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2010/08/09

Estado de Nabarra. La territorialidad es la base de un Estado

J.M.Unzueta
Estado de Nabarra. La territorialidad es la base de un Estado
Soberanía de Navarra

La territorialidad es la base de un estado: Es lo fundamental y lo más importante, es lo que verdaderamente le descoloca al imperialismo, y es en lo que inconscientemente cae en la practica del negacionismo el mundo abertzale, que no se asume la importancia de la territorialidad; estamos permanentemente con el Zazpiak bat, cuando realmente tenemos la territorialidad comprendida desde Atapuerca hasta Foix(Andorra) y desde Burdeos hasta el Moncayo; olvidamos que somos un País conquistado genocidamente por el imperialismo Franco-Español-Vaticanista. El despiste existente en la clase política y sindical sobre este concepto es preocupante. El fraccionamiento que fomenta el imperialismo se entiende, pero que este gol nos lo metan permanentemente inaceptable. La clase política llamada abertzale cuando continuadamente lo asume como real es ciertamente nefasto para los intereses independentistas.

Para tratar de minimizar semejantes improperios y barbaridades que a diario me toca escuchar cuando se toca este tema, tanto en la prensa escrita como en la radio y TV, no ya por los herederos del imperialismo, que estos lo tienen muy claro, sino por algunos políticos y tertulianos abertzales que demuestran continuamente un analfabetismo histórico y cultural de nuestro Pueblo-Nación, el cual no tiene parangón en ningún País o sociedad medianamente avanzada.

Para ello he considerado de vital importancia para avanzar en este proceso de descolonización y clarificación de las ideas, el integrar en este foro el trabajo realizado hace algún tiempo, por nuestro compatriota y estatalista nabarro Iñigo Saldise Alda.

• Introducción

Uno de los aspectos importantes que definen un estado, es su extensión y la consiguiente configuración de sus fronteras con respecto a los estados vecinos. En nuestro caso, el Estado de los vascos ha sufrido a lo largo de los siglos, numerosas invasiones y ocupaciones de nuestras tierras, que han ido amputando paulatinamente, numerosos territorios al Reino de Navarra, hasta conseguir finalmente y manu militari, tanto españoles como franceses, que el Estado de los vascos independientes o navarros, haya desaparecido, momentáneamente, de los mapas políticos mundiales.

Varios siglos después de estas contingencias, entre los soberanista navarros está vigente el debate político de la territorial de nuestro Estado, a los cuales podríamos resumirlos y dividirlos en tres grupos, tomando de partida la amplitud territorial que reclaman cada grupo de ellos, que buscan la restitución del Estado de Navarra. Por un lado están los que defienden un territorio para nuestro Estado, que tendría como territorio a las denominadas seis Merindades históricas, por otro lado están los que defienden una territorialidad basada en las siete provincias históricas vascas y finalmente aquellos que defienden una Navarra plena, desechando todos ellos, eso si, la actual territorialidad que posee la Navarra residual o C.F. de Navarra.

• La Navarra de las seis Merindades

Los soberanistas navarros que defienden políticamente esta territorialidad, toman como base los territorios que poseía el Reino de Navarra tras la muerte de Sancho VII el Fuerte, que daba paso a la entrada de la dinastía de Champaña. Estos territorios son las cinco Merindades de Iruñea, Erriberri, Zangoza, Lizarra, Tutera y la Tierra de vascos o Ultrapuertos, que actualmente asignamos a la territorialidad de Baja Navarra.

La territorialidad de las Merindades de Iruñea, Erriberri, Zangoza y Tutera, no han sufrido ninguna variación a lo largo de la historia desde los tiempos de Sancho VII el Fuerte, pero en cambio, la Merindad de Lizarra sufrió una amputación territorial en el año 1463, con la invasión y ocupación castellana de la Sonsierra, actual Rioja alavesa y San Vicente, que si defienden como espacio navarro los soberanistas que apuestan por esta política territorial.

A pesar de que a la Baja Navarra nunca se le otorgó por parte real el título de Merindad, en la actualidad la conocemos como la sexta, después de las de Iruñea, a la que estaba unida realmente, Zangoza, Erriberri, Tutera y la ya comentada Lizarra, y ni siquiera su amplitud territorial a través de los siglos, es la que le damos en la actualidad. Llama la atención, un trabajo realizado por la sociedad de estudios vascos, que aparece en su revista del año 1929, el cual incluía un prólogo realizado por el redentorista navarro Xabier Gorosterratzu, quien tradujo del latín al castellano, la obra de Arnaldo de Oyenart, titulada Noticia de las dos Vasconias, cuyo título originario es Notitia Utriusque Vasconiae, edición realizada en el año 1638.

