. No sería hasta más tarde a partir del año 1380, cuando encontramos heraldos en la Penínssula Ibérica, concretamente en la monarquía aragonesa. Y no es coincidencia que en el año 1386 la corte nabarra disponga de dos heraldos, uno de Carlos II de Nabarra y otros de su hijo el príncipe Carlos. Habrá que esperar hasta el año 1395 para volver a ver al rey de los heraldos de Nabarra.

Ya en el año 1395 gobernando Carlos III de Nabarra, éste tenía a su servicio un grupo de heraldos u oficiales de armas compuesto por el arpista Pierres du Bar o Nabarra, rey de los heraldos nabarros, que según sabemos hubo también otros heraldos hasta el año 1297 conocidos con Evreux y Estella; además en el año 1412 encontramos al persevante Colin Nicolás Cuignet conocido como Liesse, el cual fue ascendido al rango de heraldo en el año 1420 con el nombre de Blanc Levrie. Estuvo en el puesto hasta su muerte en el año 1436, sustituyéndole el ministril de el Noble Nicolás Francón, el cual fue conocido como Nemours, heraldo nabarro éste último desde el año 1413 hasta abril del año 1423. Es en otoño de ese año cuando lo sustituye el heraldo Juan Godeille, bautizado con el nombre de Pamplona.

Hasta 1430, ya bajo el gobierno de la reina de Nabarra Blanca de Evreux y Trastamara, junto a su marido el rey Juan de Trastamara y Alburquerque no hay nuevas inscripciones; ese año el persevante Bonne Foi entró al servicio del príncipe de Biana Carlos de Trastamara y Evreux, a quien servirá toda su carrera, culminada en noviembre del año 1439 con su ascenso al grado de heraldo con el título Biana, pero desde el año 1451 desaparece de la documentación. La siguiente incorporación, otro persevante, tiene lugar en el año 1433. En junio de ese año el mensajero Huet de la Mara, fue bautizado con el nombre de Estella. Permaneció once años en el puesto, hasta el año 1444, en que se le pierde de vista. En el año 1436 reapareció un heraldo con el nombre de Nabarra, rey de los heraldos o rey de armas, en la persona de Bertolot Cuignet, hijo éste de Colín Cuignet., pero perduró poco tiempo en el puesto, concretamente hasta abril del año 1439. En el año 1441 ya hay nuevo rey de armas, Bertrán de Bleremborc, que seguía en activo en el año 1456.

Entre tanto hubo otros cambios. En el año 1439 Pierre Mali es bautizado persevante Blanc Levrier, cargo en el que permaneció por lo menos tres años. En el año 1438 hay noticias de un persevante llamado nuevamente Nemours. Entre los años 1442 y 1445 apareció en el persevante Lamas o Launes . El año 1443 figura otro perseverante, Gounzcuant y, por fin, en el año 1449 el persevante Las entró al servicio del príncipe de Biana hasta año 1452.

A partir del inicio de la guerra civil en el Reino de Nabarra en el año 1450, la documentación disminuye y las escasas noticias sobre los heraldos nos los muestran aquí y allí, tanto al servicio del rey como del príncipe. En el año 1451 el heraldo del rey se llamaba Libertad. En el año 1453 el príncipe de Biana tuvo al persevante denominado de nuevo Estella y es el año 1454 cuando cuenta con un heraldo de príncipe llamado Monreal. Continuaron en servicio Nabarra, rey de armas, y el heraldo Pamplona, fallecido en mayo del año 1456. Para los años postreros entre los servidores de Carlos de Biana a los que este adeudaba salarios a su muerte en el año 1461 se hallaban Bonne Foi y Monreal. El año 1479 el perseverante Launes figuró en el cortejo fúnebre de Juan II.

Por último, sabemos que los reyes Juan III y Catalina I de Nabarra tenían en el año 1494 a su servicio a heraldo nombrado como Nabarra, rey de armas del Reino Pirenaico.

El rey legítimo Enrique de Albret y Foix, III de Nabarra, en el año 1519 creo el Consejo Soberano de Biarno-Bearn, donde estructuró desde dicho vizcondado la administración para el Reino de Nabarra, en donde los heraldos jugaban un papel importante en las ceremonias y en las proclamaciones.

Por otor lado, ya en el año 1527 y estando el Reino de Nabarra bajo control militar del imperio español, y mediante una Real Cédula española de Carlos I de España y V de Alemania, es cuando mandó éste la elaboración de un libro de registro indicando todos los palacios exentos del Reino de Nabarra. La Cámara de Comptos y el sojuzgado Consejo Real de Navarra prepararon un libro de las casas solariegas cabezas de armería.​

En torno al año 1540, el rey de armas del Reino de Navarra surpirenaico sometido al Reino de España Juan del Bosque, con algunos de los más antiguos códices debió elaborar uno que, una vez fallecido, su viuda lo llevó consigo a Aragón, bien el libro, o bien los borradores o quizás las minutas del mismo.

En el año 1546 un sobrino de aquel Gracián del Bosque, es nombrado también rey de armas y al parecer debió de recomponer de nuevo el libro. Es cuando entrado ya en el año 1556 Lope de Aoiz, rey de armas por aquel entonces, pleiteó contra Leonor de Arellano, viuda de Gracián del Bosque, quedando a notadas todas estas pesquisas e investigaciones.

Desde el año 1555 la legítima soberana Juana de Albret y Angulema, III de Nabarra, también contó con un rey de armas, que entre otras funciones se encargaba de diseñar las monedas nabarras.

Moneda de Juana III de Nabarra
y de Antonio I de Nabarra

En el año 1557 el doctor en leyes Hernán Juárez de Toledo, miembro del Consejo Real de Castilla, visitador de los Tribunales Reales y alcalde de la Corte española, ​siguiendo el relato de un tal Ramírez en el año 1571, incautó los libros alegando que no reunían los requisitos legales para hacer fe de lo que en él había, como hasta entonces había sido, en las causas de nobleza.

Esta actuación provocó gran revuelo en los tres estados del subordinado Reino de Navarra al sur del Pirineo conllevando que el artista Ramón de Oscáriz, nuevo rey de armas, lo denunciara en las ilegítimas Cortes de Navarra celebradas en Tutela-Tudela en el año 1558.​ Allí elevaron su queja y solicitaron repararlo formalmente. No debió surtir efecto alguno ya que nuevamente en el año 1561 volvieron a hacerlo en las Cortes de Zangoza-Sangüesa, también ilegítimas, obteniendo respuesta del rey Felipe II de España de la siguiente manera:

(…) Ordenamos y mandamos que para adelante no se saquen escrituras originales del reino por los visitadores.”​

Finalmente fue Hernán Juárez, antes de morir, quien entregaría los libros al doctor Frías de Albornoz, quien los perdió al parecer en el año 1563, concretamente durante un naufragio cerca de la isla de Cuba.

ser 
Libro de Armeria del Reino de Navarra

Es en el año 1572 cuando los tres estados del Reino sojuzgado de Navarra solicitaron licencia al rey español para elaborar una nueva versión del manuscrito perdido, poniendo el resultado al cuidado y custodia de Ramón de Oscáriz. 

A su vez ese mismo año, en el Reino independiente de Nabarra al norte del Pirineo, tras la muerte de Juana III de Nabarra, comenzó a gobernado por su hijo Enrique de Bourbon y Albret, III de Nabarra, manteniéndose el oficio de heraldo de Nabarra incluso tras la coronación del monarca nabarro como rey de France-Francia en el año 1589. Este oficio permaneció hasta la ilegal unión al Reino de francés llevada a cabo en el año 1620 por Louis XIII de France, el cual mantuvo solamente a los heraldos franceses.

Blasón de Enrique III de Nabarra
y IV de Francia
año 1605


Volviendo al sur de Pirineo, en el año 1576 se ordenó recuperar todos los armoriales existentes en el Reino de Navarra bajo sometimiento español, entregando el libro rehecho a Miguel de Tarragona, nuevo rey de armas, y al año siguiente a Pedro de Ascárraga, su sucesor.

Finalmente, en el año 1613, el sometido Consejo Real de Navarra se hizo cargo del Libro de Armería, quedando bajo competencia y cuidado de los respectivos oidores decanos que fueron desempeñando sucesivamente el cargo. Para prevenir su deterioro, se elaboró una copia, ésta de inferior calidad, realizada simultáneamente a la original, que desde entonces se entregaba a los reyes de armas que fueron relevándose en el puesto hasta principios del siglo XIX.