En la primera página de dicho trabajo, el nacido en Urrotz, Xabier Gorosterratzu(1), nos realiza un pequeño, pero a la vez, importantísimo apunte en materia de la territorialidad primaria de la Tierra de Ultrapuertos, al situarnos dentro de ella el lugar de nacimiento de Arnaldo de Oyenart:

“(…) nació en 1592, en Mauleón, población principal de la sexta Merindad del antiguo Reino de Navarra, poblada exclusivamente por vascos, que todavía conservan con cariño y tesón su maravilloso idioma primitivo. Solo dos años había que figuraba como unida a Francia y esto únicamente por la persona del rey (…)”

Los defensores de esta tesis territorial de las seis Merindades, a diferencia de lo que ocurre con la Merindad de Lizarra, niegan sin ningún razonamiento histórico-político y de manera insistente, que la comarca de Xiberoa, región donde está la ciudad de Maule o Mauleon, pertenezca a la Tierra de Ultrapuertos, lo que es una contradicción importantísima para aquellos que defienden esta política en materia territorial, con respecto a la Merindad de Lizarra, ya de por si carente de un mayor rigor histórico-político, al obviar la territorialidad del Reino de Navarra anterior al año 1200, reinado de Sancho VII el Fuerte y sus antecesores, e incluso la política territorial de los monarcas navarros que sufrieron la invasión española del año 1512, Catalina I de Foix y Juan III de Albret y la posterior que mantuvieron sus descendientes una vez asentada la ocupación militar española de la Alta Navarra-las Merindades de Iruñea, Zangoza, Erriberri, Tutera y Lizarra- desde el año 1524.

• La Navarra de “las siete provincias históricas vascas”.

En el siglo XVIII, el sacerdote andoaindarra, Manuel Larramendi y sus seguidores, fueron los primeros que defendieron un prototipo de un Estado vasco basado en una unidad territorial, de la cual germinaría posteriormente el planteamiento de las siete provincias históricas vascas, el cual lo podemos encontrar a través de su proyecto denominado de las Provincias Unidas del Pirineo, expuesto en el Fuero de la pro-vinci de Gipuzkoa(2).

Es en el siglo XIX, un siglo lleno de nuevas ideas y conflictos militares, donde aparece en primer lugar la figura del bayonés Garat en el año 1811, quien llega a ponderar la formación de un "Estado Nacional Vasco", sometido al mandato del emperador francés Napoleón Bonaparte, donde se incluirían los siete territorios históricos vascos, mejor dicho seis, ya que Garat mantiene unidas a la Baja y Alta Navarra, existentes a ambos lados de los Pirineos. Dicho Estado vasco tendría una bandera colorada y su escudo sería el de Navarra, pero llevando el extraño nombre de Nueva Fenicia(3).

Este planteamiento político en materia territorial, va cogiendo adeptos tras la aparición del diseño cultural conocido como Zazpiak bat. Este lema, siete en uno, salió concretamente de la pluma del dublinés Antoine d’Abbadia quien junto a Agustin Xaho, realizaron en el año 1836, la gramática publicada y dedicada a "Zazpi Uskal-Herrietako Uskalduner", donde aparece plasmada esta expresión, siete en uno.

El nacido en Atharratze-Sorholüze , Agustin Xaho, presenta en el año 1838 su novela romántica, Viaje a Navarra durante la insurrección de los vascos, donde nos ofrece una visión nacional del país, similar en materia territorial, por no decir igual, a la realizada pocos años antes por Garat y con las divisiones recogidas ya en el Zapiak bat de Antoine d’Abbadia, pero con una misma nacionalidad política global para las siete provincias históricas vascas, en torno al todavía existente en la época, más con carácter autónomo que soberano, Reino de Navarra, formado solo por las cinco Merindades del sur del Pirineo o Alta Navarra.

Posteriormente, sería Jean Jaugain, la persona que diseñó un escudo para un Congreso y Festival sobre la Tradición Vasca, realizado en Donibane Lohinzune en el año 1897, donde se englobaban los signos heráldicos de las siete provincias históricas vascas, con la anécdota del escudo de Xiberoa, que al no poseer esta comarca un distintivo heráldico hasta entonces, el escudo fue recogido del que poseía el señor de Mauleon(4). Rápidamente y debido a esos tiempos donde reinaba el romanticismo, fue apropiado por el recientemente fundado PNV-EAJ-PNB, de finales del siglo XIX, sirviéndole a los hermanos Arana, para definir su política territorial, dentro de su paradigma bizkaitarra, para el Estado de los vascos, al cual llamó Euzkadi(5), bien por obviar o quizás desconocer, la existencia a lo largo de la historia del Estado de Navarra.

Joxe Azurmendi, nacido en Zegama, en su obra Los españoles y los euskaldunes, ya nos indica que el desarrollo-creación-de Euzkadi como nacionalidad es anormal, al escaparse de la historia política, y también entendemos por supuesto, en la materia territorial, del Estado soberano que habían poseído los vascos con anterioridad a la invención realizada por los hermanos Arana. Dejando de un lado, a mi parecer, el estéril debate sobre el nombre del Estado vasco, en esta unidad política en materia territorial que nos presentaron los hermanos Arana, podemos comprobar al repasar la historia, que realmente no ha existido nunca como tal, de manera exclusiva eso si, solo los siete territorios históricos vascos, dándose única y realmente, con la coexistencia con otras regiones o comarcas, dentro de ese Estado político, reconocido por Joxe Azurmendi, que hemos tenido los vascos, el cual data desde comienzos del siglo IX y se mantuvo soberano hasta el primer cuarto del siglo XVII.

Actualmente identificamos a las sietes provincias históricas vascas a las regiones-herrialdeak-de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa, Laburdi, Behe Nafarroa, Nafarroa Garaia y Xiberoa. Destaca a simple vista, como los defensores de esta política territorial o de extensión del Estado vasco con el nombre de Navarra, aceptan la división entre la Alta Navarra y la Baja Navarra, asimilando y tal vez incluso podríamos afirmar, que legitimando la división concluyente e impuesta por españoles y franceses en torno a los Pirineos, semejante a la que aceptan los defensores de la Navarra de las seis Merindades, que finalmente fue concretada tras la firma del Tratado de Utrecht en año 1714, por los reinos de Francia y de España, concretamente entre dos ramas de la casa de los Borbón, que se reparten así Vasconia, quedando la de Aquitania para el reino de Francia y la Ibérica para el reino de España.

Pasado la medianidad del siglo XX, los herederos políticos del planteamiento bizkaitarra, comienzan a utilizar el término hasta entonces únicamente cultural de Euskal Herria(6), reemplazando con ello al término político de Euzkadi, de carácter más racial e inventado a finales del siglo XIX por los hermanos Arana. Esto supone un nuevo problema, ya que como encontramos en uno de los escritos de Eneko del Castillo(7), el término Euskal Herria, solo puede ser traducido de dos maneras, bien como pueblo vasco o bien como el país del euskara, demostrándose en ambos casos su exclusivo carácter cultural.

La primera opción-pueblo vasco-a pesar de lo que nos pueda parecer a primera instancia, es totalmente inapropiada, ya que en la actualidad, a comienzos del siglo XXI, la migración vasca realizada desde siglo XIV, bien forzada, obligada o deseada(8), ha creado una importante diáspora vasca en el Mundo, siendo especialmente importante la existente en la totalidad del continente americano, lo que nos dice que la totalidad del pueblo vasco no solo se encuentra en la actualidad en las siete provincias históricas vascas.

A la segunda alternativa-país del euskara-tampoco se le puede considerar apropiada, ya que por desgracia nuestra, en los tiempos que corremos a fecha de hoy, recién comenzado el siglo XXI, y principalmente debido a la incesante colonización llevaba a cabo por los imperios francés y español, tras la invasión y ocupación total de nuestro Estado, el país del euskara abarca un menor territorio(9) que el de las siete provincias históricas vascas mencionadas con anterioridad, y que realmente poseen esa particular territorialidad, por las divisiones políticas impuestas a los vascos, realizadas por los invasores españoles y franceses.

Por otro lado, y tras comprobar la falta de base histórica e incluso por la triste realidad lingüística actual, es prácticamente imposible, desde una perspectiva política propia, defender la utilización de los términos políticos inventados de Nueva Fenicia y de Euzkadi o el cultural, con carácter político, de Euskal Herria, para un Estado con dicha territorialidad e incluso, llamar a la totalidad de estas siete comarcas, Navarra, podría llegar a inducirnos a caer en numerables contradicciones e incluso falsedades históricas en materia territorial, porque a parte de existir, como ya he indicado antes, bi herrialdeek, que poseen el mismo nombre que el de la totalidad del Estado de los navarros, no existe ningún periodo de la larga historia del Reino de Navarra, con esa territorialidad exclusiva.