Esta obra era necesaria para que a la vista del mismo pudieran despachar sus certificaciones y pudieran también realizar sus comprobaciones. Ya en el año 1931, cuando Navarra es ya una simple provincia española, cuando pasaron al Archivo Real y General de Navarra los fondos históricos de la Audiencia, donde iba incluido con ellos el Libro de Armería del Reino de Navarra.


Garci Alonso de Torres y Núñez; rey de armas aragonés

 

Escudo Reino de Aragón
Garci Alonso de Torres y Núñez; rey de armas aragonés

Iñigo Saldise Alda

Este aragonés nació hacia el año 1460 y murió hacia al año 1521. Fue escritor y rey de armas de Aragón para el Reino de España desde el año 1479 al año 1496; posteriormente fue rey de armas del emperador Carlos I de España y V de Deutschland-Alemania. Era natural y regidor de la villa palentina de Sahagún.

Siguió la carrera habitual de los oficiales de armas de su tiempo, es decir, siendo inicialmente persevante y después heraldo, hasta ascender al grado superior de rey de armas por título del Reino de Aragón. Fue un experto en el mundo de los oficiales de armas en el marco de la Europa de su época. Viajó a las Cortes de France-Francia, Bourgogne-Borgoña, England-Inglaterra y Vlaanderen. En esta último destino, Flandes, intimó con el tratadista Olivier de la Marche.

También coincidió en varias ocasiones con Diego Hurtado de Mendoza y Zuñiga tras el matrimonio del año 1469 llevado a cabo por el príncipe aragonés Fernando de Trastamara y Enríquez con su prima segunda, la princesa castellanoleonesa Isabel de Trastamara y Avis, siendo la más duradera durante el cerco de la ciudad de Granada, cuando el matrimonio ya eran los reyes de España.

En su obra Blasón de Armas abreviado del año 1500 y la posterior Blasón y reconocimiento de Armas del año 1514, éste experto y serio heraldista español de pulcra cuna aragonesa, a modo de contestación heráldica, en primer lugar para el cronista castellanoleonés de los reyes católicos de España, Diego Hernández de Mendoza y Zuñiga, y después para dar como finiquitado el debate, dejar constancia de ello a los sucesores heraldistas españoles, nos dice lo siguiente con respecto a las armas de los reyes de Nabarra:

(…) llamanse escarbluncos los que traen los Reyes de navarra (…) estos co carbunclos son de diversas suertes o maneras (…) por su diversidad. Es necesario de los nombrar del propio nombre. (…) del aerreyno quieren decir las armas de los rreyes de navarra an deser cadenas o son aquellas cadenas que dizen quee tavan en el puerto del morador o en las navas de tolosa con que setenya el Miramamolin y que en memoria de aquellas por la victoria que allí setubo traen los Nos rreyes de navarra aquellas cadenas. Pero a esto yo no se que rresponda, salvo que las harmas que traen los dichos llamamos en harmería escarbunclo, y no cadena, porque si cadena fuese no hera necesario quitarle el nombre(...)”

Gilles de Bouvier; rey de armas francés

Imagen extraída de la Bibliothèque Nationale de France, Gallica (digital)

Gilles de Bouvier; rey de armas francés

Iñigo Saldise Alda


Gilles de Bouvier nació en el año 1386 en la localidad de Berry. Fue escritor, dignatario, político, embajador plenipotenciario, además de heraldo en el año 1420 del por entonces delfín de France y duque de Berry, Charles de Valois-Capétiens y Bavière. Posteriormente fue rey de armas para el ya Charles VII de France.

En el año 1425 viajó hasta la Corte del Ducado de Bretaña y tras conseguir lo pedido por su señor en la Normandia, entró en el año 1437 en Paris al frente de Charles VII de France, ya como rey de armas de France como hemos dicho. Después, en el año 1448 viajó a Roma para entrevistarse con el papa Nicolás V de Roma.

Antes de ello, ya había viajado por los distintos condados franceses como el de Evreux y también algunos Estados, como por ejemplo el Reino de Aragón y el Reino de Castilla y León, lugar este último donde coincidió con el heraldista español Diego Hernández de Mendoza y Zuñiga. Por otro lado, no hay constancia de que visitara el Reino de Nabarra.

Entre otras obras, escribió el Armorial Héraut Berry -Heraldo Berry-, el cual finalizó hacia el año 1454, siendo copiado, ampliado y en parte manipulado durante el siglo XVII. En él aparece el escudo de un rey consorte de Nabarra, concretamente de Felipe de Evreux y Artois que gobernó desde el año 1328 al año 1343. Si dicho blasón no fue modificado en mencionado siglo XVII, éste es el primer emblema dibujado que sustituye el carbunclo cerrado y pomelado por las cadenas, éstas últimas a modo de alquerque, juego medieval de mesa similar al tres en raya.

Este destacado heraldista francés murió en el año 1460.

Sancho de Alvear; las crónicas de un soldado español

Blasón casa Alvear

 Sancho de Alvear; las crónicas de un soldado español

Iñigo Saldise Alda

Sancho de Alvear era miembro del linaje de los Alvear, hijosdalgos notorios del Reino de Castilla y León, los cuales eran originarios del valle de Aras en Cantabria. A mediados del siglo XV este linaje cántabro-español era vasallo de la casa de Velasco, tanto en servicios como en milicias armadas.

Mientras su hermano Juan de Alvear se hizo cargo de la torre del linaje, Sancho de Alvear fue como escudero parte del servicio del condestable de Castilla, camarero mayor de la reina Isabel I de Castilla y León y del rey Fernando II de Aragón, además de conde de Haro, Pedro Fernández de Velasco.

Sancho de Alvear participó activamente en la conquista del Reino de Granada, tanto como soldado como de escriba y/o copista. Allí coincidió con Diego Hernández de Mendoza y Zuñiga. Tras la muerte en el año 1492 de Pedro Fernández de Velasco, pasó a vender sus servicios como hombre de armas y/o de letras, al mejor postor dentro del Reino de España. Tras la conquista de Granada fue alcaide del castillo de Aldovea, cargo que ocupó al menos durante 10 años, como así atestiguó su contemporáneo el conde de Palma Luis Fernández de Portocarrero y Bocanegra:

(…) es una casa fuerte, cuadrada, de gruesos muros defendidos por un cubo en cada una de las cuatro esquinas. En el interior se abren varios aposentos. Más que fortaleza es casa de campo, en medio de un soto, que pertenece a la Dehesa de Aldovea, abundante caza, principalmente de conejos. Carece de armas y de guarnición. Su alcaide es un montañés llamado Sancho Alvear, que ejerze este oficio desde hace diez años. Dista de Alcalá dos leguas.”

En el año 1507, encontrándose en Murcia, fue nombrado por el procurador español Alfonso Rodríguez de Almela, como cobrador del dinero que se le debía al difunto marido de Francisca de Montealegre. Tres años después, en el año 1510, vivía en la ciudad de Valladolid junto a su esposa Juana de Ruedas e hijos. Allí pleiteo contra el infante Fernando de Granada por el pago de unos servicios militares, los cuales fueron prestados con dos lanzas.

Atendió la llamada a las armas por parte del rey español Fernando de Trastamara-Aragón y Enríquez, entrando con el rango de capitán en el ejército español bajo las órdenes del coronel extremeño Cristóbal de Villalba y González. Con dicho ejército invadió ilegalmente el Reino de Nabarra en el año 1512, participando activamente en todas las campañas emprendidas por el coronel español Cristóbal de Villalba y González, como la toma de la ciudad de Donibane Garazi/ St-Jean-Pied-de-Port y el posterior repliegue a la capital nabarra de Iruñea/Pamplona bajo las órdenes del duque de Alba (de Tormes), marqués de Coria, conde de Piedrahita y señor de Valdecorneja Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez (de Quiñones), para defender la recién ocupada plaza nabarra en nombre del rey español Fernando de Trastamara-Aragón y Enríquez, ante el ejército de liberación nabarrogascón al que había que sumar un millar de mercenarios alemanes y albaneses.