Realmente los defensores actuales de esta alternativa política en materia territorial, se centran en los planteamientos realizados en esta materia desde el siglo XVIII, desechado de ante mano o mejor dicho, aparcando tal vez y de manera momentánea, una reivindicación territorial basada en la historia del pueblo vasco-Euskal Herria-anterior a los siglos XVIII, XIX y XX, donde ya aparece claramente planteada la territorialidad Estatal, en la cual ya podemos encontrar una política soberanista en materia territorial, diferente a la de aquellos que se basan en los denominados siete territorios históricos vascos.

Tal vez, la más significativa y que pudo incluso influir en aun planteamiento político territorial posterior, realizado por el sevillano Serafín Olave en el año 1883, la cual estaba encuadrada dentro de la redacción de las bases constitucionales para la República de Navarra, sea la realizada por los beaumonteses de la ciudad de Iruñea en el año 1540, ante la posibilidad de un matrimonio entre la princesa de Biana, Juana de Albret y el príncipe de Asturias, Felipe, lo que les posibilitaba alcanzar de nuevo la libertad a través de la recuperación de la soberanía navarra, y para ello enviaron un memorandum al rey de Navarra, Enrique II el Sangüesino, invitándole a reclamar el territorio perteneciente al Reino vasco, que estaba ocupado por los españoles, donde ya nos indican con claridad, al menos, otra comarca vascona:

«Quanto a lo que pertenesce a V. Alteza, según lo que solía extender este Reyno antiguamente como es pública voz y fama que era señor de Guipúzcoa, Vizcaya y Alaba y mucha parte de Rioja, hasta el holmo de Burgos; como por la sepultura que antiguamente los reyes de Navarra tenían en Nájera y otras ciudades y villas que hoy en día parescen las armas de Navarra; anssí como en Logroño y en otros lugares y de poco acá se han borrado.(…)>>

• La Navarra plena o el ”Estado Baskón de Nabarra”.

Los soberanistas navarros que defienden esta tesis territorial, Nabarra osoa, se basan exclusivamente en la larga historia de los vascos y más concretamente en la historia del Estado que les representó, de una manera independiente y soberana, ante las demás naciones de Europa y por ende, del Mundo. Este Estado fue el Reino de Pamplona primero, que posteriormente cambió su nombre por el de Navarra. Uno de los primeros políticos, que podemos situar dentro del denominado nacionalismo vasco, que planteó esta unidad política y territorial para el Estado de los vascos, fue Anacleto Ortueta(10).

Dentro de los defensores de esta política territorial, también encontramos a Sarrailh de Ihartza(11), la cual aparece en publicada una obra publicada en el año 1979, titulada Vasconia. En ella nos dice lo siguiente:

“Todo buen vizcaíno, guipuzcoano, riojano, etc., que se diga nacionalista debería sentirse navarro y desear la restauración de este Estado, en forma de República Vasca, tal y como promulgaba Irujo durante el exilio en Londres”.

Manuel Irujo, fue un político nacionalista vasco que nació en la localidad de Lizarra, que durante el año 1945 y desde el exilio londinense, realizó un anteproyecto de constitución para la República de Navarra, en la cual ya existía una mayor consideración política sobre la territorialidad del Estado vasco, la cual estaba basada íntegramente en la historia política territorial desarrollada a lo largo de la existencia del Reino de Navarra, que podemos encontrar plasmada en unos mapas(12) que Sarrailh de Ihartza incluye entre las páginas de su obra, los cuales engloban los territorios del Reino de Navarra y del Ducado de Vasconia.

El iruinsheme Tomás Urzainqui y el difunto irundarra J.Mª Olaizola, realizaron un gran trabajo histórico para el pueblo vasco al publicar La Navarra Marítima. Obra donde se habla de una unidad nacional vasca en la figura política del Estado de Navarra, con una territorialidad basada en actos ocurridos en nuestra historia política, como la firma de diferentes tratados fronterizos. Un planteamiento que podíamos intuir con anterioridad en una obra anterior, Navarra o cuando los vascos tenían reyes, de un nacido en Azcarate y también difunto Pierre Narbaitz, donde tras su lectura se puede llegar rápidamente a una conclusión semejante.

Pero si hay un trabajo, en el cual se destaque con mayor énfasis la defensa soberanista de Nabarra Osoa, incluso simplemente al leer el título del libro, es Navarra sin fronteras impuestas, cuyo autor es Tomás Urzainqui, quien nos divulga con brillante concreción las fronteras políticas del Estado de Navarra y por consiguiente la expansión política del Estado vasco. Esta obra, realmente está basada en un trabajo anterior, concretamente realizado por Antonio Ubieto Arteta en el año 1953, que lleva por título Las fronteras de Navarra.

Otra de las obras donde podemos encontrar una defensa de esta política territorial, es la realizada por Iñaki Sagrado. Sus diferentes tomos de los Castillos que defendieron el Reino, basados en aquellos castillos que pertenecían a la Corona de Navarra, es otra vía política con la cual conocer la amplitud que alcanzó el Reino de Navarra.

La defensa de esta opción territorial, está asentada sobre unos cimientos sólidos. Estos cimientos es la extensa historia política de aquel Estado que crearon los vascones libres e independientes, los navarros, en el año 824, en el cual desarrollaron una política propia, en la que nunca estuvo olvidada la importante cuestión territorial, basada en gran medida en la amplitud del país del euskara o lingua navarrorum.

• Conclusión

La defensa de una u otra opción territorial para el Estado de Navarra, presentada en este trabajo, está realizada por diferentes agentes e individuos de este país, los cuales buscan la manera de que el pueblo más antiguo de Europa sea libre, mediante la recuperación de la soberanía del Estado de Navarra. Para ello toman con mayor o menor rigor, los datos en materia de territorialidad, que nos facilita la historia de nuestro Estado.

Con este trabajo, hemos pretendido principalmente, dar a conocer las diferentes ideas que manejamos los soberanistas navarros de comienzos del siglo XXI, en materia de territorialidad, enseñando sus carencias o virtudes que finalmente le dan mayor o menor legitimidad histórico-política, ya que somos muy conscientes de la importancia que se le ha dado y se le da al territorio, en la totalidad de los estados existentes en este mundo, equiparable únicamente a la categoría del pueblo que se asienta en ese espacio delimitado por las diferentes políticas fronterizas.

NOTAS

(1) Xabier Gorosterratzu Jaunarena; hay una pequeña biografía en este blog.
(2) Fuero de Gipuzkoa; Comentario del Padre Larramendi: “¿Qué razón hay para que la nación vascongada, la primitiva pobladora de España… esta nación privilegiada y del más noble origen, no sea nación aparte, nación de por sí, nación exenta e independiente de las demás?”.Idem ”El proyecto de las Provincias unidades del Pirineo es sin duda magnífico y especioso (hermoso). República que se hará famosa con su gobierno aristocrático o democrático, como mejor pareciere, tomando de las repúblicas antiguas todo lo que las hizo célebres y ruidosas en el mundo, y de las modernas todo lo que es conveniente para su duración y subsistencia”.
(3) Nueva Fenicia; Término inventado por J. Dominique Garat. La Nueva Fenicia. Proyecto de Unión vasca bajo Napoleón, María Rosa Agudo Huici, 1983.
(4) Nabarrako Herritarren Ekhimena; pregón de la acción de Maule, **http://nabarrakoherritarrenekhimena.blogspot.com**
(5) Euzkadi; actualmente se escribe Euskadi. Más información en el blog Nabarlur, **http://nabarlur.blogspot.com/**
(6) Euskal Herria; concepto propio en euskara que sirve para designar a los vascoparlantes que conforman una comunidad, el cual aparece de manera literaria a mediados del siglo XVI. La vieja herida. De la conquista española al Amejoramiento del Foral; Floren Aoiz, 2002.
(7) Nabarlur; blog de Eneko del Castillo (5)
(8) Navegantes del interior. Emigración del Baztan y Nafarroa Beherea desde el siglo XIV; Pello Esarte, 2009.
(9) Louis Lucien Bonaparte, sobrino del emperador francés Napoleón Bonaparte y nacido en Inglaterra, escribió en el año 1847 una obra titulada Specimen lexici omnium linguarum europearum. Es un pequeño diccionario de todas las lenguas, donde se menciona al euskara y refleja su inquietud por los dialectos vascos, realizando la primera clasificación de los dialectos basada únicamente en criterios lingüísticos, aunque los cimientos ya existían desde la clasificación realizada por el padre Larramendi, que entre los ocho dialectos y sus veinticinco subdialectos, no llegan a abarcar la totalidad territorial de las siete provincias históricas vascas. **http://es.wikipedia.org/wiki/Louis_Lucien_Bonaparte**
(10) Navarra y la unidad política vasca; Anacleto Ortueta, 1931.
(11) Sarrailh de Ihartza; pseudónimo del getxotarra Federico Kutwig Sagredo.
(12) Vasconia; idem(11), 2006.

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EUSKARA-LINGUA NAVARRORUM

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©NABARTZALE BILDUMA 2011

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