Tras el fracaso nabarro de recuperación del territorio ocupado por los españoles, al capitán Sancho de Alvear, por su conocimiento en el arte de las letras, se le ordenó analizar la documentación nabarra y posteriormente preparar una crónica corregida con códices antiguos castellanoleoneses y aragoneses, es decir españoles, para intentar convencer a los líderes agramonteses, lealistas patriotas nabarros en su mayoría, de la supuesta legitimidad del rey español Fernando de Trastamara-Aragón y Enríquez, a través del recorrido histórico común de Nabarra y Aragón, incluso también con Castilla y León, más concretamente con referencia explícita a su tierra natal, Cantabria. Todo ello a sabiendas de la casi total y frontal negativa de los patriotas nabarros, a aceptar los presuntos derechos a la Corona de Nabarra de Fernando de Trastamara-Aragón y Enríquez, los cuales le había sido entregados en el año 1506 de forma ilegítima e ilegal al rey español, por su esposa Germana de Foix y Valois-Orleans, siendo ésta prima carnal de la reina titular y legítima de Nabarra, Catalina de Foix y Valois.

Ya en el año 1513, mientras Sancho de Alvear trabajaba en el encargo del rey español Fernando el Falsario, su hermano mayor Juan de Alvear fue incorporado al ejército español también con el rango de capitán, por su capacidad de movilización y mando, con la obligación de reclutar 600 peones de armas para la guerra contra el Reino de Nabarra.

Hasta finales del año 1514, Sancho de Alvear residió habitualmente entre Iruñea/Pamplona y Zangoza/Sangüesa, lugar este último junto a su esposa e hijos, pese a ser el capitán de las tropas españolas del valle de Erronkari-Roncal y soldado español perteneciente a la capitanía de Antonio de Velasco. Su familia había entrado con él en el Reino de Nabarra, concretamente en la retaguardia de las tropas invasoras españolas en el año 1512, siendo con ello, unos de los primeros colonos españoles en el ya ocupado y subordinado Reino de Nabarra.

A comienzos del año 1515, Sancho de Alvear fue destinado a la recientemente construida y realmente estratégica fortaleza española del Peñón San Juan de Santa María/Chatêau-Pignon, en Baxenabarra/Basse-Navarre, desde donde se controlaba el camino entre Donibane Garazi/St-Jean-Pied-de-Port y la ciudad de Iruinea/Pamplona, capital del Estado de Nabarra. El alcaide de dicha fortaleza era el capitán español Antonio del Hierro.

Sancho de Alvear en la primera mitad del año 1515 envió una carta a su rey, el español Fernando de Trastamara-Aragón y Enríquez, informándole del movimiento de un número importante de tropas gasconas y nabarrobearnesas, que tenían que unirse al ejército del rey François I de France antes de marchar hacia la península itálica. Entre dicho ejército, Sancho de Alvear destacó la presencia del mariscal de Nabarra Pedro de Nabarra y (Enríquez de) Lacarra.

El día 23 de enero del año 1516 murió el rey español Fernando de Trastamara-Aragón y Enríquez, quien con falsos pretextos había invadido el Reino de Nabarra en el año 1512. Para entonces ya estaba totalmente abastecida y armada la fortaleza del Peñón San Juan de Santa María/Chatêau-Pignon y también, por supuesto, Sancho de Alvear y demás tropas españolas encastilladas en dicha fortaleza.

A mediados del mes de febrero, el capitán español Sancho de Alvear informó al coronel Cristóbal de Villalba y González, nombrado comandante en jefe del ejército de ocupación español en el Reino de Nabarra, por el regente y gobernador del Reino de España, cardenal de España, arzobispo de Toledo, primado de España, inquisidor general de Castilla, miembro de la Orden Franciscana e hijodalgo de Castilla, Francisco Jiménez de Cisneros, de un nuevo agrupamiento de tropas en Salvatierra de Biarno/Bearn. Esta vez formadas por nabarroberaneses, labortanos, xiberotarras y gascones, con la clara intención de desalojar al ejercito ocupante español de las tierras nabarras que permanecían sojuzgadas bajo el terror militar español.

Rápidamente el coronel Cristóbal de Villalba y González ordenó la retirada de la mayoría de las tropas españolas sitas en Donibane Garazi/St-Jean-Pied-de-Port, salvo un contingente de unos 300 hombres y varias piezas de artillería en la fortaleza de dicha ciudad, quedando bajo el mando del alcaide de la misma, el capitán español Antonio de Ávila.

Dichas tropas españolas, en las cuales se encontraba el capitán Sancho de Alvear, partieron hacia Auritz/Burguete, llevando a su paso una política de tierra quemada, robando ganando de tiro y quemando campos, casas y pueblos. También permaneció operativa y armada con artillería, la fortaleza española del Peñón San Juan de Santa María/Chatêau-Pignon, bajo el mando del alcaide español Antonio del Hierro.

El capitán Sancho de Alvear bajo las órdenes del coronel Cristóbal de Villalba y González, junto al resto de soldados españoles sometieron la villa de Zangoza/Sangüesa y reforzaron Burgi por el capitán español Amézcoa, con las mesnadas españolas encuartelados en Irunberri/Lumbier. Tras ello, la comarca de Orreaga/Roncesvalles fue saqueada y quemada por las tropas españolas del coronel Cristóbal de Villalba y González. La insurrección patriótica nabarra había sido brutalmente oprimida por los españoles, y el ejército capitaneado por el rey consorte Juan III de Nabarra se había estancado en Donibane Garazi. Pero lo más preocupante fue la escasez de suministros y la imposibilidad de recibirlos a corto plazo. Por estos motivos el mariscal de Nabarra decidió volver al valle de Erronkari/Roncal, donde la situación se agravó más al estar cerrado uno de los puertos pirenaicos, por la gran acumulación de nieve. Además sufrió la emboscada de tropas españolas en las cuales se encontraba Sancho de Alvear. Pedro de Nabarra y Lacarra se rindió junto a otros 17 nobles nabarros al invasor-ocupante español, bajo las leyes caballerescas, lo que permitió la libertad de todos sus subordinados.

Sancho de Alvear fue el encargado de escoltar y vigilar al mariscal de Nabarra, siendo conducido éste junto al resto de nobles nabarros por Zangoza/Sangüesa hasta la ciudad de Lizarra/Estella. En el año 1517, el capitán de infantería de su majestad Carlos I de España y V de Deutschland/Alemania, Sancho de Alvear, es cuando envió una carta al mariscal de Nabarra buscando la adhesión de éste al rey español, adjuntando una crónica, su obra Genealogías y descendencias de los reyes de Navarra y duques de Cantabria.

Sancho de Alvear participó en el año 1520, en el sometimiento de los sublevados en el conflicto interno en el Reino de España, concretamente el de las comunidades de Castilla.

En el año 1521, Sancho de Alvear también participó bajo las órdenes del capitán general de Gipuzkoa/Guipúzcoa Beltrán de la Cueva, en la defensa de Donostia/San Sebastián, villa fiel al rey-emperador español, ante el asedio del ejército francés capitaneado por el señor de Bonnivet Guillaume Gouffier. Pero el almirante francés levantó el cerco a la villa debido al mal tiempo reinante y retirándose por ello hasta Hondarribia/Fuenterrabia.

Un año después, concretamente en 1522, un ejército español formado por 30.000 hombres, muchos de ellos con arcabuces, junto a una artillería formada por 3 cañones, 1 culebrilla, 2 sacres, 6 falconetes y 4 ribadoquines, cercó el castillo de Amaiur/Maya, el cual estuvo defendido por 150 valerosos patriotas nabarros. En dicho ejército se encontraba también el capitán de infantería Sancho de Alvear, como así lo atestigua con la libranza de Francisco López de Zúñiga y Avellaneda, conde de Miranda, virrey de Navarra, a Juan Rena a favor de Sancho de Alvear, capitán del valle del Roncal, y de 252 vecinos, por sus servicios durante la toma de la fortaleza de Maya. (…) Recibo Sancho de Alvear, comisario del valle del Roncal, la suma de 71.085 maravedís entregados por Juan Rena en pago del sueldo de los vecinos del valle durante la toma de la fortaleza de Maya (Pamplona, 30-10-1522). Carta de poder de los vecinos del valle del Roncal otorgada a favor de Sancho de Alvear, capitán y comisario del valle, para recibir y cobrar de Juan Rena el sueldo por la toma de la fortaleza de Maya (Roncal, 18-8-1522).

Un año después, un recibo de Sancho de Alvear, comisario del valle del Roncal, de 2.570 maravedís entregados por Juan Rena para fin de pago de 10.000 maravedís por sus servicios en San Sebastián.

En el año 1526, en las calles de Lizarra/Estella, después de unas palabras de enojo entre Juan de Alvear, hijo de Sancho de Alvear, y Juan de Iturmendi y Martín de Iturmendi, hermanos carnales e hijos de Martín de Iturmendi y Juana de Garro, se encontraron “en el Puent de la Riba de la dicha ciudat, que pasan de la Carrera Luengua a la Rua, y así topados tres por tres se alló erido el dicho Johan de Albear de una cuchillada”, de la cual murió el colono español.

Que sobre palabras de enojo, que obieron y pasaron entre los dichos Joan de Iturmendi y Martín de Iturmendi, y Joan de Albear, hijo legítimo de Sancho de Albear y de Joana de Ruedas, vecinos de la dicha ciudad de Estella, defuncto, se toparon en la Puente de Arriba de la dicha ciudad tres por tres y echaron mano por sus espadas y se tiraron muchos golpes y cuchilladas los unos contra los otros, y el dicho Joan de Albear fue herido de una cuchillada de la qual después de pasados algunos días murió y acabó sus días naturales, y que por ruego de algunas personas deudos de los sobredichos, el dicho Sancho de Albear, padre del dicho Joan de Albear, defuncto, ante que muriese les perdonó la muerte del dicho su hijo, y después de él muerto la dicha Joana de Ruedas, como madre y el Bachiller García de Albear y Pedro de Albear e María de Albear, muger legítima de Joan de Sangüesa, notario, vecinos de la dicha ciudad de Estella, hermanos carnales del dicho Joan de Albear, defuncto, y el dicho Joan de Sangüesa como tutor y curador de las personas y bienes de Sancho de Albear defuncto y de Tristant de Albear y de Jorge de Albear, menores hijos legítimos de los dichos Sancho de Albear y Juana de Ruedas”.

Llegaron a un acuerdo. Los Iturmendi pagarían los gastos hechos de cirujanos y de medicinas, además de las honras fúnebres, añadiendo una cantidad de socorro a la familia del muerto, redactándose un acta de perdón, el pacto se firmó el 5 de noviembre de 1530 estando ya muerto Sancho de Alvear.

En la crónica enviada al mariscal de Nabarra también menciona el español Sancho de Alvear la batalla de las Navas de Tolosa, de las siguientes formas, destacando la referencia a la esmeralda de Miramamolin y a las cadenas del escudo de los Zúñiga.

(…) Averiguare, que es el poderoso Rey D. Sancho el fuerte de Navarra peleo en el cuerpo de la batalla tan poderosamente que su Alteza fue el primero que rompió la cadena que estaba alderredor del Miramamolin (…)”

(…) el rey Don Sancho el fuerte rompió la cadena y fue para las tiendas del Miramamolin y dentro de la tienda principal estaba a manera de un farcel de yerro, de una red de hierro muy menuda y en medio daste farcel y red de yerro estaba donde se venían a juntar los cabos, una esmeralda verde de mui gran valor y como quiera que la mayor parte de las riquezas desta batalla que el Rey D. Sancho no quiso otra cosa sino trae por armas aquella red de hierro, que estaba hecho un carcel a manera de una camarica, y ansi de oy adelante se traen por armas estas mismas redes de hierro hallaron oy en dia en la Yglesia mayor de Pamplona en el coro y en la Yglesia mayor de Tudela la otra cadena que estaba rodeando (…) que el mismo rey quebro, repartelas a trozos para los Cavalleros (…) de aquella batalla, y a los Cavalleros de Zuñiga que eran cantabros (…) y les dio un trozo de cadena dorada por orlas (…)”.

NABARRAKO ERESERKIA

Nabarra, reflexiones de un Patriota

Reflexiones de un Patriota by Iñigo Saldise Alda

ASKATASUNA = Baskoinak x Nafar Paradigma

"PRO LIBERTATE PATRIA GENS LIBERA STATE"

"Aberri askearen alde jende librea jaiki"

"De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria"

Navarre shall be the wonder of the world

by WILLIAM SHAKESPEARE

EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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